Cansados.
Después de la batalla de anoche entra saga y Kanon, shura estaba acostado en su recamara, viendo el techo de la casa de capricornio, su casa.
-Shura- oye la voz de camus. Porque uno de los pequeños tenia que vivir una casa mas arriba que el.
-No estoy en casa- grito desde la otra habitación.
El niño se dio la media vuelta y regreso por donde vino después de unos momentos volvió a sentir el cosmos del pequeño que acaso no sabía que shura estaba cansado por los entrenamientos se habían hecho demasiado pesados para el.
-Pasa estoy aquí en la habitación- grito
-Oye shura- pregunto el pequeño- sabes por pura casualidad que pasa si congelo el suelo de mi casa.
-¿QUE?-grito poniéndose de pie.
-Los demás me dijeron que a que no lo hacia y ahora que lo pienso el patriarca no se enojara conmigo porque tu dirás que lo hiciste verdad- dijo con una sonrisa muy amplia y abriendo los ojos como el gato con botas.
-En primera camus quienes son los demás, en segundo no tengo los mismos poderes que tú y tercera el patriarca no se la tragara que fui yo.
-Entonces le dirás- el niño hizo un puchero y estaba a punto de llorar.
-Esta bien te ayudare a que no te descubran- menciono.
-Eres un gran vecino shura- contesto camus feliz.
-Vamos- le dijo. Lo tomo de la mano y comenzó a subir a la casa de acuario, suficiente era con que tuviera que subir a capricornio y ahora hasta acuario después de un entrenamiento, sinceramente admiraba afrodita.
Llegaron y shura vio a los niños patinando en el hielo, bueno mas bien resbalándose y rompiendo cosas al caer.
-saga, aioros donde están? – pregunto el de capricornio por el cosmos.
-Entrenando- contestaron ambos al mismo tiempo.
-Podrían venir a ayudarme, camus congelo acuario.
-Genial! Sus poderes están aumentando-grito un emocionado aioros.
-No, no es genial, que pasara si el patriarca se entera- menciono saga –ahora vamos.
El dueño de excalibur puso apenas un pie cuando resbalo y cayo al suelo, sin embargo camus estaba parado aun de pie a su lado, a penas se estaba incorporando cuando escucho gritos.
-¿Qué diablos pasa en acuario?- grito un confundido afrodita.
-Es hie…- pero mascara no pudo terminar la frase porque cocho contra una de las pilastras de la casa de acuario.
Shura escucho risas detrás de ellos, y vio aioros y saga carcajeándose del espectáculo que acababa de presenciar de la caída del santo de piscis y cáncer, ambos ridículamente intentaban levantarse del suelo. Pero volvían a azotar en el suelo.
-Podrían ayudarnos en vez de reírse- menciono afrodita enojado.
-Ocupan ayuda- pregunto aioros incrédulo- ambos ocupan ayuda.
-Joder con ustedes si llega el patriarca y ve- pero shura se callo al sentir la presencia del gran caballero de athena.
-Que vea que shura- menciono el patriarca con naturalidad.
Shura palideció rápidamente, parecía una estatua de mármol, de por si era blanco pero ahora era mas.
-Yo puedo explicarle- menciono shura- este vera, lo que paso aquí es que…
-Nosotros retamos a camus a que no podría congelar acuario- contesto Aioria- pero…
-Mas bien nosotros lo obligamos- dijo Milo.
El patriarca rio y miro a todos aquellos pequeños que se convertirían en santos dorados en un par de años, eran tan jóvenes pero se protegían los unos a los otros, esperaba que no ocurriera lo mismo que paso con saga, aioros y Kanon. Esa fractura que hubo en el grupo de ellos.
-Esta bien- dijo el patriarca- esta vez se las pasare pero no quiero que vuelva a ocurrí, pero quiten todo este hielo de acuario.
-Si patriarca- contestaron al unisonoro.
Salió caminando hacia el salón principal y vio a Arles ahí sentado, el sabia que el santo rápido, comenzaría a desesperarse por la educación de los próximos santos de athena, pero ellos aun eran apenas unos niños.
Una infancia que ni aioros, saga, Kanon, mascara, afrodita y shura pudieron disfrutar tanto como ellos.
En la casa de acuario estaban todos sentados tranquilos en el hielo, y camus se empeñaba en intentar quitar el hielo con sus propios poderes pero aun no podía lograrlo.
-Mascara ya no estés enojado- dijo afrodita.
-Aja! Como tu no te golpeaste con aquella pilastra- menciono molesto y quitando un bloque de hielo.
-No me golpee con la otra- dijo.
-Ya paren par de señoritas de quedarse tanto vale- menciono el español.
-Ya dijimos que lo sentimos- mencionaron los niños al unisonoro.
-Y que ustedes no piensa ayudarnos- pregunto afrodita.
-Ustedes siempre dicen que nosotros somos lo que los cuidamos y ahora ustedes limpian.
-Tramposos- murmuro mascara.
Después de unos momentos los niños estuvieron sentados ahí pero después desaparecieron tranquilamente de sus lugares, para que sus mayores no se dieran cuenta de que se les escaparan.
Fueron tranquilamente en el coliseo donde entrenaban unas niñas ahí, donde Aioria miro por primera vez a Marín, pero eso se los cuento en el próximo capitulo.
