¿CELOS DE GRANGER?
Hermione intenta olvidar a Ron y conoce a Alph, que resulta ser primo de Draco Malfoy. ¿Qué siente Malfoy cuando se entera? ¿Y cuando los ve juntos besándose? No, no debería sentir esas ganas de golpearlo...
Salut! Ça va? jiji siempre quise utilizar mis clases de francés! :$ Cómo han estado todas? Yo no hago más que escribir y escribir... Me desvelo noches enteras (es cuando viene la inspiración) y mis papás me han regañado pero no puedo abandonar a esta historia! ;) Hoy no tengo nada que hacer, por lo que estoy rompiendo la tradición y estoy escribiendo con la luz del sol. :P
Me saca una enorme sonrisa cuando veo la cantidad de gente de todo el mundo que lee mi historia! :') En especial, los de España, Chile y México! Gracias!
Saludos a todas! :D
Rose Malfoy- Black
CAPÍTULO 4: CAMBIOS
Esa noche, Alph le había dejado en las escaleras de los dormitorios de chicas. Le había dado un beso en la mejilla y le había deseado buenas noches. Hermione subió las escaleras sonrojada. Harry y Ron estaban sentados en un sillón frente a las chimeneas y les habían visto. ¿Acaso sus amigos no pensaban hablarle por haberse hecho amiga de Alphard? Abrió la puerta de su cuarto con pesadez. En una hora debía ir a cumplir con su deber de prefecta y hacer sus rondas.
-¿Hermione?- la voz de Ginny le llamó desde el baño, que tenía la puerta abierta.
-¿Ginny?- Hermione caminó hasta el baño. La pelirroja terminaba de lavarse los dientes. Le miró por el espejo antes de escupir el agua con pasta dental. -¿Cómo ha estado tu día?- preguntó saliendo de ahí. Se quitó su uniforme y tomó de su baúl ropa más cómoda.
-Terrible- Ginny entró en la habitación. Hermione se recostó en su cama cansada. El primer día de clases siempre era el más ajeteadro.
-¿Por qué?- cuestionó con los ojos cerrados. Ginny se cepillaba su roja cabellera de pie, frente al espejo que había saliendo del baño.
-Porque el cabeza de chorlito de Michael me ha rogado todo el día que acepte volver con él- explicó la pelirroja. Hermione abrió un ojo y le miró por el rabillo.
-¿Michael Corner?- Hermione le recordaba de las clases del E.D. -¿El chico de Ravenclaw?- Ginny se cepillo con más fuerza su larga cabellera.
-El mismo- confirmó enojada. -Me ha seguido como perro faldero y le he lanzado un moco-murciélago- Hermione rió abiertamente. Su amiga era una excelente bruja y el hechizo de moco-murciélago le salía increíble. -Cállate, Hermione- le reprendió. -McGonaggall me ha castigado- Ginny le miró con un puchero. -¡Es el primer día de clases y ya estoy castigada por una semana!- se quejó.
-¿Y por qué ese cambio de Michael?- quizo saber Hermione, sentándose en su cama.
-Rompió con Cho- pronunció su nombre con repulsión. La castaña conocía claramente la razón. -Y quiere que sea su plato de segunda mesa...- Ginny dejó de cepillarse y se acomodó en su cama, junto a la de su amiga. -Es un imbécil si cree que aceptaré- dijo con resentimiento. -Es un mal perdedor-añadió la pelirroja. -Cuando atrapé la snitch y le ganamos a Ravenclaw el se enojó tanto y me reprochó el hacer trampa- le contó a Hermione lo sucedido hacia dos años.
-Si, lo recuerdo- contestó Hermione. -¿Y a él no le castigó la profesora McGonaggall?-Ginny bufó.
-¡No!- se dejó caer en su cama, rebotando. -Todos los Ravenclaw tienen cara de no romper un plato- comentó la chica. Hermione sonrió.
-Pero si él no se defendió, Ginny- argumentó Hermione. -No había razón para castigarlo- defendió la castaña.
-¿Y el acoso no cuenta? Me fastidió todo el día con sus estupideces y por más que yo le dije "no", el no entendía- le replicó Ginny. Hermione no supo que responder a eso. Michael Corner debió ponerle hasta la coronilla para que Ginny reaccionara de esa manera. Se volvió a recostar en su cama e intentó dormir unos minutos antes de levantarse a rondar con Anthony. Hermione no supo si pasaron segundos o minutos, pero el sonido de su nombre le despertó -¿Hermione?- la castaña abrió los ojos, topándose con el techo de madera de su cama.
-¿Mmm?- murmuró.
-El día de hoy no tuve la oportunidad de preguntarte, pero he notado lo atento que es Alphard contigo- menciono Ginny.
-Solo es amigable, Ginny- contestó Hermione aún adormilada.
-Amigable la señora Norris, Hermione- bromeó. -Se unirá al pedo por tí- agregó.
-El P.E.D.D.O. tiene buenas casusas y a él le han agradado- refutó. -No ha sido por mi- Hermione creía que la mente de su amiga podía llegar a ser muy intrigosa a veces.
-Hermione, es más claro que el agua- la castaña rodó los ojos. -En fin- añadió luego de unos segundos de silencio- Quiero avisarte que te me has estado escapado, ¿eh?- Hermione no comprendió de lo que hablaba la pelirroja. -Mañana empezaremos oficialmente con tu cambio de look- Hermione hizo una mueca. Lo había olvidado.
-Si no hay manera de zafarme de esto...- dijo.
-Por supuesto que no la hay- le refuto. -Te dejaré como nueva... serás otra Hermione Granger- prometió. -Una mucho más bella- aseguró Ginny. Hermione bostezó.
-De acuerdo, Ginny- aceptó dejándose caer en los brazos de Morfeo. Ginny le levantó media hora después para que la chica cumpliera con sus obligaciones de prefecta. Claro está que, Hermione no desobedeció sus tareas y se dirigió al tercer piso para su patrullaje. Saludó sin mucho afán a Anthony y ambos vigilaron el pasillo sin decir nada. Media hora después, la castaña regresó a la sala común. Cayó rendida a su cama.
La mañana siguiente, Hermione se levantó sudando. Había tenido una horrible pesadilla en la que los mortífagos perseguían a sus padres y les encontraban en su casa de Australia. Sus padres no podían defenderse a causa de ser muggles y no poseer varitas. Uno de los mortífagos se quitaba la máscara cuando los tenían arrinconados en su sala de estar. Era Lucius Malfoy.
-Los padres de la sangre sucia- murmuró mirándoles despectivamente. -Son tan desagradables a la vista como ella- les dijo antes de lanzarles el temible hechizo de Avada Kedavra. Los cuerpos de sus padres, ya sin vida, yacieron en el piso como estatuas. Los demás mortífagos rieron macabros.
El sudor del rostro de Hermione, eran más bien lágrimas. Había llorado dormida. Se levantó al baño a enjuagarse la cara.
-Sólo ha sido una pesadilla, Hermione- se tranqulizó a si misma. Después, se depojó de su ropa de dormir y abrió la llave de la regadera. Dejó que el agua fría cayendo en su cuerpo le calmara. Cuando salió del baño, se encontró con Ginny ya despierta.
-¿Lista para el cambio?- le preguntó sonriente. Parvati se giró en su cama. Todas las camas tenían un Muffliato por lo que no les podía escuchar.
-No- respondió mientras Ginny le empujaba a una silla.
-Tu no te preocupes. Yo me encargaré de todo- la pelirroja reapareció con una caja enorme color violeta.
-¿Qué es eso?- señaló la caja. Ginny la abrió en la mesa que había junto.
-Es maquillaje- contestó. Le examinó cuidadosamente el rostro con un dedo en el mentón. -¿Por qué tienes los ojos enrojecidos?- Hermione desvió la vista.
-Ha sido el jabón, me entro mientras me bañaba- le mintió.
-Ah- la pelirroja aún le examinaba, buscando algún rastro de duda. -Pues bien, primero le daré forma a tu ceja- decidió la pelirroja. Hermione se alivió de que no le descubriera. Ginny comenzó todo el proceso. Le sacó la ceja con pinza, le maquillo sin exagerar, sólo algo de base, rubor, le rizó las pestallas y les colocó máscara. Un poco de gloss en los labios sabor cereza y listo. Su cabello lo cepillo y le hizo un medio chongo, dejando caer sus rizos por su espalda -Has quedado- le dió un espejo de mano para que la castaña se mirara.
-¡Wow! Me veo muy diferente- dijo Hermione mirándose de todos ángulos.
-Aún falta más- Ginny devolvió todo el maquillaje a la caja. -Ponte de pie- Hermione hizo lo que le pedía. Le echó un vistazo a su uniforme. Sus calcetas blancas cubrían toda su pantorrilla, centímetros más abajo de su rodilla; la falda le llegaba justo a la rodilla, su camisa blanca de botones le quedaba una talla más grande y su corbata roja y amarilla la usaba perfectamente anudada. Parecía una completa monja.
-¿Ocurre algo con mi ropa?- Hermione notó la mirada de Ginny observándole de arriba abajo.
-La modificaré un poco, Hermione- con un hechizo, Ginny acortó las calcetas de Hermione a mitada de pantorrilla, la falda se subió bastante, mostrando sus muslos, también modificó su blusa, se le pegó más al cuerpo, revelando su tamaño de busto. -Ahora si te ves diferente- Hermione corrió al espejo frente al baño.
-¡Ginny!- su blusa le quedaba muy pequeña, su falda revelaba más de lo necesario y sus calcetas estaban muy abajo. -¡No puedo ir así a clases!- le regañó. Ginny rió de su actitud de recatada.
-Hermione, te recuerdo que...-empezó Ginny.
-¡Sí, ya sé que quieres apoyarme!- le interrumpió. -¡Pero parezco una cualquiera con esta falda!- dijo enfadada. Buscó su varita junto a su mesita de noche.
-¡Hermione, no arruines mi trabajo!- le amonestó cuando la castaña encontró su varita. -Te ves muy bonita- le dijo.
-Sólo quiero agrandarla unos centímetros- argumentó la castaña. Ginny suspiró.
-Bien, como quieras- a la pelirroja le molestó que su amiga no apreciara su trabajo. -Me iré a bañar- Hermione le miró entrar al cuarto de baño. Con varita en mano, se observo de nueva cuenta en el espejo. Se veía muy hermosa. Si no fuera porque la persona reflejada hacía todos sus movimientos, no se hubiera reconocido. Ginny había hecho un excelente trabajo con ella. Sus ojos chocolate tenían más brillo gracias a sus enchinadas pestañas, ahora parecían de un color miel muy bonito.
-¡Hermione!- Parvati se acababa de levantar y le veía estupefacta. -Te ves muy... linda- le aduló con cierto tinte de envidia.
-Gracias, Parvati- agradeció con una sonrisa. Se miró de nuevo. Su falda era mucho más corta a lo que estaba acostumbrada y exhibía sus muslos, más ella había visto a gran parte del alumnado femenino usarlas aún más cortas. Cierto era que ella jamás usaba prendas tan pequeñas... pero no se veía nada mal. Tenía unas piernas muy lindas que podía presumir. Se guardó su varita y tomó su túnica ante la mirada de Parvati. Aguardó a que Ginny saliera, le debía una disculpa. En menos de quince minutos salió su amiga pelirroja ya vestida y secándose el cabello con una toalla blanca.
-Me meteré a bañar- les dijo Parvati a ambas cerrando la puerta. Ginny le ojeó.
-¿No modificaste la falda?- interrogó. Hermione negó con la cabeza.
-Me has dejado muy bien, Ginny- le sonrió. -Gracias- Ginny le regresó la sonrisa.
-De nada- se aplicó un hechizo alisador de cabello.
-Siento haberte gritado- se disculpó Hermione.
-No te preocupes- le calmó. -Vamos, que apenas si alcanzaremos a desayunar- la pelirroja no le reprochó nada más de su anterior comportamiento dramático. Bajaron las escaleras del dormitorio de chicas y más de una mirada se giró a verles. -Creo que te miran a ti, Hermione- la castaña observó a la mayor parte del sector masculino de Gryffindor con la mirada puesta en ella.
-O a ti- Hermione suponía que debía ser a la pelirroja a quien todos miraban porque era mucho más bonita que ella.
-Yo luzco igual que siempre- objetó. -Tu resplandeces hoy- le alagó. Llegaron al final de las escaleras y todos murmuraban con la vista fija en ella. -Anda, Hermione- Ginny tomó a su amiga del brazo. Salieron de la sala común en un silencio espectral.
-Eso ha sido espeluznante- declaró Hermione en el camino al Gran Comedor. Ginny rió.
-¡Ha sido aterrador!- exclamó. -Nunca había habido tanto silencio en la sala común de Gryffindor- añadió. Hermione rió. Los alumnos que pasaban a su lado le echaban miradas lascivas a la castaña.
-Por cierto Ginny- cambió de tema Hermione -la profesora McGonaggall me ha proclamado ayer Premio Anual- le contó alegre. Ginny abrió los ojos como platos.
-¡¿Qué? ¡Felicidades, Hermione! Te lo tenías más que merecido- le felicitó la pelirroja abrazándole. -Bill me ha contado lo gigantesca que es la torre de Premios Anuales- le decía Ginny emocionada. -¡La tendrás toda para ti sola!- Hermione borro su sonrisa. -¡Tienes que invitarme, Hermione!- le pidió.
-Uh... hay un problema, Ginny- manifestó la castaña. -Yo no tendré la torre para mi sola- Ginny le miró confundida. -La compartiré con Malfoy- Hermione odiaba tanto la idea de tener que compartirla con él.
-¿Es un chiste?- le preguntó Ginny. Hermione le miró fijamente.
-No- respondió sin una pizca de gracia. -Es en serio. Me cuesta decirlo, pero Malfoy no es tan bruto como aparenta, tiene extraordinarias calificaciones- Hermione casi se pega a sí misma contra la pared por hablar bien del slytherin. -Se ha ganado el puesto- admitió.
-¿Qué droga habrá consumido McGonaggall?- Ginny aún se mostraba escéptica. -Debió haberse drogado antes de elegir al teñido de Malfoy- Hermione rió. El pelo de Malfoy era tan rubio, que parecía irreal que lo tuviera de ese color. Seguro se lo tiñe cada mes en su habitación... pensó la castaña con sorna.
-Una muy fuerte- corroboró la chica con burla. -No sé que habrá pensado cuando nos puso juntos- le confesó. -Uno de los dos terminará renunciando- le dijo. Ella no, por supuesto. Quería el puesto más que a nada, le vendría perfecto en su currículum.
-Habrá una tercera guerra mágica- dijo con dramatismo Ginny. Entraron charlando animadamente al Gran Comedor. No fueron conscientes de la cantidad de miradas que se giraron a ellas.
Draco Malfoy estaba de un humor de perros. Hechizó a uno de primero en su sala común cuando éste se le atravesó en su camino. Los amigos del pequeño quisieron enfrentarle por hacer que el niño escupiera cucarachos cada cinco segundos por la boca, pero una sóla mirada de Malfoy bastó para que retrocedieran y llevaran a su compañero a la enfermería en silencio.
-Malfoy- le nombró Blaise Zabbinni. Blaise era su mejor amigo, era el único que no estaba con él por conveniencia. Simplemente se llevaban bien y se preocupaban el uno por el otro como verdaderos amigos. -Malfoy, me ha parecido exagerada tu reacción con el de primero- le regañó mientras tomaba una cucharada de su cereal. Malfoy apretó con fuerza sus puños cerrados. -Cohabitar la torre de Premios Anuales con Granger no puede ser tan terrible- Malfoy tenía los nudillos rojos. -No pasa de que se lanzen unos cuantos hechizos aturdidores a diario- bromeó el Slytherin. Draco seguía con su cara de enfadado. -Vale, no fue buena esa- rectificó.
-Blaise eres un retrasado- sino fuera porque Blaise le conocía, se hubiera ofendido. -Granger es la persona más aburrida del planeta. Es una mojigata sin remedio que no hace más que devorar libros- Blaise rió de la descripción de la Gryffindor. Era muy acertada. -Imagínate el sermón que me tirara cuando vea salir a una chica de mi habitación- le dijo el rubio. Draco era un casanova con las mujeres de todo Hogwarts y lo máximo que llegaba a durar con sus conquistas era una semana, después, las desechaba como pañuelos sucios. No había ninguna que se resistiera a los encantos Malfoy. Blaise sabía que Draco no hablaba con ellas precisamente sobre la vida cuando se encerraban en su dormitorio de Slytherin.
-Te dirá de lo importante que es esperar hasta el matrimonio para tener sexo- se figuró Blaise. Luego se quedó pensativo. -¿Tú crees que Granger ya haya tenido relaciones?- Draco se atragantó con un pedazo de fruta en su garganta. Tomó de su jugo de calabaza y Blaise le dió unas palmaditas en la espalda.
-¡Qué asco, Blaise!- el moreno carcajeó cuando su amigo se recuperó. -¡Si querías quitarme el apetito, has acertado!- Draco le dió un puñetazo en el hombro.
-Yo sólo preguntaba, Malfoy- dijo sonriente. -No me hago a la idea de que Granger se deje tocar por alguien más abajo de los hombros- declaró.
-¡Qué patético eres, Blaise!- manifestó Draco con una mueca. Entonces su boca se abrió ligeramente -No me digas que a ti...- no pudo terminar. El planteamiento de que alguien encontrara atractiva a Granger le parecía ridícula.
-¿A mí qué?- pregunto cuando su amigo no terminó la frase. Los ojos de Malfoy se mostraban sorprendidos.
-¿Te gusta la sangre sucia?- Justo en ese momento, alguien entró por las puertas del Gran Comedor, causando gran estupor en el lugar. Todos los hombres de Hogwarts miraron a las dos chicas que entraron hablando y riendo, ignorando su alrededor. Draco conocía a una de ellas, la menor pelirroja de los Weasley. La Wesley siempre le había resultado muy sin chiste, le parecía que era exactamente igual que sus hermanos. No comprendía como a Theodore Nott, Zabbinni y otros compañeros más de su casa le encontraban atractiva. La otra estudiante a su lado no pudo reconocerle al instante. Tenía unas preciosas piernas largas y bronceadas, una cintura estrecha y unos pechos redondos. Era muy guapa. Su rostro era igual de bello que su cuerpo, unos labios sonrosados y bien proporcionados, una nariz pequeña y con pecas alrededor y sus ojos... sus ojos fué lo que más le gustó. Eran de un color marrón brillante, llamaban mucho la atención. Blaise silbó bajo a su lado.
-Si se verá así todos los días, me fascina- habló Blaise con la mirada fija en la chica que caminaba con Ginny Weasley. Draco se quedó perplejo. ¿Era Granger esa atractiva mujer de piernas largas? pensó desconcertado. ¿Estoy alucinando? cerró los ojos y los abrió de nuevo. No, sigue ahí. La gryffindor se sentó en su mesa de leones, bajo la atenta mirada de todos. ¿Desde cuando Granger tenía esas piernas? miró a sus compañeros de Slytherin. ¿Y desde cuando atrae miradas? -Si tu no quieres compartir la torre con ella, yo si podría...- Draco le miró con una de sus rubias cejas levantadas. -¿Qué?- le preguntó inocentemente. -Se ve buenísima- expresó babeando.
-Qué bajo has caído, Blaise- pronunció decepcionado. -¡Es una sangre sucia!- expresó como si aquello lo explicara todo. -No puedes fijarte en una sangre sucia- le reprendió.
-¡Por Merlín, Malfoy!- Blaise le miraba divertido. -Eres un anticuado. Eso de la sangre ha pasado a la historia- Draco desvió la vista de la prefecta de Gryffindor que hablaba con sus compañeros de casa.
-No para nosotros, Blaise- le recordó. -Nosotros somos de las últimas familias de sangre limpia que quedan en el mundo mágico-Blaise le sonrió burlón.
-¿Y tú te crees todas esas palabrerías? ¿Qué somos totalmente sangre limpia?- cuestionó el moreno de ojos azules.
-Claro que si. Al menos mi familia lo es- dijo orgulloso. Blaise pensó en que debían hacerle santo por soportar a su testarudo amigo. La mirada verde de Elizabeth Pemberton unos lugares más allá se clavó en la suya y le sonrió descarada. Hacia unos años, Blaise había estado saliendo con la rubia y quizá este año lo volvería a hacer... Le guiñó un ojo coqueto.
Hermione desayunó rapidamente lo que pudo antes de que sonara el timbre de inicio de clases. Ron no le había quitado la mirada desde que había llegado a la mesa de los Gyffindors y Hermione le sonrió, provocando que el pelirrojo le mirara turbado y desviara la vista.
-Eh, Hermione- era Neville Longbottom quien le hablaba -Te ves muy linda- Hermione no pudo evitar sonreír ante el evidente sonrojo de su amigo.
-Gracias, Neville- su amigo le sonrió tímidamente y continuó desayunando.
Cuando el timbre sonó, todos los alumnos corrieron a sus aulas. Hermione se encontró con Harry y Ron en el final del primer pasillo. El trío compartía la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras.
-Hola, chicos- les saludó. Ambos se giraron y le miraron de arriba abajo.
-Hola, Hermione- Harry estaba sonrojado. No veía a su amiga tan bonita desde el baile de navidad del Torneo de los Tres magos. -Te ves muy bien- le sonrió el morocho.
-¿Qué te ha pasado, Hermione?- le soltó Ron con hostilidad. La castaña parpadeó. Se miró a si misma con vergüenza y clavó la vista en sus pies.
-No me ha pasado nada, Ron- contesto cohibida. -Sólo me he arreglado un poco- se justificó. Ron le miró con aversión. El poco autoestima que había subido por todos los alagos de las demás personas ante su nuevo cambio, descendieron ante el comentario de Ron. No debería importarte lo que piense Ron, se regañó.
-Pues no me gusta nada-declaró. -No pareces tú- agregó. Hermione sintió que esa vieja abertura dentro de ella, volvía a abrirse. Sus ojos se empañaron ligeramente pero no podía llorar, se le correría el rímel de las pestañas.
-Ron- le censuró Harry. Había visto el efecto de las palabras de su amigo en Hermione y no podía permitir que siguiera lastimándola. -Nadie te ha preguntado tu opinión- le abroncó. Hermione levantó la mirada con altivez. No permitiría que Ron le hiriera más.
-Será mejor que me vaya- manifestó la castaña con los ojos humedecidos. ¿De cuántas maneras podía humillarle Ron? pensaba en su camino a la clase de DCAO sin la compañía de sus dos mejores amigos. Se sentó con Neville en cuanto llegó y no miró a la puerta cuando Harry y Ron entraron tarde al salón. Les ignoró toda la clase, hasta que Harry le mandó un papel volador con el mensaje de: "Hermione, porfavor no te enojes conmigo. Sé que Ron puede llegar a compartarse como un completo imbécil. Discúlpalo. Es un bocón que no logra controlarse. He hablado con él y dice que cuidará lo que dice frente a tí. Yo pienso que te ves muy bonita, no le hagas caso". Hermione le contestó al reverso: "Harry: No estoy molesta contigo, tú no tienes la culpa de que Ron sea como es. Pero no pienso volver a acercarme a él. Gracias por lo de bonita. Besos, Hermione". Cuando la clase terminó, Hermione salió sin mirar atrás. Su siguiente clase era Encantamientos y subió hasta el tercer piso.
-¿Hermione?- la castaña escuchó a alguien al doblar el pasillo del segundo piso.
-¿Alph? No te ví en el desayuno- la mirada gris del gryffindor le recorrío tan deliciosamente lenta, causándole escalofríos a Hermione.
-Qué guapa estás- expresó con una sonrisa de lado. -Pensaría que quieres conquistarme- le guiñó el ojo pícaro.
-Ha sido cosa de Ginny- dijo abochornada.
-Recuérdame de mandarle unos chocolates de agradecimiento- Hermione rió ante su ocurrencia.
-De acuerdo- esperaron afuera del salón a que llegaran el resto de sus compañeros. -Alph- faltaban cinco minutos para que diera incio su segunda clase y los de Slytherin doblaban la esquina. Cierto rubio prepotente lideraba a los alumnos. -¿De verdad eres primo de Malfoy?- esa pregunta le rondaba y quería respuestas. Malfoy les miraba fijamente a ambos. Blaise Zabbinni, el compañero de Malfoy, le lanzaba miradas provocativas a la castaña.
-¿Es tan difícil de creer?- le preguntó de espaldas a los slytherin. Hermione miró detrás de su espalda. Malfoy y Zabbinni se recargaron contra la pared del lado contrario al de ellos a unos pocos metros, y murmuraban con la mirada fija en ellos. -Malfoy es mi primo, en realidad, es con el único miembro de mi familia con el que me llevo bien. Es como mi hermano- Hermione tenía los ojos desorbitados cuando le dijo esto. ¿Cómo alguien podía considerar "amigo" si quiera a Malfoy? ¡Era un estúpido engreído fanfarrón que jamás se preocuparía por los problemas de los de su alrededor!
-¿Estás bromeando, cierto?- manifestó escéptica.
-No, Hermione- la castaña vió de reojo a Zabbinni guiñarle un ojo -Draco es una buena persona- expresó. Hermione levantó una ceja sarcástica. -Sí, puede ser prejuicioso, orgulloso e irónico-aceptó sonriendo. -Pero si le conocieras...- la castaña le interrumpió.
-Le conozco, Alph- objetó. Miró a Malfoy, le miraba con desdén. -Y quizá a ti te trate bien por ser de su familia- Alph borró su sonrisa y le miró con seriedad. -Pero a mí, que soy una sangre sucia, siempre me ha tratado con arrogancia y altanería- le explicó. Alph se rascó la cabeza, mostrándose incómodo.
-Bueno... yo no sabía eso- alegó el moreno. -Yo no conozco a mi primo fuera de casa- agregó. Hermione desvío la vista, topándose con Richard Seymour, un chico bajito y castaño de Slytherin, sonriéndole lascivo. Hermione sintió asco.
-Pues te descepcionarás cuando le conozcas como es verdaderamente- replicó cruzada de brazos. La puerta del aula se abrió de par en par, dejando salir a los alumnos de cuarto año. Hermione entró sin decir otra palabra.
Luego de terminar esa clase, Hermione bajo al Gran Comedor con Alphard. La verdad es que, depués del encuentro con Ron, había estado sensible y Alph la había pagado un poco.
-... pero Hermione, no podrías renunciar al puesto de Premio Anual por mi primo- le intentaba hacer entrar en razón Alph. Muchas cabezas se giraban en torno a la pareja. -Por muy desesperante que sea- añadió.
-Ya te he dicho, Alph- le contestó. -Si el ser Premio Anual se transforma en un infierno, dimitiré- expresó tomando asiento en la mesa de Gryffindor. Alph le miró cansado. No habían hablado de otra cosa más que del odio que le profesaba a su primo Draco Malfoy.
-A mi no me parece la mejor salida, Hermione- le aconsejó. -Ese cargo es importante para ti, no lo dejes por Draco- Hermione se sirvió chuletas de cerdo en su plato. -Hablaré con él si eso te hace sentir mejor- ofreció.
-No, Alph- le dijo molesta. -Yo sé defenderme sola- Alph decidió no insistir con el tema -Gracias de todas formas- el chico se sirvió carne en su plato. Esa Gryffindor le resultaba tremendamente hermosa pero podía ser casi tan testaruda como su nivel de belleza.
Cuando finalizó la comida, Alphard se despidió de Hermione. Le tocaba Pociones en las mazmorras y Hermione tenía Historia en el cuarto piso; el pretendió acompañarle, sin embargo, ella no quiso. Por lo que caminó con aire pensativo a las mazmorras sobre las razones por las que Hermione no querría que le escoltase a su salón... Aún no hacía muchas amistades en Hogwarts, aparte de Hermione, Ginny y Harry. Aunque a este último, Harry Potter, parecía no caerle muy bien. Tampoco le agradaba al amigo pelirrojo de Hermione, un tal Rog. En Durmstrang, Alph era muy popular, todo mundo le conocía. Aquí parecía ser el apestado.
-Hola- se acercó una chica de largo cabello negro y unos contrastantes ojos verdes. Los alumnos de Hufflepuff y Gryffindor esperaban en las mazmorras a su clase. -Soy Shelby Tupper- se presentó. Tenía una sonrisa amigable.
-Mucho gusto, Shelby- estrechó su mano. -Yo soy Alphard Black- la hufflepuff se sonrojó y miró hacia atrás. Sus amigas le animaban a que continuara. Se sabía esos trucos de memoria y decidió darles algo de que hablar el resto del día. Le sonrió coqueto.
-¿Y... eres nuevo, verdad?- preguntó la chica, pestañeando exageradamente.
-Sí, vengo de Durmstrang- respondió. Ella rió.
-¡Vaya! ¿Y cómo es allá?- quizo saber Shelby. Alph siguió charlando con la chica sobre su antiguo instituto hasta que entraron al aula con el profesor Slughorn. No era tan desagradable como pensó al principio, pero tampoco era muy brillante. Estaba claramente interesada en él y no dudaba en demostrarlo. Al final se dijo que nada perdía con conocer a más personas además de Hermione.
Draco Malfoy estaba que se lo llevaba Merlín. El día había sido sumamente pesado. Todos los profesores parecían haber recuperado el ritmo de la escuela y habían encargado tareas, proyectos y ensayos para los siguientes días. Para terminar, la cereza de su pastel fue el recordatorio en su cabeza cuando terminó de cenar de que ya no dormiría en su agradable y cómoda habitación de Slytherin; en su lugar, lo haria en la Torre de Premios Anuales... con Granger.
Así que, dió media vuelta y regresó su camino. A grandes zancadas se dirigió a la torre al este del castillo, deseaba entrar su cuarto y dormir. ¡Demonios, olvidé traer mis libros de DCAO Avanzada del dormitorio! se acordó el rubio. Mañana iría por ellos, ahora lo que deseaba era quitarse el uniforme y tirarse a su cama.
-Responsabilidad- pronunció la contraseña al cuadro de la torre. Seguro Granger puso la contraseña, pensó burlón. Cuando entró, se encontró con una sala del mismo tamaño de la de Slytherin, a excepción por el color, era de un color neutro, beige. Había una chimenea en el centro, con un sillón amplio y una mesa pequeña frente a esta. Junto a la chimenea, se ubicaban dos estantes de libros y, a su vez, dos escritorios con su respectiva silla. A cada lado de la sala estaban dos cortas escaleras que conducían a los dormitorios. Se encaminó primero al de la izquierda y abrió la puerta.
-¡MALFOY!- le gritó Granger desde dentro. Al parecer, había entrado al cuarto equivocado... Granger se estaba cambiando y cuando él abrió la puerta, sin seguro, apareció una Granger semi-desnuda con una lencería color negra con encaje blanco en el bikini. Se quedó con la boca abierta. Jamás se hubiera imaginado a Granger usando lencería sexy, ella parecía más de calzones altos estilo abuela y sostenes con relleno porque seguro no tendría mucho que enseñar. Y me topo con que si los rellena por su cuenta, pensó irónico. -¡MALFOY, SAL DE AQUÍ!- le bramó la castaña buscando con que taparse. O quizá busque su varita... La corta blusa que tomó apenas si le tapaba.
-He visto mejores, no te preocupes, Granger- le dijo socarrón. Hermione le lanzó uno de sus zapatos directo a la cabeza, pero Malfoy, que tenía sus reflejos de buscador, le esquivó con facilidad. -Que fiera, Granger- le reprendió cerrando la puerta. Alcanzó a escuchar una maldición de parte de la prefecta. Sonrió divertido. Le echaría un Desmaius en cuanto saliera, razón suficiente para que corriera en busca de refugio al otro lado de la sala, a su habitación.
La otra habitación, la suya, era muy semejante a la que tenía en Slytherin. Paredes verdes con pinturas clásicas en las paredes, cama con sábanas de seda verde y un sillón de piel negro en una esquina. Su baúl ya estaba ahí, junto a su cama. Se quitó de inmediato su capa, desabrochó los botones de su camisa blanca y se la sacó. Aflojó su cinto y bajó el cierre de su pantalón negro de vestir.
-¡MALFOY!- Granger tocaba con fuerza la puerta. -¡MALFOY, ÁBREME!- le oredenó. -¡SÉ QUE ESTÁS AHÍ, ÁBREME O LANZARÉ UN BOMBARDA!- le amenazó. Malfoy levantó una ceja. ¿Y esa quién se creía para ordenarle? Se subió de nuevo la cremallera de su pantalón y cerró su botón. Abrió la puerta sin molestarse en ponerse una camisa.
-¿Qué quieres, Granger?- le preguntó fastidiado. Vió con gusto el cambio en el rostro de la castaña. Le miraba el trabajado pecho con asombro. -¿Qué pasa, Granger? ¿Nunca has visto el pecho de un hombre?- Hermione se avergonzó de verse descubierta. Draco sonrió orgulloso. Tenía ese efecto en las mujeres, no podía evitarlo... -¡Anda, Granger, habla! Hace dos minutos no parabas de gritar- se burló. Granger carraspeó, desviando la vista de su abdomen.
-Quiere hablarte de las reglas que debemos establecer en la torre- pronunció con renovada valentía. -Lo de hace un momento- se sonrojó notablemente, Malfoy sonrió zumbón -no debe repetirse, y...- Draco rodó los ojos y habló.
-Tranquila, Granger, no tienes un cuerpo maravilloso- le dijo cruzándose de brazos. Granger no pudo evitar mirarle los fuertes músculos de sus brazos. -por el que muera por ver todos los días- terminó sarcástico.
-¡Cállate, Malfoy!- le apuntó con su varita molesta y ruborizada.
-¿De verdad piensas hechizarme aquí, sin varita con la cuál defenderme?- pregunto cínico. Hermione se lo pensó y bajó la varita lentamente. Hasta ahora, no le había visto, pero Granger traía una blusa blanca cinco veces su talla con un delfín en el centro con la frase "Help delphins" junto a un pantalón gris que también parecía quedarle enorme. Unas pantuflas de conejo adornaban sus pequeños pies. -¿Acaso le has robado la ropa a un pordiosero, Granger?- cuestionó con mofa. Hermione estaba más roja que un tomate.
-Eso debería darte igual, Malfoy- contestó. -Lo que si importa son las reglas que estableceremos- Draco suspiró. Ahí venía el monólogo-Granger...
-¿Y cuáles son esas reglas?- le interrogó. Se pasó una mano por su sedoso cabello rubio.
-Tocar las puertas antes de entrar- enfatizó la castaña lanzándole una mirada significativa. -No molestar si uno de nosotros está estudiando en la sala- Draco rodó los ojos. Siempre hablaba de libros y más libros... ¡Qué se case con un libro y punto! -Dado que compartiremos el baño- señaló hacia su cuarto, donde a la derecha se veía una puerta negra con las palabras 'baño' en dorado. -Hay que crear horarios- puntualizó la gryffindor.
-¿Qué? ¿Ahora tendré que tener un horario para ir al baño? Eso es absurdo, Granger- Hermione se ofendió.
-Debemos hacerlo, Malfoy- argumentó Hermione. -Tendremos problemas en las mañanas sino acordamos la hora- Malfoy se pasó la mano por la cara. Granger lograba exasperarle con facilidad.
-De acuerdo, Granger. Pido a las siete de la mañana- contestó recargándose en el marco de su puerta.
-¿Tan temprano te levantas?- cuestionó la castaña sorprendida. Ella se levantaba a las siete y media.
-¿Querías una hora, no Granger? Ya te dí una- respondió cortante.
-Está bien- Granger se acomodó un mechón detrás de la oreja. -Otro punto a ver, es lo de traer amigos a la torre- decía la gryffindor. -A mi me parece bien, no sé a tí- Malfoy asintió cansado.
-¿Qué más?- preguntó el rubio. Desdobló sus fuertes brazos y se metió las manos en los bolsillos, dejándole a la vista su marcado abdomen de nuevo. Granger tragó duro con la vista fija en él.
-Eh, creo que eso es todo- dijo mirándole fijamente.
-Granger, mis ojos están arriba- le aclaró mordaz. Granger se sonrojó notablemente y se fué de ahí sin decir nada. -¡Ojalá te ahogues con la almohada!- le deseó Draco antes de que entrara a su habitación del otro lado. Granger se giró y le hizo una seña grosera con la mano antes de cerrar de un potazo. Sin duda, sería un año muy largo.
¿Qué tal? ^-^ este capi me ha gustado! Aunque tarde más de lo esperado... se me cruzaron las compras para fin de año, posadas, el mismo 31... por cierto, FELIZ AÑO NUEVO A TODAS! :D que han hecho uds? han pedido sus doce deseos? A mi me gustan y disgustan, al mismo tiempo, estas fechas... siempre prometes cambiar, hacer la dieta, ser más tolerante, bla,bla,bla y a final de cuentas, no las terminas cumpliendo porque a ti te gusta ser asi y no puedes cambiar... :) jajja o al menos así me sucede a mí! :P
Respuestas a sus lindos reviews:
Mama Shmi:Excelente pregunta! Esperaba que alguien la hiciera! jaja Alphard Black es en realidad el tío de Sirius Black (tranquila! no es un vejete!) quien, según la historia de HP, le ayuda económicamente a Sirius cuando se escapa de la casa de sus padres. Es borrado del árbol genealógico por esto. Me copié el nombre porque decían que Alphard era igual que Sirius: mujeriego, bromista, violaba las reglas. Podríamos decir que es "su hijo" pero no importa mucho en la historia, porque no vendrá mucho a colación. Omitiré el hecho de que es borrado de los Black y haré como si fueran bienvenidos con los Malfoy. Gracias por tu review! ;) saludos! :D
china lop32: Fijate que es buen punto... pero si Draco no fuera así, no sería Draco! jajaj se terminaría su encanto :B además, así es más interesante... que le caiga de sopetón y le vuelva loco! ^-^ jaja y Alph si se parece a él en algunas cosas, pero a mi parecer, es más tierno y no teme expresarse *-* GRacias por tu review! :DD chao!
Maryel Tonks:¡Qué bueno que te agrade! Y si, Alph es su lado bueno, el chico que todas soñamos... jajaj es el mismo desgraciado, tu lo has dicho! :P pero asi lo amamos! ;D
Pequinessa: exacto! asi se saborea más el fic :3 Y si, Alph parece ser del tipo "blandito", pero de cierta forma tenía que subirle el autoestima a Hermione con alguien que le apreciara y se preocupara por ella. Alph puede a llegar a ser empalagoso y hasta te hartaria (sino fuera porque está como quiere el tío ;) jajaj) pero pienso que así Hermione se dará cuenta de lo que vale. Yo tambien prefiero a los chicos malos (alias Malfoy xD) jaja sigue leyendo pequinessa! :D
Serena Princesita Hale: Gracias Serena! Seguid con la historia! ;)
Salmitha de Malfoy Tsukiyomi: jaja de que terminan juntos, terminan juntos! pero aún falta muuuuuuuuuuchoo para eso! ^-^ tened paciencia!
¡GRACIAS A TODAS LAS QUE LEEN LA HISTORIA!
Nos seguimos leyendo! :)
Rose Malfoy-Black
P.D.: Dejen reviews con sus comentarios sobre lo que les ha parecido! Me gustaría saber que piensan de ellos, por ejemplo; si quisieran que los capis fueran más largos (o en su defecto más cortos, aunque no sé si pueda hacer eso, escribo conforme fluyen las ideas), si les ha resultado divertido, entretenido y les anima a seguir leyendo; todo eso me interesa, así podré modificar detalles para los siguientes caps.
