Nota del autor:
En estos últimos días he estado bastante falto de inspiración para la segunda parte, así que necesitaré con urgencia un Beta Reader o algún colaborador de tiempo completo para la historia. No desearía ser tan inconsistente, pero a veces la musa no me llega como debe de ser, y eso que la primera parte fue un rotundo éxito.
Para comprender los hechos relatados aquí se debe leer primero "La Gran Boda".
En este capítulo habrá muchísimo Spa/Romano para pláceme de todos ustedes, además de alusiones a hechos de "la gran boda" y el desenlace que los lectores estaban esperando: los morbosos y sucos detalles de la noche de pasión sexual entre España y Romano la noche de la fiesta de matrimonio de Ludwig y Feliciano.
Los párrafos escritos en cursiva indican Flashbacks, relacionados con "la gran boda" o pensamientos del personaje.
Nota Lexicográfica:
La canción 'o sole mío está originalmente escrita en dialecto napolitano y no en el italiano tradicional (eso que hay cuatro dialectos: Lombardo, Sardo, Napolitano y Toscano, aunque el Sardo solo es una variante totalmente independiente que se subdivide en Sardo corso y sardo turinés).
Capítulo 2: Serenata de medianoche de un idiota insomne.
Berlín, esa misma noche en la casa de Ludd y Feli…
Lovino aún estaba intranquilo esa noche. Primero, por estar en la casa del bastardo-patatas de Alemania que por ende era su cuñado, (pues su hermano Feliciano les había insistido que se quedaran a dormir en su residencia de casado debido a que ya era bastante de noche como para regresar) agregado al mutismo de Antonio frente a su propuesta de matrimonio.
La cama que ocupaba en el cuarto de huéspedes era de por sí muy estrecha , y aún más estrecha si la compartía con el rezandero imbécil de su hermanito mayor, Gabrielle. En ese momento daba cualquier cosa por que el loco de la escopeta de Vash estuviera en casa de su hermano, pues así lo tendría bastante distraído. Sin embargo, los sutiles murmullos de su hermano mayor y compañero de cuarto lo mantenían despierto, intentando reflexionar sobre aquella decisión.
"cásate conmigo, bastardo"…
" cásate, cásate, cásate, conmigo, bastardo"…
Aun le retumbaban las palabras en su mente.
—el bastardo aun lo está pensando,… pero creo que me dirá no… —pensaba Romano recostado en la cama, con los brazos apoyados en la nuca, mientras Gabriel se apertrechaba de medio lado. —bene, pero si vuelve a rechazarme, esto se acaba de una vez.
Si Antonio decía quererlo lo suficiente, tendría que demostrárselo aceptando. Y si le decía no, bueno, podría dar por terminado todo, tirar al traste casi 500 años de convivencia, pues eso demostraba dos cosas que Romano ya daba por sentadas en el español: inmadurez e insensibilidad. Además de que eso comprobaba solo una cosa: Que Antonio quizás no lo quería tanto como decía.
Sin embargo, extrañamente, mientras las horas pasan en el reloj del cuarto de huéspedes de la casa de Feli y su esposo, piensa en aquella pasional noche de sexo salvaje en aquella remota isla en donde su hermano y el macho-patatas habían contraído nupcias…
Un año atrás, en la boda de Ludwig y Feliciano…
La excitación de ambos era tan evidente en ese momento. Lovino Vargas solo sentía una cosa adentro de sí: Calor. No le importaba nada en ese momento, ni su hermano, ni el macho-patatas que ahora era su cuñado, ni el santurrón de Gabriel que quizás en ese momento estaría revolcándose dios sabe dónde con Vash, ni los imbéciles de Fabriccio y Renato, enfrentados por la simplona alemana esa de Greta, la hermana de Ludwig, ni la maniaca loca sartenera de Elissabeta que debe de estar de lo lindo grabando a más de uno en situaciones comprometedoras con el degenerado de Kiku Honda. Le importaba solo una cosa: Antonio. Hacerlo suyo, poseerlo, tenerlo para sí solo, desatar todo su pasional y salvaje paroxismo sexual y libidinoso en el español, como él lo había hecho cientos de veces consigo.
Lo arrastró hacia la cabaña 24, y casualmente habían tropezado con Itzel Sánchez, la hermana de Pedro, por así decirlo técnicamente una "hija" de las tantas de Antonio. No se detuvieron para saludar, así que simplemente entraron abriéndose paso y tanteando a oscuras el camino hacia las cabañas.
Al llegar a esta, lo tiró violentamente a un sofá, y posteriormente le rompió violentamente la camisa volando botones por todos lados, lamiendo, succionando, tocando con avidez animal descontrolada el tórax del español. Antonio se quejó un poco, por lo general él era el que dominaba la situación, así que nunca había estado en esa posición en años. Posteriormente Antonio le desabotona a Lovino la camisa intentándosela quitar, mas sin embargo este lo que hace es tirarla violentamente, para luego arrancarle de un tirón los pantalones y la ropa interior dejando al español al desnudo. Siguió con el juego, aumentando la rudeza, moviendo sus agiles manos como si fuese un pulpo rodeando su presa, sin percatarse del ojo vigilante de una cámara que estaba en una ventana cercana, y del japonés que miraba imperturbable, y con una sutil y depravada sonrisa la candente y muy sexual escena.
—Hungría-san pagará mucho por este material —se decía para sí mismo Japón en una sutil murmuración.
Luego, se quitó el los pantalones, quedando también en las mismas condiciones que el español, lamiendo aquí y allá, tocando allá y acullá, para después penetrarlo casi violentamente, sintiendo la exquisita estrechez de la cavidad del español. Antonio al sentir la brutal embestida de Lovino se aferra con todas sus fuerzas a este, fundiéndose en un inmisericorde abrazo, atenazándose con fuerza al cuerpo de Lovino mientras le arañaba la espalda con sus dedos, mientras Lovino le decía al oído sutilmente.
—tuo eres mío,… tutto mío, bastardo spagnolo figlio di la putanna, tutto mío, per sempre…
Antonio en medio del inmenso dolor y a la vez placer, solo pudo afirmar entre los gemidos y alaridos ante las vulgares y excitantes palabras del italiano.
—sí, mi lovi,… soy todo tuyo, nada más tuyo… y seré tuyo por siempre…
Y así se quedaron por espacio de dos horas, hasta que terminaron lo suyo, se vistieron como pudieron, aunque Antonio, después de haber tenido que estar abajohabía terminado caminando raro, aunque con una sonrisa tan cochina que el mismo Francis hubiese quedado como un santo al lado de él. Podía dar por sentado que a veces estar abajo no era tan malo.
De eso ya hacía un año. Los recuerdos de esa noche se habían disuelto, excepto el video de Japón, por el que Hungría estaba tan feliz, que días después lo posteó con un par de videos de yaoi y también otro de Yuri de varias parejas que habían terminado en similares circunstancias durante y después de la fiesta de una semana Hungría estaba feliz de la pelota con todos los resultados de sus arduas labores de espionaje voyerista, satisfaciendo el exigente mercado pornográfico de su casa. Lo mismo que Japón.
Sin embargo, sus pensamientos giraban alrededor de la posible vida que le esperaba: una casa, tres comidas al día más siesta y pasta era lo que le había pedido a Antonio la última vez. Recordaba ese día de san Valentín, de eso ya cientos de años, y luego, la noche de la fiesta en la boda de su hermano, en la que habían demostrado sin tapujos de lo que era capaz, de que en fin de cuentas era tan o más hombre que Antonio, y que podía poseerlo como se le viniese en gana y no la nenita de España como le decían indirectamente algunos latinos como Rodrigo (Nicaragua), Santiago (Guatemala) e incluso Alonso (Filipinas).
Decide entonces levantarse dirigiéndose hacia la cocina, en búsqueda de algo de tomar, lo que fuera, ya sea cerveza, vino, jugo de naranja, cualquier cosa que lo hiciera olvidar esas cavilaciones que lo atormentaban. Sin embargo, se extrañó en ver que el esposo de su hermano no estaba en su cama, Feliciano estaba dormido en la enorme cama matrimonial como si nada y no se había percatado de la ausencia del alemán. Y con algo de extrañeza oye claramente las estrofas de una canción especial, que no sabe de dónde conoce el idiota España…
'O sole Mío-Il Volo.
(Antonio)
Che bella cosa e' na jurnata'e'sole
n'aria serena doppo na tempesta
pe'll'aria fresca pare gia' na festa
che bella cosa na jurnata'e sole.
Veía al pie de la puerta a Antonio, acompañado nada más y nada menos que por el maniaco de las escopetas de Vash Zwingli y el macho-patatas. Y estaban cantando nada más y nada menos que una de las canciones preferidas de Lovino, por lo que su cara era de impresión y sus ojos empezaban a aguarse de lágrimas.
(Vash e Ludwig)
Ma n'a... tu sole
cchiu' bello, oi ne'
'o sole mio sta nfronte a te!
'o sole, o sole...mio
sta nfronte a te...
sta nfronte a te.
Inmediatamente despiertan los demás, dirigiéndose hacia el balcón en donde los tres le estaban dando la serenata a Lovino. Y como valor agregado, Ludwig y Vash habían colaborado con el español (Aunque Ludwig accedió debido a la insistencia de Gilbert, mientras que Vash quería darle la sorpresa a Gabriel, además de ahorrarse la plata de la serenata, y quedar como un príncipe con su protegido, amante y lo que sea Gabriel para el helvético)
(Antonio e Vash)
Quanno fa notte e 'o sole se ne scenne
me vene quosa 'na malincunia;
sott' a fenesta toia restarria
quando fa notte e 'o sole se ne scenne.
Lovino estaba anonadado, y no podía modular palabra frente a la serenata nocturna que le estaba dando Antonio. Eso era muy de su estilo, además de convencer al loco escopetero y al macho patatas. Siguió oyendo desde el balcón la serenata, junto con sus otros dos hermanos, mientras Fabriccio, Renato, Klaus, Bastian, Greta, Ekaterina y los demás esperaban en la sala contigua al mismo a que terminara, no deseaban interrumpir.
(Ludwig)
Ma n'atu sole
cchiu' bello, oi ne'
'o sole mio sta nfronte a te!
'o sole o sole mio
sta nfronte a te...
sta nfronte a te.
(Vash)
Ma n'atu sole
cchiu' bello, oi ne'
'o sole mio sta nfronte a te!
'o sole o sole mio
sta nfronte a te...
sta nfronte a te.
(Tutti)
'o sole mio sta nfronte a te!
'o sole o sole mio
sta nfronte a te...
sta nfronte a te.
Terminada la serenata Lovino baja rapidamente al pie de la puerta de la casa de Ludwig. Sin embargo, guarda la compostura debida, no podía descontrolarse así como así.
—Bien, estoy esperando, imbécil —le dijo Lovino con un deje de irritación— ¿Qué me quieres decir, si o no?
—tres veces al día con siesta y paella, es lo que pido, mi Lovi-love… —dijo Antonio sonriendo de forma algo tonta— y si quieres te preparo toda la pasta que quieras,...
—entonces,… dímelo sin rodeos bastardo.
El español, vestido con un elegante frac y un sobretodo de chaqué se acerca al italiano, el cual estaban en ropa de dormir, y temblaba por el frio. Se quita el abrigo, quedando solo con la camisa, con los pantalones de tirantes y el corbatín negro del traje formal, cubriendo a Lovino de forma amorosa y tierna.
Lovino al mirar el dedo anular de Antonio nota el anillo de compromiso de rubí, engastado en forma de tomate.
—es un sí, mi lovi-love…
Dicho esto, sin avisar lo abraza, y lo besa de forma apasionada. Entre tanto, Ludwig, con un ramo de rosas rojas, vestido con un traje formal, un sweater cuello tortuga y una bufanda gris se acerca a un sorprendido Feliciano, el cual aún miraba a su hermano besarse apasionadamente con el español.
—este… quería algo especial para nuestro primer aniversario, pero.. no sabía que prepararte —dijo el alemán tímidamente mientras le pasaba un ramo de rosas— así que ten… espero que te haya gustado todo.
—me gustó mucho, Ludd —le dijo Feliciano— pero entremos a la casa, hace mucho frio aquí afuera.
Los dos entonces entraron abrazados al interior de la casa, mientras que Vash y Gabriel, este, vestido con un conjunto clásico de casaca militar verde oscuro, bufanda blanca, boina y pantalón de paño se acercaba al italiano de cabello castaño clarísimo, enfundado en una bata de dormir de lana gruesa, en pantuflas y con sus lentes de montura plateada.
—que pretendías con esto, Vash —le dice el estado vaticano a suiza de forma aparentemente fría y dura, pero con un deje de meloseria.
—etto,… simplemente quería verte de nuevo ¿algún problema con eso?, además sé que esta canción es la que te gusta a tu hermano.
—tu sabes que me gustan otro tipo de canciones,.. Vash —le dice el italiano a modo de sutil e hiriente reproche.
—no puedo permitirme contratar el coro de la capilla Sixtina y ponerlo a cantar el ave maría para ti, cuesta mucho… —le recrimina el helvético
—bueno, bueno,… ya te entendí, a veces no sé a quién quieres más, a mi o a tus millones.
—te quiero a ti,… y a mis millones
Dicho esto, lo acerca hacia sí y lo besa descarada y apasionadamente. A la santa sede le hacía falta su guardaespaldas y amante.
—te extrañé, me hace falta un buen escolta —le dice Gabriel a Vash
—que esperabas, la guarda suiza tiene muchos escoltas a tu disposición
—pero necesitaría un escolta como tú, ¿Quién defendería a este pío y devoto sacerdote de las garras del ateo degenerado hereje de tu vecino? —exclamó dramáticamente el italiano.
El suizo sonrió, algo bastante extraño.
—te refieres a Francia…
—ese mismo.
—no hay mejor escolta que yo, y no me gusta alardear de eso —exclamó el suizo algo serio, pero con una sutil sonrisa en su rostro.
Dicho esto, el suizo ingresa con el italiano de forma bastante acaramelada al interior de la casa, la cual estaba más cálida, comparado al frio del exterior.
—bien, debido a que tenemos más invitados, tendremos que redistribuirnos para dormir. —dijo Alemania como dueño de casa que era.
Suiza y el estado Vaticano, para felicidad y deleite de ambos compartieron cama, agregado a que tenían que compartir el cuarto con Sajonia, Malta Y Baviera. (Algo es algo), mientras que Romano y España se acomodaron en la cama que le habían asignado a este primero para que compartiera con su hermano mayor. Y por su parte, Alemania y norte de Italia se quedaban como estaban en su alcoba matrimonial, acomodándose en la enorme cama matrimonial de su cuarto.
Ya al siguiente día tendrían que coordinar todo para el nuevo matrimonio, y llamar a ciertas personas en especial.
