Decido mirar el reloj ya que hace mucho que no lo hago: son cerca de las 20:00h. Hora de ir a ver a Kya y Rosa.
-A ver qué puedo averiguar sobre Kya.
Me suena el busca.
-Siempre tan oportunos….
Vuelvo a mi habitación y esta vez lo echo a cara o cruz. Cara mi padre. Cruz mi madre. Cruz. Llamo a mi madre.
-¿Dígame?
-¿Mamá? Soy yo. ¿Esta vez me has avisado tú?
-Sí, así es, encanto.
Toma ya. Gracias, monedita.
-¿Qué querías?
-Estuve buscando sobre tu pintor.
-Soy todo oídos.
-Era un pintor del siglo XIX. Mientras estaba vivo, permaneció en la sombra. Pero nada más morir, descubrieron unas cuantas obras suyas y se dispararon los precios de sus cuadros. Pagaban verdaderas fortunas por sus cuadros. Al parecer, su cuadro más valioso se llama "Ángel abriendo una puerta"
-Eso ya lo sabía, mamá.
-¿Y sabías también que lo robaron hace 17 años?
-No, eso no lo sabía.
-Lo robaron de la galería Travis unos 5 años antes de nacer tú.
-Entiendo.
-¿Algo más?
-Sí. Ahora quiero que mires por algún periódico que tengas por ahí a ver qué encuentras sobre una mujer en Beverly Hills que atracaron hace poco. El botín era de 20.000 pavos y una pipa.
-Vale, investigaré un poco.
-Gracias.
-Chao, Kylie.
Mi madre cuelga. Vayamos a ver a Kya.
Bajo las escaleras. Antes de llegar siquiera al vestíbulo, me topo con la mimadita de June. Acaba de salir del pasillo izquierdo. Silencio.
-¿Pasa algo ahora?
-Nada, nada, estoy bien.
-Bien, me marcho.
Me intento ir, pero me vuelve a interrumpir.
-Oye. Un momento, ¿No?
-¿Qué pasa ahora?
-¿Smith habló contigo?
-¿De qué?
-No importa. No creo que nos oyeras.
-¿Ah, no? Entonces no sé nada del robo y tal, ¿No?
-Así que nos escuchaste…
-¿Qué se llevaron?
-¡No pienso decirte nada!
-Anda, cuéntamelo.
-¿Qué más da? La dueña está buscando al culpable ahora mismo. Y va habitación por habitación. Eso incluye la tuya. ¿Asustada?
-Ja, te crees que me intimidas así. Te crees que esto es un juego.
-¿Qué?
-Mírate. Aquí parada con esa sonrisa de idiota en la cara. Pobrecilla.
June se mosquea.
-¿Qué pasa aquí?
Jenny irrumpe en la conversación.
-Solo charlábamos.
-Justo lo que necesito.
-¡Pues busque mis cosas y deje de vaguear, inútil!
June vuelve a pillar un berrinche y se va de malas maneras.
-¡Cómo se ha puesto!
-Me ha dicho que piensa registrar a todos los huéspedes.
-¿Me ve pinta de Sherlock Holmes? Esto es cosa de la policía.
-Sí, claro.
-Aunque hay algo en esa chica que no me termina de gustar. Ha llegado sola al hotel, y aunque me ha dicho que tiene 20 años, no sé… Ahora que la miro, no parece que tenga tanta edad.
¿June 20 años? A mí me dijo que tenía 15.
-Tal vez sea bajita para su edad.
-Claro, será eso. Voy a meditar un rato a ver qué hago. Espero arreglar este problema ya mismo.
Jenny se marcha. A ver si por primera vez en mi vida llego derechita a algún sitio sin que nadie me interrumpa. Rosa me está esperando en la puerta.
-Señorita Hyde, llega usted en el momento preciso. Esperaba que viniera, y aquí está.
-¿Qué ocurre?
-Kya tiene fiebre.
-¿Mucha?
-De momento, poca. Parece cansada. Iré a recepción a ver si hay alguna medicina. ¿Podría cuidarla mientras o estoy?
-Claro.
-Se lo agradezco.
Rosa se marcha a toda prisa. Entro en el cuarto de Rosa y veo a Kya durmiendo en el sofá. La mezo suavemente para que despierte sin odiarme. Poco a poco, abre los ojos suavemente. Se sorprende de verme.
-Hola, Kya. No te preocupes, Rosa se ha ido a por un jarabe. No tardará.
Kya hace que sí con la cabeza.
-Dime, ¿Qué hacías en la gasolinera de antes? ¿Dónde están tus padres?
Se pone triste.
-¿Cómo se llaman tus padres?
No dice nada y me mira con cara triste.
-¿No quieres decírmelo?
Espera, he tenido otra idea. Cojo mi agenda del bolsillo.
-¿Qué te parece si escribes aquí el nombre de tus padres?
Kya hace que sí y escribe algo en mi agenda:
Brian and Kya
-¿Brian y Kya? ¿Esos son tus padres?
Kya me dice que sí.
-Entonces, las pulseras… ¿Fueron un regalo de tus padres?
Kya vuelve a decirme que sí.
-¿Pero te llamas Kya, o es tu madre?
Vuelve a escribir algo:
My mum and I are called "Kya"
-Así que tanto tu madre como tú os llamáis "Kya". De acuerdo…
Me dice que sí.
-¿Dónde están tus padres ahora? Escríbelo si quieres.
No coge la agenda, simplemente mira abajo.
-¿Eh?
La puerta se abre y aparece Rosa.
-¡Vaya, Kya, estás despierta! ¿Qué tal está?
-Se ha despertado y hemos charlado un rato. Tiene mucho mejor color.
-Me alegro. ¿Te encuentras mejor, cielo?
Kya dice que sí.
-Yo me voy yendo, mejor.
-Gracias por todo, señorita Hyde.
-De nada.
Salgo de la habitación y me topo con Jenny.
-¿Qué hace aquí, señorita Hyde? Lleva un montón de tiempo deambulando por todas partes. ¿Por qué no vuelve a su habitación y se está quieta un ratito?
Jenny se marcha. ¿A qué venía eso? Bah, qué más da. Me voy a mi habitación de nuevo. No pasan ni 20 segundos hasta que llaman a la puerta. Cuando abro, me topo con Christian.
-¿Qué pasa, renacuajo?
-Se me ha soltado una de las ruedas…
-¿Tienes ruedas?
Me río por dentro de mi comentario.
-No, es mi coche. Se le ha soltado una rueda, y he pensado que tal vez tengas algo para arreglarla.
-¿Pero qué crees que puedo tener yo?
-No sé, alguna herramienta.
-Dile a tu hermana que te lo arregle.
No quiero ni mencionarle a su padre que se mosquea.
-No sabe de carpintería, es una mujer.
-Pero tal vez tenga al… ¡Hey! ¡Yo soy una mujer!
-Ya, ya.
-Pero es que…
Christian se echa a llorar, para variar.
-Vale, tranquilo, creo que tal vez tengo algo.
Me acerco al paquete de mi madre y cojo el taladro pequeño. Tal pueda reparar el estúpido juguete con esto.
-Anda, dame el coche.
Christian me tiende el coche. Con pulsar una vez basta. La rueda vuelve a su sitio.
-Ea, listo.
-¡Yupi, yupi! ¡Tengo mi coche otra vez!
-No está mal, ¿Eh? Y ahora, piérdete.
-¡Gracias! ¡Graciasgraciasgraciasgracias !
Le digo que sí.
-Oye, Kylie…
-¿Sí?
-¿La chica esa y tú sois amigas?
-¿Quién? ¿Louise?
-Ni idea, la de la 213.
-¿Esa? Pues, no. ¿Por qué iba a ser amiga suya?
-Es que… La vi salir de tu habitación. Pensé que estaría jugando contigo.
-¡¿Que viste qué?!
Así que June fue la que…
-¿Pasa algo?
-Nada, nada, cosas mías. Vuelve a tu cuarto. Tu padre te estará buscando.
-Sí…
Christian se va.
-Conque June estuvo aquí. Tal vez vaya a preguntarle, a ver qué me cuenta.
Salgo de mi habitación y llamo a la puerta de la 213. Nadie me abre.
-Genial… No hay nadie en casa…
Un momento… Cuando la vi antes… Salía del pasillo izquierdo. Apuesto a que estaba haciendo alguna de las suyas. Seguramente valdrá la pena echar un vistazo.
Bajo las escaleras, entro al pasillo izquierdo y me meto en la lavandería. Allí hay un carro de sábanas.
-¿Habrá algo interesante?
Empiezo a sacar sábanas. Acto seguido, corro la capa de tela de una de las paredes del carro. Ahí hay una pipa.
-¿Pero qué tenemos aquí?
Cojo la pistola con cuidado. La puerta se abre.
-¡Ostras!
Falsa alarma, es solo Louise.
-¡Eh, colega! ¿Qué haces aquí?
-He encontrado una cosa interesante aquí dentro.
-Hyde, esa es la colada. ¿Me vas a decir que Rosa usa tangas o algo así?
-Mira esto…
Le enseño la pipa a Louise.
-¡La leche! ¿Qué haces tú con esa pipa?
-Estaba en el carro.
-¿Ahí dentro? ¡Qué flipe!
-¿Alguien ha usado la lavandería hoy?
-Sí. La pija esa de la 213.
-¿June?
-Ni idea. Iba de un lado para otro, así que le pregunté si necesitaba algo. Me soltó que si había cuarto de lavandería y le dije dónde estaba.
-Así que ella fue la única que…
-¿Dónde se cree esa finolis que está? Esto no es precisamente el Ritz. Y ahora está lloriqueando porque le han robado. Y no hace más que quejarse: Que si quiere un menú sin hidratos de carbono, que si quiere una almohada blandita, que si quiere sábanas de seda, y así todo el puñetero día sin parar.
-¿Qué le han robado a la rubita? ¿Dinero?
-¡Qué si no! ¡Pero es que encima ha perdido 15 de los grandes! ¿Te lo puedes creer? ¿Quién trae tanto verde a un hotel cochambroso como este? Demasiado extraño…
-Ehem, la pasta está en mi maleta.
-¡La madre que me parió! ¡Somos socias después de todo! ¿Pero tú no…?
-¡Pues claro que no la he robado, Louise!
-¿Pues quién lo haría?
-No lo sé, pero cuando bajé a recepción después de encontrarme los billetes, June ya se estaba quejando.
-Así que crees que…
-Sí. Demasiada casualidad. Además, el crío de la 219 la vio salir de mi cuarto.
-¡Será fresca! ¡Pues no me da la gana que se salga de rositas! Eh, la tita Louise ha tenido una idea. ¿Qué te parece si despisto a la pijilla, tú te escondes en una habitación vacía y mientras la entretengo…?
-Yo me cuelo y le pego un buen repaso al sitio.
-¡Bingo! Apuesto a que algo sucio debe tener en su habitación.
-¿Crees que podrás distraerla?
-Sí, claro. La habitación de al lado de la suya está vacía, así que la usaré y haré mucho ruido, o algo así.
-Yo esperaré en la 217 hasta que oiga la puerta.
-Pues vale. Buena suerte, Hyde. Voy tirando.
Subo las escaleras, pero me suena el busca. Así que me vuelvo a mi cuarto y llamo a mi madre.
-¿Dígame?
-¿Mamá? ¿Has sido tú la del busca?
-Sí, cielo.
-Tengo un poco de prisa. Si pudieras ir al grano, porfa…
-Sí, vale. Es sobre esa noticia tuya. La que ha denunciado el robo es una tal Paris Damon. Al parecer, unos atracadores le robaron 20.000 pavos de la caja fuerte y un revólver bastante caro. Esa tía… La verdad es que da mala pinta nada más verla en foto.
-Lo entiendo. Gracias por todo, mamá. Tengo que colgar, te llamo luego.
-Vale, vale. Chao, mi reina.
Dejo mi habitación y me escondo en la 217, preparada para el plan de Louise.
-Este lugar es perfecto para ocultarse…
Empiezo a oír ruidos descabellados. Muy sutil, Louise. Oigo un golpe de puerta.
-Hyde, te toca.
Salgo de la 217 para acabar metida en la 213.
-Será mejor que la registre a fondo.
Busco a ver qué encuentro. Hay una mochila abierta. Dentro hay un duplicado de la llave de mi habitación.
-¿Qué hace la rubita con una de estas?
En el perchero está su chaqueta de marca. De los bolsillos delanteros sobresale algo: Su carné de identidad. Pone que pertenece a June Damon.
-Así que June Damon… ¿Damon? ¿No era ese el apellido de a la que le robaron la pasta en Beverly Hills? ¿Acaso esa Paris es la vieja de June?
Creo que ya he visto bastante. Intento irme, pero la niñita de papá me pilla in fraganti.
-¿Pero qué puñetas…?
June entra y cierra la puerta.
-¿Qué demonios estás haciendo en mi habitación?
-¿Habitación? Creía que esto era la cocina. ¿Está Rosa?
-¿Te las das de graciosa, demonio pelirrojo, te burlas de mí? A ver si te ríes ahora: voy a avisar a Jenny para que llame a la poli.
-Mala idea, chavalina, no creo que te convenga mezclar en esto a la poli.
-Espera un segundo…
-Aquí estamos, las dos solas. Dos adolescentes teniendo una tranquila charla en tu habitación. Dime, June, ¿Te gusta jugar a polis y cacos, no? Pues ya que eres tan lista, lumbrera. ¿Por qué lo hiciste?
-¿Hacer qué?
-¿Qué querías cuando te colaste en mi cuarto? ¿Ver la tele, hablar por teléfono?
-¿Colarme dónde?
-Hora de cantar, soprano. Metiste unos fajos de billetes en mi baño.
-¿Pero qué? Si tuviera un fajo de billetes, nunca lo escondería en un baño que no fuera el mío, ¿No crees?
-A mí no me chulees, listilla.
-Además, ¿Cómo iba a entrar en tu cuarto?
Le enseño el duplicado de la llave de mi cuarto.
-¿De dónde has sacado eso?
-De tu mochila. La usaste para colarte en mi habitación y esconderme el dinero para cargarme el muerto.
-Creo que lo mejor va a ser que te calles si no tienes ninguna prueba.
-Oh, tengo pruebas, tengo todas las pruebas que quieras. Christian te vio salir de mi habitación.
-Ah…
-Sí, "ah", y ya de paso, también sé lo de la pipa en la lavandería.
-¡Basta ya, microbio, no puedes ir acusando así a los demás!
-Yo no me llamo "microbio", me llamo Kylie Brenda Hyde. Desconozco tu segundo nombre, pero sé que te llamas June Damon.
-¿Pero de qué me hablas? ¡Me llamo June February!
Le enseño el carné de June a June.
-No sé de qué me hablas.
-Como quieras, princesita. Pero empiezo a entender por qué pusiste la pipa en el carro de la colada. Querías que yo, o cualquiera, se comiese el marrón.
-¿Por qué estás tan segura de que fui yo? Si lo examinan, solo verán tus huellas.
¿Pero esta va de lista o qué?
-¡Maldita sea, estoy harta de ti! ¡Lárgate y déjame en paz!
Me voy de la habitación de June. Temporalmente, porque lo digo yo. Necesito algo para que cante como un tenor. Tal vez si consigo pruebas de su crimen en Beverly Hills… ¡El periódico del vestíbulo!
-¡Eso me valdrá para poner a la súper-diva en su sitio!
Bajo la escalera a zancadas enormes. Cojo el periódico a toda prisa y regreso a mi cuarto a coger los fajos de billetes de mi maleta. Ahora sí que esa caradura me va a oír. Llamo a su puerta.
-¿Quién es?- June tiene voz mosqueada.
-Soy Kylie Hyde.
-¡No pienso hablar contigo! ¡Esfúmate!
-Abre. Pediste pruebas. Bien, yo te traigo unas cuantas.
June abre la puerta de mala gana.
-¡La has cagado, niñita de papi! ¡Sé lo que hiciste en Beverly Hills anoche!
-¿De qué hablas?
-Déjame pasar. Pienso entrar, por las buenas o por las malas.
-Vale, vale, lo que tú digas.
Las dos volvemos a entrar en la 213.
-Mira esto.
Le enseño el artículo del periódico.
-Hey…
June se acojona visiblemente.
-El artículo habla de una tal Paris Damon. El mismo apellido que aparece en tu carné.
-…
A continuación le enseño los billetes que había en mi baño.
-Eso…
-¿Se puede saber que haces tú con tanto dinero en efectivo? ¿Acaso se lo has robado a papi y a mami?
-Yo…
-Escondiste la pasta en mi baño porque querías montar un buen jaleo. Pero todavía no entiendo muy bien el porqué.
-Es que…
-Mira, aquí la única que va a salir mal parada eres tú. ¿20.000 pavos son un juego para ti, bebecita? ¡Deja de hacer estupideces y crece de una vez!
-Qué original… ¡Hablas como ella!
¿Cómo quién?
Le vuelvo a enseñar el revólver.
-La razón por la que escondiste esto en la lavandería es porque querías que la encontraran. Por eso robaste la pipa de tu propia casa.
-¡Sí! ¡¿Y qué?!
¿Por qué haría algo así?
Le enseño el carné de nuevo.
-¡Mi carné!
-Tu verdadero nombre es June Damon.
-Yo…
-¿Por qué ocultas tu nombre?
-Es el apellido que tiene mi madre… ¡No lo necesito!
¿Por qué?
-Antes has dicho que hablaba como "ella". ¿Quién dices?
-Mi mami…
-¿"Mami"? ¿15 tacos y llamas a tu vieja "mami"?
-¿Tienes algún problema, eh?
-No, supongo. ¿Y qué clase de mujer es tu "mami"?
-Trabaja de camarera en un bar.
-Un trabajo muy digno.
-¡Una mierda! ¡Es un despojo de la tierra!
¿Qué?
-¿Por qué dejaste la pipa en un lugar al alcance de cualquiera?
-Supuse que llamarían a la poli si aparecía. Por eso.
-¿Por qué odias tanto el apellido que tiene tu madre?
-No quiero tener a una furcia como ella de madre. Solo eso.
-¿Tan mala es?
-Peor. ¡No es más que una interesada que va de guay por la vida! ¡Es capaz de arruinarle la vida a alguien con tal de cobrar cada mes! ¡No hace nada más que zorrear!
Empieza el espectáculo, como me gusta decir.
-Escucha, niñata, no me importa si te llamas February, Damon o McGillicutty, ¿Me oyes? Ni siquiera me importa la pasta. Lo único que quiero es que me cuentes por qué has hecho semejante estupidez.
-¿Por qué te importa? Ni siquiera yo lo sé. ¡Nadie puede entenderme, nadie!
-Bah, eso te crees tú. Yo, por mi parte, te tengo calada desde que te eché el ojo encima.
-¡Mentirosa! A ver, lista, ¿Qué sabes de mí?
-¿Por dónde quieres que empiece? Estás acostumbrada a que te lo den todo masticadito y a que no tengas que dar un palo al agua, por eso no sabes lo que cuesta el dinero. Por eso le has sableado 20 de los grandes a tu vieja sin pestañear. Por eso lo robaste, y después lo perdiste, para llamar la atención.
June empieza a derrumbarse.
-Jamás has usado un arma en tu vida. Sí, vale, te lo imaginabas, pero no tienes ni idea de lo que es apretar el gatillo y matar a alguien. Por eso cogiste la pipa y la tiraste como a un chicle usado, que no es importante. No sé por qué, pero sé que lo que querías era acojonar a tu vieja. Por eso cogiste el botín de la caja fuerte y ¡Ale! ¡Pusiste tierra de por medio! Pero claro, tienes 15 años, eres menor, y no sabes qué hacer con ese botín. Por eso ves a una niña con un folleto del hotel y te viene de perlas para esconderlo todo aquí.
-…
-Y entonces viene cuando me conoces. Tan solo una trece añera pelirroja y con un ojo de cada color. Ni demasiado espabilada, ni peligrosa. Me cargas a mí el muerto, y le vas llorando a mami otra vez.
-¡No! ¡Yo no…!
-¡Vale ya, leches! ¡No he venido a este agujero para verte lloriquear como un bebé! ¡Dime ahora mismo toda la historia, y no me hagas repetírtelo!
-Vale, vale…
June se empieza a poner triste.
-Al menos tú vives en el planeta Tierra. ¿Yo? Solamente soy una pija malcriada. No soy una leche.
-¿Algo que no sepa, por favor?
-Todo es verdad. No aguanto a mi madre. No le perdono nada de lo que ha hecho ni quién es. He hecho todo este pollo por sacarla de quicio. Ni lo planeé. Yo… Pensé en lo triste que estaba mi papi por culpa de esa arpía, cogí las cosas y eché a correr. Pero no sabía lo que hizo hasta que vi el periódico. Esa bruja sabía que fui yo. Lo sabía, y aun así avisó a los maderos. Lo que quiere es que vuelva con el rabo entre las piernas, como de costumbre. ¡Pero me niego en redondo! Ahora mismo mi padre estará en el sillón, con las manos echadas a la cabeza, pensando en mí a cada segundo. Y mami… Ella le está diciendo que no soy más que una niña mimada y que es la única manera de que aprenda.
Pues vaya familia tan feliz…
-¿Quieres saber toda la historia de mi mami, no? Yo te la explico. Ella es una camarera de bares para viciosos. No solo sirve copas, ya sabes… Y no es una cualquiera en el negocio, no, es la mejor, una rubia explosiva, operada de todo, con un cuerpo 10, capaz de enloquecer a cualquier hombre. Mi yayo, hombre de negocios, va a tomarse una copa con sus colegas y la ve. Está hasta la coronilla de su hijo malcriado que no para de incordiar, y decide juntarle con esa furcia. Así que, gracias a los contactos de mi yayo, la rubia cañón pasa a ser parte de una mafia. Se queda embarazada de mí y me abandona. Solo mi padre se ha dignado en preocuparse por mí. Mientras yo estaba llorando cuando tenía una pesadilla, mi padre estaba allí para acunarme y ella estaba de fiesta. Estoy harta de que ninguneé a mi padre como si fuera basura.
-Así que tu madre está en una mafia…
-Sí. Está compinchada con mi yayo, y los dos son parte de Nile, o Nali, o algo así.
-¡¿Nile?!
¿La vieja de June trabaja para miembros de Nile? Verás cuando Hyde se entere…
-Así es mi mami, siempre con los mismos tipos. No sé si tendré algún hermanito por ahí, hijo de algún mafioso de Nile. Creo que me entiendes.
-¿Y cómo sabes tú todo eso?
-Algunos de estos tipos vienen a ver a mi mami cuando papi no está en casa. Tienen pinta peligrosa, ya sabes. Por lo visto, mi casa es mejor que un bar, así que hay que aprovechar las horas libres. Así que, una vez que vino un tipo, me enteré de que estaba compinchada con los de Nile.
-Vaya….
-Así es. A base de engañar a mi papi, mi mami se hace asquerosamente rica con lo que le pagan tantos maromos. Un poco que me quede yo no le hará daño.
¿20.000 pavos es "un poco"? Papá, trabaja de otra cosa.
-Entonces, ¿El plan?
-Ella quiere que vuelva arrepentida. ¿Por qué no? Otra vez entre muchas… ¡Pero esta vez no me da la gana! ¡Voy a dejarla en ridículo! Por eso he montado este tinglado. Quiero que Jenny avise a la poli. Cuando me pregunten, no me van a creer y me arrestarán. Y eso no le irá muy bien a mi mami. Vendrán los paparazzi y me preguntarán por qué lo he hecho. Entonces les hablaré de mi mami y de sus negocios turbios. Así la desbancaré, a ella y a mi yayo, que también anda en lo mismo.
No puedo evitar reírme.
-¡Ja, ja, ja, ja!
-¿De qué te ríes? ¿Tengo monos en la cara o qué?
-Eres tan pardilla que pondrías sellos a los faxes.
-¿Pero qué dices?
-¿Quieres sacarle a tu vieja una entrada para el otro barrio?
-Yo… No…
-¡Pues basta ya, June!
Tiro todo lo que he cogido al suelo, incluido el dinero.
-¿Verdad que esto es tuyo? Pues cógelo y vete a tu casa. Y sobretodo, nunca hagas algo como esto de nuevo. ¿No quieres a una vieja así? Pues intenta que entre en razón.
-¿Peor qué hago, a dónde voy?
-A tu casa, con tu padre. Si no me has mentido, él es el único que te entiende. Entonces, ¿Para qué alejarte de él y hacerle daño? Vuelve con él, pídele perdón y nunca más le hagas sufrir.
-Yo…
-Piensa en ello. Es una oferta razonable. Y ahora, ¡Déjame en paz, rubita!
June ni siquiera se mosquea. Salgo de la habitación 213. Así que la vieja de June es parte de Nile. Eso sí que ha sido una sorpresa. Verás cuando mi viejo se entere.
