Durante toda la cena Edward lució ansioso debido a las luces y colores que nuestro bebé le había mostrado. Se disculpo durante de la cena, y mi padre me pidió la próxima vez cocinar algo que mi esposo pudiera comer. Tratamos de excusarnos tan pronto como nos fue posible luego de cenar, Edward deseaba llegar a casa y contar lo ocurrido a Carlisle, deseaba seguir pegado a mi estomago esperando otro momento como aquel. Yo la verdad no sabía que pensar, o sentir, me emocionaba mucho lo que había ocurrido, pero tenía temor de que alguno de ellos dijera que era una mala señal, que mi bebé pronto prepararía algún plan malévolo para acabar con mi vida o alguna de las cosas que les gustaba decirme para hacerme desistir de la idea de conservarlo dentro de mí. Me costaba mucho ponerle un nombre a las expresiones que veía en la cara de mi esposo, y me daba mucho temor preguntar, prefería esperar el veredicto que darían tan pronto llegáramos a casa, y eso ocurriría muy pronto, porque Edward manejaba tanto o más rápido de lo que acostumbraba.
Al llegar a casa Edward dirigió el Volvo directo hacía el garaje, durante todo el camino no cruzó palabra conmigo, lucía ansioso, y yo preferí no buscar opiniones en ese momento, cuando el carro estuvo perfectamente estacionado junto a los otros lujosos autos de los miembros de mi nueva familia, él se bajó en seguida y mientras su puerta se cerraba, la mía ya estaba siendo abierta por mi veloz esposo, a veces volvía a tomarme descuidada su gran velocidad, él estiro su mano para que yo la tomara y así ayudarme a bajar del auto. Tomé su mano y me deje arrastrar con suavidad fuera del vehículo, ahora mis pensamientos se amontonaban, Edward lucía ansioso, preocupado, un poco molesto, por segundos hasta triste, no sabía ponerle un nombre a lo que veía, y no creo que él tampoco supiera hacerlo, cuando estuve de pie frente a él y cerraba la puerta tras de mí, besó mi frente. Edward tomó mi mano y comenzamos a andar hacia la casa, sabía que mi trabajo aquí consistía en tratar de seguir sus pasos en la dirección que a él se le antojara, aunque imaginaba el primer lugar en el que buscaría, donde seguramente ya habría oído los pensamientos de su padre, el gran estudio que ahora parecía más un consultorio médico.
Carlisle se puso de pie alarmado cuando irrumpimos en el estudio, sin siquiera tocar la puerta. "¿Bella te encuentras bien?" fue la primera pregunta que salió de su boca. Yo asentí rápidamente y su mirada se dirigió hacia la de Edward, que casi me arrastro hasta una silla y me hizo sentarme en ella.
"Necesito que la cheques en este momento, por favor" dijo Edward tratando de sonar calmado y por primera vez escuché como no lo logró.
"Edward yo veo a Bella perfectamente bien, ¿qué ocurre?"
"Vi….vi…en mi cabeza…leí sus pensamientos" respondió Edward dubitativo, dejándose caer en la silla junto a la mía, tomándose el cabello confundido, como quien intenta entender algo. Carlisle me miró. Yo prefería continuar en silencio, esto lo había visto Edward y nadie podría explicarlo mejor.
"¿Los pensamientos de Bella?" preguntó su padre con cuidado volviendo la mirada hacia él. Edward lo miro directo a los ojos antes de responder.
"Los del bebé, ¿es eso posible?"
"¿Estas seguro? ¿Qué viste?" preguntó Carlisle.
"Parecían luces…de colores"
"Bueno Edward aunque no imaginé que serías capaz de leer los pensamientos de un bebé en camino, me parece una posibilidad. Estamos por entrar en la semana 16 en un par de días, ya el bebé puede ver luces y se hace sensible al tacto."
"¿Eso es normal?" preguntó Edward incrédulo, mientras a mi la explicación de Carlisle me causó una sonrisa.
"Por supuesto, Edward además de que has estudiado medicina, has leído todos los libros que se te han cruzado sobre embarazos una y otra vez, deberías estar un poco más empapado sobre el asunto, ese es un desarrollo totalmente normal de un bebé de 16 semanas. Esas luces de colores que viste, seguramente son un reflejo de lo que el mismo bebé percibe dentro de Bella, no son pensamientos claros, solo es lo que percibe, luces."
"Pero necesito que la veas, que me confirmes q todo esta bien" pidió mi esposo con un tono de voz demasiado preocupado, estiré mi mano para alcanzar la de él y la apreté con dulzura.
"¿Cómo te has sentido Bella? La ultima vez que te revisamos fue el día antes de la boda y eso fue hace 4 días" preguntó Carlisle dirigiéndose a mi.
"Me he sentido bastante bien, mucho mejor de cómo me sentía al principio, solo estoy más gorda" dije lo ultimo con una sonrisa que Carlisle me devolvió.
"El baile de hormonas de las primeras semanas de embarazo comienza a disminuir un poco. Por eso te sientes más tranquila" respondió con naturalidad, luego volvió su mirada a Edward que lucía ensimismado. "Hijo, debes calmarte. Ahora es muy tarde para someter a Bella a una consulta completa, ella debe descansar. A primera hora mañana la revisaremos a fondo, ¿está bien?"
Edward asintió con seriedad, nos dirigimos a nuestra guarida en el tercer piso. Realmente me sentía cansada, fueron muchas emociones, tomé un baño y me dispuse ir a la cama directo a dormir, Edward me esperaba recostado de la cama, lucía más calmado, tenía ambos brazos tras su cabeza y miraba pensativo el techo, cuando me subí a la cama volvió su mirada hacía mi, yo acaricié su mejilla y comencé a arreglar mis almohadas.
"Has estado callada toda la noche, ¿en qué piensas?"
"No sé" respondí.
"¿No sabes?" pregunto con mi sonría favorita. "Tienes que hacer un esfuerzo mejor que ese para distraerme"
"Tengo miedo" respondí casi enseguida, no quería perder la oportunidad de decirlo, porque sino no lo diría del todo y odiaba mentirle.
"Deberías tener miedo. Lo que has planeado para los próximos meses no es ningún juego" volvió a ponerse serio.
"No me refiero a eso. Tengo miedo de que vuelvan a intentar persuadirme sobre el aborto"
"No creo que eso sea una opción ahora, creo que ya cuando yo llegué era demasiado tarde. Después de la doceava semana es riesgoso, y no te pondría a propósito en ninguna situación que arriesgara tu vida" se acercó y beso mi frente.
"¿No debo preocuparme por eso entonces?" pregunte mientras rodeaba su cuerpo con mis brazos, recostando mi cabeza de su hombro.
"Por eso no" respondió casi en un susurro y la seriedad volvió a su rostro, me miro directo a los ojos y continuo. "Bella, de verdad quiero que te mantengas lo más saludable y relajada que te sea posible, no te preocupes por absolutamente nada, creo q lo mejor será vivir día a día, disfrutemos este momento que en tu cuerpo todo parece estar funcionando a la perfección, esos días acabaran pronto."
"¿y no quieres que me preocupe?" pregunte con una sonrisa, tratando de cambiar su humor, sabía muy bien a que me enfrentaría. "Edward no quiero que pienses que no sé lo que va a pasar en unos pocos meses, estoy muy consciente de ello, pero no quiero que te preocupes por ello justo ahora, me gustas más cuando no tienes esa cara tan seria" al decir lo ultimo me acerque los pocos centímetros que me separaban de mi esposo y bese su mejilla. El me respondió con una pequeña sonrisa y dio un pequeño beso a mi boca.
"Es bueno saber eso" con cuidado se soltó de mi abrazo y recostó su cabeza con cuidado sobre mi inflado vientre.
"¿Haz logrado ver algo más?" preguntó Carlisle a la mañana siguiente mientras embarraba mi panza con el frío gel que nos ayudaba a ver a nuestro bebé en la pantalla.
"No" respondió Edward, lucía tan ansioso como cada vez que Carlisle encendía aquel aparato.
"Quizás fue pura casualidad, quizás en ese momento se encontraba despierto, para lograr conseguir ver algo nuevo, tendrías que permanecer pegado al vientre de Bella" agregó Carlisle con una sonrisa.
"Quizás tengas razón, pero supongo que mientras más tiempo vaya pasando más oportunidades tendré de ver sus pensamientos" respondió mi esposo pensativo, tomando mi mano.
"Bueno, definitivamente es un bebé muy bien parecido" dijo Carlisle tan pronto apareció mi bebé en la pantalla, ya estaba completo, era muy pequeño, pero ya era una personita completa. De pronto comenzó a sonar un rápido golpeteo que enseguida identifique como los latidos de su corazoncito.
"¿Cuándo podremos saber el sexo?" pregunté
"Creo que podemos intentar saberlo en este momento" respondió Carlisle y luego comenzó mover el aparato por mi estomago, hasta que pareció localizar una posición adecuada para conseguir lo que buscaba.
"Es una niña" indicó Edward apretando mi mano con más fuerza, e interrumpiendo a Carlisle que en ese momento iba a hablar. Yo miré su rostro enseguida, pero el estaba concentrado en la pantalla, así que pase mi mirada hacia Carlisle, en cuyo rostro apareció una sonrisa.
"Así es, una niña" agregó Carlisle devolviéndome la mirada.
Edward y yo, volvimos a nuestro pequeño apartamento en el último piso luego de compartir la noticia con Esme, que era la única otra persona en casa en ese momento, los demás estaban en la escuela, necesitaba compartir la información que acababa de recibir, necesitábamos escoger un nombre, decidí enviar un correo a mi madre dándole la noticia, mientras Edward ojeaba la biblioteca en busca de algún libro. Luego de terminar de escribir un corto y preciso correo a mi madre, me acerqué a mi esposo que se encontraba en el sofá ojeando algunos libros, me senté a su lado apartando uno de los libros. Revisé el titulo y decía, "La percepción extrasensoriales" por supuesto eso llamó mi atención.
"¿Qué lees?" pregunté
"Sobre poderes extrasensoriales….Quizás el bebé trae alguna clase de sensibilidad extrasensorial" respondió mirando con atención el libro.
"Como su padre" agregué, él dejo de mirar el libro y beso frente.
"y como su madre" agregó.
"Yo no sé leer la mente"
"Pero sabes bloquearla" respondió con una sonrisa volviendo al libro. Lo analicé por unos segundos.
"¿Qué clase de poder crees que tenga?" pregunté mientras acariciaba mi vientre.
"Es difícil saber lo hasta que la conozcamos. Mientras solo puedo educarme al respecto"
"¿Cuándo volveremos a la escuela?" pregunté luego de varios minutos de silencio. Desde la boda no había vuelto. Había perdido ya por lo menos tres días de escuela.
"Esme nos consiguió la semana completa, pero volveremos tan pronto como quieras." Respondió haciendo el libro a un lado y prestando atención a mi inquietud.
"Bueno…no es como qué no disfrute pasar el día entero aquí contigo, pero es la primera vez que curso este año, y creo que con el embarazo y todo ya será bastante difícil terminarlo."
"Mañana volveremos, y no te preocupes. Te ayudaré a estudiar a para todas tus materias… Quizás Esme debería comenzar a arreglar un plan de estudios diferenta para ti, tienes que adelantar lo más que puedas para graduarte."
"¿Crees que no pueda terminar el año?"
"Estamos en Febrero, el fin de curso es en Julio. Estará por terminar la gestación entre Junio y Julio." respondió con preocupación en su mirada.
"Es decir, es prácticamente imposible terminar este curso." Agregué, Edward no respondió, solo me miró preocupado, esperando mi reacción. "Lo más importante para mi ahora es el bebé, estaré una eternidad cursando el ultimo año." Dije con tranquilidad apoyando mi cabeza de su hombro. Edward no respondió nada, y eso me hizo mirarlo de nuevo, miraba absorto hacia el frente, pensativo. "¿Qué piensas?"
"Siento que he arruinado tu ultimo año de escuela"
"No digas eso Edward, a veces me gustaría tanto que pudieras leer mi mente. Sabrías lo feliz que soy contigo y con está situación en la que nos encontramos, te amo y estoy a tu lado, y en unos pocos meses seremos padres"
"yo también te amo" me respondió casi en un susurro, su mirada preocupada no cambio, pero se acercó a mi y dio un tierno beso a mi boca.
