TJM (The Jungle Movie)
Disclaimers: Los personajes aquí presentes no me pertenecen, son propiedad de Craig Bartlett.
Bueno como ya dije en mi otra historia me tarde en actualizar porque mi computadora no quiere funcionar, y estoy usando la del trabajo de mi mama, ya me dijo que me la va a prestar un rato todos los días, así que espero poder actualizar pronto y no dejarlos a la deriva como sucedió ahora. Espero que este capítulo les guste y que me tengan un poco de paciencia.
Capítulo 15: Secuestro masivo.
-¿Y bien?- le pregunto un ansioso Harold a Helga por detrás.
-Y bien, ¿Qué?- le pregunto esta distraída.
-¿QUÉ DICE EL PAPELITO ESE?- le grito el niño.
-Nada, solo que lo que estamos buscando está todavía muy lejos de aquí- dijo Helga sin darle mucha importancia.
-Perfecto, tendré que caminar más- exclamo Rhonda.
-Sí, mucho más y será mejor que nos vayamos ya- dijo la rubia levantándose del suelo –no me siento cómoda en este lugar- dijo serenamente mirando a Arnold, quien se sorprendió de que la rubia no hiciera burla de sus sentimientos como suele hacer normalmente, si no que en esta ocasión solo hizo lo que el rubio le pidió.
Y así lo hicieron, dejaron la cabaña y comenzaron a caminar, después de un rato de haber caminado; con tanto cansancio y frustración acumulada, Rhonda y sus maravillosos comentarios no se pudieron hacer esperar.
-y, ¿estas segura de que es por aquí?- pregunto Rhonda mientras miraba a su alrededor con desprecio, ya que estaban pasando por un lugar muy denso de aquella selva, había plantas e insectos por todos lados.
-Sí, Rhonda, estoy segura- contesto Helga rodando los ojos.
-Más te vale, porque no quiero perderme en esta cochina selva- grito Harold por detrás.
-¡Escúchame bien bola de manteca con patas! Si no te callas te perderé en la selva intencionalmente, ¿oíste? Y te juro, Harold, te juro que no te van a poder encontrar- le dijo la rubia acercándose a él y sujetándolo por la playera fuertemente.
-¡AAAAAAAAAAH!- se escuchó gritar.
-¿y ahora qué?- pregunto Helga soltando a Harold y girándose para ver que sucedía, y lo que vio fue Eugene adentrado hacia uno de los lados de la selva, con el cuerpo hundido hasta la cintura en arena movediza -¡Lo que nos faltaba! ¡Eres tan torpe!- le recrimino Helga.
-En vez de regañarlo y quedarnos viéndolo deberíamos de sacarlo de ahí- le dijo Phoebe.
-Sí, claro, sáquenlo- dijo Helga para después alejarse del lugar unos cuantos metros.
Mientras tanto los niños tomaron un gran palo y con ayuda este intentaron sacar a Eugene de la arena, y lo lograron.
-¿Cómo estás?- le pregunto Arnold.
-Estoy bien- le respondió Eugene con una sonrisa –aunque un poco sucio- dijo luego mirando su ropa llena de lodo.
-¡Ay no! ¡Qué horror!- grito Rhonda.
-¿Qué sucede?- preguntaron todos nerviosos.
-¡Me rompí una uña!- se quejó Rhonda tomando su dedo para observar mejor su uña "lastimada".
-¡Vaya problema!- le dijo Gerald de manera sarcástica y todos rieron y se reunieron con Helga dejando a una Rhonda muy molesta, que los siguió pocos segundos después.
Después del pequeño incidente, los niños y Guillermo siguieron caminando por la selva, Nadine iba fascinada al poder observar a tantos insectos diversos durante el trayecto, a decir verdad era la única que iba caminando por la selva con una sonrisa en su rostro, los demás iban incomodos, aunque cada uno por distintas razones, por un lado Helga iba bastante concentrada y comparando cada paso que daba con el mapa prácticamente, ya que no quería volver a cometer ningún error, y antes de cambiar de dirección le enseñaba el mapa a Phoebe discretamente y le pedía su opinión; por otro lado Arnold no dejaba de darle vueltas a Helga en su cabeza, ya que el que por primera vez le hubiera hecho un favor, (primera vez hasta donde él sabe) sin pedirle nada a cambio y estando en sus cinco sentidos, le hizo preguntarse si lo que Helga le había dicho en la azotea de Industrias Futuro aquel día tenía algo de cierto.
Mientras caminaban se escuchaban ruidos extraños, por lo que los niños levantaron un poco la mirada, y por entre los arboles lograron ver un volcán del que salía un humo de color café oscuro.
"esto no me gusta nada…" pensó Helga para sí mientras intercalaba la vista entre el mapa y el volcán, en eso unos gritos interrumpieron su concentración y Helga detuvo su caminata en seco y dejo su mirada petrificada hacia la dirección en la que provenían los gritos.
-Acamparemos aquí- dijo Helga, y se giró para dejar su mochila en el suelo.
-¿Aquí? Pero, Helga, todavía es de día, podemos avanzar más, tú lo dijiste hay que aprovechar el tiempo- le dijo Gerald.
-Además, ¿no dijiste que no se podía acampar en cualquier lado, que se necesitaba tomar ciertas medidas de precaución?- le pregunto Arnold.
-Pues… olviden eso que dije, hoy haremos una excepción, no podemos avanzar más por ahora- contesto Helga distraídamente mientras se hincaba junto a su mochila y fingía guardar el mapa que había encontrado en la casa de los padres Arnold, pero en realidad se lo guardo en uno de sus bolsillos que traía en la ropa.
-Pero…- Arnold estaba a punto de objetar, pero Helga lo interrumpió serenamente.
-No quiero escuchar pero alguno, de ninguno de ustedes- les dijo en un tono de voz moderado, y no gritando como hacia normalmente cuando estaba bajo presión o alguien se atrevía a llevarle la contraria –será mejor que se acomoden y hagan lo que tengan que hacer para pasar una noche cómoda- dijo Helga levantándose del suelo, y después comenzó a caminar en dirección al volcán.
-¿A dónde vas?- le pregunto Arnold.
-Voy… por un poco de yesca para encender la fogata, ustedes quédense aquí, y no quiero que ninguno de ustedes se atreva a poner un pie fuera del perímetro de 2 metros que nos rodea, ¿entendido?- les recrimino la rubia, girándose para poder ver a sus acompañantes –si alguien se mueve siéntete en la libertad de disparar, Phoebe- dijo la rubia para después continuar caminando en camino al volcán.
Helga creía que iba sola, pero alguien la seguía por detrás, nadie en su sano juicio hubiera permitido que Helga caminara sola por la selva, podría perderse o peor podría perderlos a ellos.
Mientras más se acercaban a los pies del volcán, más fuerte se escuchaban los gritos y varios sonidos que asemejaban a los de una demolición, y no era para menos; desde su escondite, detrás de unos arbustos Helga pudo ver a un grupo de hombres de tez apiñonada, que movían piedras al pie del volcán, y excavaban con ayuda de máquinas y taladros, era toda una excavación en proceso.
-¡DENSE PRISA! Debemos encontrarlo hoy mismo- se escuchó gritar a una voz grave, que pertenecía a un hombre robusto de tez apiñonada, que al parecer era quien daba las órdenes.
-¿Encontrar que?- se preguntó Helga a sí misma en un susurro, y luego de pensarlo un rato, metió la mano en sus bolsillos y saco el mapa, y lo que descubrió no le gusto para nada –No nos dejaran acercarnos…-
-Y, ¿Por qué querríamos nosotros acercarnos a ese lugar?- le pregunto una voz detrás de ella, lo cual hizo que se sobresaltara y su corazón se acelerara.
-¡Óyeme, tu, cerebro de mosca! ¿Quién te dio permiso de seguirme? ¿No dije claramente que todos debían quedarse allá atrás?-
-Sí, si lo dijiste, pero a mí me pareció más una sugerencia que una orden- le contesto Arnold con una sonrisa sincera.
Helga solo rodo los ojos y se levantó para empezar a caminar en dirección al "campamento".
-¿A dónde vas?- le pregunto Arnold para después levantarse y correr para poder llegar a lado de Helga y entablar una conversación.
-De regreso a casa- le contesto Helga.
-¿A casa? Helga, este no es el mejor momento para que hagas bromas pesadas- la recrimino Arnold.
-No es una broma, tonto. De verdad me voy a casa, esto ya no tiene sentido-
-¿Qué?- preguntó Arnold incrédulo -¡Helga!- le llamo Arnold mientras la tomaba por el brazo, impidiéndole a la chica que caminara más.
-Ellos ya saben dónde está el corazón, eso es lo que están buscando en ese lugar, solo querían que nosotros lo confirmáramos, aunque lo hubiésemos encontrado primero no nos habrían devuelto a mi hermana y nuestros profesores, y no les voy a dar la satisfacción de confirmarles sus sospechas, lo mejor que podemos hacer ahora es ir con las autoridades y que ellos se hagan cargo, y esta vez no cederé sin importarme lo que digas- dijo la rubia para después liberarse del agarre de su interlocutor bruscamente y caminar a paso rápido hasta llegar al campamento.
Pero los rubios no contaban con que un tercero estuviera escuchando su conversación, y esta persona no dejaría que los niños fueran con las autoridades…
-Jefe, necesitaremos tomar medidas drásticas- dijo el hombre que los había seguido por un radio.
En cuanto los rubios llegaron al lugar en el que se suponían estaban sus compañeros, se quedaron congelados en su lugar al no ver a ninguno de sus acompañantes por el lugar.
-¿Qué diablos sucedió en este lugar? ¿Dónde están todos esos cabezas de alcornoque?- pregunto Helga enfadada.
-Creo que…- comenzó a decir Arnold, pero en eso un par de hombres los tomaron por detrás tapándoles la boca y sujetándolos de los brazos.
Arnold y Helga no pudieron hacer más que sentir pánico, se podía ver el miedo en sus ojos.
-Tus acompañantes, o como tú los llamas "cabezas de alcornoque" no están aquí, pero no se preocupen pronto se reunirán con ellos- le dijo el hombre que la tenía sujeta a Helga en el oído.
Helga y Arnold se movían desmesuradamente tratando de liberarse del agarre de aquellos hombres pero no lo lograron, y para tranquilizar a la joven rubia, que estaba hecha una fiera, el hombre tomo un pañuelo y se lo puso de tal manera que le cubriera la boca y la nariz, al poco tiempo, la rubia cayó en un sueño profundo.
-Si no quieres correr la misma suerte, será mejor que tú también te calmes- le dijo a Arnold el otro hombre, por lo que Arnold prefirió no oponer resistencia por más tiempo.
Y así los rubios fueron trasladados en brazos hacia la densidad de la selva…
Espero les haya gustado, perdonen si tiene algunas fallas es que como ando en la oficina de mi mama lo escribí un poco a las carreras jajaja pero creo que no quedo tan mal.
Siu97 gracias, intento mantener la escencia de todos los personajes y Helga es la que menos trabajo me cuesta. Y sigo trabajando en amistad accidental.
letifiesta gracias por tu comentario.
Chris ya falta poco para que los encuentre, falta menos de lo que crees.
isabelita emoxxa no me molesta, no importa que se tarden, jajaja yo también estoy medio loca jajajaja aww extrañe a mora, espero y mejore su bronquitis, las quiero.
