Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo juego con ellos.
La trama es mía.
Canción recomendada: Walk in the sun – Mcfly.
La familia Cullen
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No puedo. No puedo, simplemente no puedo ir. Los nervios me comen viva.
Hoy iría a conocer a la familia de mi novio. Novio, suena tan raro decirlo. En fin, no puedo ir.
Claro que conocía a Alice, Emmett, pero al resto no. Me presentaría a su 'padres' y a la novia de su hermano.
Dios, hazme ágil. No quiero caerme en esa casa, te lo imploró.
—¡Bella! — gritó Edward desde abajo. — ¿Estás lista?.
—¡No puedo hacerlo, Edward! – sentí unos apresurados pasos, esperó que no se enojé. En eso la puerta se abrió violentamente.
Salté del susto.
—Bella... — susurró con voz dulce, mientras se acercaba a mi —.No debes tener miedo. Sólo son mis padres y la esposa de Emmett, Rosalie.
—¿Esposa? Creí que era su novia —susurre casi inaudible.
—¿Por qué? ¿Acaso tenías algunas intenciones con él? —preguntó un tanto celoso. Se veía tan lindo de ese modo. Reí.
—No seas bobito, Edward —besé sus labios.
Nos quedamos unos segundos en silencio. Hasta que él lo rompió.
—Vamos— jaló de mi mano y me llevó a rastras hacía abajo.
En medio minuto me tenía sentada en el asiento del copiloto, con cinturón de seguridad puesto.
Él se subió al auto, y abrochó un cinturón de seguridad extra. ¿De donde rayos lo sacó?
Me vio observándolo atónita y a modo de respuesta me sonrió.
—No quiero que te pase nada, jamás me lo perdonaría... —susurró antes de besarme suavemente.
Los minutos pasaron volando, al lado de Edward todo era así.
Llegamos a una majestuosa casa blanca. Había un mercedes negro, un Porsche amarillo, un descapotable rojo y por último un monstruoso jeep.
—Woah... —murmuré al ver tantos coches lujosos juntos.
—Lo sé, muchos coches —detuvo el auto y se bajo para ayudarme.
Cuando salí del auto, inhale y exhale muchas veces para calmar los nervios. Edward tomó mi mano y le dio un suave apretón para que me relajara.
Tocó el timbre y corazón dio un vuelco.
—Cálmate, amor — susurró en mi oído.
En eso abrió una mujer muy hermosa, su rostro tenía forma de corazón y su cabello era de un color caramelo.
—Hola. Soy Esme —me abrazó y me sorprendí, ese abrazó era tan cálido y familiar.
—Soy Bella... —respondí con la mejillas encendidas.
Pasamos a una espaciosa sala, en la cual había un enorme piano; deber ser de Edward.
En eso bajo un hombre de cabello rubio y unos ojos color celestes.
Nos sonrió alegremente y se acercó a nosotros.
—Bella. Soy Carlisle Cullen —me tendió la mano. — El padre 'secundario' de Edward —claro ellos eran sus tutores. Esme debe haber sido la hermana de la madre de Edward.
—Un gusto conocerte al fin —dijeron los 'padres' de Edward al mismo tiempo.
Luego pasamos a la sala de estar, donde se encontraban Alice, Jasper, Emmett y una despampanante rubia, que supuse que sería Rosalie.
—Chicos, les presento a Bella, mi novia —mis mejillas se tiñeron de un rojo intenso.
—Hola— saludaron todos menos Rosalie, quien sólo asintió con la cabeza y se marchó. Emmett se disculpó y siguió a su esposa a quien sabe donde.
—¿Hice algo malo? —pregunte ante la actitud de ella.
Edward negó con la cabeza.
—Te ve como una posible competencia —lo miré enarcando una ceja. ¿Yo? ¿Competencia para ella?
—Está loca, ella es demasiado hermosa para que yo sea comparable con ella.
Edward volvió a negar.
—No ves tu propia belleza— concluyó.
Pasaron las horas y me divertí mucho con la familia Cullen. Aprendí cosas de ellos; a Esme le encantaba consentir a sus pequeños y era muy amable, Carlisle era muy honeste y agradable; Emmett, bueno a él ya lo conocía tan infantil, Alice y Jasper siempre lo mismo y finalmente Rosalie, ególatra y un tanto fría hasta el último cabello dorado de su cabeza.
En el auto, nos fuimos en un silencio tan cómodo. Amaba estar bien con Edward y no estar en una completa guerra.
Cuando llegamos a casa, me acorraló contra la puerta del auto, y me comenzó a besar de forma frenética.
—Estaba desesperado por llegar, no me conformo con castos besos —susurró cuando nos separamos. Me reí con lo que dijo, en la casa de sus padres era muy correcto.
—¿Qué te parece viajar en tres semanas más a conocer a Renée? —pregunto un tanto emocionado.
—Yo ya la conozco— conteste sarcástica. Él rodó los ojos, pero ya sabía mi respuesta.
—Tres semanas... — pensé antes de que entramos a la casa.
¡Hola! Siento la demora, excusa: "El colegio".
En fin les traje un sexy capítulo para que lloren, griten, aplaudan, etc.
¡Saludos! Y gracias por sus RR.
