Hola amigas! aqui traigo nuevamente otro cap de este fic... espero les guste... ojala y no se decepcionen, porque siento que deje los personajes muy... no se como... sorry!
Saludos a mis amigas ILDM, Ninkiepotter, Lena Hale Black y Mary Yanza, quienes me leen con gusto... besos...
Disclaimer: Nada del universo Potteriano me pertenece, todo es de JK... y lo que sigue... aunque algunos personajes son de mi cabecita loca...
Vivan los Sly!
Enjoy!
QUIZA SI HAYA SEGUNDAS OPORTUNIDADES
El tiempo siguió su curso, hasta ese bendito día en que, de viaje por Francia, como regalo por su cumpleaños número 20, se reencontró con él.
Mientras caminaba por las pintorescas calles de la ciudad de París, su nombre susurrado por una voz masculina la sacó de su embeleso.
-¿Valerius?-
Se giró a observar a la persona que le había llamado, encontrándose con el dueño de un par de orbes plateadas que la observaban con incredulidad y reconocimiento, sin creerse que la mujer que tenía frente a sí fuera la misma que había conocido algunos años atrás.
-¿Malfoy?- dijo ella, repentinamente sin aire, como si el oxígeno en sus pulmones se hubiera vuelto sólido y no pudiera ser utilizado por los mismos.
La sonrisa se extendió por el rostro del hombre que tenía frente a sí, una sonrisa de verdad, no la mueca ladeada que siempre había instalada en su rostro, mostrando tal vez por primera vez en su vida, y para deleite de ella, una hilera de dientes perfectamente blancos.
Él estaba tal cual lo recordaba, igual de rubio, igual de elegante, igual de… ¡Merlín!
No, no era igual.
Había crecido varios centímetros, pues le sacaba ahora casi dos cabezas de altura, su cuerpo había cambiado también, ahora estaba muy… grande, fornido podría decirse, pues el traje de diseñador que usaba, el cual estaba hecho a su medida por lo que podía observar, le acariciaba cada parte de su cuerpo, estaba vestido enteramente de negro, lo cual resaltaba su pálida piel y hacía brillar su cabello platino con más fuerza.
Un estremecimiento la recorrió de arriba hacia abajo cuando su mirada chocó contra sus ojos grises, los cuales la miraban con diversión… y con algo más oscuro brillando en la profundidad, algo que ella reconoció como deseo.
Y entonces así fue pasando el día, hablaron de todo y de nada, en ningún momento tocaron el tema de la guerra, solamente se dedicaron a hablar de sus infancias, de lo que les gustaba, de lo que pensaban para el futuro, dándose cuenta de que tenían más cosas en común de lo que habían pensado.
Cuando inevitablemente llegó la hora de irse, ninguno de los dos quiso moverse, instalados en el mar de la comodidad que les brindaba la compañía del otro, aunque la hora de partir llegó, arrancándoles la promesa de volverse a ver el día siguiente.
Y el día siguiente llegó, con el mismo resultado, y llegó un siguiente, y otro, y otro, y otro, hasta que ya ninguno de los dos quería separarse del otro, sintiendo que el otro era la parte proporcional del mismo, la otra mitad como tantas veces habían oído hablar a los muggles.
Después de un tiempo, Malfoy dejó de ser Malfoy para ser Draco, y Valerius dejó de serlo para ser Allie…
Y una hermosa y estrellada noche de mayo, él le pidió que dejara de ser Valerius, para convertirse en Malfoy.
Y lo único que pudo responder, en medio del llanto de felicidad que la ahogaba, fue un sí susurrado contra sus labios, mientras lo apresaba entre sus brazos, enfrascándose en una lucha de lenguas que incendió la sangre en sus venas…
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Cuando meses después un sonriente Draco les comunicó que se casaba, no lo podían creer.
No es que no creyeran el hecho en sí de que él se casaba, si no que no creían que fuera verdad que con quien pensaba casarse era precisamente con… ella.
La incredulidad dio paso a la rabia, y mientras el contaba la forma en la que se habían encontrado y cómo se había desarrollado su relación, una pelinegra bastante furiosa maquinaba la forma más eficaz y sutil de desaparecer del mapa a la "intrusa".
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Narcissa y Lucius Malfoy habían insistido en una fiesta de compromiso, pues el apellido Valerius era bien respetado en el mundo mágico, tanto en Inglaterra como Estados Unidos, y creían que con la reputación que precedía a la familia Valerius, bien podrían quitar un poco de lodo al apellido Malfoy.
Cuando las invitaciones fueron enviadas, el cincuenta por ciento de los invitados inmediatamente rehusaron a asistir, pues mezclarse con ex mortífagos seguidores de Quien-no-debe-ser-nombrado, era caer en lo más bajo, y por ningún motivo querían manchar sus impecables reputaciones.
El otro cincuenta por ciento… bueno, eran familiares de la novia y algunas amistades de ambos, quienes al ser más cercanos, se habían visto con la casi obligación de asistir a tan inusual celebración.
El día de la fiesta estuvo particularmente en calma, Malfoy Manor relucía en todo su esplendor, las cortinas habían sido abiertas y las habitaciones ventiladas, las luces encendidas ahuyentando asi la oscuridad que durante tanto tiempo reinó en ese lugar, además que recién habían terminado los trabajos de remodelación y esta lucía mejor que en sus años de apogeo.
Conforme fue llegando la hora acordada para el inicio de la celebración, los invitados iban llegando ataviados en sus más elegantes atuendos, creando una pasarela sin fin de vestidos de diseño y ternos masculinos.
Cuando la mayoría de ellos estuvieron reunidos, una sonriente pareja de rubios les dio la bienvenida, mientras los invitados no salían de su asombro, pues no era para nada común vislumbrar a Narcissa y Lucius Malfoy con una sonrisa por demás deslumbrante adornando sus pálidos rostros.
En eso, de lo más alto de las escaleras, la chillona voz de un elfo doméstico pedía su atención, y con una exagerada reverencia, anunció la aparición de la pareja festejada.
Un muy sonriente Draco Malfoy y una sonrojada Allison Valerius hicieron su aparición, en medio de los aplausos de la gente ahí congregada, mientras bajaban con naturalidad y elegancia las escaleras, ganándose la aprobación y la admiración de propios y extraños, pues parecían un par de príncipes, mientras ambos sonreían entre sí y se miraban con el brillo del amor en sus ojos.
Un poco más atrás, dos pares de ojos, ambos azulinos aunque en diferente tonalidad, los miraban con rabia y envidia.
Ambos creían que esa boda era un terrible error, pues ella no era digna de casarse con un Malfoy, menos con Draco, se decía Pansy, pues ella había sido la amante de su padrino, seguramente eso él no lo conocía.
Por otra parte, Blaise se sentía particularmente extraño, con una enorme opresión en el pecho, y cada vez que veía cómo Draco la tocaba, algo en su estómago se agitaba fuertemente y no le permitía pensar con claridad.
Después de un tiempo, en que la pareja se dedicó a saludar a medio mundo, se plantaron frente a ambos, y mientras los presentaba, la sonrisa de la novia iba disminuyendo, mientras la otra pelinegra sonreía con autosuficiencia y el moreno, simplemente la observaba con detenimiento, sin perder de vista ninguna de sus reacciones.
El ambiente se hizo tenso entre los cuatro, mientras después de un tiempo razonable y varios monosílabos por parte de ambas partes, la novia se disculpó para retirarse un momento al tocador, ocasión que fue aprovechada por cierta pelinegra que empezó a tratar de meter cizaña.
-Bueno Draco, así que esta es tu flamante noviecita…-dijo ella con una falsa sonrisa.
-Si, ella es mi prometida, la mujer con quien quiero compartir el resto de mi vida-dijo el rubio con una sonrisa boba en sus labios, pero un brillo astuto en los ojos, pues se había dado cuenta de la intención de Pansy al hablar de ese modo.
-Y… supongo que deben conocerse muy bien ¿no?, después de todo, para que quieran casarse y compartir el "resto de sus vidas"-dijo haciendo el gesto con sus manos- debe ser así ¿verdad?- sonrió con inocencia fingida, mientras lo observaba calculadoramente.
-No se de que estés hablando Pansy, pero lo que tengas que decir, dilo de una buena vez-
-Pues… no se si estarás enterado pero…hace tiempo, cuando Snape y tu huyeron de Hogwarts se dijeron muchas cosas…-
-Pansy… no es momento, para…-
-¡Cállate Blaise!, déjala que diga lo que tenga que decir…habla Pansy, ¿Qué sabes?-
-Pues… se dijo que ella era amante de Snape… y que ella misma lo había confirmado… se decía que por eso el día que atacaron el castillo y tu y Snape huyeron, a nosotros no nos había pasado nada, porque ella al ser su amante, ya sabía lo que pasaría y nosotros ya estábamos avisados…-
La cara del rubio se había ido deformando a medida que escuchaba, a ratos la palidez lo cubría y en otros más un tono rojo cubría sus mejillas, sus ojos centelleaban de rabia y sus puños se apretaban firmemente, tratando de contener la ira que lo embargaba.
-Blaise, ¿eso es cierto?-dijo siseando, con la voz completamente estrangulada, tratando de contenerse para no hacer una escena.
El moreno solamente asintió, pero cuando iba a agregar algo más, una dulce y cantarina voz lo interrumpió.
-Eso no es cierto…- dijo una rubia de ojos saltones, quien avanzaba hacia ellos tomada del brazo de un Theodore Nott bastante divertido- ella nunca fue amante del Profesor Snape, todo se debió a una mala información y luego el chisme se regó por todo Hogwarts… pero en sí el y ella nunca tuvieron nada que ver, de ser así yo lo hubiera sabido-dijo la rubia con una sonrisa soñadora.
-¿Eso es cierto?- dijo el rubio, más que observando a Luna, mirando fijamente a los ojos a Theodore, quien los miraba pensativamente a cada uno, y a lo que el castaño únicamente se encogió de hombros.
-Si ella lo dice es porque debe ser cierto, yo confío en Luna, y si ella lo dice, es que es verdad, o ¿acaso tu no confías en tu novia Draco?-dijo el castaño.
El silencio hizo su aparición nuevamente, mientras el rubio sopesaba las palabras de ambas mujeres, observando a lo lejos cómo su prometida charlaba con sus padres y Lucius y Narcissa le sonreían con afecto.
-Además- dijo la rubia- ¿eso es algo que importe?, que yo sepa tu no eres virgen, o ¿si?-
La risa escapo de los labios de un Theodore Nott bastante apenado, pues su novia era bastante ocurrente y fuera de eso, siempre había sido muy directa para decir las cosas que pensaba.
-No, en realidad no importa-dijo momentos después el rubio, quien se había dado cuenta de que amaba a esa mujer por encima de cualquier cosa, sin importar que hubiera hecho o dejado de hacer, pues el precisamente no era una perita en dulce, grandes errores había cometido en el pasado, algunos de los cuales aún seguía pagando, pero esperaba que su vida cambiara para bien estando a su lado.
En ese momento una dulce voz femenina se dejó escuchar muy cerca de donde ellos estaban.
-¿Luna?-
-¡Allie!-
-¡Luna, hermanita!-
Ambas mujeres se fundieron en un largo abrazo, llorando a mares por todo el tiempo pasado, por el dolor de saberse lejos y por la felicidad de compartir nuevamente el inicio de lo que sería un largo y feliz camino desde ese día en adelante.
Mientras la pelinegra y el moreno observaban la felicidad de los demás, sintiendo ambos como dentro de ellos se perdía algo muy valioso, y dándose cuenta que era irrecuperable, decidieron retirarse sin agregar nada más.
Y así, entre abrazos, besos y felicidad la noche fue pasando para Draco y Allie, mientras a cada momento su amor iba creciendo un poco más, y la semilla de la duda que intentó ser sembrada, iba desapareciendo…
Bueno, hasta aqui les dejo... nos vemos hasta el proximo cap...
gracias mil por leer...
