Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo juego con ellos.
La trama es mía.
Canción recomendada: Sweet Dreams – Marilyn Manson.
Dolor
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—Prepárate, mi Bella — susurró — porque viene lo peor...
Mi respiración se hacía más irregular a medida que se acercaba. Se quitó su chaqueta y la tiró al suelo.
Tum, tum, tum...Ese era el ruido de mi asustado corazón. En una esquina de la habitación había un baúl, ya me imaginaba que cosas contendría. Artículos de tortura.
Edward se acercó a el y sacó algo que no pude ver. Acorto la distancia entre nosotros, me mostró un pañuelo de seda color negro, y lo puso en mi boca, como una mordaza. Tomo otro pañuelo y amarró mis manos.
Estaba perdida.
—Disfrutaremos esto...- susurró en mi oído.
Me volteó y quede de espaldas a él, sólo apoyada con la fría pared. Sentí su cálido aliento en mi cuello y luego algo húmedo.
Edward había lamido mi cuello, quizás sonaba asqueroso, pero para él no.
—Te gustará, mi pequeña mascota...- y mordió mi cuello. Gemí de dolor.
Volvió a morder mi cuello con más fuerza. Dolor, dolor, era lo único que sentía.
Sentí algo tibio cayendo por mi cuello, era sangre. El olor comenzó a marearme, sentí mis piernas flaquear. Caí al suelo.
—¡No te dije que sentaras! — me jaló del cabello, haciéndome mucho daño.
Me puso ahora contra el piano, y me jaló del cabello provocando que mi cuello se doblara hacía atrás, quedando cerca de su rostro.
—¿Me quieres Isabella? — su expresión era de enojo, sus ojos estaban negros.
No le respondí, ya que el miedo no me dejaba hablar.
Me lanzó contra el suelo. Mi brazo dolió, pero sabía que no estaba roto.
—¿Por qué me hace esto? — pregunte en voz baja una vez que me quito la mordaza.
El se acostó a mi lado.
—Porque no me amas, y yo te deseo — tenía que ser mentira. Alguien como él no podía quererme.
Mis lagrimas caían por mis mejillas, no por dolor, sino por miedo.
Edward al verme llorar, agarro mi cara con unas de sus manos y apretó fuertemente.
—¡¿Por qué lloras?! — me grito. A mi también me gustaría haber gritado, pero no podía, además hoy era sábado. No había nadie, sólo nosotros dos.
—Déjeme... — susurré débilmente. Soltó mi cara bruscamente, haciéndome golpear contra el suelo.
Me arrastré por el piso. Llegando a un rincón alejado de él.
Comenzó a sollozar.
—Perdóname Isabella... —sollozaba. No quería acercarme. Gemidos de dolor, se oían por parte de él, y de mi nada.
Posiblemente estaba en shock. No todos los días te ocurre esto.
—Perdóname Isabella... por favor — comencé a acercarme hacía él.
Estaba a unos pocos centímetros de él.
—Perdóname por esto — y sentí un golpe en mi nuca. Dolor, era todo lo que sentía, y caí en la inconciencia.
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¿Qué demonios había hecho? Soy un monstruo. Como Alice me lo dijo...
—¡Te odio Edward! — me gritaba la pequeña duende. — ¡Te has convertido en un maldito egocéntrico! — sus lagrimas caían rápidamente por sus mejillas.
Sabía que lo era, y la fama me había consumido rápidamente. Cada semana una modelo distinta en mi cama. Ahora buscaba a esa mujer especial, cuando por fin la encuentro, la lastimo.
Tomé el inconsciente cuerpo de Bella y lo cargué hasta su habitación, la recosté en su cama, y fui a buscar algo con que limpiar sus heridas. La cure, y arrope, para que no pasara frío.
Me quedé toda la noche junto a ella. No supe cuando me dormí.
Unos suaves sonidos me despertaron, era ella, revolviéndose incomoda en la cama.
—Shh... —traté de calmarla. Mire la hora y eran las 8 AM. Me paré y me dirigí a la cocina a prepararle un desayuno.
Lo único que sabía cocinar eran huevos fritos, y tostadas. Lo hice, más una taza de café y un zumo de durazno.
Cuando entre a la habitación ella se había despertado y me miraba asustada.
—¡Aléjese de mi! —grito un tanto histérica. Me dolieron sus palabras, pero la entendía perfectamente, un monstruo como yo no se merecía semejante ángel.
—Te traje el desayuno... — susurré. Sentí un calor en mis mejillas y me di cuenta que me había sonrojado. Nunca me había pasado esto con una chica.
Lo deje en su mesa de noche, y cuando me estaba por retirar, su suave voz me susurró algo que jamás espere.
—Lo quiero a pesar de todo, soy una tonta — estaba completamente seguro que creyó que no la había oído. Mi frío y duro corazón dio un vuelco.
¡Hola! No sé si les guste este capítulo. XDD, pero el no ya no será así, sólo fue su "minuto" de irá contra todo el mundo, pero para la mala suerte de Bella, el se descargo en ella. Los otros capítulos se irán viendo como su relación se ve afectada por este incidente, y de cómo el trata de enamorarla.
Nos leemos y gracias por sus RR.
Dragga.
