Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo juego con ellos.

La trama es mía.

Canción recomendada: Fly away from here – Aerosmith.

¿Quién eres?

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Habían pasado dos semanas desde la visita de Alice. Se suponía que para este período Edward ya no sería ese que conocí, sería un renovado hombre.

Ya me había acostumbrado totalmente a Londres, aunque igual Forks no se iría de mi corazón.

Era mi semana de vacaciones, extrañamente me las habían adelantado. En fin, ahora me encontraba en casa y relajada.

Como siempre el timbre de la casa sonó, me levante a refunfuñando, ya que Peter y Charlotte estaban trabajando.

Abrí y la puerta y casi me fui de espalda.

—¿Edward? — pregunte sin poder creérmelo aún. Mi corazón latía como un loco.

—Buenas tardes, Isabella — dijo un tono muy pasivo. Eso era muy raro. Se suponía que me tomaría de los hombros, me zamarrearía por desaparecer así y sin avisarle siquiera.

—¿Quieres pasar? — le pregunte aún en estado de letargo. Ese no era mi Edward.

—Permiso, Isabella — entró y se fue a sentar a uno de los sillones. Espero pacientemente a que cerrara la puerta, y luego que yo me fuera a sentar.

Hubo un silencio incomodo. Era extraño, hace mucho que no hablábamos y ahora que tengo la oportunidad nada pasa.

—¿Qué haces aquí? — le pregunte con mucha curiosidad. Pensé que podría estar revolcándose con cualquier modelo, pero recordé las palabras de Alice.

'El lo hizo por ti '

—Vine a cerciorarme que contabas con buena salud, un hogar y todo lo que necesites, Isabella — su rostro tenía una expresión muy extraña, como tenso y un tanto maniaco.

—Bien, Edward, ya para con este jueguito — es que aún no podía creer que este fuera mi Edward.

—¿Qué juego, Isabella? — bufé molesta. En eso tocaron el timbre. ¡Demonios!

Cuando fui a abrir supe que venían los problemas.

—¡Bella! — él me sonrió y beso mi mejilla. miró hacía adentro y vio a Edward. —Veo que estas ocupada... — hizo una mueca.

Alec — suspire cansadamente —, adelante. Siéntete como en tú casa.

Él paso y se sentó frente a Edward. Dejándome a mi en el sofá del medio.

—¿Qué haces acá? — le pregunte a Alec sin querer sonar molesta e incomoda.

—Bueno, venía a verte Corin quería verte... yo igual — me sonrió.

Alguien carraspeó su garganta. Será una larga tarde.

—Edward, el es Alec — los presente —. Alec, el es Edward. Conózcanse, mientras voy por las bebidas.

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Bella se fue, y me quede con el 'niño bonito', de seguro que era gay. Lo fulminé con la mirada de todos modos, mi terapia había dejado de funcionar cuando este esperpento apareció por la puerta.

—Así que... — comenzó él. No lo dejé continuar.

—Mira niño bonito, aléjate de Bella — gruñí — ¡Ella es mía! — le dije casi gritando.

—Tú la botaste, por lo tanto esta dentro del juego — ¡Oh, no! Nadie, pero nadie, llamaba a Bella un juego, porque mi ángel no era un juego.

—¿Cómo la llamaste? — le pregunte furioso.

—Oh, vamos, viejo. ¿De verdad piensas que estoy enamorado de ella? — pregunto burlón. Asentí —. Pues la verdad sólo la quiero llevar a mi cama, está buena, pero para una relación, es muy inocente.

Mi cuerpo comenzó a temblar, y trataba de relajarme. Pero ya no pude.

Me lancé sobre el idiota y lo tome por el cuello de su camisa.

—¿¡Qué rayos dijiste sobre Bella! — le grite y lo estampe contra el suelo.

—¡Cálmate, hombre! — me gritaba el niño bonito. — ¡Suéltame! — intento forcejear, pero yo tenía mucha fuerza, las clases de defensa personal me habían ayudado.

—¡Nadie, escúchame, nadie dice que Bella es un juego y vive para contarlo! — le di un puñetazo que le sacó sangre de la nariz.

Alec sólo gemía de dolor, y trataba de golpearme.

—¡Nadie... — golpe — le dice... —golpe — algo así a la mujer — golpe — que amo! — lo golpe por última vez.

En eso apareció Bella y vio la escena.

Edward... — susurró. Yo solté al niño, de seguro que se enojaría conmigo y me dejaría de hablar para siempre.

Alec seguía tirado en el suelo. Bella se acercó y lo ayudo a levantarse.

Cuando Alec estuvo consciente, y le sonrió a ella, se me partió el corazón al ver como se le acercaba.

Pero ella hizo algo que no me esperaba, le dio una gran bofetada.

—Eres un cerdo, oí todo lo que dijiste — sabía que trataba de contener las lagrimas — ¡Vete!.

Alec salió prácticamente corriendo y Bella se largo a llorar. Yo estaba ahí atónito, viendo la escena, mis pies no se movían, quería abrazarla, consolarla y decirle que todo iba a estar bien.

Y luego caí en cuenta que mis brazos rodeaban su cuerpo, y ella lloraba desconsolada en mi pecho.

Bella... — susurre, y besé su frente.

El silencio fue testigo de nuestra reconciliación, un beso apasionado demostró cuanto nos habíamos extrañado, dos perfectos amantes amándose.

Solos ella y yo.

Te amo — susurramos al unísono, provocando nuestra risa.

Tiempo sin oír esas notas musicales, que inspiraban mi día a día. Al fin te había recuperado , al fin te tenía entre mis brazos.

Mi ángel, mi Bella.


¡Hola! Como pueden ver se reconciliaron, Alec era un infeliz que sólo trataba de engañarnos con esa sensual sonrisa. Y Edward abandonó su terapia.

Espero que les haya gustado. Gracias por sus RR.

AVISO: El próximo capítulo el tiempo que ha pasado va hacer bastante, así que no se sorprendan.

ACLARACIONES: Ellos no se acostaron. Sólo fue un beso de reconciliación.

PREGUNTA: ¿Me recomiendan canciones?

Liah.