Diástole
Nota: continuo usando términos médicos, si no comprenden, busquen un diccionario ó lean los paréntesis
Nota_2: diástole (desde mi punto de vista) es el lado más humano, por tanto, los siguientes capítulos son más humanísticos y ligeramente (hasta demasiado) fuera del ámbito hospitalario.
Nota_3: algunas partes son algo "intensas".
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Salí de mi oficina y me dirigí hacia la sala de espera, donde mis estudiantes y la criatura que había tatuado su nombre hasta el endocardio (la capa más profunda del corazón) de mi corazón. Observe la sala, había muchos rostros enfermos, algunos preocupados, otros desastrosos y muy poco alegres, sin embargo, no estaba mi rostro gentil y compasivo, decidí esperar ahí, después de todo, no por nada se le llama "sala de espera"…
Pasaron 45 minutos más, todos me miraban extrañados por mi presencia en ese lugar, después de todo ¿Qué hacia un medico en ese lugar? Tal vez a un paciente, puede ser su hora de descanso ó simplemente nada… a nadie se le pasaría por la cabeza que esperaba a una joven adulta felina de ojos rosados, pero nada, ni rastro de ella.
Opte por preguntarle a mi jefa, después de todo, ella debía saber la razón. Me puse de pie y continúe caminando por aquella habitación, no me importo rozar con la gente enferma, de hecho, mis suprarrenales administraban en mi torrente sanguíneo ligeras dosis de adrenalina, señal de ansiedad y aceleración. Me desvié de mis pensamientos al verme reflejado en el cristal de la puerta, me asegure que no hubieses nadie en la oficina, entre sin llamar.
-Shadow… ¿Qué ocurre?-me miraste desconcertada, dejando de lado las cuentas hospitalarias, ¿acaso te es extraño mis visitas?
-que yo recuerde, no te mande a llamar…-eso responde a mi cuestión, es tiempo de otras respuestas. Me acerque sin sentarme hacia el escritorio y le mire con seriedad.
-¿hoy es un día festivo ó hay evento en otro lugar? -
-no… no creo-
-si es así… ¿hoy les dieron día libre? Ó algo-
-de que… ¿hablas de los estudiantes de enfermería?-ascendí mecánicamente.
-Shadow… ¿no recuerdas? Ellos terminaron sus prácticas ayer, ya término el mes de prácticas de las escuelas. Podrás descansar y continuar con tu vida-me responde sencillamente. ¿Acaso ya habían finalizado? ¿Tan pronto? Mi rostro se mostro desorientado, no me había percatado del tiempo…
-mmh… ¿Cuándo volverán?-
-¿ellos? No bromees, no volverán… bueno a este hospital-
-¿Qué? ¡¿Estás segura?!-me alarme. Mi musculo cardiaco reacciono violentamente a la adrenalina, mi hemisferio izquierdo, quien trabajaba para buscar una buena explicación, estaba colapsando al igual que el derecho. Después de todo… no sabía nada de ella… más que su nombre y el apellido, no tengo conocimiento de su ubicación ó circulo familiar, que es lo que quiere ó que busca con esta carrera y aun así, relajo mi cerebro, hasta encontrar el significado de aquella palabra: paz.
-por supuesto… en enfermería, es usual rotar hospitales, es muy raro, casi imposible que repitan el hospital…-la sonrisa profesional de Rouge cambio gradualmente al darse cuenta de la razón de mi visita.
-Shadow… mmh… no puede ser… escucha ella es menor de ella. A tu lado, sería como tu hermana pequeña. No te preocupes, ya habrá otras chicas maduras para ti-se ríe. No lo hace con malas intensiones, sin embargo…
-hubiera estado dispuesto a esperar…-
-¿Qué dices?-
-yo… estaría a su lado como un compañero de hospital ó tutor hasta sus 18 años… eso tenía el mente… me tomare el resto del día libre-salí mecánicamente del lugar, no deseaba ver a nadie. Mientras caminaba hacia la salida, escuche unos pasos detrás de mí, el musculo de 300 gr. Especializado en bombear sangre, se acelero más y más, voltee esperanzado.
-Shadow, ¿A dónde te diriges? Aun no es nuestra salida-el erizo azul, bien, eso deshizo mis anhelos.
-cierra mi oficina… me voy…-
-espera… ¿no puedes hacerlo tú?-no le preste atención, continúe mecánicamente por el camino restante hacia mi auto. Saque las llaves de mi bolsillo, abrí mi automóvil y me dispuse a conducir. Tras 50 minutos de viaje en auto, visualice mi casa color amarillo cremoso, al llegar a mi estacionamiento privado, me detuve, sin importarme como lo hice. Salí del vehículo y reanude mi caminata esta vez hacia la puerta de mi casa. Una vez adentro y cerrar la puerta tras de mí… colapse…
Sentí como mi rostro se humedecía a cada segundo, mi voz perdía fineza y comenzó a sonar quebrada y entrecortada, sentí una fuerte presión en mi encéfalo, al grado de llevarme mi mano izquierda hacia mi rostro… el resto de mi cuerpo no estaba a salvo de esta nueva etapa. Mis extremidades inferiores se debilitaron y dejaron de ser un soporte para mi cuerpo, me deje caer en el gélido piso de la sala, recargando mi tronco en la puerta. Mi tórax sufría de tiros intercostales y contracciones diafragmáticas (contracciones fuertes de los músculos que están entre las costillas; el diafragma es un musculo que divide el sistema cardio-respiratorio con el digestivo, ayuda en la respiración gracias a su contracciones y relajaciones) causándome disnea (no, es otro nombre de Disney, es la dificultad para respirar) ya era lógico que me ocurría, el cuadro clínico tan simple era suficiente pista: estaba llorando… no recordaba la última vez que había dejado fluir el liquido lagrimal, ni en la muerte de mis padres. Me reí entre sollozos, sobre mi profesión y la reputación tan pulcra que tengo, las medallas que he recibida exponiendo más lo que carezco… Jamás me había entusiasmado tanto en la vida, había desarrollado sin pensar, un mundo imaginario con la dulce estudiante en mi vida: el verle todos los días en mi casa, que pregunte: ¿Cómo me ha ido? Cocinar para dos, discutir como idiotas, pelear y reconciliarse, cosas que cualquier persona seria triviales, pero para mí… es vivir… el ser recordado como algo más que un doctor renombrado, era lo que me quería más…
Supongo que es verdad… no sabemos el valor de las cosas, hasta que ya no están…
Abro los ojos nuevamente, siento como las neuronas comienzan a reanudar sus funciones normales, intento incorporarme, sin embargo la mialgia (dolor muscular) causada por estar en una posición incorrecta, invade mí ser. Miro a mi alrededor y estaba todo en oscuridad, me acerque a una pared y encendí el interruptor. Por una extraña razón, los músculos faciales dolían, especialmente la región ocular. Torpemente camine hacia e baño, nuevamente encendí el foco y me dirigí hacia el lavabo donde abrí el paso de agua fría.
Sin razonarlo mucho, me enjuague el rostro con ambas manos y entonces recordé.
Había llorado… caí en estado depresivo al saber que no volvería a ver a mi niña y por el hecho de que sufría encefalalgia (dolor de cabeza)
-¿Qué hare ahora?-me cuestiono mientras miro mi reflejo en el espejo de tocador y escucho el agua correr.
-todo se ha perdido… ¡Estúpido destino que tienes la maldita saña de joderme la vida!- la testosterona cegó mis acciones, con mi puño impacte contra el espejo, provocándome heridas serias, no fue algo muy racional, de hecho, es lo más estúpido que he hecho en mi vida. Introduje mi mano en el agua fría para retirar los cristales incrustados en mi epidermis (parte superficial de la piel)
-no entiendo… mh, si solamente la trajo a mi vida para enseñarme una lección de humanismo, bien, lo consiguió… pero no tenía que llevarse a mí "tutora" tan pronto…-cierro la llave y comienzo a buscar en el botiquín de primeros auxilios unos vendajes e solución antiséptica para limpiar la herida, junto con unas pinzas y algo de algodón. Nunca pensé que me vería en esta situación, pensé que vivirá el resto de mi existencia en la vida hospitalaria, llegaría a adulto mayor y moriría en un asilo. Sin embargo, el hecho de conocer a una criatura que fue capaz de hacerme sentir vivo y luego dejarme peor que al comienzo, no estaba precisamente planeado, bueno en mis planes, sin embargo, aunque haya sido en poco tiempo, me hizo sentir maravillosamente bien. Supongo que no habrá más que resignarme y olvidar… dejo caer las pinzas que sostenían mi mano izquierda, me sorprendí al escucharme.
-¿Qué idioteces digo? Nunca me he retractado en nada, no hay porque empezar… bien, si este es un reto, bien lo aceptare… la volveré a ver, aunque me cueste una eternidad… no me permitiré estar más tiempo sin mi diástole-me recupere, yo no soy la clase de sujeto que se deja derrotar tan fácilmente. Eso si… mi sendero iba a ser demasiado largo… y cubierto de espinas
Pero mi consuelo de tontos era: "la espera es amarga, pero sus frutos son dulces"
4 meses y medio más tarde… 20 de Noviembre
-bien… vaya… tiene bronquitis… que sorpresa-retiro el estetoscopio del pecho de la paciente, una joven ardilla, quien vestía provocativamente. Guardo los instrumentos mientras me dirigió hacia mi escritorio y comienzo a dictaminar el tratamiento.
-¿a qué se debe eso? Doctor-note como arrastro la ultima letra, como señal de ronroneo. Simplemente le entregue el papel y le mire a los ojos.
-es una reacción alérgica, tus bronquios se "cerraron" impidiéndote respirar… te sugiero que te cuides… deja de acostarte en la paja del granero de tu esposo y si lo haces, hazlo sin compañía… ah, lo olvidaba… ve con el gene-obstetra… tienes tres semanas de embarazo-
- ¡¿Cómo?! Además ¡¿Cómo se atreve a llamarme zorra infiel?!-escuche decir mientras mire el reloj, levante mi ceja con incredulidad. Me puse se pie, tome mis cosas dispuesto a marcharme, sin antes…
-¿Quién dijo que no era de tu esposo?-partí de mi oficina, ya había terminado mi turno. Caminaba entre los pasillos dispuesto a irme, me encontraba relajado, mas no en paz. Algo izo que me detuviera paulatinamente: era una pareja que se abrazaba mutuamente, el… emm… ¿Cuál es la palabra? El romanticismo estaba a flor de piel, lo notaba por el sin numero de síntomas que surgían a cada instante: disminución de reflejos, estado parasimpático hasta el máximo y la tensión muscular era mínima a simple vista. Pero lejos del dúo, subí mi mano hasta mi tórax, la herida aun no cerraba, me dolía la desesperanza de no volverle a ver. Sacudí levemente mi cráneo con la idea de olvidar esos pensamientos. Jure que no me daría por vencido, que la volvería a contemplar a ella y su hermosa sonrisa.
-menudo consuelo de tontos… y soy parte del club-continúe con mi trayecto, regresaría a casa para continuar infiltrándome en la base de datos de todas las escuelas de enfermería, esperaba que fuesen menos, sin embargo, mi instinto me fallo. Ahora reviso 10 ó 15 escuelas por semana ó cada quincena; para evitar alarmas de infiltración; de las 500 que son, se que tomaría un buen tiempo y el cansancio acumulado acabaría con mi cuerpo, mas es peor la desinformación de su avance, no deseaba quedarme con la incertidumbre si continuaba estudiando y mejorando ó había dado marcha atrás…
-¡Shadow!!-esa voz irritante me despierta de mis pensamientos. Sin darme cuenta, ya estaba por subir al Corvette. Decidí hacerle caso ó no me dejaría irme, la última vez que le ignore automovilísticamente, el erizo azul se aferro del alerón de mí vehículo desde el centro hospitalario hasta 800 metros de mí casa.
-pensé que no me esperarías… jeje…-
-¿Qué quieres?-
-me preguntaba si querías acompañarme al cine, ya es hora de tener al menos un gramo de…-
-de acuerdo…-acepte. Ha insistido con lo mismo desde la semana pasada, estoy harto de ello. Sé que le estoy dando poder al ceder, pero era mejor que verle todos los días y escucharle lo mismo como un disco rayado ó un sujeto con severo trauma craneal.
-¡hay Shadow deja de obsesionarte con…! Espera, ¿dijiste que si?-
-vamos antes de que me arrepienta…-vi como el imbécil azul daba saltos de victoria, claro que no contaba con el celular sonara, mi salvación. Vi como se colocaba el aparato en el pabellón auricular mientras vi pasar una ambulancia de este centro hospitalario y perderse en su interior.
-dejamos esta salida para luego… tengo una cirugía muy sensible… digo… seria-su voz cambio a alterada, como si estuviese asustado… esperen un momento… ¿cirugía?
-Sonic… ¿Desde cuándo te llama Rouge para ir a quirófano?-
-emm… siempre hay una primera vez para todo… no eres el único con habilidad-estaba nervioso, como si tuviese miedo.
-tu odias los quirófanos y el aroma a metal frío… nunca has participado en una intervención quirúrgica, bueno tu solo…-
-bien… quiero independizarme-¿Por qué esta a la defensiva? ¿Me oculta algo? No… no debo ser paranoico, aunque mi instinto me dice que hay mala pinta en todo esto.
-¿Por qué Rouge te llamaría cuando tiene a uno de los mejores cirujanos a su disposición?-recordé el día que me despertó a las 3 de la mañana para asistir una cirugía de fractura expuesta.
-jaja… eso significa que soy mejor que tú-se señala con seguridad. Menudo hipócrita, cerré al automóvil, ya había perdido demasiado tiempo con indagaciones inútiles, era tiempo de ir a la fuente… me regrese al hospital, camine entre las pocas personas que había en el hospital
-vaya, ¿iras a cirugía también?-encontré a la murciélago a la que llamaba "jefa" entrando a la primera cámara del quirófano con miedo, era una reacción muy similar cuando tocas un bisturí por primera vez y más cuando hacer tu primera disección a un muerto.
-Shadow… que coincidencia…-saluda con su usual tono provocativo, excepto que se mostraba nerviosa.
-déjate las charlas… ¿Qué me ocultas?-
-Sonic…-la murciélago blanco miro con saña al erizo detrás de mí. El levanta los hombros y sus manos como señal de inocencia. Mi jefa suspiro pesadamente y giro hacia mí.
-Shadow, vete a descansar… ha sido un día muy largo-comento presurosa.
-el día que me llamaste para atender el fémur expuesto, lo hiciste a las 3 de la madrugada con el conocimiento que había salido una hora después de otra intervención… no me salgas con la hipocresía del cansancio-Rouge se mostro acorralada, confirmando mis sospechas, algo sabia, algo que tenía que ver conmigo, sino, porque se tomaron tantas molestas… ni que una cirugía me importara tanto…
Calle de inmediato. Es verdad, no me importara el tipo de cirugía que hiciera, sino quien era…
-acaso ella…-
-escucha Shadow… te diré todo ahora, aprovechando que está en proceso de circulación extracorpórea (ayuda a suministrar oxigeno sin ayuda del corazón, más delante se leerá con más detalle)- ¿extracorpórea? ¿Tan grave fue para llegar a esos extremos? Comencé a preocuparme, mi estudiante estaba al filo de la vida y la muerte, sin esperar explicaciones, entre a la primera habitación, detrás de mí venia el erizo azul y la murciélago blanco tratando de parar mis acciones.
-¡Shadow espera! No debes interferir-me habla con suavidad mientras me toma del hombro, sacudo mí cuerpo para separar el tacto entre ella y yo, al no sentirla más comencé a quitarme la bata blanca y consigo sus accesorios que lo ameritan. Me dirigí al perchero donde descansaba mi uniforme quirúrgico.
-Shadow… estás preparado para esto… debes saber que recibió 2 tiros… uno atravesó la arteria femoral y el segundo… es una bala perdida-
-¿Qué quieres decir?-
-el 2° impacto, atravesó varios tejidos, hasta perforar ligeramente la vena cava, los paramédicos la hubieran extraído sin problema, sin embargo… la joven cayó de frente hasta el suelo tras recibir el impacto, esto provoco que la bala se introdujera más, hasta introducirse dentro del canal venoso… pero ese no es el problema… las valvas venosas se atascan entre sí, provocándole paros cardiacos, lo peor de todo es que esta ascendiendo hacia el corazón…si no nos damos prisa, puede atorarse en la válvula sigmoidea pulmonar y causarle la muerte-
-en caso de extraer la bala, el proceso de circulación extracorpórea es muy lento, lo cual nos garantiza muerte cerebral… en caso de lo peor, al menos, tu no tendrías conocimiento de ello y continuaras como si nada con tu esperanza de verle-interviene Sonic con un tono desesperado, el tiempo pasaba y cada segundo que trascurría, perdían más a la paciente…a mi paciente…
Termine de vestirme y lavarme, camine dispuesto a ejercer la cirugía aun sabiendo los riesgos, aun sabiendo que ella podría morir en mis brazos.
-escuchen… no intenten protegerme. Tarde ó temprano me enteraría… si ella muere sin que yo interviniera, nunca me lo perdonaría… prefiero que muera en mis brazos que no haber hecho nada para salvarle-entre en definitivo… observe las maquinas que drenaban su sangre por medio de catéteres de calibre 18° y unas ligeras incisiones que eran bloqueadas por pinzas de presión para impedir el paso(no mal piensen, entre menor sea el numero más grueso es el calibre) que atravesaban el lado izquierdo de su pecho, por su posición habían atravesado la aorta y otro catéter del mismo calibre se ubicaba a 15 cm del corazón atravesaban la vena cava inferior a su vez, arriba de este, otra pinza de compresión que atravesaba su piel blanca. El único objetivo de las maquinas era purificar y llenar de oxigeno el cuerpo, lo suficiente para una operación de 5 a 10 minutos.
Deje de concentrarme en las maquinas y me enfoque en el organismo, solo veía la luz que iluminaba el cuerpo de Amathyst, que era cubierto por la sabana clínica de color azul cobalto, solo divisaba con horror los tubos rojizos que iban de un lado a otro, atravesando maquinas que oxigenaban la sangre y la regresaban por la aorta, de ahí al tronco braquiocefálico. Desvié mi vista hacia el monitor de SV, todo estaba en blanco, tal como debe ser, debido a la hipotermia profunda (hipotermia: temperatura baja, muy baja; en este caso, se utiliza como método quirúrgico: se "congela" al paciente para aumentar la resistencia del cuerpo y requiriera menos oxigeno) respire profundo, la vida de mi niña dependía de mí, tome el bisturí estéril y me acerque a su encéfalo, más específicamente a su pabellón auditivo.
-hare lo que pueda…-me aleje de ella y me enfoque al abdomen, cogí unas pinzas con una esponja humedecida con un antiséptico color naranja y la frote sobre su vientre, deje de lado las pinzas, cogí otro instrumento, el bisturí. Firmemente la fina cuchilla y comencé a travesar su piel de arriba hacia abajo, rápido y preciso, a su vez, la sangre restante comenzó a brotar ligeramente, continúe abriendo hasta obtener la incisión necesaria. Rápidamente las enfermeras insertaban unas gasas y esponjas con sus pinzas correspondientes mientras yo continúo "la herida intencional" formando el número "uno" romano. Al terminar, separe las capas de piel y musculo y visualicé el cardias (comúnmente conocido como: "la boca del estomago") el hígado, de forma cuidadosa maniobre hasta dar con la vena cava. Según tengo entendido, la bala atravesó el cardias y llego a la vena, debe ser un mal congénito, porque la vena cava inferior debe detrás del hígado y observe que el tronco esta torcido, abarcando tanto el hígado como la aorta, además el calibre de la cavidad venosa era 7 cm más grueso de lo usual… sin embargo, si no hubiera sido por ese "defecto" el proyectil hubiese impactado en la aorta.
Bien, una vez localizada la cavidad venosa, solo restaba encontrar el… ¡bingo! El orificio de la diminuta bala. Tome otro bisturí, realice una incisión a 5 cm arriba del orificio de la bala.
-pinzas-rápidamente me facilitaron unas diminutas pinzas, comencé a separar las paredes venosas entre sí, dejándome un espacio suficiente para introducir unas pinzas lo suficientemente largas para extraer eso estúpido proyectil.
-tiempo-
-nos queda… 5 minutos y contando…-me respondió un enfermero mientras miraba el cronometro de la maquina extracorpórea y congeladora, me quedaba poco tiempo antes de que los enfermeros y enfermeras comenzaran a retirar las pinzas que obstruían las venas y arterias principales para reiniciar la circulación normal… oficialmente estoy bajo presión… maravilloso…
-pinzas, las más largas que tengamos-una chica me paso unas pinzas de 15 cm de largo incluyendo la punta, bien, son largas el inconveniente es la punta… era redonda y no de gancho, eso es un problema. Si llego a errar… llevaría la bala hasta la válvula… y ya no tengo tiempo para una intervención quirúrgica de corazón abierto… no es tiempo de titubear, mi niña, mi estudiante… Mí Amathyst dependía de mí habilidad. Bien, comencé a introducir lentamente la punta de las pinzas, las abrí dentro del túnel venoso. Recordé que la bala subió 10 centímetros cerca del corazón, era de usar las matemáticas, si la vena pose 22 cm de largo… oh dios… solamente puedo introducir 7 cm, sumándole los cinco centímetros desde la perforación de la munición, lo peor de todo, es que la punta de las pinzas no me benefician en nada, trabajar a ciegas no me ayuda, cometo un error y puedo introducir más la bala.
Sin embargo… no iba a dar marcha atrás… continúe ciegamente hasta los 7 cm, hasta que sentí un ligero tope, cerré las pinzas y suavemente jale, tenia que confirmar, si era realmente era el proyectil de plomo ó una valva de grueso espesor… acerté, era una valva, continúe un poco más, nuevamente tropecé con otro objeto, abrí las pinzas y le cogí, pude sentir atreves del metal del instrumento el ligero roce ente metales, jale lentamente, hasta retirar por completo el trozo de plomo.
-estúpido pedazo de metal…-
-doctor…-vi a una enfermera que se acercaba hacia mí con un riñón (no mal interpreten, así se le conoce a un recipiente metálico en forma de este órgano) deposite la bala junto con las pinzas. Tome el material de sutura, el tipo de hilo… polidioxanona (PDS, es el material de que esta hecho el hilo, es usado normalmente en cirugías cardiovasculares) que bien, es el hilo indicado, tome el materia con las pinzas y comencé a cerrar el canal venoso con fluidez y precisión como una costurera, unos segundos más tarde, cerré la abertura y aplique un poco de calor para sellar los extremos del hilo… solamente restaba cerrar el resto de la incisión con otro tipo de sutura.
Solamente faltaban otros puntos más… la maquina comienza a calentar la sangre para liberarla de la hipotermia inducida… pasaron varios minutos desde que termine las suturas, las pinzas fueron retiradas del cuerpo y selladas sus correspondientes zonas, mire como su cuerpo subía gradualmente su temperatura. Leucoderma (piel blanca, anormalmente blanca) causada por la hipotermia cambiaba a su tono normal. Ahora necesitaríamos el desfibrador para revivir el corazón. Trajeron el carrito donde venia el aparato "resucitador" tome ambas placas e induje una ligera descarga… la línea blanca continuaba sin marcar nada, el electrocardiograma y los impulsos eléctricos cerebrales aun estaban en blanco… comencé a temer… nuevamente le induje otra descarga aun más intensa que la anterior, nuevamente… nada… induje la tercera, la cuarta… mis glándulas lagrimales comenzaron a funcionar, la disnea regreso al grado de "quebrar" mi voz…
-no me dejes, por favor…-susurre. Deje de lado las placas, mire el EKG mientras cogía su mano… estaba preparado para este momento… es mediocre pensarlo, pero… al menos, la vi por última vez… entonces… lo escuche… el sonido de la onda "P"… una vez más observe el electrocardiograma, el ritmo respiratorio, el pulso cardiaco volvía a estabilizarse, ¡no podía creerme la idea! Aun estaba viva, pero aun estaba el riesgo del daño encefálico.
-prosigan a retirar los catéteres de los vasos principales-
-no quiere realizar el electroencefalografía-
-será mejor estabilizarla, cuando este en su habitación, haremos el EEG-ordene, era mejor para mi niña. Llamaría a Vector en la mañana para auxiliarme en el EEG (electroencefalografía). Salí del quirófano con una sonrisa, la vería más tarde, ahora solamente recibiría cuidados básicos. Cuando salí, Rouge y Sonic me esperaban, su mirada estaba cansada, habían pasado horas de la operación.
-no puedo creerme que amanezcas fresco como lechuga todos los días, si de esto vives-comento el erizo azul en un bostezo, sufría de astenia, ninguno estaba acostumbrado a desvelarse.
-y bien Shadow…-
-aun no se sobre el daño neurológico, cuando la lleven a su unidad podre realizarlo efectivamente-respondí suavemente.
-no harás nada ilegal… ¿verdad?-Rouge me mira sospechosa, ¿Qué cree que soy? Un pervertido, un idiota que abusaría de alguien en un estado tan frágil.
-que la ame, no significa que dejare de verle como mi paciente… además… dije que esperaría-agregue mientras me marchaba hacia la cafetería, tomaría un par de cafés para relajarme un poco, después regresaría con mi ángel… solamente rogaba que no hubiese ningún daño alterno…
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Unos minutos más tarde…
-Doctor, la paciente 356 se encuentra estable y llevamos el equipo EEG como lo pidió…-
-de acuerdo. Vete a descansar-ordene, al parecer eso la dejo un poco en shock, ¿acaso he cambiado tanto? Camine un poco más aprisa, es mi deber instalar el aparato… ¿Quién creería semejante mentira? quería verla… llego a su habitación, entro sin tocar la puerta. Amathyst está bajo la anestesia, así que no tendría mucho sentido tocar la entrada. Y la vi, se miraba tan hermosa dormida, si no fuera por el hecho de que esta frágil. Me acerque a su lecho, no pude evitar verla con ternura, aun dormida logra causarme sintomatología de idiotez.
-¿Qué te habrá pasado?-cubro su encéfalo con un gorro similar al que utilizan los nadadores, es la primera vez que me siento nervioso, tenía tantas ganas de abrazar su felino cuerpo, el deseo de besarla era tan intenso… sacudí mi cabeza con frenesí, no era tiempo para pensar en eso… me alejo de ella y comienzo a insertar los electrodos en su encéfalo y el resto en la maquina, no es un trabajo difícil, es fastidioso, insertar cada uno de los electrodos en puntos específicos no es precisamente un placer. Tras una hora de calibrar e insertar los diminutos sensores active la maquina.
-al parecer, todo está en orden… el huso del sueño… la actividad Delta…- me alegro, pero es solo es el primer escaneo… aun falta una resonancia magnética y realizar la prueba Glasgow para verificar su actividad cerebral. Me acerque a su rostro, roce mi nariz con su frente, quería hacerlo con su nariz, pero la mascarilla que le cubría boca y nariz me lo impedía.
-yo… ojala te recuperes…-me guarde el deseo de decirle que le amo, después de todo… las cosas se dicen a la cara.
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4 días más tarde
Me la he pasado velando su sueño, una media hora dormía y el resto revisaba sus signos vitales, los registros de las ondas electromagnéticas cerebrales, ansiaba verla despierta, sonreírme con dulzura, pero aun era muy pronto para despertarle, la sutura en su vena cava no soportaría demasiada tensión. Para no caer fácilmente adormilado, consumía té negro ó café con 2 cubos de sacarosa (azúcar) sé que no es buena idea, pero no me importaba, había estado con ella toda la noche… no como quisiera, pero me satisfacía verle dormir…
-mmh… ¿Dónde? ¿Qué hora son?-abrí los ojos, debido al destello del sol que se introducía por la ventana entre abierta. Mire mi reloj: las ocho y treinta de la mañana, del quinto día. Era la hora usual de irme, por más que quisiera, no podía quedarme a cuidarla todo el tiempo, tenía que ganarme mi salario. Salí de la habitación sonriente, lo único que no comprendía… ¿Por qué los padres de Amathyst no habían visitado? Entonces, la vi…
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¿Qué habrá pasado en realidad? ¿Dejare de torturar a mis lectores? ¿Podrán soportar un poco más de tensión? Continúen leyendo =)
Nota_4: este caso es irreal, fue inventado por mí a base de investigaciones anatómicas y armamentistas. Esta es una historia ficticia, si hay una situación similar, es pura coincidencia (aunque lo dudo)
