Muchas gracias por leer. Dejo siguiente capítulo =)

V

Mente desorganizada.

La noche era desvelada por sí sola. Mientras Rose se mantenía inquieta dando vueltas en su cama sin poder dormir, pensaba en lo mal que le iría al día siguiente. Estaba inusualmente desorientada y no sabía qué hacer con lo que le pasaba. Hacía días, desde que había visto a Scorpius desnudo en el baño de prefectos, se sentía completamente insegura de lo que podría hacer. Sus reacciones eran algo inesperadas, sobre todo si hacía nada más unas horas que él la había besado. Por no decir algo más coherente, su mente se empezaba a montar la idea de que tal atrevimiento debía ser ignorado y nunca mencionado. Pero no se podía quedar callada, no podía dejar que él siguiera saliéndose con la suya. Ahora que saldrían del colegio y no se verían más, se empezaba a acercar de aquella provocativa forma a ella, para que luego no pudiera reprocharle nada. Definitivamente todo lo que había pasado desde la final de Quidditch era un verdadero caos para su vida tan minuciosamente organizada.

Scorpius tampoco se sentía bien con sus acciones. Si bien le había divertido la cara de Rose cuando lo vio desnudo luego del partido, ahora se sentía más vulnerable a ella. Y para colmo de males, la había besado sin ninguna justificación. Es que para los besos no hay explicaciones lógicas, pero la única que se apodera de su mente es una que contiene dos puntos fuertes; amor o deseo. En cualquiera de los dos casos, verdaderamente él no podría admitir sentir algo por ella más que odio. Aunque no tenía por qué, si era amigo de un Potter podía acercarse a una Weasley… No si repasaba en su mente lo mal que lo miraba el padre de la pelirroja cada vez que se veían en la estación King´s Cross. Estaba muy claro que no podía acercarse a ella bajo ningún concepto, la pregunta era: ¿Quería acercarse…?

El jueves por la mañana el somnoliento desayuno de Hogwarts inundó el ambiente. Nadie quería ir a clases, nadie quería rendir sus exámenes, pero sobre todo no querían pensar en absolutamente nada. Para suerte y tranquilidad de Rose, los de Gryffindor rendían junto a los de Hufflepuff, por lo que no tenía que verlo a él. Supuestamente, había dado bien el examen, ni bien pudo retirarse se levantó y corrió escaleras arriba, pero chocó con Albus. Él la miró sorprendido.

—¿Estás bien? Hace mucho que no hablamos… —dijo sin preámbulos.

—Estoy estresada de tanto estudiar, simplemente eso —dijo con un podo de fastidio al ver que Scorpius se acercaba bien rezagado.

—Pues si quieres el viernes a la noche vamos a festejar el final de exámenes, será en la sala de menesteres. ¿Vas a venir? —preguntó interesado, pero luego miró por sobre su hombro hacia la morocha amiga de Rose que llegaba junto a ellos.

—Seguro que vamos a ir —contestó Rhonda por ambas, sonriendo tímidamente al Slytherin—. ¿Cierto, Rose?

—No sé, Rhonda. Según cómo me sienta… —balbuceó en voz baja para no ser escuchada por Malfoy—. Luego nos vemos, Al.

Emprendió camino llevándose a Rhonda de un brazo y evitando mirar al rubio que estaba desorganizando todos sus pensamientos. Scorpius se acercó a Albus y le comentó que la noche siguiente era únicamente para intentar algo con la castaña y que no desaprovechara su oportunidad. Albus alzó una ceja preocupado, pero después sonrió y dijo:

—Me sacas a Rose del camino, ¿entonces? —A esa pregunta, la respondió una orgullosa sonrisa Malfoy.