Y acaban de dar las 22:00h. Tal vez me vaya a tomar un zumito. La conversación con el viejo me ha dejado la garganta reseca. Esta vez puede que pruebe con uno de piña, o un batido de fresa, no sé. Si fuera mayor de edad y fuera como mi padre, ya estaría pidiéndome un bourbon.
-¡Ja, ja, ja!
¿Pero por qué me río yo sola? Eso me pasa por pensar demasiado. Entro en el bar de nuevo para volver a encontrármelo vacío, sin un alma vagando por ahí a excepción de la de Louise.
-¡Eh, Hyde! ¡Así me gusta, haciendo compañía a la tita Louise!
-En serio, sería un buen momento para decirte que no eres mi tía.
-Eh, vamos, yo no tengo tías. ¿Y tú?
-Una tía por parte de madre. Se llama Rochelle. Pero si no te importa, pasemos de tías y ponme un buen zumo de piña.
-¡Enseguida!
Louise se pone a prepararme el vaso de zumo.
-Vaya cara que me traes, Hyde. ¿Qué pasa?
-Ni idea. Todo el mundo habla sin parar. ¿Qué tienen que no callan ni debajo del agua?
-¿La peña te larga sus problemas?
-Sí, algo así. ¿Pero por qué a mí? Solo soy una cría, aunque me niegue en pensar lo contrario.
-¡Ja, ja, increíble pero cierto! ¡Oficialmente queda inaugurado el consultorio sentimental de Kylie Hyde!
-Louise, eres una payasa.
-Pero es que no lo pillas. La gente busca a tías como tú para desfogarse de sus problemas.
-¿Tías como yo? Ojito con lo que hablas…
-Tías que pasan de todo, a la que no le importan un bledo los sentimientos ajenos. La gente tiene tanta morralla dentro que necesitan descargarse, y para no electrocutarse con tanta carga, te pasan a ti una parte. ¿Lo pillas?
-Louise, el consultorio ese debería llamarse "El consultorio sentimental de Louise DeNonno"
-¡Pero si tengo razón! Admítelo.
-Tal vez…
-¿Lo ves? Tú misma lo dices. Yo debería ser tu socia.
-Sí, lo que tú digas, pero pásame ese zumo.
-¡A la orden!
Louise me deja el vaso sobre la barra de nuevo.
-Oye, Louise, ¿Qué te cuentas?
-¿Eh?
-Ya sabes, familia, amigos y tal.
-Mi viejo sigue igual, dejándose las uñas aquí y aguantándome.
-Vamos, no seas así.
-Sí, tía. Nos queremos a tope, pero a veces soy como un peso muerto.
-¿Te crees que eres la única? Yo también lo pienso de mí misma… Mi viejo ha estado frito de mí centenares de veces.
-Oye, Kylie, ahora que mencionas a tu viejo, estaba pensando….
-¿Qué?
-Él siempre ha sido un lobo solitario, ¿No? Es decir, un soltero acostumbrado a la soledad. Al menos, es lo que me dijo mi viejo.
-Sí, buena descripción.
Le doy un trago largo a mi zumo.
-¿Y qué?
-Pues eso. Su vida debió cambiar radicalmente al tenerte a ti, ¿No?
-Supongo. En realidad, no tengo ni idea de lo que piensa mi padre al respecto de eso. No le gusta hablar mucho de sus cosas, y tampoco dejarse llevar por los sentimientos.
-Si te tuvo, supongo que alguna excepción haría con tu madre, ¿No?
-¡Ja, ja! ¡Me acabas de leer la mente!
-¡Ja, ja, ja!
-A veces me gustaría conocer a mi viejo tan bien como él me conoce a mí. Al fin y al cabo, su sangre corre por mis venas.
-¿Qué quieres saber?
-Qué piensa de mí, su pasado como policía, sus amigos, sus enemigos, la historia de amor que vivió con mi madre, su familia…
-Su familia eres tú.
-Ya, pero no me refiero a eso. Me refiero, por ejemplo, a mi abuelo.
-¿Tu abuelo?
-El padre de mi padre. Murió cuando mi viejo era un crío, pero no sé nada más a parte de que se llamaba Chris Hyde.
-Estoy segura de que algún día tu viejo te contará todo lo que quieres saber.
-Claro…
-Oye, cambiando de tema, ¿Qué tal se te dan los bolos?
-¿Bolos, dices? Pues no me defiendo mal…
-Bah, serás una chapuzas comparada conmigo.
-Venga ya. Cuando lanzo, hasta los bolos me suplican clemencia.
-Ja, qué risa. ¿Crees que podrás conmigo?
-Dime el lugar y la hora.
-¿De verdad? ¿Kylie Hyde se atreve contra la reina de los bolos?
-Ya puedes irte quitando la corona, Louise, porque te pienso machacar.
-¡Hecho entonces! Pues esta noche, bolos a las 23:00h.
-¿Aquí? No hay sitio. ¿Hablas en serio?
-Que sí, tía. Aquí es más molón…
-Como quieras…
La puerta se abre e interrumpe mi conversación con Louise. Es Martina de nuevo. Aj, ella no, por Dios.
-¡Oh, estupendo, más gente!
-Buenas noches.
-¡Siéntese, mujer! ¿Le pongo algo?
-Un zumo de pomelo, gracias.
Martina se sienta en el asiento de al lado. ¡Demasiado cerca, demasiado cerca!
-Aquí tiene, un zumo de pomelo.
-Muchas gracias, joven. Señorita Hyde, ¿No tiene algo para mí?
Se refiere a la estilográfica. Y encima lo dice como si fuera imbécil y no me acordara. Lo odio.
-Sí, lo recuerdo. Pero antes deje que le pregunte de nuevo por su amiga Alissa.
-¿Otra vez? Va a conseguir deprimirme, señorita Hyde.
-Que sepa que esa estilográfica no es suya y se la he devuelto a alguien cercana a su dueña
-¿De qué me está hablando? ¿A quién le ha dado la pluma?
-Al anciano de la 212. Se llama Alain Parker.
-¿"Parker"? ¡Entonces es…!
-El abuelo de Alissa. Él también la está buscando. Así que le di a él la pluma por si se la podía devolver algún día.
-Hm…
Martina se queda un rato parada, pensando, me imagino. Después le mete un pedazo de trago al zumo, un trago tan grande que deja el vaso seco.
-Si me disculpan…
La panoli se marcha. Buf, qué alivio.
-Oye, Louise, me voy un rato. Tal vez me venga bien para relajarme.
-¡Oh, vamos, Hyde, no me dejes tirada!
-No te preocupes, pienso estar lista para nuestro duelo de las once.
-Vale, colega. ¡Como faltes verás!
Salgo riéndome para mis adentros una vez más. Como estoy tan ensimismada en mis cosas, por poco me tropiezo con Christian.
-Oh, tú, otra vez. ¿Qué pasa?
-No encuentro a mi padre, y le estoy buscando.
-Pues en el bar no está.
-¿El bar?
-Sí, esta noche es especial para niños, y por eso no está ahí.
-Ah, sí, el bar. He visto antes el cartel. Es muy bonito, parece un árbol de Navidad.
-Sí, claro…
-Oye, ¿Qué te han regalado por Navidad?
-¿A mí? Pues nada fuera de lo común, la verdad. Un regalito pequeño y ya está. ¿Qué me dices de ti?
Christian se pone triste.
-¡Mi papá es tonto!
-Eso no voy a discutírtelo. Pero ¿A qué viene eso?
-Es que este año, no he tenido un árbol de Navidad. ¡Y yo quiero uno! ¡Y un regalo al menos!
-Vale, vale, no te pongas así. Mira, entra en el bar y dile a la chica castaña que va de azul que te dé un zumo de lo que quieras.
-Pero yo aún o tengo dinero. Soy demasiado pequeño para llevarlo. Mi padre me dice que aún no me da para que no lo pierda…
-Anda, coge esto.
Le doy cinco dólares en billetes de uno. Ja, ja, todo lo que tengo está en billetes de uno. Papi, eres un rata.
-¿Para mí?
-No, para ese atril que hay ahí. ¡Pues claro que es para ti! Tómate un zumo con esto, a ver si te relajas un poco.
-¡Gracias!
Christian me coge de la mano los 5 pavos y camina hacia el bar.
-Pobre crío. Qué Navidades más deprimentes. Seguro que está deseando volver al cole.
Me encamino a las escaleras pero de nuevo me encuentro con Rosa la Súper-Woman.
-Oh, señorita Hyde, es usted de nuevo.
-¿Aun limpiando?
-Eso me temo. Todo el mundo descansa menos Rosa. Eso sí, cuando termine esto, acabo por hoy. ¿Consiguió la etiqueta?
-No se preocupe por eso, ya está. ¿Acaso se creía que no lo haría?
-No, solo quería asegurarme.
-Si no le importa, me voy yendo.
-Espere, señorita Hyde, solo será un momento.
-¿Otra vez quiere algo de mí? ¿Y ahora qué?
-No le estoy pidiendo un favor, solo quería comentarle una cuestión.
-¿Que es?
-¿Se ha topado con Christian cuando venía?
-Así es. Estaba triste porque no ha visto un árbol de Navidad desde todas las fiestas.
-¿De verdad?
-Sí. Al parecer, el chiquillo se lo perdió este año. Y no ha tenido regalos.
-¡Oh, no, mi pobrecito niño! ¡Qué mal padre tiene!
-Ya…
-Antes me preguntó si teníamos un árbol. Yo le dije que ya lo quitamos el día 26. Y se le puso una cara de penita que me partió el corazón en dos. Los adornos están en el almacén.
Así que el almacén…
-Debo volver a mis labores, señorita Hyde.
-Está bien…
Rosa se marcha
-Tal vez pueda arreglarle la Navidad al crío si monto el árbol para él. ¡Pero qué tontería! Aunque… Por montarlo no pierdo nada….
Y así fue como mis pasos terminaron desviándose al almacén y empecé a buscar el dichoso árbol.
-Quizás esté por aquí…
No me puedo creer que pierda el tiempo por un arbolito. ¡Soy una blandengue!
Al final logro hallar el árbol. Lo saco de la caja y lo apoyo con el pie que lleva incorporado. A continuación, saco las bolas y los lacitos cursis de siempre y empiezo a extenderlos por todo el ramaje. Acto seguido, lo envuelvo con diversos espumillones de colores. Finalmente, lo corono con una gran estrella brillante.
-Listo.
Nada más terminar la puerta se abre y aparece Christian.
-¡Hola!
-¿Eh? ¿Qué haces aquí?
-Rosa me ha dicho que aquí podría ver por fin un árbol de Navidad. ¿Dónde está?
No me lo puedo creer. La chacha me ha tocado la fibra sensible. Me estoy volviendo una niña cursi, ¡No!
-Míralo, está aquí.
-¡Hala, qué bonito!
-No está mal, ¿Eh? Kylie tiene buen gusto.
-¡Sí! ¡Es el mejor árbol del mundo mundial! ¡Yupi!
La puerta se vuelve a abrir.
-¿Quién es?
Kya aparece en el almacén.
-¡Hola! ¿Has venido a ver mi árbol? ¡Kylie lo ha decorado para mí!
Kya se queda mirando el árbol sin decir nada.
-Eh, Kya. ¿Por casualidad ha sido Rosa la que te ha dicho que vengas?
Kya me dice que sí con la cabeza. Lanzo un gran suspiro de resignación.
-Me lo imaginaba…
La puerta vuelve a abrirse.
-¿Es que acaso alguien más tiene ganas de fiesta?
Entra Louise en escena.
-Pues yo me apunto a todas las que puedo.
-¿Louise?
-¡Hola! ¡Hagamos una fiesta!
Christian está animadillo.
-¿Qué, te lo pasas bien?
-Sí. Hay mucha gente que ha venido a ver mi árbol. ¡Es muy divertido!
-Sí, muy guay.
-Ojalá esta fiesta durara siem… Siem… Uah…
Sin que me pueda dar cuenta, Christian se queda frito.
-¿Pero qué puñetas? Se ha quedado roque…
Se oyen ronquidos leves…
-Oye, Louise. Christian se ha quedado frito. Llévalo a su cuarto.
-¡Anda! ¿Y por qué yo?
-Louise, tú trabajas aquí. Como no te lo lleves ya, va a pillar una pulmonía.
-Vale, de acuerdo. Pero si me parto el espinazo será culpa tuya.
Louise coge a Christian en brazos y ambos salen del almacén. Como vuelva a reírse de mí le diré que hacían una pareja preciosa.
-Eh, Kya.
Kya desvía la atención del árbol y me mira. Parece tan triste como de costumbre.
-¿Qué tal te han ido las Navidades?
Se pone triste. Le doy la agenda para que escriba. La coge y apunta algo.
This Christmas was horrible.
-"Estas Navidades han sido horribles". Pues vaya… ¿No las pasaste con tu familia?
Kya vuelve a anotar algo.
I have no one. This Christmas I lost all my beloved stuff.
-"No tengo a nadie. Estas Navidades he perdido todo lo que quería". Me da mala espina…. Pero Kya, ¿Cómo que has perdido todo lo que querías? ¿Y qué hay de tus padres?
De nuevo más notas de Kya en mi agenda.
They're both dead. Bad people killed them.
-"Los dos murieron. Mala gente les mató". Pobrecita Kya…
Kya se pone triste.
-Kya, ¿A quién te refieres con mala gente? Toma, escríbelo.
Kya dice que sí y apunta otra cosa muy breve.
Nile.
-¡¿Nile?! ¿Nile mató a tus padres?
Kya me dice que sí y un par de lágrimas brotan de sus ojos.
-Oye, yo no quería recordártelo, lo siento.
Kya me dice que sí.
-Deberías ir a descansar. Anda, Rosa te estará buscando. Si quieres, hablamos luego.
Kya me dice que sí y se marcha del almacén. Así que Nile se cargó a los padres de Kya. Me pregunto por qué lo harían.
-¿Eh? ¿Qué tenemos aquí?
Me encuentro una luz ultravioleta en el armario. Puede que luego me venga bien. No sé, un presentimiento. La cojo prestada y salgo de ahí.
-Pero si es…
Hay una puerta entreabierta. Decido echar un vistazo dentro con mucho sigilo. Parece el cuarto de alguien.
-Me apuesto algo a que he ido a parar al cuarto de Smith.
Decido investigar un poco antes de irme. En la repisa hay una foto de una niña pequeña.
-¿Quién será esa niña?
En una mesa que hay por ahí hay un cuaderno más antiguo que el ir a pie. Hojeo un poco hasta que llego a esto:
31 de diciembre de 1979. Mi Jenny ha vuelto por fin. Estoy más contento que unas pascuas. Quiero darle el hogar que no ha tenido en años y estar con mi hija hasta que llegue mi hora. Es extraño que haya vuelto unos días después de revelarle la historia a un huésped. ¿Será cosa del destino?
¿"Jenny ha vuelto"? ¿De dónde? ¿Qué historia le revelaría a qué huésped? Parece que esta anotación es de hace ya unos años. No puedo seguir pensando porque ¡Entra Dunning!
-¡Pero qué demonios! ¿Qué hace aquí?
-Pero… ¿No es este el vestíbulo?
-No te hagas la tonta conmigo, pequeña. ¡Este es mi cuarto!
-Lo siento mucho. Ha sido un error.
-Si lo sientes, sal ahora mismo de aquí.
Salgo de la habitación del viejo Smith y me alejo todo lo que puedo de ese energúmeno. ¿Quién será la de la foto? ¿Y esa anotación? ¿Y qué hay de los padres de Kya? La pobre cría tiene una vida bastante horrible, por lo que parece…
Antes de que Smith me pille salgo al vestíbulo para toparme con un ebrio Kevin Woodward. Anda tambaleándose y huele a alcohol que tira para atrás.
-Señor Woodward…
-¡Vaya, vaya, si es la señorita Hyde! ¡¿Qué tal?! ¡Hip!
-Veo que está algo contentillo…
-No, no, solo estoy… ¡Hip! ¡Je, je, je!
Borracho como una cuba.
-¿Acaso ha estado en el bar?
-¡Sí! ¡Sí señora!
¿Pero no era una noche solo para críos, sin nada de alcohol?
-Aaaay…. Mi cabeza…
-¿Está bien?
-No suelo beber, y ahora… No me encuentro bien… ¡Hip!
-¿Ha estado bebiendo con alguien?
-Márchate, jovencita. Quiero… Quiero estar solo…
En fin, como no me vaya me voy a desmayar de la peste a whisky, así que me voy. Total, ¿Qué puedo perder?
-Veamos si Louise sabe algo…
Vuelvo al bar por tercera vez esta noche. Veo de espaldas a Iris, la madre de Dave.
-Yo debería marcharme ya, pequeña.
-Como usted quiera. Eso ya…
-Chao.
Iris se va del bar.
-Oye, Louise.
-Oh, eres tú, Hyde. ¿Hace un zumito ahora?
-No, ahora no me apetece.
-Como quieras. ¿Querías algo?
-Sí. He visto a Woodward con una cogorza increíble en el vestíbulo, pero hoy se supone que no hay alcohol, ¿No?
-Ah, ya. El tío se trajo una petaca de whisky. Y era bien grande. Estuvo bebiendo hace poco aquí, con esa mujer.
-¿Con Iris?
-Eso es.
-¿Sabes si se conocían de antes?
-Y yo qué sé. Tal vez sí, pero Woodward estaba tan borracho que supongo que tendría la vista nublada.
-Será mejor que hable con la parejita.
-Yo que tú empezaría por Iris. Ese tío está demasiado en las nubes.
-Vale, gracias por el consejo, creo que te haré caso. Pero solo por esta vez.
-Bah, no me lo tomo en serio porque sé que tarde o temprano necesitarás la ayuda de tu primita.
-Eres libre de pensar lo que quieras, Louise. Bueno, chao.
-¡Te estaré esperando para ganarte a los bolos!
Esta Louise no cambiará jamás. En fin, pues vayamos a ver a Iris. Llamamos a la 216 y…
-Oh, tú otra vez.
-Hola, Dave. ¿Sabes si está tu madre?
-¿Otra vez buscas a mi madre?
-Sí. ¿Por?
-No lo sé.
-Pues bien vamos.
-Espera un segundo…
Dave vuelve adentro e Iris ocupa el lugar de su hijo.
-Conque eres otra vez tú. ¿Qué quieres?
-Verá, la chica del bar me ha dicho que ha estado bebiendo con Kevin Woodward.
-Así es. ¿Por? ¿Hay una ley que lo prohíba?
-No, no, solo quería saber si se conocían de antes.
-Pues… ¿Por qué quieres saberlo?
-Por simple curiosidad.
Se oye el teléfono.
-Debo cogerlo.
-Claro.
Iris vuelve a dentro y Dave coge el relevo.
-¿Has acabado ya?
-Bueno, tu madre tenía que responderme a algo…
Dave suspira.
-Oye, ¿Te ocurre algo?
-Simplemente estoy preocupado por una cosa.
-¿Y me vas a decir qué es?
-Han movido mi maleta. No se nota casi, pero no tengo duda.
-¿Te han robado algo?
-Sí. Un sobre pequeño.
-¿Un sobre pequeño? ¿Qué contenía?
-No puedo contártelo.
-Entonces, no te puedo ayudar.
-¿Es que querías ayudarme?
-Depende. Si me ayudas, lo haré. Si no, pasaré olímpicamente.
-De acuerdo. Dentro había una cinta.
-¿Una cinta?
-No puedo decirte nada más. Solo que me lo envió alguien muy importante y tengo que recuperarlo.
-¿Quién es esa persona tan importante para ti?
-Eve.
-¿Quién es Eve?
-Una amiga de mi madre que me cae muy bien.
-¿Una amiga?
-¡Sí, una amiga! No creo que sea difícil de entender.
-Vale, vale, no me muerdas. Si encuentro el sobre o la cinta, te lo traeré.
-Gracias. La verdad, no esperaba que fueras a ayudarme.
-No lo hago por ti, chaval. Que conste. Tengo una ligera sospecha de ese sobre. Y sea lo que sea lo que contenga.
-¿Se puede saber de qué narices estás hablando?
-No es nada. Me marcho.
¿Qué habrá grabado en la dichosa cinta? He de encontrarla…
-¿Eh? Pero si es…
Kevin Woodward.
-¿Se encuentra mejor?
-Yo… He de marcharme…
Woodward consigue esquivar mi pregunta y se larga.
-¿Acaso estaría buscando a Iris?
Cuando me dispongo a seguirlo, oigo un portazo proveniente del final del pasillo. Había alguien en el cuarto de mantenimiento hace muy poco.
-¿A quién se le habrá perdido algo allí al fondo?
Decido dejar a Woodward para más tarde y entro en el cuarto de mantenimiento, cosa sencilla ya que no está la llave echada. No hay nada especialmente relevante a parte de unos armarios y un par de fregonas cochambrosas.
-¿Eh? ¿Y eso?
En la papelera hay un poco de papel marrón arrugado. Es un sobre en el que pone: De Eve, para Dave.
-Esto sería el famoso sobre…
Junto al sobre, en el cubo, hay una cinta con la grabación arrancada. Está estropeada.
-Supongo que esta es la cinta que se le habrá perdido a aquel mocoso…
He de devolvérsela, pero primero he de escucharla. Sé que no está bien, pero necesito esclarecer este turbio asunto. No soporto dejar las cosas a medias. Pero en mi habitación no hay ningún reproductor de cintas.
-Veamos si Louise tiene alguno…
Bajo de nuevo al bar. Louise, hija de mi vida, ya podrías cambiar de ubicación. Me estoy aburriendo de ir siempre a parar al mismo lugar.
-¡Eh, otra vez tú!
-Sí. Oye, ¿Tienes algo para escuchar cintas?
-Sí, bueno, tengo un equipillo. Pero qué caña le están metiendo al loro, ¡Vaya demanda!
-¿Alguien lo quería?
-Sí, el viejo Dunning. Vino a pedírmelo hace poco. Quería escuchar un poco de música. Supongo que algo de country o soul…
-Así que Smith también lo quería.
-Y tú, ¿Qué clase de música quieres escuchar?
-No tengo ni la más remota idea. Lo sabré al escucharla.
-Mira que llegas a ser rarita, Hyde. Vale, esto es lo que haremos. Tengo el loro en mi cuarto. Puedes escuchar lo que quieras, siempre y cuando no lo saques de ahí.
-Estupendo.
-Ah, otra cosilla. No uses los botones que no sean el "play", la "pausa" o el "abrir". Los botones están cascados.
-Gracias por el consejo.
Salgo del bar para deslizarme por el pasillo izquierdo. La habitación de Louise se abre con un ruido preocupante. Diviso el "loro" a distancia. Es sencillito, pero me valdrá. Ahora solo he de pensar en cómo arreglar la dichosa cinta para poder oírla.
-Puede que con esto…
Saco un lápiz de mi bolsillo. Lo introduzco por uno de los orificios y le doy vueltas. El rollo vuelve a estar en su sitio, así que ya puedo escuchar lo que me plazca.
-Vamos allá…
Introduzco la cinta por la cara B y se oye un ruido de interferencias con voces de fondo. La conversación es muy extraña, pero los tipos que hablan en ella no parecen de fiar…
-Es como si hubiesen colocado una especie de micro en la sala…. ¿Qué hace Dave con esto? Creo que ya va siendo hora de que cante…
Salgo por la misma puerta y me encuentro a Kevin como un alma en pena volviendo hacia recepción, tambaleándose…
-Pensándolo mejor, le sonsacaré a él primero.
Sigo a Woodward para ponerlo contra corriente y que me diga todo lo que sabe.
-Señor Woodward.
-Márchate.
-Tenemos que hablar.
-Márchate, quiero estar solo.
-No puedo irme. Necesito que me cuente lo que quiero saber. Por ejemplo, acerca de Iris. ¿La conocía de antes?
-¿Iris? ¿Es ella?
-¿A qué se refiere?
-Yo… Conozco a Iris, pero acabo de caer en la cuenta.
-Como no se explique…
-Ella es rubia. Se ha teñido el pelo, y por esa razón no la he reconocido. Pero sí, la conocía. Ya habíamos venido a este hotel los dos.
-Eso sí que es nuevo. ¿De hace cuánto estamos hablando?
-Pero ¿Por qué? ¿Por qué me haces todas estas preguntas?
-Conteste, Woodward.
Woodward se queda atónito unos instantes.
-Vinimos hace 10 años.
-¿Antes de nacer Christian?
-Sí, yo…
-Me he enterado de que vino porque Melissa, su hija mayor, quería ver a su madre. Pero que su madre no es la misma que la de Christian.
-¡Maldita sea! ¿Cómo te has enterado?
-Me lo ha contado un pajarito. No tengo por qué decirle nada.
-Sí, así es. Traje a Melissa para que pudiera ver a su madre.
-Pero usted sabía que no estaría, ¿No es así?
-En efecto. Pero no soportaba ver a Melissa triste, así que por eso lo hice.
-Y después le pasó lo mismo con la madre de Christian e hizo la misma tontería.
-Sí…
-¿Le importaría empezar desde el principio?
-Déjame en paz, por favor. No quiero que sepas todo sobre mi vida privada.
-Tengo mis motivos para preguntar. Estoy ayudando a alguien a buscar una cosa relacionada con este asunto. La única pista que tengo para esclarecerlo todo es lo que usted no quiere contarme. Si me ayudara, le estaría agradecida. Al fin y al cabo, soy una cría, no dispongo de muchos datos.
-Está bien… Verás… Yo soy cirujano. En el año 1977 estaba casado con Grace, la madre de Melissa. Perdí a un paciente en una operación. Me hicieron pagar una suma de dinero enorme, y no podía cubrirla. Cuando me dieron el veredicto, le pedí el divorcio a Grace. No quería que acarrease con mis irresponsabilidades.
-¿Y qué?
-No lo aceptó. Me aseguró que ella se encargaría de conseguir el dinero.
-¿Lo consiguió?
-Así es. No sé de dónde, pero lo consiguió. Me hizo prometer que no le preguntaría, pero… Empecé a desconfiar de ella, y empezamos a pelearnos sin parar. Hasta que un día se marchó.
-Vale, este es el caso de Melissa. Ahora cuénteme lo de Christian.
-Unos años después de que Grace se fuera y de traer yo a Melissa al hotel como te he dicho, me di por vencido. Y en ese momento oscuro conocí a Eve.
-¿Eve?
-La madre de Christian. Fue amor a primera vista. De ese amor surgió Christian. Y las ironías del destino son tales que me pasó lo mismo con Eve que con Grace: desconfié de ella.
-¿Por qué motivos?
-Veía que en su trabajo manejaba cifras considerables de dinero. Y empecé a preguntarle por doquier sobre el tema. Pero siempre me repetía que no podía decirme nada. Y al final, se marchó. Exactamente lo mismo que me pasó con Grace.
-Vaya cosas… Así que ha cometido los mismos errores una y otra vez.
-Exactamente. Soy un idiota. Entonces me enteré de que Eve era una prima de Grace. Y claro, eso ya fue la gota que colmó el vaso. Al parecer, trabajaban juntas en una galería de arte.
-Pero todo eso era una tapadera, ¿Verdad? Quiero decir, los ingresos de una galería de arte no son lo que se dice bajos, pero no esas cifras astronómicas que usted mismo ha dicho que manejaban Eve y Grace.
-Sí, algo así. Es usted muy observadora, señorita Hyde…
-Ahórreselo. No va a conseguir nada dorándome la píldora.
-Antes me comentó que se llamaba Kylie Hyde…
-Sí, ¿Por qué? ¿Lo ha visto en un cartel de "Se busca" o algo?
-No, no, es solamente que me suena su nombre…
-No me irá a decir que conoce a alguien con mi mismo nombre…
-No, creo que conocí a alguien con un nombre parecido, pero supongo que me habré confundido. Disculpa si te ha molestado.
-No es nada. Adiós…
Dejo a Woodward en recepción mientras me adentro en mi mundo. Así que Eve y Grace eran primas… Eve es la remitente del sobre que iba destinado a Dave… Entonces, él la conocerá. Vayamos a preguntarle entonces…
