PRELUDE THEME: -02-prologue & subtitle II- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

La guerra contra la Guardiana Morganna y Exurion había terminado con la victoria de los héroes. Sin embargo, Anubis, el Guardián de la galaxia Duat, ha robado las místicas Keyblades de Chaos y Balance, además de apoderarse de la Guardiana de la galaxia Dream, Mokona, y le ha declarado la guerra al Nintenverse.

Las fuerzas de Anubis han comenzado la invasión, miles de sus naves de combate entrando al territorio del Nintenverse. La guerra entre ambos Guardianes ha comenzado…

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 01: Mundos en guerra.

-Planeta: Tierra 015: Digiten (Digimon Adventure/02)-

En el año de 1999, la atareada ciudad de Tokio sufrió la invasión de un Digimon oscuro, conocido como Myotismon, que encerró en una densa niebla la zona de Odaiba, realizando su maligno plan, para luego nivelar todo el lugar al evolucionar al nivel mas alto, el nivel Mega.

Tres años después, en la navidad del 2002, misteriosos pilares negros emergieron, no sólo en Japón, sino también en todo el mundo, dando inicio a otra pelea.

Sin embargo, después de esto, los humanos de ese mundo comenzaron a obtener sus propios Digimons, mientras que otros humanos iban al Digital World a vivir. La llegada de Exus al Digital World no afectó esto.

-Ciudad de Tokio, 2:50 PM-

Música de fondo: - 82-The Mako-Controlling Organization- (Soundtrack: Crisis Core: Final Fantasy VII)

La metrópolis de Tokio, la capital del Japón de ese mundo, estaba viviendo otro día tranquilo, como las demás ciudades del mundo, la vida diaria continuaba…

Eso fue hasta que, del cielo, cayó un objeto de amarillo, impactando el tejado de un edificio en el centro de la ciudad, destruyendo los últimos tres pisos. La explosión asustó a los habitantes de la ciudad, quienes estaban confundidos, no sabiendo que era lo que pasó.

Pero entonces, el Armageddon comenzó…

Cientos de destellos comenzaron a caer del cielo, impactando las estructuras de la ciudad de Tokio, haciéndolas estallar. Escombros por doquier, fuegos en cada esquina y explosiones por todo el lugar, los edificios históricos de Tokio estaban siendo destruidos por esta lluvia de fuego.

¿La razón? En el exterior del planeta, decenas de naves redondas con un triangulo en medio, Anubis' Ha'taks, estaban abriendo fuego, no solo contra Tokio, sino a todas las capitales importantes del planeta. Su objetivo; destruir cualquier rastro de civilización humana.

Dentro de una de esas naves, un hombre calvo, de ojos amarillos, portando una armadura dorada, miraba sentado desde su trono el bombardeo a las capitales de Digiten, una sonrisa de satisfacción estaba dibujada en su rostro.

"Este patético mundo no tiene oportunidad contra nosotros." Decía aquel hombre con arrogancia. "Este planeta y sus habitantes son nuestros."

"Señor Apep, Pharaohn of Aphopis, traigo mi reporte." Comentaba otro hombre calvo, de armadura color gris, caminando hasta estar frente de él e hincándose, mostrando respeto. "La flota que hemos mandado al planeta que está al otro lado del sistema nos ha mandado información extraña."

"¿Extraña?¿De que hablas?" preguntaba el Pharaohn Apep con curiosidad.

"El mundo que está del otro lado del sistema solar es muy diferente a los que conocemos; es un mundo de datos."

"¿Datos?¿A que te refieres?"

"La atmosfera, la gravedad, el aire, todo ahí parece ser creado por datos. Los seres que viven ahí, la mayoría son criaturas extrañas y poderosas, no humanos. Cuando una de esas criaturas muere, su cuerpo se disuelve en paquetes de datos. Hemos comenzado el análisis de su estructura, pero el progreso va lento. Por otra parte, nuestras fuerzas tienen algunos problemas para mantener a raya a esas bestias, pero no pueden hacer nada contra nuestras naves superiores. Pronto ese mundo también caerá en sus manos."

"¿Un mundo hecho de datos?... Ahora entiendo porque Lord Anubis le tenía tanto interés a esta galaxia, tiene cosas interesantes. Muy bien, continuaremos el bombardeo de este planeta y aniquilaremos todo rastro de civilización."

"Si, mi Lord."

"¡Mi Lord!" Exclamaba otro hombre, idéntico al que estaba hablando con el Pharaohn anteriormente. "Los escáneres indican la llegada de varias naves enemigas."

"Zodiacs, supongo…" comentaba Apep. "Así que al fin llegan los salvadores de este mundo… ¡Preparen el ataque!¡Nuestro objetivo serán ahora los Zodiacs de Novaterra!"

"¡Si, mi Lord!" Exclamaron los dos soldados, antes de correr a sus puestos, mientras Apep sonreía.

"Vamos, Novaterrans, déjenme ver de que están hechos…"

En el exterior, los Ha'taks que disparaban contra Digiten cesaron su ataque, preparándose para el combate. Pocos segundos después, varias ventanas al Hyperspace se abrieron, saliendo de ellas decenas de Zodiacs class Battlecrusiers. Al momento de emerger del Hyper espacio, fueron recibidos por una lluvia de disparos de energía producto de los Ha'taks, ataques que sus propios escudos lograron resistir. Las naves de Novaterra comenzaron a avanzar, disparando sus baterías contra las fuerzas de Anubis, dando así comienzo a la batalla.


Música de fondo: - 69-Twilight Princess - Midna's Theme- (Soundtrack: Super Smash Bros Brawl)

Mientras tanto, en el Monte Fuji, una persona estaba justo en la entrada de una de las cuevas, dando a Tokio. Esta persona era Tai Kamiya, Digidestined y N-Warrior of Courage, quien miraba el bombardeo apocalíptico de las naves de Anubis contra su ciudad natal. Pronto vio como las esferas de energía dejaron de caer del cielo, quedando todo en silencio.

"Al parece ya llegaron…" comentó el joven para si mismo.

Hace tres días, Novaterra, por medio del Stargate, advirtieron a los líderes del mundo acerca de la amenaza de Anubis y que estos pronto llegarían a Digiten. Siendo que tardarían unas horas en llegar, Raphael sugirió que las ciudades importantes del planeta fueran evacuadas para evitar la muerte de millones de personas. Con algo de recelo, los lideres del mundo accedieron, desalojando las capitales de los países industrializados, evacuando a la mayor cantidad de personas a refugios especiales justo antes de la llegada de la flota de Anubis.

Aún con esta advertencia y la evacuación, miles de personas habían muerto en el primer diluvio de fuego que sólo duró pocos minutos, pero fue lo suficiente como para nivelar todo el centro de Tokio y sus alrededores. Debido a que era su mundo, Tai ayudaba con la evacuación, al ser la mayoría movidos al Mt. Fuji.

"La pelea ha comenzado…" comentaba Tai.

"¿Y acaso no podemos hacer nada?"

Tai no tenía que voltear para saber quienes eran, pero lo hizo de todas formas. Detrás de él, estaban cuatro de los Digidestined; Joe, Cody, Matt y Davis.

"Tai ¿Qué piensas que pasará?" preguntaba Joe, Tai sólo miró al cielo.

"Comenzó la guerra entre el Nintenverse y Duat… ustedes sólo están en camino."

"¡Maldición!" Exclamaba Davis, apretando sus puños con fuerza. "¿Acaso no podemos ayudar en esta ocasión?"

"De preferencia no." Respondía el portador del valor seriamente. "Pero, si el enemigo comienza a atacar los refugios y no hay quien los proteja, es su deber hacerlo."

"¡Lo haremos, Tai!" Exclamaba Cody. "Puedes confiar que lo haremos."

"Pero, ¿No creen que es algo deprimente que sólo seamos usados como reserva?" preguntaba Matt.

"Se que lo es…" respondía Tai, volteándolos a ver. "Pero esta guerra no es para ustedes."

"¡Claro que lo es!¡Están atacando nuestro mundo!¿Porque no puedes confiar en nosotros?" preguntaba el lobo solitario con enfado. "No me digas que es por lo de Sora y yo, Tai, porque si es así…"

"¡Esto no tiene que ver con Sora!" Respondía con igual de enfado. "Si ustedes entran en esta guerra, morirán. He visto cosas increíbles en este poco tiempo que he estado fuera, seres poderosos que nunca podríamos vencer si nos hubiéramos quedado como estábamos. Pero ahora tengo la oportunidad de hacerlo."

"¡también queremos ayudar, Tai!" Exclamaba Davis. "¡Somos Digidestined!¡Debemos hacer algo!"

"Y eso es lo que harán. Soy un N-Warrior y por eso es mi deber defender la galaxia. Ustedes tienen el deber de proteger este mundo y el Digital World, ¡pero no lo hagan a la ligera! Estos sujetos no son como los que hemos luchado anteriormente, pueden hacer temblar a Apocalymon con sólo su presencia. Hay que hallar la forma."

"Yo entiendo, Tai." Comentaba Joe seriamente. "Pero debes entender como se sienten al no poder hacer nada."

"Todos tenemos una misión que cumplir, que eso no les quede duda. Mi destino es el separarme de ustedes y librar otra pelea, pero confío que lograran salvar nuestro mundo y el Digital World cuando llegue el momento."

"¡Lo haremos!" Exclamaba Davis. "¡Les mostraremos que nadie se mete con nuestro mundo sin sufrir las consecuencias!"

Música de fondo: - 13-Crono's theme- (Soundtrack: Chrono Trigger)

Tai, al ver el ánimo que Davis mostraba, sonrió, puesto que él mismo había perdido algo de ese valor que lo caracterizaba al ver la caída de su pasado. Entonces, Matt se colocó frente a él, extendiendo una mano en señal de amistad.

"Es cierto, Tai." Comentaba el portador de la Amistad. "Cada quien tiene un destino. Cumpliremos el nuestro, tenlo por seguro."

"Claro, Matt." Respondía él, tomando la mano de su amigo, estrechándola con fuerza. "Terminaré esta guerra."

Entonces, las manos de Joe, Cody y Davis se posaron sobre las de estos dos amigos, sellando el pacto.

"Aunque estemos separados, nunca estaremos solos." Comentaba Joe. "Siempre nos tendremos unos a otros."

"Incluso nuestros demás amigos están aquí, en espíritu." Decía Cody con alegría.

"Es cierto, no podemos perder mientras estemos acompañados." Davis decía con entusiasmo, a pesar de estar nervioso.

"Recuerden." Decía Matt. "No importa lo que seamos o a donde vallamos, siempre seremos Digidestineds, nuestra amistad perdurará."

"Por supuesto." Respondía Tai, justo cuando el bombardeo comenzó de nuevo. "¡Rayos!"

"Ve Tai, cumple tu misión. Deja que nosotros nos encarguemos de este mundo."

"Estamos contigo, Tai." Decía Cody.

"¡Patéalos donde mas les duele por mi!" comentaba Davis nuevamente alegre.

"Pero cuídate, no te precipites." Decía Joe con seriedad.

"Lo haré, amigos. No se vayan a morir. Los volveré a ver." Decía Tai.

"¡Vete, Tai!" exclamaba Matt. "¡Termina esta guerra!"

Asintiendo, Tai soltó las manos de sus amigos y comenzó a correr, dirigiéndose a una instalación militar donde estaba el Stargate, mientras sus compañeros lo veían irse.

"Realiza un milagro, como lo haz hecho antes…" decía Matt, mientras el diluvio de fuego continuaba.


-Planeta: Tierra 100: Replira-

-Hunter Base, 1:39 PM-

Música de fondo: 144-Autozam - Voice from Darkness (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)

Las alarmas sonaban por toda la base Hunter, pero no porque estuvieran en problemas. Estas alarmas eran mas que nada para avisar de la llegada de alguien. En el centro de mando, en el segundo piso de un espacio abierto, Signas, el comandante de la Hunter Base, miraba al piso inferior, un salón amplio donde, en el centro, estaba el Stargate de Replira. El anillo estaba activado, con el centro como si fuera un líquido, conectando con algún otro mundo. Del portal que se creó, varios Reploids y humanos emergían, con la mayoría de estos últimos mal heridos y cansados. Por último, Megaman X, usando su nueva armadura, emergió del portal, justo antes de que se cerrara.

"Comandante Signas, vengo con mi reporte." Comentaba X, mirando al segundo piso, donde estaba el Reploid líder. "El planeta Gunsmoke está bajo ataque por las naves enemigas. La mayoría de las ciudades han sido destruidas y las fuerzas de Anubis han comenzado a desplegarse en el terreno. Como se esperaba, las armas de los humanos de ese planeta son inservibles contra la infantería de Anubis, sólo las armas explosivas grandes pueden hacerle daño."

"Entiendo." Respondía el comandante de los Hunters con seriedad. "¿Qué hay de nuestras armas?"

"Nuestras armas son capaces de atravesar las fuertes armaduras que usan su infantería, además de que las propias armas de ellos son mas que nada para asustar, no están especializadas para matar directamente. Aun así, la fuerza de sus armas de plasma es tan poderosa que pueden atravesar a un Reploid blindado de uno o dos disparos."

"¿Qué hay de los refuerzos de Novaterra?"

"La milicia de Novaterra que esta en Gunsmoke está teniendo problemas para mantener sus posiciones. Si esto continua, usarán el Stargate que tienen en su base para evacuar a otro planeta, autodestruyendo la instalación para que no obtengan el Stargate."

"Esto es alarmante… Sólo han pasado tres días desde que comenzó la invasión de la galaxia Duat, y ya cinco mundos humanos han caído…"

"Comandante Signas ¿Dónde están Zero y Axl?" preguntaba El Hunter azul.

"Axl está de nuevo en Giga City para preparar todo para la invasión de Anubis, ya que, si esto sigue así, en cinco días los Ha'taks llegarán a nuestro mundo. Zero aún sigue en Tamera, el mundo del N-Warrior Takato Matsuki, que al parecer será atacado en un día si esto continúa. Como con los Mecronets, están atacando con fuerza todos los mundos humanos que estén en una época superior a los 1900, dejando para después todos los demás mundos. Debemos esperar a que, cuando lleguen aquí, nos atacaran con todas sus fuerzas."

Después de esto, X decidió estar en el mismo piso que Signas, ya que era algo difícil hablar al piso superior. Luego de subir unas escaleras y entrar al centro de mando, el Hunter azul caminó hasta estar frente del Comandante.

"¿Todavía no está en operación la defensa global?" preguntaba X con cierta preocupación, refiriéndose a los cañones Enigma MK III, los mismos que usaron contra los Mecronets.

"Estamos en eso, la red aún no se ha instalado. Los cañones están siendo mejorados por los científicos de Novaterra, incrementando su fuerza al igual que colocando escudos de energía alrededor de ellos para que sean menos susceptibles a los bombardeos aéreos."

"Entiendo… Comandante Signas, permiso para ir a Rayterra."

"X, no debes preocuparte por ese mundo, ya que está en otra dirección diferente a la que la flota de Anubis está tomando."

"Lo se, pero quedé en traer a las chicas para ir a Novaterra. Recuerde que ellas no saben como activar el Stargate, el gobierno de África, el que tiene en su poder el Stargate, aún no les concede los permisos para poder usarlo."

"Es cierto, y recuerdo que ellas aún no puedes activar el portón de espejo con sus Keyblades."

"Al igual que yo, no quiero arriesgarme."

"De acuerdo, X, puedes ir."

"Si, comandante." Decía X, antes de caminar frente al Stargate, que se estaba activando. Pero entonces, el Hunter se dio la vuelta. "Por cierto, ¿Cómo va el Galactica Proyect?"

Música de fondo: 146-SeeD- (Soundtrack: Final Fantasy VIII)

Signas sonrió al escuchar eso, caminando hacia una computadora.

"Avanzando impresionantemente…" respondía el comandante de la Hunter Base, activando un holograma en el centro de la sala de mando, uno que mostraba una especie de nave. "Galactica Proyect, la fabricación de nuestra propia nave de batalla."

"Es cierto." Comentó el ex-Reploid, viendo el plano holográfico de una nave de batalla. "Ha pasado seis meses desde que se empezó este proyecto de construir una súper nave de combate, basándonos en los planos de una nave antigua que encontramos en unas ruinas, con el propósito de servir como un centro de mando flotante para los Hunters." Decía el joven, notando algo raro en los datos que veía. "Que extraño… creí que estaría lista en un año mas."

"Con la ayuda de los Novaterrans, la construcción ha avanzado considerablemente. Estará lista en cinco días."

"Justo cuando las naves de Anubis lleguen al planeta. ¿Cree que estará lista?"

"Es probable, aunque no todo estará operacional. Debido al poco tiempo, el Hyperdrive no será instalado aún. Todo se está enfocando al vuelo, sistemas de armamento y escudos, al igual que soporte de vida. También estamos creando una nueva flota de cazas para acompañarla y defenderla. Si todo lo demás falla, está será nuestra ultima carta."

"No creo que una sola nave sin terminar pueda enfrentarse a decenas de Ha'taks. He visto lo que ellos hacen desde el cielo. Sólo nuestras armas mas poderosas pueden compararse con el tipo de daño que estas naves extraterrestres pueden hacer. Gunsmoke prácticamente fue arrasado."

"¿Qué dice Vash al respeto? Según escuché, fue a Gunsmoke, su mundo hogar, por así decirlo."

"Llevó a los evacuados a Trizen, en el reino de Hyrule, ya que ese planeta no está siendo amenazado por el enemigo."

"Y, debido al nivel de tecnología que tiene ese mundo, no creo que sea atacado de inmediato. Es un lugar perfecto para los refugiados."

"Es cierto, pero debemos estar listos, porque cada vez mas se acercan aquí."

"Bueno X, será mejor que te vayas a Rayterra, no creo que quieras dejar a tu pareja esperándote."

"Se siente raro tener novia… pero no me quejo." Comentaba X alegremente, antes de colocarse frente a Signas con seriedad. "Comandante Signas, me retiro a Rayterra para luego ir a Novaterra."

"Por supuesto, X, cuando Zero y Axl regresen, también iran a Novaterra."

"¡Si, señor!"

El Hunter azul comenzó a caminar hacia la puerta de salida, dejando el centro de mando para bajar las escaleras que lo llevaban al salón donde estaba el Stargate. Caminó hasta estar frente al portal, dándose la vuelta para ver de nuevo a Signas, antes de entrar y dejar Replira.

-Fin de la música de fondo-


-Planeta: Tierra 019: Tamera-

-5:08 P.M.-

Sobre la ciudad de Tokio de ese mundo, un Battlecruiser de Novaterra estaba. La noticia de que ese mundo sería pronto atacado por las fuerzas de Anubis trajo el caos al planeta. De no ser por el plan de evacuación de los Novaterrans, quizás la situación sería peor. Por ahora, las ciudades estaban desiertas, todo el mundo había sido evacuado a mundos cercanos menos desarrollados. Pronto, el planeta de Tamera se convertiría en un campo de batalla.

Música de fondo: 06-Dive into the Heart -Destati-- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)

El joven Takato Matsuki estaba en una casa, que también servía como panadería… su casa. Al igual que la mayoría de los habitantes, sus padres habían evacuado, dejando el lugar sólo, al igual que la mayoría de sus cosas. El Tamer se despidió de sus padres, puesto que él se quedaría a pelear, protegiendo su hogar y el de las demás personas de la ciudad.

El muchacho subió las escaleras, llegando al segundo piso, donde estaba su habitación, adornada con varios artículos de la serie animada de Digimon; pósters, libretas, muñecos, cualquier cosa. En ese lugar había pasado tantas cosas, tantos recuerdos que tenía de su niñez… un lugar que podría ser destruido en horas. Al mirar por la ventana, pudo ver personas, pero eran soldados de Novaterra, usando una armadura ligera pero avanzada, con armas poderosas para repeler las fuerzas de Anubis que probablemente invadirán la ciudad.

De pronto, un sonido llamó su atención. Era un aparato que tenía en el oído, un comunicador que todos los soldados de Novaterra y N-Warriors tenían. Se llevó una mano a su oído para activar el comunicador y escuchar el mensaje.

"¡Atención a todos los soldados en Tamera! Les habla el capitán del Battlecruiser Atlantia. Las fuerzas de Anubis han llegado al sistema solar. ¡Estén alertas!"

El joven suspiró, el momento ha llegado, la pelea por su mundo había dado inicio.

"Ha comenzado…"

"¿Ya comenzó?"

Nuevamente, Takato suspiró, no teniendo que voltear para ver quien era, puesto que podía sentir su presencia.

"¿Qué estás haciendo aquí, Henry? Creí que habías escapado con los demás." Se cuestionaba el joven, volteando para ver a su compañero Henry Wong, un Tamer como él.

"No podía quedarme sin hacer nada." Le respondía el chico de cabello azul oscuro, con las manos metidas en sus bolsillos. "Esta también es la ciudad donde vivo."

"Creí haberte dicho que…"

"Si, si, que era muy peligroso…" decía una tercera voz, interrumpiendo al joven. "Pero ya vez que eso no nos detendrá."

"Terriermon…"

Un extraño conejo, aunque en realidad estaba basado en un perro, con largas orejas y un pequeño cuerno en la frente, saltó a la cabeza de Henry, saludando a Takato. El era Terriermon, un Digimon de nivel Rookie y el compañero de Henry.

"Momentai." Decía la criatura. "No hay porque preocuparse."

"¡Claro que me preocupo!" Exclamaba Takato con cierto enfado. "Estos enemigos no son como los que nos enfrentamos antes. Ustedes no…"

"Takato, respóndeme algo…" comenzó Henry seriamente. "Si tu estuvieras en mi lugar, ¿Escaparías?¿Me dejarías pelear sólo?"

"No, no lo haría…" respondía levemente, entendiendo lo que quería hacer su amigo. "Pero…"

"¿Lo vez? No lo harías, por lo que nosotros tampoco lo haremos."

"Pero Henry…"

"Pero nada, hay que hacerlo. Terriermon y yo no queremos escapar, defenderemos este mundo, nuestro hogar."

"Y eso es una promesa." Decía el Digimon, haciendo la 'V' de la victoria con sus pequeños dedos. "Les ganaremos como lo hicimos con el D-Reaper."

"… veo que no podré convencerlos." Comentaba Takato levemente. "Muy bien, si eso quieren…"

-¡Beep beep!-

Música de fondo: 137-The Stage is Set- (Soundtrack: Final Fantasy VIII)

"¡Atención!¡Naves enemigas acercándose al sector JP-13!¡Estén atentos!"

De pronto, el suelo comenzó a sacudirse violentamente. Al mirar por la ventana, los dos jóvenes y el Digimon vieron como el crucero de batalla estaba siendo atacado desde el cielo por una lluvia de esferas de energía. La colosal nave comenzó a elevarse al espacio, dejando la ciudad desprotegida. Los dos salieron de la casa, cuando un sonido llamó su atención.

"¿Qué pasa?" preguntó Terriermon.

Takato, en respuesta, saltó al tejado de una casa de tres pisos cercana a la de ellos. Al mirar al cielo, pudo ver como el centro de la ciudad estaba siendo atacado por varios cazas enemigos, unas naves del tamaño de un avión de combate normal, sólo que con forma de media luna y eran negros como la noche, disparando descargas de energía amarillas. Henry y Terriermon, luego de unas dificultades, subieron al tejado, donde, junto con su compañero Tamer, vieron la destrucción a lo lejos.

Otro sonido les llamó la atención, esta vez desde atrás. Acercándose desde el sur, varios cazas humanos F-15, F-18 y F-22 volaban velozmente, pasando sobre ellos con un ruido estruendoso, antes de seguirse hacia el centro de la ciudad y empezar la lucha contra las naves enemigas. Pronto, el cielo de Tokio se vio envuelto en un caos.

"Ha empezado." Comentaba Takato, antes de mirar a su compañero. "¿Estas seguro de que quieren hacer esto, Henry, Terriermon?"

"Claro que si." le respondía el humano. "Si no hacemos algo…"

"Lo sé." Respondía el joven, invocando su Keyblade. "Entonces vamos."

"Si." respondía el joven genio, antes de sacar su D-Ark y ver a su compañero Digimon. "¿Listo, Terriermon?"

"¡No tienes porque preguntar!" Respondía el conejo de datos.

"¡Vamos, Henry!" Exclamaba Takato, alzando su Keyblade. "¡BAN-KAI!"

"¡BIOMERGE ACTIVATE!¡MATRIX EVOLUTION!"

Los dos jóvenes y el Digimon fueron envueltos en diferentes destellos de luz, energía y datos. Cuando estos desaparecieron, ahora los héroes se mostraban diferentes; Takato estaba usando su Gallant Armor, la que lo catalogaba como un N-Warrior, mientras que Henry y Terriermon ya no estaban. En lugar del humano y el Digimon, estaba un coloso verde, de cuerpo delgado pero con una armadura bastante pesada. Era una fortaleza móvil, ya que era MegaGargomon, un Digimon con suficiente poder de fuego para nivelar el centro de una ciudad grande. Este Digimon era la fusión de Henry y Terriermon.

"¡Muy bien!¡Estoy listo para patear traseros!"

"No te confíes mucho, Terriermon, no sabemos de lo que son capaces." Le respondía el Tamer, dentro de la enorme mole digital, dentro de una esfera de datos verdes.

"Momentai…" respondía el coloso.

"Vamos chicos, debemos pelear." Decía Takato, saltando al hombre del enorme Digi-Mecha verde, algo que llamó su atención.

"¡Oye, esté no es un vuelto gratis!" Exclamaba el Digimon.

"¡Terriermon!"

"Momentai, Henry, momentai…"

"Juro que me cansaré de tantos Momentai que dices, Terriermon…"

Takato solo rió ante esto, hace mucho que no convivía con ellos y ya le hacía falta.

"Es bueno estar con ustedes de nuevo, chicos." Comentaba el joven de armadura blanca y roja. "Los extrañé."

"Sólo no llores en mi hombro… aunque tenga mucho de eso…"

"Ya basta, Terriermon, no es tiempo de bromas…"

"Mo…"

"Terriermon."

"Ok, ok, ya no lo diré… por ahora."

"Te escuché."

"Vamos, nos necesitan allá." Comentaba Takato seriamente. "¡Por nuestro mundo!"

Y así, MegaGargomon comenzó a elevarse usando sus propulsores, dirigiéndose al centro de la ciudad, donde estaba ocurriendo una de las batallas por Tamera.


-Planeta: Tierra 017: Rayterra-

- 8:39 AM-

Música de fondo: 75-Kirai ni Narenai- (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)

Lucy Shidou se encontraba meditando, con los ojos cerrados y la respiración profunda. Estaba en el dojo de su familia, sentada sobre sus talones, usando un traje blanco, un Dogi de practica de artes marciales. Había estado así desde el desayuno, meditando para lo que estaba por ocurrir.

Hace cinco días que se le avisó que las flotas de Anubis habían empezado su invasión al Nintenverse, y ya habían conquistado algunos mundos humanos al borde de la galaxia. Rayterra estaba por ahora a salvo ya que el planeta estaba en el lado opuesto de donde entró la invasión, trayendo tranquilidad a la gente de ese mundo.

Pero ella no estaba tranquila. Al contrario, podía sentir en su corazón el sufrimiento por la que las personas que estaban siendo atacadas sentían. Ella era así, siempre se preocupaba por los demás mas que por ella misma, y eso le ha traído muchos problemas… aunque le ha traído muchas mas cosas buenas, como sus amigas, la gente de Céfiro, Latis y, recientemente, a X.

Sonrió al recordar al Hunter azul. Era la primera vez que podía llamar a un chico su novio, algo que ella no creyó posible a esa edad, ya que la mayoría de la gente que conocía en Rayterra la trataba como un chico, por lo que no llamaba la atención de los demás hombres.

La sonrisa cambió por una mueca de preocupación. Hace cuatro días que no ve a X. A diferencia de Rayterra, Replira si estaba en el rumbo que la flota de la galaxia Duat tomó, por lo que, al ser un miembro importante de los Maverick Hunters, se requería de su presencia. Si, estaba preocupada por él, pero sabía que no se dejaría vencer fácilmente… además de que, hace un día, recibió un mensaje de su parte, diciendo que la recogería a ella y a sus amigas para partir a Novaterra a las doce de la tarde de Rayterra, que sería en pocas horas.

Mientras ella meditaba, sus dos hermanos, Masiel y Cameo, la estaban espiando desde la puerta del dojo. Ellos estaban muy felices al ver que su hermanita había regresado de esa peligrosa misión, aunque les sorprendió mucho cuando Lucy les dio la noticia de que X y ella ya eran pareja, lo que provocó que los dos hermanos comenzaran a sermonear al Reploid-humano, haciéndole jurar y re-jurar que la protegería con su vida.

Ahora, luego de que ella les advirtió que tenía que irse a otra batalla, su preocupación por el bienestar de su hermanita volvió a elevarse.

"No podemos dejar que ella se vaya de nuevo." Comentó Cameo seriamente, aunque en voz baja. "Es demasiado peligroso."

"Pero ella ya está decidida." Respondía el hermano Masiel. "No podemos hacerla retroceder."

"Pero hay que hacer algo para…"

"Hermanos, se que están ahí…"

La voz de Lucy hizo que los dos perdieran el equilibrio y, luego de empujar la puerta, cayeran en el piso del dojo, donde la joven los veía con algo de asombro.

"¿Otra vez me están espiando?" preguntaba la pelirroja con confusión. "No se preocupen por mi…"

"¡Pero no podemos evitarlo!" Exclamaba Masiel, abrazando con fuerza a Lucy, quien rápidamente se convirtió en su forma 'chibi', con orejas y cola de gato. "Eres mi pequeña hermanita, no podemos permitir que te pase algo malo."

"¡Oye, no se vale!" Exclamaba Cameo, también abrazando a Lucy. "¡Yo también quiero hacerle sentir que la queremos!"

"Hermanos, me asfixian…"

Los dos hombres, al darse cuenta de lo que hacían, soltaron a Lucy, quien comenzó a tomar grandes bocanadas de aire para llenar sus pulmones.

"Hermanos, no deben ser tan sobre protectores." Comentaba la pelirroja, con una mano en el pecho. "Les agradezco que se preocupen por mi, pero a veces es demasiado…"

"No los culpes, Lucy, después de todo son tus hermanos…"

"Saturno." Decía la joven, dándose cuenta de la presencia de su hermano mayor. "¿También te preocupas?"

"Claro que me preocupo, eres mi hermana." Respondía el hombre alto de cabello corto. "Nuestra madre y padre también lo están, no creas que la noticia de que eras una guerrera que salvaba a un mundo les cayó bien."

"Lo siento…"

"Creo que debes prepararte, dijiste que debías estar a ciertas horas para encontrarte con tus amigas e iré, ¿no es así?"

"Si, hermano."

"¿Entonces si te vas, Lucy?" preguntaba Cameo con ojos llorosos, algo que hizo que a la joven le saliera una gota de sudor en la nuca.

"S-si, Cameo, debo irme."

"Prométeme que regresarás, Lucy." Exigía Masiel con seriedad. "No quiero perder a mi hermana menor."

"Claro, Masiel, regresaré, tenlo por seguro."

Luego de esta platica, la joven se fue a su habitación para prepararse. Tomó una ducha para quitarse el sudor y el cansancio, no dándose cuenta de los cambios por los que estaba pasando su cuerpo, gracias a la semilla dorada dentro de ella, cambios que pronto se volverían notorios.

Luego del baño, comenzó a cambiarse, decidiendo usar su uniforme escolar, a pesar de tener otras ropas. La joven sostuvo el chaleco del uniforme, viéndolo con nostalgia. Con esas prendas había conocido a Marina y a Anaís, tuvo muchas aventuras en Céfiro, alegrías, tristezas, angustias, encontró el primer amor, se convirtió en el Pilar de un mundo ajeno al de ella, vio como su corazón se llenó de angustia y dolor por la muerte de su amado, sólo para luego ver la llegada de otro, X.

Suspiró nuevamente, mirando la prenda escolar… mientras ella aún estaba en ropa interior, con sólo una camiseta de tirantes y unas panties, ambas de color blanco… y la puerta no estaba cerrada con llave. Al recordar eso, rápidamente se cambió, colocándose el traje, no queriendo que sus hermanos la vieran semi-desnuda. Luego de colocárselo, se miró al espejo, viendo que no faltara nada y que todo estaba en su lugar.

"Lo he decidido." Decía la joven para si misma. "Es la ultima vez que usaré este traje. Ya salí de la secundaria y no tiene caso usarlo. No puedo permitir que todos esos recuerdos se maltraten con tanto uso. Para esta guerra, será la ultima vez que lo use."

Con estas palabras, la joven, tomó el medallón que Latis le entregó y se lo colocó debajo de la blusa, esperando que pudiera protegerla como en veces anteriores. Ya estaba lista, faltaba una hora para hora citada y tenía que salir si quería llegar a tiempo. En el recibidor, sus hermanos la miraban seriamente, aunque no iba a intentar detenerla, puesto que sabían que no podrían.

"Buena suerte, Lucy." Decía Cameo.

"Regresa a salvo." Comentaba Masiel, Lucy sonrió alegremente.

"¡Claro, hermanos, regresaré!" respondía ella, dándoles un fuerte abrazo a los dos, antes de quedar frente a frente con su hermano mayor. "Saturno, me tengo que ir."

"Cuídate, Lucy, te estaremos esperando." Comentó él, abrazando a su pequeña hermana con fuerza. "Todos te esperaremos."

"Gracias, hermanos…" respondía la pelirroja, llorando un poco, puesto que podría ser la ultima vez que los viera.


Música de fondo: 74-Itsuka Kagayaku- (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)

Lucy se encontraba en los miradores de la Torre de Tokio, viendo la ciudad con tranquilidad. Había llegado quince minutos antes de la hora marcada, por lo que estaba esperando tanto a sus amigas como a su novio. Mientras lo hacía, a su mente venían esos momentos tranquilos por los que su vida había pasado, así como aquellos recuerdos tristes y sombríos, donde ella casi se da por vencida. De no ser por sus amigas, quizás lo hubiera hecho.

Y hablando de amigas…

"¡Lucy!"

La pelirroja sintió de pronto un cálido abrazo por la espalda, dándose cuenta de inmediato de quien era; su compañera Marina Ryuuzaki.

"Hola chicas." Comentaba la guerrera del fuego alegremente.

"Hola Lucy, ¿Nos esperaste mucho?" preguntaba Anaïs con cortesía.

"No mucho, sólo unos minutos, no se preocupen."

"Sabes Lucy." Empezaba Marina, picando la mejilla de su amiga con su dedo. "No me creo eso. Conociéndote, es probable que sólo lo digas para no hacernos sentir mal."

La pelirroja sonrió nerviosamente, moviendo sus manos frente a ella.

"No, enserio, esta vez no es así."

"¿Así que antes lo hacías?" preguntaba la guerrera del agua, habiendo atrapado a su compañera.

"Marina, no la hagas sentir mal." Hablaba la guerrera del viento con tranquilidad.

"Ok, ok, no lo haré, pero espero que ella ya no sea así." Comentaba la mujer de azul, cruzándose de brazos.

"No se preocupen, ya no seré así." Respondía Lucy, viendo a sus dos amigas, quienes también tenían puestas sus ropas de colegialas. "Veo que también usan sus uniformes de escuela."

"Yo lo usaré una ultima vez." Decía Marina. "Siento que es lo correcto."

"Parece que las tres pensamos igual." Comentaba Anaís. "Yo también pensé en eso."

"Eso creo yo…" decía Lucy, volteando a ver de nuevo hacia la ciudad, viéndola con melancolía. "Con estas ropas pasamos muchas cosas, nos volvimos amigas, vivimos muchas aventuras. Estas ropas guardan muchos recuerdos, son una fase de nuestra vida… pero…"

"Todo tiene que cambiar, ¿No?" preguntaba la joven de anteojos con cierta tristeza.

"Si, cambiaremos todas, nuestra fase de niñas está por terminar. Es por eso que decidí que, hasta que terminemos con esto, usaré este uniforme."

"Yo también pensé lo mismo." Comentaba Marina. "Es como una especie de símbolo. Después de esto, entraremos a otra fase."

"No sólo en nuestras escuelas." Decía Anaís. "También en nuestras vidas, estamos por cambiar."

"Pero no por eso dejaremos de ser amigas." Confirmaba Lucy. "No importa lo que pase, seremos compañeras y estaremos juntas."

Las tres chicas se tomaron de las manos, un símbolo para ellas de amistad.

"Nunca nos separaremos." Decía Marina. "Siempre nos ayudaremos."

"Permaneceremos como amigas, no importa lo que pase." Comentaba Anaís con alegría.

"Es cierto." Afirmaba Lucy con alegría. "No importa lo que hagamos, siempre estaremos juntas, aún en espíritu. No perderemos la esperanza."

"Así se habla, Lucy."

Música de fondo: 79-Missing You- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)

Las tres chicas voltearon todas a una dirección, los elevadores de la torre. Saliendo del ascensor, el Maverick Hunter X hacía su aparición, portando su armadura azul, mientras las puertas se cerraban detrás de él. Al verlo, Lucy sonrió con alegría.

"¡Hola, X!" Exclamaba la pelirroja, sonrojándose un poco.

"Hola, Lucy..." Respondía el Hunter, antes de ver a las compañeras de su pareja. "Chicas, creo que llegué a tiempo."

"Muy a tiempo, joven X." comentaba Anaís, mirando su reloj, que decía que era la hora exacta.

"Supongo que tenemos que irnos, ¿No?" preguntaba Marina.

"Si, tenemos que irnos." Respondía el ex-Reploid con seriedad. "La situación ha cambiado… para mal."

"Entendemos, entonces mientras mas rápido nos vayamos, mejor."

"Si, vámonos. Sujétense de mi."

X se acercó a ellas, mientras Anaïs y Marina colocaban una de sus manos en sus hombros. El joven colocó su mano en el hombro de Lucy, ya que se sentía aún con algo de nervios al estar con él. Concentrándose, X, al igual que las tres chicas, se volvieron energía, antes de salir disparados al cielo.

Fin del Capitulo 01


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Alan: Hola, soy Alan. La guerra ha empezado, varios mundos humanos están siendo atacados por las fuerzas de Anubis. ¿Qué es lo que podemos hacer para solucionar esto?

Takato: Esto no es nada facil. A pesar de que estamos ganando… ¿Uh?¿De quien es esta energía?

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Tamera, un campo de batalla entre cientos.

Takato: Este sujeto, emite un gran poder… ¡Cuidado, Henry!

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)