En el capítulo anterior de la gran boda 2…
Esa mañana, en el hotel…
—dios… mi cabeza —exclamó el maltés mientras se frotaba su frente, paseando su pulgar por una de sus cejas.
Palpó a su lado, sintió la cabellera café oscura de alguien más en la cama. Se dio vuelta, y quedó helado de espanto al verlo.
—oh, no dios santísimo no… no… —se decía para sus adentros el maltés de ojos almibarados aterrado.
Y distinguió la figura del brasileño a su lado. Y para más inri miró debajo de las cobijas. Estaba desnudo.
Luciano también había abierto los ojos. Y lo vio. Renato estaba con una cara de espanto y terror bastante evidente, como si hubiera matado a alguien sin querer.
—¿Qué demonios hicimos anoche? —exclamó el brasileño asustado al verse con el maltés, también sin ropa. […]Y al despertarse Fabriccio, y ver a su amigo y al brasileño en la misma cama, comenzó a gritar. Y el brasileño gritó espantado en la cara del sanmarinense. Y el maltés gritó aterrado en la cara del brasileño. Y luego los tres gritaron espantados todos juntos.
Una sinfonía de gritos y alaridos aterrorizados se oía en el hotel. Qué bonito despertar.
Entre tanto, en las entradas…
—Señor Von Bock, esto es un caos —decía August Einehert, quien era por así decirlo "la mano derecha" del estonio en estos eventos— hemos intentado hacer todo lo posible pero las invitaciones son rechazadas.
—¿el problema es con todas?
—si señor —respondió August —absolutamente todas, y no solo aquí sino también en la entrada B y en la entrada C.
[…]
Definitivamente alguien había saboteado su trabajo, pues sabia claramente que no podían ingresar con facilidad al sistema de control de invitados, él personalmente había diseñado el sistema de seguridad, a menos que…
—bastardo hijo de puta— espetó el estonio iracundo, mientras rompía entre sus manos la tableta electrónica que usaba.
Minutos más tarde, en la capilla…
—deja de meter a Antonio y a Lovino en tus malditos problemas— espetó el valenciano colérico, acercándolo violentamente a su rostro— si quieres acabar con Edward, adelante, hazlo, pero no te metas con ellos.
—ya te he dicho —respondió el andorrano imperturbable— es un inevitable daño colateral… no puede evitarse, es necesario para conseguir mis fines.
Lo zarandeó violentamente.
—REVERSA LO QUE HICISTE!
—primero muerto.
Lo golpeó en el abdomen con brutal y salvaje fuerza, el andorrano escupió un poco de sangre.
—lo repetiré de nuevo, REVERSA LO QUE HICISTE, BASTARDO!
—Nunca —contestó con dificultad el andorrano.
Un segundo golpe, aún más fuerte que el anterior, esta vez en las costillas.
—el próximo será más abajo, así que te lo pediré de nuevo. Reversa lo que hiciste.
El andorrano cedió. Tomó la Tablet y tecleó con algo de lentitud los códigos. Luego, se la entregó a Mauricio.
—Ya está. —le dijo algo adolorido el andorrano— entrégasela a Edward, él sabrá que hacer.
Entre tanto, en la capilla
—Lovino, ¿aceptas a Antonio por "esposa", te comprometes a ser fiel, a respetarlo, a amarlo y quererlo, a acompañarlo en todo momento, a consolarlo, a aconsejarlo y a compartir con el todo, hasta el fin de los tiempos?
—Si, acepto. —musitó el italiano.
Luego, le puso el anillo en el anular de la mano derecha al español.
—Antonio, ¿aceptas a Lovino por esposo, te comprometes a ser fiel, a respetarlo, a amarlo y quererlo, a acompañarlo en todo momento, a consolarlo, a aconsejarlo y a compartir con el todo, hasta el fin de los tiempos?
—la respuesta sobra, Gabriel—le dijo el español sonriendo— es obvio que acepto.
Le puso el anillo en el anular de la mano izquierda al italiano.
Con posterioridad, les unió las manos.
—lo que dios ha unido, que no lo separe el hombre. —después las separó— ahora yo los declaro, Marido y… bueno, es obvio no.. ahora ya están unidos para siempre por lo que…
Lovino simplemente acalló a su hermano besando a Antonio con pasión, haciendo que su hermano mayor se sonrojara de forma violenta.
—puedes besar a la novia…
Nota del autor:
Si, lo se, no tengo perdón de dios por haberme tardado tanto en subir este capitulo, pero la larga espera vale la pena.
He estado un tanto ocupado por el hecho de que he tenido que colaborar con las labores de mi casa (ya saben: arreglar la loza, doblar la ropa, extender la ropa lavada, hacer el almuerzo, en fin, hacer de "Zoiel" o Zoielque barre, Zoiel que cocina, Zoiel que limpia los regalitos de la mascota… mientras mi madre y mi hermana cumplen con un encargo que ellas tienen de unas prendas, obviamente sin dinero no hay comida, ni servicios públicos ni lo demás), por lo que mi tiempo en el portátil escribiendo es un tantico limitado. Bueno, eso era todo, espero no me maten por la tardanza (el autor se persigna asustado al ver a las ochenta chicas con mirada perdida y desesperada, con antorchas, picos de botella, rastrillos y armas).
El capítulo en esta ocasión buscará dilucidar varias dudas que han surgido al respecto sobre ciertas parejas, retomar algunas historias que se habían quedado ahí, un poquito rezagadas, mostrar otras historias, darle conclusiones a algunas historias que se habían quedado en incógnita de la "gran boda 1", entre otras cosas.
Algo importante de este capitulo es que si desean ponerse en contexto, oigan cada una de las canciones propuestas para la fiesta, pueden ponerlos un poquito más en los zapatos de sus parejas preferidas. Uno de mis recomendados musicales es MonsieurPeriné, una agrupación colombiana de electro-jazz y jazz manouche, con música muy interesante y excelente, agregado a las canciones de otros cantantes y otras agrupaciones. Pongan a sonar las canciones que están rotuladas mientras leen, en especial ton silence, que de hecho es bastante candente (apenas lean ya sabrán porqué).
Amaikurai: me agrada que te guste (el autor se acerca y la abraza de forma paternal) y eres bien recibida. Con respecto a "mezclar hechos históricos", esa es la esencia de Hetalia!. Y si, a veces es difícil pero es entretenido. Y en cierto modo, a veces me gusta poner notas al margen con respecto a hechos que aluden las diferentes naciones, claro está, sin dejar de lado esa esencia histórica que tanto nos gusta y apasiona. Por así decirlo soy un poco "didáctico", y en cierto modo Hetalia ayuda a cogerle gusto a las ciencias sociales, aunque sin embargo no se puede negar que tiene un par de errorcillos históricos que son perdonados. Solo es cuestión de leer un poquito mas y saber como integrar el hecho al texto sin forzarlo, ya sea por medio de un recuerdo o una conversación por el estilo. Sin embargo no quiero decir con esto que Hetalia te enseñe historia sino que hace que la historia sea algo mas entretenido e interesante, y busques aprender con ello algo más de la historia universal, pensando tal vez como sería en el loco mundo según Hetalia. Eso es lo bueno de esta serie, que en vez de encasillarte superficialmente en quien mata a quien, o quien resulta con quien (ejemplos de eso es esa porquería llamada Narutoque es lo peor que ha habido en cuanto a Anime y manga se refiere, Maldito Masashi Kishimoto, te tiraste el buen manga con todo ese mazacote relleno y vacío hasta mas no poder!) o quien termina matando a quien (respeto los gustos, pero personalmente Kuroshitsuji no me agrada… como que es muy tétrico para mi gusto), te empieza a tramar en cuanto a los hechos que han marcado la historia de la humanidad, y pensamos un poquito mas en como los devenires políticos y económicos afectan a las diferentes naciones del mundo.Y porqué no, te motiva también a aprender.
Ah, y Andorra no es tan malo como parece, sino que tiene métodos "poco ortodoxos" para conseguir lo que quiere. Y por los comentarios, no te preocupes: largos o cortos son bien recibidos.
Mucho romance y muchas sorpresas en este capítulo en especial. ¿Gabriel podrá ser feliz con su "guardaespaldas de chocolate"?, ¿podrá Klaus admitir lo que siente por Jordi y confesarle cuanto lo ama?, ¿Edward conseguirá conservar el amor de Eloise o se la dejará arrebatar por Albert?, ¿Fernando podrá perdonar a Francis después de todo el daño que le ha causado a su corazón?... esta y otras preguntas más se aclararán en este capitulo… y ya esta cerca el gran final y el epilogo… así que empiecen a hacer sus conjeturas.
No siendo más sigan con este capitulo, léanlo y disfrútenlo que es especialmente para todos ustedes.
Convenciones de estilo:
Sé que están cansados, pero hay que aclarar que los párrafos en cursiva indican flashbacks, la negrita son los títulos, y la negrita con cursivaindica el nombre de la canción, mas el interprete.
Disclaimer: todas las canciones citadas aquí pertenecen a sus correspondientes autores, álbumes y casas disqueras:
Ton Silence, True Love y Swing with me: de "Suin a la Colombiana", Monsieur Periné, 2012.
Don't stop the party: de "the beginning", Black eyed peas, 2011
Rain: Opening theme, Fullmetal Alchemist Brotherhood, de SID y Rokujo Hitoma, 2009.
Ai seu te pego: sencillo descargable de Terrasertaneja net, Michel Menu, 2011
El reloj que marca las 6:00 AM: de "Cruce de caminos", Santiago Cruz, 2011.
Hetalia obviamente le pertenece a Himaruya-sama. Y toda la trama es de mi exclusiva pertenencia.
La ultima nota y los dejo leer tranquilos: este si es un capítulo mas largo que los dos anteriores (10.662 palabras) incluyendo notas.
Capítulo 13: Una fiesta inolvidable.
La ahora pareja de esposos ya había salido de la capilla, dirigiéndose de nuevo hacia el gran salón del castillo en donde comenzarían las celebraciones. Obviamente no se pudo evitar el inherente desorden que se había formado después de la correspondiente salida de la feliz pareja de esposos.
Sin embargo, en medio del caos por la salida algo atropellada de los invitados, Fernando es detenido por un brazo bastante distinguible para él. Muy distinguible.
Muchas centurias atrás, en Pamplona…
Un joven de unos veintitantos años esperaba con espartana paciencia en la sombría sala del castillo. El chico, de relucientes y algo cansados ojos color zafiro, vestido con una túnica de color gris humo, esperaba tranquilo intentando conciliar algo del sueño en el trono de su señora reina. El reino de Navarra se sentía agotado, fastidiado y completamente iracundo por haber sido ocupado por la fuerza de esa manera por su propio hermano. Según Alonso, quería "garantizar" el futuro de los reinos de la península, uniéndolos a Antonio. No podía negar que el que antes otrora fuera un pequeño inmaduro, que no tenía noción de su destino triste y cruel estaba avanzando a pasos agigantados. Recordaba que la última vez en que Antonio lo había visitado, había traído consigo a un pequeñuelo de unos 8 años, tímido y algo retraído, Sebastián creía que se llamaba, agregado a su otro hermano, Domingo. Los había traído del otro lado del mar océano, por así decirlo se habían convertido en sus primeras colonias.
(nota del autor:Juan Sebastián y Dominique son república dominicana y Haití, respectivamente. Romano no cuenta debido a que había sido una "herencia" de Papá Aragón)
Sin embargo, el que Alonso lo hubiera ocupado de esa manera daba a entender que era una de sus medidas más desesperadas. Los días del aragonés estaban contados, cada vez veía a Alonso mas agotado, mas cansado, mas débil.
Sin embargo, sabía que iba a llegar el. Repentinamente irrumpe en el salón un joven de la misma edad de él, largo cabello rubio, ojos color azul oscuro, menos intensos que los suyos, vestido de armadura resplandeciente y pomposa, cota de malla y capa color purpura.
—Dios, cómo pudiste hacerme esto, ¡teníamos un pacto!—espetó el francés
—dijiste bien, teníamos un pacto —dijo el navarro sereno, pero con voz algo agotada— ahora hago parte de la Corona de Aragón.
Los ojos del francés centelleaban de rabia frente a la pasiva tranquilidad del reino hispánico. Fernando estaba resignado a su inexorable destino. Destino que a la larga sabía que era inevitable. Sin embargo, la anticipada anexión de parte de Alonso hacia su persona lo había tomado por sorpresa.
—no puedo creer que ese maldito me haya hecho esto —espetó de nuevo el francés histérico— tú no puedes dejarme, haces parte de mi[1]
—vivimos juntos sí, pero no soy parte de ti —le dijo el navarro serio—eso paso ya hace mucho tiempo.
Francis estaba iracundo, no quería aceptar la realidad de que el navarro ya no era parte de su reino.
—dios santísimo, estamos ligados por matrimonio merde!—volvía a insistir Francis— tu casa y la mía están unidas!
—estaban, eso era con la casa de Evereux, ahora reinan los Foix
Sin embargo, el francés era de verdad muy persistente. Lo agarró por el hombro y agresivamente lo acercó hacia sí, sintiendo su calidez, su aliento tibio de montaña, viendo en el sus cansados ojos azules con un agónico brillo de tristeza.
—TU NO PUEDES DEJARME, TE AMO MALDITA SEA!
—no me amas, es mentira— le dijo el navarro sereno pero con un leve tono de reproche— nunca me amaste, solo era un maldito pretexto para una de tus malditas disputas con Alonso.
—no se trata de el
—SI SE TRATA DE EL —exclama iracundo el navarro de níveos cabellos liberándose del agarre— y si no tienes algo más que decir, lárgate de aquí.
Habían pasado muchas centurias de eso. Ambos sencillamente habían sufrido demasiado durante esos años. Habían sido vecinos, habían vivido juntos, pero al final Alonso lo obligó a unirse a los reinos hispánicos. De todos ellos solo Fernando sobrevivió. Ni Alonso, ni Inés, ni Ahmed, ni siquiera Diogo[2] habían sobrevivido a él. Luego siguieron ignorándose cruelmente, en medio del melancólico y triste devenir de los años.
—que tienes que decirme ahora Francis —le inquirió el navarro de forma fría.
—no tengo nada que decirte… solo que te sentaba muy bien ese traje.
—Alonso lo hubiera querido— respondió secamente el navarro— solo estaba representándolo como es debido.
Se encontraban solos en la capilla, mientras todos ya se disponían a celebrar.
—aun me odias, ¿verdad?
—¿por qué tendría que odiarte? —le respondió el navarro— no fue tu culpa el que Alonso me anexara por la fuerza, ni fue tu culpa el que nos cerraras a Antonio y a mí las puertas durante la guerra civil.
Los dos simplemente se miraron atentamente y se escrutaron entre ellos, analizando cada uno los pensamientos y sensaciones del otro. Francis enmascaraba sus nervios bien en una trasunta faceta tranquila, Fernando mostraba su lado severo y distante.
—lo que sucedió en el Lobby… de verdad ¿todavía sientes algo por mí?
El navarro simplemente lo miró fijamente.
—a pesar de todos estos años, te sigo queriendo. Pero sé que tú no me quieres.
—deja de ser tan tontito, ma cher… —afirmó el francés taimadamente— sabes bien que te quiero.
Se acercó cariñosamente hacia el navarro mas sin embargo este lo evade bruscamente.
—Y Arthur donde queda en esto —respondió serio la representación del ex reino navarro—porque conociéndote bien como te conozco también le dices esas palabras a el también...
—no es verdad…
—si es verdad y punto final —le contestó Navarra tajante— tú sabes que es verdad, te conozco… endulzas el oído sutilmente con melosas palabras de amor, luego los usas y luego los abandonas cuando no te sirven para nada. Lo has hecho con todos, lo has hecho con Inglaterra, lo has hecho conmigo.
—pero…
—nada de peros —siguió el navarro— y lo mejor es que dejemos las cosas así, creo que nos esperarán en el gran salón.
El navarro salió rápidamente de la capilla, mientras su capa ondeaba rápidamente por el brusco giro. Y Francia, elegantemente vestido de frac azul eléctrico, se sentía herido en lo más profundo de su alma. Así no lo quisiese aceptar, había usado a Navarra. Por eso era que sentía que el navarro en cierto modo lo odiaba. Aunque en realidad el navarro tenía el corazón herido. Y aquellas heridas seguían abiertas después de casi 700 años de transcurridas.
The Howls Moving castle (waltz theme)-Joe Hisashi.
El gran salón del castillo estaba a rebosar de invitados, los cuales estaban sentados en sus correspondientes mesas, atentos al inicio de la fiesta. Por tradición, la feliz pareja de casados abría el baile con un vals. Y aunque Roderich había intentado por todos los medios enseñarles a bailar, era ya de por sí muy difícil hacerlo ad portas de la apertura de la fiesta y el baile. Solo quedaba rogar a lo que fuera para que no hicieran un espectáculo publico.
Las parejas obviamente serían las "damas de honor" aunque en este caso 5 de los latinos se cambiarían el vestido que habían usado durante la ceremonia nupcial por cinco elegantes smokings de tonalidad azul medianoche. Obviamente, las cinco parejas intentarían hacer la apertura del Vals de modo decoroso, o se atenían a la ira de Austria, el cual estaba en una esquina con una mirada macabra y golpeando contra su mano una fusta de montar de forma aterradora y siniestra.
Tomaron entonces todos sus lugares de la siguiente Manera:
Primer Pareja: Chile, (de smoking) con Argentina (para desgracia del chileno, el argentino estaba con el largo vestido azul celeste de "dama de honor")
Segunda Pareja: Ecuador, (de smoking) con Filipinas (de vestido naranja claro)
Tercera pareja: Perú (de smoking también) con nada más y nada menos que norte de México (con un vestidito verde menta y un rostro de vergüenza a mas no poder)
Cuarta pareja: Colombia (con el smoking) y Venezuela (con un vestido amarillo claro)
Quinta pareja: Brasil (este le tocó con el vestido rosado para más inri) y Cuba (obviamente con su smoking).
Apenas sonaron las primeras notas comenzaron a bailar, no sin cierta torpeza, dando vueltas de forma algo torpe y brusca, mas sin embargo habían sido mirados por el austriaco el cual los deseaba asesinar de forma fulminante por la forma en la que estaban bailando. Sin embargo, la pareja de recién casados no estaba en mejor situación que las "damas de honor".
E inmediatamente se les habían unido el austriaco y la húngara los cuales bailaban con gracilidad y elegancia el vals, mientras varias parejas se disponían a bailar al alrededor de la pareja, aparte de las parejas de "damas de honor" con sus "edecanes".
—idiota, ten cuidado con mis pies —espetó irritado el chileno.
—el vals no es que se me dé tan fácil Manu —le respondió el argentino.
Entre tanto, como que Juan y José estaban muy "cariñosos"… generando miradas sospechosas de las demás parejas. Sin embargo, cambiemos de punto de vista.
Klaus se encontraba en una de las mesas dispuestas para los invitados, al lado de sus otros dos hermanos Bastian y Alphonse. Obviamente los tres estaban vestidos de uniforme militar de etiqueta, y el sajón estaba con su cabello recogido en una coleta. Jordi se encontraba por su parte, de pie en una de las esquinas totalmente solo, vestido con un frac color negro con pajarita y chaleco de chaqué color azul oscuro, agregado a un corbatín color negro y pantalones de chaqué.
El catalán decide entonces tomar la iniciativa, dirigiéndose hacia la mesa de los alemanes (estaban casi todos los estados federales, salvo Alemania) en donde encontró a Klaus conversando con Gilbert y Alphonse.
—¿me concede usted esta pieza, señor Bielschmitchd…?
El sajón estaba algo perplejo frente a la petición del catalán.
—eh.. yo… este... la verdad… —exclamó nervioso el sajón— la verdad…
—tranquilo Klaus, no te va a pasar nada malo— exclamó el prusiano alegremente— ni que Jordi fuera un monstruo...
—¿Por qué no aceptas a Jordi?, o es que no te gusta que te pongan en entredicho —afirmó el bávaro mirándolo tranquilamente.
—YO NO HE DICHO ESO! —exclamó Sajonia ruborizado, para luego disculparse con el catalán por las imbecilidades que decía— este… discúlpame, te debo parecer un imbécil… mein gott que rayos estoy diciendo…
El catalán simplemente seguía allí sonriente.
—no tengo ningún problema.
Se decidió aceptar la proposición del ibérico. Le tendió entonces la mano y se levantó de la silla.
—bueno, al menos es mas feliz —concluyó Alphonse mientras sonreía y lo miraba por el rabillo de sus lentes.
—si Al, Klaus se merece ser feliz —decía Gilbert orgulloso— es lo menos que el destino podía darle.
(nota del autor: Sajonia y Prusia comparten un lazo muy especial de hermanos. En especial debido a que Prusia cuidó mucho de Sajonia durante la posguerra).
Comenzaron entonces a bailar, el catalán hizo una reverencia y luego tomó la mano del sajón entrando al baile.
Y dicho esto los vio sonreír y bailar con algo de mayor soltura, y en cierto modo era encantador verlos así. Klaus había dejado atrás a Arthur, a Dresde, a aquellos días oscuros de maltratos y vejaciones en la casa de Iván. Había recuperado en cierto modo la confianza en si mismo.
Era feliz.
Entre tanto, las parejas habían ya tomado un poco de ritmo al final de la coreografía, bailando en círculos alrededor de Antonio y Lovino los cuales giraban con lentitud pausada y tranquila. Juan por su parte solo estaba abstraído mirando los ojos color miel de su hermano mayor, José también había quedado abstraído con los intensos ojos esmeralda de Juan Pablo. Lovino no quería mirar otra cosa más que a Antonio en medio de aquella fastuosidad, mientras que Roderich simplemente miraba a Elissabeta con nostalgia, recordando tal vez tiempos mejores. Manuel no pudo evitar fijarse en los ojos celestes de Diego, perdiéndose en aquella placida y relajante mirada. El amor se respiraba en medio de los giros y vueltas de al menos ciertas parejas, y más se les estaban uniendo en medio del ceremonial baile de apertura: Gilbert en un acto de gentil cortesía había sacado a Emma la cual bailaba con soltura y tranquilidad el vals. Luego siguieron obviamente Ekaterinya y Fabriccio los cuales habían entrado un poco tarde, pero sin embargo se notaba esa dulzura inherente en ese par, Lo mismo que Alois y Lily. Y así más y mas parejas bailaban alrededor de los ya comprometidos señores "Vargas de Fernández Carriedo", los cuales seguían bailando lentamente como si quisiesen disfrutar ese momento.
Quizás después de todo, Klaus no sería el único que terminaría sus días de soledad. Y al parecer amor ya no se daba tanto abasto con tantos corazones que flechar.
Don't stop the party- Black Eyed Peas
La alegríahabía estallado en medio de la fiesta con la presentación de los Black Eyed Peas en medio de la fiesta. No podía evitarse sentir esa euforia inherente en medio de todos los Invitados, en especial la nueva pareja de casados que al menos se comportaba bastante dulce. Bueno, quizás Antonio, el cual ya se había cambiado el vestido de novia por un traje mas sencillo y cómodo para la fiesta, mientras que Lovino simplemente se había desabrochado las presillas de la casaca, lo cual había sido un alivio para el sofocante calor que estaba sintiendo.
Muchos se habían lanzado ya a la pista y los que no se disponían simplemente a charlar animadamente en las mesas, mirando atentamente a la feliz pareja de casados bailar en la pista.
Pero hagamos un breve recuento de los artistas que se estarían presentando en vivo: the Black Eyed peas había repetido presentación (y fue muy difícil que vinieran) después del éxito que tuvieron el año anterior, con posterioridad se presentaría uno de los mas sonados cantantes brasileños del momento, (Michel Menu), luego le daría lugar a un nuevo grupo colombiano de Jazz que apenas se estaba posicionando en el medio musical, pero que era en verdad interesante (Monsieur Periné) seguidos a su vez de otro cantante colombiano (Santiago Cruz).
Aparte del grupo norteamericano Black Eyed Peas seguiría el japonés Rokujo Hitoma y el grupo SID de J-pop. Ya por ultimo se presentaría la cuota británica con los populares chicos de One Direction.
La nomina de artistas si era bastante excelente.
Ai seu te pego-Gabriel Dos Santos ft. Michel Menu.
(Austria/Hungría)
—CON USTEDES, MICHEL MENU! —exclamó Prusia de forma bastante alegre, mientras daba lugar al artista brasileño.
La emoción entre todos los invitados era más que evidente. Había empezado a sonar una de las canciones mas sonadas a comienzos del verano, por lo que la mayoría de los invitados se habían lanzado a bailar a la pista. Austria por su parte estaba en la barra de bebidas dispuesta para tal fin al lado de otro par de naciones del sureste asiático (Alonso y Liang-Mei, este ultimo representaba a la federación de Malasia) y uno de los africanos (Paulino Aquino Acosta, o mejor conocido como "Santo tomé") los cuales bebían tranquilamente unas cuantas copas. Y quienes estaban atendiendo en la barra eran Carlos y Pedro, los cuales después de haberse cambiado los vestidos y trajes se habían puesto unas sencillas camisetas polo oscuras amén de un par de pantalones de jean bastante informales, dada su condición de barmans.
—bueno, creo que no soy el único que está solo en esta fiesta… —exclamó el austriaco mientras bebía un Tom Collins.
—definitivamente no sé porque algunos europeos son tan amargados —respondió el filipino sonriente.
—yo no soy amargado —afirmó Roderich— solo que no me gusta este tipo de fiestas.
Sin embargo el mexicano le sirve alegremente otro coctel al austriaco, mientras le inquiere de forma sonriente.
—entonces debiste quedarte en casa… no creo que hayas venido por otro motivo que "felicitar" a tu "ex esposo"[3] por su segundo matrimonio,… ¿o estoy suponiendo mal?
—bueno, la verdad ha sido precisamente por ese motivo.
Pero era evidente que no era ese el motivo principal de su presencia en la fiesta. El austriaco no le perdía la vista a cierta chica de cabello café y ojos color verde esmeralda, que bailaba alegremente al son de la música.
—deberías dejar tu cobardía a un lado, ¿no crees?
—no soy un cobarde —respondió el austriaco a la afirmación del mexicano.
Dicho esto sale de la barra, obviamente con uno tantos tragos encima pero que le importaba. Aun la quería después de tantos años, y quería volver con ella sin importar lo que pasara. Miró en su bolsillo, y aun cargaba el anillo de compromiso que le había dado la ultima vez.
—¡Roderich! —exclamó la húngara alegremente— no sabía que te gustara esta música.
—bueno… la verdad yo…
Elissabeta arrastró al austriaco a la pista, aunque este era un poco parco frente a la canción. Sin embargo, no sabia si era por obra del Tom Collins o por acción de sus sentimientos hacia la húngara pero se dejó llevar. Y decidió simplemente no decir nada, ni pensar, ni planear metódicamente toda su vida en ese momento. Se dejó llevar por sus sentimientos e instintos y se lanzó al ruedo, por así decirlo.
La beso. No la forzó, no la obligo. Simplemente la besó de forma apasionada y dulce, desbocando esa marea de sentimientos que lo atormentaban.
—este… yo, —le dijo Roderich algo perplejo frente a lo que había hecho, pero no vaciló y le dijo de forma segura, mas no tan rudo.—Te amo. A pesar de todos estos años sin ti te amo, y no me importan lo que digan mis superiores, quiero que vuelvas conmigo… si así lo quieres.
Roderich no sabía si era el mismo o el alcohol el que hablaba. O quizás eran ambos.
Elissabeta había quedado en shock. Roderich estaba siendo espontaneo con ella, abriendo su corazón. Decidió responderle.
—sabes mi respuesta —le dijo la húngara al oído en un sutil murmullo.
Y lo volvió a besar en medio de la euforia de todos los invitados.
True Love-Monsieur Periné ft. Esteman.
(Marruecos/Melilla)
Habían pasado a una canción un tanto mas "suave y romántica" con la presentación del grupo colombiano Monsieur Periné, agregado a otro artista. Varias parejas habían salido a la pista, bailando al son de la balada de forma suave y dulce. Sin embargo no todos estaban cómodos o felices, en especial cierto marroquí de lentes de marco vino tinto.
Dashtan sabía y era consciente de que no la podría tener. Podía decirse que tenia un parentesco "muy lejano" gracias a Abuelo Cartago (abuelo también de Antonio), que compartiera vecindad técnicamente hablando con el español, inclusive que hubiese pasado un tiempo viviendo con el, pero eso no le daba derecho a acercarse a Deyanira. Siempre tan distante, tan lejana… tan hermosa, tan misteriosa, tan sensual. Deyanira era su eterna tortura. Quería tenerla, amarla, verla sonreír, verla ser feliz, quizás tener un hijo o dos. No tendría nada mas que ella, no se casaría con otra, no tomaría mas esposas. Solo se guardaría para ella nada más, y por el santo profeta, quizás ella se guardase para el. Bella rosa del desierto. Su bella rosa del desierto que nunca se marchitaría y a la que protegería de todo mal y peligro.
Mas sin embargo había otro inconveniente. Uno que tenía obviamente nombre propio: Gerald Kirkland, o el enclave británico de Gibraltar.
"Jerry" era muy cercano a Deyanira. Y eso hacía que Dashtan hirviera de celos al verla con el, aunque no tuviese una relación con ella. Pero sencillamente, no soportaba el hecho de que a la española la pretendiese otro.
—No has hecho otra cosa que mirar a Deyanira todo el día y toda la noche—exclamo Hiraan, representación del Sahara occidental— háblale, sácala a bailar.
—el jefe me dijo que solo fuera y felicitara a Antonio como buen vecino… —respondió el marroquí— y que evitara todo tipo de incidentes.
—ay hermano, solo Alá el misericordioso sabe la pena que sufres por no tenerla —afirmó a su vez el sahariano— y al demonio con el rey Abdulá ¿o es que lo ves por algún lado?
—no debo…
—no debes si, pero sé que lo quieres —siguió atosigándole el menor— y si no la sacas a bailar, Jerry lo hará primero.
Eso hizo que el marroquí tomara los bríos. Se levantó de su silla, dirigiéndose hacia la mesa principal.
—les solicito a ustedes el permiso de sacar a su hermana menor a bailar —dijo el norafricano notablemente nervioso.
—bajo que motivo quieres que Deyanira salga a bailar contigo —respondió el navarro serio.
Sin embargo, la española de lustroso cabello negro decide salir por su cuenta.
—no soy una niña pequeña para que me supervisen —exclamó seria Melilla— además Dashtan es mi vecino, es lo menos que puedo hacer.
Aceptó pues la propuesta sacándola a la pista. Ambos seguían el ritmo de la balada suavemente, ella se fijó en los ojos de él, de un café intenso, perdiéndose en aquella mirada. El detrás de sus lentes se fijó en aquella enigmática y sensual mirada, en aquellos misteriosos ojos verdes de los cuales estaba perdidamente enamorado.
—si quieres te devuelvo a la mesa… como que a tus hermanos no les gusta mucho que estemos juntos.
—que se aguanten, es mi vida y técnicamente soy independiente de hacer lo que se me de la gana.
Eso hizo al marroquí sonrojarse. Temblaba y bailaba de forma algo torpe.
—¿nunca has bailado esta música?
—no estoy acostumbrado a ella.
—solo sigue mi ritmo.
Y lo abrazó, bailando al son de la canción, sintiendo ella el loco palpitar del corazón del reino marroquí. Dashtan no pudo evitar sentir una extraña y a la vez placentera sensación de confort al bailar con su amada Deyanira. El solo de saxofón sonaba, mientras el simplemente seguía abrazado a ella, bailando con suavidad, deseando que aquel eterno momento nunca parara. La amaba, pero no podía hacerla suya. Ese momento quizás seria el único en el que la tendría cerca a él.
Y en cierto modo era mejor así. Ni Jerry había logrado penetrar el corazón de la española. Ni siquiera él mismo era digno de ella. Siempre inaccesible para todos, siempre un eterno enigma, un misterio del que estaba enamorado. La distancia sensual y aquel tentador fruto tan cercano y a la vez tan lejano lo forzaban en cierto modo a amarla.
Pero sin importar lo que pasara o cuan lejos estuviera de su alcance, la amaba.
Swing whit me-Monsieur Periné
(United states/North! México)
Alfred estaba entre tanto, en una mesa cercana a la barra del bar, mirando embobado al mexicano. Lo deseaba con ardor y pasión, deseaba estar cerca de él, aunque este era bastante esquivo.
—¿Qué miras gringo idiota?— Le espetó el norteño algo fastidiado.
Se dirigió impulsivamente y lo sacó a bailar aquella tonada de jazz de forma desbocada. Pedro había quedado algo perplejo frente a aquella impulsividad del norteamericano.
—que haces idiota!
—solo baila conmigo…please…
Se resignó entonces a seguir el baile, que más se le podía hacer.
El frenetismo de ambos era bastante evidente, a pesar de la incomodidad patente del mexicano. Alfred seguía el ritmo del swing con evidente rapidez, y pedro intentaba superarle. Y de hecho lo había logrado.
Dos giros, vuelta, tres giros, el mexicano se apoderó de la situación. La pasión ardiente ente ambos era evidente, aunque se notaba a leguas que el norteamericano tenia unos cuantos tragos encima, cosa mas obvia. Le tomó por fuerza la cadera y siguieron bailando.
Otro giro, dos vueltas… pedro, sacando fuerza de dios sabe donde, eleva a Alfred por los aires, y este cae rudamente al piso. Luego lo levanta y siguen bailando, con mas rapidez, con mas bríos, como si desearan hacer otra cosa aparte de bailar.
Todos habían simplemente mirado a la pista, como los dos estados americanos bailaban con rapidez la tonada.
Y al terminar la misma, sucedió lo impensable. Alfred tomó el mentón del mexicano y lo besó con desmedida pasión. Sintió el sabor de tequila y limón en su lengua. Pedro no pudo evitarlo, y notó en su paladar los matices del bourbon y el whisky de centeno en su paladar.
Pero el idilio se acaba cuando el mexicano le lanza un leñazo bastante brutal al estomago del angloparlante dejándolo sin aire.
—VUELVES A HACERME ESTO Y TE DÁS POR MUERTO, GRINGO MISERABLE HIJO DE LA CHINGADA! —gritó el mexicano iracundo, y visiblemente sonrojado.
Y Alfred por su parte estaba allí, adolorido pero feliz, con una sonrisa de tonto enamorado de aquí a Pekín, mientras Itzel, la representación del sur de México miraba como que impactada y algo risueña la escena. Eso si era de saberse, de verse y de grabarse, y afortunadamente todo había quedado grabado. Y Elissabeta tenia una mirada bastante intimidante, sonreía de forma pervertida y sangraba levemente por la nariz, mientras sostenía algo temblorosa la cámara de video.
En fin de cuentas, el golpe había valido la pena.
Una pausa para el brindis…
—Podrían tener la gentileza de detenerse un segundo, gracias — anunció Gabriel mientras se levantaba de su silla, tomando entre sus manos una copa de champán.
Todos acataron la orden sin chistar, algo extraño. Era ya hora del brindis de rigor. Los italianos uno por uno toman sus respectivas copas, y todos se dispusieron a tomar las copas que habían servido en las correspondientes mesas de cada uno de los invitados.
—Sé que todos han esperado este momento. Han pasado muchos años desde el primer encuentro de Lovino como Antonio, y recuerdo bien que era la primera vez que él tenía una colonia a su cargo. Alonso, el padre de Antonio me había pedido que cuidara un tiempo a Lovino mientras subsanaba unos cuantos problemas en la península, y a pesar de todo le obedecí. Ambos estaban aterrados la primer vez que se conocieron, Antonio en especial. Y también estaba el hecho de que Francis no cesaba de acosar día y noche a Lovino, cosa que le generó un trauma muy terrible a mi pobre fratello.
Todos rieron estentóreamente frente a lo que había dicho el mayor de los estados italianos.
—sin embargo, ese no era el punto. Ahora ya están juntos ante los ojos de dios y de los hombres, por lo que se abre una nueva vida para ellos por delante…
Pero al ver los rostros sonrientes de aquellas naciones, al ver las muestras de cariño de algunas parejas, al ver como Feliciano y Ludwig se miraban con ese tierno cariño que tenían, al ver como Greta contemplaba a Renato con dulzura, al ver como todos y cada uno de los presentes le abría las puertas al amor, se sintió como un completo e infeliz miserable.
Y el llanto empezó a aflorar.
—Dios, tienen que disculparme, estoy muy sentimental —se excusó el estado vaticanomientras se enjugaba sus lagrimas— pero sin embargo, se muy bien que el amor que Antonio siente por Lovino es sincero, es un amor que ha resistido viento y marea…
Y lo recordó a él. Y vio al helvético acompañado de su hermana y el novio de esta, en una mesa bastante retirada, mirando el vacío con melancolía.
—que ha seguido intacto pese a las dificultades…
Y sintió la sutil esencia de flores y cerezas silvestres, de pasto de montaña y de pólvora que había percibido la primera vez que había conocido a su "amado mercenario" aquel día en el castel sant'angelo centurias atrás.
—que con el paso de los años se ha… —el llanto volvía a aflorar, mas él se limpio las lagrimas obligándose a si mismo a seguir, a pesar de que cada palabra era como un puñal que se clavaba certero en su alma— fortalecido…
Sabía que le estaba vedado amarlo, que no podía seguir queriéndolo, que estaba por encima el bien de la santa madre iglesia y de la catedra que representaba antes que sus sentimientos. Dulce y cruel tortura, tenerlo cerca y a la vez lejos, amarlo y no poder decírselo al mundo a los cuatro vientos, siempre ocultándolo ante todos, aunque era un "secreto a voces" su no tan clandestina relación.
—y a pesar de todo, y de todos los problemas aun siguen aquí, y aun están juntos, reafirmando su amor eterno,…
Deseaba no tener más esa cruel existencia de ser una nación. Deseaba no ser mas la santa sede. Deseaba no seguir siendo el asiento y el trono del vicario de cristo. Deseaba no ser más el frio y severo romano cardenal. Deseaba estar con Vash por toda la eternidad, amarlo quererlo, besarlo, tenerlo cerca, sencillamente ser feliz con el.
—no solo ante dios, sino ante todos ustedes. —Terminó a duras penas, mientras las lagrimas volvían a aflorar— por Lovino y Antonio, y por el amor que se tienen. Que dios les bendiga y les proteja. SALUTTE MERI AMICCI, SALUTTE! —exclamó con las lagrimas a flor de piel, estallando en llanto, elevando la copa y bebiendo de golpe el champan.
Todos respondieron al brindis, después de un atronador aplauso. Y dicho todo, el italiano de lentes plateados y cabellos castaños pálidos sale desesperado del gran salón, atormentado por todas aquellas cosas que quizás nunca le diría al que hasta el momento había sido su escolta y amor de su vida.
Rain-SID[4].
(Ciudad del vaticano/Suiza)
Había salido precipitadamente del gran salón en medio de la perplejidad de todos los invitados, y aun de su propia familia. Gabriel sencillamente quería alejarse de todos y de todo, ser libre de aquella pesada carga que era ser una nación, y a la vez ser el asiento del sucesor de san pedro, la sede del vicario de cristo en la tierra. Sentía como todos tenían la posibilidad de ser felices menos el. Dios no podía a veces ser mas cruel, pero en fin de cuentas el italiano de cabellos pálidos estaba resignado a su triste y cruel destino.
Había corrido desesperado por los pasillos dirigiéndose hacia el patio de armas del castillo, en búsqueda de algo de brisa nocturna, después de aquel "bochornoso" incidente. Y quizás llorar y lamentarse en secreto por lo que jamás podría ser con Vash Zwingli.
El suizo por su parte había salido del gran salón en búsqueda de su "protegido". Todos habían visto como el susodicho clérigo de lentes plateados y cabello pálido, agregado al rizo de su cabello, una inherente peculiaridad de los hermanos Vargas, salía desesperado del gran salón intentando ocultar su amargo y triste llanto. Era obvio, estaba preocupado, conocía bien a Gabriel desde hacía cerca de quinientos años, y por lo general él nunca era tan sensible ni se echaba a los lamentos tan fácilmente. Algo grave quizás sucedía con el, así que decidió salir por su cuenta siguiéndolo en medio de la noche.
Gabriel sencillamente deseaba que al menos dios oyese sus suplicas aunque fuera una vez. Sentía que todo mundo le juzgaba con bastante dureza por el sencillo hecho de que tenía posiciones "muy extremas", pero a veces sentía que aquellas ideas iban en contra de lo que el realmente sentía. Había fracasado como hermano, como tutor, como sacerdote… ¿acaso amar le estaba vedado?, ¿acaso lo juzgaban por lo que había hecho en épocas pasadas cuando estaban sentados en el solio petrino los Borgia, los Orsini, los Colonna, los Medici?. Sencillamente estaba negándose a ver que los tiempos habían cambiado y que quizás tendría que revaluarse a si mismo. Era ya el siglo XXI y aun seguía anclado a las rémoras del siglo XIX, de nada habían servido las reformas, de nada habían servido los concilios, hermosas y huecas palabras que se esfumaban con el viento.
—Hazme un maldito favor, déjame solo. —espetó el italiano de lentes creyendo que alguno de sus hermanos lo había seguido para intentarlo consolar.
—no debo, es mi deber protegerte.
No quiso darse vuelta. E inmediatamente una gota de lluvia, tan sutil y tan fría como un punzón de hielo cae en el rostro de la representación del estado vaticano. El suizo simplemente estaba allí, a una prudente distancia mirándolo con tristeza.
—¿Puedes decirme que es lo que te atormenta?—le inquirió el suizo al verlo así tan atormentado.
—mi vida, y el no estar contigo es lo que me atormenta.
Comenzó a llover. Gotas de lluvia caían en medio de la triste noche. La algarabía del gran salón se oía entremezclada con el triste crepitar de la lluvia.
—siempre estoy contigo…
—NO ES VERDAD, DIOS SANTO— exclamó el estado Vaticano con un fuerte grito— no es verdad, siempre estas ahí al lado como un simple adorno mas, como una simple utilería…
—¿Y TU CREES QUE YO NO SUFRO TAMBIÉN?! —le reclamó el helvético— no sabes cuantas veces he deseado besarte enfrente de todos esos cardenales idiotas que te rinden pleitesía… pero no, siempre tenemos que ocultarlo todo, ocultarnos de todos.
La lluvia caía con tristeza en el patio de armas. Las antorchas encendidas en el exterior aun ardían débilmente, dándole un aspecto melancólico y cruel. Gabriel se dio vuelta y le dijo el porqué de sus tormentos.
—nos han descubierto —le dijo triste, con las lagrimas confundidas con la lluvia— los documentos, no se… el mayordomo[5],… solo sé que nos han descubierto. A dios gracias doy que aun la prensa no se ha enterado, pero el santo padre se enteró, me reprendió de forma muy severa… y me ordenó que no te volviera a ver nunca más.
—No puede ser verdad.
—hablará con tus superiores para que te releven del comando de la guarda suiza… te alejarán de mi… y esta vez es para siempre…
El suizo desesperado se aferró al italiano, abrazándolo y mirándolo con desespero. No podía creer que las cosas hubiesen llegado a ese nivel.
—escúchame bien —Gabriel intentó evadir la mirada pero Vash hace que lo mire— ESCUCHAME!, mientras yo viva jamás te dejare… juré hace quinientos años ante dios y ante tus superiores protegerte de cualquiera que te hiciera daño…
La lluvia aun caía fuertemente, los dos estaban aferrados el uno con el otro.
—pero… dios, no podemos, está prohibido…
—No voy a dejarte.
Lo tomó por el mentón y le besó. El sabor salado de las lagrimas se podía sentir entre los dos. Nada de chocolate, nada de vino de consagrar. Solo la triste hiel de las lagrimas. La amarga tristeza, la melancolía. El miedo de perderse el uno del otro y jamás volverse a ver.
—digan lo que digan, no voy a dejarte —le repitió el helvético entre lagrimas aferrándose al italiano quien sollozaba desesperado.
Ton Silence-Monsieur Periné.
(Estonia/Mónaco/Andorra)
Era obvio el malgenio del estonio, mas sin embargo tenia que disimular a fuerzas la patente ira que lo corroía. Albert había jugado muy sucio esta vez, y ya sabia plenamente que no era de fiar. Sin embargo necesitaba disfrutar de la fiesta, no podía dejarse llevar por la ira. Y todo hasta ahora salía a pedir de boca.
Decidió entonces sacarla a bailar, levantándose de su silla, tendiéndole la mano de forma galante y diciéndole a la monegasca con una sutil y coqueta inclinación.
—me concedes esta pieza…
—por supuesto.
Hicieron entonces una reverencia, y comenzaron a bailar.
Ambos habían salido a la pista, bailando al son del manouche con agilidad y maestría. Edward la vio sonreír, mientras bailaba y giraba, paso aquí, paso allá, vuelta, giro, dos vueltas mas, era divertido. Muy divertido. El estonio había tomado un par de leccioncillas de jazz manouche y le habían sentado muy bien. Y estaban felices los dos, simplemente disfrutando el momento y la velada, y quizás después de todo valía la pena soportar al molesto amigo de ella. No importaba en ese momento nada más que hacerla sentir feliz, hacerla sentir plena, y de paso ser feliz el. Era evidente que ella lo amaba, entonces ¿porqué la tonta inseguridad?, aunque no podía negar que el andorrano si tenia estratagemas poco ortodoxas.
Todo andaba bien hasta que Albert se paró, hizo una venia, los detuvo y empezó a bailar con ella.
Vuelta, giro, dos pasos, tres pasos. Sonaba la tonada alegre, y ellos bailaban mas rápido aun. El andorrano bailaba la segunda parte de la tonada con cierto aire triunfal, como si deseara humillar al estonio enfrente de todos. Edward no pudo evitar sentir esa corrosiva e intestina rabia que le empezaba a aflorar. Estaba allí, en medio de la pista mirando impasible como el andorrano bailaba con su novia, de forma tan cadenciosa, que sus pensamientos solo giraban alrededor de como matar a Albert Montblanc y hacerlo pasar por un accidente. Sencillamente lo corroía el odio visceral y los celos. No quería soportarlo más. No lo podía soportar más.
Siguió entonces la tercera parte. Las cosas no las dejaría así como así.
Luego Edward volvió a recuperar a su pareja bailando con ella aun mas rápido, queriendo reafirmarse a sí mismo, ante todo el mundo y ante el andorrano que Eloise "ya tenía su pareja". Albert se la volvió a arrebatar, con cierto aire burlón, mientras la alzaba acrobáticamente por los aires, recibiéndola entre sus brazos y de nuevo haciéndola girar. Siguió así por espacio de unos segundos, de nuevo Edward se la arrebató bailando con ella de forma aun más rápida y majestuosamente izándola de un envión y recibiéndola en brazos, para luego hacerla girar rápidamente, luego Albert siguió con el baile con nuevos giros, enviones, vueltas y revueltas, hasta que Eloise consideró decir "Ya basta".
Por cosas del destino la monegasca notó la agresividad del baile. Se separó del andorrano en medio de la pista, mas sin embargo los cantantes no paraban y todos estaban enfocados en la pista de baile, mientras ellos dos la rodeaban, mientras se miraban con ojos rabiosos de ira y de ardiente pasión por ella, como si fueran dos fieras rabiosas disputándose una presa, mientras que en el exterior, truenos y rayos caían violentamente haciendo mas intimidante la escena. Todos estaban expectantes frente al sórdido y violento movimiento de ellos tres. Esperando al posible final que casi todos vislumbraban. Pelea.
Y llevada por el enojo con ambos hombres, y buscando evitar un problema aun peor, saca a su hermano Francis a bailar, terminando la movida tonada con rapidez. Pero ella no estaba ya feliz. Y Francis, quien lo había visto todo, bailaba impasible los acordes finales, bajo la mirada de todos en el gran salón, como si de aquellos movimientos finales dependiera evitarse una tragedia que se avecinaba. Edward estaba de verdad iracundo. Albert también. Solo deseaban una cosa ellos dos: Matarse y acabarse entre sí. Siguieron mirándose con rabia contenida, el estonio tenia una aterrorizante aura oscura, el andorrano estaba igual. El alegre ambiente se tornó oscuro y cruel. Turbio. Intimidante. Todos habían quedado simplemente en silencio, mirando a aquellos dos disputarse el amor de Eloise Bonnefoy. El amor de aquella hermosa mujer. El visceral odio de esos dos hombres. Digno de una tragedia de Shakespeare. Y por lo general ese tipo de tragedias terminaba de una forma: con uno o dos muertos en el escenario.
Ya acabada la alegre tonada, y cuando los instrumentos acabaron de sonar y los chicos de Monsieur Periné terminaron de cantar, Eloise los miró. Dos lagrimas de rabia rodaron por sus mejillas. No sabia de quien sentirse más decepcionada, si de Edward o de Albert.
—Elle… cálmate, no te pongas así —le decía su hermano mayor mientras le enjugaba sus lagrimas con un pañuelo.
—me voy, no soporto más esta maldita pelea de perros y gatos—espetó de forma ruda la monegasca, haciendo a un lado de forma brusca la mano del francés, mientras corría en medio del sepulcral silencio que se sentía en medio del alegre salón. Edward reaccionó muy tarde, e intentó seguirla, mas sin embargo Francis lo detiene.
—mejor hazme caso y no te acerques a ella hasta que se tranquilice —le dijo el francés bastante serio— y tengo que hablar muy seriamente contigo— luego se dirigió hacia el andorrano, mirándolo con fría seriedad— y contigo también Albert, pero mas tarde.
Y dicho esto Francis se retiró rápidamente del salón. Nadie, ni siquiera Antonio lo habían visto tan serio en toda su vida.
El reloj que marca las 6:00 am-Santiago Cruz
(Japón/Grecia)
Seguía lloviendo afuera pero poco importaba. Dicen por ahí que la lluvia en un matrimonio da buena fortuna, pues el chaparrón que caía en ese momento daba por sentado que quizás seria un matrimonio feliz. Después del desagradable incidente entre Andorra, Estonia y Mónaco la alegría había retornado al menos en apariencia a todos los invitados.
Kiku por su parte se encontraba en la silla de su mesa asignada, solo. Su amarga soledad era su única compañía, que más se le podía hacer. Debajo del traje de etiqueta aun tenia las cicatrices dolorosas del terremoto del año anterior y un corrosiva quemadura en su brazo derecho que de cuando en cuando ardía[6]. No sabia de verdad el porqué de su asistencia al matrimonio. Se sentía tan fuera de lugar en ese momento, en ese lugar, en ese instante.
Sus dos amigos se encontraban por su lado, disfrutando del dulce momento. De verdad Kiku sentía una leve envidia por Ludwig y Feliciano, quizás era demasiado parco y distante frente a la patente realidad que tenía enfrente. Heracles.
No podía negar que lo extrañaba, que echaba en menos su ausencia. Sabía bien que él tenía problemas en su casa, la crisis económica, los intentos desesperados de ayuda de parte de la UE lo habían alejado mucho del japonés.
Sentía que su vida se enfriaba en un triste y eterno devenir de soledad, que no podía llenarse con todos los litros de helado y los volúmenes de manga habidos y por haber. Y la canción no podía evitar recordar los días en los que Heracles lo visitaba. O en los días en los que lo veía dormir.
Un suave rayo de luz
Se va metiendo por la ventana
Son las seis de la mañana y tu estas pegadita a mi…
No quiero ni respirar, por miedo a arrebatarte del sueño
Y te des cuenta que contemplo lo que dios me entregó…
Quizás lo mejor de todo era verlo dormir en su regazo. Esa visión le era a la vez tan dulce, tan sublime, que con eso le bastaba para ser feliz. De verdad extrañaba a Heracles en ese momento, mas sin embargo, siente una leve esencia de sal marina y brisa de montaña, tan característica de él. Sintió a su vez en su hombro una de sus rudas y rusticas manos, tan diferentes a la tersa piel delicada del oriental.
—hola, perdón por llegar tan tarde
El japonés se dio vuelta. Vio al griego notoriamente empapado, pero con una sonrisa sutil y sus somnolientos ojos verdes.
—Heracles-san, esta empapado, —exclamó la representación del país del sol naciente— espere aquí, y ya traigo una toalla para que se seque…
—no te preocupes por mí —le dijo el griego lentamente.—te extrañé
Eso hizo sonrojar al japonés.
La vida estuvo de mi lado…
Parece haberse enderezado mi camino por ti…
El día apenas ha empezado,
Y yo no sé si estoy soñando…
Se sentía al fin completo. Ahora no sentía tanta soledad, ahora sentía que quizás pudiera tener a esa "persona especial" y quizás dejar de encerrarse en ese acartonamiento frio y cortés del formalismo oriental. En fin de cuentas, quizás Heracles era su media naranja.
—Ven, vamos a bailar…
—pero Heracles-san, yo…
Lo arrastró a la pista, en donde ya estaban varias parejas disfrutando la tonada dulce y suave.
Duerme un poco más
Hazme imaginar
Que a mi lado es donde encuentras tu paz.
Duerme un poco más
Duérmete y quizás…
Mientras duermes sea capaz de curar…
Se dejó llevar, mas sin embargo, conservaron un tanto de distancia. Se movían lentamente en medio de las luces de neón, la letra de la música, los sutiles arpegios de guitarra. A pesar de la distancia que había tomado del griego, no podía evitar sentir un inherente y extraño impulso de abrazarlo, de sentir otra vez su piel morena, sentir su aliento, inhalar esa sutil esencia de sal marina, queso de cabra y flores de montaña.
Los dolores de tu vida,
Duerme… duerme un poco más…
Siguieron bailando, llegando al centro de la pista. Aun seguían con esa distancia prudencial, mas sin embargo estaban tomados de las manos. El griego estaba por su parte abstraído mirando los ojos marrones del oriental, el japonés hacia lo mismo. Tantos años, tantos sufrimientos, tanto dolor… quizás se necesitaban el uno al otro, mas de lo que se creía.
Un suave rayo de luz
Se va metiendo por la ventana
Son las seis de la mañana y tu estás pegadita a mi
Mis dedos rozan tu piel, navegan con sentir me estremezco
Por tu amor yo me enloquezco sin temor a mentir…
Aquel impulso extraño le invadió de nuevo, aquellas ansias raras de tener al griego cerca de si lo habían llevado a ese punto. No sabia si seguir interponiendo aquella fría distancia de cortesía. No sabía que hacer frente aquella marea de sensaciones tan extrañas y tan nuevas que le invadían.
La suerte estuvo de mi lado…
Después de haberme yo jugado hasta la vida por ti.
El día apenas ha empezado…
Y yo no sé si estoy soñando…
Duerme un poco más
Hazme imaginar
Que a mi lado es donde encuentras tu paz.
Duerme un poco más
Duérmete y quizás
Mientras duermes sea capaz de curar…
No sabia si atender a su conciencia, a su razonamiento frio y oriental, no sabia si atender a los enloquecidos sentimientos de su corazón.
Los dolores de tu vida…
Lo que enluta tu sonrisa…
Lo quelloras a escondidas…
Tomó entonces una decisión drástica e importante para su vida. Se llenó de valor.
Duerme un poco más
Hazme imaginar
Que a mi lado es donde encuentras tu paz…
Quizás no todo lo tenia que planear tan fría y metódicamente. Quizás, solo esta vez, solo por esta vez, atendería a sus impulsos y su intuición.
Duerme un poco mas
Duérmete y quizás…
Mientras duermes sea capaz de curar.
Lo abrazó. Sintió la humedad de su ropa, la calidez de su cuerpo, el tibio aliento de montaña, la rusticidad de sus manos. Y para completar el cuadro, el griego se había quedado dormido en su regazo.
Los dolores de tu vida
Duerme… duerme un poco más…
Duerme un poco mas
Duerme un poco más…
Duerme un poco mas…
Un abrazo. Había sido un paso muy grande para el japonés, pero significaba mucho.
Make me you're beautiful-one direction.
(multipairing)
La fiesta había llegado a uno de sus momentos mas importantes. Después de un par de canciones, un emocionante brindis, y un casi escandalo, había llegado hora de partir el pastel, de lanzar el ramo de la novia, de las fotos finales, de la partida hacia la luna de miel.
Afuera había dejado de llover, aunque todo notoriamente estaba empapado. En fin de cuentas, a pesar de los problemas, de la casi ebriedad del padrino, del sabotaje a los sistemas de invitados, todo estaba saliendo de maravilla.
—bueno chicos, creo que es hora de partir el postre, ¿no creen? —inquirió el gallego con un cuchillo y una sonrisa algo sádica.
Galicia tenia razón. El pastel de cinco pisos, con una cobertura de mazapán, exquisitamente horneado y realizado para la ocasión (y valga decir que ese pastel fue uno de los regalos de Francia) estaba esperando a ser cortado. Y obviamente el honor de partir la primer sección seria de la pareja.
Antonio tomó el cuchillo, y Lovino se disponía a asistirlo.
—ten cuidado con eso, bastardo— le dijo el italiano con algo de irritación, aunque no tanta— no vaya a ser que te cortes.
El español solo río sutilmente.
—mi Lovi, es bueno que te preocupes por mí.
Lo abrazó por la espalda y sostuvo con él el cuchillo. Y juntos partieron el postre, no sin cierta dificultad debido a la dureza de la cubierta de mazapán blanco del mismo. Tomaron la foto de rigor, y después se dispusieron a repartir los trozos del pastel entre los invitados.
Entre tanto, Renato y Greta se encontraban algo retirados del grupo principal, hacia ya tiempo que no se habían visto.
—de verdad, no sabes cuanto me alegras el día.
—si, y supongo que me extrañaste cuando estabas en la despedida de soltero de Lovino… ¿o no fue así?
El maltés se sonrojo. Como que al parecer ella sabía algo de lo que había pasado en la fiesta del ultimo día de soltería de Lovino. Sus nervios eran visibles, sudaba a mares y estabas rojo como un tomate.
—este-.. yo… ehjmm… no es que te haya sido infiel…
Ella se echó a reír.
—no te preocupes tanto, a cualquiera le pasa después de semejante juerga.
Ahora si estaba nervioso a más no poder.
—no quería… tu sabes, el alcohol…
—No te preocupes tontito —le respondió cariñosamente la alemana— aun no has visto nada, tengo siete hermanos que se enloquecen cada vez que celebran el oktoberfest, y deberías verlos cuando están ebrios…
—pero yo…
Ella lo acalló con un dulce y comprensivo beso. Renato se sintió mas tranquilo, ¿Por qué rayos estaba tan acartonado frente a aquel desliz con su amigo y el brasileño en el hotel?, entonces ¿Por qué Greta no estaba celosa, o irritada, o enojada?, ¿quizás tenia las mismas rara tendencias de la húngara?, no lo sabia, y quizás no importaba.
—no te preocupes, confío totalmente en ti. —le dijo la alemana de forma suave, al oído.
—Y yo también confío en ti —le respondió el maltes de forma sutil.
Y dicho esto Westfalia simplemente le besa con ternura, dejando a Malta completamente tranquilo. Al menos no le había reclamado tanto.
Minutos mas tarde…
La mayor parte de los invitados habían salido al patio de armas, el cual se encontraba aun húmedo después de aquella tormenta, de la cual solo se sentía una leve brizna. Ya era el momento en el que la pareja de recién casados saliera con destino a su luna de miel.
Pero sin embargo, debían de cumplir con la rigurosa tradición del ramo de la novia, por lo que todos y todas las solteras se arremolinaron a cierta distancia de Antonio, el cual ya se disponía a lanzar el bouquet.
—y ala una… a las dos…. Y a las…
Lo lanzó por los aires, cayendo en cámara lenta hacia el barullo de solteros y solteras, aunque nadie se esperaba que lo recibiera cierto asiático en especial: Kiku Honda. El japonés había quedado con una expresión notoria de impresión, mirando en blanco a todos. Quien sabe, quizás suene campanas de boda para el.
Y después de todo, la boda había salido bien. Un espléndido auto clásico mercedes Benz modelo 44 adornado de flores y cintas esperaba al pie del rastrillo principal, mientras amanecía en la campiña castellana, en medio de gritos, vivas, bendiciones, lluvias de pétalos de rosa, y una calle de honor compuesta por soldados del ejercito español, con sus sables desenvainados en alto.
Y al final, subieron al auto, obviamente el novio conducía y se veía radiante y feliz, aunque un poco fastidiado por el barullo de su salida. Y en medio de las felicitaciones, y con el patente aviso de "al fin casados" en el capó del portaequipaje del automóvil, salían con dirección a su luna de miel.
Al fin eran felices. Al fin estaban juntos. Juntos por toda la eternidad.
EN EL PROXIMO CAPÍTULO….
—¿Cómo demonios pudiste hacerme esto?, yo te quería!
—la verdad yo…
—ella ya escogió, admítelo de una vez, la perdiste.
—TU NO TE METAS BASTARDO MISERABLE!...
Continuara…
[1] Es importante dejar en claro una cosa: A lo que Alude Francis es a la unión dinástica entre las casas de Evereux y Valois. Agregado a esto el nombre oficial de Francia para esa época era el "reino de Francia y de Navarra" cuya denominación no se alteró ni siquiera después de la revolución francesa. Aun los pretendientes al trono francés (Legitimistas y Orleanistas) siguen usando el titulo regio de "rey de Francia y de Navarra" como titulo oficial. Una subnota al respecto: Los Legitimistas son la rama de pretendientes que alegan su sucesión por el reconocimiento final que dio el príncipe Enrique de Borbón, duque de Chambord al pretendiente español al trono francés, el duque de Cádiz. El actual pretendiente titular es Luis Alfonso de Borbón-Bordiú duque de Anjou. Los orleanistas alegan su derecho al trono a través de la sucesión "constitucional" de Luis Felipe I de Orleans, o "monarquía de Julio" con base en la renuncia a los derechos dinásticos del rey Carlos X. Su principal pretendiente es Carlos de Orleans, duque de París. Valga aclarar que todos los títulos y precedencias de este par no son válidos en Francia, ni siquiera en Europa misma, por lo que no tienen ningún efecto legal.
[2] Diogo Fernández Carriedo es el "primer Portugal". Técnicamente es el primer reino portugués de las casas de Borgoña y Avis. Paulo técnicamente hablando es su "hijo" surgido de la escisión de la casa de Bragança y la reafirmación de la independencia lusitana en 1630.
[3] Fuente canónica: Antonio y Roderich estuvieron casados técnicamente durante casi 40 años. Esto se debió a la unión dinástica de la corona española y la corona imperial austriaca bajo un único soberano: Carlos de Habsburgo (Carlos I de España y V del sacro imperio romano). La unión se disuelve con la abdicación y el fallecimiento de este ultimo en 1546, pasando el trono español a manos de su hijo Felipe de Austria, y la corona del sacro imperio romano a manos del hermano de Carlos, Fernando de Austria.
[4]Nota muy personal: esta canción es una de mis preferidas,… no sé porque, quizás por el melancólico contenido de su letra. La canción corresponde a uno de los Openings de Fullmetal Alchemist Brotherhood.
[5] A lo que alude Gabriel es al escándalo de la filtración de documentos papales en el interior de la santa sede. Uno de los mas cercanos mayordomos del papa había filtrado a la prensa una serie de reveladores documentos financieros que comprometían a varios cardenales, y negocios nada santos.
[6] La quemadura del brazo de Japón representa el accidente nuclear en la planta Fukushima Daiichi.
