Viaje parte 3.

-Tenemos que encontrarles- menciono aioros preocupado.

-Aun faltan tres-murmuro saga preocupado.

-Dividamos y busquemos mejor-dijo el español.

-Aquí nadie a llegado-dijeron mascara y afrodita al mismo tiempo.

-Donde estaría si fuera niño?- pregunto aioros.

-En los toboganes- menciono shura.- Alberca o incluso en la alberca de olas.

-Separémonos y cada uno busque en un lugar- ordeno saga.

Saga comenzó a correr hacia la alberca de olas, por mala suerte ese día habían aumentado el maldito tamaño de las olas y diviso el cabello peliazul del pequeño Milo, estaba intentando pararse en las olas.

-Milo-grito.

Comenzó a correr hacia la alberca, pudo divisar una ola fácil de 1 o 2 metros, había personas que practicaban el surf y justo en ese momento uno se dirigía directo a Milo. Y directamente la ola reventó cubriendo a Milo.

-¿Dónde diablos esta?- se pregunto saga a si mismo.

De seguro el patriarca los mataría si se enterara de que acababan de perder a los niños para convertirse en caballeros de oro, y ahora uno de ellos estaba siendo revolcado por una ola.

Entro en el agua y abrió los ojos debajo de ella, y lo vio, Milo acababa de salir a la orilla, dirigió toda su atención hacia el.

-Milo, porque desapareciste así, como así- empezó con el sermón saga, pero Milo apunto algo detrás de el. - ¿Por qué a mi?

Saga apenas pudo pronunciar aquellas palabras cuando una ola lo revolcó, sintió que daba vueltas, su cabello comenzaba a enmarañarse, los ojos le ardían y cada vez le faltaba más el aire para respirar. Encontró la fuerza para ponerse de pie y voltear a donde Milo reía.

Hizo su mejor es fuerzo incluso mas de el que el esperaba, para sonreírle al pequeño, ya que por dentro deseaba tomar al pequeño y estrangularlo.

-Que divertido- rio Milo.

-Eso crees?-pregunto saga sonriendo.

-Si- contesto.

Saga corrió hacia el y lo tomo de las manos elevándolo hasta sus hombros, y después se arrojo a la piscina.

Los dos amigos estaban cuidando de los únicos tres santitos que tenían al alcance de los demás estaban momentáneamente desaparecidos. Se miraron entre si, en un intento de fingir su preocupación por los demás.

-Shaka no se alejen mucho- menciono afrodita.

-Pareces su mama- reprocho mascara, al tiempo que volteaba a la alberca y veía a saga salir con todo el cabello enredado.

-¿Saga que te paso?- murmuro afrodita en un intento desesperado de no reír.

-Una ola me revolcó- dijo, sus dos compañeros se miraron y soltaron una carcajada.

-Ya regresaron los demás?- pregunto.

-A caso los ves aquí- espeto mascara. Como respuesta el santo tuvo un gruñido por parte de su vecino-

-Pero allá están- dijo afrodita apuntando hacia el área de los toboganes.

Y lo que pasaba era que los dos pequeños habían decido aventarse de los toboganes, y sus dos cuidadores ya se habían dado cuanta de ello.

-A la cuanta de tres- dijo Aioria

-Uno- dijo el galo.

Aioros y shura estaban detrás de ellos, Aioria se lanzo y su hermano detrás de el. Camus se giro haciendo que shura callera del tobogán antes que el.

-Shura tenias que formarte- grito camus lanzándose detrás de el-

Shura y aioros gritaban por lo rápido que iban los toboganes, mientras los otros dos pequeños reían a más no poder.

-Va muy lento- grito camus tocando el agua del tobogán y comenzó a congelar el agua.

-No, camus no hagas nada- grito shura.

Pero fue muy tarde, el niño de cabellos azules congelo el agua dándole más velocidad al tobogán.

-No puede ser- dijo saga.

-Lo es- murmuro afrodita al momento en que eran mojados por la caída de shura y aioros.

El español y el griego salieron buscando a los dos pequeños, los tomaron de las manos y lo sacaron de ahí.

-Camus descongela el tobogán- ordeno shura, el pequeño solo le sonrió mostrando su vergüenza.

-Je je- menciono el niño descongelando el tobogán.

-Que buen susto- dijo aioros.- por favor no vuelva a separarse de aquí.

-Si- contestaron todos.

Los santos mayores se miraron entre sí, pero tenían que aguantar que los niños terminaran de divertirse, y después de ello regresarían al santuario.

Las horas pasaron, comieron, cenaron pero los niños seguían con las mismas energías que hacia un rato, y no salían del agua ninguno de los 6 pequeños niños.

-Nunca se les acaba la energía- espeto mascara fastidiado.

-Eso es bueno- murmuro afrodita- cuando sean grandes no se cansaran fácilmente.

-Eso si no se matan primero- contesto el peli azul molesto.

-Creo que es hora de irnos-saga miro a aioros, ya casi era hora que el parque cerrara.

-Saga tiene razón- aioros llamo a los niños para que se vistieran y se secaran cada uno de ellos no querían que les fuera a dar un resfriado.

-Es el mejor cumpleaños que he tenido- grito milo.

-Si-contestaron todos.

-Digamos que harán para el cumpleaños de aioros?- pregunto el pequeño aioria jalando la manga de saga.

-Primero él no se debe enterar-contesto el gemelo mayor.

-ups- el castaño miro a su hermano.

-No te preocupes no escuche nada- contesto aioros.

-Que bueno- susurro Aldebarán.

-Vamos- dijo shura.

….

Los mayores estaban un poco agotados, de lo que había pasado, a penas pusieron un pie en el camión y se quedaron dormidos. Mascara, afrodita y shura estaban dormidos en los asientos de atrás. Los pequeños aun seguían hablando entre ellos.

-Que bueno es estar con ustedes- murmuro mu.

-Lo mismo digo- le corroboro shaka.

-Siempre estaremos unidos- corroboro aioria.

-Eso bueno que seamos los próximos caballeros dorados- festejo milo.

-Claro, aun en la guerra santa-susurro Aldebarán.

-Si, aun ahí- contesto camus sonriéndoles

-Entonces nosotros acabaremos con todo, al y al cabo somos amigos- menciono shaka.

-Creo que seremos amigos por siempre- contesto feliz Mu.

Los pequeños se quedaron dormidos, y saga y aioros quienes se estaban fingiendo que lo estaban se miraron entre si.

-Me recordaron a la promesa que hicimos tu, Kanon y yo- menciono aioros con melancolía.

-Si, pero las cosas cambiaron con Kanon- dijo saga por medio del cosmos.

-Si, lamentablemente cambiaron para todos- aioros miro a saga y le sonrió con melancolía.

-Si- saga suspiro liberando todo el aire que oprimía sus pulmones al pensar en la relación de Kanon y el, solo por su cabeza pasaba algo en que momento su relación se había erosionado tanto.