TJM (The Jungle Movie)

Disclaimers: Los personajes aquí presentes no me pertenecen, son propiedad de Craig Bartlett.


Capitulo 8: Una noche bajo las estrellas.

parte 2

-¿Podrían soltarme?- pregunto Rhonda molesta a Nadine y Phoebe, quienes la habían arrastrado al interior de la selva para buscar comida.

-Solo si prometes no huir- le contesto Nadine.

-No podría…- contesto Rhonda resignada bajando la cabeza en forma de decepción –No se como regresar…- continuo diciendo un poco apenada y molesta consigo misma, ya que de tanto gritar e intentos fallidos de liberarse no se fijo en el trayecto transcurrido y no sabia como regresar por su propia cuenta; sus captoras se miraron por un segundo, se encogieron de hombros y la soltaron.

-Eso te pasa por quejumbrosa- le dijo Nadine a Rhonda de manera recriminatoria mientras Phoebe se acercaba a unos arbustos y comenzaba a arrancar algunas bardanas de estos.

-Quejumbrosa ¿yo?- le replico Rhonda enfadada.

-Si, tu- le dijo Nadine con una sonrisa burlona.

-Rhonda, Nadine, ¿podrían dejar de discutir y ayudarme con esto?- les pregunto Phoebe desde el piso.

-Pero no sabemos nada sobre plantas- dijo Nadine nerviosa.

-Rhonda, tu recolectaras bardanas- le dijo Phoebe decidida a tomar el mando ya que sus compañeras no tenían la menor idea de que buscar.

-¿Disculpa?- pregunto la pelinegra de manera "indignada".

-Estos frutos blancos con rosa que están en este arbusto son bardanas, Rhonda. Necesito que las recolectes- le dijo Phoebe pacientemente.

-Ya que…- dijo Rhonda de mala gana para luego hincarse frente al arbusto y comenzar con su tarea.

-Nadine… tú recolecta estas moras- le dijo Phoebe luego de haber recorrido el lugar con la mirada, acercándose a unos arbustos bastante frondosos –Yo recolectare ortigas y acederas- le comunico Phoebe para luego apartarse unos cuantos metros de sus acompañantes e inspeccionar el área.


-¿Es mi imaginación o Helga quería estar a solas con Lorenzo?- le pregunto Gerald a Arnold mientras caminaban por la selva.

-Debe ser tu imaginación- le contesto Arnold de manera tajante e indiferente.

-No lo creo… a todos nos dio algo que hacer menos a Lorenzo…- seguía diciendo Gerald de manera pensativa, como analizando las previas acciones de la rubia; este comentario solo logro que Arnold se molestara -¡A mi se me hace que algo se traen esos dos!- termino de decir el moreno de manera acusatoria; esta ultima frase convirtió la molestia de Arnold en enojo.

-¡Gerald…! ¿Podrías no hablar de Helga y Lorenzo en estos momentos? Me desconcentras- le dijo el rubio enfadado.

-Claro, Arnold. Discúlpame- le dijo Gerald, reteniendo una risa que rogaba por salir de su boca.

-¿Disculparte? ¿Por qué?- le pregunto Arnold mas calmado.

-Por mencionarlo, es solo que olvide que no te importa lo que haga Helga ni con quien, porque ella "no" te gusta…- le contesto Gerald de manera que las comillas se podían apreciar sin necesidad de alguna ayuda adicional; ante esta reciente insinuación de Gerald sobre Arnold y sus sentimientos hacia Helga, el rubio no respondió y siguió caminando decidido a no darle importancia a nada que saliera de la boca de su mejor amigo mientras siguiera insistiendo con el mismo asunto.

-¡Listo! Aquí hay troncos, llevémoslos- dijo Arnold al avistar un montón de troncos caídos debajo de unos árboles bastante tupidos.

-No, primero hay que medirlos con mi pulgar- dijo Gerald negando con la cabeza y tomando un tronco para verlo mejor.

-¡OH vamos, Gerald! No estarás hablando en serio. Si hacemos eso nos tomara horas- le dijo el rubio ansioso por regresar al campamento, ya que después de los comentarios de su amigo se le había hecho un nudo en el estomago y tenia la necesidad interna de volver al campamento lo antes posible.

-Oye Arnold, no me voy a arriesgar a que "el demonio rosa" me mate por no hacer lo que me dijo y llevar troncos del grosor de mi pulgar- le dijo Gerald seriamente, a lo que Arnold solo guardo silencio pensando en lo dicho por su amigo sin apartar la vista de este –Arnold, es en serio…- le dijo el moreno extendiendo su mano con su dedo pulgar en alto.

-De acuerdo…- acepto Arnold resignado, para después estirarse, tomar uno de los troncos y compararlo con el dedo de su mejor amigo.


-musgo seco, hojas secas y trozos de corteza; musgo seco, hojas secas y trozos de corteza; musgo seco, hojas secas y trozos de corteza…-

-Stinky, ¿podrías dejar de repetir eso?- le dijo Sid a su compañero, quien ya tenia aturdido a su par de acompañantes.

-Si, ¡ya cállate!- le espeto un Harold fastidiado.

-Lo siento. Es para no olvidarlo- se disculpo Stinky, para luego comenzar con su canto repetitivo, a lo que Sid rodó los ojos fastidiado y Harold procedió a taparse los oídos con las manos.

-Parece que tanto pudín de limón ya le afecto el cerebro…- se dijo Sid fastidiado mientras seguían caminando por la selva.

-Mi cerebro esta en perfectas condiciones, Sid, tanto que deberías dejarme nutrir tu mente con mi sapiencia algún día…- le contesto Stinky con una amplia sonrisa.

-El que uses varias palabras en una oración no quiere decir que tengas la sapiencia suficiente para nutrir a mi cerebro, ¡no dejare que te le acerques!- le contesto Sid de manera brusca, a lo que el par de niños comenzó a discutir desmesuradamente sobre la "sapiencia" que poseía Stinky.

-¡Miren!- grito Harold interrumpiendo la discusión de sus amigos, apuntando con su dedo índice hacia una roca sobre la cual estaba sentado un mono.


-¡Helga, ya volvimos!- se escucho decir a Eugene en cuanto este y Brainy regresaban al campamento cargando pequeñas ramas en los brazos, las cuales le impedían ver el piso, lo que ocasiono que tropezara -¡Estoy bien!-

-ten mas cuidado, ¿quieres?- le dijo Lorenzo a Eugene mientras Helga solo rodaba los ojos con fastidio.

-Eugene, ¿podrías…?- comenzó a decir la rubia girándose para ver mejor al pelirrojo, pero sus ojos fueron capturados por otro par de chicos -¡Vaya, han vuelto!- dijo la rubia dirigiéndose al par de recién llegados olvidándose por completo de Eugene.

-Helga, ¿Qué es todo esto?- pregunto Arnold al observar lo que estaba sobre el piso.

-Son camas, tonto. ¿Qué creíste que estaría haciendo todo este tiempo, eh?- le pregunto Helga molesta con las manos en la cintura.

-no lo se…-dijo el chico absorto al observar 9 camas hechas con ramas, hojas, musgo, etc.

-¡no se queden ahí parados como mensos, comiencen a cavar!- les grito Helga abruptamente.

-¿Cavar? ¿Con que?- pregunto Gerald encogiéndose de hombros.

-Podrían hacerlo con cucharas, así como lo hacen los prisioneros de alcatraz; o podrían hacerlo con las manos como los perros… ¡no lo se, Gerald! Solo háganlo-

-Helga, ya regrese. Con todo y comestibles- dijo Phoebe al llegar a
donde su mejor amiga con una sonrisa -¿ya esta todo listo?-

-No, este par de mocosos no quiere cavar- dijo Helga molesta.

-¡Helga, nos lo acabas de pedir!- grito un Gerald inconforme.

-Esa no es excusa- dijo la rubia levantando una mano en señal de que
el chico debía dejar de discutir.

-Pero...- comenzó a articular el Moreno, pero lo detuvo una joven
oriental tomándolo por el brazo, Gerald bajo un poco su mirada para
ver a Phoebe sonreírle de manera pacifica; una sonrisa que Gerald
correspondió de inmediato.

Después de esto los chicos comenzaron a cavar usando nada mas y nada
menos que sus manos; tal y como había ordenado Helga.

-Así esta bien- les indico Phoebe en cuanto habían hecho un agujero en
el suelo con pocos centímetros de profundidad; el par de amigos solo se
miro confundido -¡Ya esta, Helga!- la susodicha al oír estas palabras
provenientes de su amiga, tomo unos cuantos troncos y comenzó a construir una especie de tripie sobre el agujero.

-¿Ahora que?- pregunto Arnold.

-Ahora... hay que hacer varios como... ¡Este!- le comunico Phoebe,
costeándole una rama delgada con varios comestibles incrustados,
haciendo una especie de brocheta.

En cuanto los niños comenzaron a hacer lo indicado, se comenzaron a
escuchar varios gritos provenientes desde lejos.

-¿Qué es eso?- pregunto Rhonda levantando su cabeza y enderezando su cuerpo en señal de alerta.

-No lo se…- contesto Phoebe mientras observaba a su alrededor tratando de averiguar la dirección exacta en la que los gritos provenían, y la encontró, pero no con ayuda de su sentido del oído si no con el de la vista, ya que junto con los gritos un montón de arbustos se comenzaron a mover bruscamente frente al grupo de niños.

-¡Aaaaaaahhhhhhhh!- escucharon gritar a Sid, Stinky y a Harold mientras los observaban salir corriendo desde los arbustos; lo que capto la atención de el resto de los chicos fue que detrás de los previamente mencionados, se encontraba un mono persiguiéndolos, y no solamente eso si no que el mono estaba defecando mientras corría detrás de los chicos.

- Defecando y corriendo al mismo tiempo… ¡eso es multifuncionalidad!- dijo Helga en modo de burla victoreando al mono, ante su comentario los demás solo soltaron una carcajada estruendosa, mientras, Helga se conservó seria retomando su actividad con las brochetas.

El mono seguía corriendo y defecando tras el trío de jóvenes, lo que ocasionó que las carcajadas no pararan; la persecución fue tal que los chicos optaron por esconderse detrás de la que ellos consideraban, "la mas peligrosa, ruda y… peligrosa"; Helga.

-¡Oigan, quítense de atrás de mi! ¿Qué creen que soy?- les espeto la rubia en cuanto el trío de chicos se escondió detrás de ella.

-¡Nuestra defensora!- dijeron los 3 chicos al unísona.

-¡Vaya! Ahora resulta que soy la protectora de los zopencos, idiotas y débiles de la sociedad- dijo la rubia "indignada" de manera sarcastica.

-¿Lo eres?- pregunto Sid inocentemente, tomándose muy en serio el comentario de la chica.

-¡Por supuesto que no! ¿No estas poniendo atención?- le grito la rubia enfadada girando la cabeza para poder ver a su interlocutor, lo cual solo logro intimidarlo y hacer que el chico en "defensa propia" encogiera los hombros, como esperando que algún golpe secundara al comentario de la rubia.

-Tal vez no seas nuestra defensora, pero dijiste que eras la líder y el deber de un líder es proteger a los suyos o ¿me equivoco?- le dijo Gerald con una sonrisa, burlándose de la chica muy en el fondo de su moreno ser.

-Es increíble que vaya a hacer esto…- susurro la chica mientras se levantaba de su asiento, o mejor dicho del piso, y se dirigía hacia el mono ante las miradas absortas de todos –Escúchame… animal- dijo la rubia, esta vez dirigiéndose al primate frente a ella.

-Es un babuino, Helga- le informo Phoebe.

-Babuino, orangután, chango, macaco… ¡lo que sea! Es un animal, y es un primate, así que ¡me dirigiré a él como yo quiera!- le espeto la chica a su amiga de manera indiferente.

-Como digas…- le respondió su amiga con una sonrisa.

-¡Tu, babuino!- volvió a llamarle Helga al primate –Deja de molestar a estos idiotas, ¿quieres?- dijo la chica poniendo sus manos en la cintura; el babuino solo la miro absorto –Escucha… em… ¡hagamos un trato!- luego de haber dicho esto, la rubia se agacho a la altura del animal y comenzó a hablar con el en vos baja, de manera que nadie escucho lo que decía, pero increíblemente el animal pareció comprender ya que en cuanto la chica finalizo su parloteo el animal volvió por el mismo camino en el que había venido.

-¿Cómo lo hiciste?- le pregunto Sid.

-Magia, Sid, magia- le respondió la chica burlonamente, dándose aires de grandeza.

La tarde transcurrió en "silencio" desde ahí, con varias risas debido a las caídas y accidentes de Eugene, provocadas por su mala suerte debido a que su nacimiento fue en un Viernes 13. Ya una vez llegada la puesta de sol, Helga decidió que era el momento de encender la fogata y así lo hizo, también, debajo del tripie puso un poco de yesca y la encendió, lo cual hizo que el tripie se transformara en una especie de parrilla en la que nuestros queridos personajes pudieron cocinar sus sagrados comestibles.

La cena fue muy pacifica, los alumnos platicaron de asuntos triviales; así fue hasta que otro grupo de arbustos, los que apuntaban hacia el denso interior de la selva, comenzaron a moverse bruscamente…

-¿Qué es eso?- pregunto Stinky preocupado con la mirada perdida en los arbustos.

-¡No, otra vez no!- grito Rhonda.

-¡Cállate, princesa!- le grito Helga poniéndole una mano sobre la boca para que no articulara palabra alguna.

-De seguro es algún oso, o animal feroz que viene a comernos y de seguro empezara conmigo porque soy delicioso…- comento un Sid temeroso y nervioso, tanto que la voz le temblaba desmesuradamente, pero sin llegar a los niveles del tartamudeo.

-Sid, no puede ser un oso…- le comento Arnold.

-¿A no?- pregunto Sid y esta vez su voz no temblaba.

-No, estamos en la selva, los osos no viven en la selva- le informo Arnold pacientemente.

-Además, si fuera algún animal salvaje… no te preocupes no te comerá a ti primero- le comento Helga de manera indiferente.

-¿Cómo puedes saberlo?- le pregunto Gerald enarcando una ceja.

-Es lógica y gastronomía salvaje y cabalística básica- le respondió Helga dándose aires de sabe lo todo, y soltando a Rhonda de su previo agarre.

-¿Qué?- preguntaron sus compañeros confundidos.

-Es muy sencillo… admitámoslo, si cualquiera de nosotros fuera un animal y se encontrará a nuestro grupo, se comería primero a Harold- dijo la rubia como si fuera lo mas obvio del mundo, señalando a su compañero.

-¿Y a mi por qué?- pregunto Harold enfadado.

-Porque eres el mas grande, gordo, seboso y grasiento de todos nosotros, y porque eres el que mas se asemeja a una presa común… como… ¡los jabalíes!- y así la rubia termino su lección de "gastronomía salvaje y cabalística básica", dejando a sus educandos queriendo reír estrepitosamente y a Harold queriendo gritar con todas sus fuerzas a causa del enojo, frustración e impotencia que sentía hacia Helga, debido a que no podía golpearla porque era una "dama"; ante estas ganas de gritar, a Harold se le comenzó a subir la sangre a la cabeza haciendo que su cara tomara un tono rojizo por color, lo cual causo que las estrepitosas risas que rogaban por salir, lo hicieran; ante las risas de sus compañeros los sentimientos de enojo e impotencia de Harold se incrementaron provocando que el chico, por reacción natural, cerrara los puños con fuerza, tal fue esta que los hombros comenzaron a temblarle y en cuanto se iba a lanzar contra sus compañeros, los arbustos volvieron a moverse violenta y ruidosamente provocando que las risas del grupo de jóvenes se apagara y que Harold olvidara su impotencia y frustración dejando solo espacio para compartir el miedo con sus acompañantes.


Eso fue todo, perdón por no haber subido este capitulo el día que subía le de la primera parte como prometí que haría, es que me cortaron el Internet ¬¬' y luego quise usar el teléfono y ya saben, se escucho la mendiga grabación de "estimado cliente, le informamos que su servicio de teléfono e Internet a sido suspendido por falta de pago, le recordamos que…" Bla, Bla, Bla… ¡HIPOCRITAAAAS! Ay si, ¿no? "estimado cliente"… ¡Estimadas mis chanclas! Si me estimaran tanto como dicen no me cortarían el teléfono y el Internet nomás porque ¡no he pagado!

Bueno ya, yo se que eso a ustedes no les importa pero tenia que desahogarme jajá jajá

Para que sepan, este capitulo tiene todavía una 3ra parte… lo se, lo se, es muy largo… ¬¬' pero así escribo yo, ni modos… y si quieren culpar a alguien de que no lo puedan leer de corrido… ¡culpen a la página! La maldita no me dejo subir el capítulo completo la primera vez…. ¬¬'

Todas los "comestibles" que mencione existen, y el termino yesca también, de hecho todo lo que he puesto sobre las camas, y el lugar perfecto para acampar y todo eso…lo saque de un manual de supervivencia que tengo xD Excepto lo del babuino, me base en su posible existencia en una selva por la película de TARZAN xD

Eugene SI nació en un viernes 13, y según la caricatura a eso se debe su mala suerte.