Disclaimer: Nada de Final Fantasy 7 me pertenece.

¡Hola! Bueno, en primer lugar decir que soy nueva en esto. Espero que os guste este fanfic, lo he hecho con cariño. Adiós y besos!

Nota: En cuanto a las fechas de actualización del fic, actualizare o los lunes o los sábados, pero siempre todas las semanas. Adiós!

PROLOGO

Ya había aguantado suficiente. No estaba dispuesta a algo más duro o insatisfactorio.

Entre en la habitación de Maree, abriendo la puerta con sumo cuidado para que la niñita de 5 años que jugaba con sus muñecas no se asustara demasiado.

-Maree, vamos, tenemos que irnos. – le dije, intentando que las lagrimas no acudieran a mis ojos.

La niña dejo de jugar con sus muñecas y me miro, el nerviosismo reflejado en sus bellos ojos verdes.

-¿Adonde vamos, mami? – dijo, levantando sus manitas para que la cogiera mientras me acercaba a ella. Cuando la tuve frente a mí, le dije, con suavidad:

-Vamos a ir a un sitio muy especial, cariño. – le sonreí hasta que hubo apoyado su cabeza en mi hombro.

-Mami, yo no quiero que venga el con nosotros. – susurró en mi oído. Las lágrimas acudieron enseguida a mis ojos.

"No, Aerith. Ya has llorado bastante". Sacudí la cabeza y dándole un beso en la mejilla a Maree, le dije:

-Tranquila, cielo. El no va a venir con nosotras.

Una vez lo hube preparado todo para marcharme, abrí la puerta, encaminándome a mi robada libertad.