¿CELOS DE GRANGER?

Hermione intenta olvidar a Ron y conoce a Alph, que resulta ser primo de Draco Malfoy. ¿Qué siente Malfoy cuando se entera? ¿Y cuando los ve juntos besándose? No, no debería sentir esas ganas de golpearlo...

Hola! ¿Qué tal? Estoy aquí nuevamente :P He tenido una excelente inspiración estos días! ;) quizá sean estas fechas navideñas que todos están tan felices, incluyéndome. Sin embargo, este capítulo me ha sido más dificil de desarrollar que los últimos dos. En fin, yo espero salga bien y les guste a todas! :)

Gracias a todas por los reviews! :) Y a los que siguen esta historia! :D

Rose Malfoy-Black


CAPITULO 3: PREMIOS ANUALES

Hermione despertó con los primeros rayos de sol que se filtraban por la ventana de la habitación. Sus compañeras aún dormían. Se levantó con cuidado de no hacer ruido, tomó una ducha y se vistió para bajar a desayunar. Se hizo una coleta alta antes de salir de su dormitorio. Al entrar al Gran Comedor, lo vió casi vacío, excepto por un grupo de chicos de Ravenclaw; caminó a la mesa de Gryffindor y dos lechuzas aterrizaron frente a ella apenas se sentó. La primera color gris traía su diario de El Profeta, a la que seguía suscrita; la segunda color ocre traía un pequeño pergamino atado a la pata. Les dió a cada uno un pedazo de comida en forma de agradecimiento. Despegaron sus alas y se marcharon. Colocó a su lado el periódico y desdobó con ansias el pergamino. Leyó lo siguiente:

Estimada Señorita Granger:

Es de suma importancia que acuda apenas terminen sus clases matutinas, antes de la comida, a mi despacho en el segundo piso. La contraseña es Albus Dumbledore.

Directora Minerva McGonagall.

Hermione releyó la carta. ¿Para qué le citaría la directora? Repasó sus acciones en las últimas horas... no había infrigido ninguna regla. Se guardo el pergamino en su túnica y se sirvió jugo de calabaza. Tomó su periódico y leyó las noticias del día.

-Hola, Hermione- le saludó Alphard, entrando por la puerta del comedor. Esa mañana vestía su nuevo uniforme de Hogwarts, en su túnica lllevaba el símbolo de su casa, un león. Hermione bajó el periódico. -¿Madrugas todas las mañanas?- preguntó sonriente.

-Hola, Alphard- se sonrojó. -Sí- confirmó. Alphard tomó lugar frente a ella. -Me gusta desayunar temprano- Alphard levantó una ceja.

-Eso me gusta- declaró el chico. Hermione se puso roja. -Y eso también- sonreía mientras veía el sonrojo en sus mejillas.-Por cierto, no me llames por mi nombre completo. Dime Alph- pidió.

-De acuerdo. Alph- Hermione dió un trago a su jugo para disimular su sonrojo. Alphard le sonreía coqueto.

-Hermione- le llamó - ¿Cuándo sabré mi horario de clases? Aún no sé que materias tendré y comienzan en menos de una hora- Alph cambió de tema, para tranquilidad de Hermione.

-Eso lo sabremos pronto. Es usual que te lleguen durante el desayuno del primer día- explicó la castaña. -¿Qué te gustaría ser en un futuro?- El morocho comía algo de fruta.

-Quiero ser auror- expresó. Hermione le pareció que le quedaba a la medida el puesto. Era fuerte, alto y seguramente, muy ágil.- ¿Y tú?- bebió de su jugo de naranja.

-Quisiera participar en las leyes mágicas. Hay mucho que debe cambiar en ese ámbito y estoy segura de poder lograr cambiar la mentalidad de los magos sobre las criaturas mágicos, como los elfos domésticos- platicó la castaña. -De hecho, he creado una asociación llamada P.E.D.D.O., significa Plataforma Élfica de Defensa de los Derechos Obreros- Alph le miraba con atención. -¿Te gustaría pertenecer a ella? No tengo muchos integrantes y mientras más se unan podremos alcanzar las metas que se proponen en ella- Hermione parloteaba.

-Si, claro- aceptó. Hermione le sonrió alegre. -Platicame más de ella- solicitó, tomando un pedazo de manzana con su tenedor.

-Genial- respondió la chica. -Más tarde te daré para que firmes- le aclaró. -Mira, la P.E.D.D.O. entre otras cosas, exige la libertad de los elfos que son maltratados por sus amos y una mejor remuneración para aquellos que trabajan. Pero a los elfos parecen gustarle ser tratados tan cruelmente, siempre que les tejo prendas y las dejo por ahí, parecen enojarse conmigo- dijo Hermione.

-Cuenta conmigo, me agrada la idea del P.E.D.D.O.- le tomó la mano por sobre la mesa. Hermione miró su masculina mano sobre la de ella- Es muy admirable todo lo que haces por los demás, sin interés alguno en recibir nada a cambio- le apretó levemente la mano.

-Gracias, Alph- le sonrió. Se miraron fijamente el uno al otro.

-¡Hermione!- alguien gritó su nombre desde la puerta, devolviéndolos al presente. Hermione se soltó del agarre del ojigris abochornada.

-Qué tal, Ginny- saludó la castaña. La pelirroja comprendió que había interrumpido algo.

-Hola, Ginny- le respondió Alph, mirando a Hermione sonriente. Ginny les miró a ambos.

-¿Cómo han amanecido?- preguntó con una sonrisa de lado, sirviéndose en su vaso jugo de calabaza.

-Muy bien, Ginny- contestó la castaña, presintiendo lo que Ginny insinuaba. -Le platicaba a Alph sobre el P.E.D.D.O- contó.

-¿Y te unirás?- le cuestionó al chico incrédula, ganándose una matadora mirada de su amiga.

-Por supuesto- replicó. -Hermione necesita más firmas y a mí me parece una buena causa- dijo dedicándole una sonrisa pícara a la castaña. Los tres hablaron de más cosas sin importancia, hasta que el Gran Comedor se llenó de estudiantes. Harry y Ron pasaron de ellas y se sentaron lugares más allá. Les apareció por arte de magia a cada uno de los alumnos sus horarios de clases, faltaban diez minutos para que comenzara la primera.

-¿Qué tienes a primera, Hermione?- le preguntó Alph poniéndose de pie y tomando su mochila. Ginny había salido disparada al ver que le tocaba Transformaciones, la profesora y directora McGonaggall, no era muy agradable con los alumnos que llegaban tarde.

-Encantamientos- respondió echando un vistazo a su horario.

-Perfecto- sonrió complacido el gryffindor. -A mi también- salieron por las puertas del comedor ante las miradas curiosas de todos los estudiantes. -Déjame ayudarte con tu mochila, Hermione- tomó la manga de su pesada mochila roja y se la echó sobre su hombro.

-Gracias, Alph- contestó sonriéndole con candor.

-No es nada, Hermione- le pasó la mano libre por los hombros. Hermione se sintió protegida entre sus fuertes brazos. Así caminaron hasta el tercer piso, al aula de Encantamientos. Se sentía muy cómoda de hablar con Alph, discutían ciertos puntos sobre libros que ambos habían leído. Era tan sencillo ser ella misma cuando se encontraba con él.


Ron Weasley miró alejarse del comedor a la parejita. Hermione siempre les levantaba todas las mañanas y ese día no lo hizo. Harry se levantó cuarto para las nueve, la hora de inicio de clases. Se apresuraron a bañarse y arreglar sus mochilas. Cuando entraron, Ron vió enojado, cómo Hermione no les había guardado lugar en la mesa. El nuevo chico, Alphard Black, platicaba animadamente con ella y su hermana. Le hirvió la sangre ver a Hermione sonriendole a Black.

-Allá hay mas lugares- le dijo Harry. Pasaron junto a ellas y Hermione ni les miró. Tan divertida estaba con el chico. Ron almorzó sin quitarle la vista de encima a la pareja.-Ron- el susodicho movió la cabeza a su amigo, sin dejar de mirarles. -Ron- le llamó de nuevo.

-¿Qué?- contestó de mala forma a su amigo.

-Ron, ¿estás celoso del nuevo amigo de Hermione?- preguntó. Ron giró la cabeza tan rápido, que Harry pensó que se lastimaría el cuello.

-¿Qué? ¡Claro que no!- le rehuyó con la mirada. -Solo me preocupa que el tal Black sea peligroso. Ya sabes, por ser de Durmstrang- replicó. Harry miró hacia Hermione.

-No creo que haya que preocuparse, Ron- dijo Harry. Miró a la pelirroja. -No parece ser un mago oscuro. Es muy agradable, en realidad- la pelirroja le devolvió la mirada unos segundos, antes de girarse furiosa.

-Pues a mi simplemente no me cae bien, Harry- argumentó. -No me fío de él- respondió testarudo. Los estudiantes comenzaban a levantarse para ir a su primera clase.

-Debemos ir a clase, Ron- apresuró el pelinegro, dando un último trago a su jugo. -Vamos- Ron levantó su mochila rapidamente y se la echó al hombro. No lograba sacarse la imágen mental de Hermione y Black saliendo juntos del comedor.


Hermione entró al salón del profesor Filius Flitwick riendo con Alphard.

-¡Tomen asiento, chicos! En silencio- reprendió a los jóvenes. Hermione vió la sonrisa burlona de Draco Malfoy en el fondo del salón. Compartía asiento con Blaise Zabbinni, un chico alto y moreno, de ojos azules. Para desfortuna de la pobre chica, compartiría clase con los Slytherin. Se sentaron en el banco más cercano, contiguo a la puerta. La clase comenzó sin mas, el profesor les habló de los E.X.T.A.S.I.S. y de lo catastrofal que sería reprobar alguno. A los pocos minutos, entraron unos jadeantes Ron y Harry.

- Señor Potter, Señor Weasley- se interrumpió el profesor. -Pasen, pasen- los chicos se sentaron en la otra esquina. Ron le lanzó una mirada de antipatía a Alphard. Hermione rodó los ojos. -Bien, como iba diciendo...- volvió a sermonearlos sobre los exámenes. Alph escribía, cuando el profesor se movía de lugar, en su libreta mensajes a Hermione. Conjuró un hechizo silencioso para que lo él escribiera en su libreta apareciera en la de ella. Hermione tomaba apuntes de lo que decía el profesor Flitwick y miro sorprendida a Alph cuando leyó en su hoja: te ves tan guapa concentrada. Por primera vez en su vida, Hermione no prestó atención a clase y se la pasó hablando con el chico de ojos grises.

La siguiente clase era Runas Antiguas para Hermione, Alphard tenía Defensa Contra las Artes Oscuras.

-¿Te veo en la comida?- le preguntó Alph, afuera del salón de Runas. La había acompañado hasta el sexto piso, a pesar de las protestas de Hermione de que se le haría tarde.

-Si- Alph le sonrió. Hermione estaba acostumbrándose a sus deslumbrante sonrisas. -Te veó ahí- Alph se acercó lentamente al rostro de Hermione. La chica miró sus delgados labios rosados.

-Adiós- le dió un dulce beso en la mejilla. Hermione se sorprendió de haber pensado en lo maravilloso que sería besarle con su barba rozándole el mentón. Controla tus hormonas, Hermione, se dijo sonrojada. Alph le acarició la mejilla con el dorso de la mano antes de entregarle su mochila. -Nos vemos- dijo con una amplia sonrisa. Hermione le miró alejarse con la mirada soñadora.

Cuando terminó su clase de Runas Antiguas, Anthony Goldstein de Ravenclaw, le voceó. Al parecer había estado en su misma clase, pero no lo había visto.

-¡Hermione! Te estuve buscando por todo el castillo- manifestó. Anthony se acercó. -Hablé esta mañana con la profesora McGonaggall y me ha dicho que no hay problema, que te cambiaba a Malfoy por Cassandra- le dijo. Hermione casi sintió ganas de soltar un gritito de felicidad.

-¿De veras? ¡Gracias, Anthony! Me has salvado de pasar un horrible año junto al cretino de Malfoy- decía feliz. ¡Se había librado del fastidioso de Malfoy! En su cabeza había un baile de celebración. Escuchó a Anthony reír.

-De nada- contestó feliz de haber ayudado a la prefecta de Gryffindor. -Debo irme, iré a estudiar a la biblioteca- añadió. Hermione le abrazó antes de que se marchara.

-¡Muchas gracias, Anthony!- le soltó. Anthony estaba sonrojado.

-No -no hay de qué, Hermione- respondió tartamudeando. La castaña sonreía de oreja a oreja. ¡Merlín, qué cerca estuve! ¡Pude haber ido a Askaban si hacía rondas con cara-de-pujido-Malfoy! Hermione se sentía más aliviada mientras bajaba apaciguadamente por las escaleras. Se metió las manos en las bolsas de su túnica, sintiendo algo en su mano derecha. Lo sacó y recordó la cita de la directora McGonagall. Corrió a toda prisa a su despacho. Más de un estudiante se quejó cuando pasaba, como un torbellino y les empujaba. ¡Demonios, demonios, demonios! pensaba.

-Albus Dumbledure- pronunció jadeante ante la gárgola. La estatua le dió paso a las escaleras de caracol que llegaban al despacho de la directora. Tocó a la puerta.

-Pase- respondió la voz de la directora. Hermione giró la perilla. -Siéntese, señorita Granger- le ordenó la profesora McGonagall. Hermione caminó por el despacho hasta llegar a la silla frente a la directora. El cabello de una persona sentada en al otra silla sorprendió a Hermione.

-Siempre tan impuntual, Granger-era Malfoy quien se encontraba ahí. Hermione abrió la boca para replicar.

-¿Tu qué...?- fue interrumpida por la profesora McGonagall.

-Por favor- ambos le miraron. Hermione se sentó con cuidado -Los cité aquí a ambos- Draco miraba reticente a Hemione -porque hay algo que debo decirles- pronunció con severidad.

-Profesora, ¿podría hablar más claro?-preguntó Draco recargándose en el escritorio de la directora. Los ojos de la maestra le taladraron.

-A eso voy, señor Malfoy- Draco retrocedió. Hermione sonrió ante su cobardía. -Ustedes dos han sido elegidos como Premios Anuales de su generación- informó la directora.

-¿Qué?- gritó Draco.

-¡Premio Anual!- murmuró Hermione. -¡No puedo creerlo!- sin duda, la noticia de ser declarada como Premio Anual le había dejado en shock.

-Así es, señorita Granger- un asomo de sonrisa se mostraba en los labios de la profesora McGonaggall -Usted y el señor Malfoy han tenido las mejores calificaciones de su generación- proclamó. Hermione casi lloraba de la emoción. -Me alegro por usted, señorita Granger- le felicitó. Draco miraba la escena de Granger con incredulidad.

-Profesora- McGonnaggall reparó en el rubio- Ehh... - no sabía como decirlo. En el desayuno de esa mañana, Goldy le había informado la buena nueva. No haría rondas con Granger, las haría con Daphne Greengrass. ¿Y ahora le salía con qué ambos serían Premios Anuales? ¡Esa vieja estaba loca! Se matarían mutuamente... -Como Premios Anuales, ¿tendremos qué hacer algo juntos?-preguntó.

-Obviamente, señor Malfoy- Hermione escuchó interesada -Primero que nada, dejarán los dormitorios de sus casas y se irán a la Torre de prefectos, cada uno tendrá su propio cuarto. Sus cosas se empacaran por magia el día de mañana- aclaró. -De ahora en adelante, serán los encargados de organizar a los prefectos- Hermione asintió. - Asimismo, organizarán los bailes de Navidad y San Valentín- expuso. -Los he elegido por su capacidad de liderazgo- expresó. -No quiero que me decepcionen- les miró adusta. Draco tragó y miró a Hermione. Ella hizo lo mismo. ¡Ni loco viviría en el mismo lugar que Granger! Por mucho que deseara ser Premio Anual.

-Profesora, no creo poder aceptar el...- alegó el slytherin. Hermione le interrumpió abruptamente

-Cuente conmigo, directora- dijo con su voz aguda. -No le decepcionaré- prometió. Draco le miró suspicaz. ¡Estúpida sangre sucia! Me engañó. Pero si ella acepta, yo también lo haré. ¡Me importa un tremendo comino si comparto el aire con ella, usaré mascarilla!

-Yo también acepto- ratificó. Hermione le miró atónita. -Si, Granger- le sonrió sarcástico. -Aceptaré ser Premio Anual- Hermione se quedó sin habla.

-Señor Malfoy- la directora se quitó las gafas -¿Está seguro de querer aceptar el puesto? Hace un momento ha dicho que no lo quería. Puedo elegir a alguien más- sugirió.

-Si, directora. Estoy seguro- afirmó el rubio. Le lanzó una sonrisa socarrona a Hermione. La castaña se cruzó de brazos bufando.

-En tal caso- se puso en pie y sus alumnos le imitaron- Felicidades- estrechó la mano de ambos. -Les veré pronto- Hermione salió como una fiera del despacho de la directora McGonaggall. Cerraron la puerta con un sonoro ruido. -¿He hecho lo correcto, Albus?- preguntó la directora. El retrato del antiguo director de Hogwarts había mirado la escena de los estudiantes con una sonrisa.

-Si, Minerva- respondió con sabiduría. -Esos dos deben dejar atrás el odio- la profesora miró con incertidumbre al señor de barba larga y blanca que le devolvía la mirada. Nunca había dudado en seguir las instrucciones del director, más aquellos alumnos se declaraban la muerte.

-Espero que funcione tu plan, Albus- dijo antes de salir de la habitación.


-Te has creído muy lista, Granger- Hermione le escuchó decir mientras salían del despacho. -Creíste que renunciaría tan fácilmente- Draco le seguía de cerca mientras Hermione bajaba las escaleras de la gárgola.

-Casi lo haces, Malfoy- declaró bajando de dos en dos los escalones. -Eres tan manipulable como un cachorrito- aseveró.

-¡Claro que no!- replicó. Hermione se detuvo para mirarle.

-Claro que sí- manifestó. -Me he propuesto hacerte enfadar y lo he logrado- apuntó divertida, continuando su marcha. Draco se quedó estático unos segundos. Granger se creía capaz de afectarle... ¡qué sangre sucia tan ingenua!

-Escucha, Granger...- le alcanzó dando grandes zancadas. Hermione le ignoró. -Granger, te estoy hablando- la castaña no reparó en él. Estaban ya en el pasillo del primer piso que conducía al Gran Comedor. -¡Granger!-rugió Malfoy, jalándola del brazo. Hermione le miró con fingida ternura.

-¿Sí, Malfoy?- A Draco se le ocurrieron miles de maneras de hacerle borrar esa rídicula cara.

-Granger voy a dejarte algo muy claro- hizo mayor presión en su brazo, pero Hermione no se quejó. -Yo no soy ningún pelele- Hermione rodó los ojos. Le apretó más, logrando que Hermione hiziera una mueca. -No pienses jugar conmigo, Granger- le advirtió.

-Malfoy- la castaña intentó quitárse del agarre de Draco. -¡Malfoy, suéltame!- Draco la tenía fuertemente agarrada.

-No, hasta que entiendas- dijo con superioridad. Hermione le miró rabiosa. -No vuelvas a hacerte la lista conmigo, Granger-le dijo lentamente, acercándose prudencialmente a la castaña. Hermione no retrocedió. -Porque si lo vuelvas a hacer, te arrepentirás- le amenazó. La soltó y Hermione casi cae.

-Eres un imbécil, Malfoy- le soltó Hermione sobándose. Malfoy le miró sin expresión.

-Y tú una insoportable- respondió cruzado de brazos. Se apoyó en la pared de enfrente. Hermione se buscó la varita con su brazo bueno. -Ni lo pienses, Granger- le regañó apuntándole de cerca con su varita. Hermione sabiéndose derrotada, abandonó la idea de hechizarlo.

-Piérdete, Malfoy- Draco bajó su varita. Hermione le dió la espalda y se encaminó al comedor cuando se topó de bruces con Alphard. -¡Alph!- se sentía mejor ahora que le veía.

-¡Hermione!- Alphard le tomó de los brazos al toparse con la chica. Hermione hizo una mueca dolorosa. -¿Qué ocurre? ¿Te has lastimado?- preguntó preocupado. Hermione miró inconscientemente detrás de ella. Alph siguió su mirada. -¿Draco?- Hermione le miró contrariada.

-¿Cómo sabes su nombre?- inquirió. Malfoy seguía pegado a la pared, con una pierna recargada en ella y sus brazos cruzados.

-Y te dices ser inteligente, Granger...- murmuró Malfoy. Hermione comprendió. Mismo color de ojos, elegancia al caminar, el arrastrar las palabras. Se quedó pasmada. La madre de Malfoy se apellidaba Black. ¿Cómo no lo descubrí antes?

-¿Ustedes se conocen?- cuestionó Alph.

-¿Estás saliendo con la sangre sucia?- pregunto, a su vez, Malfoy.

-Draco- Alph le miró severamente. -No permitiré que le llames así a Hermione- le pasó un brazo por el hombro a la castaña.

-Eso es un sí- pronunció en voz baja. Se acercó con la mirada fija en su primo. -Ella no te conviene, Alphie- le llamó por su seudónimo. En su infancia, Alph había sido su hermano, su mejor amigo... hasta que su primo se fué de Inglaterra para entrar al Instituto de Durmstrang. Desde entonces no se habían vuelto ver. Únicamente se hablaban vía lechuza.

-¿Y tú quién te crees para opinar?- le desafió Hermione. Alph se giró a Hermione.

-Hermione- pronunció su nombre con dulzura, derritiendo a la chica. -¿Me permites hablar un momento con mi primo? Yo voy en seguida- le pidió. Hermione abrió los ojos como platos. -Será sólo unos minutos, Hermione- acordó. Hermione se mostró renuente a irse.

-Pero Alph, yo...- decía tozuda la castaña.

-Ve, Hermione. Necesito hablar con él- Alph le miraba con sus ojos de mercurio. Hermione acepto finalmente.

-De acuerdo, me voy- le lanzó una mirada de odio a Malfoy antes de dar media vuelta y entrar al comedor lleno de estudiantes. Los dos chicos le siguieron con la mirada.

-Draco- dijo Alph. Una sonrisa apareció en sus labios. -¡Qué gusto encontrarnos de nuevo!- le abrazó cariñosamente.

-¿Por qué no me has dicho que venías a Londres?- interpeló Draco.

-Todo ha sido tan precipitado...- contestó Alph. -No tuve tiempo de escribirte- se disculpó con un golpe en el hombro. Draco deseó estar más alegre de volver a ver a su primo preferido, pero se sentía molesto con él por alguna razón.

-¿Estás saliendo con Granger?- no pudo evitar preguntar. Alph levantó las cejas, sorprendido.

-¿Te interesa?- Draco se exasperó.

-Alph, contestame- ordenó. El moreno se lo planteó un poco.

-Algo así, Draco- respondió. - Aún no es nada serio, pero quiero que sea mi novia- le confesó sonriente. A Draco le entraron ganas de vomitar ante la ilusión de su primo hacia la sabelotodo. -Ella es perfecta para mí, Draco. En todos los sentidos- añadió. Draco cerró los ojos y se dió un masaje en las sienes.

-Dime que es broma, Alph- demandó el rubio.

-¿Qué? ¿Por qué?- peguntó. Draco le miró.

-Porque ella es una pesada, aburrida y testaturada- contestó como si la respuesta fuera obvia. Alph intentó contener la risa, en vano.

-¿Estás diciendo qué sólo porque a tí no te agrada Hermione, debo dejarle?- inquirió con una sonrisa. Draco no sabía la respuesta.

-Estoy diciendo que no te conviene, Alph- corrigió Draco. Alph borró poco a poco su sonrisa.

-Draco- Alph estaba serio, cosa rara en él -Te voy a ser sincero- Draco no pestañeaba. -Me gusta Hermione- reveló el moreno. -Y quiero que sea mi novia- manifestó mirándole fijamente. -¿Cuál es tu problema con eso?- quiso saber. Draco suspiró.

-Yo sólo quería advertirte la clase de mujer con la que te metes- expresó con voz cansina. Alph rodó los ojos.

-Pues déjame averiguarlo por mi cuenta- contestó, poniendo una mano en el hombro de su primo. -¿De acuerdo?- Draco suspiró de nuevo con pesadez y asintió. -¡Eso es!- Alph se alegró de ver el cambio en Draco. - Ahora ven a comer con nosotros, seguro ambos se agradarán- predijo el chico.

-Creo que me saltaré la comida- Alph le miró confundido. -Estoy muy cansado, iré a descansar un poco- dijo Malfoy, llendo al lado contrario.

-¿Seguro? ¿Quieres que te lleve algo de comer?- preguntó Alph.

-No, gracias, Alph- agradeció. -Te veré luego- ambos chocaron las manos, como en los viejos tiempos. Era algo que vieron hacer a unos muggles en la calle una vez y desde entonces, les imitaban en secreto.

-Está bien, Draco- Malfoy se dirigió a las mazmorras. -¡Descansa!- le gritó antes de que Draco desapareciera por el pasillo.


Jajaja lo sé, lo sé. He hecho parlotear a Hermione a montones, pero ha sido para demostrar que a Alph realmente le importa Hermione, que le escucha. Contrario a Ron, que se aburría apenas abría la boca. Además, Hermione es así, es una insufrible sabelotodo. :P

Quiero pedirles a todas paciencia! jaja tranquilas chicas! Todo se dará a su tiempo! No puedo poner de un capi al otro que Malfoy descubre su amor secreto por Hermione, ni hacer novios a Alph y Hermione! Recuerden que la gryffindor aún siente algo por Ron, no puede involucrarse en una relación tan pronto. Intento hacer la historia lo más real posible, no quiero saltarme cosas. Pero créanme, ya veremos el rumbo de los sentimientos de cada personaje conforme pasen los capis! ;D

Me gustaría incluir el nombre de algunas canciones en el fic, usar las letras, pero no se puede en FF! :( que mal!

De acuerdo, ahora respuesta a reviews:

Addy Malfoy: Gracias Addy! Que bueno que sigues leyendo mi fic! :D jaja pronto, pronto! Tienes razón, es muy precipitado decidirse por uno. Cuando se dé el momento para elegir, dame tu opinión! ;) Gracias! Feliz Año nuevo! :D

china lop32: Tranquila! Todo se irá dando! ;D Por cierto, no sé si lo notaste, pero en el capítulo pasado, Draco le dice a Hermione: "No quiero que me cuentes de tu vida privada, ni de tus problemas amorosos con la comadreja " ¿Cómo se dió cuenta, sino le interesa en lo absoluto? ;) jiji Se preocupa por ella, pero es un tremedo cabezota que nunca aceptaría estar enamorado. Y menos de una sangre sucia... Gracias por tu review! Continúa leyendo! :D saludos y felices fiestas!

Sakura Kuran-Haruno: Gracias Sakura! Ese Alphard me lo había planteado ya hacía tiempo, y lo he hecho tangible hasta esta historia. Y sí, Harry se ha portado como un tarado para intentar impresionar a Ginny, pero le ha salido terrible. A Lavander no la incluí porque en el libro se supone que muere a manos de Fenrir Greyback. Si pensé en ella, ya que en los libros ellas dos eran inseparables; sin embargo, nunca me ha caído bien, por eso la borré del mapa :P jaja Gracias por tu review! Felices fiestas! :)

Pequinessa: Gracias pequinessa! Eso es lo que quiero, que sea original la historia. Todo es producto de mi alocada imaginación :P jjaja Sigue leyendo! Se irá revelando poco a poco :D Gracias por tu review! Feliz año nuevo! :]

Gracias a todas! Espero verles pronto! (en sentido figurado) :P Actualizaré lo más pronto posible! :) Mis clases comienzan en dos semanas, y no sé si podré subir los capis tan seguido... pero aún falta, así que no os preocupeis! :)

Sino actualizo para antes del 31, (no me despego de mi computadora, para fastidio de mi madre :P jaja es que esta historia me pegó duro. me encanta!) quiero desearles a todas un Feliz año nuevo! Coman muchas uvas (para pedir muchos deseos jiji) y disfruten sus fiestas con su familia y amigos! :D

Un beso desde acá,

Rose Malfoy-Black.