TJM (The Jungle Movie)
Disclaimers: Los personajes aquí presentes no me pertenecen, son propiedad de Craig Bartlett.
Capitulo 14: Bajo el colchón.
Después de que el intento de Helga, en mover el avión para encontrar "algo importante" fallara, su esperanza y la de todos los demás se había vuelto a derrumbar, sin mencionar que los nervios de Guillermo se acrecentaban a cada intento fallido de la rubia, claro que lo de Guillermo se debía a diferentes razones.
-Parece que tu "juicio" si esta lo suficientemente dañado- dijo Gerald de manera retadora hacia la rubia –Aquí no hay nada-
-Helga, ¿no crees que sea tiempo de que dejes que alguien mas nos guíe?- le pregunto Lorenzo de manera cautelosa, ya que aunque le causaba molestia admitirlo, Gerald y el resto tenían razón, Helga, en cierto modo, estaba empeorando las cosas; por ahora, no era de gran ayuda.
-Tienen razón…- respondió la rubia en forma distante, algo que sorprendió a todos, lo normal hubiera sido que la rubia reaccionara de manera ofensiva, como acostumbraba a hacer cuando se hacia hincapié en su falta de astucia, por llamarlo de alguna manera –Lo único que he logrado es empeorar las cosas- decía la rubia mientras recorría a sus compañeros con la mirada –Quien quiera tomar el liderazgo, puede hacerlo, le entregare el mapa con todo gusto- dijo la rubia de manera retadora; Helga sabia perfectamente que nadie se arriesgaría tanto como para querer tomar la responsabilidad de mantener con vida a 12 personas, era demasiado el riesgo, por no mencionar la presión; y tal y como Helga lo había previsto, nadie hizo ademán alguno de querer tomar el liderazgo, ni siquiera Guillermo –Ya veo…-dijo la rubia mientras tomaba el diario -¿Qué esperan? ¿Quién quiere ser responsable de nuestra seguridad?- pregunto de nuevo la rubia de manera retadora, esta vez abriendo el diario en la pagina correspondiente al mapa para después mostrársela a sus compañeros –Quien quiera es libre de acercarse y tomarlo, prometo no romperle el brazo al valiente que lo intente- dijo con una sonrisa repleta de ironía dibujada en su rostro -¿Nadie? Entonces supongo que…- dijo la rubia dispuesta a "retomar" su liderazgo, uno que en realidad nunca perdió, pero su amiga la interrumpió abruptamente.
-¡Helga! ¡Dame eso!- dijo Phoebe retirándole el diario a la rubia de manera insolente, lo cual sorprendió a muchos de sus compañeros –Lorenzo, creo haberte visto cargar una brújula, ¿serias tan amable de prestármela por un momento?- pregunto la pelinegra mientras miraba minuciosamente el mapa; Lorenzo asintió y sin decir palabra se dirigió a su mochila y saco una pequeña brújula plateada del bolsillo de esta, y mientras retornaba para encontrarse con sus compañeros, Phoebe se disculpaba de manera discreta con su rubia amiga, por haber sido tan grosera.
-Toma- dijo Lorenzo estirando su mano en dirección a Phoebe para que esta tomara el pequeño objeto.
-Gracias, Lorenzo- le dijo la oriental con una sonrisa mientras tomaba el objeto.
Phoebe, una vez con diario y brújula en mano, se recargo en una roca cercana y comenzó a observar ambos objetos minuciosamente.
-¿Qué sucede?- pregunto Gerald.
-Helga se equivoco- dijo la pelinegra, aun observando ambos objetos con atención.
-¿Qué?- pregunto la rubia incrédula.
-No te molestes, Helga, no es tan grave- le dijo la oriental con una sonrisa.
-¿Qué no es tan grave? ¿Qué no es tan grave? ¡Acabas de decir que me equivoque! Phoebe, por si no lo sabes, prácticamente nuestra misión es contra reloj, dar una vuelta equivocada en esta maldita selva puede costarnos la vida, ¿y dices que "no es tan grave"?- dijo la rubia exaltada.
-Helga, errar es humano- le dijo Arnold de manera apacible.
-Y por si no te habías dado cuenta, tú eres ¡humana!- le grito una Rhonda exaltada.
-Eso es algo difícil de creer- dijo Harold de manera burlona, secundado por las risas de sus fieles seguidores, Sid y Stinky.
-Además, no es tan grave, de verdad, solo fue un pequeño error de calculo- dijo la pelinegra devolviendo su mirada hacia el mapa.
-¿De que hablas?- le pregunto Helga.
-Interpretaste de manera correcta la latitud, pero no la longitud; los mapas están hechos a escalas, Helga, cada uno tiene su propia escala-
-Deja las palabras raras y cosas científicas y ve al grano, Phoebs- le interrumpió la rubia.
-El lugar que estamos buscando no esta aquí, esta…- dijo la pelinegra mientras dirigía una mirada minuciosa al mapa y a la brújula –A 10km al sudoeste- dijo la pelinegra finalmente levantando la mirada y señalando la dirección correcta.
-Eso quiere decir que ¿estamos salvados?- pregunto Rhonda.
-Si, Rhonda, saldrás viva de aquí- le dijo la pelinegra con una sonrisa, a lo que todos comenzaron a victorearla ya que les había devuelto la esperanza después de haberse creído perdidos y que al transcurrir el tiempo morirían hambrientos; ante tanta felicidad, Gerald se dejo llevar y se abalanzo a ella, para rodearla con sus brazos, y mientras la abrazaba le daba las gracias, ante este gesto un pequeño tono rojizo se presento en las mejillas de Phoebe.
-Si, Gerald, ya todos sabemos que quieres mucho a Phoebe, haznos un favor y libérala para que podamos terminar lo mas pronto con esta tontería- dijo la rubia, ante esto el moreno soltó a la pequeña pelinegra y no pudo evitar sonrojarse ante la afirmación de Helga sobre sus sentimientos por Phoebe.
Después de que Helga, arruinara una ocasión perfecta entre Gerald y Phoebe, todos tomaron sus maletas y con gran alivio por dentro, se dispusieron a seguir a Phoebe en la dirección que esta les indicara. Así, todo el grupo camino tras Phoebe, 10km por el interior de la selva hasta que divisaron una especie de cabaña; en cuanto la vio desde lejos, Arnold sintió como se le congelaba la sangre y detuvo su andar en un congelamiento total.
-¿Estas bien, Arnie?- le pregunto Gerald.
-S…si, no te preocupes- dijo el rubio recobrando la calidez en sus venas y reanudando su caminata.
Una vez que llegaron frente a la casa, se dispusieron a entrar lenta y cuidadosamente.
En el suelo habían hojas que habían caído de los árboles cercanos, un rayo de luz entraba por un agujero en el techo, el cual estaba bastante dañado, en uno de los extremos había una cama en muy mal estado, sobra decir que toda la casa era un completo caos.
-Llegamos. Phoebe, lo lograste, esto era a lo que me refería- decía la rubia victoreando a su mejor amiga mientras recorría el lugar con una mirada curiosa, pero su mirada se detuvo en cuanto se encontró con un Arnold estupefacto, y aprovechando que sus compañeros estaban lo suficientemente distraídos curioseando en el interior de la casa, la rubia se acerco al cabeza de balón -¿Estas bien?- le pregunto de la manera mas amable que pudo –Arnold…- le llamo la rubia -¡Oye, Arnold! ¡Te estoy hablando, cabezón!- le dijo la rubia mientras le daba un zape bastante ligero, pero con la capacidad de hacer al rubio recobrar el sentido.
-¿Qué te sucede?- le pregunto Arnold, una vez liberado de su trance.
-¿Estas bien?- le volvió a preguntar Helga, solo que esta vez sin tanta amabilidad.
-He estado mejor- le respondió Arnold con una mirada triste –Helga, no… quisiera permanecer mucho tiempo aquí, no es grato para mi… ¿podrías buscar lo que necesitas, para poder irnos de aquí?- le pregunto el rubio bajando la mirada tristemente, para después recorrer el interior del lugar con esta misma.
-De verdad ¿quieres que nos vayamos de aquí así sin más? Supuse que encontrar este lugar significaría algo para ti, ¿no quieres inspeccionarlo primero?- le pregunto la rubia de manera "comprensiva".
-Helga, estar aquí…donde alguna vez estuvieron mis padres es… me hace sentir extraño, es… un poco incomodo, no es la manera en la que quiero aprender mas de ellos, además aunque encontrara algo que me dijera… como eran, ¿de que servirá? Eso no cambiara nada- dijo el rubio con un dejo de tristeza.
-¡Como quieras!- le espeto la rubia de manera molesta -¿De que sirve vivir sin curiosidad?- se preguntaba Helga a si misma mientras se alejaba de Arnold.
-Arnold, no la escuches- dijo Gerald acercándose a Arnold; después de que Helga se alejara, Gerald noto los bajos ánimos que inundaban a su amigo, y creyendo que se su mal estado se debía a algo dicho por la rubia le había hecho aquel comentario –Amigo, debes aprender a ignorarla, te hace daño hablar con ella-
-Tú tranquilo, Gerald, Helga no me ha dicho nada malo-
-Entonces, ¿a que se debe tanta tristeza?- le pregunto Gerald, pero Arnold no contesto –Es por tus padres, ¿verdad?-
-Si- contesto un Arnold decaído.
-Tu tranquilo, viejo, los vamos a encontrar-
Durante varios minutos los niños estuvieron curioseando en el interior de la casa, mientras que Helga buscaba algo de utilidad y Arnold solo observaba todo con un dejo de desdicha.
En uno de los episodios de curiosidad de Eugene, este había tomado una de las sillas del interior de la casa, la que se encontraba en el mejor estado, aparentemente, y la coloco a lado de la cama, ya que su plan era subir en la silla y tomar un insecto que Nadine había visto y se había empeñado en obtener, pero en el momento en que Eugene subió a la silla para tomar al insecto del techo, el asiento de la silla se volvió añicos causando la caída del pelirrojo, la cual logro levantar una nube de polvo a su alrededor.
-Pero, ¿Qué rayos…?- pregunto una Helga molesta, mientras caminaba rápidamente hacia Eugene.
-Tranquila, Helga, estoy bien- dijo Eugene con una sonrisa, creyendo que la rubia se dirigía a el.
-¡No tú!- le grito la rubia mientras se acercaba a la cama y se hincaba a lado de esta.
En cuanto Eugene había caído llamando la atención de todos, el campo de visibilidad de la rubia pudo notar que había algo en la cama, más precisamente debajo del colchón, ya que algo se asomaba tenuemente entre este y la base de la cama.
Una vez hincada a uno de los laterales de la cama, intento elevar el colchón, pero fue difícil ya que después de tantos años de abandono y mugre acumulada, el colchón estaba estancado en la cabecera, pero una vez que lo logro, pudo notar una hoja de papel sobre la base y la tomo rápidamente, para después dejar caer el colchón haciendo un ruido sordo, logrando esparcir polvo a todo alrededor.
-¡Que asco! ¡Esta todo cochino ese papel!- grito Rhonda con asco señalando el papel que recientemente la rubia había tomado.
-¿Qué esperabas después de tantos años de suciedad y humedad acumulada?- le pregunto Helga de manera irónica.
Con el paso de los años, el papel había tomado un tono amarillento y estaba muy arrugado; en cuanto Helga intento abrirlo tuvo que hacerlo con mucho cuidado, ya que al estar tanto tiempo doblado el papel había pegado sus extremidades, aunque de una manera muy leve; el papel estaba bastante delicado, cualquier movimiento brusco podría causar la perdida total de información.
Eso fue todo en este capitulo, espero les haya gustado y perdónenme si me tarde un poco en escribir, pero estuve en exámenes finales y luego la graduación y ya saben… todas esas cosas que me mantienen ocupadas y que no me dejan escribir.
isabelita emoxxaAy no, a Mora no la puedo ignorar, y me alegra que no haya faltado. Las quiero mucho y espero que les haya gustado este capitulo que va con todo mi cariño para ustedes dos.
Letifiesta gracias por tus comentarios.
Aurora343No soy cruel, aquí esta el capitulo. =D
Freya-x Se perfectamente que Arnold es muy humano, pero no es una persona muy expresiva, además de que había guardado su reacción para este capitulo; también, tengo entendido que la verdadera intención de Arnold era encontrarlos vivos, así que no creo que el pensara que han muerto en el avión, en cierto modo el ya sabia a lo que se atenía. P.D. gracias por leerme.
Chris Gracias por tu comentario, espero que este capitulo también te haya gustado.
A todos, muchas gracias por sus comentarios, y si me han agregado a favoritos también se los agradezco. Y a los que no comentan también les doy las gracias, pronto estaré aquí con el próximo capitulo, intentare ser lo mas rápida posible.
