-Entonces será como lo planeamos- dijo la sirvienta.
-¿En verdad crees qué funcionara?- cuestionó el pequeño gatito.-Mejor no hay que ser tan directos. ¿Qué te parece si primero platicas un poco con él? Tal vez así me sea un poco más fácil a mí después.-sugirió. En verdad no creía que resultara como lo tenían previsto.
El plan consistía en ir directamente al punto, convertir a Ciel en humano y que este hablara con Sebastián dejándole todo el problema a él, cosa que no le agradaba para nada al ojiazul.
-Pero…-empezó a pensar en algo mejor-que le parece si le preguntó sobre usted. Sebastián-sama nos ha hablado un poco de usted. Últimamente el piensa mucho en su figura de antes, puedo tomar uno de esos momentos para preguntarle un poco de usted. Pero Ciel-kun debe estar presente para que vea que es lo que responde el amo.
-Me agrada más la idea que la del principio-respondió Ciel.
El felino ya se imaginaba al lado de su antiguo mayordomo, claro, el en su forma humana; los dos felices junto a sus pequeños hijos que ya venían en camino. Pero la duda empezó a atormentarle en la mente.
-Alex, ¿Qué tal si él no llega a aceptarme? ¿Qué tal si él decide echarme? ¿Y si escoge a su prometida?-dijo el peliazul con un tono serio y lleno de depresión. Sentía como las lágrimas se amontonaban en sus hermosos y grandes ojos zafiro. "Malditos cambios de humor. Creo que el embarazo va traer muchos cambios"
La sirvienta cambió su gesto de entusiasmo por uno de enojo. Cargó al pequeño y para que este la viera directamente a los ojos-Escuche, creo que aún no se ha dado cuenta de que el amo lo ama ¿verdad? Pero creo que con nuestro plan sus dudas desaparecerán. No se preocupe por eso.-dicho esto la pelinegra se llevo al pequeño a la sala, donde su amo se supone que pasa toda la tarde leyendo.
Cuando llegaron, dejo al pequeño en el suelo, tocó suavemente la puerta por educación y tras recibir un "adelante" ingresó a la habitación, viendo de reojo como el felino se ponía un poco tieso por los nervios. Lo chistoso era que él no era el que se jugaba el trabajo por hacerle preguntas que no eran de su incumbencia a su amo.
-Con permiso Sebastián-sama, vengo a hacer el aseo.-dijo la joven sacando un trapo y una escoba.
-Claro Alexandra- dijo el ojicarmín desviando la mirada de su libro, viendo como en la puerta de la sala estaba su mascota- veo que Ciel también me viene a hacer compañía-se movió u poco dejando un lado para que el animalito se acurrucara junto a él. El felino rápido salto hacia el sillón, acatando la orden.
La sirvienta comenzó a limpiar la estantería y pensó que sería el momento correcto al ver como su amo miraba la ventana, sin darle ni la más mínima atención al libro.-Veo que últimamente ha estado pensando en algo ¿Hay algo que le incomode?- Aunque era un demonio, empezó a rogarle al Dios ese que por favor no la despidieran por haber hecho una pregunta imprudente.
El mayor sonrió de lado y posó la mirada en su gato.-De hecho, he estado pensando mucho en mi antiguo amo. ¿Recuerdas lo qué te he contado de él?-la chica asintió-El cielo me recuerda mucho a sus ojos, son como los de Ciel-dijo señalando al minino.
-Se ve que usted lo quería demasiado-
-La verdad… yo no lo quería, lo amaba.-esa frase hizo que el gatito levantara la cabeza mirando a su amo-Lo amé tanto que no alcance a devorar su alma. Realmente, el desapareció. Oh, perdona no quisiera molestarte con una historia-dijo el demonio.
-No se preocupe, por favor, continúe.- insistió la joven.
-Bueno, para empezar, recuerdo haber escuchado un ruido muy fuerte desde la oficina de mi amo. Rápidamente corrí hacia allá pero cuando llegué, no había rastro de Ciel. Traté de localizarlo por medio del contrato pero al parecer algo lo rompió.- Bajo su mirada en señal de tristeza, mirando a su mascota que lo miraba con unos ojos tan brillosos que parecía que este iba a llorar- Pase 100 años buscándolo pero me di cuenta que mi amo no podía vivir más de 100 años así que con mucho dolor me resigné.-
-Si su antiguo amo siguiera viviendo ¿usted rechazaría a su prometida y estaría con Ciel-sama?-esa era la pregunta que el animalito había estado esperando todo el tiempo. Sentía como la emoción lo llenaba, también sentía mucha culpabilidad al ver como Sebastián había contado su relato. El también había sufrido.
-Claro, que lo haría. Pero eso solo es un sueño my lejano a la realidad. Ciel era un humano, es imposible que siga viviendo. Yo me arrepiento mucho el no haber protegido a mi joven amo en ese momento, y me tortura aún la idea de que alguien pudo haberlo estado torturando y yo no podía hacer nada.- volteo a ver de nuevo a su mascota y pudo haber jurado que su amo, Ciel Phantomhive, estuvo sentado a su lado con una mirada triste por unos my breves segundos.
- El era muy terco, malcriado, malévolo, infantil y obstinado pero yo lo amé y no voy a dudar que aún espero volver a verlo. Ciel, mi gato, se parece mucho a él, creo que por eso le puse ese nombre. Lo irónico es que tengo un gato que se parece demasiado a él pero mi amo ODIABA a los gatos. Me prohibió un millón de veces tener un gato, tenía que esconderlos dentro de un ropero que estaba en mi habitación.- una gotita se pasaba por la sirvienta y el felino.
"Pobres gatos, encerrados de por vida en un armario" pensó Alex.
"Maldito bastardo, con que ahí los escondías" pensó Ciel sintiendo un poco, pero muy poco, los celos.
-Agradezco que me hayas escuchado Alex. Me siento un poco más liviano, creo que me hacía falta hablar con alguien acerca de este asunto.-La chica terminó de limpiar y se volteo hacía su amo.
-Al contrario, Sebastián-sama. Le agradezco a usted por haberme confiado ese secreto. Ahora, con su permiso, me retiro. Tengo que hacer la cena.-dicho esto la chica se fue dejando a amo y mascota juntos.
En cuanto a Ciel, ya no tenía dudas de hablar con él. Solo faltaba que la chica lo transformara un rato para poder hablar con Sebastián.
Y Sebastián no sabía porque sentía la presencia del conde Phantomhive muy cerca de él. Miró a Ciel de nuevo y volvió a casi ver la figura de su amo acurrucado a su lado. Una duda surgió en el pero ya sabía a quién le preguntaría. Por el momento solo podía seguir concentrado en su lectura.
El resto del día siguió como se supone que debe de ser. Ciel y Alex decidieron que era mejor iniciar su plan mañana par que tuvieran más tiempo y que Ciel pensara mejor en que le diría a su antiguo mayordomo.
Cada quien ya se encontraba en su cuarto con la idea de dormir para el día de mañana, excepto cierto demonio de cabellos negros que miraba la ventana esperando a una persona, mejor dicho "cosa". Le u mensaje desde la tarde y el ya sabía que este vendría.
-¡SEEEEBAAAAASS-CHAAAAAN!-Se oyó afuera del cuarto. El demonio se acercó a la ventana y miro como un shinigami de cabello rojo estaba colgado de la pared. Este abrió la ventana y dejó pasar al pelirrojo.
-Buenas noches, Grell-san-inmediatamente el shinigami abrazó al ojicarmín.
-Oh, Sebas-chan ¿Me llamaste para decirme que vas a dejar a esa arpía que tienes de prometida y te vas a casar conmigo?-dijo Grell al ser separado de el abrazo.
-No, de hecho tengo una duda que tal vez puedas quitarme-dijo en tono serio Sebastián.
-¿Y qué tendré yo a cambio?- el demonio ya sabía que no tendría la información de a gratis.
-Pues tendrás una cita conmigo. Pero nada de besos ¿de acuerdo?-el pelirrojo asintió entusiasmadamente-Bien, ¿es capaz que un alma este encerrada en algo? ¿O que esta sea reencarnada?
Bueno aquí está el cap.
Me alegra mucho que dejen reviews *w* Si tienen alguna duda no duden en dejarla como review.
Crosseyra- Espero haber contestado tus dudas. Gracias por pasar a leer el fic espero que este capítulo haya sido de tu agrado :D
De ahora en adelante creo que empezaré a hacer los capítulos de 1000 palabras como mínimo.
Sayo!~
