Tu mundo
Eowyn
Capítulo 8: Mentiras
Viernes por la tarde. Las clases habían terminado. Ya todos los alumnos habían salido de la clase.
Cómo cada tarde, Sakura y Shaoran, estaban en su aula, arreglándolo todo. Ninguno de los dos se dirigía la palabra, a pesar de haber firmado una especie de "tregua" entre los dos.
Una cabellera rubia se asomó de repente por la puerta y echó una mirada al chico de pelo castaño, pasando por alto la presencia de Sakura.
- ¿Shao¿Qué haces aquí todavía? Te estoy esperando –
- Es que tengo que acabar de limpiar unas cosas Minako, ahora acabo – dijo él con una sonrisa
- ¡Que lo haga ella! - Minako señaló a Sakura - ¡Para eso está! –
Hubo unos segundos de silencio que fueron rotos por la propia Sakura, que se lanzó a darle un puñetazo en la cara de Minako.
- ¡Pero tu qué te has creído! –
- ¡NO! –
Shaoran se interpuso entre las dos chicas un instante antes de que Minako recibiera el impacto. El chico agarraba a la castaña por los hombros y la miraba fijamente.
- Aquí no...- le susurró él – Aquí no... –
No supo muy bien el porqué, pero aquellas palabras penetraron en la mente de Sakura y la calmaron un poco, por lo que sólo dijo:
- Que la jodan –
Shaoran acabó susurrando un "Me tengo que ir" a Sakura, antes de soltarla y llevarse a Minako.
Sakura se quedó aún allí, y acabó por apoyarse en el marco de puerta viendo cómo la pareja se alejaba por el pasillo.
La chica se dirigió luego a la ventana y pudo observar a la pareja abrazados, más bien, que Ella le abrazaba a él. Sakura suspiró y movió la cabeza. Entonces pudo distinguir una familiar silueta en la calle, al lado de la puerta y sus ojos brillaron.
- ¡YUE! –
La chica gritó a pleno pulmón y todos se dieron la vuelta: Yue la vio, sonrió y saludó; Minako se quedó mirando al chico con cara de curiosidad y Shaoran le lanzó una mirada asesina.
- ¡Yue sube! – gritó la castaña, y el aludido hizo caso de sus palabras, y atravesó todo el patio dirigiéndose hacia la entrada del edificio.
Todos sus movimientos eran observados por Shaoran, quién miró de reojo a la ventana del último piso, cosa que Sakura pudo percatarse de ello, pero lo ignoró y se alejó del ventanal; eso hizo que Shaoran también se marchara, arrastrando a Minako.
Sakura esperó al chico de pelo platino en la puerta de su clase, acababa de recoger y podían quedarse un rato, puesto que no había nadie.
- ¡Hola Yue! –
- ¡Hola Sakura! Te veo contenta hoy – dijo el chico sonriendo
- Si, bueno... – contestó la chica sonrojada – Es que ya hacía días que no pasabas por aquí, y cuando te he visto, me he alegrado, sólo eso –
- Yo también estoy contento, para eso he venido, tenía ganas de verte –
- Yue ayudó a Sakura a recoger sus cosas y salieron del instituto. A Sakura le carcomía la conciencia una pregunta que llevaba días queriéndola hacer.
Flashback
Casa Kinomoto. 7 de la tarde. La casa está completamente silenciosa. Nada parece moverse y suena el teléfono rompiendo el silencio. Se oyen pasos fuertes de alguien que baja las escaleras corriendo. Sakura llega al comedor y contesta al aparato, pero lo hace sin ganas,
- ¿Diga? –
- Hola –
- ¡Hermano¿Cómo estás¿Qué tal Yukito? –
- Estamos bien, monstruo –
- ¿En serio¡Me alegro...! ... ¡No me llames monstruo, cabeza hueca! –
- Vaya, siempre te enfadas monstruo... –
- ¡Para ya, Touya! –
- Espera un momento – Touya Kinomoto se quitó el auricular del lado de la oreja, pero, sin embargo, Sakura pudo oír todo lo que dijo - Dime Yuki. No, Yue me dijo que hoy no lo llamaras porqué no estaría en casa, salía con una tal Rumiko – Después de aquello, Sakura abrió mucho los ojos, y no oyó la voz de su hermano mayor – Entonces¿estáis bien? –
- ... –
- ¿Sakura? –
- ... –
- ¡SAKURA! –
- ¿Eh¿Decías algo Touya? –
- Que si estáis bien –
- Si –
- ¿Y papá? –
- Ahora dentro de un rato supongo que ya llegará, está muy bien –
- Me alegro; dile que he llamado –
- Si. Adiós Touya –
- Adiós –
Sakura cuelga. En sus ojos pueden verse pequeñas lágrimas que se asoman.
- Yue...tiene novia...-
Fin Flashback
- Yue –
- Dime Sakura –
Sakura se ve nerviosa, no sabe cómo enfocar la pregunta. No sabe si ser directa, o preguntarle indirectamente por su novia. Si ya le dolió lo suyo cuando oyó lo de Yue, ella no sabia si podía afrontar el hecho de que él le dijera en propia cara que tenía chica. Pero, por el momento, se sentía más o menos preparada.
- ¿Cómo...cómo se llama tu novia? –
- ¿Qué¿Qué novia? – el chico estaba desconcertado, no sabía si había escuchado bien¿novia¿de dónde habría sacado eso Sakura? Cierto era que le gustaba una chica, pero, por el momento, no se había atrevido a confesarle nada.
- Es que...el otro día, llamó Touya a casa y le oí decir, sin querer..., pues... que le dijo a Yukito que tu salías con una chica –
- ¿El otro día? – Yue levantó una ceja y puso su dedo índice en su frente para intentar recordar - ¡Ah¿Rumiko? –
- ¿Eh? –
- Recuerdas si dijo¿que se llamaba Rumiko? –
- Creo que si... –
Yue empezó a reírse a carcajadas mientras que Sakura estaba cada vez más confusa. Observaba a Yue reírse más y más, y ella cada vez entendía menos, hasta pasó por su cabeza que él se reía de ella.
- Sakura – dijo el chico parando de reír – Rumiko no es mi novia, es solo una compañera de la facultad. El otro día fuimos a hacer un trabajo juntos, sólo eso. No hay ninguna chica especial por ahora, salvo tú, claro. Tú siempre serás especial Sakura –
La chica se había quedado muda de la impresión y muy roja. Dentro de sí había una mezcla de alivio y alegría que hacían que tuviera unas ganas de gritar increíbles.
- ¿Nos vamos? – dijo el chico de pronto – Te acompaño hasta casa –
- ¿Eh? Si... –
Sakura aún estaba un poco desconcertada y sumida en su mundo. Estaba tan emocionada que no se dio cuenta en todo el camino, desde el instituto a su casa, de lo que hacía, hasta estuvo a punto de chocar contra una farola si Yue no la hubiera apartado a tiempo.
Se despertó de su trance justo cuando sintió que Yue le daba un beso en la mejilla, en ése instante, estuvo a punto de caer desmayada, pero sacó fuerzas suficientes para mantenerse en pie.
- Ya nos veremos Sakura, cuídate mucho –
El chico se alejó despidiéndose con la mano y desapareció.
Sakura entró en su casa, subió las escaleras y entró en su habitación cerrando la puerta, todo mecánicamente. Al dejar sus cosas tiradas en el suelo, cogió suavemente la almohada de su cama, se la puso en su cara y...
- ¡AAAHHH! –
Fue un grito sordo y apagado por el almohadón de plumas, pero lo bastante fuerte para asustar a unas cuantas palomas que descansaban en el tejado de la casa y que salieron volando despavoridas.
En todo ése rato, Shaoran y Minako estuvieron paseando por el centro de la ciudad, dónde estaba la zona comercial.
Minako estuvo toda la tarde yendo de escaparate en escaparate, mirando y anotando mentalmente toda la ropa que quería comprarse.
El chico no estaba nada atento a lo que decía la rubia, ni siquiera le prestaba atención, simplemente, se dejaba arrastrar.
Ni siquiera sabía dónde estaba, es su mente sólo existía la escena en la que, una sonriente Sakura, llamaba a Yue desde la ventana del instituto.
El chico sentía una rabia enorme, ni tan siquiera sabía el porqué, no lo comprendía. Se suponía que él era el "irresistible", el chico con que todas soñaban, el conquistador; no el conquistado. Entonces¿qué rayos le estaba pasando?
- ¿Shao? – la voz de Minako lo sacó de sus pensamientos
- ¿Eh¿Qué? –
- ¡Shao¿Te encuentras bien¡No me has escuchado en todo el rato! –
La chica empezaba a hacer cara de decepcionada y Shaoran, que no quería líos, hizo lo que mejor sabía hacer: cogió a la rubia suavemente por la barbilla con dos dedos, acercó su rostro al de ella y dijo:
- Minako, preciosa, estaba absorto con tu belleza y no me di cuenta, lo siento –
El plan tuvo su esperado resultado: la chica enrojeció y bajó la cabeza.
- Perdona...no quise decir que no me escucharas, pero cómo estabas tan ausente... –
- Discúlpame, te acompaño a casa –
- Bueno –
Ésta vez, Shaoran sí que escuchaba todos los chismes de Minako, y si no, lo hacía ver, no podía permitirse hacer el vago con las chicas de ésa manera pensando en cosas que más le valía olvidar, sin embargo, no debía olvidar que tenía una apuesta pendiente.
Cuándo llegaron a casa de la chica, Shaoran comprobó que no quedaba tan lejos de su casa, él vivía en el barrio de al lado; el de Minako era parecido al suyo, pero no tan lujoso, era más modesto.
- Bueno Shao, ya hemos llegado –
- Tienes una bonita casa, se nota que tú vives aquí, una casa bonita para una chica bonita –
- ¡Ay Shao¡Ya déjalo! Que se te nota mucho... –
- ¿El que¿Qué digo verdades? –
- No. Esto –
Fue una reacción que el chico no esperaba. Minako puso sus manos en la nuca del chico y acercó su boca a la de él. Fue un beso largo e intenso, y Shaoran se dejó llevar sujetando a la chica por la cintura.
Cuándo estaban en su mejor momento, ella rompió el beso y se fue dando media vuelta rumbo a la puerta de su casa.
- Hasta mañana guapo – dijo guiñándole una ojo
Shaoran se quedó en la entrada de la casa un poco desconcertado, pero al instante recobró la serenidad y se alejó diciéndose a si mismo:
- "Eres el mejor Shaoran Li, eres el mejor" –
OOOOOoooOoOOooOoOOOoooOOoOO
N.A.: Siento haberme demorado tanto en actualizar, pero apenas he tenido tiempo, y ahora que se acercan las fiestas, creo y espero, que podré subir mas rápidamente.
Besitos!
