Hola de nuevo! Gracias por los reviews que me dejasteis, ¡me hicieron muy feliz! Aquí voy con un capitulo nuevo! En este pasaran cosas … buf, interesantes. Ah, espero que os haya gustado mi nuevo fic, "Traición Enemiga" . Besos!
CAPITULO 4.
Me senté en el suelo del baño, dejando a Marlene frente a mi. La niña parecía nerviosa. Le acaricié la mejilla.
-Mamá, ¿Qué pasa? - me preguntó, acurrucándose en mis brazos. La abracé de nuevo.
-Nada, cariño. Es solo que me he mareado . - Le mentí, sintiendo como una daga perforaba mi pecho. No me gustaba mentirle a mi niña, pero tenia que hacerlo. Cogí el móvil de mi bolso y marqué un número. No sabía porqué, pero sólo necesitaba de el.
Cloud abrió la puerta de su apartamento con cuidado para no despertar a Marlene, que se había quedado dormida. Una vez hube dejado a Marlene en la habitación de mi mejor amigo, me dirigí a la cocina - comedor, donde Cloud preparaba un café para los dos.
-Gracias. - le dije, sonriéndole tiernamente. El no me sonrió y eso me puso aun más nerviosa. Parecía tenso y serio. Miré fijamente el café, a la espera de sus preguntas.
-¿Desde cuando? - preguntó con voz dura. Me estremecí.
-Desde hace 3 años.
-Tenias mi teléfono y sabías donde vivía … -comenzó el.
-Pero yo no …
-¿Acaso te tenía recluida? - preguntó en un bajo susurro. Empecé a temblar.
-Yo…
-¿Tu qué? - preguntó Cloud, mirándome fijamente. Hacía mucho tiempo que había dejado el café de lado.
Las lágrimas se agolparon en mis ojos.
-¿Por qué nunca me lo dijiste? - dijo el, esta vez con un extraño tono doloroso en su voz. Lo miré, cada vez mas triste.
-No sabía como…
-¡¿Qué no sabías? - gritó, levantándose de la mesa con rapidez y acercándose a la encimera, apoyándose sobre ella. - Pero si sabías como dejar que te pegase…
-Cloud no me vengas con estas por favor. - sollocé.
-¿De que sirve que llores…-comenzó, sin mirarme - ahora? Las lágrimas no … curarán tus golpes. - asintió con la cabeza.
-Por favor Cloud… no me hagas esto. No quiero sufrir mas… - Entonces pasó lo que yo no creía que pasaría. Se acercó a mi y me abrazó con fuerza. Lloré aun más fuerte.
Abrí los ojos lentamente. A mi lado estaba dormida Marlene. ¿Aun dormía? Me extrañe un poco pero parecía tranquila.
No iba a poder seguir huyendo de Sephiroth. Iba a ser casi imposible después de aquella huida. Recordé con claridad lo que ocurrió.
Recordé que había salido del restaurante a toda prisa, pero Sephiroth me había visto. Recordé como gritaba mi nombre con desesperación. Cerré los ojos, asustada.
¿Y si Cloud no me ayudaba mas? ¿Y si no quería verse envuelto en problemas? Entonces estaría acabada.
Nota: Esta parte hasta el final esta escrita desde el punto de vista de Cloud. Besos!
Sabía que algo de eso pasaba. Pero nunca imaginé que fuera algo tan fuerte.
Nunca me había gustado Sephiroth. Ni siquiera en los años que pasamos juntos en el instituto. Y cuando lo vi con ella… supe que la había perdido para siempre.
Aerith… cada vez es mas hermosa, con el paso de los años… es como si se hubiera vuelto sabia…
Recordé cuantos años estuve enamorado de ella. "Y los que te quedan de vida, Cloud" pensé, sonriendo con sarcasmo.
Siempre había controlado al máximo mis sentimientos, y sabía que aún no la había olvidado. Aun la amaba. Más de lo que ella podría creer.
Suspiré lentamente. Esa niña, Marlene… podría haber sido hija mía. "Mas quisieras, Cloud".
Cerré los ojos con fuerza. Se parecía tanto a ella. Pero la forma de la cara era clavada a Sephiroth. No se podía negar que no fuera hija de el.
Abrí la puerta con cuidado, sin saber si Aerith dormía o ya estaba despierta. Sonreí al ver que justo en ese instante se estaba desperezando.
-Buenos días, bella durmiente. - dije en voz baja y calmada. -¿Cómo has dormido? - le pregunté, acercándome a ella.
-Bien…-dijo ella con su voz suave. Dios, cuanto ansiaba escuchar esa voz de nuevo.
-Me alegro. ¿Quieres desayunar?
Ella asintió, sonriendo lentamente.
Le sonreí brevemente a su vez, levantándome de la cama, cogiendo su mano y tirando de ella hacia mi suavemente.
-Hoy va a ser un día especial, Aerith. - le dije con voz cantarina.
-¿Y eso porque? - pregunto con inocencia.
-Porque hoy vamos a ir a un sitio que te gusta mucho… - le propuse, mirándola fijamente.
-¿A…? ¿En serio? - dijo ella, empezando a reír suavemente.
-Si. ¿Qué? ¿Qué te parece?
-Pero y Marlene… -dijo, mirando hacia su niña que dormía.
-Ella también viene, estoy seguro de que le encantará.
-Vale. - sonrió y luego me dio un beso en la mejilla. - ¡Me voy a bañar! -dijo, corriendo hacia la ducha.
Sonreí ligeramente. Definitivamente, la amaba.
Fin del Cap.
Bueno, espero que os haya gustado! Besitos!
