XVI
Descubrimiento.
Por si fuera poco el disgusto que Ron se había llevado al comprobar que su hija y Scorpius tenían algo, ni contar su cara encendida cuando su mujer le indicó que sacara la basura. Estalló en furia por haber recogido las bolsas de cada baño y ver en el de sus hijos algo que claramente no esperaba. Hermione fue a su encuentro cuando escuchó los gritos. El test daba negativo, pero los desorbitados ojos de Ron seguían relampagueando. Hermione le quitó la caja de las manos y Ron cayó sentado en el retrete.
—¿Es tuyo? —preguntó esperanzado mirándola con un sonrojo pronunciado en toda la cara, hasta las orejas.
—No…, naturalmente no vendría a hacerme esta prueba al baño de los chicos —observó su mujer lanzando de nuevo la caja con el test al cesto—. Dio negativo, Ron, no hagas un problema por esto.
—¿¡Cómo demonios hago para no hacerme problemas! ¡Rosie se volvió loca! —gritó totalmente fuera de sí, levantándose y enfrentándola—. No tendría que haberla dejado salir hoy con sus primos. ¿Y si invitan a Malfoy también? ¡Y el sábado Albus festeja su cumpleaños!
—¡Ya lo hablamos! No te pongas celoso, Ronald Weasley. Rose tiene derecho a hacer lo que quiera, ya es mayorcita.
—Pero ese… chico es un…
—Malfoy, ya sé —completó Hermione—. ¡Quieres hacer el favor de cortar con esto! ¡Ya no hay vuelta atrás! Por lo que puedes comprender, esto significa que ellos ya durmieron juntos. No te aflijas por eso…
—¿Te estás escuchando? —preguntó Ron anonadado y sorprendido—. Es mi hija.
—¡Y la mía, y no voy a dejar que te entrometas en su vida amorosa ni mucho menos! —aseguró severamente Hermione que lo miró a los ojos con enojo y las cejas fruncidas permanentemente.
—Bien. Pero mientras ese chico intente algo con Rosie, voy a hacer lo necesario para que se sienta en el infierno —confirmó Ron, alejándose de la habitación.
Hermione lo siguió de cerca y bajó detrás de él las escaleras. Ron resoplaba con fuerza dirigiéndose a la cocina. Por suerte, Hugo tampoco se encontraba en la casa. Habían decidido salir a pasar el día con sus primos a orillas de algún lago desconocido. Entonces Hermione reaccionó y volvió a hablar.
—Si le haces la vida imposible y él te soporta, entonces vas a tener que admitir que merecerá a nuestra hija. —Con aquella declaración dicha, se acercó a su esposo, le besó la comisura de sus labios tensos y luego de reírse de sus celos volvió a subir para ella sacar la basura. Ron ya no estaba disponible para eso. Sólo pensaba en matar a una persona, aunque Hermione tenía mucho poder sobre él, y no haría nada que hiciera enojar realmente a su mujer.
