Niñas.
Seis pequeñas cabecitas estaban escondidas detrás de unas enormes rocas, todos estaban callados observando a dos niñas una pelirroja y la otra de un color entre rubio y castaño.
-¿Quiénes son esas?- pregunto un asombrado Aldebarán.
-Esas son niñas- menciono el escorpión dorado.
-No son solo niñas- dijo Aioria abriendo los ojos con asombro, los demás lo miraron sorprendidos.
-Entonces si no son solo niñas que son- pregunto camus, tranquilamente.
-Ellas son amazonas- contesto shaka.
-Dirás que ellas son aspirante a las armaduras de las amazonas- corrigió mu al pequeño buda.
-Me entendiste no- dijo shaka un poco molesto.
Las dos niñas voltearon y los 6 pequeños santitos agacharon la cabeza velozmente para que no los vieran, se escucharon sus risas y luego siguieron entrenando. Los 6 pequeños santos se asomaron pero vieron a las dos pequeñas alegarse de ellos.
Ellos fácil le ganaban con unos 4 años de edad, se miraron entre ellos y luego sonrieron maliciosamente.
-Sigámoslas- murmuro Milo.
-A quien?- pregunto un aioros a las espaldas de los santos.
-AHHHH!-los niños no pudieron evitar gritar y mas de uno tomo su pecho como si el corazón fuera a salirse.
-Aioros-menciono el pequeño león.
-Si, dime Aioria- contesto con una sonrisa a su lado estaba saga sonriendo con aquella sonrisa cómplice que era tan característica de ellos dos.
-No es bueno asustar a las personas por atrás- dijo el gatito malhumorado
-Tampoco es bueno espiar y menos a las mujeres.-contesto saga.
-Créanle lo dice por experiencia- después del ultimo comentario de aioros, saga y el soltaron una carcajada.
Saga levanto a Milo y tomo de las manos a shaka y mu, mientras aioros hizo lo mismo con camus, Aioria y Aldebarán. Comenzaron la subida a las doce casas cuando unos guardias llamaron a los santos de géminis y sagitario.
-Espérenos aquí- dijo aioros con una cálida sonrisa
-Si- contestaron todos dulcemente, en cuanto los mayores santos dorados se giraron y alejaron de ellos, se miraron cómplices- noooooooooo- dijeron todos juntos.
-A donde vamos?- dijo shaka.
-De cacería- menciono Aioria.
Después de correr para ganar ventaja de sus mayores, Milo miro a Aioria.
-Aldebarán y tu shaka se quedaran a vigilar aquí- menciono Milo y Aioria asistió.
-Pero porque nosotros y no mu o ustedes- reprocho el toro dorado.
-Porque tu eres algo lento- el santo de tauro se enojo ante el comentario de Milo- no, no lento dijo fuerte y si viene alguien lo golpearas.
-Y por que yo?- menciono shaka alzando una ceja.
-Porque a ti no te interesan esas cosas- contesto Aioria.
-Cierto- menciono la reencarnación de buda.
Los cuatro santitos corrieron de nuevo dejando a sus dos amigos entre unas rocas para que vigilaran por si alguien se aproximaba.
-Y que casamos?- pregunto mu.
-Niñas las asustaremos- contesto Aioria.
Camus los miro desaprobatoriamente, aunque fuera pequeño aun se distinguía de los demás por ser el más serio de todos ellos.
Los niños caminaron en silencio, hasta la puerta donde las dos pequeñas amazonas descansaban del infernal sol de Grecia.
-Mu y tu camus podrían..- dijo Milo antes de ser interrumpido.
-No- fue la cortante de camus.
-Pero ni siquiera sabes que voy a decir- reprocho Milo.
-Si lo se- contesto de nuevo.
-A ver que pensaba decir Milo- pregunto Aioria desafiante.
-Que mu y yo nos quedemos a vigilar- contesto el acuariano.
-Si sabe- le susurro Milo a Aioria en el oído.
-Chállate Milo- menciono Aioria- pero alguien tiene que vigilar.
-Pues quédense ustedes- contesto mu.
-Tengo una idea- dijo Milo- iremos los 4 a asustarlas.
Los pequeños santos de oros se acomodaron para asustar a las dos niñas que descansaban en la cabaña, se pusieron en posición, mu se acerco y toco la puerta para correr, unos segundos después, la niña rubia abrió la puerta.
-¿Quién es?- pregunto una voz desde adentro.
-No es nadie- contesto la otra cerrando la puerta.
Milo tomo una piedra y la arrogo con fuerza a la puerta, volvió a ocurrir lo mismo pero ahora la niña camino un poco más para ver si notaba a alguien.
-Marín no es nadie- dijo la otra volteándose un poco.
Los niños se pusieron detrás de la puerta sigilosamente y esperaron el momento perfecto.
-Pero no es posible- menciono la pelirroja.
-Y si son fantasmas- menciono la rubia.
-Shaina no existen los fantasmas además athena los alegaría de aquí con su cosmos- contesto la pequeña amazona de águila.
-Yo creo que son fantasmas- dijo shaina.
-BUUUU!- gritaron los niños saliendo detrás de la puerta.
-AHHH!- gritaron las dos.
Las dos niñas corrieron y se escondieron dentro de la casa, los niños por su parte comenzaron a reírse.
-Puedo saber de que se ríen?- pregunto una voz detrás de ellos.
Los santos voltearon lentamente para encontrase con el patriarca y la maestra de las amazonas, todos palidecieron rápidamente, se miraron asustados.
-Fue el – gritaron apuntándose entres si, y corrieron lo mas rápido que sus piernas pudieron.
Subieron hasta la casa de piscis y se escondieron detrás de las rosas de afrodita, después de un momento se miraron entre si.
-Están envenenadas- gritaron todos.
Salieron de su escondite corriendo y tosiendo, se miraron entre ellos, y ninguno se desmayo ni nada, se encerraron en el baño de la casa de piscis y se quedaron en silencio.
Afrodita, shura y mascara que estaban sentados en uno de los sillones se quedaron en silencio observando la escena que acababa de ocurrir ni siquiera los habían notado. Después de unos minutos de silencio entre los tres saga y aioros subieron con shaka y Aldebarán.
-Han visto a los demás- pregunto saga a los tres.
-No- contestaron afrodita y mascara al mismo tiempo y shura solo cerró la boca.
-Algo que tengas que decir shura?-pregunto saga.
-Yo… porque tendría que decir algo- menciono shura.
-Donde están?- pregunto aioros.- Vamos shura tu nunca me mentirías.
-No lo se- contesto al fin.
-Ya estas aprendiendo a mentir- festejo mascara.
-Déjame en paz- menciono shura.
En ese momento saga abrió el baño de piscis y encontró a los niños arrinconados en una esquina.
-No que no estaban- pregunto aioros.
-Si ya sabias para que preguntas- contesto mascara.
-Cierra la boca- dijo saga cortante. – llévelos a dormir.
-Te recuerdo que ustedes lo cuidan- dijo afrodita.
-Quien dijo eso?-pregunto aioros.
Saga- contesto mascara. El santo de géminis solo se golpeo con la mano en la cara y sonrió forzadamente.
-entonces vamos 1 a uno1- dijo mascara con burla.
Estaban a punto de salir de piscis con los pequeños santos un poco adormilados cuando escucharon las risas de los tres santos detrás de ellos.
-De que se ríen?-pregunto saga.
-De nada- contesto shura y afrodita.
-Buenas noches- les grito mascara con burla.
-Están corrompiendo a shura- dijo aioros.
-Si como digan llévenlos a dormir se les hace tarde- los apresuro mascara.
-Cállate- gritaron saga y aioros al mismo tiempo- me las pagaras.
