Muy a regañadientes Edward me permitió realizar este nuevo viaje a La Push, no estoy muy segura si aún sentía celos por Jacob o era el asunto sobre yo conduciendo mi vieja camioneta en mi "estado", claro yo tampoco soportaba separarme de él, pero sabía que con Jacob siempre me sentiría a gusto. Ya han pasado varios días desde el día que estuve con Jacob, tres días para ser exactos, había intentado llamarlo pero Billy, su padre, solo me había dicho que se encontraba enfermo y estaba durmiendo, y que no me sugería ir a visitarlo debido a mi estado, tenia que evitar cualquier contagio de enfermedad, definitivamente mi padre había hablado con él. Y ciertamente la última vez que lo vi, hace tres días, tuvo ese comportamiento tan extraño y su temperatura corporal era muy alta.
Ayer por la tarde, Alice me presentó las tarjetas de invitación, y no para que escogiera, simplemente ya estaban listas para ser repartidas, según ella fueron prioridad porque era de mala educación con los invitados entregarlas a ultimo momento y ya la boda era lo suficientemente apresurada. Tenía que admitir que eran realmente hermosas, y sencillas, un papel blanco adornado por fuera con dos pequeñas palomas en relieve, unidas por una rosa que sostenían con ambos picos, todo blanco, con pequeños hilos dorados, dentro las letras doradas en perfecta caligrafía. Aproveche esta excelente excusa para ir hasta La Push a ver a Jacob, además le traía algunas frutas. Mi camioneta entraba en la reserva y comenzaba ver las pequeñas casas dispersas por aquí y por allá. Pronto alcancé la casa de los Black y detuve mi camioneta frente a ella. Mientras me estacionaba vi a Billy asomarse por una de las ventanas, y ahora que caminaba hacia la puerta principal, el salió a recibirme quizás.
"Hola Billy, ¿Cómo estas?"
"Muy bien Bella, ¿y tú?"
"Bastante bien, ¿está Jacob en casa?" pregunté y al mismo tiempo traté de mirar hacia adentro.
"En este momento no se encuentra, pero Bella te dije que mejor no vinieras aún, está muy enfermo podría contagiarte y ahora tienes que cuidarte de esas cosas" me respondió mirándome con intensidad, luego preguntó. "¿Cómo te sientes tu?"
"Perfectamente, gracias. ¿Pero si está tan enfermo por qué no está en casa?" al preguntar sé que soné un poco irritada, simplemente no me gusta que me mientan en la cara, y algo me decía que Jacob se encontraba dentro de esa casa.
"Está en casa de su amiga Leah, yo le diré que viniste y que te llame esta noche." Billy me respondió con una sonrisa amable pero demasiado fingida.
"Está bien, vine entre otras cosas a traerles esta invitación a mi boda. Me hubiese gustado dársela personalmente a Jacob, también estas frutas por lo de su enfermedad." Le di las cosas a Billy y ya quería salir de ahí, algo me molestaba y no quería estar aquí. "Yo volveré a casa. Hasta luego y gracias"
"Hasta luego Bella" dijo finalmente con gesto triunfante.
Volví a la camioneta y comencé a andar, algo no estaba bien. ¿Y quien era esa tal Leah? ¿Por qué si Jake está tan enfermo anda por ahí con una tal Leah? Nunca le había escuchado pronunciar siquiera ese nombre, ¿Por qué me importaba tanto quien era la tal Leah?, sentí un suave golpecito en mi abultado vientre, y mi atención volvió a mi estado, a mi prometido, a mi bebé, que importa quien es la tal Leah, si Jacob se siente bien con ella, entonces está bien.
Mientras conducía de vuelta recordé la conversación que tuve con mi padre esta mañana. Aunque no lucía feliz, parecía ya en paz con las noticias recibidas, cuando bajé de mi habitación y entre en la cocina, lo encontré sentado en la mesa, leyendo el periódico y tomando una taza de café y un plato servido en el puesto frente a él.
"Te hice el desayuno" dijo serio sin dejar de mirar el periódico.
"Gracias," dije mientras tomaba asiento sintiéndome un poco sorprendida.
"Necesitas alimentarte bien…por el bebé" dijo mirando mi cara por fin. Solo asentí y comencé a comer.
"Papá… de verdad quería decirte que mi intención no es causarte ningún malestar, yo me siento muy feliz y quiero que estés feliz por mi."
"Estoy trabajando en ello Bella, pero no me estas dando mucho tiempo…¿dos o tres semanas?"
"dos semana" dije asegurándole el tiempo que faltaba para la boda. Charlie puso los ojos en blanco.
"Tu madre me llamó, supongo después de hablar contigo. Fue bastante más comprensiva de lo que yo hubiese sido si tu estuvieses viviendo con ella" dijo volviendo a mirar el periódico.
"Anoche hable con ella, me pareció un poco en shock, más por la noticia de la boda que la del bebé" dije con una sonrisa recordando la conversación. Supongo que pronto la tendremos por aquí."
"Supones bien….Bien, me voy al trabajo. Termina todo el desayuno."
"Si papá, tan pronto lo termine me voy a la escuela." Dije metiéndome una cucharada de huevos revueltos en la boca, el asintió y salió de casa.
Conducía de vuelta a Forks, me sentía un poco enfadada por la actitud de Billy, tomé mi teléfono celular con cuidado de mi bolso, baje la velocidad y apreté al botón de llamar, no tenía que buscar el numero porque era el único numero que marcaba, por lo tanto permanecía siempre en la ultima llamada realizada.
"¿Bella?" escuché la voz encantada de Edward al otro lado de la línea. "¿Llegaste bien a La Push?"
"Sí, de hecho voy de vuelta. ¿Quería saber si estabas en casa?"
"Sí, estoy en casa. ¿Por qué vuelves tan pronto? Te escuchas un poco molesta, ¿ocurrió algo?" La voz de Edward ahora era un poco más cuidadosa, lo conocía lo suficiente como para saber que estaba tratando de dominar su tono de voz para no sonar curioso.
"Al parecer Jacob no estaba en casa"
"Bien" dijo en un tono seco.
"¿Me buscas en mi casa? Debo estar allí en unos diez minutos a más tardar. No quiero conducir más el día de hoy"
"Por supuesto, amor. En diez minutos estoy allí. Conduce con cuidado, por favor. Te voy a cortar, viene Alice y va a querer hablar contigo." Al decir esto corto la llamada, ciertamente, mientras conducía no era momento para escuchar a Alice hablando de la boda, dejándome más preocupada que feliz.
Llegué a casa aproximadamente en los diez minutos que había previsto, el volvo plateado adornaba el frente de mi casa, conociendo lo impaciente que puede ser Edward, debe tener unos cuantos minutos aquí. Estacioné mi camioneta y ya Edward estaba allí abriendo la puerta para permitirme salir. Jamás dejaría de extasiarme ver su cara, en especial cuando algunos minutos o horas han pasado desde la ultima vez que la vi. Me dio la mano para ayudarme a bajar y me abrazo con dulzura cuando estuve a salvo fuera de la camioneta, luego beso mis labios y todo a mí alrededor comenzó a dar vueltas, se separó de mí. Tomó con firmeza mi brazo, como si temiera que pudiera caer en cualquier momento.
"¿Necesitas algo de tu casa?" Pregunto cuando comenzó a caminar.
"No, vámonos de una vez" respondí y me dirigió hasta su carro abriendo la puerta para mi.
"Te noto un poco molesta Bella" dijo mientras conducía a toda velocidad. No había notado hasta ese momento que estaba perdida en mis pensamientos.
"No es nada…Bueno, es que Billy me trató de una forma muy extraña hoy" dije pensativa.
"¿No fue amable contigo?"
"Si, bueno creo que lo fue. Pero había algo en su actitud, prácticamente me pidió que me fuera….Algo extraño ocurre con Jacob. Hace un par de días cuando lo vi, estaba muy extraño. Y creo que tenía fiebre, así que si creo que esté enfermo. Pero no entiendo la actitud de Billy." Luego de terminar de hablar miré a Edward, que ahora lucía serio.
"Tal vez debas esperar unos días"
"Si, supongo."
Entramos en el desvío que dirigía hasta la casa de los Cullen. Edward bajó la velocidad y colocó su mano derecha en mi abultado vientre. "Hoy voy a presenciar el chequeo de Carlisle." Quizás hizo este gesto tratando de distraerme y de hacerme sentir feliz nuevamente, y lo logro. Coloqué mis manos sobre la de él en mi vientre. Y cuando detuvo el volvo frente a su casa, movió su mano hasta mi cara y me miro con una mirada profunda, dulce pero preocupada. Desde que Edward había vuelto, Carlisle no me había realizado un chequeo.
"Ok Bella, ahora veremos cuanto a crecido el feto" dijo Carlisle mientras me embadurnaba el gel frío en la pancita. Edward tomó mi mano, se puso serio. Carlisle prendió la pantallita y comenzó a buscar por la superficie de mi vientre el lugar en el que se encontraba el bebé. "Oh, está por aquí" dijo justo cuando comenzaron a sonar unos constante y rápido latidos de corazón. La mano de Edward apretó un poco más la mía y se inclinó sobre mí, para mirar más de cerca.
"¿Son esos sus latidos?" pregunté en seguida.
"Si, Bella. Hasta ahora no habíamos podido escucharlos porque no se encontraba en buena posición para ello, esta vez quiso lucirse para su padre." Respondió Carlisle con una sonrisa. Miré a Edward pero estaba totalmente concentrado en la pantalla.
"¿Cuál ha sido su tasa de crecimiento hasta ahora? ¿Diferente a lo normal?" preguntó Edward sin dejar de mirar la pantalla.
"Hasta ahora ha sido bastante normal, bastante cercano al crecimiento normal de un feto humano." Respondió Carlisle, tomando medidas computarizadas al pequeño bebé que veíamos en la pantalla. "Tiene un total de 7 cm aproximadamente. Es la medida de un bebé humano normal a está semana."
"Entonces, ¿es posible que sea más humano que vampiro y que todas las cosas que ustedes presumen no ocurran?" pregunté con esperanza.
"Bella…" Edward colocó su mano libre sobre mi mejilla y mirándome directamente a los ojos. "Es muy pequeño aún, pero cuando este mucho más grande dentro de ti, es cuando comenzaran los problemas."
"Es cierto Bella, Un bebé normal golpea con bastante fuerza a su madre desde adentro, incluso ha habido casos de costillas rotas es un riesgo común, en un bebé común. Pero aquí no nos enfrentamos con un bebé común, tienes que tener eso en cuenta" agregó Carlisle.
"Entonces no nos preocupemos hasta entonces." Traté de mirar a Edward a los ojos de nuevo pero ya estaba absorto mirando la pantalla.
"Es asombroso como con solo 7 centímetros este tan bien formado, ¿es eso normal?" preguntó
"Si, esa es la apariencia de un feto de 13 semanas" agregó Carlisle con una sonrisa, buscando mi mirada que encontró con facilidad, yo también sonreía, Edward estaba mucho más emocionado en este momento de lo que me hubiese imaginado, con toda la actitud que hasta ahora había tenido. Y Carlisle lo veía con diversión.
"¿No podemos saber el sexo aún?" pregunté llenándome de esperanzas.
"Aún no Bella. Tan pronto podamos yo seré el primero en decirlo."
Al entrar en la habitación de Edward, él se dirigió directo hasta la biblioteca de donde comenzó a sacar varios libros, eran grandes tomos. Yo caminé hasta la cama, acomodé las almohadas de forma que no fuera quedar acostada sino más bien sentada y comencé a mirar a Edward con curiosidad, quien ya traía entre sus manos varios libros grandes con apariencia de ser pesados. Los colocó en la cama, se sentó a mi lado y comenzó a ojearlos. Fue cuando noté que eran libros de medicina.
"¿Qué haces con eso?"
"Los voy a dejar a la mano para cuando estés dormida, para tener frescos los conocimientos sobre embarazos." Respondió sin dejar de buscar en los libros.
"Pero ahora no estoy dormida" respondí recostando mi cabeza de su hombro y abrazando su brazo con los míos.
"Solo quiero ver en el libro como luce un feto de 13 semanas"
"Edward acabas de ver uno. Uno que es tuyo" respondí, pero el pareció conseguir lo que buscaba en el libro. "No confías en tu padre"
"Por supuesto" dijo inmediatamente dejando de mirar el libro y besando mi cabeza. "Solo quiero verlo, quiero documentarme hasta de cómo te debes sentir en este momento."
"Pregúntamelo, yo te lo puedo decir" dije levantando mi cabeza de su hombro y mirándolo. Él me dio un corto y tierno beso en la boca y volvió su atención al libro. Puse cara de pocos amigos, solté su brazo con brusquedad, me arrastre un poco hasta quedar acostada y le di la espalda.
"Esta bien, tienes razón. No es el momento, aunque de verdad quiero revisar esos libros." Dijo mientras hacia a un lado los libros y con suavidad me hacía rodar hasta que nuestras caras pudieron verse. Me besó la frente y agregó, "por cierto, Alice ha estado todo el día esperándote, y si sigo sus pensamientos correctamente está por tocar la puerta"
Noc noc noc.
Puse cara de fastidio, no por Alice, si por lo emocionada que se sentía con todo el asunto de la boda. "Adelante" dijo Edward con un sonrisa, arrastrándome hasta tenerme abrazada.
"Hola Bella, ¿Cómo estas hoy?" preguntó Alice entrando con una gran carpeta entre sus manos, acercándose a nosotros.
"Bastante bien, ya ha pasado la temporada de los mareos…Siéntate"
"Bien, necesito chequear algunas cosas contigo. Ya sé que dijiste que lo hiciera todo pero me bastaran unas simples preguntas y necesito que hablemos del vestido"
"Esta bien" dije, mientras Edward me daba pequeños besos por todas partes, mi cabeza, mis hombros, mi mejilla. Distraía mucho.
"Si, pero necesito que estemos solas, Edward no puede saber nada del vestido, no sé si quieres venir conmigo o…."
"Mejor me voy yo…Bella está un poco cansada, ya aquí está cómoda." Le interrumpió su hermano. Luego me dio un dulce beso en la boca y salió de la habitación.
"Trata de no escuchar nuestra conversación, por favor." Agregó Alice antes de que saliera de la habitación.
"Haré mi mejor intento"
"Ok, Bella. Es un pequeño problema lo del vestido porque no sé cuanto habrás crecido hasta ese día, así que tendremos que hacer las medidas una talla más grande. Cualquier corrección se la puedo hacer la noche antes."
"Oye Alice si quieres me tomas las medidas y eso, y escoge el modelo tú." Le dije tratando de sonar amable.
"Bella, es la única cosa que quiero que escojas. Por Edward, ¿vas a usar lo que otra persona escogió para ti, el día más importante de tu vida?"
"Supongo que no"
Y así pasamos alrededor de una hora mirando fotografías, mezclando un modelo con otro. Tomando decisiones, y la verdad tengo que admitir era un poco divertido pero quería estar con Edward ya. Cuanto me gustaría que pudiera leer mi mente y escuchar que lo llamo a gritos. Finalmente Alice pareció obtener lo que quería y me dejo libre por ahora. Edward me llevó a casa, con la misma promesa de volver tan pronto dejara el auto en su casa. Tan pronto entré, escuché la televisión encendida, pero mi padre le bajo el volumen cuando m escuchó entrar.
"Hola Bella. Jacob te llamó hace unos minutos" dijo desde la habitación, enseguida me apresuré hasta allí.
"Hola papá. ¿Qué dijo Jacob?"
"Bueno dijo algo como que llamaba luego, pero que estaría en casa si querías hablar con él o algo así"
"Gracias papá" una gran sonrisa se dibujo en mi rostro y corrí hasta el teléfono. Marque el numero y esperé hasta que alguien atendió y escuche la muy particular voz de mi amigo. "¿Jake?"
"¿Bella? ¿Cómo estas?" dijo en un tono bastante seco.
"Bien, ¿Cómo te has sentido? Hoy estuve en tu casa y…"
"Si, recibí la tarjeta." Me interrumpió tajante
"Bien. ¿Tu padre me dijo que estabas enfermo? ¿Qué tienes?" pregunté tratando de obviar el tono de voz tajante de Jacob.
"Bueno Bella la verdad no estoy muy seguro. Así que mejor no vuelvas por aquí, podría contagiarte"
"Pero Jake. ¿De qué hablas? Mañana iré de nuevo a visitarte."
"No puedes venir"
"Ya estuve expuesta a lo que sea que tengas"
"Yo te llamaré en cuanto me sea posible. Te avisaré cuando puedas volver a venir aquí."
"Esperaré tu llamada."
"Adios Bella," luego colgó el teléfono.
Algo muy extraño ocurría alrededor de Jacob, pero no estaba entre mis poderes ahora averiguarlo. Debía confiar en él, era lo único que me quedaba.
