Ultimo capitulo "vida"

-doctor… despierte…-
-mmmh…-
levante la delgada dermis que cubre mis ojos, conocido comúnmente como parpados y visualice a una felina de 15 años mirándome, esperando algún movimiento de mi parte.
-hmpt… otra vez te volviste a meter a mi alcoba-
-quería verle-
-que inocente sois-
me incorpore, pero de nada me sirvió. Amathyst se arrojo hacia mi tórax y comenzó a emitir un suave sonido, muy peculiar en los felinos.

-¿Por qué ronroneas?-
-porque soy feliz-
-…-
tome su mandíbula inferior y bese su cavidad bucal, no supe en que momento comenzó a corresponderme a la interacción intima, estaba demasiado ocupado disfrutando. Hasta que Sentí arder mis pulmones, era la necesidad de oxigeno, odio ser un tejido de células aeróbicas (que requiere oxigeno para realizar sus funciones) rompimos con el beso, note tus maceteros enrojecidos ¿será por la falta de oxigeno ó es tú timidez? No importa, te veo completamente adorable… bien… esto de la cursilería me afectara seriamente el hemisferio izquierdo.

-doctor… le amo-comentaste mientras apartabas tu anatomía de mi, mirabas las sabanas como si te dijesen un secreto. Suspire suavemente, me acerque más, nuevamente cogí tu mentón.
-yo también le amo…- no hace una semana desde el acontecimiento en su habitación, ambos habíamos hablado de nuestros… emm… ¿sentimientos? Si eso, y para nuestro bien, sería prudente mantenerlo en secreto, como si fuese algo inmoral, omitiendo la parte legal y religiosa. Por mucho que nos doliera, nos limitamos a mostrar nuestro cariño no más allá de los muros de nuestro hogar… es un romance prohibió por todo y… excitante.

-vamos doctor… quiero que pruebe las famosas "crepas Goldstar" es una receta familiar.-me despiertas de mis recuerdos mientras coges mi mano y me ayudas a salir de la cama. Al principio, cuando te mencione mantener oculto nuestro amor, mostraste inconformidad, pero rápidamente cambio tu expresión al explicarte y darte cuenta que corremos riesgos demasiado altos.
-te refieres a las tortillas con natilla de chocolate, crema batida y plátano-
-no es justo
-levantas tus labios y ciñes tu frente, te enojaste… si claro. Si te enojaras tan rápidamente, no serias enfermera. Bueno estudiante.

-mejor vamos y hagamos el desayuno-entrelace sus falanges con los míos y caminamos juntos hasta la cocina.
-¿usted sabe cocinar?-
-si una linda estudiante me instruye
-insinué, mostraste una cohibida sonrisa, era suficiente respuesta para ambos…
La mañana se fue rápido, entre la… diversión y las crepas sabían a carbón, la crema batida en vez de ser ligera como un una hoja de bisturí parecía pus blanquecino y los plátanos, bien… pero ¿Qué esperaban? Soy doctor no repostero. Dejando de lado la poca gracia que tengo en la cocina, me costo bastante poder irme, por una buena razón… ambos somos posesivos y aunque sea un golpe a mi orgullo… yo lo soy más.
Pese que llegue tarde a mi trabajo, Rouge no me recrimino mi fallo, debió haber pensado que mi estudiante necesitaba mi ayuda ó algo por el estilo, algo me dice que se desquitara más tarde. Bien, ya perdí bastante de mi tiempo, es hora de trabajar…

-… la apendicetomía es la extirpación del apéndice-
-es necesaria la…-
la señora Fox gimo por el dolor, en esta ocasión, me toco consulta intrahospitalaria (cuando los médicos revisan a s sus pacientes que ingresan al hospital y se quedan ahí).
-¿eso responde a su pregunta?… es una incisión a partir de la fosa iliaca izquierda hasta el hipogastrio (desde el punto de vista médico, la izquierda es la derecha y viceversa)-
-y ¿el apéndice no será necesario?-
el joven que yace a un lado de su madre pregunta con un tinte angustioso, que sorpresa.
-no… es solo parte del intestino, cuya función es ser "la bolsa de basura" por así decirlo, ahí va a parar las semillas de los chiles ó productos picantes… me sorprende que no sufra gastritis-
-bien…-
-era un mal chiste… también lo padece-
- le programare la cirugía para mañana. Me retiro-
-gracias doctor-
escucho quejosamente la señora Fox. Continuo caminando para ir a la siguiente habitación mientras tanto escribo ligeros apuntes de mis observaciones, para, el final del día, hacer mi reporte medico y agregarlo en el historial clínico (es donde el médico y la enfermera hacen sus apuntes sobre los avances y retrocesos del paciente; el médico agrega nuevas indicaciones y/o medicamentos mientras la enfermera agrega "la hoja de enfermería" donde se encuentran los signos vitales y un resumen de las instrucciones medicas) correcto. Rápidamente revise mi reloj, recién eran las 15 horas, parecía que el tiempo trascurría más lentamente desde que empezó mi relación con Amathyst, es extraño, lejos los segundos se convierten en minutos dentro de estos y juntos las horas se vuelven minutos. Suspire resignado, entre a ver el paciente 141, cuyo padecimiento es STDA (sangrado del tubo digestivo alto).

Un mes más tarde…

No me di cuenta cuando mi vida se volvió casi perfecta: tenia un trabajo completamente estable y bien pagado, una reputación perfecta, pero lo mejor de todo, era que tenia a la niña que nunca soñé. Tantas situaciones que nos llevaron a este lugar: cuando Rouge me obligo a ser instructor, cuando hable con Amathyst aquella noche y las veces que coincidimos en el quirófano, por conveniencia ó no. Junto con otros momentos más.

Ahora estoy con una adolescente inocente y gentil, justo lo que no soy, justo lo que carezco, pero me ama tanto como yo hacia ella. Cualquiera pensaría: "vives en la perfección pedazo de imbécil ¿Qué más quieres?" bien, que no fuese "prohibido" nuestro amor.
-doctor… ¿en que piensas?-
-solo en lo mucho que has cambiado mi línea de vida-
-vaya… pensé que la había arruinado-
me acerque y bese sus labios demandantemente, como si fuese mi ultima oportunidad de verla, si llegase a fallecer mientras me consume el sueño.
-jamás-comente en un pequeño intervalo para respirar, lo único que escuchaba, era el suave sonido de tu disnea al igual que los gemidos ahogados en nuestras cavidades bucales. Sin mucho que razonar, te tumbe en el sofá, claro que tuve la delicadeza de no dejarte caer como vil bestia.
-do…-te calle nuevamente, pude sentir en mis pabellones auriculares un par de falanges inexpertos queriendo explorar. Jeje resultaste ser "una inexperta amante asustadiza" pero eres MÍ inexperta amante asustadiza, de nadie más… si… la idea sonaba interesante y porque no decirlo… excitante.
Deje de torturar tus labios para pasar a tu cuello, nadie sabe que las regiones donde se ubicaban las venas carótidas son sitios de piel delgada, por tanto son muchos más sensibles, y juzgando tus reacciones… adoro tener razón. Siento tu anatomía estremecer al momento que rozan mis labios en tu dermis, rei para mis adentros, tu timidez es excitante, la inocencia que muestra tu comportamiento es hilarante, embriaga cada uno mis sentidos.

-d-…Sha…Shadow-abrí mis parpados de golpe, dejando de lado tu cuello. Era la primera vez que escuchaba mi nombre en tu boca, y sonaba tan… hermoso proviniendo de tus cuerdas vocales. Me olvide de tu cuello y regrese al rostro, pero no por la vi rápida, sino, marcando en el camino besos como si temiese a perderme y una vez más, deje la cordura de lado al probar el suave aliento que emitía tu boca. Mientras me ocupaba, sentí como tus manos se volvieron más "valientes" y comenzaron a bajar hasta que se encontraba en la séptima vértebra dorsal. Mis muñecas no quedaron atrás, comenzaron a subir por tus caderas, suavemente, delicadamente, embriagándome más con su textura y aroma.
Sonreí durante los besos, al encontrar el borde de la blusa que llevabas puesta… ya no era suficiente para mis malditas hormonas, odio que sea tan exigente, hasta mis genes lo son. Quería… deseaba… necesitaba hacerte mía…

Un ruido me caso de golpe, por accidente tumbe un jarrón con mi miembro inferior izquierdo. Me separe de golpe de ella y nuestras miradas se conectaron tratando de asimilar lo que habia pasado y lo que iba pasar. Me deje caer en el suelo alfombrado, comencé a incrementar mi ritmo respiratorio de forma paulatina, bloque mi visión con mi miembro superior derecho, tratando de bloquear la luz y relajarme. Dios ¿Qué pensaba hacer? No ¿Qué iba hacer? Suspire pesadamente y sentí de inmediato kilogramos extra sobre mi abdomen y tórax.

-¿Doctor?-
-perdonadme-
-esta bien, tengo la culpa por permitirlo-
-y yo por no controlarme-
deje de lado mi mano y voltea a mirarle. Mantenía una sonrisa tímida y cohibida.
-hmpt… si no hubiese sido por ese jarrón… de verdad, lo lamento-acaricio la piel de su rostro con todo el dolor de mi ser.
-esta bien… agradezco su preocupación… le amo-te acurrucaste en el espacio de mi cuello y hombro, mientras tu mano descansaba sobre mi tórax. No supe cuando la hormona del sueño hizo efecto sobre mi cuerpo, me había quedado inconsciente en el suelo, provocándome mialgias (dolor muscular) en mi musculo esquelético dorsal y cervical (cuello) me levanto del piso asimismo comienzo a realizar estiramientos para relajar mis músculos y tendones.

-doctor-estabas en la cocina haciendo panecillos de canela y avena. Por una extraña razón, he desarrollado gusto por esas bolitas de carbohidratos, cereales y glucosa con huevo.
-¿no deberías estar en la escuela?-
-hoy es sábado-
-oh… diablos…-
-¿Qué sucede?-d
ejaste de lado la charola de panecillos y te acercaste.
-tenia temprano una mastectomía total (extirpación de la mama total), y unos casos de Hidrocefalia (agua en el encéfalo (aparte del liquido que le cubre))…-iba a continuar con la lista de cirugías pero un par de falanges detuvieron mi habla.

-le llame a la señorita Rouge, le dije que se enfermo… bueno, esa pinta me dio mientras dormía, tenia febrícula (fiebre mayor a 36.5° menor a 37.6°)-
-mh… no tenias porque preocuparte-gire
mi cuello para reactivar mis movimientos y quitarme la molesta sensación de pereza en mi anatomía; le seguí con mis brazos, mis piernas y tobillos finalizado con mi espalda. Estúpidos malos hábitos, eso me pasa por juntarme contigo… aunque yo no haga mucha resistencia.

-vamos doctor, es hora de desayunar… mire hice sus panquecitos favoritos-me cogiste de los falanges y me llevaste a la mesa. Comenzamos a platicar de todo un poco, desde tu escuela hasta un poco de tu pasado, en cambio yo, te explicaba de asuntos hospitalarios. Cualquier imbécil se aburriría del tema fácilmente, pero tú… escuchabas extasiada cada una mis palabras, eres todo lo que nunca soñé ó pensé que existía…

Todo era tan… ¿Maravilloso? Si esa es la palabra que buscaba. Hay momentos en que pienso son irrealidades mías y estos dentro de un sueño incongruente ó me deje llevar por mi imaginación mientras espero en mi oficina al siguiente paciente…
mh, que importa si es realidad ó ficción, puedo pensar sin mentir… es la primera vez que soy feliz…

Tras unas semana después…

-Doctor, ya me voy… ¡se me hace tarde!-te escuche exclamar desde mi oficina, deje de lado mi computadora, cogí las llaves del automóvil y corrí para alcanzarte.
-¿tienes todo?-
-si-
-bien vamos-
abri la puerta y para nuestra sorpresa era la trabajadora Social: Ritta Mistal.
-buenas tardes-venia con una sonrisa en los labios, como si había resuelto un problema muy severo.
-¿ocurre algo?-pregunte a la ratona. Teníamos prisa, Amathyst no puede faltar a la escuela, ¿Qué clase de enfermera es irresponsable?
-Amathyst… encontramos a la Señora Luka-
-¿Luka?-
me extrañe al oírle, sin embargo, la reacción de mi felina de ojos rosados no tenia nombre.

Temporal…

Temporal…

Temporal…

Esa palabra resonó nuevamente en mi memoria definitiva. "Solamente hasta que encontremos a una persona que pueda cuidar de ella" al parecer… ya había ese alguien…

-a…abuela-
-¡QUERIDA MIA!-
una felina purpura de edad avanzada se dejo ver detrás de la ratona. La trabajadora social se hizo a un lado, dejando expuesta completamente a la anciana.

-¡ABUELA!-la felina más joven se acerco apresurada, sus glándulas lagrimales estaban inflamadas y su voz comenzaba a quebrarse, sin que me diera cuenta ambas hacían una escena… emocional ó mejor dicho, dulce y conmovedora: la niña perdida y sola en el mundo encontrando a un pariente que la amaba… me alegraba el 60% de mi ser… pero el otro…

-oh mi niña, ¿Cómo has estado? Cuanto has crecido… apenas recuerdo cuando eras una bebe-
-abuelita… te he extrañado mucho. ¿Dónde estabas?-
a las 3 mujeres les deje pasar sin comentar nada, trataba de mantenerme al margen mientras mi mente asimilaba lo ocurrido. Mi hemisferio derecho se desmoronaba en dolor y tristeza a su vez en dicha y alegría. La razón y lógica de mí ardía en ira y descontrol, se había acostumbrado tanto a las intervenciones de la imaginación que ya acaecía olvidado su odio hacia las emociones, caía más en confusión cuando ambos hemisferios tocaron el tema de la ética: si amaba a mi estudiante, debía dejarla ir. Pero también no le había prometido estar con ella pasase lo que pasase, ¿le rompería una promesa? Sin embargo, me alegro que la señora Luka sea su carga genética secundaria (los abuelos; en caso de que este errada háganmelo saber ¿si?) Amathyst tendrá una felicidad completa ahora entonces… ¿Por qué me siento en agonía?-doctor-
-… ¿disculpe?-
estaba tan metido en mis pensamientos que olvide que no estoy solo.
-le molestaría que empezáramos la mudanza hoy-
-¿hoy?-
-si querida, tienes que mudarte a la casa de tu abuela-
-pe-pero ella vive en Francia… ¿Qué pasara con mis amigos y mi carrera?-
-no te preocupes, ya arregle eso…encontré un colegio de enfermería que seguro que te encantara-
-yo… por favor abuelita no quiero, quiero quedarme aquí con el doctor-
puntualizo firme la felina, no debería estar diciendo eso…

-Amathyst… el doctor Shadow era tu tutor temporal, la idea nunca fue que te quedaras con el-
-yo-
inyectare oxigeno a sus arterias por atreverse herir su frágil mentalidad.
-mira… el doctor no puede cuidar de ti-
-su puede, el lo hace bien, me enseña y, y…-
-Amathyst-
sentencio la trabajadora social, ella le miro fijamente y corrió hacia el pasillo.

-¡hija!-la abuela iba tras ella. Al igual que la trabajadora social me sorprendió su comportamiento. No es propio de Amathyst reaccionar así, observe como la trabajadora social se dirige hacia el pasillo. Mientras yo me dirijo a la cocina, algo me decía que todo esto iba para largo.

3 horas más tarde…

-¡Amathyst! Abre, por favor… hablemos en persona-pude escuchar mientras bebía una taza de café amargo. Es sorprendente la terquedad de la señorita Mistal. Mis tímpanos persiven vibraciones que reconozco como pasos y suaves murmullos, ambas mujeres regresaban frustradas.

-Doctor… ¿Usted conoce el porqué de su comportamiento?-
-… lo ignoro-
respondo fríamente, el tono de la cuestión era despectivo, acusándome indirectamente.
-OH mi nietecita, ¿Qué le pasara?-
-será mejor darle un poco de tiempo, fue un golpe muy duro…-
-comprendo-
ambas mujeres comenzaron a compartir palabras, al grado de olvidarse de mi presencia. Utilizando la situación, me escabullí por el pasillo para ir su alcoba. Me acerque a su puerta y comencé a golpearla.

-no quiero hablar-
-Amathyst, abre-
espere un momento, la puerta se abrió pausadamente, logre ver sus tímidas iris consigo sus rojas mejillas por el llanto. Espere que se moviera por completo para entrar a sus aposentos.

-doctor…-
-¿Por qué se comporto así? No es propio de usted-
pregunte sin rodeos, note la ola de tristeza que cubría tu anatomía, subiste su antebrazo, utilizaste su muñeca y falanges como garras para atrapar la otra extremidad.
-se que fue impropio… es… yo… quiero estar con usted-
-es… nuestra relación lo que te ata-
-soy Amathyst Goldstar. Pienso lo que digo y digo lo que pienso, soy fiel al 100%-
recito mirándome a los ojos. Su mirada radiaba decepción y dolor, bien las palabras que use no fueron las más idóneas.

-… Amathyst, comprendo lo que dice… sin embargo, sabíamos que este momento llegaría. No puedo hacerme cargo de usted. Además yo fui su tutor temporal, lo he sido todo el tiempo-
-¿le soy una carga?-
ese no era el punto, esto de las emociones no es lo mío.
-no me di a entender-tome asiento en la cama y ella me siguió, una vez cómodos, cogí sus manos y la mire directamente a sus pupilas.

-te amo y lo sabes, por ello tenemos que separarnos-
-no comprendo-
-eres mi pupila, además menor de edad, tienes que vivir un poco más, crecer como una joven adulta promedio, así no se arrepentirá de nada en su vida, lo ultimo que deseo es arruinarle la infancia que aun tiene… Si nos separamos, ambos sufriremos por ello y tal vez nunca nos volvamos a ver…-
-Shadow-
limpie el liquido lagrimal de sus maceteros.
-sin embargo, el destino es caprichoso amor mío. Nuestros caminos coincidieron en el hospital, no seria sorpresa que nos volviéramos a encontrar, aunque nos tardemos en volvernos a ver, te puedo prometer una cosa-mire tu rostro desconcertado a su vez aliviado por aquella posibilidad.
-no puedo prometerte un amor eterno, mas si uno duradero-
-¿Y si dejas de amarme ó yo a ti?-
-para eso esta la seducción querida mía-t
rate de sonreírle, ni yo mismo me creí ese gesto. Eran riesgos muy altos como administrar medicamentos a lo estúpido o realizar intervenciones quirúrgicas sin conocer la anatomía del cuerpo.

-esta bien, iré a Francia con mi abuela-te escuche no muy convencida, pero más firme que las vez anterior.
-se que será feliz con ella-
-me hará falta…-
-y usted a mí.-
robe un beso de su tierna cavidad bucal, respondiste tardíamente, ambos sabíamos que ese podía ser nuestras últimas palabras, horas y segundos, pero no iba a declinar en mi proposición, debía ser frio, por los dos.

Rompí el beso que cada segundo se volvía más demandante como aquella tarde del jarrón. Ambos nos vimos a los ojos, al grado que enfocar nada más que las pupilas, mis pabellones auriculares solo percibían el sonido de la disnea de ambos hasta convertirse en delicados silbidos provenientes de las cavidades nasales…

5 años más tarde…

-tiene que irse… no hay que tentar demasiado al destino-la joven estudiante se aparto de mi y comenzó a caminar hacia la puerta, giro hacia mí, sus glándulas lagrimales trataban de mantenerse al margen y su respiración lo más apacible posible.
-te amo… mi dulce Amathyst-
-le amo… Shadow
- y esa fue la última vez que la vi y escuche de ella… el brillo sombrío que cubría mis pupilas debido a mis recuerdos se perdió cuando cierto erizo azul entro a mi despacho.
-Shadow, amigo ¿Cómo has…?-
-largo-
-venga, no ha pasado ni medio día de trabajo y ya me corres-
-si-
-mh, en fin quisiera que me acompañaras al cine-
ignorándome como siempre, menudo imbécil.
-como las otras 15 veces, no-
-vamos Shadow, te has estado partiendo el trapecio (musculo de la espalda) y vertebras dorsales en intervenciones quirúrgicas, consultas, investigaciones e incluso clases en escuelas… madre de dios ¿Cómo es posible que tengas toda esa pila y no se noten los signos del envejecimiento celular prematuros? (arrugas)-
exclamo mi colega un tanto anonado por la curiosidad, claro es lo suficientemente idiota para creerse que doy clases privadas en algunas universidades, aun tengo la suficiente cordura para no volver a tomar el puesto de un tutor.

-requiero que me hagas un favor, Sonic-
-lo que quieras
-me sonrió complacido, feliz específicamente, era una de esas pocas veces que lo llamaba por su nombre.
-podrías retirar tu anatomía de mi oficina, tengo pacientes que atender-
-mh-
pude percibir como su lóbulo temporal se activaba, el enojo era evidente. Una vez que se marcho, pude trabajar en paz, aunque fuesen casos sin importancia alguna…

Minutos más tarde…

-según sus radiografías, usted tiene unos cuantos quistes en sus ovarios-
-¿eso que significa? ¿Tengo cáncer?-
la asustada adolescente me miraba mientras cogía las manos de su madre.
-no, se forman cuando tus ovarios no maduran por completo y se vuelven "piedrecillas", por asi decirlo-me reserve llamarla "ignorante" sería demasiado obvio.
-entonces ¿Qué podemos hacer?-
-yo nada, no soy el indicado para recetarles algo, les daré esta orden para ir con el ginecólogo Silver, el se encargara de su problema-
-oh y ¿no puede darnos una idea de todo esto?-
-mh… su hija sufre problemas hormonales, al parecer severos… sin embargo, debido que es joven aun, puede ser corregido en base de hormonas-
-gracias doctor-
ambas mujeres se retiraron sin decirme más, ya me había cansado de sus miradas inquisitivas que la joven lanzaba a escondidas de su progenitora. Suspire pesadamente, no faltaba mucho para salir de este lugar e irme a mi sala quirúrgica, tenia trasplante de corazón…

-finamente-recite al terminar de agregar una hoja más al historial clínico de mi paciente y los resultados de la operación, ahora que "todo" mi trabajo había terminado, cerré mi despacho bajo llave y me dispuse a retirarme, claro que lo hubiese hecho en ese orden si no fuese que el altavoz me llamo, al parecer Rouge extraña mis visitas.
Como el primer día que me entere que sería tutor, pase por la sala de espera, como había poca gente no tuve inconveniente y pensar que en la tarde estaba abarrotado de órganos y sistema ahora muestra un paraje sombrío. Dejando de lado ese detalle, una vez más llegue a la oficina de mi jefa-colega y sin hacer a un lado los hábitos, entre sin llamar a la puerta.

-deberías aprender a golpear-
-créeme que sé hacerlo, pero si comienzo el médico de diagnósticos terminaría mal-
-jeje, que chistosito me saliste-l
a risa sarcástica de Rouge es un mal augurio, de hecho… ¿Por qué me ha llamado? De hecho… ¿Desde cuándo es tan feliz?

-felicidades Shadow, te han trasferido a Central City-
-¿disculpa?-
-ya sabes, podrás largarte de este hospital y dejarnos tranquilos, aunque perdamos uno de los mejores médicos cirujanos-
-…-
me quede sin habla, Central City estaba a 5 ciudades de aquí, 270 mil kilómetros, 3 días con sus noches. Al carajo con la distancia, realice una promesa hace años y por una estúpida trasferencia la rompería.
-Rouge…-
-no puedes negarte, necesitas un cambio y sé que este te ayudara mucho… además firme por ti así que hay forma de librarte-
-mh-
me reserve todo insulto en mi encéfalo, conozco muchos argumentos para contradecirla, pero quiero ahorrarme el interrogatorio además sé que lo hace por "buena fe" aunque sea molesta e irritante. Bien, no tengo más alternativa que ir a casa a empacar mis cosas…

-Hace unos días, parecía todo tan estable- hablaba para mí en mi morada, mientras terminaba de empacar mi ropa en una caja de cartón. Mis adornos, jarrones y marcos ya descansaban en una caja de PVC (plástico) envueltos en periódico; cacerolas casi intactas, cristal y vajilla por plástico con burbujas (ya saben esas cubiertas de plástico con que uno se entretiene de vez en cuando) y depositadas en cajas de pasta (cartón) y el resto listo para el camión de mudanzas que llegaría más tardar al amanecer.

-me librare de las inquisitivas miradas de las vecinas, los molestos lactantes menores…-aliviado suspire, de cierto modo me alegraba irme, pero por otro lado… estaba mi querida Amathyst, se que es poco probable que nos veamos una vez más, y todo puede cambiar en cuestión de meses u horas. Suspire pesadamente, realmente desearía verla una vez más… y si no vuelvo a verla, o algo peor, que este acompañada por otro imbécil que no sepa cuáles son sus gustos ó anhelos, verla sufrir un camino que se vio forzada a elegir por una causa irremediable como un embarazo, una enfermedad…
sacudí mi encéfalo energéticamente, ¿Qué clase de pensamientos son esos? No, Amathyst no es una niña estúpida. Sé que saldrá adelante y si el jodido destino no quiere que la vuelva a ver, bien, yo iré a buscarla. Sin importar como termine, el final será el mismo: la vi una vez más…

-que idea tan mediocre.-me auto regañe, sin embargo, es el mínimo con lo que debo conformarme… cerré mis ojos mientras inhalaba profusamente y suavice mi exhalación, curiosamente abrí los ojos en mi maletín abierto. Cogí entre mis falanges aquel boleto de tren que me llevaría a mi destino, bien podría elegir coger el avión ahorrándome tiempo y esfuerzo, pero nunca he viajado en tren y además no tengo prisa por llegar, ya tengo todo listo: el camión de la mudanza sabe la dirección de la nueva residencia, el hospital "Trinity Blood" me recibiría en una semana, dándome tiempo para arreglar mi "hogar" las cosas en desuso ya las done o las vendí, ya fue mi despedida en el trabajo y detalles sin importancia.
comencé a acariciar con mis pulgares el largo boleto de viaje, color amarillento y textura similar al papel canela, sus números y letras eran antiguos, sin excluir sus imágenes; sonreí, es tan extraño encontrar algo que sea tan… rudimentario, pero agradable. Daba la sensación de calidez que se ha perdido en este mundo de porquería. Aun recuerdo las palabras de Rouge, quejándose por mis gustos, bien podía tomar un avión, pero quería deleitarme con el paisaje, según escuche, el camino que toma el tren es hermoso.

-sera mejor que duerma por lo menos unas horas-de incorpore del suelo y decidí entrar en estado basal en el reposed color negro, cerré mis parpados lentamente sumergiéndome en el mar de sombras…

++++++++++++++++++++Jueves 10 AM…

-¡TODOS A BORDO!-escuche gritar al "boletero" vestido de azul añil a unos metros detrás mi. La parada del tren lucia antigua y muy pocos toques modernos la cubrían como la electricidad y altavoces. La gente pasaba a mi lado y llanamente apartados, presurosos a tomar el tren. Miraba a las personas enfermas ó en estado latente. El de chaqueta marrón, tiene las manos temblorosas, puede sufrir artritis; la mujer veterana caminaba con tacones altos, sufre complejos de estatura, jeje es divertido psicoanalizar…

-¡Shadow! ¡¿Por qué te vas?-un idiota erizo color azul me abrazaba posesivamente mientras su voz rompía con la membrana que protegía mis tímpanos.
-
nos veremos después-se despedía Rouge un tanto avergonzada por la escena de mi ex compañero de universidad.
-porque nuestra jefa me traslado a Central City-
-Rouge, te asesinare-
-claro Sonic-
bromeo mi colega femenina, escuche por tercera vez la llamada para montar el tren. Me quite como pude al idiota que abrazaba mi pierna, cogí mi maleta y corrí hacia el vagón del tren correspondiente, entrega al encargado mi boleto, vi como lo perforaba por las orillas, me lo regreso e ingrese. Mire a mi alrededor, era elegante, acabado en colores dorados y alfombrado en carmesí, como los tiempos de la belle Epoque. Decir que la prudencia es mejor y busque mi vagón, mientras caminaba por el pasillo, miraba por la ventana y me di cuenta que Rouge y Sonic se despedían de mí agitando el miembro superior derecho.

-¡no te preocupes! ¡Te visitare!-"no gracias" me ahorre la saliva, no me escucharía por las buenas. Sentí un ligero movimiento del suelo, el tren ya iba a navegar. Busque a mi alrededor una cabina libre, para mi fortuna había una disponible a unos 10 pasos de mi posición, nuevamente me puse en marcha para coger ese departamento. Deslice la puerta, la cerré de tras de mí y tome asiento cerca de la ventana y ahí donde el tiempo comenzó a detenerse…

Varias horas más tarde…

-disculpe las molestias, desea cenar algo… hay lasaña, salmón y filete mingón-
-lo segundo-
-seguro, volveré dentro de unos minutos… ¿Desea algo más?-
-cocoa caliente, sin nueces
-termine diciendo, sin despegar mi visión del paisaje. Era tal y como me lo describieron, era hermoso de verdad, las montañas imponentes resguardando a sus faldas los pinos y manzanos silvestres, los maples Vivian establecidos más cerca de las vías, sus hojas comienzan a colorearse ámbares, debido que se aproxima el invierno…

-¡buenos días Doctor!-saliste de tu escondite mostrando una radiante sonrisa, tan propias de ti
-no dormiste anoche-
-¡asi es! ¡Quiero que me acompañe a abrir los obsequios que santa nos trajo!-
-ya voy, deja que me vista…
mi primera navidad decente en años…-una vez más en contra de mis deseos, me sumergí en mis memorias. Debía olvidarme de ellas, un psicoanalista no regresaría atrás en sus recuerdos, por más hermosas que sean… agradezco que sea medico…

-pasajeros del Tren Eudrian West, nos aproximamos a la siguiente parara: Forest Destiny. Favor de ubicarse en sus correspondientes cabinas. Gracias- termine de escuchar el altoparlante, asimismo ignorando la camarera que retiraba el plato de la pequeña mesa que descansaba cerca de la ventana.
-mh-era el mismo mensaje de hace 15 minutos, dentro de poco llegare al pueblo, luego pararíamos por un rato, según para buscar combustible y detalles.

-…bienvenidos a la ciudad Forest Destiny…-alcance a escuchar, tan absorto estaba en mis pensamientos que no me percate que había llegado a la mitad de mi trayecto.
-señor, le sugiero que baje a conocer el pueblo. El tren partirá en 15 minutos-escucho a la azafata desde la puerta. Bien no tengo nada que perder y si pierdo el tren… que importa.

Me incorporo de mi asiento, cogiendo mi gabardina marrón claro y salgo hacia el corredor del tren, y mi caminata comienza a partir de ahí. Salgo del vagón rodeado de vapor ligeramente condensado por el ligero frio del clima. Observo la estación del tren, un diseño clásico tallado en madera es su principal atracción, el brillo metálico adorna los ventanales y puertas de cristal. Me giro hacia el tren, al igual que yo, varias personas y futuros pacientes bajan a conocer por lo menos los alrededores, debido que el tren se marchara en un cuarto de hora, no me alejare demasiado de la estación. Miro a mi alrededor mientras camino dentro de la estación, admirando la belleza arquitectónica y vitrales en el tejado.

Sin desearlo, un aroma me invade el olfato… tan familiar… es nuez garapiñada. La ultima vez que disfrute ese dulce fue hace 5 años. Dejo de apreciar el aroma y comienzo una búsqueda visual de alguna confitería.

-bingo-me acerco a la pequeña tienda color caramelo atrapada entre un café y una tienda de curiosidades. No tengo la necesidad de tocar, la puerta es transparente y con campanillas en el borde superior derecho.

-buenas tardes joven ¿Qué se le ofrece?-un topo de nariz estrellada con mandil blanco y sonrisa amable se me acerca.
-tiene nueces garapiñadas y derivados-
-bien… tengo nueces y almendras garapiñados, cubiertos de chocolate, miel, salados, picantes y tostadas-
-quiero… de todo un poco, menos las saladas ó picantes-
especifique al vendedor… tras unos minutos de espera y observación de la preparación de los dulces, estilo artesanal, todo sabe mejor de ese modo…
-son 14 dólares-pago el importe, sin desearlo me percato de la hora, ya era hora de regresar ó el tren me dejaría atrás.

-le agradezco-tomo la bolsa llena de golosinas, dispuesto a marcharme. Sin mucha prisa camino de regreso hacia el vagón. Tras pasar 4 pilares y 2 puertas de cristal, visualizo nuevamente el tren Eudrian, continúe caminando guiándome por mi lóbulo frontal, sin embargo, el parietal hacia de las suyas, llevándome sin desearlo completamente a mis memorias con la felina de ojos rosados, aun en este estado, monto el tren tras entregarle nuevamente mi boleto ambarino.

-Doctor ¿Qué esta haciendo?-
-el historial clínico de un varón
-comento mientras tecleaba en mi computador.
-oh… ¿De que padece?-
-recien es integrado, mañana pasara a quirófano por urolitiasis (cálculos en los riñones)-
-interesante… ¿Le molestaría explicarme como se forman los cálculos renales?-
-¿Realmente quieres saber?-
voltee a verte, tu mirada curiosa me llena de dicha, simplemente cogí tu rostro e uno tus labios con los míos, ese sabor tan inocente y curioso… no puedo negarlo es demasiado… un golpe me saca de mis recuerdos, un impacto seco provoco que activara mi sistema simpático y que tirara la bolsa de dulces de mis falanges.

-¡Discúlpeme no vi por donde iba! ¡De verdad lo siento!-la chica del gorro de lana de coloración marfil y chaqueta rosa claro, se inca para recoger los pequeños paquetes.
-… no importa-respondo fríamente, me pongo en la misma posición, todo iba bien hasta que la coordinación era perfecta, al grado de que nuestro falanges chocaron para coger el mismo paquete… ¿Qué es este calor? Me siento… tibio, calido… ¿Cómo es posible que sienta calidez cuando años sentía hiel en vez del paquete globular de 4 litros? Solo hay una persona que me hace sentir así…

-Do… ¿Doctor?-
-Amathyst
-ambos nos miramos al mismo tiempo por la coordinación de reflejos, ninguno de los 2 decía nada, simplemente nos observábamos. Note lo mucho que habías crecido, tanto de estatura como tus rasgos infantiles se habían perdido ligeramente: tu rostro se ha vuelto más maduro pero aun conservas esos ojos inocentes, tus cuerdas vocales son más gruesas sin embargo aun no pierdes la voz cantarina. Simplemente me miras, tu mirada anonada es demasiado evidente como la mia, solamente queda una interrogante ¿ahora qué?

-Amathyst-una tercera voz rompe el silencio, era una joven chimpancé mientras se le acercaba a la gatita lavanda.
-oh, Cijasse. Lo lamento, estaba distraída… por cierto el es el Doctor Shadow-
-¿tu ex tutor?-
la primate me miraba expectante, entre la sorpresa y la duda.
-mucho gusto-levanto su mano desconfiadamente. No imite el gesto, sabía que ella le invadía la incomodidad. Lentamente el ambiente se volvía denso y extraño, el silencio incomodo…

-señores pasajeros favor de tomar asiento, el tren esta apunto de avanzar-
-bien, nos vemos más tarde Amathyst
-respondí, dejándola sola con su compañera…

No me lo puedo creer, maldito destino que sois tan caprichoso. Volví a verte mi dulce niña, debo llamarte mujer, pero siempre serás aquella adolescente que conocí en el hospital hace 5 años. Entre a mi camarote, cerrando la puerta detrás de mí y dejándome caer hasta que mis glúteos sintieron el piso. Sentía mi pulso acelerado incrementándose a cada segundo, el sudor frio brillaba en mi frente y las palmas de las manos, sentía como incrementaba la disnea… mi sistema simpático trataba de emerger en mi cuerpo impregnado de adrenalina, la emoción de contemplar tu mirada llena de calidez hace que desee estar vivo.

-el destino siempre me jode y continuara haciéndolo…-comente mientras levantaba mis maceteros suavemente, formando una sonrisa… hacia mucho que no sonreía, sonreír de verdad, no la vil actuación que muestro frente al médico de Diagnósticos y algunos de mis pacientes.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++Unas horas más tarde…

Contemplaba el paisaje verde oculta por la noche oscura, me percate de una pequeña mota blanca ¿nieve? No es muy pronto para esta época del año… pero con eso de la contaminación y el calentamiento global no debería sorprenderme.

-Doctor-esa voz nuevamente, volteo hacia la puerta y ahí estabas, tus maceteros brillaban en un intenso carmesí, las glándulas lagrimales sufrían inflamación, retenías el liquido, pero aun así, nada evitaba que me sonrieras con timidez.
-deja de forzarte…-de inmediato sentí kilogramos extra en mi cuerpo y mis pabellones auriculares solamente percibieron tus gemidos entrecortados por el llanto entre esos gimoteos percibía algunas palabras.

-Amathyst… tranquilízate-te cogí de los hombros para alejarte suavemente de mi. Ninguno de los 2 decía nada, tratabas de tranquilizarte mientras yo acariciaba tus orejas felinas asimismo te aferraba a mi cuerpo.
-aun… aun ¿usted me ama?-esa pregunta me desconcertó, ¿Qué clase de mofa es? Me la he pasado viviendo en mis memorias por más de 1825 días con sus respectivas noches, deseando atraparte en mis brazos y jamás soltarte… puedo tener todo lo que cualquier persona desee: dinero, fama, éxito, etc. Pero solo quiero quedarme contigo.

-me estas insultando… no puedo jurarte un amor eterno… te prometí uno duradero-
-Shadow…-
no había mucho que meditar en ese momento, cogí tu rostro suavemente con los dedos índice y pulgar. Cerraste tus ojos suavemente y entreabriste tu cavidad bucal, también como yo lo deseas. No me hice del rogar y roce tus labios con los mios, aquel beso que inicio como un simple toque comenzó a envolvernos en la necesidad de más, demandando a cada nervio de nuestros cuerpos atención absoluta y sensibilidad. Sentí como tus brazos envolvían mis vertebras cervicales mientras que mis propias extremidades superiores atrapaban tu cintura, burlando la ropa abrigadora que la ocultaba.
Mi cuerpo empezó a relajarse, al grado de ya no poder mantener ambos cuerpos verticalmente, arrastrándola sobre mi anatomía me acomode en el sofá, agradezco ser un erizo de estatura promedio (1.00 metro; claro únicamente por SEGA) a cada segundo que pasaba, la FR (frecuencia respiratoria) aumentaba, el pulso crecía gradualmente al mismo tiempo que los besos y caricias…

-¿estás segura?- utilice el poco sentido común que me quedaba debido al extasis, obligándome a romper los besos y preocuparme por ti.
-si… no soy una niña frágil, pero cuando estoy con usted… me cohíbe su carácter, asiéndome sentir dócil y protegida-confesaste tímidamente; esas palabras bastaron para aumentar mi ansiedad.
Sin meditarlo mucho, mis manos comenzaron a bajar el cierre de tu chamarra, dándome acceso directo con tus ropas suaves, causándome un deleite mayor. Mientras tú, mi amada minina, tus temblorosas manos tratan de entrar debajo de mi camisa. Cada minuto que pasa, los besos comienzan a moverse de lugar, deje de torturar tu cavidad bucal para buscar tus delgados parados, tu apetecible cuello… escucho tus gemidos resonando en el cubículo, eso aumenta mi deseo de poseerte, dejar el martirio de la incertidumbre por conocer tu piel y aquella cicatriz cuando salve tu vida…

Unas horas más tarde…

Yacía mi anatomía sobre el alfombrado piso del cubículo, había silencio total, lo único que la interrumpía momentáneamente era la pauta de tu respiración en estado basal. Gire mi rostro para verte una vez más, perdí la cuenta de las veces que te he visto dormir y aun así, no me canso de ver tu rostro dormido, tanta paz y dulzura adornada armónicamente por algunos mechones de cabello rizado.
Apenas logre alcanzar una cobija; que proporciona la línea de tren; sin despertarte, por nada en el mundo quería despertarte, lucias tan hermosa… bueno, todo el tiempo lo eres.

-mmh…doc… Shadow-tu estado de alerta retornaba a la normalidad lentamente en el primer instante que abriste tus parpados y desboscaste una suave sonrisa.
-perdonadme, no quise despertare-comente mientras acariciaba tu frente asimismo retiraba un travieso cabello que estorbaba tu visión.
-esta bien, no estoy tan cansada-
-no… te lastime demasiado… verdad-
más que morbosidad vulgar, me preocupaba que estuvieras herida ó demasiado agotada por la "actividad física"
-no, estoy bien gracias. Jiji-de acomodaste más sobre mi tórax, recargando tus pómulos en el mechón de vello blanco que resaltaba sobre mi oscuro pelaje.
-¿Qué es tan gracioso?-
-menuda forma de volvernos a ver-
-mh, es verdad… ni siquiera le he preguntado sobre sus actividades durante estos 5 años de ausencia. De verdad soy un desconsiderado-l
o único que escuche fue unas suaves risas de tus cuerdas vocales.
-
esta bien, tenemos mucho tiempo para hablar de ello-me ofreciste tu ya inflamada boca para otro beso, no me hice del rogar, sencillamente no puedo negarme a la tibieza de tu cavidad bucal.
-tenemos que vestirnos-susurraste tras romper el beso.
-¿Por qué? Me fasinas asi como estas-
-…-
me reí internamente al ver como tus maceteros se colorearon inminentemente color carmín. Hicimos el amor hace un par de horas y aun así te sonroja que te vea sin prenda alguna: tímida y cohibida, esas son las palabras que te describen a la perfección en este momento.
-vale, será mejor que nos vistamos-
-¿crees que nos hayan escuchado?-
-al carajo con lo que piensen-
respondí ariscamente, no me importa si todos los del tren me miran como un violador, solamente tu influyes en mi. Una sonrisa divertida fue tu única respuesta.
Ambos nos colocamos en posición Fowler para empezar a vestirnos así mismo nos empezamos a redactar nuestra vida de 5 años sin la compañía del otro. No me sorprendió que los estúpidos franceses te desearan, lo que sí, es la mentirilla piadosa que les dijiste para líbrate de ellos: estabas comprometida. Lejos de molestarme, me hizo reír.
Te comencé a redactar sobre las insinuaciones que las enfermeras me hacían y sus estupideces para seducirme, casi convulsionabas de risas cuando una parvada de estudiantes de medicina y como último recurso me escondí en un closet y me quede encerrado, sin teléfono debido que lo deje en mi oficina y me encontraron solamente cuando el intendente volvió… después de 24 horas.

Así no la pasamos el resto del viaje contando nuestras anécdotas y vivencias, me era extraño hablar coloquialmente y más después de compartir ADN dentro de un tren, sin embargo, nuestra relación siempre fue extraña, maravillosamente extraña… Todo era "perfecto" hasta que 4 mujeres de distinta especie entraron como caballos desbocados.
-¡Amathyst!-la chimpancé que correspondía al nombre de Cajassi le hablaba a gritos.
-¡te hemos buscado por todos lados pedazo de loca! ¿Que dices al respecto?-una osa negra le exige entre la preocupación y el alivio, a su vez un tinte de ironía.
-¿Por qué te fuiste sin comentarnos?-una coneja bicolor, marrón y crema; añade más sal a la ulcera.
-en primera, le dije a Cijasse que me iría por un par de horas para charlar con el doctor-entonces 3 de ellas se enfocaron su vista a la monita color chocolate.
-en serio-
-si-
-ups-
esta comenzó a reírse penosamente. La osa golpeo su cráneo como señal de corrección, eso explicaría su estupidez (los médicos y enfermeras coinciden que al golpear a un niño en la nuca, reduce su nivel intelectual, debido que el impacto "mata" las neuronas además, provoca que el infante sea propenso a ser violento cuando crezca; digan no a la violencia).
-
doctor, ellas son mis amigas: Cijasse ya la conoce, la osita es Merie; Crisao es la coneja de largas orejas y Celian es la otra monita, se parecen mucho pero no son hermanas-comentaste con una sonrisa, las identifique a cada una y algo me decía que no nos llevaríamos tan bien. No obstante me interesa poco lo que piensen, estoy nada más para mi dulce Amathyst.

Pasaron unas horas y consigo sus minutos, Amathyst tenia que irse a su camarote, ella como yo no queríamos separarnos, pero quedamos que no revelaríamos nuestra relación tras unos días después. Me platico que compartiría los gastos de una casa con sus amigas en Central City, ya después trabajaría en el mismo hospital que yo, debido que ahí fue donde encontró un espacio para trabajar, vaya suerte la mía…
cuando arribamos a la estación del Central City bajamos del tren juntos con la promesa que nos veríamos en el hospital más tarde, claro que compartimos direcciones y teléfonos, ya no podíamos estar mucho tiempo separados, el tiempo creyo que iba a romper los lazos que compartimos cuando los fortaleció más…
De algo he aprendido de todo esto es una cosa, que tenias razón hace 5 años:

Sístole es la contracción del corazón, el lado fuerte de la razón y la relajación corresponde a Diástole, quien domina la suavidad y ternura; separados no tienen gran peso, pero juntos mantienen la vida… ahora, no te dejare ir… mi querida Diástole

Una vez más una historia finalizada, lo del lime… no tengo las agallas para volverlo Lemon, soy muy penosa xP, en fin, ¡no vemos en otra historia vale! Gracias por leer y por su preferencia.

p.d: si les gusto la historia y quieren una continuación, no sean tímidos y háganmelo saber, vale :D