TJM (The Jungle Movie)
Disclaimers: Los personajes aquí presentes no me pertenecen, son propiedad de Craig Bartlett.
Capitulo 4: El viaje.
-¡Hermanita bebe!- escucho gritar Helga en cuanto entro a su casa; ante esto la chica solo logro abrir los ojos como platos y erizarse de pies a cabeza, y antes de que pudiera huir, su hermana ya la tenia prensada por el cuello interrumpiéndole la circulación del aire –Espero no te hayas olvidado que tienes una hermana, mientras no estuve- dijo Olga, apretando de mas a su hermana.
-Claro que no. ¿Cómo iba a hacerlo? Todavía tengo moretones de la última vez que me abrazaste- contesto la rubia sarcásticamente con la voz entrecortada por la falta de aire.
-¡Huy! Lo siento…- dijo Olga apenada, liberando a su hermana de su abrazo "amistoso".
-El sarcasmo es una lengua extranjera para ti ¿cierto?- pregunto Helga enarcando una ceja mientras se frotaba el cuello tratando de disipar el dolor, pero la joven no le presto atención y se puso a bailar por el pequeño pasillo entre las escaleras y la puerta de la cocina.
-¡OH, vamos, Helga! Tu hermana esta siendo amable, deberías agradecer que te quiera tanto y te reciba con esos abrazos tan efusivos- dijo Miriam detrás de la rubia que portaba un moño rosado.
"¿Amable? ¿Efusiva? ¡Debes estar bromeando!" pensó la rubia "Este intento de modelo a seguir de hija perfecta sabe lo todo ¡Casi me mata! ¡Quiere acabar conmigo! ¡Me estaba asfixiando! ¿Y resulta que yo soy la grosera…?" seguía pensando la chica mientras se cruzaba de brazos y soltaba un bufido contra su madre.
-Hermanita- la llamo Olga luego de detener su alegre danza –Estoy muy emocionada por hacer este viaje contigo a… ¿Cómo dices que se llama?- pregunto la chica con el tono chillón típico de su voz.
-San Lorenzo- contesto la menor sin ganas, rodando los ojos.
-Bueno, como sea. ¡Estoy emocionada por ir contigo! Y por volver a ver a todos tus maravillosos compañeros…- dijo Olga al recordar sus días como "Maestra Estudiante"; los peores días en la vida de Helga, solo recordar aquellos momentos la hacían enfurecer; gracias a la "discreción" de su hermana todos se habían enterado de su pequeño habito de mojar la cama, el cual duro hasta los 7 años de la rubia -¡Iré a empacar!- anuncio la joven como si fuera la noticia del siglo y se dirigió a la sala por sus maletas, las cuales contenían sus pertenencias de la universidad; necesitaba sacar todo aquello y meter lo necesario para la excursión a San Lorenzo. Helga se dirigió a las escaleras y comenzó a subir por estas.
-¿No le vas a ayudar a tu hermana?- la recrimino su madre.
-No. ¡Ya esta grande! Puede encargarse de sus maletas ella sola, además tengo cosas que hacer- dijo la chica sin detener su recorrido escaleras arriba, ni por un segundo.
Helga, su hermana, y el resto de los integrantes del grupo que asistirían al viaje, se encontraban terminando su equipaje, asegurándose de no olvidar nada que fuera estrictamente necesario. Todos estaban muy nerviosos y emocionados por el viaje a San Lorenzo, del cual el trayecto en avión hasta el país Centro Americano, seria efectuado al día siguiente, y luego continuarían por tierra en un camión hasta llegar al pueblo.
Una vez terminados los preparativos y llegada la noche, todos en la ciudad fueron a sus camas dispuestos a entregarse por completo a los brazos de Morfeo; todos cayeron rápidamente dormidos a excepción de Helga y Arnold; Helga no podía dormir ya que se preguntaba de que manera ayudaría a Arnold si no estaba totalmente enterada de lo que planeaba, ella quería ayudar aunque fuera en lo mas mínimo; y Arnold no podía dormir del nerviosismo, además de que la incógnita de cómo Helga se había enterado de sus planes lo carcomía vivo.
Al día siguiente, Arnold se despertó muy temprano, ansioso por comenzar con el viaje; se levanto de la cama de un salto y se dirigió a la ducha a tomar un baño caliente, luego se vistió, bajo por las escaleras y camino rumbo al comedor, donde los inquilinos ya lo esperaban sentados a la mesa dispuestos a desayunar con el chico por ultima vez, antes de que saliera de excursión.
-¡Buenos días, Arnold!- le saludo el Sr. Hyun.
-Buenos días- saludo el chico con una sonrisa.
-¡Indomables viajeros, acepten esta ofrenda alimenticia!- decía la abuela Gertie entrando al comedor con un plato lleno de comida.
-¿Qué?- pregunto Ernie confundido por lo que había dicho la anciana.
-¡Que comas y te calles!- le contesto Phil, como traduciendo lo dicho por la anciana –En serio, Arnold, necesitamos con urgencia un diccionario Pookie/Humanidad- dijo el anciano quejándose, el chico solo lo reprendió con la mirada.
-No es mala idea, abuelo- dijo el Sr. Kokoshka mientras servia su plato.
-¡Que no soy tu abuelo!- le espeto el anciano molesto, golpeando la mesa con los puños cerrados los cuales sostenían un tenedor y un cuchillo.
Arnold camino hasta llegar a la mesa, y se sentó en medio del Sr. Kokoshka y el Sr. Hyun.
-Supongo que estarás ansioso, Arnold- le dijo Ernie, apuntándole con el tenedor, en el cual tenia trinchado un pedazo de carne.
-¿Ansioso? ¡Claro que esta ansioso!- le grito el anciano que estaba junto a el.
-Yo más que ansiosa estaría nerviosa…- dijo Susie.
-¡Kimba no esta nervioso! El esta feliz y contento de ir a enfrentarse con Sherkan y tomar ¡Venganza!- diciendo esto, Gertie, hizo un ademán con la mano en la que sostenía la espátula, como si se tratase de una espada que estuviera desenvainando.
-¡Pookie! ¡El que se enfrenta con Sherkan es Mowgli!- le grito el anciano.
-Ah si…- dijo la anciana cayendo en su error y sentándose a la mesa.
Una vez que terminaron de comer, todos sirvieron el sobrante de su comida en el plato de Abner, este degusto su "desayuno" con gran alegría; y luego subieron junto con Arnold a su habitación para ayudarlo a bajar sus maletas.
-¿Ya llevas todo, chaparrito?- le pregunto el abuelo, mientras bajaban las escaleras con todo y maletas, seguidos por los inquilinos.
-Si, creo que si- contesto el rubio.
-¿Cómo que "crees"?- pregunto el anciano en un tono alarmado, poniendo sus manos sobre su cabeza.
-¿Llevas bloqueador solar?- pregunto Susie.
-Si- contesto Arnold.
-¿Calcetines?- pregunto Ernie.
-Si…- dijo Arnold rodando los ojos.
-¿La cámara de fotos?- pregunto el Sr. Hyun.
-Si…- volvió a decir el rubio.
-¿Ya llevas tus calzoncillos?- le pregunto el anciano.
-¿Y el bloqueador de nubes?- continuo la anciana, ante su comentario todos detuvieron su caminata escaleras abajo y la voltearon a ver con un semblante de confusión y aturdimiento dibujado en el rostro.
-Si, abuelo- contesto Arnold luego de sacudir levemente su cabeza para despejarla del comentario tan "absurdo" de su abuela –Y… no creo que exista el bloqueador de nubes…- le dijo serenamente a la anciana. En ese momento el camión, que recogería a los alumnos esa mañana para llevarlos al aeropuerto, sonó su bocina afuera de la casa de huéspedes y Arnold apuro su despedida – ¡Ya me tengo que ir!- anuncio el chico y tomo sus maletas para correr hacia la puerta.
-Que te vaya bien, Arnold- le grito Susie mientras agitaba su mano en alto despidiéndose del rubio.
-Cuídate mucho, hombre pequeño- le dijo el anciano.
-¡Me saludas a Eleanor!- le grito su abuela, Arnold solo asintió y salio por la puerta mientras se preguntaba ¿Quién era "Eleanor"? Su abuela siempre hablaba de ella y al parecer nadie mas sabía a quien se refería, por lo que su curiosidad se había acrecentado de una manera sublime.
Una vez frente al camión, la puerta de este se abrió dejando a Arnold ver a su profesor frente a el.
-Bien, Arnold. Hay que subir tus maletas a la parte trasera del camión- le dijo el Sr. Simmons con una sonrisa, bajando completamente del camión para ayudar al chico.
Una vez que terminaron de subir las maletas al compartimiento para equipaje, subieron al camión, y el rubio se dispuso a buscar un asiento vacío.
-¿Director Wartz?- pregunto ante la persona que veían sus ojos, sentado en el asiento delantero.
-¿Si?- fue lo que recibió el rubio en respuesta.
-¿Qué hace usted aquí?- le pregunto Arnold –No me mal entienda, es solo que…- dijo el chico luego de caer en la cuenta de lo déspota que había sonado su anterior pregunta.
-Tranquilo, Arnold. El director Wartz se ofreció amablemente a acompañarnos en el viaje- le comunico Simmons.
-¿Pero no debería usted quedarse para dirigir la escuela?- pregunto Arnold.
-Tranquilo, chico, la escuela esta en buenas manos. Despreocúpate.- le dijo Wartz.
-Arnold, será mejor que te sientes, no debemos perder más tiempo y todavía tenemos que pasar por Helga y su hermana- dijo el Sr. Simmons indicándole a Arnold que con sus preguntas, en intentos vagos por despejar su curiosidad, lo único que lograba era retrasar el viaje.
Arnold no se resistió, y camino por el interior del autobús buscando a su mejor amigo, cuando lo encontró se sentó junto a el en el asiento que le había reservado, y se saludaron con su saludo "especial".
-¿Estas ansioso?- le pregunto el moreno.
-Demasiado…- le contesto el rubio con una sonrisa nerviosa.
-Pues no se te nota. ¿Te sucede algo?- le pregunto el moreno un poco preocupado.
-No, es solo que no dormí muy bien- dijo el rubio con una media sonrisa, esperando que su amigo se despreocupara.
-¿Por los nervios?- indago el moreno.
-Si, en parte…- dijo el rubio pensativo, desviando su mirada de su amigo.
-¿En parte?- pregunto el moreno enarcando una ceja, preguntándose a si mismo que mas podría quitarle el sueño al rubio que se encontraba junto a el.
-Eso dije ¿no?- fue lo que obtuvo en respuesta de manera indiferente.
-¿Y se puede saber que otra cosa te quito el sueño?- pregunto Gerald con curiosidad, enarcando una ceja.
En ese momento el autobús se detuvo, y el profesor Simmons bajo de este para ayudar a las últimas pasajeras con el equipaje; en cuanto el camión se detuvo, Arnold volteo para ver por la ventana y le dirigió una mirada escrutadora al par de chicas rubias que se encontraban paradas en la acera.
-Tiene que ver con lo que dijo Helga ayer, ¿cierto?- pregunto el moreno.
-Si…- dijo el rubio desviando su mirada de las rubias.
-Si, a mi también se me quedo la duda clavada en el cerebro- dijo el moreno en semblante serio.
-Pues no parece…- le dijo el rubio con una sonrisa burlona.
-¡Hola, muchachos!- saludo Olga subiendo al autobús -¿Se acuerdan de mi?- pregunto.
-Si- contestaron algunos, otros solo guardaron silencio y observaron cuidadosamente a la chica tan sonriente que estaba parada al frente del camión.
-¡Que lindos! No se olvidaron de mí- termino la rubia entrelazando sus manos.
-¡Vaya! Al parecer no era broma… si va a venir su hermana- dijo Sid al ver a Olga tan sonriente y radiante, Stinky solo asintió con la cabeza.
-¡Ven hermanita! ¡Sentémonos juntas!- dijo Olga para luego tomar a Helga por la mano desprevenidamente, y jalarla hacia el interior del camión.
-¿Qué? Estas bromeando ¿no?- dijo Helga retirando su mano del agarre de su hermana bruscamente, esta solo volteo a verla con semblante triste –Quiero decir… tu vienes como chaperona… podría decirse que vienes como "Maestra estudiante chaperona"- dijo Helga como si aquel titulo fuera el equivalente al premio novel – Además, nunca dejaste de ser oficialmente una profesora de la P.S 118, por lo tanto debes sentarte con los demás profesores, ¿no es así?- pregunto dirigiéndose al Sr. Simmons.
-Si, podría decirse que si, pero…- comenzó a decir el hombre, pero Helga no lo dejo continuar.
-¿Lo ves? Así que tú siéntate aquí…- dijo tomando a Olga por las muñecas dirigiéndola cerca de los asientos ocupados por Wartz y Simmons –y yo me sentare allá, con Phoebe- le termino de decir con una sonrisa fingida señalando hacia el fondo del camión.
-Si, supongo que quieres platicar con tu amiga, además, tú y yo tenemos el resto del viaje para pasar tiempo juntas- dijo Olga con una sonrisa.
-¡Exactamente!- dijo Helga con otra sonrisa fingida, luego se dio media vuelta y se dirigió al fondo del camión para encontrarse con su amiga –Ni en sueños, hermana…- susurro por lo bajo borrando su sonrisa cuando iba a medio trayecto.
-¡Vaya! Helga no se apiada de nadie cuando se trata de engañar, fingir y manipular las cosas…- dijo Gerald luego de ver la escena que había presenciado entre las rubias mientras el y Arnold la seguían con la mirada, por encima del descansa brazos, quedando Arnold detrás de Gerald.
-Si, eso parece- le contesto Arnold, y ambos la observaron sentarse a lado de Phoebe.
-Lo que no me puedo creer, es que Olga sea tan ingenua como para creerse las mentiras de Helga…- siguió diciendo el moreno -¿Arnold?- pregunto el moreno sin apartar su vista de las chicas -¿Arnold?- volvió a preguntar, esta vez girando los ojos para poder ver a su amigo, al no verlo a su lado, se giro completamente y lo vio apoyado en sus rodillas sobre el asiento, inclinado un poco sobre el respaldo, como intentando obtener una mejor vista de algo, o mejor dicho, de alguien… -Arnold… ¡Te estoy hablando!- le espeto el moreno tomándolo del suéter y jalándolo hacia abajo, haciendo que el chico cayera sobre el asiento.
-¿Qué sucede?- pregunto el rubio aturdido.
-¡Eso es lo que quiero saber! ¿Qué es lo que te sucede, viejo?- pregunto el moreno un tanto enfadado.
-¿A que te refieres?- pregunto el rubio inocentemente.
-Te estas comportando de una manera muy extraña, viejo- dijo Gerald mas sereno.
-¿Extraño? ¿Por qué lo dices?- pregunto el rubio sin entender a que se refería su amigo.
-Dime una cosa… ¿Desde cuando espías a Pataki?- pregunto el moreno haciendo un ademán con la cabeza hacia donde se encontraba la rubia.
-¿Qué?- pregunto el rubio incrédulo, sin poder creer lo que su amigo le había preguntado.
-Arnold, a mi no me engañas. Desde la primera vez que se subió a este autobús no le quitas la mirada de encima. ¿Qué te sucede?- dijo el moreno, recordando como el primer día de clases, los rubios habían entrelazado sus miradas y el efecto que esto había producido en Arnold, también recordó como este se detuvo en seco en la puerta del salón para escuchar la conversación entre Helga y Simmons sobre el concurso de poesía, y la había observado con detenimiento cuando le planteo un acertijo al profesor, además de que durante todo el día le dirigía pequeñas miradas a la chica.
-No se de que hablas- dijo el rubio tajantemente, desviando su mirada de la de su amigo, para posarla en la ventana.
-¡No me salgas con eso!- dijo Gerald alzando los brazos en modo de fastidio.
-Es en serio Gerald…- dijo el rubio tratando de calmar a su amigo.
-¡Esta bien! No me lo digas si no quieres…- dijo el moreno cruzándose de brazos y recargando su peso total en el asiento; Arnold solo quedo confundido ante lo dicho y hecho por su amigo, y estaba a punto de dejar el asunto de lado cuando noto que el moreno seguía observando hacia donde se encontraban la oriental y la rubia.
-¿Y tu?- le pregunto Arnold sin pensar.
-¿Yo que?- pregunto el moreno volteando a ver a su amigo, enarcando una ceja.
-Tampoco le has quitado la mirada de encima- dijo el rubio con una media sonrisa.
-¿Huh?- exclamo el moreno confundido.
-Pareces estar muy al pendiente de lo que hace y quien la mira, además de que tu "conversación" me pareció mas un reclamo… por… ¿celos…?- dijo el rubio sonriendo de oreja a oreja.
-No, no, no, no ¡No!- negó el moreno moviendo sus manos efusivamente de un lado a otro frente a el –No lo mal entiendas… además si me la paso observándola no es porque yo quiera…- dijo el moreno a modo de queja y decepción.
-¿A que te refieres?- pregunto el rubio.
-A que no la estoy observando a ella, estoy observando a quien esta con ella, amigo, Helga no me interesa, a decir verdad, la chica me intimida un poco…- dijo el moreno.
-¿Un poco?- pregunto Arnold con media sonrisa.
-¡Oye, Arnold! Estamos hablando de cuanto me intimida no de cuanto me asusta, son dos cosas completamente diferentes- dijo el moreno cruzándose de brazos.
-Entonces… ¿A la que observas es a Phoebe?- pregunto el rubio dirigiéndole una mirada perspicaz.
-Si…- dijo el moreno con algo de tristeza.
-Y se puede saber ¿Por qué lo dices tristemente? ¿Qué no se supone que deberías andar con una sonrisa, repartiendo amor, flores y chocolates por todo el mundo, sintiendo mariposas en el estomago, y todas esas cosas?- pregunto el rubio en tono burlón.
-¡Que gracioso, Arnold!- dijo el moreno sarcásticamente –El amor no es como lo pintan ¿sabes? Es más complicado de lo que te hacen creer- dijo el moreno bajando la mirada.
-¿Y no crees que seria menos complicado si le ayudas un poco?- pregunto el rubio en tono serio.
-¿A que te refieres?-pregunto el moreno realzando su mirada.
-Te parece complicado, pero ni siquiera lo has intentado. Déjame te digo, Gerald, que no existe Cupido, que no por cosas del destino Phoebe de repente se dará cuenta de lo que sientes por ella, debes decírselo…. ¡Y no solo eso! Debes reafirmárselo con tus acciones- dijo el rubio filosóficamente.
-Lo haces parecer sencillo…- dijo el moreno.
-Lo es- le contesto el rubio con una media sonrisa, la cual el moreno le devolvió de buena gana.
-Si, claro. ¡Ha hablado el experto!- dijo Gerald sarcásticamente –Tu ni siquiera puedes admitírtelo a ti mismo, ¿y me das consejos sobre divulgarlo?- pregunto el moreno irónicamente.
-¿A que te refieres con eso de "a mi mismo"? A mi no me gusta nadie- dijo el rubio molesto.
-Si, claro… repítete eso hasta que te lo creas- le espeto el moreno.
En ese momento el autobús se detuvo frente a la puerta principal del aeropuerto y Simmons les indico que bajaran ordenadamente en fila para ir recogiendo sus maletas del porta equipaje, y así lo hicieron, luego se dirigieron a las puertas y entraron por estas.
-Bien, ahora hay que registrar el equipaje- dijo el Sr. Simmons, y luego de esto, los alumnos hicieron otra fila para hacer lo indicado por el profesor.
Una vez que acabaron de registrar las maletas, la Srta. que estaba en servicio, les entrego un fajo de 15 boletos y les indico que tenían que entrar por la puerta 2 para ir a la terminal 17B.
-Bien, antes de entrar al avión, debemos decidir como nos sentaremos. Recuerden que los grupos de asientos son de 3- Indico el Sr. Simmons –Empecemos, Harold- llamo el profesor.
-¡Yo no fui! ¡Yo no hice nada! ¡Lo juro! ¡Soy inocente!- dijo Harold suplicando, al borde del llanto.
-Tranquilo, Harold. No te estoy culpando de nada, solo quiero saber con quien te sentaras en el avión- dijo Simmons tratando de calmar a su alumno.
-Por supuesto… ¡ya lo sabia!- dijo Harold retomando sus aires de líder y superioridad.
-¿Entonces…?- pregunto el profesor.
-Entonces ¿Qué?- pregunto Harold.
-¿Con quien te sentaras en el avión? Gordinflón, ¡pon atención!- le grito Helga desesperada golpeándolo en la nuca.
-Subiré con Sid y Stinky- dijo Harold con una sonrisa -¡Y no me golpees!- exclamo luego furioso dirigiéndose a la rubia, quien solo rodó los ojos.
-Pataki…- la llamo su profesor.
-¿Qué?- contesto esta en un tono de enfado.
-Usted, ¿con quien subirá?- le pregunto el hombre.
-¡Conmigo, por supuesto!- dijo Olga, adelantándose a su hermana para responder.
-¡Hey! ¡Tranquila, hermana! ¿Qué no entendiste nada de lo que te dije?- le espeto la menor, ante esto todos voltearon a verla con incredulidad excepto por su hermana, quien la miraba dulce y pacientemente -¿Qué te dije sobre los chaperones y los profesores? Hermana, eres UNIVERSITARIA, no me digas que no entendiste el concepto- siguió diciendo Helga.
-Pero, Helga…- empezó a decir Olga, pero la menor no la dejo continuar.
-Tú podrás disfrutar más del viaje, si te sientas con los adultos, podrán platicar de política, ciencias sociales y todas esas cosas aburridas…- seguía diciendo Helga tratando de convencer a su hermana.
-Si, supongo que si. ¡Tienes razón, hermanita!- exclamo Olga, agachándose a la altura de la pequeña para revolverle el cabello, pero lo único que logro fue desacomodarle el moño rosa que portaba en la cabeza como símbolo de su amor por el niño con cabeza de balón.
-Bien…- dijo Helga molesta mientras regresaba el moño a su lugar con ambas manos.
-Y se puede saber ¿Quiénes serán sus acompañantes, Srta.?- pregunto el profesor enarcando una ceja.
-Phoebe, por supuesto- dijo Helga triunfante.
-Helga, las hileras son de 3 personas…- dijo Arnold dándole a entender a la rubia que le faltaba un acompañante, Gerald solo lo escruto con la mirada, nuevamente el chico le prestaba demasiada atención a la rubia.
-Bien…- dijo Helga pensativa mientras pasaba la mirada por cada uno de sus compañeros –Si en el avión alguien no encuentra lugar que se siente con nosotras- dijo Helga cruzándose de brazos con una sonrisa.
-¡Imposible, Srta.! Debe escoger un tercer acompañante- la sentencio Simmons.
-De acuerdo…- dijo Helga molesta y volvió a recorrer a sus compañeros con la mirada -¡Brainy vendrá con nosotras!- dijo Helga pensando que Brainy seria de los pocos que no se negarían a viajar a su lado, este solo sonrío placidamente.
-De acuerdo, usted, Phoebe y Brainy se sentaran juntos, tomen sus boletos- dijo el profesor extendiéndoles los boletos con los asientos ya asignados.
-Si, claro- dijo Helga tomando los boletos bruscamente –Pero deje de hablarme de usted, me hace sentir como anciana…- dijo Helga, recriminando a su profesor.
-Lo hago por respeto, Srta. Pataki- dijo el profesor.
-No dejara de hacerlo, ¿cierto?- pregunto la rubia, a lo que Simmons solo negó con la cabeza mientras sonreía; la chica suspiro resignada y se acerco caminando hacia sus acompañantes.
-¿Respeto? ¿A que?- espeto Rhonda indignada, ya que ella no creía a Helga digna de aquel "respeto".
-No lo se, pero debe ser por algo muy bueno- contesto Nadine.
-Si, claro…- dijo la pelinegra cruzándose de brazos.
-Rhonda, ¿Tu con quien te sentaras?- le pregunto el profesor.
-Con Nadine, por supuesto, y la única otra persona digna de sentarse a lado de una Wellington, seria… Lorenzo- dijo Rhonda dirigiéndole una mirada al único miembro de la clase, además de ella, con "decencia y superioridad".
-Si no te importa Rhonda, quisiera sentarme con Arnold y Gerald- dijo el chico a modo de disculpa hacia la pelinegra.
-¡Claro que no me importa! Puedes sentarte con quien quieras Lorenzo, si quieres sentarte con… los perdedores, esta bien, no hay problema- dijo la chica enérgicamente.
-Bien, entonces supongo que Eugene se sentara contigo y Nadine- dijo el profesor.
-¿Qué?- exclamo Rhonda mientras Nadine y Eugene intercambiaban una sonrisa.
-Lo que escucho, Srta. Lloyd, según mi lista de asistentes Eugene es el último que faltaba de escoger asiento, y como Lorenzo se negó a compartir asientos con usted y su acompañante…- trato de explicarse el profesor mientras repasaba la lista de asistentes.
-¡Si!- lo interrumpió la niña –Ya entendí…- dijo apretando los puños, para luego acercarse a Lorenzo lo suficiente para amenazarlo "sofisticadamente" –Te arrepentirás de esto…- le amenazo entre dientes, el chico solo le dirigió una mirada de ayuda a Arnold y a Gerald, pero estos solo se encogieron de hombros.
-Tranquila, Rhonda, se que nos divertiremos estas 4 horas de vuelo- le dijo Eugene con una sonrisa poniéndole una mano en la espalda, la chica estaba a punto de contestarle de mala manera, pero el director Wartz se le adelanto.
-Bien, ¡es hora!- y dicho esto, todo el grupo se dirigió a la puerta que les había indicado la Srta. minutos antes.
Todo iba bien, hasta que el detector de metales resonó cuando Helga iba pasando por este, el grupo se detuvo en seco y voltearon a verla curiosamente.
-¡Esto es genial!- dijo sarcásticamente -¿Y ahora que?- dijo en forma de fastidio.
-¿Porta algo hecho de metal o algún material parecido con usted?- le pregunto un oficial amablemente.
-No que recuerde- dijo la rubia.
-Has memoria, Helga. Debes traer algo de metal contigo, si no, no se abría accionado la alarma- le dijo la oriental.
-Espera… espera…- dijo la rubia mientras su rostro mostraba una mirada perdida, la cual indicaba que estaba repasando lo que llevaba consigo en su mente "OH ¡Perfecto!" pensó la rubia sarcásticamente –Lo olvide…- dijo sin pensar, no se había dado cuenta de que lo había expresado en voz alta, pero para su mala suerte, los demás si se dieron cuenta de su comentario.
-¿Qué olvidaste?- le pregunto Olga preocupada.
-¡Tranquila, Olga!- le espeto la rubia –Sr. Si traigo algo conmigo de un material parecido, es un… un…- dijo la rubia nerviosa.
-¿Un…?- indago Olga, quien al igual que el policía se estaba impacientando.
-¡No me presiones!- grito la rubia.
-Lo siento…- se disculpo la mayor.
-Es… es… es un…- seguía balbuceando la rubia.
-¿Un que? ¡Habla ya, mujer!- le espeto Gerald de una manera desesperada.
-¿Es algo tan malo, Helga?- indago Arnold, acercándose a la rubia.
-¿Qué? ¡No! Por supuesto que no- exclamo la rubia de manera ofensiva.
-¡Seguramente es un cuchillo de asesina serial!- exclamo Harold, posando sus manos en su cabeza en forma dramática.
-¡Cállate, Gordinflón! Créeme que si guardara un cuchillo y fuera asesina serial, no estarías aquí diciéndolo- espeto la rubia, a lo que Harold solo trago saliva ruidosamente. Luego, Helga se dio la vuelta dándole la espalda a sus compañeros y saco algo de entre sus ropas –Esto es lo que acciono este maldito foco rojo- exclamo la chica, girándose de nuevo mostrando una especie de collar con un dije en forma de corazón –Es un relicario- dijo Helga con su típico tono de indiferencia, pero por dentro se moría de vergüenza; aquel objeto había llamado la atención de cierto chico rubio, quien miraba el relicario detenidamente.
-Esta bien, Srta. Puede pasar tranquilamente- dijo el policía, para luego abrirle paso a la rubia, quien guardo el relicario entre sus ropas nuevamente, para después caminar estrepitosamente por la terminal hasta llegar con el resto del grupo.
-¿Qué?- les pregunto enfadada, ante las miradas curiosas que le dirigían todos.
-Bien… hay que… abordar el avión- dijo Simmons, interrumpiendo los pensamientos del chico rubio.
Dicho esto, todos caminaron hacia la puerta de abordaje correspondiente, entraron al avión ordenadamente y se sentaron como habían acordado previamente.
-Helga… ¿Qué fue eso?- le pregunto la oriental ya una vez sentadas en sus asientos, Helga en la ventana, luego Phoebe y después Brainy.
-¿Qué no lo viste?- pregunto la rubia alzando su ceja por el lado izquierdo mientras el avión echaba a andar por la carretera de despegue.
-Si, claro que lo vi, me refiero… Helga, tu no sueles cometer ese tipo de errores cuando se trata de ponerte en evidencia con "mantecado"- dijo la oriental pensativa.
-Lo se. Phoebe no se que me sucedió, creo que la costumbre de cargar con esta estupidez hizo que me olvidara de los maditos detectores de metales…- dijo la rubia molesta, para luego mirar por la ventana distraídamente hasta ser interrumpida por su amiga.
-Helga, ¿en que piensas?- le dijo la oriental.
-En nada, Phoebe. Solo espero que Arnold no haya reconocido este ¡estúpido objeto!- dijo con desprecio.
-¿Reconocerlo? ¿A que te refieres? ¡Helga! No me digas que… ¿Lo ha visto?- pregunto la pelinegra con una curiosidad y preocupación desbordantes.
-Si…- dijo la rubia bajando la mirada –Pero, por suerte esa vez no se entero que era mío.-
-¡Helga! Esa historia no me la has contado- dijo la oriental indignada ante la desconfianza de su amiga, ya que normalmente Phoebe siempre estaba enterada de los líos en los que Helga se metía constantemente y las artimañas que tenia que llevar a cabo para salir de estos.
-Lo se, lo siento- se disculpo la rubia, quien parecía muy desganada.
-¿Quieres contarme?- pregunto la oriental esperanzada, esperando un "si" como respuesta.
-Esta bien… Lo que paso fue que…- comenzó a contar la rubia, y mientras esta le platicaba su aventura a su amiga, unas cuantas filas detrás de ellas se estaba llevando a cabo una conversación entre Arnold y Gerald.
-¿Por qué no quisiste sentarte con Rhonda?- le interrogo Arnold a Lorenzo.
-No es nada personal, es solo que quiero pasar mas tiempo con ustedes chicos, es todo- dijo Lorenzo inocentemente, para luego tomar su iPod y comenzar a escuchar música con los audífonos puestos, a lo que los 2 amigos enarcaron una ceja.
-Pues… no se nota…- dijo Gerald volteando a ver al rubio luego de unos segundos, para ese momento Arnold ya se encontraba viendo a través de la ventana perdido en sus pensamientos -¿En que tanto piensas, viejo?- le pregunto Gerald, aun con una ceja en alto.
-En Helga- respondió el rubio sin pensar, a lo que su amigo sonrío placidamente; Arnold, al darse cuenta del error tan grave que había cometido intento excusarse, claro, sin perder la honestidad –Me refiero a… No estoy pensando precisamente en ella, Gerald- dijo el rubio con la voz un tanto temblorosa, a lo que su amigo solo amplio su sonrisa.
-¿Ah no?- indago el moreno de manera suspicaz, sin borrar su amplia sonrisa de satisfacción.
-No. En realidad…. Estaba pensando en el objeto que le mostró al oficial- dijo el rubio, en modo pensativo.
-¿Por qué?- indago el moreno en forma curiosa, borrando su sonrisa.
-Es que… creo haber visto ese mismo relicario en otra parte, pero… no recuerdo donde- le respondió el rubio, ante esto la curiosidad de Gerald se acrecentó de manera sublime.
-¡Trata de recordar, viejo!- le ordeno el moreno -¡Concéntrate! ¡Tienes que recordar! ¡Tienes que!- dijo efusivamente.
-Gerald, con tus gritos es imposible- dijo el rubio molesto.
-Lo siento- dijo Gerald, para luego soltar una risita nerviosa.
-¡Ya recordé!- exclamo el rubio triunfante, Gerald solo se extasío ante esta afirmación –Un día, mi abuelo encontró un relicario idéntico en la casa de Huéspedes, y asumió que era un regalo de la abuela, ¿sabes? El relicario tenia una foto mía…- dijo en forma seria –Yo estaba empeñado en abrir el relicario y cambiar mi foto por una de la abuela, pero mi abuelo se negaba… y cada vez que alguno de los dos estaba apunto de abrir el relicario ocurrían cosas extrañas…- siguió diciendo el rubio de manera pensativa.
-¿Extrañas?- indago el moreno.
-Si, en el último intento de abrir el relicario, el cual fue exitoso, se fue la luz y cuando volvió, el relicario ya no estaba- dijo el rubio.
-¡Increíble!- exclamo el moreno –Al parecer, alguien no quería que abrieras ese relicario, Arnold. La pregunta es ¿Por qué?- dijo el moreno pensativo.
-Ya creo saber el porque, Gerald. Cuando logre abrirlo note que había algo escrito dentro, pero no alcance a distinguir las palabras, alguien no quería que leyera la inscripción, Gerald, ese es el porque. La pregunta más bien seria ¿Quién?- dijo el rubio seriamente y ambos guardaron silencio.
-Arnold, no crees que es demasiada coincidencia, y que tal vez, solo talvez…-comenzó a decir Gerald, el rubio, al darse cuenta de adonde se dirigía lo interrumpió abruptamente.
-¡Por supuesto que no, Gerald! ¡Seria imposible! Helga, no…- decía el rubio estrepitosamente.
-¡Oye, Arnold!- lo interrumpió su amigo –Yo nunca mencione a Helga…- dijo el moreno, para luego volver a sonreír placidamente.
-Gerald… mejor hay que ver la película…- dijo el rubio tajantemente girando su mirada a una pequeña pantalla que se encontraba en el avión, colgando de la parte superior de este; el moreno solo volvió a sonreír conteniendo una risa estruendosa que rogaba por salir disparada de la boca del moreno, y dirigió su mirada a la pantalla.
Ok… eso fue todo, espero no se les haya hecho demasiado largo y tedioso, esta vez me centre mucho en las sospechas que tiene Gerald acerca de los sentimientos de Arnold por Helga ya que Craig dijo que para la película varios ya sospechaban sobre la relación de los rubios, espero les haya gustado.
¡Ahora si! Ahí vienen las cosas que utilice tomando otros capítulos como referencia, algo que a Andromeda1234 le gusta mucho… aja jajá Por cierto, gracias por tus reviews, me encantan, y la verdad es que he visto la serie tantas veces que me la se de memoria, y por eso se me facilita usar cosas de otros capítulos.
1.- Como todos saben, "Kimba" es el apodo con el que la abuela llama a Arnold, como todo en esta serie, con respecto a apodos, leyendas y esas cosas son parodias de algo, me decidí a investigar un poco, y resulta que "Kimba" es el nombre de un, tipo leoncito, de una película con el mismo nombre.
2.- Para todos los que se hacen llamar fans, que no lo son… (¡No lo son! No pueden llamarse asi, si no sabían esto) Eleanor es Helga, así la llama Pookie. Dato curioso: A Gerald lo llama Coronel Binghamton y según la abuela, el vive en Botswana, esto es del capitulo "Gerald, viene de visita".
3.- Cuando Arnold le pregunta de una forma "grosera" al director Wartz que, que hace de metiche en el viaje, lo hace en realidad preocupado, ya que la ultima vez que abandono la escuela fue un desastre total; Capitulo "El director Simmons".
4.- Lo de "Maestra Estudiante" lo saque del capitulo del mismo nombre, en el que Olga le da clases al 4º grado, y se la pasa balconeando a la pobre de Helga; una de las cosas que dijo, fue que Helga mojo la cama hasta la edad de los 7 años (esa es otra cosa que Helga y yo tenemos en común, solo que mi problema fue un poco mas prolongado jeje jeje no lo cuenten, ¿si? Que esto quede entre nosotros).
5.- Cuando Gerald dice "Estamos hablando de cuanto me intimida no de cuanto me asusta, son dos cosas completamente diferentes", lo puse así, ya que he notado que Gerald es de los pocos que suelen enfrentar a Helga, por lo que se denota que su efecto intimidatorio casi no tiene efecto en el, pero si lo asusta ya que, se burla de ella y cuando lo enfrenta o lo amenaza el chico se pone nervioso o preocupado, lo que da a entender que lo asusta pero no lo intimida. Esto se puede notar en varios capítulos, como por ejemplo en "Frutas en el centro". También he notado que a Gerald, de repente le dan aires de hippie jajá jajá.
6.- Decidí que Brainy fuera uno de los acompañantes de Helga en el avión, porque Craig dijo que Brainy estaba con Helga durante casi toda la película.
7.- Y la historia del relicario… la saque del capitulo "El relicario de Helga" y se me hizo algo increíble y dinámico, además de un homenaje a las metidas de pata y escenas vergonzosas de Helga.
8.- Como habrán notado, algunas veces me dirigí a Rhonda como Srta. Wellington y otras como Srta. Lloyd, ambos son sus apellidos, de hecho es la única de toda la serie que tiene 2 apellidos y 2 nombres; además deben haber notado que de los personajes secundarios, uno de los que mas menciono es Harold, esto es porque, personalmente es uno de mis personajes favoritos de la serie.
Lupizz, también a ti te agradezco infinitamente tu comentario, tus comentarios y los de Andromeda1234 los aprecio mucho, ustedes son mis comentaristas mas fieles ajajá =D claro que... todos los comentarios los aprecio ¿eh? no crean que no...
