Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo juego con ellos.

La trama es mía.

Canción recomendada: Ya no quiero – Jesse y Joy.

Londres:

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Un día nublado, aquí en mi nueva ciudad. Mi nueva vida. Londres.

Aún no me acostumbro a vivir aquí, no conozco a nadie, bueno a casi nadie. Sólo a Peter y su esposa Charlotte. Ellos son los que me arriendan la habitación donde me alojo. Apenas llegando encontré un empleo. Ahora trabajo en "El rincón inglés" un típico restaurante británico. Ahora sé lo que es tomar un buen té.

Extraño mi vida de Forks, el ambiente tranquilo, el silencio, todo. Y lo extraño a él. Sé que me prometí no pensar en él, pero me es imposible, fue alguien importante en mi vida, y que no se puede borrar de un día para otro así como así.

Quizás con el tiempo se vaya borrando de mi memoria, como si mis recuerdos con él se estuvieran incendiando, dejaría que el fuego se propagase, para que eliminara cualquier huella que pueda quedar de Ed... él.

No sé como te creí cada palabra de amor que me confesaste. Como te creí cada mirada de amor que me diste, cada beso, cada caricia. Fui una tonta.

Ahora me encontraba en una plaza, caminando para despejar mi mente. Lo necesitaba.

Llevaba unas dos semanas aquí en Londres, necesitaba pensar, relajarme y por sobre todo no pensar en el dolor de mi corazón.

¿Qué rayos pasa conmigo? ¿Dónde esta la Bella que prometí ser? Debo ser fuerte y sacar a la nueva Bella del armario, ya que esta llena de polvo y tela arañas.

Debo ser más feliz. Debo ser más positiva, debo ser yo misma.

En eso choqué contra una persona, la cual me tiró al suelo. Mi cabeza dolía como mil demonios, de seguro me saldrá un enorme chichón.

—¿Estás bien? — no.

—Sí — mentí —, sólo fue un golpe, nada grave.

Él sólo se rió. En cuanto abrí mis ojos, lo vi. Era un chico de cabello castaño, ojos azul cielo y una sonrisa encantadora.

—No sabes mentir, niña. — me tendió su mano para levantarme. Mis mejillas estaban encendidas.

—Soy Alec — me sonrió. Imite su gesto devuelta.

—Soy Bella — baje mi vista —. Gracias por ayudarme.

Él rió nuevamente, su risa tenía un toque de hombre y un niño.

—De hecho fue mi culpa, andaba distraído.

Me sonroje sabiendo que también era mi culpa.

—Creo que ambos andábamos distraídos — le sonreí avergonzadamente.

Comenzamos a conversar, mientras caminábamos por la plaza. Me contaba que él era un psicólogo, tenía su propia consulta y le iba realmente bien. Su edad veintiséis años. Yo le conté mi historia, claro evadiendo el tema de él por completo. No quería que me tuvieran lastima tan pronto.

Las horas se pasaron volando junto a Alec.

—Dime Bella, ¿tienes novio? — dio justo en la herida que se estaba por cerrar.

Traté de fingir lo más que pude. Sólo esperaba que él no lo notara.

—Si no me quieres contar, lo entiendo, apenas nos conocemos — me sonrió dándome confianza.

Pero en verdad necesitaba desahogarme con alguien, y aunque lo acaba de conocer hace unas horas atrás, sentía plena confianza en él.

—Tuve, pero me dejo — hice una mueca triste —, me dejo por cosas de su trabajo.

Suspire. Sería mejor cambiar de tema, creo.

—¿Tú?

Su mirada se hizo triste, miró los columpios para niños, y suspiro.

—Tuve una esposa — comenzó triste. Algo me huele a separación —, ella murió en el parto de mi hijo.

No supe que decirle en ese momento, su vida era peor que la mía, pero aún así sonreía.

—Yo... — pero el me detuvo.

—No digas nada, Bella — me sonrió. —, no fue tu culpa. — me guiño un ojo.

Ese pequeño detalle del guiño, me hizo sentir una pequeña esperanza.

—¿Puedo hacerte una pregunta? —

—Ya la haz hecho — se carcajeó.

Rodeé los ojos.

—Vale, dime cual es.

—¿Cómo se llamaba ella? — la curiosidad mató al gato.

Él suspiro antes de responder.

Jane.*

Seguimos hablando lo que restaba de la tarde, cuando vi mi reloj y eran las seis con treinta de la tarde.

—¡Dios! La hora se me fue volando — exclamo Alec viendo su reloj.

—¿Asuntos por atender? — la estaba pasando realmente bien.

—Sí, debo ir a buscar a mi hijo Corin al jardín de niños — se levanto del banquillo donde estábamos sentados — ¿quieres acompañarme? — pregunto emocionado.

Asentí.

Estaba comenzando a pensar que el hecho de conocer a Alec, cambiaria mi vida radicalmente.


¡Hola! Huy, Bella por Dios, ¿Y Edward?

*: Sé que en los libros Jane es la hermana de Alec, pero en varios fics los colocan de novios.

PREGUNTA: ¿Qué onda Bella? ¿Alec o Edward?

Gracias por sus RR.

PD: Adelante el capítulo, ya que la inspiración salió a flote.

Liah.