Una opinión personal:

Sé que no viene al caso con la historia, pero es necesario manifestar mi opinión abierta y franca sobre ciertos realitys de la televisión colombiana.

Escrito en Julio 22/ 2012, a las 11:41pm, hora colombiana.

I'm hearing: L' arc en ceil- ready, steady GO!

Comencemos con cierto programita de televisión intitulado "protagonistas de nuestra tele" del canal colombiano de televisión RCN. Para los que no conozcan el concepto, se trata de una competencia entre 16 personas encerradas en una casa-estudio con todas las comodidades necesarias para vivir, siempre rodeados de cámaras. El objetivo: formarse como actor o presentador o cualquiera de esos seres de la farándula nacional (en este caso, colombiana); se suele "amenazar" a dos participantes: uno en las pruebas de talento (de acuerdo al desempeño, agregado a los puntajes negativos que tenga) y otro por convivencia. Ya al final de la semana, se deja a decisión de la plebe (que diga yo, el público) la cual vota por la persona a eliminar vía mensajes de texto. Ah, se me olvidaba: existe también un sistema de puntos negativos y positivos, la suma de varios puntos negativos (en este caso, más de tres) también podría acarrear ser "amenazado por convivencia".

Y porqué hablo de un reality de la televisión de mi país, se preguntarán algunos: simplemente por manifestar mi completo desagrado hacia este adefesio repugnante que ha impuesto RCN en la parrilla del prime time. ¿a quién,(con el perdón de las lectoras del hermoso género femenino) putas le importa una cáfila de desadaptados con sueños de fama que conspiran unos contra otros, que si tuvieran puñales entre sí convertirían la casa estudio en una suerte de Battle Royal (y algunos sabrán de lo que hablo)?. El hecho es que este reality ha llegado a su punto culmen de abyecta y retorcida intolerancia nauseabunda al enfrentarse entre sí dos de los participantes: una chica de la costa atlántica colombiana: Elianis Garrido y otro susodicho joven de dudosa orientación sexual (no se sabe si es gay o no, no pretendo ofender a ningún lector con tendencias de ese estilo) participante del mismo nauseabundo y melifluo reality Oscar Naranjo. Si RCN pretende subir la audiencia con eso no sé qué de verdad esté pasando por la mente del respetabilísimo Jaime Ardila Lulle dueño de aquel canal. El hecho es más grave si se considera que el agredido en cuestión tiene una salud mental un poco inestable (tiene ya los 18 años, es mayor de edad pero es un insoportable niño inmaduro) aunque eso no desamerita lo que he acabado de ver (pues querido lector, si te hablo a ti, estoy escribiendo este manifiesto que no viene a lugar precisamente terminado el capítulo de hace ya días, de tan abyecto y ruin reality show), pues también se puede decir que todos y cada uno de los concursantes también tienen una salud mental y una reputación muy dudosa. Por eso es que a falta de voz y voto, e imposibilidad de no poder ver otra cosa más que ese reality nauseabundo que han impuesto en el prime time RCN, (y del que mi hermana y mi madre son fieles televidentes) manifiesto mi indignación y mi hondo malestar frente a un programa artificial, vacío, lleno de sinsentidos e incoherencias que pretende formar actores de esa ralea para el medio y la farándula nacional. Sí, es incoherente, la ficción es ficción y la realidad es realidad, pero ¿Qué puedes distinguir por ficción o realidad en una casa estudio en donde tienes a 16 personas, aunque en este momento sean 11, que intrigan entre sí, conspiran, pelean, se dicen de todo, y para más colmo ya cruzaron el límite de pelearse entre sí y "agarrarse de las greñas", entiéndase esto último por agarrarse del cabello? ¿Hasta dónde ha llegado la necesidad de subir el share y los puntos rating emitiendo basura televisiva de este tipo? Sé que en México ustedes tienen sus telenovelas de basura (con el respeto que se merece Pedrito e Itzel pero es la meritita verdad, las telenovelas mexicanas son basura demasiado abyecta e irreal), en chile tienen que aguantarse esa bazofia de AMANGO una suerte de mezcla malhecha de isa tk+, High School Musical y otras basuras de ese tiposazonadas un poco con porquería cursi de Justin Bieber (por el amor de lo que sea, es lo peor que ha sacado el pobre de Matthew, sé que él está desesperado por atención, pero él no tenía el derecho de hacerle al mundo un mal así), sin embargo, protagonistas de nuestra tele ha cruzado la línea: Su emisión al aire es un atentado y una falta de total respeto hacia los televidentes colombianos. Las versiones anteriores si han sido pasables porque la convivencia, aunque insana y turbia se llevaba bajo los límites del respeto mutuo, pero esa delgada línea se ha borrado hoy, julio 22 (aunque ya sean las 12 y sea julio 23). No es que esté defendiendo al agredido, pero si quiero ver gente matándose entre sí, perfectamente puedo poner una película de James Bond o en su defecto (si tuviese televisión por cable) pasarla a la WWE a ver luchadores profesionales dándose en la madre.

Bien, como sea, me excuso por semejante diatriba tan fuera de lugar, y como compensación aquí les va el capítulo. Los que sean de Colombia, comprenderán de lo que hablo y les pido encarecidamente que copien y peguen este manifiesto, compártanlo por el Facebook, twiteenlo, publíquenlo en sus perfiles de , en todo lado. NO MAS PROTAGONISTAS DE BAZOFIA.

en el capítulo anterior de la gran boda 2…

Bastardo, no te tardes demasiado que estoy bastante cansado del puto viaje y quiero descansar.

ya voy mi Lovi… ¿no tendrías problemas si no fueras paciente?

dejen de pelear per dio santísimo…

ve~ Ludwig, ¿no hay problema si compro unas cuantas cosas para la casa, como recuerdo de nuestra visita?

mmm, no sé, si quieres comprar no te lo voy a impedir, pero no te deberías gastar el dinero en chucherías

Habían arribado nada más y nada menos que Romano, España, norte de Italia y Seborga. Y Gilbert ni corto ni perezoso se acerca hacia su hermano y su cuñado.

es bueno que hayas venido a ayudar west—exclamó el prusiano de forma alegre.

sí, y menos mal que Sachsen está contigo —respondió el alemán de forma algo menos parca— y por cierto ¿Cuándo llegó aquí?

ayer en la mañana, después de que lo llamara —respondió el prusiano.

El sajón entonces se acercó hacia su hermano menor y lo saludó

hola west, no creí que vendrías.

es que Feliciano insistió tanto que no pude decir no.

Ita-chan a veces puede ser muy persuasivo— exclamó la andaluza con una sonrisa bastante insana.

me recuerdas mucho a la marimacha, Rocío—afirma el prusiano.

ay Prusia, tu sabes bien que Eli y yo somos amigas del alma.

pero que amigas… —respondió el sajón sarcástico para luego afirmar entre dubitativo y risueño— a veces no sé si es Elissabeta con su sartén o tú la que me da más miedo.

No siendo más, sigo con el sexto capítulo de la gran boda 2. Excúsenme queridos y afectísimos lectores míos sobre esta diatriba tan fuera de lugar, pero era necesaria.

Habrá más Sajonia/Catalunya para pláceme de todos, y espero que con el capítulo nuevo, les quite, y me quite yo este sabor a mierda de la boca.

Escrito en 25/julio 2012 05:24pm, hora colombiana.

Hace poco acabé de leer los comentarios pasados. Me excuso con los lectores de nacionalidad chilena, y sé que Manuel no es ningún cobarde (no por nada ha buscado pelea con más de uno en Latinoamérica, en especial Miguel en la guerra del pacífico, y obviamente no por nada le quitó a Octavio la salida al mar, además de los eternos problemas que ha tenido con Diego por la Patagonia y el canal Beagle) pero la advertencia que le había hecho Juan a Mauricio ameritaba dos naciones latinas aterrorizadas, y como chile y argentina son obviamente vecinos, y el argentino siente cierta atracción... pues, no tenía tanta inspiración para poner a otro. Si no puse como los aterrorizados a Ecuador y Venezuela fue por el hecho de que Kike y José ya están acostumbrados a la bipolaridad (No tsunderismo, Juan Pablo No Es Tsundere) de Colombia, por lo que ya saben qué hacer cuando Juan se enoja.

De verdad, me siento apenado… no es que hubiese querido tildar al pueblo de chile de cobarde (aunque en esencia todos los somos, y la cobardía a veces es una infalible herramienta de supervivencia), por lo que me excuso. (El autor prende dos velas de incienso ante el altar, toma la daga y se hace el hara-kiri).

Ahora sí, disfruten el capítulo de hoy (sea cual sea la fecha)

Capítulo 6: Un romántico incidente.

Al día siguiente,…

Los únicos que se habían levantado temprano en la mañana habían sido Ludwig, Juan, Fernando y Klaus. Obviamente los demás estaban dormidos a pierna suelta en las tres habitaciones, mientras ellos estaban tranquilamente tomando café (que el mismo Colombia había hecho dado que en el hotel solo había café instantáneo), arrebujados algunos en batas de dormir (Juan) mientras otros estaban simplemente en pijama (Fernando) o en un conjunto fresco de pantaloneta y camiseta sin mangas (caso Alemania y Sajonia).

—Juan, ¿Cómo va tu vida con Itzel? —preguntó Ludwig.

—estamos bien, aunque no podemos evitar reñir por algunas tonterías —responde el colombiano mientras bebe un sorbo de café— pero por lo demás ella es un amor —luego agregó— y tú, ¿Cómo vas con Feli?

—el primer año fue duro, pero estamos bien. Aun así, como que a Italia le entraron las ansias de tener hijos.

— ¿no has pensado en adoptar?, mira a Berwald, el optó por la adopción y su matrimonio es muy feliz —inquirió a su vez Fernando.

—lo he pensado, pero Feli es algo terco, quiere hijos propios

—Ya voy entendiendo por donde va el agua el molino —exclamó el navarro.

Posteriormente, se les une Manuel a la conversación.

—oigan, ¿hay café?, de verdad, no soporto los ronquidos de Carlos, parece como si se hubiera tragado el motor de un coche usado.

—No te quejes tanto, —exclamó el colombiano con una sonrisa— y tranquilo, sírvete todo el café que quieras, hay bastante.

El chileno se sirvió una taza rezumante de café, mientras se echaba cantidades exageradas de azúcar.

—Tonto, no le echés tanto dulce —exclamó juan consternado— le arruinas el sabor y lo que terminas es bebiendo melado de azúcar…

—Es mi café y le voy a echar el azúcar que se me venga en gana —respondió el chileno sonriente mientras seguía echando el azúcar a su taza.

Y después de eso, se sienta en una de las sillas del balcón, mientras aún se sentía el frio de la madrugada. Eran cerca de las 5:23 am, el balcón del hotel alcanzaba a divisar entre la bruma de la madrugada la efigie del castillo. Y Juan tenía toda la razón: el café excesivamente dulce sabe horrendo, empalagaba feo el paladar pero que se le podía hacer, así que Manuel, obstinado como él solo, se lo tomó así, con tal cantidad de azúcar que un diabético hubiera muerto apenas probara el primer sorbo.

—Por cierto, ¿Cuál es el cuento que tienes con Jordi, mi sobrinito? —le inquiere el navarro al sajón con bastante curiosidad.

—yo… la verdad… ¿de qué cuento estás hablando, Ferdinand?

—Que soy Fernando, hombre —respondió el navarro— el nombre se escribe originalmente en español.

No podía negar que el más quisquilloso en cuanto al uso del idioma español era el navarro. Sin embargo, nada podía hacer, sus esfuerzos eran a veces en vano.

—Responde, Klaus —le preguntó el alemán— Fernando tiene derecho a saber porque te comportas así cuando vez a Jordi.

—yo…. La verdad…

—Es más que obvio —exclamó el colombiano después de beber un sorbo de café— "Klaus y Jordi, sentados en el parque,... tomados de la mano, bebiendo chocolate…" —canturreaba tontamente.

—ya basta, damnt, JORDI NO ME GUSTA!

—vamos, admítelo Klaus —le responde el chileno sonriente (algo demasiado raro en él, quizás era el exceso de azúcar de su café) — te derrites por Jordi, no me podés negar que te comportas como todo un buen aweonado cada vez que lo ves.

—CUANTAS VECES TENGO QUE REPETIRLO, VERDAMNT, YO NO TENGO NADA CON EL HERMANO DE ANTONIO!

—Estás mintiendo Klaus —respondió Ludwig serio— y te conozco bien porque eres mi hermano, pero no te voy a insistir más. No te voy a obligar a que lo admitas, —luego agregó serio, después de beber un sorbo de café— y de verdad, espero que los demás hagan lo mismo, ¿no es verdad, muchachos?

—ehhh, si… claro— respondieron todos de forma dubitativa.

Y luego de la conversación, les había dado las 6:30 de la mañana. El grupo de madrugadores se abrió a despertar a todos los demás con procaz escándalo, excepto Ludwig quien despertó a Feliciano primero de forma amorosa y tierna, besándolo dulcemente en la frente, como solo él sabe despertarlo sin necesidad de perturbar su sueño.

Y después de llamar al orden a todos, se dirigieron hacia la recepción del hotel, en donde todos ya se habían arremolinado después de desayunar.

Sin embargo, el argentino había notado la presencia de cierta persona que le gustaba ver mucho de vez en cuando, siempre y cuando no fuera por motivos de trabajo

— TIA!, TIA, TIA, TIA! —exclamó el argentino cual si fuera niño chiquito cuando recién ve a un familiar que no ve de tiempo atrás.

ciao, Diego, ragazzo mío… —exclamó el italiano felizmente, mientras el argentino lo abrazaba, lo plagaba de besos, mientras los demás latinoamericanos miraban con una cara de no me lo puedo creer al argentino, en especial chile.

—¿y a este tipo que le pasó?. —Exclamó Manuel— ¿se le terminó de correr la teja o se bebió un mate de hierba?

—Ahí está pintado Diego— respondió a su vez Enrique— es el más encariñado con Feli, y eso que Juan es el más efusivo de todos nosotros.

—efusivo, pero no doy pa' tanto—agregó el aludido.

Y después de las muestras de excesivo afecto, que más de uno quedó demasiado extrañado, se dispusieron a s subir de nuevo a la van del Navarro, en dirección al castillo de la mota, en donde ya tendrían que prepararlo todo para la ceremonia y la fiesta de matrimonio, que sería en contadas 2 semanas.

Ya en el castillo de la mota…

La espléndida y sobria edificación medieval se alzaba majestuosa en medio de la campiña castellana. Compuesta por una torre del homenaje de cuatro pisos, más una muralla considerablemente alta, el patio de armas, una capilla, y varios recintos subyacentes, el castillo que había sido la residencia de la reina Isabel la católica durante sus últimos días de vida, estaba ya a la disposición de todos ellos. Algunos, que ya desde hacía mucho no estaban familiarizados con los medievales castillos españoles (caso Manuel y Diego entre otros) se asombraron con la enorme edificación, mientras que otros, ya de por si familiarizados con estructuras similares, (Enrique, Juan, Pedro, Luciano)1, andaban como pedro por su casa mirando con atención la estructura. Ya cuando todos los encargados de los tráileres comenzaron a bajar las cosas de los camiones, comenzarían a trabajar en todo el complejo andamiaje.

—Bien, —exclamó Renato, con sus espesas y gruesas cejas algo arqueadas, lo cual era peculiar. — tenemos mucho trabajo por delante, así que deberíamos de empezar a trabajar. Con respecto a los vestidos, anoche me ha llamado Liam, según él, Arthur quiere colaborar con Toño.

— ¿AL PIRATA ESE QUE SE LE HA PASADO POR LA CABEZA? —exclamó el valenciano consternado.

—No dije nada, fue una estupidez —agregó el maltés— sin embargo, creo que Francis puede ayudar con los vestidos de todos, si no hay problema con ello.

—No hay ningún problema, por mí sería perfecto —intervino Antonio, sonriendo como siempre.

Y dicho esto empezaron a trabajar. Obviamente, Albert había notado que podían usar el mismo sistema de invitaciones con chips que se usaron en la boda de Ludwig y Feli, que de verdad eran bastante eficientes si se las sabía manejar.

Tallin, esa misma mañana.

La modesta oficina de Edward Von Bock, representación nacional de la república báltica de Estonia era ya de por sí bastante sencilla. Varios retratos con fotos de el con Eloise, su actual novia, con sus otros dos hermanos bálticos Toris y Raivis, y una hermosa foto de la boda de Lud y feli con él, y todos los que habían hecho parte de la organización de la boda de Ludwig y Feli, todos vestidos de riguroso traje militar de etiqueta, o en su defecto un traje formal, y una última foto de el con Eloise Bonnefoy, representación del principado de Mónaco, tomada después de la susodicha boda de cuerpo entero con el hermoso fondo de una playa al atardecer, vestida ella con un hermoso vestido de muselina azul turquesa que volaba con el viento, el de un riguroso traje de gala de saco de chaqué color marfil, corbata en color crudo, camisa de fondo blanco, pantalones color crema y mocasines de cuero café, abrazados de forma tierna y amorosa decoraban el austero despacho, aparte del pabellón estonio que estaba dispuesto en un rincón junto con el retrato del primer ministro de turno. En su escritorio, aparte del computador de oficina y los papeles, tenía todavía la ya de por si algo vieja foto de el con su actual novia en las playas de Montecarlo con la ridícula camisa hawaiana, riendo alegremente con ella, detenidos los dos en ese feliz momento. Eloise tenía una foto similar, pero se retrataban a ambos en el casco histórico de Tallin: ella con un muy elegante, pero muy arrebujado y tupido abrigo, mientras que él estaba con un conjunto de sweater sin mangas, camisa blanca y una corbata sencilla.

Sus ocupaciones en su otro trabajo como revisor de sistemas de seguridad le ocupaban la mitad del tiempo. La otra mitad la dedicaba obviamente a los asuntos de gobierno: que la seguridad nacional, que los impuestos, que la recesión de la UE, que las reformas parlamentarias, que los permisos de exploración marina de las petroleras en las costas del mar báltico, que esto, que aquello, que lo otro. A veces ser una nación independiente es agobiante.

Suena obviamente el timbre del teléfono celular. Responde con algo de desgana.

— ¿diga?

—Alo Edward, habla usted con Albert.

El andorrano lo estaba llamando. Conocía a Albert Bonnefoy Montblanc de simple vista. Por lo general era un chico muy reservado, muy serio para la edad que aparentaba (casi un adolescente de 16 años mortales), a pesar de que trasuntamente algunas naciones más o menos imprudentes le calculaban la edad vagamente en unos 800 o 900 años, si se tomaba en cuenta el pariatges2 entre Francis, Fernando y Gabriel. Nunca le había dirigido la palabra, aunque sabía que él se llevaba a las mil maravillas con Eloise. Según las malas lenguas, antes de que Fabriccio fuera botado por ella, algunos suspicaces de las revistas del corazón hacían suposiciones bastante extrañas de una enferma relación sentimental entre Mónaco y Andorra. Nunca le oyó decir ni una palabra ni en contra, ni a favor, pero por alguna extraña razón desconfiaba del andorrano. Y para más inri estaba esa sonrisa. Una sonrisa tan gélida y fría como el mismo, que armonizaba con su níveo cabello, y el intenso color azul de sus ojos, que parecían dos zafiros refulgentes incrustados en el pálido rostro del andorrano. Esa gélida y glacial mirada, mas esa cínica sonrisa, más los penetrantes ojos azul intenso del andorrano inevitablemente le hacían recordar al señor Rusia. Pero si frente al ruso sentía miedo, porque detrás de esa aparente ingenuidad estaba un completo monstro, detrás de la gélida aura del andorrano estaba escondida una peligrosa y ponzoñosa serpiente, escondida entre las flores lista para atacar a su presa. Y frente al Andorrano no podía evitar sentir una cosa: desconfianza.

— ¿Qué necesita? —le preguntó Edward en un tono cortés, pero carente de toda cordialidad.

—Simplemente necesito que nos asesore a nosotros con respecto a las invitaciones que diseñó usted el año pasado —le respondió el andorrano en el mismo tono frio, carente de toda emoción.

—perfecto, pero tiene un costo.

—Cuál es el costo —inquirió el andorrano.

—en total por mi asesoría serían 134.000€, pero si desean que le ayude a usted con los chips, eso cuesta más.

—entonces el precio total sería…

—402.000€, de preferencia en efectivo —contestó imperturbable el estonio— si desean que yo y mi gente se encarguen de procesar los datos de las invitaciones, e insertar los datos a los chips —y luego agregó, en el mismo aséptico tono— sin contar con los lectores especiales de tarjetas.

—Demasiado caro —respondió el andorrano de forma fría— el precio podía bajarse a la mitad.

—No. El precio por mis servicios se mantiene, señor Montblanc —le respondió el estonio en un tono de voz mucho más gélido.

—le ofrezco entonces 320.000€, si le place a usted, señor Von Bock —contestó a su vez el andorrano intentando sostener el tono de voz neutro e imperturbable, aunque con un sutil deje de irritación.

—le repito de nuevo, no pienso bajar el precio inicial. Mis servicios informáticos valen lo que cuestan, no pienso ofrecerlos por una nadería —respondió de forma tajante el estonio.

Después del tire y afloje, Albert cedió.

—usted gana, Edward. Le pagaremos cuando todo esto haya concluido.

—viajaré entonces con todo el equipo a Madrid, señor Montblanc.

—No debería —respondió el andorrano— tome un vuelo a Barcelona, y de allí tome un tren con destino a Medina del campo, puede tomar el tren de las 4:32 que pasa también por la ciudad de Toledo. El señor Sarmiento Perón le estará esperando en la estación. —Luego, se despidió, con manifiesta frialdad, aunque con un macabro deje de fastidio e ira—tenga usted un muy buen día, señor Von Bock.

—le deseo a usted lo mismo, señor Montblanc—le respondió Edward con un tono imperturbablemente frio.

Nótese que Edward nunca lo llama por su primer apellido, sino por el segundo: Montblanc. Consideraba que era el más adecuado para él. Eloise podía ser seria cuando quería, pero en realidad era una chica cariñosa, alegre, cálida. Francis, su hermano mayor aunque pervertido y todo estaba también plagado de esa plácida calidez hospitalaria. Mientras que Albert era simplemente un gelido muro de fría cortesía. Edward consideraba entonces que el apellido Montblanc era el más adecuado: una montaña blanca, fría, gélida, cruel e inaccesible, que ocultaba sus secretos más abyectos, más profundos. Con toda razón debía de desconfiar de él.

De regreso al castillo…

El caos entre todos era cada vez más notorio. Obviamente, el grupo encargado de la decoración estaba moviéndose lo mejor que podía. Unos minutos aquí, otros tantos allá, moviendo esto, retirando aquello, cambiando lo otro.

Manuel se encontraba con el encargado del alquiler de mesas y sillas haciendo la relación e inventario de estas. Mientras que Jordi y Klaus…

La decoración del gran salón del castillo se componía de varios festones de seda de colores blanco y dorado, que serían ubicados ya fuera en las puertas, en las ventanas y en las paredes de piedra del castillo. En el entarimado principal, obviamente estaría la pareja de recién casados y sus dos familias, con mesas adornadas con manteles de la misma tonalidad. En el centro del gran salón estaría ubicada la pista de baile, por si a alguien se le apetecía bailar, mientras que alrededor se disponían las mesas para los invitados. Ya lo que fuera la consola de audio se ubicaría en un salón contiguo al gran salón del castillo, además, si se hacía como en el año pasado, posiblemente vendrían algunos artistas, por lo que se preparó un segundo entarimado al lado de la tarima principal, en donde se ubicarían los artistas (si se llegasen a presentar).

Bien como se decía, Klaus y Jordi estaban decorando con los festones y demás el gran salón. Mientras el sajón, con una fuerza obviamente inherente de él, cargaba varios parales con ramos de rosas y flores de todo tipo, candelabros antiguos y otras cosas en un eterno trasegar, el catalán se encontraba encaramado en una escalera, con martillo, clavos y festones amarrados a su cadera, amarrándolos de extremo a extremo de los nichos de las ventanas, describiendo una ligera curva.

—Deberías tener algo de cautela —le dijo el sajón con algo de manifiesta preocupación desde la distancia— no vaya a ser que te caigas.

—no llames a la mala suerte, Klaus —respondió el catalán alegremente.

Y dicho y hecho, por alguna extraña circunstancia, la escalera pierde su soporte y cae al piso con violento estrépito, quedando Jordi agarrado del colgante de seda dorado y blanco que había acabado de colocar.

—AUXILIOOOO —gritó asustado el catalán—, SOCORROOO!, QUE ALGUIEN ME AYUDEEEE!

Manuel, Miguel, Pedro y Rocío se habían percatado de los gritos del catalán y corrieron como alma que lleva el diablo hacia el gran salón. Sin embargo, este estaba ya a punto de caerse.

Y Klaus, como poseído por un raro instinto corre rápidamente hacia donde se encontraba el aterrorizado catalán, se abalanza justo cuando ya la decoración había cedido y este caía inevitablemente al vacío, recibiéndolo en sus fornidos brazos.

E inmediatamente Jordi sintió esa sensación extraña, esa calidez, pudo ver de cerca la cabellera dorada del sajón, sus intensos ojos azul celeste, sentir su calor, su fuerza. No sabía si era el susto y la aterradora experiencia lo que hacía que su corazón palpitara con fuerza, como si deseara saltar de su pecho, por lo que acomodó su cabeza en el pecho del sajón auscultando los latidos de este, sintiendo, oyendo el emocionado palpitar.

Klaus le miraba. El sajón miró y escrutó con algo de vergüenza al catalán. Miró sus ojos verde lima, su cabellera rojo fuego, su aparente debilidad, su expresión de espanto y miedo. Sintió un extraña sensación, un impulso de protegerlo, un palpito extraño que lo obligaba a rescatarlo a toda costa de todo mal y peligro. Se sentía como si él fuese una balsa, y el catalán fuese un náufrago aferrado a ella, aferrado a su única carta de salvación posible, aferrado a su propia vida. ¿Eso será lo que llaman amor? Muchos años atrás Ludwig le había contado a Gilbert y a Klaus eso mismo, cuando vio a Feliciano o el Norte de Italia encerrado en esa caja, por las épocas de la primera guerra mundial. Esa vulnerabilidad lo impulsaba extrañamente a defenderlo a toda costa. A protegerlo de todo mal y peligro. Lo mismo que precisamente sentía Klaus por Jordi.

maldición, ¿Qué demonios me está sucediendo? —exclamó mentalmente el sajón algo confundido—¿por qué me siento así cuando estoy cerca de él?.

Joder, esto es extraño, me siento como una maldita colegiala en brazos del capitán del equipo de lucha olímpica… —se decía mentalmente el catalán, igual de confundido.

Después de haber oído los gritos de Jordi, los demás habían corrido. Y Rocío, al ver el "lindo" cuadro de su hermano, en los fornidos brazos de Sajonia cual colegiala asustada, rodeando con sus brazos el cuello del sajón, rogó desesperadamente por una cámara.

—Chicos… ¿alguno de ustedes tiene una cámara fotográfica que puedan prestarme, por el amor de dios?

—No tengo, lo siento —le respondió Manuel.

—ni me mires a mí, Rocío de mi alma —dijo Pedro.

—yo,… menos. —afirmó a su Vez Miguel.

—MALDICION, CUANDO HAY UNA CAMARA CUANDO UNA LO NECESITA, JODER! —exclamó dolida en el alma la andaluza al haber desaprovechado la exquisita oportunidad de tener una evidencia clara y tangible de que Klaus y Jordi se gustaban y se deseaban.

Y después de casi eternos tres minutos, en los que el sajón aun cargaba en sus brazos al catalán, estos dos sonrojados como colegialas enamoradas se separan, y para más inri de la andaluza, que se maldecía por haber desaprovechado semejante oportunidad, el sajón lo baja de entre sus brazos como si fuese la cosa más delicada del mundo.

—DIOS! —exclamó Rocío Fernández Carriedo desesperada, al ver cómo Klaus bajaba con un rostro confundido, de forma suave y tierna, a un más confundido Jordi— PORQUÉ ERES TAN MALO CONMIGO!

1 El hecho radica en que en algunos puntos estratégicos de las colonias españolas como los virreinatos de la nueva granada, del Perú, la capitanía general de Venezuela y la Nueva España se habían construido fortines y edificaciones defensivas de todo tipo. E incluso, en el s. XIX, algunos aristócratas quisieron emular las construcciones medioevales construyendo "castillos" como residencias de campo en Ecuador, Colombia y otros países. (El caso más claro es el famoso "Castillo Marroquín" construido por el francés Gastón Lelarge en 1890)

2 Pariatges: En catalán quiere decir compromiso. El Pariatges al que se alude en este capitulo es el acordado entre el obispo de la Seo de Urgel y el rey de Navarra en 1134, sobre las provincias pirenaicas del valle del rio Segre (territorio del actual principado de Andorra). El Pariatges sirvió no solo como tratado feudal, sino también como ley fundamental del principado hasta 1993 cuando el presidente de la república francesa, el Dr. Françoise Mitterrand y el obispo de Urgel, como soberanos del principado firman la constitución de 1993, ante el consell del Val, máximo organismo legislativo del pequeño principado pirenaico.