III
Desencuentros.
Fielmente, Rose estaba en biblioteca como todos los domingos dispuesta a retirar material para la semana entrante y de paso quedarse leyendo por allí sin tener ruidos molestos o miradas apremiantes sobre ella. Las páginas seguían pasando a voluntad de sus dedos pero sus ojos no podían seguir la lectura. Mientras tanto, Scorpius se había escapado hacía allí y apoyado sobre un estante, la miraba fijamente con una sonrisa de lado, cruzado de brazos y sosteniendo su peso en una sola pierna. También ladeó la cabeza y suspiró para que ella notara que estaba allí observándola.
—¿Necesitas algún libro? —preguntó la chica fingiendo desinterés.
—Necesito justo ese que tienes sobre tus piernas —respondió socarronamente el chico.
Rose cerró el libro de un brusco movimiento, generando un ruido seco. Se acercó rápida pero sigilosamente al chico y le entregó el enorme volumen sobre Defensa Contra las Artes Oscuras. Tenía la impresión de que el muchacho sólo había ido a fastidiarla. ¿Desde cuándo estudiaba? No… Definitivamente estaba intentando provocarla, aunque no tenía muy en claro en qué sentido.
Scorpius se quedó con el libro en una mano mientras veía pasar a Rose por su costado y alejarse de él. Había algo extraño pero especial que por primera vez lo hacía pensar en ella de una forma diferente. La perfecta pelirroja lo había visto desnudo, eso era vergonzoso para alguien como ella, y la había silenciado de tal forma que seguramente no volvería a tener problemas con ella. Porque Rose no querría que él dijera nada sobre ese episodio. Si lo veía de otro modo, hasta era mejor perseguirla y mortificarle la conciencia. A eso iba…
Pero el resto de los días la chica se mantenía estudiando encerrada en su sala común a la que le era imposible acceder. No se juntaba más con Albus así que no la podía encontrar con él, y en clase no podía arriesgarse a que lo vieran interesado en ella, así que la dejaba tranquila por esos momentos. Ya para cuando la volvió a cruzar era miércoles tarde y el sol se estaba poniendo. Para su intranquilidad, la chica llamó a alguien con una seña y desde lejos llegó su hermano Hugo algo sorprendido por la solicitud de su hermana. Scorpius evaluó la situación sin acercarse del todo. No escuchaba lo que decían, pero seguramente no era de lo más interesante, Hugo fue arrastrado por su hermana hacia el castillo con la paciencia por el suelo. Se ve que siempre que quería zafar de algo utilizaba al muchacho.
Confundido, Scorpius se rascó la cabeza viendo el caminar de Rose mientras ella volteaba disimuladamente para asegurarse de que él se quedara allí. Que lo evitara era relativamente peor a que se llevaran como el diablo. De todas formas iba a encontrar el pretexto para poder encontrarla luego de la cena, aunque la pelirroja fuera astuta no se iba a salir con la suya.
