en el capítulo anterior de La gran Boda 2:

—espérate, espérate un momento… —reclama el catalán— ¿yo?, ¿con él?

—¿Qué problema hay con que Klaus esté contigo?— exclamó serio el navarro.

—no, no es por eso, malicio, no tengo problema con que Klaus… la verat no sé como parlar de est….Collons, no sé, la verdad yo …

El catalán se encontraba sonrojado hasta un punto inconcebible.

—Por mí no hay ningún problema si Katelunien desea cambiar de grupo —exclamó el sajón tranquilo, aunque con un leve tono rosado en sus mejillas.

—No Klaus —interviene de nuevo el navarro— él tiene que aprender a tolerarte, no sé porque Jordi se ha comportado tan extraño…

—eso ha sido apenas vio a Klaus…—exclamó socarronamente la andaluza, mientras una sonrisa algo intimidante se veía en su rostro…

Nota del autor: Veo que esta secuela ha gustado, aunque pueda que se me ocurra sacar un par de spin offs sobre esta historia o la anterior a esta. Sin embargo, las entregas se pueden tardar un poquito más.

Mizuki makino-sama: gracias por tu ofrecimiento, y es posible que te tenga en cuenta… el hecho es que desearía subirlo también con una frecuencia mayor, y someterlo a revisión para ver si es o no es coherente la historia con la anterior… desde el punto de vista del lector. Personalmente soy más del ger/ita, (y eso que soy un hombre) y puede que le dé un poco de protagonismo a Colombia (versión de Kat-sama), pero son valiosas tus opiniones. Y para los lectores de nacionalidad chilena, tranquilos… habrá más de chile a medida que vaya avanzando la historia.

Y con respecto a lo de romano como seme, es obvio que es un seme hecho y derecho, no es una nena rebelde, es todo un (sonará raro escribiéndolo y diciéndolo un hombre pero es la verdad) macho hecho y derecho, pero eso no desmerita tampoco a España. Y prefiero darle coherencia al seme! Romano, por así decirlo veo a Lovino como un seme rudo, agresivo, posesivo, casi violento pero sin rayar en el rape vulgar que se pintan en algunas historias con seme! Romano. Y tienes razón: la sonrisa de Toño ha sido lo más cochino que he escrito hasta la fecha.

Y claro está, va a haber una especie de "romance" entre Sajonia y Catalunya… ¿Jordi aceptará lo que siente por Klaus? (Más de una dirá: maldito alemán condenadamente sexy), ¿Klaus hará lo mismo?.

Eso solo lo diremos en este capítulo…

Capítulo 5:del amor, la timidez y otros inconvenientes…

Al día siguiente todos se levantaron como pudieron, se arreglaron y desayunaron. Después de haber concertado con algunos decoradores de interiores, y haber comprado cantidades industriales de licor, festones, sedas, flores y demás, dispusieron una caravana de trailers que los llevara hacia la localidad de Medina del campo, cercana al castillo de la mota.

Y obviamente durante el viaje en la van del navarro se notaba una suerte de tensión del alemán de larga cabellera rubia y el catalán de cabellos rojos y ojos verde lima. Sin embargo, eso no evitó que los latinos discutieran entre sí de forma desquiciante.

—CON UN DEMONIO, CUANTAS VECES TENGO QUE REPETIR QUE EL MAR NO SE DIVIDE ASÍ!

—DAME LO QUE QUIERO, ENRIQUITO, DAMELO TODO! DAME, DAME, DAME DAMELO TODOOOO

—maldición, NO ME DIGAS ENRIQUITO! DETESTO QUE ME DIGAS ENRIQUITO!

Y los peores natural y obviamente eran el peruano y el ecuatoriano, que discutían de forma salvaje y desquiciante, mientras los demás solamente miraban por la ventana o hacían apuestas para ver quién cedía, naturalmente Juan y José apostaban por su hermano, mientras que Carlos, Diego y Alonso apostaban obviamente por Miguel. Y eso que obviamente no eran los únicos, pues Mauricio se había enzarzado en una pelea bastante estúpida con Manuel. (Por eso dicen que Tsundere+Tsundere=pelea segura).

Y agregado a eso Rocío no pudo evitar la mirada penetrante del sajón que se fijaba en su hermano mayor, Jordi. Y para más inri, el catalán parecía al menos incómodo con aquel trasunto de miradas fugaces, de ires y venires de parte de Klaus. Y también de parte suya.

—Te gusta el hermano de Gilbert ¿no?

— ¿ehh?—exclamó el catalán que había salido de su ensimismamiento— ¿yo… con Klaus? estás loca.

La chica de cabellera negra no pudo evitar sonreír y disimular su risilla socarronamente.

—no me mientas tan descaradamente, te conozco porque soy tu hermana.

Y no había que ser tan suspicaz para notar la tensión entre el catalán y el germano.

—Rocío, ¿de qué rayos estás hablando?—preguntó el chileno ya cansado de tanto discutir con el valenciano agriado. (que para ser tan jovencito tiene un amplísimo y poco sano vocabulario)

—del sexy bombón alemán de allá —le respondió Rocío señalando a la silla en donde estaba sentado Klaus, obviamente solo—que al parecer ya está reservado muy a mi pesar...

—Afortunada la chica que esté con ese wey—exclamó alegremente el mexicano

—oye, ¿Quién dijo que te metieras? —reclamó Manuel.

—discúlpeme señor Chile, por no pedirle permiso para intervenir. —respondió pedro irónicamente de forma demasiado histriónica.

—ya déjate de Majaderías Pedrito —exclamó la andaluza sonriendo a la manera húngara[1]

Y sin embargo, Jordi intentaba desviar su atención en cualquier cosa que fuera el paisaje, las discusiones entre Ecuador y Perú, o entre chile y argentina, o entre chile y Colombia (chile sí que es muy conflictivo), mas no podía evitar seguir mirando al alemán, el cual después del largo trayecto había sucumbido ante el sueño. Y tampoco podía negar que al ver a Sajonia dormido, con su cabellera esparcida en el respaldo, mientras la una de las mangas de la chaqueta se deslizaba parcialmente dejando ver uno de sus fornidos brazos, y sus cabellos rubios se iluminaban con la luz del sol como si fueran finísimos hilos de oro, estaba viendo a un hombre completamente atractivo. (Muy bien, ya lo dije, Sajonia si es un hombre con presencia) y tampoco podía negar que en cierto modo le atraía.

Valga decir que el catalán era algo diferente a todos sus hermanos: era tal vez demasiado tímido. Podía ser alegre, bonachón, fiestero, un buen compañero de juerga y de parranda, pero en cosas de amor era un completo tímido… y en especial si aquella persona a la que le gustaba era un hombre. Si, podía aceptar que su hermano se casara con un hombre, pero Antonio era una cosa y Jordi otra, Y sí, podía decir que el catalán era el más tranquilo de los ibéricos (y el más normal, porque entre la tontera de España, las manías de Andalucía, los despistes de Navarra, la mala leche de Valencia, el descaro de Euskadi, el ácido y perverso sentido del humor de Galicia, la trasunta y gélida frialdad de Andorra, y la escalofriante imperturbabilidad benevolente dePortugal era el más normal) pero no el más experto en cuanto a las cosas del amor.

Y el amor prácticamente le estaba diciendo a los gritos: eh! Pedazo de despistado, mira lo que tengo para ti: un sexy bombón germánico que es una completa dulzura… no podía negar que la cara algo seria de Sajonia intimidaba, pero si Alemania era disciplinado, aunque estaba casado con una nación diametralmente distinta a él como Italia, y conocía bien a Prusia y sus Egomanías, no sabía cómo era la personalidad de Sajonia. Lo había vistió como un chico tímido, algo fortachón, con una placida y relajante sonrisa que le recordaba mucho al viejo navarra en sus mejores días. También lo había visto con un aire bastante serio, tal como Alemania, pero su seriedad no era tan fría e impoluta, sino con un aire de placidez y serenidad que imponía respeto. Era como una extraña mezcla de benevolencia y dureza. Y esa extraña mezcla le generaba dos cosas: respeto y a la vez confianza.

Amor, oh amor a veces nos puedemostrar en la cara al ser que amas y ni siquiera uno se da cuenta. Así se sentía en ese momento Catalunya, contrariado por sentir aquellas extrañas sensaciones por el hermano menor de Prusia y mayor de Alemania. ¿Rocío estaba en lo cierto?, ¿acaso era de verdad cierto que lo que estaba empezando a sentir por Klaus Bielschmitchd representación física del estado federal de Sajonia, era amor, pasión, deseo, una irreprimible sensación de Lujuria que deseaba desfogar en aquel Alemán?.

Aquella marea de sentimientos, agregado a las insinuaciones de Rocío lo confundían cada vez más. Y también lo que había dicho Pedro: Afortunada la chica que esté con ese wey; ¿tendrá novia?, y si no la tuviera, ¿podría ser feliz con él, así como lo han sido Feliciano con Ludwig a pesar de apenas llevar un año de casados, como lo iban a ser Lovino y Antonio en próximos días? Ni siquiera se atrevía a admitir lo que había surgido en su interior, ese sentimiento, esa sensación extraña que lo hacía estremecer con su sola presencia, sonrojar a un punto violento, que prácticamente podría hacer por el cualquier cosa , e incluso sentir que no es la gravedad lo que lo sostiene a la tierra, sino el.

(Nota del autor: creo que me he pasado de cursi o de empalagoso con este capítulo, excúsenme por semejante atrocidad (el autor prepara un altarcillo y saca una daga para hacerse el hara-kiri) pero era necesario entrar en estos terrenos. Creo que el empachoso sabor dulce no se quitará en días, y lo que he acabado de escribir supera la ecuación de: (crepúsculo)+(cartas aJulieta)x(unpoemademasiadocursi)+(unempalagosoFFUS/UK)˃(cualquier película cursi)).

Volviendo al trasunto del tema en cuestión, el viaje por las carreteras españolas no tuvo inconveniente alguno. Y ya era de por si bastante entrada la noche al llegar a Medina del campo, una pintoresca localidad cercana al castillo de la mota, que obviamente era patrimonio histórico nacional, pero como obviamente Antonio es un país, y sus hermanos son comunidades autónomas o forales (Caso navarra) o prácticamente estados cuasi-independientes (caso Catalunya con la Generalitat[2] y Euskadi con su Lehendakari[3]) eso traía sus ventajas.

Todos habían llegado al hotel ya entrada la noche. Navarra, el único medianamente sensato de todos ellos se dirigió a la recepción preguntando si habían habitaciones disponibles.

—buenas noches señorita, ¿tiene usted habitaciones disponibles para mí y mis acompañantes?

La recepcionista, bastante hermosa y atractiva no dudó en responder.

—señor…

—Carriedo Montblanc, señorita, soy Fernando Carriedo Montblanc —se presentó el navarro de forma galante mientras la chica se sonrojaba con la coquetería del albino de penetrantes ojos azules que brillaban como si fueran dos zafiros.

—En este preciso momento creo que tengo tres habitaciones disponibles.

—con eso considero suficiente.

Sin embargo, había notado que acababan de arribar al mismo hotel cuatro personas que el navarro podía distinguir a casi varias leguas de distancia.

—Bastardo, no te tardes demasiado que estoy bastante cansado del puto viaje y quiero descansar.

—ya voy mi Lovi… ¿no tendrías problemas si no fueras paciente?

—dejen de pelear per dio santísimo…

—ve~ Ludwig, ¿no hay problema si compro unas cuantas cosas para la casa, como recuerdo de nuestra visita?

—mmm, no sé, si quieres comprar no te lo voy a impedir, pero no te deberías gastar el dinero en chucherías

Habían arribado nada más y nada menos que Romano, España, norte de Italia y Seborga. Y Gilbert ni corto ni perezoso se acerca hacia su hermano y su cuñado.

—es bueno que hayas venido a ayudar west—exclamó el prusiano de forma alegre.

—sí, y menos mal que Sachsen está contigo —respondió el alemán de forma algo menos parca— y por cierto ¿Cuándo llegó aquí?

—ayer en la mañana, después de que lo llamara —respondió el prusiano.

El sajón entonces se acercó hacia su hermano menor y lo saludó

—hola west, no creí que vendrías.

—es que Feliciano insistió tanto que no pude decir no.

—Ita-chan a veces puede ser muy persuasivo— exclamó la andaluza con una sonrisa bastante insana.

—me recuerdas mucho a la marimacha, Rocío—afirma el prusiano.

—ay Prusia, tu sabes bien que Eli y yo somos amigas del alma.

—pero que amigas… —respondió el sajón sarcástico para luego afirmar entre dubitativo y risueño— a veces no sé si es Elissabeta con su sartén o tú la que me da más miedo.

Después de haber ocupado las tres habitaciones, y romano y España haber ocupado la suite matrimonial, habían llegado al comedor. El variopinto grupo de 9 países latinoamericanos, una nación del sureste asiático, un estado federal alemán, un ex reino, 8 comunidades autónomas españolas, dos regiones italianas, y la representación física de la bundesrepublikDeuchtslandllamaba de por sí mucho la atención entre los pocos huéspedes del hotel.

—bien, bastardi ¿Qué han planeado en nuestra ausencia? —Preguntó romano.

—primero hola, como te va, que ha pasado per amore di dio santissimo ¿el abuelo no nos enseñó a nosotros las mínimas reglas de cortesía? —inquirió Gabriel mirando a su hermano menor, el sur de Italia.

fratello querido, estoy muy cansado, no he dormido bien, mi bastardo y yo nos casaremos en una semana y tu quejándote del trato que te damos, ¿no tienes ya bastante con toda la pleitesía de tu corte en roma, estúpido? —le respondió Romano al estado vaticano con un deje de fastidio.

—Gaby… no te amargues por un simple saludo —afirma España sonriente.

Y después de la inútil discusión entre los dos italianos, interviene Alemania.

—bien, según lo que me había contado Antonio, todos ustedes optaron por el castillo que sugirió el. —luego agregó— ¿Qué es lo que han planeado para esta ocasión?

—Oye bastardo-patatas, es mi boda, así que yo debería ser el que pregunte eso.—afirmó el italiano de cabello castaño oscuro

—perdón por haber interferido, Lovino —respondió el alemán algo apenado.

Sin embargo uno de los latinoamericanos obviamente rompe la tensión existente entre el alemán, el italiano de cabello castaño oscuro, el prusiano y el español.

—no deberías de hablarle así a Ludd, Lovino —afirmó el chileno— simplemente quería colaborar.

—ni una mierda —exclamó el italiano— ya bastante colaboramos en la boda de el

Y dicho y hecho los dos Tsunderes empezaron a armar pelea como perros y gatos. Sin embargo, intervino ecuánimemente la "serenísima república de san marino" como el ecuánime, justo y pacifico negociador que era.

BASTARDI STUPIDI DI MERDA! DEJEN DE PELEAR TANTO, MALEDIZIONE!

Dicho esto, los dos se callaron y regresaron a sus correspondientes asientos. Y el ecuánime italiano de cabellos dorados se volvió a sentar después de haber conseguido calmarlos a todos. (bueno, al menos a los dos tsunderes alborotados)

—esto será más difícil de lo que pensaba —exclamó de forma exhausta el maltés ya agobiado por el escándalo.

Y después de las ya de por si atroces peleas entre el novio, su cuñado, los dos hermanos de este, y los demás latinoamericanos, más el filipino, más el amargado del valenciano, másel menor de los italianos, ese el del rulo extraño en forma casi cuadriculada, más los ya de por si inestables y algo zafados de la tuerca ibéricos, todos los que estaban cenando de forma plácida en el acogedor restaurante del hotel se habían retirado algo espantados y algunos corriendo como alma que se lleva el diablo.

—CON UN MALDITO DEMONIO, DEJEN EL MALDITO ESCÁNDALO,—gritó con todas las fuerzas que tenía el ecuatoriano, que a pesar de mantener en un constante contrapunteo con su homólogo peruano, era el único medio racional en toda esa panda de locos alborotados.

Todo se callaron al oír al encolerizado ecuatoriano llamarlos al orden. Ni siquiera el colombiano le había conocido aquellos alcances a Enrique. De verdad daba bastante miedo. Era en cierto modo aterrorizante.

—Kike… cálmate... no te salgas de los chiros[4]así de horrible.

—cómo quieres que me calme, maldita sea… —espetó el ecuatoriano furibundo y con un rostro colérico que de verdad daba bastante miedo— COMO QUIERES QUE ME CALME CON UNA BOLA DE IDIOTAS QUE NO SE PONEN DE ACUERDO EN NADA!

—respira profundo y cuenta hasta diez, Kike, no puedes encolerizarte así, cálmate —le dijo el venezolano también intentándolo calmar.

Y entre Colombia y Venezuela logran calmar a un iracundo ecuador, el cual solo le faltaba la espuma en la boca para considerarse un perro con rabia.

Total, cuando ya habían conseguido algo de medianamente decente consenso, empezaron a intervenir poniendo al tanto a la pareja de casados en los preparativos para la ceremonia de matrimonio.

Y obviamente, después de haber cenado y después de que los latinoamericanos pagaran entre todos el hospedaje de los ibéricos (que andaban mal de plata) y los italianos (que también andaban bastante mal de plata), con obviamente una parca colaboración de los germánicos, se distribuyeron entre sí en los tres cuartos, aparte de la suite matrimonial que ocuparían Lovino y su "prometida" Antonio.

Cuarto 201: lo ocuparán obviamente Luciano (Brasil), Juan (Colombia), José (Venezuela), Gilbert (Prusia), Esteban (Galicia), Manuel (Chile), Carlos (Cuba) y Alonso (Filipinas).

Cuarto 202: Obviamente en este caso lo han de ocupar Klaus (Sajonia), Diego (Argentina), Enrique (Ecuador), Jordi (Catalunya), Pedro (Norte de México), Rocío (Andalucía) y Fabriccio (San Marino).

Cuarto 203: el tercer cuarto lo han de ocupar Ludwig (Alemania), su "esposa" Feliciano (Norte de Italia), Fernando (Navarra), Mauricio (Valencia), Miguel (Perú), Paulo (Portugal) y Albert (Andorra)

—bien, creo que ya es hora de irnos a dormir, ya es bastante tarde como para seguir trasnochando —afirmó Jordi exhausto.

Y esa noche, mientras todos dormían y se acomodaban como podían en los cuartos, Klaus había tenido que compartir, por extrañas circunstancias del destino, la ya de por sí estrecha cama del cuarto con Jordi. Y sin segundas intenciones, insomne intentando dormir a duras penas notaba el sutil murmullo de la respiración del catalán. E inevitablemente algo se movió adentro de sí, por lo que la excitación del rubio de largos cabellos frente a esa situación era demasiado evidente.

verdamt, no puedo creer que esté así en una situación como esta —se espetó mentalmente viendo los pliegues del bulto que sobresalía de su ajustado bóxer y que al parecer quería salir al exterior como fuera.

La evidente e incómoda erección no era simplemente la manifestación de sus evidentes ganas, sino también esa extraña sensación de ansias que crecía cada vez más. Y que lo hacía tartamudear como idiota, sudar como cerdo, mirar como bobo y moverse como sise sostuviera en el aire.

Ya de medio lado, y teniendo cuidado de no caerse de la cama, Klaus reflexiona mentalmente. ¿Por qué demonios se comportaba de manera tan tonta frente al hermano menor de Antonio?. Nunca había pasado por esa situación con nadie, ni siquiera con Arthur, el eterno y conflictivo tsundere inglés, ni con la interminable caterva de princesas, príncipes electores, nobles, naciones y demás con los que había hablado durante su larga y eterna existencia.

¿hasta cuándo Klaus Bielschmitchd dejará de atender su cabeza para atender los llamados del corazón? Eso solo lo diría el tiempo.


[1]Nota del autor: "A la Manera Húngara" es aquella sonrisa medio maniaca tan característica de la tan amada (y a la vez tan sexy) fujoshi de Hetalia!: Hungría. La sonrisa maniaca de la que hablo la pueden ver ustedes en los capítulos dedicados a la guerra de sucesión austriaca de Hetalia! World Series. Y de verdad da bastante miedo. El termino es de mi propiedad.

[2]Generalitat de Catalunya: denominación del máximo organismo ejecutivo-legislativo del gobierno catalán. Por lo general lo conforman 50 miembros, de los cuales la mitad suelen ser pares hereditarios. En consenso suelen escoger entre ellos a su presidente general el cual tiene un periodo de 4 años. Durante casi 700 años la Generalitat gobernó el estado catalán salvo el lapso de la guerra civil española cuando el gobierno fue disuelto y el presidente de la época, LluísCompanys ejecutado junto con sus colaboradores del gobierno. El Rosellón francés tiene un organismo similar: el "gouvernent du Generalitat Française", el cual tiene una función más simbólica que política.

[3]Lehendakari: denominación del jefe del ejecutivo vasco, en euskera "el primero entre iguales". Sus atribuciones son similares a las de un primer ministro o jefe de gobierno: legisla sobre impuestos, defensa, seguridad, mas sus decisiones deben de ser consultadas siempre a la presidencia de gobierno español. El actual titular es Patxi López del PSOE.

[4]Salirse de los chiros: en el lenguaje coloquial colombiano, significa enfurecerse a un punto álgido, en el que prácticamente no tiene control alguno de sus acciones, llevadas prácticamente por la irracional ira.