TJM (The Jungle Movie)
Disclaimers: Los personajes aquí presentes no me pertenecen, son propiedad de Craig Bartlett.
(N.A: aquí esta el capitulo 6 con pocas horas de diferencia de haber publicado el 5, la verdad es que se los debía por haberme tardado tanto, aunque allá sido culpa de la pagina… ¬¬' por cierto, retome lo ultimo del capitulo anterior para que no se me pierdan.)
Capitulo 6: La selva.
-¡Miren esto!- grito Sid tomando el papel y soltando a Eugene ocasionando que el pelirrojo volviera a estrellarse contra el suelo; los demás se acercaron a el esquivando las cosas que se encontraban desordenadamente sobre el piso; y una vez que llegaron a él, el chico comenzó a leer -"No se molesten en buscar a sus acompañantes, no los encontraran tan fácilmente… Si quieren encontrarlos deberán obedecer, necesito que me hagan un favor, encuentren "El Corazón" y les devolveré a sus amigos. No se preocupen, cuando tengan el precio a pagar en sus manos, nosotros los encontraremos a ustedes."- dijo Sid concluyendo su lectura.
-Bien… ¡Manos a la obra!- dijo Helga rompiendo el silencio, dirigiéndose a la puerta para salir de la habitación.
-¡Espera, Helga! No estarás pensando que…- la detuvo Lorenzo.
-¿Qué no es obvio? Los han secuestrado- dijo la rubia deteniendo su previa acción.
-Si, pero… no podemos hacer nada- le dijo el pelinegro.
-¿A que no? El… ella… ¡O lo que sea! Nos dijo claramente en la carta lo que teníamos que hacer ¿Qué acaso no escuchaste lo que dijo Sid?- pregunto molesta.
-Si, lo escuche, pero…- comenzó a decir Lorenzo, pero la chica lo interrumpió.
-Entonces comprenderás lo que hay que hacer; hay que encontrar "el precio a pagar" para que ellos nos encuentren y así nosotros encontrar a los torpes de los adultos- dijo Helga molesta, y se dio la vuelta para salir por el umbral de la puerta a paso firme.
Los demás intercambiaron miradas por unos segundos, y después siguieron a Helga tras la puerta rápidamente, una vez fuera la buscaron con la mirada pero no había rastro de ella.
-¡Ahí!- grito Nadine, señalando a la habitación de Olga la cual tenía la puerta entreabierta.
Los niños se dirigieron a la habitación señalada corriendo y una vez que llegaron vieron a Helga abriendo cajones y moviendo las cosas.
-¿Qué buscas?- le pregunto Arnold, pero no obtuvo respuesta alguna, Helga siguió con su actividad.
Pasaron unos cuantos minutos; Helga removiendo las cosas en la habitación y sus compañeros observando; hasta que la rubia se detuvo, se giro sobre su eje y camino hacia la puerta sin decir palabra, los demás le abrieron el paso casi instantáneamente, pero no le quitaron la mirada de encima, y la observaron caminar hacia la habitación de Arnold, Gerald y Lorenzo para luego ir tras ella nuevamente. Una vez que el resto del grupo llego a la habitación de los previamente mencionados, pudieron observar a Helga hacer lo mismo que había hecho en la habitación anterior.
-Helga, ¿podrías decirnos que estas buscando?- pregunto Lorenzo.
-No tengo porque decírtelo- le contesto la rubia distraídamente mientras buscaba debajo de la cama.
-¿Cómo que no? ¡Estas en nuestra habitación! Creo que merecemos una explicación, ¿no crees?- le dijo Gerald exaltado.
-Mm…- dijo Helga en tono pensativo- No, no lo creo- dijo después levantándose del suelo, para dirigirse a las maletas y buscar dentro de estas.
-Debí suponerlo…- dijo Gerald dándose por vencido.
-¡Esta vacía!- exclamo Helga molesta para después patear la maleta.
-¡Claro que esta vacía! Ya guardamos la ropa en los cajones- dijo Gerald en un tono que denotaba exasperación ante la actitud de Helga.
-Cajones... ¡claro! ¿Cómo no lo pensé antes?- se dijo Helga a si misma en un susurro –Arnold- le llamo al rubio, quien giro su cabeza para verla mejor -¿Dónde guardaste tus calcetines?- le pregunto la rubia.
-¿Qué?- fue lo único que logro articular el rubio.
-Ya me oíste. ¿Dónde guardaste tus calcetines?- le volvió a preguntar la rubia, pero esta vez en un tono de fastidio.
-En el buró del espejo, en el 3er cajón de lado derecho- le contesto el rubio lenta y distraídamente, ya que estaba, como todos, observando atentamente los movimientos de Helga, quien se dirigió al lugar mencionado por el rubio, una vez frente al buró poso sus manos en la manivela del cajón dispuesta a abrirlo -¡No lo abras!- le grito Arnold, pero la rubia no le presto atención y abrió el cajón previamente indicado.
"Debe de estar por aquí…" pensaba la rubia mientras comenzaba a remover el interior del cajón, ante esto Arnold solo se puso colorado, ya que junto con sus calcetines se encontraba su ropa interior.
-¡Lo encontré!- exclamo Helga triunfante, lo cual hizo que la curiosidad de sus observadores se acrecentara.
-¿Qué encontraste?- le pregunto Nadine emocionada, la rubia no le respondió, solo saco sus manos del cajón.
-Ese…- dijo Arnold lenta y dubitativamente al observar el objeto que sostenía la rubia –Ese es…- seguía diciendo el rubio.
-¡Vaya, Arnold! ¡No sabia que fueras tan sentimental y delicado!- exclamo Lorenzo en tono de burla con una sonrisa.
-¡Yo no puedo creer que Helga se haya desvivido para encontrar tu diario!- dijo Sid entre risas.
-Sid... ese no…- comenzó a decir el rubio fastidiado, pero Helga lo interrumpió.
-¡No seas tonto, Sid! No es el diario de Arnold, es de su papá- dijo Helga; Arnold y Gerald solo le dirigieron una mirada escrutadora llena de desconcierto y curiosidad. Helga al darse cuenta del terrible error que había cometido se llevo una mano a la boca, deseando no haber dicho todo aquello.
-Helga… ¿Cómo supiste que el diario estaba en el cajón de los calcetines?- le pregunto Lorenzo.
-Lo supuse… bueno, en realidad supuse que estaría escondido entre la ropa interior- le contesto Helga despreocupada, ante su respuesta los demás solo la miraron confundidos.
-Y ¿Por qué preguntaste por los calcetines?- indago Stinky.
-¿Hubieras preferido que dijera: "Arnold, ¿Dónde guardaste tus calzones?"?- le pregunto la rubia –No se escucha del todo bien, ¿no crees?- le pregunto Helga burlonamente, Stinky solo asintió.
-Cínica…- susurro Gerald, pensando que a ella en realidad no le hubiera importado preguntar aquello tan descaradamente.
-Helga… ¿Cómo…?- comenzó a decir Arnold, pero Helga al darse cuenta de lo que iba a preguntarle decidió interrumpirlo inmediatamente.
-Ahora no hay tiempo para entrevistas- dijo Helga nerviosamente evadiendo la pregunta de Arnold, y abriéndose pasó entre sus compañeros para salir de la habitación –Están peor que la inquisición española…- susurro Helga con fastidio dirigiéndose a su propia habitación.
Los demás la siguieron de cerca, una vez que entraron a la habitación de la rubia y la oriental, esta se hincó a un lado de su cama, y deslizo su brazo debajo de esta para finalmente sacar una mochila de las que son especiales para acampar color rosa aperlado.
-Phoebe- dijo levantándose del suelo –Tu maleta- fue lo único que necesito decir para que la pelinegra sacara otra mochila, de color azul claro, de debajo de su propia cama; mientras la pelinegra se levantaba y se posaba la mochila sobre la espalda, la rubia metía el diario dentro de la suya –Listo, ¡Vámonos!- ordeno la rubia, para después ponerse la mochila sobre los hombros y dirigirse hacia la puerta de su habitación, pero esta vez sus compañeros no le abrieron paso.
-¿A dónde van?- pregunto Gerald.
-¿A dónde crees, tonto? A buscar a nuestros tutores- dijo Helga como si fuera de lo más obvio –Ahora apártense- ordeno la rubia, todos obedecieron a la orden a excepción de Gerald y Arnold.
-¡No las dejare! ¡Es muy peligroso!- dijo el moreno firmemente.
-Y lo que iban a hacer tu y el camarón con pelos con complejo de Tarzán, ¿no es peligroso?- le espeto Helga desafiantemente, Gerald no respondió, pero tampoco se movió –Gerald… o estas con nosotras o simplemente no estas- le dijo la rubia acercándose a el, Gerald solo bajo la mirada y se retiro del umbral de la puerta aceptando que la rubia tenia razón, lo que iban a hacer el y Arnold también era peligroso, puede que mas.
-¡Espera Helga, iré contigo!- le grito Lorenzo corriendo hacia ella.
-Esta bien, tienes 2 minutos para empacar. ¡Ya escucharon si van a venir será mejor que se apresuren!- grito la rubia, a lo que todos se quedaron pasmados por unos segundos, pero después se dirigieron rápidamente a sus habitaciones.
Una vez pasado el plazo dado por Helga todos se encontraban en la entrada con sus mochilas a la espalda.
-Parece que no son tan cobardes después de todo- dijo Helga complacida al ver a todos sus compañeros listos para emprender la búsqueda -¡Caminen!- ordeno Helga quien comenzó a caminar hacia fuera de la reserva seguida por sus compañeros; caminaron durante carios minutos hasta que…
-¿Cuánto falta?- pregunto Harold cansado de tanto caminar.
-¡Escúchame bien, Harold! Falta mucho; nos vamos a tardar lo que nos tengamos que tardar y no quiero escuchar que te quejes en ningún momento, ¿entendido?- le espeto la rubia molesta.
En ese momento un coati salto hacia la espalda de Eugene ocasionando su caída.
-Y tu deja de caerte… ¡levántate!- le espeto la rubia impaciente al pelirrojo quien se encontraba en el piso, para luego girarse y continuar caminando.
-¡Estoy bien! Gracias por preguntar…- dijo Eugene con una sonrisa levantando la cabeza mientras Nadine y Sid se acercaban para retirar al animal de su espalda; una vez hecho esto, Eugene se levanto del suelo y se dispusieron a seguir a Helga.
-Parece que Helga no esta de buen humor- dijo Arnold mientras caminaba.
-¿Tu crees?- le pregunto Gerald sarcásticamente –No, no creo. Debe ser tu imaginación- continuo diciendo el moreno en el mismo tono.
Así continuaron su trayecto, a pie, durante varios kilómetros; a decir verdad, adentrarse en la selva no seria un verdadero problema ya que la reserva estaba rodeada de esta. Caminaron y caminaron varios kilómetros durante un par de horas hasta que Helga se detuvo en seco.
-¡Aquí!- dijo la rubia triunfante.
-Aquí… ¿Qué?- pregunto Gerald.
-Debemos adentrarnos a la selva- le contesto Helga.
-¿Qué? Si lo que querías era entrar a la selva, ¿Por qué caminamos tanto? ¡Todo el lugar es selva!- se quejo Harold.
-Porque aquí indica el mapa que debemos adentrarnos- dijo Helga en tono de fastidio.
-¿Mapa? ¿Cuál mapa?- indago Sid.
-El del diario, ¿Cuál mas?- le contesto la rubia, para luego dirigirse hacia la selva dispuesta a adentrarse en esta.
-¡Espera! No estará pensando que voy… ¡digo! Vamos… a caminar por en medio de la selva ¿o si?- inquirió Rhonda deteniendo a la rubia-
-No, Rhonda, no lo estoy pensando…- le contesto Helga, a lo que la pelinegra libero el aire de sus pulmones en forma de alivio –Lo estoy asegurando- le sentencio la rubia, ante esto Rhonda se tenso severamente –Y será mejor que empecemos a caminar, no debemos perder tiempo- dijo Helga, adentrándose a la selva sin darle oportunidad a los demás de replicar.
Phoebe, Lorenzo y Brainy la siguieron sin dudarlo, y luego entraron los demás. Y así iniciaron su caminata por el interior de la densidad de la fauna hondureña
-¡No puedo creerlo!- exclamo Nadine emocionada.
-¡Yo tampoco! No puedo creer que este caminando ¡en la selva!- se quejo Rhonda.
-¿Qué no te das cuenta, Rhonda?- le dijo su amiga, a lo que la pelinegra le dirigió una mirada inquisidora –Estamos frente a uno de los ecosistemas mas nutridos en cuanto a insectos- dijo la chica emocionada -¡Es como el cielo! ¿Sabias que hay 20,000 especies de arañas en San Lorenzo?- le informo Nadine emocionada.
-Nadine, cállate. ¡No quiero escuchar nada más sobre insectos! Por lo menos hasta estar de vuelta en Hillwood…- dijo Rhonda mirando temerosa a su alrededor, Nadine solo asintió.
Eso fue todo, prometo tener el capitulo 7 máximo en tres días. Es una promesa que les hago, escribir más rápido.
Espero que les haya gustado.
Lo que dice Helga de la Inquisición española es del capitulo "La pócima magica".
Lo de Nadine, bueno… todos sabemos que le encantan los insectos… de verdad, ¡no la comprendo….!
Lo de fauna hondureña es porque me puse a investigar y resulta que San Lorenzo es un pueblito de Honduras, o al menos eso decía Wikipedia, y sabemos que Wikipedia no miente.
