Y yo sigo publicando xD gracias por leer, comenten ¿si? Besos.


XIV

Sentimientos.

Asustada. Verdaderamente se quedó asustada luego de ponerse a pensar en la pasada noche de reencuentro con Scorpius. ¡No se había cuidado esta vez! Generalmente, Rose usaba la cabeza en cualquier circunstancia, por decirlo de manera grosera, tener un momento de total calentura no iba a opacar su mente brillante. Pero al parecer estaba equivocada. No durmió bien esa noche, ni las que siguieron el resto de la semana. Tampoco volvió Scorpius a visitarla ni se lo cruzó en ninguna parte. Pero entonces el sábado le llegó un patronus exclusivamente a ella, mientras paseaba por el jardín de La Madriguera, la casa de sus abuelos paternos.

Hugo estaba con Albus y James intentando no descuidar a Lily con su noviecito, pero ella había decidido estar sola. Se sentía preocupada; del patronus salió la voz de Scorpius que le decía que iría a verla esa noche. ¿Qué le diría? ¿Que no fue consciente del riesgo que habían corrido la semana pasada? ¿Que podría estar embarazada tranquilamente? Siendo ellos supuestamente los enemigos más renombrados en Hogwarts incluso más que Harry y Ron con Draco, no podían esperar que estén juntos, y menos a esa joven edad teniendo que responsabilizarse por la vida de un ser nuevo.

Claro que todas eran puras especulaciones. Tranquilamente podría no estar embarazada. Pero ella era muy parecida a su madre, y por cualquier cosa armaba escándalo en su mente. Podría confesarle a Hermione que se había acostado con Scorpius más de una vez, pero seguramente le daría un infarto. Su padre estaba fuera de cualquier posibilidad. Entonces esa noche esperó con la ventana abierta a que él llegara. No se quedó en pijama esta vez, directamente se quedó con su vestido verde agua de verano que había usado en el día y esperó allí sentada en su cama sintiendo la brisa de la noche. Parecía que se venía una pequeña llovizna. Scorpius llegó al alféizar con algo de esfuerzo colgado de allí y luego entró mientras Rose se ponía de pie. Y lo enfrentaba.

—¿Tuviste algún problema?... Tardaste un poco —dijo Rose mientras sentía un agudo dolor en la garganta. Un nudo de angustia permanente se había alojado allí.

—Es que… —Se rascó la cabeza pensativo y nervioso. Dio un paso hacia ella y la besó a modo de saludo. Entonces la miró—. Bueno les dije a mis padres que iba a venir a verte…

—Ah… —logró responder ella. Estaba confundida totalmente con el modo de reaccionar de él. Por cómo se había ido la noche de la anterior semana y por cómo la había saludado ahora. Como si fueran algo más—. ¿Y qué pasó?

—Yo… Bueno, eso en realidad no importa —confesó encogiéndose de hombros—, quería… ¡Mierda, esto es más difícil de lo que pensé!

Rose sonrió al ver que se ponía nervioso y daba vueltas por la habitación. Pero su mueca se transformó en una de miedo al escuchar a su padre rezongar cerca de allí. De inmediato cruzó una mirada con el pelirrubio y éste supo qué pasaría. El padre de Rose abrió la puerta sin pedir permiso y entonces ninguno de los dos tuvo oportunidad de hacer nada, salvo Hermione que apareció para interponerse entre Ron y los chicos.

—¿Qué… significa… ESTO? —No sabía si estar desconcertado o furioso. Ronald miró con profundo odio a Scorpius. El chico se sintió valiente al ver que Rose se ponía delante de él tratando de protegerlo.

—Ronald, tranquilo —pidió Hermione mirándolo con severidad—. Debe haber una explicación lógica. ¿No es así, Rose?

—Sí —contestó Scorpius por ella. Todos lo miraron un momento y él agachó la mirada intimidado por los padres de Rose—. Todos sabemos que nuestras familias no se quieren mucho precisamente… Pero… Y-yo —suspiró, levantó la cabeza y la viró a un costado para mirar a Rose a los ojos—… fui un idiota. Perdí otra vez pero contra mí mismo. No quería hacerlo, aún sigo sin querer hacerlo, pero es inútil porque por más que intente no enamorarme de ti… Es imposible.

Rose abrió la boca para decir algo, pero realmente no le salía ninguna palabra. Estaba asombrada, tenía la garganta seca. Jamás había visto tan afectado a Scorpius y encima había dicho todo aquello enfrente de sus padres. Entonces, el chico se disculpó y se fue por donde había llegado. La pelirroja estaba totalmente sonrojada, Hermione tenía un brillo especial en los ojos que hacía creer a Rose que estaba totalmente de parte del joven y Ron… Bueno, Ron es Ron, estaba pasmado. Para su suerte no se había enfurecido. Ya había soportado una vez la invasión de Scorpius cuando supo de su amistad con su sobrino, pero esto le iba a costar demasiado aceptarlo, ni siquiera entendía que tenía que aceptar algo. Estaba negado. Lo único que atinó a hacer fue escuchar la pequeña conversación entre su mujer y su hija.

—¿Tú sientes lo mismo, Rose?

La chica sintió que su corazón iba demasiado rápido. Entonces lo pensó un momento y no supo lo que sentía, hasta que su voz se escapó como un suspiro. Miró a los ojos a su madre y respondió:

—Sí.