TJM (The Jungle Movie)

Disclaimers: Los personajes aquí presentes no me pertenecen, son propiedad de Craig Bartlett.

Capitulo 3:Los preparativos.

Flashbacks

-¡Voz ronca!- exclamo un chico rubio luego de deslizar la puerta que daba a una especie de balcón.

-No des un paso mas, ignora a la persona con el sintetizador de voz- ordeno la persona que estaba frente a el, quien tenia una voz áspera y profunda.

-¿Quién eres?- pregunto el chico caminando hacia el misterioso personaje frente a el.

-Ah… nadie importante- escucho Arnold balbucear a su interlocutor.

-¡"Voz ronca", se acabo! ¡No haré nada hasta que sepa quien eres!- dijo el chico con firmeza mientras se acercaba más a su interlocutor a cada paso que daba, este tropezó y cayó al suelo dejando a Arnold, finalmente ver la cara de la persona que lo había estado ayudando -¿Helga?- pregunto Arnold sorprendido -¿Tu? ¿Tu eres voz ronca?- dijo después denotando incredulidad ante quien tenia en frente.

-Ah… eso…- dijo la chica todavía con el sintetizador de voz activado-… parece- pronuncio después dejando salir su verdadera voz.

-Pero, no entiendo. ¿Por qué… por qué no me dijiste lo que sabias y ya? ¿Por qué tuviste que inventar esta… extraña identidad secreta?- indago el chico.

-No hay una razón…- dijo la chica nerviosa, frotando su brazo izquierdo.

-Pero, Helga… arriesgaste todo para ayudarme a salvar el vecindario…- seguía diciendo el chico.

-¿Y? ¿Cuál es el punto?- pregunto la rubia enfadada, levantándose del suelo.

-Que hiciste algo impresionante por una persona que dices odiar- finalizo el rubio como si se tratase de algo obvio.

-Soy una persona impresionante, cabeza de balón- dijo la rubia poniendo las manos en su cintura.

-Pero creí que estabas de parte de tu papa, creí que te volverías rica con todo esto- decía el chico, quien seguía sin comprender.

-El dinero no lo es todo- espeto la rubia, desviando su mirada del chico.

-Helga, ¿Por qué lo hiciste?- pregunto el rubio seriamente.

-E...es mi deber ciudadano- dijo la rubia nerviosa, barriendo la primera silaba al momento que retrocedía sus pasos, tanto como se lo permitía el borde del balcón, alejándose de su interlocutor.

-Helga…- dijo el chico en un tono que expresaba notablemente que no le había creído ni una palabra a su interlocutora.

-Porque me encantan los misterios- dijo la chica mirando hacia fuera del balcón esperando que el rubio se creyera su mentira.

-¡Por favor! ¿Cuál es la verdadera razón?- pregunto Arnold ya fastidiado de escuchar las mentiras de la rubia.

-¡No lo se, Arnold! Supongo que me compadecí de ti y tus ¡torpes amigos!- le dijo la rubia de una manera tajante volviendo su mirada hacia el.

-Ah… ¿Por qué?- pregunto el rubio.

-Porque… p-p-porque… tal vez no te odie tanto como pensé ¿Si?- decía la chica caminando de un lado a otro, el rubio solo la observó con atención hasta que detuvo su caminata y volvió a hablar, o mejor dicho a balbucear –Al parecer incluso… eh… me agradas un poco… es decir… podrías agradarme mucho…-

-¿En serio? ¿Lo hiciste por mi?- pregunto el rubio sorprendido, a Helga ya le había fastidiado que el chico la siguiera interrogando y no lo pensó dos veces antes de sincerarse.

-¡Agh! ¡Así es, zopenco!- dijo molesta girándose para ver mejor al rubio -¿Qué esperabas que hiciera después de ver a la persona que amo en problemas?-

-¿Amas?- pregunto Arnold aun mas sorprendido de lo que ya estaba.

-¡Ya me escuchaste!- le grito la rubia, después de haberse acercado lo suficiente al chico para tocarlo en cuanto lo apunto con el dedo índice, el rubio se tambaleaba, estaba intentando mantener el equilibrio -¡Te amo! ¡Te amo!- en cuanto acabo de decir eso el chico perdió el equilibrio totalmente y cayo al piso, pero se levanto rápidamente y la chica continuo su discurso -¿Qué otra mujer te acosa de día y de noche, y hace altares en los armarios, y escribe libros y libros de poemas en tu honor?- gritaba la rubia caminando hacia el chico, y por cada paso que esta daba el chico retrocedía -¡Te amo, Arnold! ¡Te amo! ¡Te amo desde la primera vez que vi tu cabeza de balón! A partir de ese momento cada segundo de mi vida había esperado tener la oportunidad de rebelarte finalmente mi secreto. ¡Abrasarte y besarte!- dijo tomando al chico por el cuello – ¡OH ven aquí mi gran amor!- y dicho esto lo beso.

-No lo entiendo… ¿acabas de decir que me amas?- pregunto el chico después de que la rubia separo sus labios de los de el permitiéndole respirar de nuevo.

-¿Qué estas sordo? ¿O que?- dijo la rubia molesta mientras lo sacudía por los hombros.

-Arnold…- se escucho decir a Gerald por el radio comunicador.

-¡Ahora no!- fue lo que recibió el moreno de respuesta por parte de la rubia.

Fin de flashbacks

-¿Es enserio, Helga? ¡No puedo creerlo!- fue lo que dijo Phoebe después de haber escuchado atentamente el relato de Helga sobre lo ocurrido en Industrias Futuro.

-Si, yo tampoco…- dijo Helga tomando asiento en la cama de su amiga.

-Increíble… pero, hay algo que todavía no entiendo, si le confesaste tu amor ¿Por qué lo sigues maltratando, porque volviste a esa faceta de "odio" hacia el?- inquirió la oriental de un modo pensativo.

-Es que… lo que sucedió después… bueno…- la rubia no sabia por donde empezar.

-Helga, hay algo mas ¿verdad?- pregunto la pelinegra sentándose junto a su amiga -¿Qué es? Helga ¿Qué es lo que no me has dicho? ¿Qué sucedió?- inquirió la pelinegra con voz dulce y repleta de paciencia; tenia el presentimiento de que aquello que había omitido su amiga era la explicación de su malestar y que no eran precisamente buenas noticias.

-Bueno… luego de lo que paso en el balcón, Gerald condució el autobús porque Murray; el "fabuloso" conductor de camiones mitad robot; se desmayo y no podíamos quitar su maldita pierna robótica del acelerador, la abuela de Arnold nos salvo usando una de las maquinas de la industria para destruir las restantes, y gracias a eso nuestro camión se volcó, y luego…-decía la rubia rápidamente, tal vez demasiado, y la pelinegra se estaba aturdiendo, por lo que la detuvo antes de que continuara parloteando.

-Helga, eso ya lo se, hubo peleas, persecuciones, intriga política… también volaron el puente y el edificio de "Scheck-visión". Lo que quiero saber es que paso con Arnold- dijo la pelinegra impaciente de curiosidad.

-bueno…- empezó a decir la rubia.

Flashbacks

-Que día tan loco…- dijo el rubio nervioso poniendo sus manos en su espalda mientras daba un paso atrás alejándose de la rubia.

-Si… e... dijimos muchas locuras allá atrás…- dijo la rubia haciendo lo mismo que Arnold había hecho previamente.

-si...- dijo Arnold bajando la mirada.

-Ah… si… am… e… Arnold, sobre todo lo que dije… mira… yo… estábamos nerviosos y…- balbuceo la chica dirigiéndose al rubio.

-Si… con todas esas emociones… nos dejamos…- dijo el rubio mientras se frotaba el cuello con nerviosismo.

-Nos dejamos llevar- dijo la rubia concluyendo la frase del chico.

-No hablabas en serio… ¿verdad?- pregunto el chico con nerviosismo –En realidad no me… amas ¿verdad?-

-Si…- le siguió la rubia.

-Solo… te dejaste llevar por el momento ¿no?- dijo el rubio forzando una media sonrisa.

-Si- seguía diciendo la rubia.

-En realidad me odias ¿cierto?- dijo el rubio ya mas tranquilo inclinándose hacia la rubia, ella giro dándole la espalda unos momentos, y por un escaso segundo una sonrisa se dibujo en su rostro y luego lo volvió a mirar.

-¡Claro que te odio, torpe cabeza de balón! Y nunca lo olvides ¡Nunca!- le exclamo la chica "enfadada".

-Genial…- dijo el rubio soltando el aire que tenia en los pulmones, descansando sus hombros, y ella se retiro "enfadada" con paso rápido y los puños cerrados.

Fin de Flashbacks

-Entonces… fue como si no le hubieras dicho nada…- dijo la pelinegra un tanto decepcionada luego de haber escuchado la ultima parte de la historia.

-Si… al principio, me sentí bien de que Arnold hubiera decidido olvidar lo que dije, pero luego… ¡me sentí peor que un perro atropellado por un trailer! Hubiera preferido que me rechazara en ese momento, a que me hiciera retractarme- dijo la rubia soltando un suspiro.

-¿Y que vas a hacer?- inquirió la pelinegra.

-¿Qué puedo hacer, Phoebe?- pregunto la rubia.

-No lo se, Helga. Le preguntas a la persona equivocada- dijo la oriental mientras a su mente llegaban memorias sobre Gerald, y caía en la cuenta de que a pesar de todo jamás había llegado a algo serio con el, el ni siquiera sabia que la pelinegra suspiraba por el, a decir verdad nadie lo sabia a ciencia cierta, aunque algunos ya lo sospechaban.

-Supongo que por ahora no puedo hacer nada con respecto a nuestra relación, pero las cosas seguirán como hasta ahora, Phoebe- dijo la rubia decidida, levantándose de la cama de un salto –Hermana, ya me voy, tengo que irme a casa a empacar- termino de decir cerrando su puño con firmeza, denotando decisión en sus palabras.

-¿Empacar?- pregunto la pelinegra inclinándose hacia delante sobre la cama, en un leve intento de verle la cara a su amiga.

-Si, y te recomiendo que hagas lo mismo, Phoebe, porque ¡no pedemos perdernos este viaje!- dijo la rubia inclinando su cabeza levemente hacia abajo para encontrar su mirada con la de su amiga.

-¡Claro, Helga!- exclamo la pelinegra levantándose de la cama de un salto y parándose frente a la rubia para saludarla con el saludo típico de un soldado, la oriental sabia a la perfección que Helga planeaba algo para el viaje a San Lorenzo; muchos de sus compañeros se preguntaban constantemente como era que Phoebe soportara ser amiga de Helga con el carácter que esta tenia, lo que ellos no saben es que para Phoebe ser amiga de Helga significa vivir de aventuras constantemente.


Mientras tanto en la casa de huéspedes Sumset Arms.

-Esto es…- decía Gerald con una ceja en alto mientras observaba a su amigo con el diario de Miles, su padre, entre las manos.

-¿Fabuloso, increíble, una gran idea?- dijo el rubio tratando de ayudar a su amigo a encontrarle final a su oración.

-¡Una locura…! ¡Arnold, no puedo creer lo que me estas pidiendo que haga!- exclamo el moreno.

-Esta bien, Gerald, talvez tengas razón en llamarlo de ese modo; creí que me ayudarías con esto, pero no te preocupes, si tu no me ayudas lo haré yo solo- dijo el rubio haciendo énfasis en lo ultimo.

-¿Estas loco?- le pregunto Gerald sin dar crédito a lo que su amigo decía –Si es un peligro ir acompañado, es peor si vas solo. Ni creas que te voy a dejar perderte solo en San Lorenzo. Yo te voy a acompañar, viejo, siempre has estado ahí para todos nosotros y no seria justo que te abandonara justo ahora. ¡Ni hablar! ¡Me voy a empacar! Te veo luego- dijo el moreno, al parecer el rubio había conseguido su objetivo y una sonrisa de satisfacción se dibujo en su rostro para luego acompañar a su amigo escaleras abajo -Te veo mañana, viejo- dijo el moreno saliendo por la puerta.

-Claro, Gerald. Gracias- le agradeció el rubio, para luego cerrar la puerta detrás de su amigo quien se dirigía a su casa a empacar sus pertenencias.

Al parecer todo iba a pedir de boca para nuestro chico con cabeza de balón; había conseguido que su amigo lo acompañara en su peligrosa hazaña, para ir en busca de sus padres.

-¡Vamos! ¡Vamos! ¡Apúrense!- escuchó Arnold gritar a su abuelo mientras este subía las escaleras hacia el cuarto del rubio seguido por su abuela y el resto de los inquilinos.

Arnold no comprendía lo que sucedía, así que subió las escaleras hacia su habitación, y cuando llego al marco de la puerta pudo ver a Ernie cargando cajas, a Phil subirse a su cama y tomar cosas de las repisas, a Gertie sacudiendo los muebles junto a Susie, al señor Hyun sacar toda la ropa del rubio del closet y el señor Kokoshka hacia lo mismo, pero con los cajones.

-¿Qué están haciendo?- pregunto Arnold entrando a la habitación.

-¿Qué no es obvio?- pregunto Ernie.

-Estamos empacando tus cosas- dijo el Sr. Hyun.

-Si, ya lo note, pero ¿Por qué?- indago el rubio.

-Queremos ayudarte, Arnold- le dijo Susie con una sonrisa.

-Sabemos que debes estar emocionado por ir a conocer el lugar en que naciste- dijo Ernie mientras sellaba la primera caja.

-Y dinos ¿Dónde queda San Lorenzo?- indago el Sr. Kokoshka.

-No… estoy seguro- dijo Arnold mirando al piso, como apenado al no saber tal información.

-Esta bien, Arnold. No importa que no lo sepas- dijo Susie sonriéndole mientras posaba su mano en el hombro del rubio, este le devolvió la sonrisa.

-¿Vamos a empacar o dejaran a Arnold sin sus recursos de supervivencia?- los interrumpió el anciano un poco molesto ante el gesto de todos de detenerse a platicar con el rubio.

-¡El anciano tiene razón!- dijo Ernie retomando su actividad, y los demás lo siguieron. Arnold se dirigió hacia su pequeño escritorio con una sonrisa dispuesto a hacer su tarea.


Mientras tanto los amigos del rubio daban a firmar a sus padres la autorización y empacaban; aunque a algunos les habían negado el derecho al viaje y solo hacían la tarea; cada uno en su hogar, aunque a donde Helga vivía no se le podía llamar precisamente con ese nombre.

-¡Bob, necesito que firmes algo!- le gritaba la rubia a su padre, para que este la escuchara por encima del volumen del televisor, pero su padre solo le chito indicándole que bajara el volumen de su voz; si su madre se encontrara en casa se lo pediría a ella, pero nadie sabia donde estaba, tal vez se encontraba montada en algún toro mecánico; y gracias a eso tenia que lidiar con Bob -¡Bob! ¡Te estoy hablando!- le volvió a gritar la chica, pero lo único que obtuvo fue que su padre le chitara de nuevo -¡BOB!- dijo parándose frente al televisor con los brazos abiertos a los lados, evitando que Bob observara las luchas, lo cual lo forzó a prestarle atención a la niña.

-¡Agh! ¡Olga, estoy viendo las luchas!- exclamo su padre con fastidio haciendo un ademán con las manos.

-"Estabas"- le corrigió su hija al momento que apagaba el televisor – Y por si no lo habías notado, déjame te informo que mi nombre es Helga. ¡Hel-ga!- dijo la rubia fastidiada.

-¡Si, como sea! ¿Qué es lo que quieres?- pregunto recargando su peso completo en el asiento.

-¿Tengo que repetirlo?- susurro la chica fastidia, pero Bob no la alcanzo a escuchar.

-¿Qué dices?- dijo Bob reincorporándose en el sillón.

-¡Que necesito que firmes esto, Bob!- dijo la chica subiendo el volumen de su voz notablemente.

-¿Qué es?- dijo el hombre tomando el papel entre sus manos.

-Es un permiso para hacer un viaje con la escuela, a un lugar llamado San Lorenzo, y si no firmas esta porquería no me dejaran ir- dijo la chica cruzándose de brazos indignada ante la "falta de confianza" de parte de la escuela.

-Esta bien- dijo Bob firmando la hoja, Helga solo hizo un ademán de felicidad con el puño –Pero Olga ira contigo- en ese momento la sonrisa y desbordante felicidad de Helga desaparecieron.

-¿QUEEE?- dijo incrédula ante lo que había escuchado.

-Lo que has escuchado, aquí dice que puedes llevar a un acompañante a que cuide de ti si los padre así lo desean- dijo Bob recitando lo escrito en la hoja.

"¡OH perfecto! Justo ahora se le ocurre preocuparse por mi" pensó la rubia con fastidio.

-¡Toma!- le espeto Big Bob sin ganas estirándole la hoja.

-Bien- dijo arrebatándole la hoja de las manos, y se dispuso a retirarse.

-¿A dónde crees que vas?- le dijo Bob recriminándola interrumpiendo su caminata a las escaleras; algo que Helga no entendió -¡Enciende el televisor, niña!- le espeto señalando el objeto, la rubia bufo en desagrado.

-¡Hazlo tu mismo!- le espeto en respuesta y se dirigió escaleras arriba.


Al día siguiente, los chicos de Hillwood se levantaron muy temprano, sobre todo los pertenecientes a la escuela P.S 118, más precisamente los integrantes del 5º grado.

-¡Muy buenos días, niños!- saludo el Sr. Simmons entrando al aula con una inmensa sonrisa dibujada en su rostro.

-¿Qué tienen de buenos?- exclamó Helga dejando caer su peso sobre la silla completamente.

-Supongo que para usted nada, Srita. Pataki- le respondió el Sr. Simmons cruzándose de brazos.

-Sigue siendo una Sra. Madame gruñona- dijo Harold por lo bajo al fondo del salón dirigiéndose a Stinky y a Sid, quienes lo secundaron con una risita discreta, pero no lo suficiente ya que Helga al escucharlos se giro sobre su asiento y les enseño el puño de manera desafiante mientras gruñía, dándole a entender a Harold que lo esperaba un enfrentamiento con "Betsy y los 5 vengadores".

-¡Srita. Pataki!- la llamo el Sr. Simmons, esta solo volvió su mirada al profesor, y detrás de ella estaba un Harold con expresión nerviosa observándola con temor – ¿Ya comenzó a escribir?- indago el profesor con una sonrisa.

-No, todavía no. ¿Algún problema con eso?- pregunto esta cruzándose de brazos.

-Por supuesto que no, supongo que escribirá su poema después del viaje, imagino que necesita inspirarse- dijo con una sonrisa suspicaz en su rostro dirigiéndole una mirada rápida a Arnold, para que la rubia entendiera a que se refería; Gerald noto el gesto del profesor y enarco una ceja mientras le dirigía una mirada escrutadora a la chica, esta solo bufo y se resbalo un poco hacia abajo sobre la silla –Bien, comencemos la clase- dijo el profesor para luego dirigirse a la pizarra y escribir sobre esta un problema matemático -¿Quién puede resolver esto?- pregunto el profesor hacia los chicos.

-¡Esto no es justo!- exclamo Harold levantándose de su silla y recargándose en su escritorio -¡Ni siquiera sabemos que quieren decir todos esos garabatos!- exclamo furioso e inconforme.

-Eso es porque este es un problema un tanto avanzado, solo quiero saber que tanta lógica pueden emplear en sus problemas ya que este problema es de la clase que precisamente lleva ese nombre que comenzaran a tomar el año que viene - dijo solemnemente el profesor, quien solo quería darles una idea de lo que verían el año entrante, aunque faltara mucho para eso, ya que debido al viaje perderían tiempo valioso de estudio, además de que le estaba brindando una oportunidad a su estudiante favorita para lucirse un poco -¿Phoebe…?- pregunto el profesor extendiéndole la tiza a la pelinegra, quien miro el pizarrón detenidamente y comenzó a sudar frío, como acostumbraba a hacer cuando no sabia la respuesta a algún ejercicio escolar.

-Yo…- decía la pelinegra, dispuesta a admitir su ignorancia.

-¿Qué le parece si yo le planteo un acertijo?- la interrumpió Helga, esta sabia que a Phoebe le dolía admitir su ignorancia mas que cualquier otra cosa. Phoebe le agradeció el gesto infinitamente mientras que los demás miembros de la clase se preguntaban que planeaba la rubia.

-Esta bien, Helga. Bien dicen que un buen profesor es aquel que aprende de sus alumnos- dijo el hombre dándole pie a Helga para pasar al pizarrón, extendiéndole la tiza.

-No necesito esa cosa- dijo la chica negando la tiza rotundamente con la mano.

-De acuerdo…- dijo el profesor impaciente, esperando el acertijo de la chica.

-El acertijo dice así: "Una señora se dejó olvidado en casa el permiso de conducir. No se detuvo en un paso a nivel, despreció una señal de dirección prohibida y viajó tres bloques en dirección contraria por una calle de sentido único. Todo esto fue observado por un agente de circulación, quien, sin embargo, no hizo el menor intento para impedírselo. ¿Por qué?"- dijo la rubia con suficiencia, todos en el salón intercambiaron miradas curiosas y comenzaron a murmurar entre ellos tratando de encontrar la respuesta, mientras el profesor meditaba la suya, después de pasados varios minutos nadie contestaba -¿Se rinde?- le pregunto Helga a su profesor.

-No, todavía no, espera…- le contesto este.

-¡El policía era un corrupto!- dijo Harold triunfante y acusadoramente como respuesta al acertijo.

-¡Cállate, gordinflón! ¡Esa no es la respuesta!- le grito la rubia –Además de rosado, menso…- susurro por lo bajo para que nadie la escuchara, pero Phoebe logro hacerlo y soltó una risita.

-Esta bien, Helga. Me rindo. Dime porque.- le dijo el profesor un tanto frustrado ante no encontrar la respuesta ante el problema planteado.

-La señora iba a pie, no en coche- dijo la rubia cruzándose de brazos, sonriendo con suficiencia ante la ignorancia de su profesor.

-Ahora ya comprendo…- dijo el profesor asimilando el acertijo, Arnold solo miraba a Helga fijamente tratando de comprender desde cuando ella resolvía acertijos; en eso entro el director Wartz al salón.

-Lamento interrumpir Simmons- se excuso el director entrando al salón.

-No se preocupe- dijo este en respuesta.

-Bien, niños, vengo a recoger los permisos firmados.- informo el director.

Los alumnos se levantaron de su asiento para entregarle los permisos a su director, Arnold observaba detenidamente quien iría al viaje con el, ya que mientras mas fueran mas sencillo seria perderse de vista, en cuanto los demás regresaron a su asiento Helga y Phoebe se levantaron al mismo tiempo y entregaron su permiso.

-¿Vas a ir al viaje, Pataki?- indago Gerald, con las manos en la cintura y una ceja en alto.

-Claro, Geraldo. No me lo perdería por nada- dijo la rubia retornando a su asiento guiñándole un ojo a su amiga pelinegra.

-¿Tu también iras?- le pregunto Arnold a Phoebe, esta solo asintió con la cabeza.

-Claro que ira, somos un dúo dinámico.- dijo Helga con una sonrisa la cual Phoebe le respondió de buena gana.

-Si, claro…- dijo Gerald sin prestar mucha atención a esto ultimo, en eso la campana para indicar la hora del receso resonó en todo el colegio.

-Además, si no voy ¿quien crees que te ayudara cuando te pierdas en la selva, cabezón?- dijo la rubia mientras salía del salón seguida de Phoebe camino a la cafetería.

Gerald y Arnold se sorprendieron ante el último comentario de la rubia, y se quedaron pasmados observando la puerta del salón mientras los demás alumnos se retiraban.

-¿Cómo es que ella…?- pregunto Arnold nervioso.

-No lo se, y no quisiera averiguarlo- dijo el moreno sin parpadear.

-Al menos, sabemos que no nos delatara- dijo Arnold regresando a su animo positivo de siempre.

-No estoy tan seguro, viejo. Estamos hablando de Helga G. Pataki, no la creo de mucha confianza- dijo el moreno dudoso.

-Tranquilízate Gerald, ella lo dijo. Aunque todavía quiero saber como es que se entero- dijo el rubio, y ambos comenzaron a caminar hacia la puerta para luego dirigirse a la cafetería.


-¿No crees que hablaste de mas, Helga?- le pregunto la pelinegra ya una vez que esta y su amiga se encontraban sentadas en la mesa ingiriendo su comida.

-Tal vez… Phoebe, vuelvo en un momento- dijo la rubia y se levanto para dirigirse al pasillo y esconderse detrás de un bote de basura, saco su relicario del interior de su vestido y comenzó a hablar sola dirigiéndose a la foto que se encontraba en el marco en forma de corazón -Otra vez hable de mas ante ti, no pude evitarlo. ¿Porque tendré esta boca tan grande? ¿Cuándo dejare de ser tan tonta? Arnold, aunque no me hayas dado razones para seguir suspirando por ti, noche tras noche, todos los días de mi vida; cuidare de ti en tu peligrosa aventura en busca de tus padres. ¡Jamás te abandonare, mi amor!- dicho esto aferro el relicario contra su pecho, hasta que una respiración agitada interrumpió su inspiración y su momento de paz, era Brainy respirando tras ella nuevamente; la chica no lo dudo y lo golpeo entre los ojos como acostumbraba a hacer cada vez que aquella escena se repetía. Luego de esto, la chica guardo nuevamente el relicario entre sus ropas y se levanto para regresar a la cafetería.

-¡Ah! ¡Ahí esta Srita. Pataki! A eh estado buscando- la llamo el Sr. Simmons en cuanto la vio entrar.

-¿A mi? ¿Para que?- pregunto la rubia.

-Estaba revisando los permisos, y note que el suyo informa que su hermana, Olga, nos acompañara en el viaje, solo quiero confirmarlo- dijo Simmons.

-Si, mi padre quiere que Olga me acompañe en el viaje…- dijo la chica sin ganas.

-¡Ajajá! ¡Helga, llevara niñera al viaje! ¡Helga, la bebe, y su niñera! ¡Ajajá!- dijo Harold entre risas, haciendo burla a la rubia siendo secundado por las risas de sus compañeros, a excepción de Phoebe y Arnold, quienes lo reprendían con la mirada.

-¡Maldito gordinflón! ¡Zopenco rosado! ¡Ven acá!- exclamo la chica para luego lanzarse corriendo detrás de Harold, quien gritaba desesperado mientras corría huyendo de Helga por toda la cafetería, esa escena duro unos cuantos segundos hasta que el timbre volvió a sonar anunciando que debían volver a clases.


Esto es todo. ¿Qué tal? ¿Les gusto? ¿O fue un fiasco total?

Lo de Sra. Madame gruñona lo saque del capitulo "Helga va al psiquiatra", Harold la llama así cuando Helga lo enfrenta ordenándole que se ponga a pintar con los dedos; y lo de el edificio de "Scheck-visión", recordaran que en la película el abuelo de Arnold planea volar la calle para que las maquinas no pasaran, pero lo pone en el lugar equivocado y vuelan el edificio en el que estaba la pantalla con el comercial de Industrias Futuro, y esta dice en la parte de arriba "Sheck-vision".

Con respecto a como Helga se entero de los planes de Arnold, no se impacienten, esa incógnita será respondida muy pronto, y el viaje a San Lorenzo, la gran aventura, comenzara en el próximo capitulo.

Espero que les haya gustado.

Con respecto a mi fic "AMISTAD ACCIDENTAL" no se preocupen, no lo voy a abandonar es solo que estoy muy concentrada en este fic, eso es todo, pero prometo continuarlo pronto.