TJM (The Jungle Movie)

Disclaimers: Los personajes aquí presentes no me pertenecen, son propiedad de Craig Bartlett.


Capítulo 17: Incentivos.

-Y bien… ¿Cuál es el plan, inepto?- pregunto Helga, una vez que había oscurecido y ella, Arnold, Gerald y Phoebe se encontraban frente a una pequeña fogata improvisada, mientras los demás dormían.

-Pues…- comenzó a decir Arnold, pero no pudo terminar ya que Gerald lo interrumpió bruscamente.

-¡Déjame ver eso!- dijo el moreno mientras jalaba el paquete de los brazos de Arnold.

-Gerald, ¡No! Se supone que nadie debe verlo- dijo Arnold retirando el paquete con brusquedad.

-Y, ¿Qué hay de la gente de ojos rojos?

-Verdes, Gerald, verdes- dijo Arnold rodando los ojos- y según el diario de mis padres, nadie más que ellos pueden verlo.

-¡Oh vamos, Arnold! Solo un vistazo- dijo Gerald haciendo otro intento por tomar el bulto.

-¡NO!- en cuanto Arnold se movió a un lado retirando el paquete del alcance de Gerald, este se le cayó al suelo haciendo un ruido sordo, junto con la caída el papel se resbalo ya que estaba mal sujetado, así que El Corazón quedo a la intemperie brillando con un color verde, era tan potente aquel destello en la oscuridad, que los chicos que dormían fueron despertados.

Todos se taparon los ojos, ya que la luz les lastimaba; pero en cuanto el destello ceso abrieron los ojos lentamente tratando de acostumbrarse nuevamente a la oscuridad, cuando lograron ver de nuevo (dentro de lo posible), distinguieron una silueta humana que sostenía el bulto entre las manos, abrazándolo contra su cuerpo, detrás de esta silueta habían otras tres; la silueta que había tomado El Corazón se dio la vuelta y se adentró a la selva en cuanto las otras siluetas le abrieron paso.

-Creo que quieren que los sigamos…- dijo Gerald dudoso señalando la dirección en que las siluetas estaban desapareciendo, luego de que una de ellas les hiciera una señal, que, Gerald interpreto a la perfección.

Así, los chicos, llenos de nervios, siguieron aquellas misteriosas siluetas por el interior de la selva oscura, hasta que cruzaron unos densos arbustos y vieron una especie de aldea prehispánica, una de las siluetas les hizo un ademan indicándoles que esperaran en aquel lugar. Las cuatro siluetas se acercaron a una especia de templo (de color verde esmeralda), y entablaron conversación con otra persona, a la que le entregaron El Corazón, el grupo de personas entablaba conversación, pero en una especie de dialecto, por lo cual ninguno de los chicos entendía una sola palabra. Ya habían pasado algunos segundos y el hombre al que le habían entregado el bulto, le retiro el papel de modo que solo el pudiera ver lo que estaba envuelto, como si verificara el estado del paquete.

-Ya me harte….- dijo Helga, apenas habían pasado unos segundos pero para los chicos parecía que habían pasado HORAS -¡OIGAN USTEDES HALLA ARRIBA!- les grito Helga desde los pies del templo, los hombre solo giraron la cabeza hacia el piso y la miraron asombrados y curiosos –¡ESTAMOS CANSADOS, HAMBRIENTOS Y TENEMOS FRIO, Y DE REPENTE LLEGAN USTEDES A QUITARNOS ESA COSA POR LA QUE HEMOS PASADO TANTO…!-

-Helga…- le susurro Phoebe temerosa por detrás.

-Ahora no Phoebs. ¡Y LUEGO NOS DICEN QUE LOS SIGAMOS POR EN MEDIO DE LA SELVA Y CUANDO LLEGAMOS AQUÍ RESULTA QUE NO HABLAN NUESTRO IDIOMA! ¡SOLO LOS OIGO BALBUCEAR Y BALBUCEAR Y…!

-Guarda silencio, niña- le ordeno una voz a su izquierda; los niños giraron la cabeza sorprendidos, mientras que los hombres que se encontraban sobre el templo hacían una reverencia desde las alturas dirigida al recién llegado, quien vestía con ropas tejidas de color marrón oscuro, unas sandalias hechas de bejuco, y traía un palo sujeto en su mano derecha, el cual usaba para apoyar su peso.

-Y tú, ¿quién eres?- le preguntó Helga con las manos en la cintura de manera incrédula.

-Alguien que quiere que te calles, ¿sabes?, para ser tan pequeña tienes una boca demasiado grande- dijo el hombre acercándose a la rubia mientras los demás chicos reían por el comentario –Acompáñenme- les dijo el hombre para luego dirigirse a una cabaña seguido por los niños, quienes entraron luego de él.

-¡No puede ser!- grito Arnold para luego correr hacia una especie de mesa hecha con ramas para tomar una foto, la foto era de él junto con sus padres en el parque, cuando el apenas era un bebe.

-Son tus padres, ¿no es así?- le pregunto el hombre.

-Si…- contesto Arnold con tristeza -¿Cómo tiene usted esta foto?

-Cuando tus padres vinieron a ayudarnos por segunda vez, vivieron aquí, en nuestra aldea por un tiempo, hasta que La Sombra envió a sus hombres a robar El Corazón de nuestro templo; tus padres se enteraron de sus planes con anticipación y escondieron El Corazón donde no lo pudiesen encontrar con facilidad, para cuando los ladrones llegaron El Corazón ya no estaba, se enfadaron al darse cuenta de ello, y más aún, su enfado se incrementó cuando supieron que tus padres lo habían escondido, así que entraron a su cabaña y se los llevaron, no los hemos visto desde entonces; ellos se hospedaban aquí- se explicó el hombre.

Cuando este termino de hablar, Arnold volvió a dejar la foto en su sitio, y recorrió el lugar con la mirada, y encontró ropa y otras cosas que supuso pertenecían a sus padres.

-¿sabe? Habla español muy bien, para ser un nativo- le dijo Sid al hombre.

-Sí, tú también- contesto el hombre con indiferencia.

-Perdone usted, se… ¿señor?- dijo Helga dudosa, el hombre solo asintió –pero… necesitamos que nos devuelva la cosa esa verde brillosa que nos quitó.

-¿Esa…. ¡cosa, dices!- le dijo el hombre enfadado azotando el tronco en el piso de manera indignada – Esa "cosa", como tú le llamas pequeñuela, es lo que mantiene el balance de nuestra aldea, lo que nos mantiene vivos…

-Pues tendrán que morir por unas cuantas horas, ya que pienso llevarme su fuente de vida por un momento- dijo Helga con las manos en la cintura –después que rescatemos a mi hermana podrán volver a la vida- concluyo la rubia para después dirigirse a la salida de la cabaña.

-¡No te lo llevaras!- le grito el hombre bloqueándole el paso, posándose con los brazos extendidos entre ella y el umbral de la cabaña.

-Escúchame bien, tu… quien quiera que seas, tal vez aquí en la aldea se haga lo que tu gustes y mandes, note perfectamente el respeto y la reverencia que te hicieron aquellos hombres, pero tú no me gobiernas a mí, así que puedo hacer lo que yo quiera, ahora ¡déjame pasar!- le reto la rubia.

-Helga, tranquilízate- le apaciguo Arnold –podría…- Arnold no pudo terminar de hablar, ya que no solo el resplandor del Corazón había atraído a la gente de ojos verdes (así fue como lo tomaron la primera vez, los atrajo el resplandor jeje), sino que también a los trabajadores de La Sombra, ya que estos no se encontraban tan lejos.

Los maleantes los habían seguido por la selva, y en cuanto encontraron el momento "oportuno", salieron de su escondite y atacaron la aldea; el hombre y los niños escucharon los gritos prevenientes de los habitantes de la aldea venir desde fuera de la cabaña, cuando salieron a ver que ocurría solo miraron algunas casas incendiadas, a los secuaces de La Sombra saqueando la aldea con antorchas y machetes, era una escena atroz.

-Sera mejor que corran- les indico el hombre para después salir en auxilio de La Gente de Ojos Verdes.

-Ya escucharon- dijo Arnold, y seguido de los chicos salieron de la cabaña tratando de huir de aquella "guerra".

Cuando estuvieron a punto de escapar sanos y salvos, Helga los obligo a detenerse.

-¡Esperen! ¡El templo!- dijo Helga para después salir corriendo hacia el lugar mencionado previamente.

-¡Helga!- grito Phoebe para salir corriendo detrás de ella; luego de esto Arnold y Gerald corrieron detrás de sus amigas de igual manera que sus compañeros corrían velozmente pero huyendo del lugar.

Helga esquivaba nativos que corrían alarmados, y corrió entre las cabañas incendiadas hasta que llego a los pies del templo, y no se hizo esperar, comenzó a subir por los escalones lo más rápido que pudo. Cuando llego a la cima entro por el umbral, y se adentró en este.

-Ay, no puede ser…- se dijo de mala gana, ya que por dentro del templo, todo este era color esmeralda, pero lo que le provoco esa expresión fue el hecho de que en la pared hubiesen varias pinturas y relieves que se parecían mucho al cabeza de balón; en el centro del templo había una especie de taburete, igualmente con la silueta del cabeza de balón tallada a detalle, y sobre este estaba el objeto que tanto buscaba, se acercó a él y lo tomo en sus manos blancas y frías –eres mío- se dijo sonriente.

-No por mucho- le dijo una voz grave por detrás, Helga se giró y vio a uno de los ayudantes de La Sombra apuntándole con un enorme machete y con una sonrisa burlona en la cara.

-Tienes razón. ¡ATRAPALO!- le grito Helga arrojándole, a la vez, El Corazón, o eso creyó el hombre, pero en realidad se lo había arrojado a Arnold quien apenas había subido al templo junto con Gerald y Phoebe, y se encontraban detrás del hombre -¡CORRE, TONTO!- le grito Helga exasperada al ver que Arnold, luego de haber atrapado El Corazón se había quedado pasmado.

-¿Qué ESPERAS ARNOLD? ¡MUEVETE!- le grito Gerald empujándolo; así Phoebe, Gerald y Arnold salieron del templo a prisa.

-Oh no, no se irán- dijo el hombre y los siguió a paso firme, una vez que cruzo el umbral del templo pudo observar como apenas el trio de niños se encontraba bajando las resbalosas y peligrosas escaleras, las cuales eran muy empinadas –Me parece que tienen algo que me pertenece- dijo el hombre mientras levantaba el machete apuntándole a Arnold al pecho dispuesto a atravesarlo si no le entregaba El Corazón.

-Yo creo que no- dijo Helga a la vez que le saltaba encima el hombre, haciendo que ambos cayeran por uno de los laterales del templo.

-¡HELGA!- gritaron Gerald, Phoebe y Arnold a coro, no podían creerlo; Phoebe no lo pensó dos veces y abandono a Arnold y a Gerald para ella bajar las escaleras lo más rápido que se lo permitían sus pies.

Para cuando Gerald y Arnold terminaron de bajar, los secuaces de La Sombra los habían rodeado, y tenían a Stinky, Harold, Sid, Rhonda, Nadine Y Lorenzo amarrados a unos cuantos metros junto a los nativos que habían capturado.

-Es mejor que nos entregues eso, si no quieres que tus amigos salgan lastimados…- dijo La Sombra luego de aparecer de entre los arbustos, señalando a un par de hombre robustos que tenían sujetas a Phoebe y Helga amenazando su cuello con un par de enormes cuchillos (Helga para su suerte, no había muerto en la caída, ya que ella cayó sobre el hombre, por lo que solo se lastimo levemente la espalda, el brazo y un tobillo).

-No lo escuches…- trato de articular Helga, pero el hombre la apretó tan fuerte que su aire se disipo impidiéndole articular palabra alguna.

-Haz lo que quieras, no nos importa- le reto Gerald, estúpidamente, debo admitir; La Sombra solo rio.

-Claro que no espero que esta chica te importe- le dijo a Arnold señalando a Helga- te ha molestado por años, según me han dicho…- dijo dirigiéndole una mirada frívola a los amigos del rubio que estaban amarrados –creí que después de que diera prácticamente su vida saltando de aquella altura, solo para ayudarte a salvar a tus padres, su vida valdría algo para ti… debo admitir… que tienes mucho valor, niñita- dijo el hombre dirigiéndose a Helga y tomándole la cara por la mandíbula, pero esta se retiró bruscamente y alcanzo a morderle la mano antes de que el hombre la retirara -¡Niña malcriada, te hace falta aprender buenos modales!- le grito el hombre furioso, mientras se sostenía la mano y se revisaba la marca de dientes que Helga le había dejado -¡SUJETENLA!- ordeno, y el hombre la apretó con más fuerza; La Sombra desenvaino su machete y se dispuso a cortarle el cuello a Helga de un solo movimiento, pero…

-¡ALTOOOOO!- grito Arnold, logrando que La Sombra se detuviera.

-¡Vaya…! Al parecer, su vida si vale algo para ti- dijo el hombre guardando su machete y acercándosele a Arnold y a Gerald, el hombre solo alternaba su mirada tan penetrante entre ambos ojos de ambos niños –pero que es eso que veo… conozco esa mirada…. Reconozco esa mirada…. ¿Amor…. Tal vez?- pregunto deteniendo su mirada en la de Gerald –y tu…. ¡quién lo diría!- exclamo el hombre para luego alejarse de ambos niños al momento que reía.

-¡Oye tú, ¿de qué te ríes?- le grito Arnold.

-Tranquilo enano, no le hare nada a tu amiguita, no la necesito, es toda tuya- cuando termino de decir esto, el hombre que sostenía a Helga la tomo de los hombros para luego arrojarla contra Arnold, quien logro apenas sostenerse cuando la rubia choco su cuerpo contra el suyo –Tu tampoco me sirves- y luego de esto, el otro hombre arrojo a Phoebe a los brazos de Gerald, quien la sujeto firmemente –No las necesito a ellas, tengo otros incentivos…- dijo el hombre sonriendo maliciosamente, y un trio de hombres trajeron a Stella, Miles, Simmons, Wartz y a Olga, amarrados juntos con una cuerda.

-¡MAMA, PAPA!-


Buenas nuevas, ya tengo computadora otra vez jajajaja ya podre actualizar mas seguido :) Espero que les haya gustado este capitulo, y perdónenme por la tardanza de verdad….

Bueno, ya nada mas quedan como tres capítulos mas para el final.

Espero sus reviews.

Gracias por seguir leyendo, y por tenerme tanta paciencia, yo ya me hubiera mandado a freir espárragos jajaja.

Perdon x laz faltaz de orthojrafya xD