Tu mundo
Eowyn
Capítulo 13: Preparativos
Tras el festival de primavera corría el rumor de que en casa de Eriol se iba a celebrar una fiesta toda la noche de un sábado, en todas las aulas no se hablaba de otra cosa, Sakura empezaba a hartarse un poco de que todo el mundo fuera tan monotemático, y cada día que pasaba deseaba que llegara ya la puñetera fiesta para que la gente dejara de hablar de ella.
La castaña aún conservaba su mal humor de siempre, si bien se le pasaba cuándo aparecía Yue y entonces la chica se elevaba en una nube de felicidad. Sakura siempre había soñado con aquellos días, y es que el chico era perfecto, era atento con ella, le hacía reír y Sakura creía estar viviendo en un sueño cuándo le veía.
Shaoran, por su parte, aún seguía con Minako, creía que Sakura hablaba por hablar y que aunque Minako hubiera cometido errores en el pasado ya era lo suficientemente adulta cómo para poder actuar con responsabilidad. El chico aún tenía en la cabeza todas las conversaciones que había tenido con Sakura, y siempre se mantenía atento a que nadie lo mirara para observarla a ella, no sabía el porqué, pero la encontraba interesante y le gustaba mirarla, aunque él sabía que no era amor o atracción lo que sentía por ella, o al menos, eso pensaba.
Minako tenía sus propios planes para cuándo llegara la noche del sábado en casa de Eriol, llegaría con Shaoran, pero le diría que se iba a inspeccionar un poco la casa y desaparecería de allí en cuánto pudiera, había quedado con dos o tres chicos más, y no quería que se arruinara su "propia" fiesta. Estaba segura de que Shaoran no sospecharía nada de nada.
En aquel momento, había aprovechado un descanso entre clases para esconderse en el hueco de la escalera y hablar con alguna que otra cita.
Kenshin cielo, el sábado espérame en alguna de las habitaciones de la casa de Eriol –
Vale nena, pero por si no nos encontramos allí, te estaré esperando al lado de la escalera y te haré una señal para que subas, ¿ok? –
Muy bien, guapo, ya te buscaré, nos vemos. ¡Chao! – dicho ésto, la chica le plantó un pequeño y ligero beso en los labios y corrió hacia su clase
De uno de los lados de la escalera salió una Sakura que observaba cómo se iba la rubia dando saltitos.
Será zorra... – lo había oído todo, y aunque le había dicho a Shaoran que no se fiara de la rubia, sabía que no debía meterse, pero no podía estarse callada, el castaño tendría que enterarse tarde o temprano, aunque le estuviera haciendo lo mismo a Minako, y ella misma le estaba poniendo en bandeja de plata su venganza.
Al llegar el viernes, todos los alumnos invitados a la "gran fiesta" estaban que ebullían de emoción, y Sakura tenía los nervios de punta, ya no aguantaba más y deseaba largarse de allí cuanto antes e ir a ver a Yue. Al terminar las clases y antes de que la castaña pudiera escapar, Tomoyo la cogió del brazo y la arrastró hacia un rincón del pasillo dónde les esperaban Ritsue y Edama para salir.
Bueno chicas, mañana, ¿qué vamos a hacer? ¿A qué hora quedamos? – dijo Ritsue en tono preocupado, no muy normal en ella, ya que no le gustaba dejar los planes para última hora, a no ser que fueran improvisados.
Podríamos quedar a las diez y media en el parque del Pingüino Sakura, Edama y yo, y después irte a buscar Tomoyo, eres la que vive más cerca de Eriol –
A mi me parece bien – dijo Edama sonriendo y seguiamente miró a Sakura - ¿A ti que te parece Sakura? –
Que hagais lo que querais mientras dejéis de hablar ya de la puta fiesta –
¡Entonces hecho! – exclamó Ritsue ya con su habitual sonrisa
¡Un momento! – Tomoyo levantó un brazo para hablar - ¿Y si os venís por la tarde a mi casa y nos arreglamos allí? –
Pues también es buena idea – Edama puso un dedo en su sien, pensando – Así al menos, me podréis aconsejar – y soltó una risita tímida. Ritsue también sonrió y Sakura no dijo nada, así que la morena lo interpretó como una afirmación
Entonces, venid a partir de las seis, lo tendré todo preparado -
Las chicas observaron a Sakura quién les miraba con cara de aburrida y de fastidio. A Tomoyo se le escapó una pequeña risita que supo disimular y se dirigieron a la salida. Caminaron juntas un buen trozo ya cambiando de tema para que Sakura se animara un poco y al cabo de un rato, ésta se desvió porque había quedado con Yue en la plaza del centro.
Nos vemos mañana chicas –
Adiós Sak –
Hasta mañana –
Ahora si, las tres chicas que quedaban se pusieron a hablar de cómo podría ser la fiesta de Eriol, durante el rato que estuvieron juntas. Hablaron sobre los posibles rollos que podría haber aquella noche y sobre quién se emborracharía más. Encontraban divertidos estos temas porque así podían poner verdes a todos los que detestaban.
Al final de su conversación concluyeron que aquella noche se iban a reír mucho y que verían la decadencia de sus compañeros de clase en cuanto empezaran a probar el alcohol como locos, aunque ya más o menos estaban enteradas, a la noche siguiente verían la auténtica cara que los chicos y chicas de su curso escondían.
Sakura ya había llegado al punto de encuentro y vio a Yue apoyado en una de las columnas de los muchos arcos que tenía la plaza. Llegó dónde estaba el chico y se dieron un corto beso en los labios.
Hola –
Tenía ganas de verte ¿sabes Sakura? –
Yo también –
Vayamos a dar una vuelta por aquí, hay cosas que quiero ver –
Vale –
Sakura empezó a avanzar y sintió cómo Yue la seguía y le tomaba la mano, gesto que hizo que la castaña se sonrojara. En ése momento, no se daba cuenta ni por dónde pasaba e iba casi arrastrada por el chico, que estaba interesado en los escaparates y de vez en cuando iba mirando a la chica, la cual sonreía con dulzura y eso hacía que el también sonriera ligeramente.
Sin previo aviso, Yue dio la vuelta a Sakura, la atrajo hacia si mismo y la besó tiernamente.
Sakura sintió que le fallaban las piernas, jamás se hubiera esperado eso de Yue, y estaba inmensamente feliz, ése beso la había pillado por sorpresa, pero cerró los ojos y se dejó llevar, aunque estaban en medio de la calle, no le importaba, en aquel momento sólo existían ellos dos.
En cuanto Yue la soltó, Sakura rompió el silencio.
Mañana hay una fiesta en casa de un compañero, ¿te gustaría ir conmigo? –
Bueno, pero no podré pasarme hasta tarde, el proyecto me tiene muy ocupado – Yue puso cara de fastidio
No te preocupes, con que vengas me basta – sonrió Sakura y le puso la mano en la mejilla – Te apuntaré la dirección en un papel –
Rebuscó un trozo de papel en su cartera y un bolígrafo y garabateó un nombre y unos cuántos números.
Toma –
Gracias. Vamos, te acompaño a casa –
El chico le cogió de la mano y empezaron a caminar.
OOOOoOooooooOOOOOOooOOooOOoooOOoooOoooOOoooOoO
Sinceramente, nadie habría podido adivinar en que pensaba en esos momentos Shaoran Li. Pensaba en muchas cosas, quizá en demasiadas, y todas estaban relacionadas con Sakura Kinomoto. ¿Pero qué narices le pasaba? Él nunca perdía la cabeza por una chica, más bien sucedía al revés. Y le gustaba. Lo adoraba. Lo necesitaba para seguir siendo quién era. Aquello lo estaba sobrepasando. Y encima había ido a gustarle la más rarita del instituto… Vaya un problema. Pero Sakura era especial. Ninguna chica lo había hecho sentir tan vivo. Ella era natural y directa. Tenía las cosas muy claras, decía las cosas sin pensárselo dos veces y era impulsiva. Si, quizá el hecho de ser demasiado impulsiva era un problema a veces, pero a Shaoran le gustaba que ella fuera así.
Toda su vida se había acostumbrado a que las chicas revolotearan a su alrededor y descubrir a Sakura le había llevado a plantearse que quizá se estuviera aburriendo de aquello. Tenía que hacer algo, al menos, tenía que sincerarse. Últimamente estaba llevándose bien con Sakura. Sabía que ella estaba loca por su novio, eso se notaba a kilómetros, pero él estaba perdiendo su paciencia y cada vez que los veía juntos se le revolvía el estómago.
Brrrr Brrrr Brrrr
El suave sonido que hacía su móvil al vibrar lo sacó de sus pensamientos. Alargó la mano hacia la mesilla que tenía al lado de su cama y miró el mensaje que le acababa de llegar:
"Hola wapo. Estoy impaciente por la fiesta. Nos veremos allí. ¡Besitos Shao!"
Minako y sus tonterías. Ya ni se acordaba de ella. Le vino a la mente una frase de Sakura: "¿De veras te gusta que te llame Shao? Suena cursi…" Pensándolo bien, Kinomoto tenía razón, sonaba MUY cursi. De hecho, en aquellos momentos, el chico pensó que nunca le había gustado.
Y otra vez volvieron a su mente aquellos ojos verdes. ¡Maldita sea! ¡Él no era así! ¿Cuándo había cambiado tanto? Tanto daba. En la fiesta buscaría a Minako y se encerraría con ella en una habitación toda la noche, a ver si se olvidaba de una vez de la castaña.
OOOOOooOoOOoooooOooooooOOOOoooOOOooooOoooooooooooooO
N.A.: Después de tanto tiempo hasta da algo de vergüenza volver… Pero he pasado por una época rara, en la que no he parado pero tampoco ha sido la mejor. Aquí os subo éste capítulo. Disfrutadlo.
