Bueno, el penúltimo capitulo, pues el último es el epílogo. Besos, espero que os guste!

Capitulo 8.

Abrí los ojos con una extrema pesadez. Aunque en parte sentía algo de alivio porque el dolor había desaparecido. Miré a mi alrededor y reconocí el sitio en el que estaba. Era la habitación de un hospital.

Me sorprendí. ¿Realmente había podido salvarme? ¿Realmente la muerte me había dado una oportunidad para seguir adelante?

"No ha sido la muerte. Ha sido Cloud"

Cloud… si el y Maree no hubieran llegado a tiempo… no sé que habría podido pasar. Seguramente estaría muerta. O… ¿habría sobrevivido?

"No" era la respuesta que pasaba por mi cabeza. Mentalmente era fuerte, pero físicamente era muy débil.

Algo me llamó la atención, aunque sólo lo percibí por el rabillo del ojo. Un destello dorado. Giré la cabeza en aquella dirección, y allí estaba el. Mi salvador. Mejor era decir mi salvador dormido. Era tan tierno cuando dormía…

Levanté una mano con lentitud, aún estaba débil. Le acaricié el pelo y luego la cara, la expresión del rostro calmada y su respiración lenta y acompasada.

Me quedé dormida.

Cuando desperté, el estaba allí, apoyado en el marco de la ventana, mirando el atardecer. Parecía que no respiraba siquiera, y se le notaba tenso.

-C… Cloud… - lo llamé yo. Mi voz sonaba ahogada, casi imposible de articular. Él se giró rápidamente y se acercó a mi. Se arrodilló.

-Aerith… ¿cómo estás? ¿Estás bien? - preguntó el. Parecía desesperado por querer ayudarme, aunque ya lo había hecho. Levanté un dedo y lo puse en sus labios, silenciándolo. El me miró fijamente.

-Cloud… no se… no se… como … como agradecerte … que me hayas salvado … - no iba a poder seguir, las lágrimas ya corrían libremente por mis mejillas. - Sin ti … yo… yo estaría…

-No lo digas. - dijo él. - No quiero oírlo.

Nos miramos fijamente. Nuestros labios hicieron el resto.

Unos meses después …

-Tifa, ¡Tifa! - dije yo, cada vez más nerviosa. La susodicha se acercó a mi , con la misma cara de desesperación.

-¿Qué?

-¡Ayúdame, el corsé del vestido me está matando! - le dije. Me estaba haciendo un lío con tantas cuerdas.

El altar estaba lleno de flores. Cloud me miraba, con los puños cerrados en señal de su creciente nerviosismo. Intenté sonreír, aunque no se me podría diferenciar, puesto que el velo, a pesar de ser de rejilla, era algo tupido.

Me puse frente a él y supe que la felicidad había llegado a mí. Maree me miraba, en primera fila, parecía un ángel. Estaba hermosa con aquella simple coronita de flores que llevaba en el pelo, y con su vestido azul cielo. Le sonreí y ella me guiñó un ojo.

"Al fin seremos felices Maree" pensé, unas lágrimas agolpándose en mis ojos, pero las guardé. Las lágrimas son para la tristeza, ¿no?

Todos bailaban y nos felicitaban, mientras que algunos preferían quedarse donde estaban, charlar, o simplemente, disfrutar. Tifa se acercó hasta mi y Cloud nos dejó a solas.

-Oye, tu marido es bastante cortés. - Sonreí. "Marido" Sonaba bien, sería Mari-Cloud. Había cogido la costumbre de Maree de llamar a todos por un sustantivo reducido y su nombre. Sonreí levemente.

-Si. Está domesticado. - dije, y reímos.

-Ah, Aerith, aparte de mi regalo de bodas…

-Dinero que no tendrías que haberte gastado. - dije yo, mirando el reloj de oro con diamantes incrustados.

-¡Aerith! Eres como mi hermana, la que nunca tuve. Tengo que hacerte ese tipo de regalos, porque te quiero. ¡Te amo, Aerith!

-Estoy casada ya. - dije.

-Tonto. - dijo ella, guiñándome un ojo. Nos reímos. Era cierto, éramos como hermanas, siempre juntas en todo. - Bueno, a lo que iba, te he traído esto por si acaso… - Miré hacia abajo y enrojecí de repente.

-¡Tifa!

-¡Hay que tomar precauciones, Aerith! - susurró ella.

-¡Ya las tomo!

-A no ser que quieras tener un mini - Cloud… - susurró Tifa, como si estuviera pensando en voz alta.

Abrí la boca, sorprendida. Tifa era Tifa.

( Un consejo. Escuchad esta parte con la canción : Flightless Bird American Mouth de Iron & Wine. Es preciosa para este momento… Besos!)

Cloud me cogió de la mano y me llevo hasta la helada agua de la laguna. Las flores de los alrededores eran doradas y la luna llena daba una luz tenue que resultaba hermosa. Nos pusimos en el centro de la laguna, y yo no sentí frío.

-¿Cómo estas? - preguntó el, con los ojos cerrados y apoyando su frente contra la mía.

- Feliz. - dije yo, cerrando los ojos también. No podía describir realmente lo que sentía . Era demasiado fuerte. -¿Y tu?

-Igual… Aerith, sabes que te quiero. - dijo el, abriendo sus zafiros y mirando mis esmeraldas. Era hermoso… todo estaba siendo hermoso. - No voy a dejar que te vayas, no mientras yo viva…-la seriedad se notaba en sus ojos.

-Yo tampoco te dejare… yo quiero seguir contigo.

-Para siempre.

-Para siempre. - susurré yo, fundiéndome en un beso.

Me entregué a el con la suma esperanza de que mi nueva vida había empezado.

Fin.

Dejadme reviews! Besos, espero que os haya gustado.