Monstruo Interior

Renuncia

Adventure Time no me pertenece, le pertenece Pendelton Ward y a Cartoon Network.

Este relato está inspirado en 3 cuentos relacionados con Franz Bonaparta, de la serie Monster, de Naoki Urusawa. No es necesario conocer los cuentos antes de leer este relato.

El Héroe de la Paz

(Nota del Autor: Inspirado en el cuento 'El Dios de la Paz' de la serie Monster.)

El Héroe de la Paz está siempre ocupado… es el héroe de la gran cabellera dorada… que la oculta en su corona de nieve…

Apenas tiene tiempo para hacer nada, ni siquiera para mirarse en un espejo… porque se pasa el día derrotando a los malos… y tocando una flauta.

El sonido de la flauta del Héroe de la Paz hace a todo el mundo feliz, y el blandir de su espada, trae a los villanos del reino a sus pies, pidiendo clemencia, mientras los expulsa de ahí. Porque él es el héroe de la Paz al fin y al cabo.

El Héroe de la paz siempre está ocupado, porque no tiene ni tiempo para mirarse a un espejo, pero cuando no está combatiendo villanos, con su espada golpea unas piedras en la montaña… y de esa montaña sale un agua mágica… un agua que hace crecer verdes montañas, grandes cosechas, praderas llenas de flores y trae alegría todos los habitantes del reino.

Ciertamente el Héroe de la Paz siempre anda ocupado… porque también la gente del Reino pide que les dé un nombre:

- Tu nombre será Jake…

- Tu nombre será Marceline…

- Tu nombre será Susana…

- Tu nombre será…

El héroe de la Paz quedó sorprendido… era un chico que se parecía a él… pero tenía un brazo de metal y una gran nariz. Tenía una cabellera dorada y andaba sin zapatos, con una mochila verde… ciertamente le sorprendía el gran parecido que tenía con él.

- ¿Mi nombre será…? – preguntó ese chico.

- Tu nombre será Finn… - respondió el Héroe de la Paz mientras le alcanzaba su gorro – Debes cubrirte esa cabellera… es tan limpia como el trigo, sería una vergüenza que se estropeara con el viento del reino…

- ¡Es un bonito nombre! – dijo ese niño que ahora tenía un nombre – Woow… debes verte en un espejo con tu gran cabellera… - le dijo antes de salir corriendo a jugar por la pradera.

El héroe de la Paz estaba muy feliz. Tan feliz estaba que decidió mirarse por primera vez ante un espejo, porque confiaba en lo que el niño le había dicho.

Pero… en el espejo no había ningún héroe de la Paz…

En el espejo había un demonio… con una espada roja, roja como sus cuernos y su cuerpo… y entonces ese diablo que miraba al Héroe le dijo:

- Yo soy tú… y tú eres yo…

- Oh no… - dijo el Héroe - ¡Con un demonio como ese, ningún habitante de este reino podrá vivir en paz! ¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a hacer?

El diablo del espejo lo miraba sonriendo… y le repetía lo de antes:

- Yo soy tú… y tú eres yo… tu estás en mi interior… y yo estoy en tu interior…

- ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer? – pensaba desesperado el héroe…

Y entonces… ¿Sabes lo que hizo el dios?

(Nota del Autor: El cuento está inconcluso en el original. Así que lo dejé ahí).

(Dimensión de Granjas)

Ese muchacho de granja despertó violentamente de ese sueño. ¿Qué rayos era eso? ¿Un héroe parecido a él? ¿Un héroe que parecía una versión heroica de él? ¿Un héroe que le puso su nombre? No entendía nada…

Finn despertó, y aunque intentó levantarse por el miedo, le fue difícil por el peso de su brazo de metal. Así que mientras se levantaba con cuidado intentaba pensar en algo para calmarse.

Le dio miedo… pero intentó mirarse al espejo que tenía en su habitación. Donde solo vio a alguien como él… un chico de pelos dorados que tenía un brazo de metal. No había ningún demonio ni nada por el estilo…

- Jake… Jake… ven aquí… - dijo Finn porque sentía miedo.

El perro dormía plácidamente en un rincón de la habitación… así que Finn, no queriendo despertarlo, tomó su manta, y la puso en el suelo, lo mas cerca de su perro y se echó ahí, acurrucándose a él.

Y en ese momento, justo cuando intentaba irse a dormir… miró por la ventana y vio a un muchacho con un gorro blanco y una cabellera larga… y un corte rojo… como si esa piel fuera una cáscara y no su verdadero ser. Finn tembló, porque pensaba que ese hombre era el diablo… y entonces ese otro humano lo miró y le dijo:

- Yo soy tú… y tú eres yo…

Finn sólo vio el techo de su habitación antes de desmayarse por el susto.