Monstruo Interior
Renuncia
Adventure Time no me pertenece, le pertenece Pendelton Ward y a Cartoon Network.
Este relato está inspirado en 3 cuentos relacionados con Franz Bonaparta, de la serie Monster, de Naoki Urusawa. No es necesario conocer los cuentos antes de leer este relato.
La Historia del Monstruo sin Nombre
(Nota del Autor: Inspirado en el cuento 'El Monstruo sin Nombre' de la serie Monster.)
Hace mucho tiempo, en una tierra muy lejana… había un monstruo que no tenía nombre. Lo que más deseaba en ese monstruo era tener un nombre.
Así que ese monstruo decidió salir por todo el reino, buscando un nombre… llegó inclusive a salir de él… en pos de encontrarlo.
Pero el mundo es enorme… así que se dividió en dos para buscar el camino que lo llevaría a tener un nombre. Uno de ellos fue al Oeste… y el otro de ellos fue al Este.
El monstruo que fue al Este, anduvo algún tiempo… hasta que encontró un reino de Fuego… y se dirigió hacia él, encontrando a una mujer que ardía como llamas en la entrada.
- Oh, Señora Llama… por favor quiero que me des un nombre…
- No pienso darte ningún nombre – le respondió esa mujer que ardía como llama.
- Si me das un nombre, me introduciré dentro de ti… y a cambio te haré más fuerte…
- ¿En serio? Si me harás mas fuerte, pues claro que te daré un nombre… el mío.
Y entonces, el monstruo entró dentro de la mujer, y se convirtió en ella… la Mujer Flama. Esa mujer fue la mujer mas aclamada del Reino… ciertamente sus llamas eran las más poderosas, que podían consumir incluso las rocas que la lava no podía tocar.
Pero un día… esa dama de fuego perdió el control y empezó a gritar a grandes voces:
- ¡Mírenme, Mírenme! ¡Miren que grande se ha hecho el monstruo en mi interior!
¡Grush grush! ¡Ñam Ñam! ¡Grumpf Grumpf! ¡Gluup!
El monstruo que tenía mucha, mucha hambre, se comió a la dama de fuego desde adentro. Y de esta manera, volvió a convertirse en un monstruo sin nombre.
El monstruo entonces viajó a otro reino… donde una vampiro se le presentó.
- Si me dejas entrar en tu interior, te haré mas fuerte… pero dame un nombre.
- ¿Y yo para que quiero darte un nombre? – replicó la vampiro.
- Es porque te haré mas fuerte…
Y entonces la vampiro dejó entrar a su cuerpo a ese monstruo. Y le dio su nombre… Marceline.
¡Grush grush! ¡Ñam Ñam! ¡Grumpf Grumpf! ¡Gluup!
Pero la devoró por dentro… y volvió a ser un monstruo sin nombre.
Siguió su camino… deseando con todas sus fuerzas el tener un nombre… pero es que a veces su hambre era mayor a su deseo… hasta que llegó a una montaña llena de hielo.
- Si me das un nombre, te volveré más fuerte… - le dijo a un hombre viejo con corona.
Y de ese modo entró en el cuerpo de ese hombre viejo… y tuvo un nuevo nombre: Simon.
Pero de todos modos… ¡Grush grush! ¡Ñam Ñam! ¡Grumpf Grumpf! ¡Gluup!
De nuevo lo devoró por dentro… y volvió a ser, un monstruo sin nombre.
Siguió andando y esta vez divisó un castillo… y fue corriendo hacia él, para dejar de ser un monstruo sin nombre.
Dentro de ese castillo, había un niño enfermo.
- Si tú me das tu nombre, yo te haré mas fuerte… - le dijo el monstruo al niño de la cabellera dorada que yacía enfermo.
- Si logras que me cure y me recupere y me haga fuerte, pues te daré mi nombre… - le respondió.
Y de ese modo, el monstruo se introdujo en el niño.
Basta decir que el niño se recuperó totalmente… y que en realidad eso era importante, porque era el protector de todo ese reino.
La Princesa y los súbitos, pero en especial un perro amarillo de ojos grandes, estaban muy contentos con esto.
- ¡El Héroe del Reino se ha curado! – decían ellos - ¡El héroe del Reino se ha curado!
Al monstruo le encantó el nombre del niño. Y también le gustaba la forma de vida de ese chico, que era ser el héroe y aventurero de todo ese reino. Por eso, aunque se moría de hambre y quería devorarlo, se contenía.
Aunque cada día su hambre aumentase más y más… él se contenía. Pero un dia llegó a tener tanta hambre… que no pudo soportarlo más.
- ¡Mírenme, Mírenme! ¡Miren que grande se ha hecho el monstruo en mi interior!
Como ese reino, era un reino de sirvientes en forma de dulce, el niño no perdonó a nadie. Se comió a todos los súbitos… y a la Princesa… y al Perro de los Ojos Grandes… y a todos.
¡Grush grush! ¡Ñam Ñam! ¡Grumpf Grumpf! ¡Gluup!
Ya no quedó nadie en ese reino… por lo que salió a caminar… caminó días y días, buscando algo…
Y cada vez que encontraba un reino, entraba en el cuerpo de alguien… y al poco tiempo, lo devoraba. No perdonó a nadie…
Incluso se devoró a unas personas que parecían pescados… todo se comía… hasta el punto que no quedó nadie en todo ese lugar.
Hasta que un día el niño se topó con el monstruo que fue al Oeste.
- Ya tengo un nombre… - le dijo al monstruo del Oeste – Y es muy bonito…
- No necesitas un nombre, puedes ser feliz sin uno – le replicó el monstruo al niño – Nosotros dos somos monstruos sin nombre al fin y al cabo…
Entonces el niño se comió al monstruo que había ido al oeste. Y aunque al final había conseguido el nombre que tanto quería… tanto él y el otro monstruo, habían devorado a todos los habitantes de ese lugar… de modo que nadie podría llamarlo por su nombre.
Y era una pena… porque Finn… era un nombre muy bonito, la verdad.
Jake despertó entonces… era la misma pesadilla de antes. ¿Qué significaba eso? ¿Porqué imaginaba esas cosas tan horribles del que sería su hermano adoptivo? No lo sabía… pero siempre sintió que desde que su padre trajo a ese humano a su casa… algo raro había con él. Él se sentía mal por eso… para él, Finn era su hermano… no podía imaginar cosas así, por lo que decidió volver a dormir.
Pero esta vez la cosa fue peor… volvió a tener el mismo sueño…
Esta vez, el monstruo fue hacia donde veía un castillo, cuando vio a un bebé llorando sobre una hoja… lloraba sin cesar… por lo que el monstruo pensó en si podía comérselo… pero era pequeño, no saciaría su hambre.
- ¿Porque lloras? – le preguntó al bebé.
- Llevo llorando casi 1 día y nadie me ayuda…
- Puedo ayudarte y volverte fuerte si me das un nombre…
- No tengo nada como un nombre – le respondió – Puedes entrar en mi, y recibir el nombre que me den cuando alguien se apiade de encontrarme.
Y de ese modo, el monstruo entró en el cuerpo de ese niño… hasta que un perro con un sombrero y su mujer lo encontraron.
La mujer lo levantó de la hoja y le besó la frente… lo que le gustó al monstruo, por lo que decidió contener su hambre… hasta que un día no pudo mas… y a esa pareja de esposos, la devoró sin piedad alguna.
¡Grush grush! ¡Ñam Ñam! ¡Grumpf Grumpf! ¡Gluup!
Solo quedaba el perro hijo de esa pareja que había devorado… pero entonces… el niño habló.
- Tienes que darme un nombre… tienes que dármelo…
- ¡Yo no soy el que puedo darte los nombres! – dijo el Perro asustado – La princesa… ella es la única que puede…
¡Grush grush! ¡Ñam Ñam! ¡Grumpf Grumpf! ¡Gluup!
Y de nuevo, el niño devoró a ese Perro, al igual que sus padres…
Jake volvió a despertar. Miró a Finn que dormía simplemente envuelto en su bolso de dormir.
- Ciertamente… no sé que vieron tus padres en ti para recogerte… - pensó él – A veces creo que no debería fiarme de ti… pero… haz sido como mi hermano estos 14 años… no creo que vayas a hacerme mal…
Entonces oyó que Finn en sueños susuraba algo… podía ver sus labios moverse. Jake intentó por la curiosidad leerlos y entonces…
- Mi… ren… - decía Jake intentando leer los labios de Finn – Mi… ren… lo… gran… de… que… se… hi… zo… el… mons… tru… o…. en mi… int…eri… or….
Jake se llenó de terror al oír eso… ¿Finn no lo comería? ¿Era un sueño? Simplemente se escapó de la cama y esperó en un rincón cualquier movimiento peligroso.
- Creo… que nunca te terminé de conocer bien, hermanito… - susurró Jake.
No podía ni caer desmayado por el miedo… aunque lo desease en ese momento para salir de ese momento. Finn había resultado… no ser el humano que siempre pensó que él fue.
