Incerteza
Sakura despertó. Lo primero que vio fue un techo ligeramente diferente al suyo; instantáneamente, recuerdos borrosos se agolparon en su cabeza haciéndola sonrojar con una mueca de terror en su rostro.
Mmmmm –
Lo que más temía tomó forma, pues se percató de que Shaoran estaba a su lado, dormido, con un brazo rodeándole la cintura.
Mierda – susurró Sakura, ¿qué hora sería? El sol entraba por las ventanas. Se puso a pensar qué le diría a Yue, aunque ya lo pensaría más tarde, ahora tenía que salir de allí.
Se movió un poco hacia el lado intentando salir de la cama, pero Shaoran se movió también, atrapándola aún más.
Sakura… -
Presa del pánico, lo observó por si había despertado, pero el chico siguió inmóvil, con los ojos cerrados. ¡Lo que le faltaba! Ahora él soñaba con ella… Volvió a intentar moverse, ésta vez apartó con cuidado el brazo de Shaoran y sacó las piernas lentamente hasta que pudo pisar el suelo y, con una mirada rápida, buscó su ropa. Estaba ya poniéndose los pantalones cuándo lo volvió a oír:
Sakura…-
Basta ya…- Sakura hizo rodar sus ojos mientras se agachaba a recoger otra pieza de ropa.
…te quiero –
A Sakura se le cayó la camiseta que sostenía en sus manos y se quedó mirando al castaño dormido con expresión de sorpresa, lo que la llevó a correr mucho más recogiendo sus cosas y salir por la puerta lo más silenciosamente que pudo.
Salió con facilidad de la casa, ya que casi todas las personas que había por el salón estaban dormidas, el resto, puede que inconscientes, no le importó.
Corrió por las calles por las que ya empezaba a circular gente cuándo se le ocurrió mirar su móvil. Once llamadas de Yue parpadeaban en su pantalla. En su vida se había metido en un lío así, eso no era normal, ¿qué estaría pasando por su cabeza?
Cuándo llegó a casa no había nadie; había olvidado que su padre estaba en un viaje de trabajo. Se dejó caer en el sofá, irritada, pensando en lo que había dicho el chino. "Te quiero" ¿Pero que demonios pasaba por su cabeza? No podían permitirse el lujo de gustarse, menos de enamorarse; eran de mundos muy diferentes… ¡Si hasta hacía poco se llevaban a matar! Siendo sinceros: Shaoran le había encantado, y Yue nunca la había besado ni tocado así. ¿Qué le pasaba? ¡Había estado esperando a Yue toda una vida! No entendía nada y tampoco quería entenderlo. Estaba deseando volver atrás en el tiempo y rectificarlo todo, pero… ¿realmente lo deseaba? ¡Aaarrgghh! Se tapó la cara con las manos intentando ocultar sus lágrimas a pesar de que no había nadie. Se sentía sucia. Corrió escaleras arriba hasta el baño, dónde se metió en la ducha dejando la ropa por el suelo.
Por más que frotó intentando borrar todo rastro de él, no pudo quitarse la sensación de sus caricias en la piel. Maldijo y se dejó resbalar hasta el suelo, con el agua corriéndole por la cara y el cuerpo. No podía.
Casi mecánicamente, cerró el grifo y se envolvió en una toalla. No supo cómo pero se encontró tumbada en su cama, medio dormida. Se levantó para vestirse con lo primero que encontró y volvió a tumbarse, esperando que pasaran las horas.
OOOOooooOooOOOOooOooooooOOOooOooOOO
Shaoran despertó. Aún con los ojos cerrados empezó a palpar con la mano la cama para acariciar a su compañera, pero sólo se encontró con el lecho vacío. Entonces fue cuándo levantó la cabeza y miró. Nada.
¿Sakura? –
No obtuvo respuesta. Se incorporó y observó a su alrededor, no había ni rastro de ella, ni su ropa, ni nada.
¡Maldita sea!-
Se levantó y se vistió. Salió de la habitación y se fue directo al cuarto de Eriol. Llamó dos veces.
¿Eriol? –
Tras unos segundos una voz adormilada contestó:
Mmmmm –
Eriol, sal, tengo que hablar contigo –
¿Qué quieres? –
Eriol, ¿quién es? –
Shaoran se quedó un momento en shock. ¿Había oído bien? ¿Daidouji?
Bien, si no sales entro yo – empezó a girar el picaporte
¡NO! – dijeron dos voces al unísono
¡Un momento! Ahora salgo… - Eriol sonó un poco irritado, a lo que Shaoran sonrió.
Apareció la cabeza de Eriol y el chino juró que estaba envuelto en una sábana.
¿Qué quieres? – Eriol susurraba y Shaoran le siguió el tono
El número y la dirección de Kinomoto –
¿Qué? ¿Para qué? –
Tengo que hablar con ella –
Habla con ella mañana en el instituto. No pienso dártelos, no le gustaría –
Bien, le diré a Daidouji que hiciste ésta fiesta para llevártela a la cama –
¡Eso no es verdad! –
Pero tampoco es mentira, ¿no? Lo estabas deseando – Shaoran sonrió maliciosamente, conocía el punto flaco de Eriol.
El chico lo miró mal unos segundos y luego suspiró.
Apunta –
Así me gusta – apuntó los datos en su móvil y añadió – Vuelve con tu queridita –
Te odio –
Claro amorcito, el sentimiento es mutuo – dicho esto se alejó por el pasillo mientras oía cerrarse la puerta a sus espaldas.
Al salir vio a unas pocas personas durmiendo por los rincones y se preguntó en qué agujero estaría metida Minako, aunque tampoco le importaba demasiado.
Sacó su moto del garaje de Eriol (dónde la había dejado por seguridad) y se dirigió hacia la casa de los Kinomoto.
OOOOooooOOoOoooOOOooooOOOOooooOOO
Sakura estaba tumbada en su cama pensando en lo que le estaba haciendo a Yue, sinceramente no se entendía a si misma, se había vuelto aún más loca de lo que ya era…
Su teléfono móvil vibró y, al no reconocer el número en la pantalla, se extrañó.
¿Diga? –
¿Sakura? –
Colgó. Un escalofrío le recorrió toda la espalda al reconocer su voz.
Shaoran miró su teléfono perplejo. ¿Qué le pasaba? Volvió a llamarla.
¿¡ Quién coño te ha dado mi número?! –
¡Joder! – Shaoran se asustó momentáneamente y luego respondió: - Eriol –
Lo mato… -
Sakura, tenemos que hablar…-
¡No tengo nada que hablar contigo! –
Estoy delante de tu casa… -
Sakura puso los ojos en blanco y se volvió pálida.
¿¡También te ha dado mi dirección?! –
Yo se lo pedí… bueno, le amenacé un poco –
Ella corrió a la ventana de su habitación y pudo comprobar cómo el chico estaba en la calle.
"Bonita moto…¡Tonta! ¡No es hora de pensar en eso!"
Ahora bajo – y colgó, acabaría con eso de una vez por todas.
Se asomó por la puerta y, en una carrera, agarró al chico del brazo y lo llevó dentro.
¡Eh! – se quejó él - ¿Qué haces? –
Vamos a mi habitación –
Shaoran se quedó mudo y siguió a la chica escaleras arriba observando a su alrededor.
"Modesto, pero bonito".
Mientras subían no pudo evitar fijarse en el suave contoneo de las caderas de Sakura.
"¡Mierda! ¡No mires!"
Cuándo ella cerró la puerta, Shaoran se quedó asombrado.
¿A ti que té pasa? –
Pensé que sería más siniestro –
Idiota –
Oye Sakura, tenemos que hablar de lo que pasó ayer – él se puso serio
Mira Shaoran, por mí, no pasó nada, es más, no sé porqué lo hice…, preferiría que lo olvidáramos –
Yo no. No quiero olvidarlo Sakura. Al principio estaba indignado conmigo mismo pero ahora ya no puedo evitarlo, me gustas demasiado –
¡No seas ridículo! – ella sentía una extraña felicidad que no sabía de dónde venía. ¿¡Qué coño le pasaba?! – El hecho de que pasara aquello la otra noche fue… por el ambiente, estábamos algo bebidos… -
Yo no bebí y tu apenas probaste tu cerveza – Shaoran fue tajante
Había bebido antes… -
Mentira. ¡Basta ya de excusas, Sakura! Lo sabes, ¡ambos lo queríamos! –
¡Yo no! ¡Estoy saliendo con Yue! –
¿Sientes lo mismo cuándo te toca él? – el chino alzó una mano para acariciar lenta y suavemente su brazo. Sakura sintió un escalofrío y una mezcla de calor y excitación se extendió por su cuerpo.
¡Basta! – ella se apartó e intentó sin éxito darle un bofetón, pero éste paró el golpe.
No me subestimes, Sakura, toda mi vida he practicado artes marciales, lo sabes – dicho esto, la cogió de las muñecas y la tiró al suelo, quedando sobre ella – No pienso dejarte ir hasta que confieses –
¡No tengo nada que demostrar! ¡Te odio! –
Demuéstralo – Shaoran hizo una sonrisa malévola y empezó a besar el cuello de la chica, quién intentaba moverse y, sin querer, al cabo de unos instantes, se le escapó un gemido.
Aaahhh… -
Eso es lo que quería oír – susurró él en su oído.
Sakura aprovechó ése momento de distracción para poder empujar a Shaoran y ponerse encima suyo a horcajadas.
¡Eres frustrante Shaoran Li! –
Gracias, el sentimiento es mutuo – es seguía sonriendo, sarcástico y seguro de si mismo.
¡Aaarrgghh! – Sakura se levantó con rabia cogiendo a su compañero por el cuello de la camisa y empujándolo contra la puerta de su armario - ¡Ahora verás! –
Lo besó con pasión y con hambre y guió las manos de Shaoran hacia sus nalgas. Aprovechó para empezar a desatar los botones de su camisa y guiarle hacia la cama. Cuándo observó el torso desnudo del chico tumbado, supo que estaba perdida.
Shaoran se sentía en la gloria, tener a la chica que tenía encima en esos momentos le había sentirse el más afortunado del mundo y no entendía cómo había estado tan ciego. Subió sus manos por las caderas y cintura de Sakura y aprovechó para llevarse consigo la camiseta que ella llevaba puesta dejándola sólo con un sujetador.
Eres preciosa Sakura –
Joder, no me digas eso… - intentó taparse con las manos, pero él las apartó.
Lo eres – se incorporó para besarla y empezó a acariciarle suavemente los pechos por encima de la tela.
Lo siguiente que Sakura sintió fue un remolino de emociones placenteras en las que Shaoran salía cómo protagonista. Mientras el chico la besaba, la tocaba y la acariciaba, ella sólo podía dedicarse a sentir; a sentir y perderse en ésa extraña reacción que le provocaba que por todo su cuerpo pasaran miles de escalofríos en los que sentía una extraña conexión con Li.
Unas horas más tarde, Sakura estaba descansando con la cabeza recostada en el pecho de Shaoran mientras éste le acariciaba el pelo, con los ojos cerrados. No se sentía tan culpable, ya que pensaba que si Yue no se enteraba y Shaoran no quisiera algo más, quizá las cosas irían más o menos bien, el problema era que Shaoran no quería sólo eso…
Sakura – ella lo miró - ¿Por qué no salimos juntos?
¿Bromeas? ¡Eres un puto rompecorazones! Me dejarías en cuánto tuvieras oportunidad, y entonces, ¿qué? –
Creo que tienes una falsa imagen de mí… - dijo él con el ceño fruncido – Quiero estar contigo en serio. Me gustas porqué eres diferente a las demás –
Ah, claro, pues creo que hemos empezado al revés. Normalmente, la gente, supuestamente, se piden salir un tiempo y luego se acuestan –
Tú lo has dicho: supuestamente. Pero tu y yo no somos precisamente una pareja demasiado normal, ¿verdad? –
Directamente: no somos pareja. Oye… te propongo una cosa: quedemos cómo amigos y luego ya veremos si funciona o no –
El chico hizo una mueca.
Cómo amigos… no sé si podré aguantarlo –
Tenemos que hacerlo. Es lo mejor para los dos –
¿Para los dos o para ti, Sakura? – Shaoran se incorporó
¿Qué quieres decir? –
Así puedes salir tranquilamente con Yue, ¿no? –
Sakura bajó la cabeza.
A Yue… le diré que no puedo salir con él –
¿Cuándo? –
Cuándo pueda –
Shaoran iba a protestar pero sonó el timbre en ése momento. A juzgar por cómo Sakura salió de la cama y se vistió, se notaba que quería salir de allí. Él aprovechó para recoger también sus cosas.
Al asomarse por la ventana vio a su rival en la puerta; gruñó un poco y se sentó en la parte superior de las escaleras a escuchar.
Sakura se quedó muda al ver a su novio en la puerta. ¡Lo que le faltaba!
Sakura, ¡pensaba que té habías olvidado de mí! – rió un poco y la besó.
Ella se sintió aún más paralizada, pero pensó que quizá aquella vez fuera la última que besara a Yue, así que quiso atesorar ése momento y lo estrechó en sus brazos unos instantes mientras una lágrima corría por su mejilla.
¿Qué té pasa Sakura? – él hizo cara de preocupación y le pasó el dedo por el rastro mojado.
Lo siento, pero no puedo seguir contigo. Creí que nos iba bien pero no ha sido tan especial cómo pensaba... –
¿Qué dices? ¿Por qué dices esto? –
Porqué es la verdad – ahora Sakura lloraba de verdad, eso le dolía en el alma – Ya no quiero seguir contigo – Mentira, todo en su vida eran mentiras.
Ya veo – Yue se puso muy serio y se dio la vuelta para irse, pero ella lo cogió del brazo.
¡Yue perdóname! –
No creo que tengas nada más que decirme – dijo esto tan fríamente que Sakura pensó que moriría allí mismo. Y él se fue.
Shaoran bajó corriendo, cerró la puerta y abrazó a la chica, quién lloraba amargamente.
Perdóname Sakura, perdóname – la castaña lloró aún más fuerte, empujó al chico y corrió a encerrarse en su habitación.
Sakura, ábreme – Shaoran la llamó, no soportaba verla así.
¡Déjame en paz! ¡Lárgate! –
Él suspiró y se alejó de la puerta.
OOOOOooooOOOooooOOOoooooooOOOoooOOOoO
Sakura despertó. Parecía ser que el ocaso llegaba a su fin y se hacía de noche. Notó en su rostro las lágrimas secas y decidió ir al baño a mojarse un poco la cara. Justo se levantó y su estómago gruñó, sería mejor que comiera algo, aunque no tuviera hambre.
Al abrir la puerta, casi se cayó al suelo, se había llevado un susto enorme al notar una figura agazapada entre las sombras. Shaoran estaba en el pasillo recostado en la pared, al parecer dormido. Ella se preguntó qué hacía él allí. Lo sacudió por los hombros para despertarle.
Eh, bella durmiente –
Shaoran abrió los ojos asustado.
¿Sakura? ¿Cómo estás? –
Podría estar mejor. ¿Qué haces tú aquí? –
Me quedé por si necesitabas algo y para no dejarte sola... –
Una punzada de ternura atravesó a Sakura.
¿Tienes hambre Shaoran? –
Pues... un poco. Creo que tendría que irme a casa, luego podría volver y ... – ella puso un dedo sobre sus labios, sin dejarle terminar.
Voy un momento al baño, espérame en el salón, ¿ok? Comeremos algo –
Shaoran afirmó con la cabeza. Observó cómo Sakura se colaba por una puerta que supuso que sería el baño y se dio la vuelta para bajar las escaleras. Se sentó en el sofá y observó lo ordenado que estaba todo. Se fijó en la fotografía de una mujer de ojos verdes que abrazaba a una Sakura todavía niña.
¿Qué te apetece? –
El chico salió de sus pensamientos y la miró, quién esperaba desde la cocina que daba al comedor.
Lo que a ti te apetezca. Te ayudo –
Sé cocinar solita –
Es que no era una pregunta ni un ofrecimiento, era una afirmación –
Sakura levantó una ceja.
Pasta –
Perfecto –
Un rato después estaban sentados en la mesa y el silencio se estaba volviendo insoportable, Shaoran decidió hablar.
Te pareces mucho a tu madre –
Lo sé –
Sakura, oye... –
¿Qué? –
Lo que te he dicho antes iba en serio, quiero salir contigo, de VERDAD –
Ya te dije las condiciones –
Bien pues salgamos –
Antes de que Sakura dijera algo, se oyó la puerta abrirse y la voz de un chico inundó la tranquilidad del sitio.
¡SAKURA! –
Mierda – Sakura se levantó de la silla y corrió al vestíbulo seguida de Shaoran. Éste vio a un chico moreno de ojos marrones al lado de otro de pelo grisáceo, ojos castaños y gafas.
¡Explícame que ha pasado con Yue! ¿¡Y quién es éste?! –
Oye, Li es un amigo. ¡Y no creo que tenga que explicarte nada! ¡Es mi vida! –
Sakura, estamos preocupados, Yue está muy triste – el chico de gafas parecía más calmado.
Yukito... – Sakura volvía a llorar – Es que no puedo salir con él... ahora es un momento difícil y no quiero estar con nadie –
Entiendo... –
¿¡Y tu qué haces a solas con mi hermana?! –
Touya se abalanzó sobre Shaoran, pero éste lo esquivó fácilmente.
Maldito... –
¡Touya idiota! – Sakura cogió del brazo a su hermano – Ha venido a hacerme compañía porque estaba triste, hemos quedado también con Tomoyo y Eriol.
Touya levantó una ceja.
¿En serio? –
Si, si –
Touya, mejor vámonos – Yukito cogió a Touya de la mano y lo arrastró hacia la puerta.
Cuida tus manos enano – señaló a Shaoran mientras salían.
Qué simpático tu hermano... –
Shaoran miró a Sakura y la abrazó cuando la vio cabizbaja.
¿Quieres que vayamos a acostarnos? –
¿Piensas dormir aquí? –
Claro, somos "amigos", ¿recuerdas? -
Da igual, prefiero no quedarme sola –
Bien, llamaré a mi madre –
Aprovechando, Sakura subió a su habitación y oyó cómo su móvil sonaba.
¿Diga? –
¡Sakura! ¡Por fin! ¿Cómo estás? –
Tomoyo... tengo que contarte algo – la chica decidió que era mejor decirlo ahora que no arrepentirse luego
¿No tendrá que ver con Shaoran Li? Porqué ésta mañana preguntó por ti –
Si... ¿cómo lo sabes? –
Esto... Eriol me lo dijo –
Ya... – "Lo mato" pensó interiormente Sakura - ...Tomoyo, siéntate –
Uy, uy, uy, tu nunca eres tan formal, ¿qué te ha pasado? –
Me acosté con él –
¿¡QUÉ?! ¿Y Yue qué? –
Hemos roto –
Ay dios... Sakura, ¿en qué lío te has metido? –
No lo sé... necesito tiempo para pensar –
¿Quieres que venga? –
No... Li está conmigo –
¿En TU casa? –
Si, se está portando muy bien, al menos asume parte de culpa... –
Bueno si necesitas algo, llámame –
Claro... cuelgo ya –
Buenas noches cariño –
Adiós –
Cuándo colgó, Sakura dejó su teléfono al lado de su cama y aprovechó para quitarse la ropa y ponerse una camiseta ancha con la que siempre dormía. Justo acabó, Shaoran llamó a la puerta.
Puedes pasar –
¿Vas a dormir así? – Shaoran se puso nervioso al ver los muslos de la chica sobresalir por debajo la ropa
¿Te importa? –
Sakura no me tientes... –
Puedes dormir en el suelo o en el sofá, no me importa – ella se encogió de hombros y se metió en la cama mientras él se sacaba la ropa.
¿Y tu qué? –
¿No pretenderás que duerma vestido? –
Cómo intentes algo raro te patearé el culo –
¿Prefieres que duerma en el suelo? – dijo él sarcástico
Sabes que no soy tan cruel, "cielito" –
Shaoran frunció el ceño ante el sarcasmo y se metió en la cama. Sakura procuró ponerse lo más lejos que pudo de espalda a él, pero éste la abrazó por detrás.
¡No empieces! –
Sólo me pongo cómodo, me portaré bien... –
Sakura gruñó pero no se movió.
OOOOOoOOoooOooOOOoooOOOooOOoooOOoooOOoOOoOoO
Tomoyo colgó preocupada. ¿Qué le había pasado? ¿Desde cuándo se llevaba tan bien con Li para acabar acostándose con él? Se había acostumbrado a que Sakura fuera misteriosa pero nunca le había ocultado algo así.
Sintió un brazo rodeándola por la cintura y se sobresaltó.
Eriol... –
Amor... ¿y ésa carita de pena? – el chico se vio reflejado en los ojos de ella y supo que algo no iba bien.
Li y Sakura se han acostado –
¿¡QUÉ?! – Eriol no estaba tan sorprendido cómo pensaba; últimamente, Shaoran había estado más pendiente de Sakura y aquella mañana ya le había parecido extraño que le pidiera su dirección y su número de teléfono.
No lo entiendo Eriol... ella lo odiaba –
A lo mejor habían hecho las paces, ellos no se peleaban tanto últimamente... –
Si, pero de ahí a que acaben en la cama... –
No te preocupes, mañana hablas con ella a ver si aclaras algo –
Es lo que pensaba hacer –
Bien, yo tengo que irme ya a casa. Por cierto, gracias por ayudarme a limpiar ésta mañana, estaba todo hecho un desastre –
No hay de qué, a ti te ha tocado echar a la gente que era lo más difícil –
Eriol hizo una mueca de disgusto, lo que le había costado que la gente se fuera era muy fácil de decir.
Hasta mañana preciosa – le dio un beso en los labios cuándo estaban en el porche de casa de la chica.
Adiós –
Ella se quedó pensativa un buen rato en la puerta. ¡Y tanto que hablaría con Sakura! Pensaba sacarle todo lo que su amiga tuviera que decirle.
Se metió en la cama después de cenar un poco. Estaba agotada, pero le costó un buen rato dormirse.
N.A.: Bueno, ésta vez he tardado menos en acabar el capítulo, al menos estoy escribiendo cuándo puedo...
Intentaré no tardar tanto, aunque se acercan exámenes... ya veremos. Besitos!!
