Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo juego con los personajes.
La trama es mía.
Canción recomendada: Entra en mi vida – Sin Banderas
La proposición:
.
.
Un año y nueve meses han pasado desde que Edward me fue a buscar a Londres, y nueve meses desde que volví a Forks.
Las cosas entre Edward y yo estaban normales, nos más peleas, sólo éramos nosotros mismos.
Él había decido dejar el mundo de la música por un tiempo, desilusionando a las fans, pero les prometió uno que otro concierto durante el tiempo que estuviera fuera.
Había vuelto a mi lugar de origen, la casa de Edward. Ahora estaba decorada diferente, un poco más femenina.
—Hemos pasado por mucho, ¿no crees? — me comentó Edward.
Yo suspire feliz.
—Lo sé, pero todo esto nos ha servido para crecer — besé sus labios.
Él sólo rió. Me acomodé más entre sus brazos, estábamos recostados en su cama, recordando las cosas por las que habíamos pasado.
—Aunque extraño toda la acción por la que pasamos — rodeé los ojos, a veces Edward podía ser un tanto extraño.
—Créeme que yo no. Además trabajar para James no fue lo más grato — un escalofríos recorrió mi espalda al recordarlo.
—Te hizo algo —pregunto apretando los dientes.
Me reí, me encantaba que fuera un tontito celoso y preocupado.
—De hecho, yo sólo tengo pesadillas con lo que él hacía con su esposa Victoria.
Hubo un silencio.
—¿Cómo lo sabes? —me miró extrañado.
—Estaban en pleno proceso, cuando me pidieron chocolate y fresas — él se rió de mi.
Le pegué en el hombro amistosamente.
Edward beso mi mejilla , y se levantó de la cama.
—¿A dónde vas? —le pregunte curiosa. No quería que se fuera, estábamos cómodos.
—Ya vuelvo —me guiño un ojo. Salió rápidamente de la habitación, y ya lo extrañaba.
No podía creer lo enamorada que estaba de Edward, quien lo diría que en un año y nueves meses, me enamoraría de este hombre.
Se escucharon ruidos en la habitación contigua. Alguien botada cosas, ese alguien era él. Sólo esperaba que no se transformará en el mismo que antes.
En eso entró nuevamente a la habitación. Su cabello estaba todo desordenado —más de lo habitual—, su camisa estaba rasgada. Se veía bien, bien sexy.
Me sonrió torcidamente y me sentí desfallecer.
—¿Qué te ocurrió? —le pregunte un tanto preocupada.
—Sólo fui a buscar algo y se me cayeron las cosas encima —hizo una mueca. Me reí, desearía haberlo visto.
—Ahora si me permites —se acercó a mi. Y con suma delicadeza tomo mi mano, y la beso.
Suspiro.
—Isabella Marie Swan — comenzó. ¿Qué pasa? —.Prometo amarte todos los días de mi vida, a cada hora, cada momento. ¿Quieres ser mi esposa? —sus ojos brillaban ante la espera de mi respuesta.
Mi corazón latía como un loco, mi respiración se acelero y tragué en seco.
—Edward... —no sabía como hacerlo—, yo sí quiero ser tu esposa.
Entonces nada más se dijo, y sentí sus cálidos labios sobres los míos, sellando este futuro pacto amor. Nuestro amor.
¡Hola! No me maten por el tiempo que ha pasado, era lógico.¿O no?
En fin, espero que les haya gustado el capítulo.
AVISO: Chicas quedan solamente 5 capítulos más el epilogo.
PREGUNTA: ¿Isla Esme? Ya saben plumas, cabeceras destrozadas. ¿Lemmon o sin Lemmon?
Liah.
