Tu mundo

Eowyn

Capítulo 5: R.E.S.T.

A la mañana siguiente, cuando Sakura vió a Tomoyo y Ritsue hablar juntas, se dirigió directamente a ellas.

Ritsue, creo que me debes una explicación, ¿cierto? –

¿Es sobre lo de tocar en el Festival? – dijo la chica morena de pelo rizado haciéndose un poco la víctima

Ya sabes que si – dijo Sakura en tono autoritario

¡Ya me ha dicho Tomoyo que vas a hacerlo! – dijo con alegría desmesurada y saltando de su silla - ¡Eso es genial Sakura! –

Sólo accedí al saber que va a ser una canción y ya está...además, ya hablé con Tomoyo sobre los obstáculos que hay –

Ya se lo he contado todo, Sak – habló la ojiazul por primera vez

Genial... – suspiró la castaña con gesto de resignación y decepción

Además, ¡Tomoyo ha colgado carteles por todo el insti! –

¡¿Qué has hecho qué! – gritó Sakura desesperada

Carteles en los que puse específicamente que buscaba a alguien que sepa tocar el bajo... – explicó Tomoyo aclarando la situación y, mirando de reojo a su amiga morena, una gotita bajó por su cabeza. Aquella chica estaba más loca que Sakura y ella juntas.

Ni se os ocurra decírselo a nadie – susurró Sakura en tono amenazador

Vale...cuándo vaya a inscribirnos no diré ni un solo nombre – suspiró Tomoyo resignada

Eso espero – dijo Sakura seria y un poco más calmada

¡Ay Sakura! – dijo Ritsue cogiendo por el brazo a la castaña - ¡Tendrías que animarte un poco más! –

No es eso Ritsue, lo que pasa es que no quiero que nos vea todo el instituto –

No sabía que fueras tan vergonzosa –

¡Que no es que tenga vergüenza! Es que no tienen porqué vernos cómo unos ídolos. Tampoco tenemos que demostrar nada –

¡Claro que si! ¡Tenemos que demostrar que somos las mejores! –

Sakura calló ante el comentario de su amiga y suspiró abatida. ¿Por qué narices tenía ella que actuar? ¿Qué había echo para que la metieran en aquel embrollo?

Al menos, dejadme escoger a mi la canción... – dijo al fin la ojiverde

¡Vale Sak! Esto es justo, ¿verdad Ritsue? –

Sí. Si así has de estar un poco más animada Sakura...por mí encantada –

El profesor entró en a clase y las chicas se sentaron, Tomoyo y Ritsue con una gran sonrisa, y Sakura, seria, como de costumbre. Ésta última se pasó todo el día pensando en que canción podían tocar, tenía que ser una que tuviera gancho, que fuera movidita y que estuviera un poco de moda. Cómo no se le ocurría nada, decidió que en casa buscaría alguna en su lista de CD's.

Por la tarde, Sakura, Tomoyo y Ritsue se disponían a salir de clase y apareció una chica morena de ojos oscuros, vestida de negro y parecida a Sakura. Ésta las observó durante un instante y se acercó a Tomoyo.

¿Eres Daidouji? –

Las tres amigas se dieron la vuelta al oír una voz muy fina de chica.

Sí, ¿qué quieres? –

Buscabas a alguien que supiera tocar el bajo, ¿no? –

Tomoyo y Ritsue se miraron emocionadas.

Sí, ¿lo tocas? – preguntaron las dos al mismo tiempo.

Un poco. Pero explicadme de qué va esto –

De la chorrada más grande en la que alguien te haya metido nunca – dijo Sakura sarcásticamente

¿Qué? – la chica la miró extrañada

Nada, nada. Es que queremos tocar en el Festival de Primavera – explicó Tomoyo - ¿Te interesa? –

Por mi está bien. No me importa. Por cierto, me llamo Edama Takamura – dijo la chica haciendo una pequeña reverencia

¡Encantada! – dijo Ritsue con su simpatía habitual – Ellas son Sakura Kinomoto y Tomoyo Daidouji, y yo Ritsue Kiwara; pero puedes llamarnos por nuestros nombres si quieres. ¡Bienvenida al grupo! –

Gracias. Podéis llamarme Edama también, si queréis –

¡Vale! ¿Quieres venir con nosotras en el camino de vuelta? –

De acuerdo –

Las cuatro chicas salieron charlando animadamente a la calle y cuando llegó la hora de separarse, Ritsue y Tomoyo se dirigieron hacia un lado, quedaron Sakura y Edama.

Sakura se dirigía al cementerio cómo cada tarde y, casualmente, Edama tomaba la misma dirección.

¿A qué clase vas? – preguntó Sakura

A la 4 – 3 –

¿Y cómo es que no nos hemos visto nunca? Vamos al mismo curso, sólo que a clases diferentes –

Yo es que no acostumbro a dejarme ver mucho, prefiero pasar desapercibida, durante la hora del descanso me fugo del instituto a dar una vuelta, y nadie se da cuenta –

¡Wow! ¡Eso es genial! Tendrás que enseñarme... Pero si quieres, a partir de ahora puedes venir con nosotras, tampoco es que nos caigan demasiado bien la mayoría de gente del insti... Sobretodo los pijitos –

Edama soltó una risita.

A mi tampoco –

¿Vives por aquí? – preguntó Sakura cambiando de tema

Si, cerca del cementerio, ¿y tú? –

Yo no, pero voy allí a ver a mi madre – Sakura bajó la mirada entristecida.

Lo siento – dijo Edama cogiéndole la mano en señal de apoyo – Si te sirve de consuelo, yo tampoco tengo padres, no se dónde están, vivo con mis abuelos –

Gracias – dijo Sakura más animada - ¿Qué les pasó a tus padres? –

No sé, tuvieron muchas discusiones y me llevaron con mis abuelos, después se fueron y ya no hemos vuelto a saber nada de ellos –

Cuenta conmigo para lo que quieras – dijo la castaña mirándola a los ojos

Lo mismo digo – sonrió la morena

Las chicas se fundieron en un abrazo. Habían encontrado a alguien en quién confiar. Sakura había encontrado a alguien más que la comprendía, y Edama había encontrado a una amiga.

Edama jamás había tenido amigos. Era muy tímida para acercarse a la gente. De pequeña solía ser una niña bastante triste y solitaria, que siempre jugaba sola. Jamás se le había acercado algún otro niño para jugar, siempre la habían considerado un bicho raro. Había crecido sola, y había aprendido a cuidarse sola. Era bastante madura para su edad y se las había apañado también para cuidar a sus abuelos. Los ayudaba en las tareas de casa y los apoyaba en todo lo que decidían o necesitaban. Era una chica muy buena y responsable. Y aquella tarde, cómo si fuera por primera vez en su vida, se había sentido querida y un poco más feliz.

Bueno yo me voy por aquí – dijo a punto de torcer una esquina

Vale, nos vemos mañana – se despidió Sakura – Cuídate –

Igualmente. Hasta mañana –

Sakura siguió su camino. Ésos días había querido ver a su madre más que nunca y por ello se sentía más sola. El hecho de poder hacer un proyecto con sus amigas, aunque no le gustara demasiado el plan, la animaba un poco.

Más tarde, cuándo casi empezaba la puesta de sol, Sakura llegaba a casa. Lo que hizo en seguida fue buscar una canción tal cómo había prometido a las chicas.

Tras media hora de rebuscar entre sus CD's, mirar títulos y letras y esparcir todo el contenido por la cama, encontró algo que la pilló desprevenida: era una canción que la sorprendió, ni siquiera había caído en la cuenta de que era la canción perfecta. Guardó el CD en su mochila y bajó a la cocina a preparar la cena.

Al día siguiente, Sakura se reunió con el resto del grupo para plantearles sobre si estaban o no de acuerdo con la canción.

Bueno chicas, ante todo quiero que sepáis que la encontré por casualidad, creo que os parecerá bien –

Si la has elegido tu, Sakura, seguro – dijo Ritsue – tienes buen gusto para la música nena –

Bueno, quiero que primero os leáis la letra, tiene un mensaje clarísimo y muy bueno –

Sakura tendió un papel a las tres chicas que lo cogieron impacientes y se dispusieron a leer.

La castaña observaba a sus amigas leer muy serias la letra, y ya había perdido la esperanza de que no les gustara cuando vio tres caritas sonrientes.

¡Es genial Sakura! – gritó Ritsue

Además el mensaje está clarísimo: fuera los egocéntricos y viva la igualdad – dijo Edama con una pequeña sonrisa

Y el grupo no podía estar más de moda, hace poco que me compré el CD. No sabía que tu también lo tuvieras Sak – susurró Tomoyo a su amiga. Al instante, se dirigió a Edama – Por cierto Edama, ¿buscaste algún nombre? ¿Se te ocurrió alguno? –

Pues lo estuve pensando bastante y al cabo de un rato pensé que podríamos llamarnos REST –

¿REST? Suena bien – admitió Ritsue – ¿Pero REST por qué?

Bueno, tu nombre, Ritsue, empieza por R, el de Sakura por S, el de Tomoyo por T, y el mío por E. Pues de ahí REST. Ritsue, Edama, Sakura, Tomoyo. Las que integramos el grupo –

Hubo un momento de silencio en el que se miraron las unas a las otras.

¡Me encanta! – saltó Tomoyo sorprendiéndolas a todas - ¡Es genial! ¡Y además suena muy bien! –

Estuve probando varias combinaciones con las letras, pero al final me decidí por esta –

A mi también me gusta cómo a quedado Edama – dijo Ritsue – Chica, no se cómo nos las hemos apañado sin ti. ¡Eres estupenda! –

Sakura y Tomoyo asintieron. Miraron un momento a Ritsue dándose una mirada de complicidad y entre las tres abrazaron a Edama, que se quedó sorprendida pero feliz.

Al separarse, Tomoyo habló:

Chicas, ¡¡¡acaba de nacer REST! ¡Ya somos un grupo con nombre! –

Tom... – dijo Sakura con una gotita en la cabeza – Ya éramos un grupo...-

¡He dicho un grupo con nombre! ¡No un grupo a secas! –

¡Disculpe señorita! Era solo una broma Tom... –

Ya, tu y tus bromitas...¡Sakura caradura! –

¡Tom! ¡Ya sabes que no me gusta que me llames así! –

¡Sakura caradura! – canturreó Tomoyo

Entretanto, Edama y Ritsue las miraban con los ojos bien abiertos y miles de gotitas en la cabeza.

¿Qué les pasa a éstas dos? – susurró Edama que no sabía de que iba aquello.

Nada. Que a veces se ponen a hacer éstas chorradas – le contestó Ritsue.

Dicho esto, se puso en medio de las dos amigas.

A ver: ¡Sakura y Tomoyo! ¡Que ya sois mayorcitas! ¡Que Edama se ha quedado alucinada del rollo que habéis montado! –

Las dos amigas se quedaron mirando unos instantes y se pusieron a reír.

Lo siento –

Perdón, jeje, ¡es que a veces no nos damos ni cuenta de lo que decimos!-

Sakura y Tomoyo reían disculpándose tontamente mientras sonaba el timbre que les indicaba que se acababa el descanso.

OOoooOOOOoooooOOooOOOoOOoooOoOoO