¿CELOS DE GRANGER?
Hermione intenta olvidar a Ron y conoce a Alph, que resulta ser primo de Draco Malfoy. ¿Qué siente Malfoy cuando se entera? ¿Y cuando los ve juntos besándose? No, no debería sentir esas ganas de golpearlo...
Hola! Tuve inconvenientes para hacer este capii... u.u Al día siguiente de actualizar el cuarto capitulo, ya estaba escribiendo el siguiente ^-^Yo siempre de responsable :P y luego me moví un momento de aqui y cuando vuelvo, alguien me ha cerrado la ventana y se ha borrado tooodoo! T-T pfff! me abstuve de escribir por unos días para no hacer un mugrero de capi :( he leido los reviews de todas ustedes, mis lectoras, y me han animado a escribir este nuevo capitulo, no se si sea mejor que el que escribi antes, pero me he esforzado mucho para que les agrade. :)
Ya saben, todo esto es de J.K. Rowling
Sin más entretenimiento, les dejo que lean :D
CAPITULO 5: FIESTA DE BIENVENIDA
Hermione se levantó a la mañana siguiente con cierto cansancio. Se había quedado leyendo su libro de Historia de la Magia Avanzadas en la cama hasta entrada la madrugada. Se frotó los ojos con fuerza y se estiró unos minutos en su cama.
Caminó con parsimonia al baño fuera de su habitación. Se tropezó en el camino con sus zapatos tirados en el piso y se apoyó del marco de la puerta.
-¡Demonios, Granger!- la voz arrastrada de cierto Slytherin despertó sus sentidos- No deberías beber tanto- le regaño burlón. Hermione levantó la mirada. El rubio sólo llevaba puesta una toalla blanca ajustada suavemente a su cadera masculina. Pestañeó. Se asemejaba mucho a esos modelos de revista que su prima Jocelyn solía leer, con el largo y platinado cabello resbalando por su frente y con miles de gotas delizandose por su marcado cuerpo.
-No he bebido, Malfoy- respondió la castaña. Malfoy levantó una ceja irónico.
-Eso dicen todos...- contestó antes de entrar a su habitación. Hermione se controló para no lanzarle otro zapato a la cabeza. Respira, Hermione, no le sigas la broma... se dijo antes de entrar al baño. En cuanto Hermione salió, 15 minutos después, verificó que Malfoy ya se había ido. Tomó con calma sus cosas y se marchó de la sala común. Antes de salir por el recuadro, se encontró con un pergamino pegado al lado. Lo tomó extrañada, ¿Malfoy dejándole mensajitos? Lo agarró y salió de la torre de Premios Anuales. Lo desdobló mientras trotaba a la biblioteca, quería tomar unos cuantos libros antes de que las clases dieran incio.
"Granger: te he dicho en serio eso del alcohol, trae graves consecuencias- Hermione suspiró enojada al tiempo que leía. - Vale, ya te he hecho enfurecer y no quiero que tires el papel. Sólo quería avisarte del cambio de contraseña, eso de 'responsabilidad' es una tremenda basura, Granger. La cambié por 'Malfoy es más listo que yo'- la castaña detuvo su marcha, asombrada- Sí, Granger. La próxima vez que entres a la sala común tendrás que tragarte tu orgullo Grangeriano. ¡Qué tengas un buen día! D.M." Hermione se mordió el labio inferior para no gritar el nombre de Malfoy por todo el castillo y arrancarle la cabeza. Arrugó el pergamino con su mano y lo metió en su túnica colérica. ¿Con qué se creía más listo?
El Gran Comedor de Hogwarts se encontraba semi-vacío, era muy temprano aún. Sin embargo, tres chicos en la mesa de Slytherin hablaban animadamente.
-Malfoy- Theodore Nott, un Slytherin alto y delgado, cabello castaño claro y liso, ojos verdes pasto -No creo que eso sea adecuado. Granger seguro te reportará- le advertía el ojiverde. Malfoy rodó los ojos. Nott podía ser un Slytherin, pero de divertido no tenía nada.
-Theo, no eches la mala suerte- le amonestó Blaise.
-No dirá nada- ambos amigos le miraron. -La encerraré a su habitación- les contó con una sonrisa divertida el rubio. Blaise sonrió.
-¿Y crees que no podrá salir, Malfoy?-preguntó escéptico Theo. -Granger es la primera de generación- le recordó. Blaise le dió un fuerte codazo.
-Tú sí que sabes desanimar a la gente- le reprendió de mala gana el moreno.
-Yo soy igual de inteligente que ella, Nott- respondió Draco sin un amago de diversión. -Recuerda que ambos somos Premios Anuales- si algo le molestaba al rubio, era que le pasaran por bobo.
-Vale, olvida a Nott- Theo resopló. Esos dos eran unos cabezotas. -Y dime que puedo llevar yo- se ofreció Blaise de buen humor. El plan que habían estado discutiendo los amigos era la de organizar una de sus típicas fiestas de Slytherin en la nueva torre de Premios Anuales de Malfoy, ese fin de semana. El único inconveniente era Granger. Conocían a la prefecta, si les viera a todos a medianoche con alcohol y música a todo volúmen, les castigaría y, de pasada, le acusaría con McGonaggall. Maldita Granger aguafiestas.
-Tú encargate de las bebidas, Blaise- le ordenó. El susodicho estuvo de acuerdo. -¿Nott?- le llamó Draco. El castaño le miró y asintió cansado. No podía darles la espalda a sus amigos.
-¡Yo sabía, Theo! No podías defraudarnos- soltó Blaise contento.
-No puedo permitir que hagan alguna tontería- recalcó el castaño. -Quedaría en mi conciencia por siempre-añadió burlón.
-Tu ocúpate de la decoración, Nott- apuntó el rubio. -Yo me encargo de las invitaciones- dijo con una sonrisa de medio lado. -Y de Granger- ¡Oh, sí! También se ocuparía de ella. Él organizaría la mejor fiesta de bievenida, le gustara o no a Granger. Rió para sus adentros. ¿Granger habrá leído su nota antes de salir? ¿Cuántas probabilidades había de que le gritara en cuanto entrara a la sala común? se preguntaba distraído.
Alphard había comenzado a hacer nuevas amistades. Entre ellos, estaba Dean Thomas, un agradable chico que le platicó sobre su experiencia en el quidditch de cazador hace dos años. Alph estaba emocionado mientras Dean le contaba al respecto. Adoraba el quidditch más que a nada en la vida y esperaba jugar en él ese año. Dean le dijo que Harry Potter era el capitán del equipo y que la prueba sería la siguiente semana.
-¿Y en qué posición juegas, Alph?- quizo saber Dean.
-Ninguna en especial, pero prefiero de cazador- dijo el ojigris alegre.
-¿De verdad? Yo también- Ambos chicos siguieron hablando de quiddtich hasta que Dean pareció ver a alguien detrás de su hombro, distrayéndose de la conversación. Se giró y vió a Hermione con un montón de libros sobre las manos, Ginny a su lado y una chica rubia que no conocía. -¡Chicas!- les habló Alph. El trío de amigas le divisaron y se acercaron entre risas. -¿Qué tal, chicas? ¿Por qué tan risueñas?- Alph le dedicó una sonrisa especial a Hermione.
-Ginny ha contado una broma muy buena- respondió Hermione sentándose junto a él, Ginny a su lado y Luna frente a ésta, a la izquierda de Dean.
-Si, ha hecho llorar a Hermione de la risa- dijo Luna jubilosa. Alph le miró, tratando recordar el nombre de aquella chica.
-¡Oh, lo siento!- Hermione carraspeó. -Alph, Luna- señaló a cada cual. -Luna, Alph- ambos se estrecharon la mano sobre la mesa.
-Mucho gusto, Alphard Black- pronunció la rubia con una gran sonrisa. -Seguro seremos buenos amigos- Alph sonrió divertido.
-Mucho gusto, Luna. Y espero que sea así- le respondió lo más cordial posible.
-Alph- la conversación continuó entre los jóvenes, y Hermione le susurró. -¿Te gustaría ir a pasear al lago?- le preguntó Hermione con timidez. -Bueno solo si tienes la tarde libre- agregó la castaña sonrojada. Alph le sonrió de vuelta.
-¡Claro que sí!- aceptó el chico.
-De acuerdo- la prefecta seguía roja- ¿A las cinco en el vestíbulo?- acordó Hermione.
-Si, te espero ahí- concertó Alph. Hermione le contempló unos segundos y después, se giró a platicar animadamente con Ginny. Dean le levantó el pulgar en señal de aprobación. Alphard se pregunto si había sido casualidad el día que se topó con Hermione en la librería aquella... Cuando le vió en la mesa de Gryffindor, supo que no.
-Tenemos que irnos, Alph- le apresuró Dean. Al igual que él, estudiaba para Auror y estaban juntos en clases.
-Si- le dió una mordida a su pan, antes de levantarse. -Nos vemos en la tarde, Hermione- se inclinó para besar su coronilla. La gryffindor se sonrojó tanto que parecía un tomate.
-Si, nos vemos- expresó con voz suave. Alph sonrió encantadoramente.
-Cuidate, preciosa- le propinó otro beso en la mejilla. Hermione le miró marcharse con una mano puesta en la mejilla que había besado el morocho. Dean jaló al ojigris hacia un lado, salvandolo de chocar con un robusto alumno de Hufflepuff.
-¡Hey, presta atención!- le gritó el gordo chiquillo. Hermione rió por lo bajo.
Cuando Hermione se giró a la mesa, se topó con dos miradas puestas en ella. La primera no se comparaba con la mirada achocolatada de la otra.
-Hay que ir a clases- Hermione intentó desviar el tema. Terminó su plato y cogió su mochila. Ginny y Luna le siguieron de cerca.
-¿Tendrás una cita con Alph?- inquirió Luna una vez que salieron del comedor. Ginny parecía no poder aguantar el silencio de la castaña.
-¡Anda, Hermione, cuéntanos!-pidió Ginny.
-No es una cita- cita- aclaró. -Solo estaremos un rato por los jardínes, cerca del lago- les contó. Ginny rodó los ojos.
-Eso es salir, Hermione- comentó la pelirroja con sorna.
-¿No piensas que a Alphard le asuste el calmar gigante, Hermione?- curioseó Luna con inocencia.
-Claro que no, Luna-respondió Ginny. -En Durmstrang hay criaturas más tenebrosas que un apestoso calamar gigante-le dijo. -Y tú, señorita- le señaló. -Tendrás que contarnos todo el sábado- Hermione sonrió.
-Vale, vale- acordó la castaña. -Pero, ¿por qué hasta el fin de semana?- Ginny no esperaría tanto para que le contara.
-Porque este sábado se termina mi castigo- le contestó con aire desanimado.
-¿Te han castigado por lo de Michael?- la pelirroja asintió. -A mi me ha resultado divertido verle lleno de moco-muricélago- agregó Luna divertida.
-¡A mi también!-expresó indignada la chica. -Pero ya conoces a McGonaggall, no tiene sentido del humor- alegó de mala gana. Luego de unos minutos, cada cual tomó camino hacia sus clases; Hermione a Encantamientos en el primer piso, Ginny al tercero, a DCAO y Luna a Adivinación, en el tercer piso.
Los siguientes dos días se pasaron volando. El fin de semana llegó, gracias a Merlín. Hermione estaba ocupadísima redactando su ensayo de Pociones en la mesa de su sala común de Premios Anuales. Era para el siguiente miércoles y llevaba apenas la mitad. Luna y Ginny llegarían a media tarde, después de que Ginny terminará su castigo con McGonaggall. Malfoy se había encerrado en su cuarto toda la mañana y no le había visto salir para nada. Se llegó a preguntar si tendría un baño dentro.
-La Amortentia crea obsesión a la persona que lo recibe. Su vapor se eleva formando espirales especiales y tiene un aroma diferente para cada persona según lo que más le guste. Es una de las pociones de amor más poderosas, de brillo nacarado... - Hermione releía lo que había escrito en su pergamino mordiendo su pluma con nerviosismo.
-Granger- la arrogante voz de Malfoy se hizo escuchar de repente. La castaña decidió ignorarlo y continuar con su revisión. -¡Granger!- Hermione resopló con cansancio. -Granger, ¿estás sorda?- la castaña detuvo su lectura resignada a escucharle.
-¿Qué quieres, Malfoy?- preguntó de mala gana sin mirarlo.
-Sólo deseo saber que harás hoy...- Hermione se giró en la silla lentamente.
-¿Qué?- Hermione le dedicó una ojeada extrañada. Malfoy, en cambio, lucía tranquilo con las manos en los bolsillos. -¿Qué diablos estás proponiendo?- Malfoy sonrió socarrón.
-Sé que deseas ese día Granger, pero éste no es el día- Hermione entendió muy poco el significado de las palabras del hurón. -Contesta mi pregunta, Granger- ordenó levantando una ceja. Hermione pestañeo sumamente confundida con el comportamiento del slytherin.
-Eh, no haré nada especial. Luna y Ginny vendrán más tarde- respondió extrañada. -¿Por qué?- quizó saber. Malfoy caminó con garbo al sillón rojo de la sala y se sentó elegante.
-Sucede que también invité a Blaise y Theo esta tarde- Hermione estuvo a punto de replicar. -Espera, Granger- le detuvo de nuevo. -Como no quiero que...- hizo un ademán con las manos. - Que nos molestemos mutuamente- aclaró sonriendo cínico. -¿Qué te parece llegar a un acuerdo? Tú en tu cuarto y yo en la sala- propuso. Hermione se puso en pie y se cruzó de brazos.
-¿Y por qué en mi cuarto? Puedo estar en la sala si quiero, Malfoy- alegó enojada. Draco le miró de arriba abajo. Llevaba unos jeans oscuros ajustados y una blusa de volantes negra. No le queda nada mal... pensó juguetón. Su cabello luce muy sexy alborotado... ¡Ya, concéntrate, Malfoy! se regañó a sí mismo.
-Porque yo lo he propuesto- argumentó. Los ojos de Hermione eran cortantes. -Tu ni siquiera te preocupaste por preguntarme, Granger- la castaña torció el gesto.
-Eso no es justo- protestó Hermione. -Quería mostrarles la torre...- hizo un pucherito.
-Pueden estar aquí un rato...- expresó dubitativo. ¿Cuándo has sido amable en tu vida con Granger, Malfoy? ¡Maldición, eso no puedes permitirlo! -Hasta que lleguemos- terminó cortante. Hermione estaba sorprendida.
-Oh...- balbuceó. -Está bien- Malfoy se arrepintió de inmediato de haberse comportado así, ahora Granger creería que era un blandengue. Se levantó airoso, sin mirar a Hermione y salió por el recuadro a paso rápido. El 'problema Granger' estaba resuelto y solo faltaba invitar a casi media escuela a la fiesta de esa noche.
Hermione había escrito cincuenta centímetros de pergamino de la Amortentia cuando escuchó unos golpes afuera del retrato.
-¡Hermione, somos nosotras!- gritó Ginny. La castaña dejó su pluma en su escritorio y fue a abrirles. -¡Hermione!- le abrazó eufórica su amiga pelirroja.
-Pasen, pasen- animó Hermione. Luna le abrazó igual y entró.
-¡Vaya! ¿Y todo esto para ti sola?- preguntó Luna mirando alrededor.
-No, Malfoy vive allá- señaló la habitación del rubio. -Ahora no está, así que no hay de que preocuparse- las amigas se sentaron en el gran sofá.
-¿A dónde ha ido?- curioseó Ginny.
-Yo qué sé, Ginny- rió. -Como si Malfoy me dijera a dónde va antes de salir- replicó.
-¿No se habrá ido con Stella Wyght de Hufflepuff? He escuchado a Parvati hablar de que se rumora que están saliendo...- comentó Ginny admirando la gran sala. Luna se dirigió a hojear los libros en las repisas.
-Ginny, no deberías escuchar mucho a Parvati- le aconsejó la castaña. -Ella puede inventar rumores- Ginny asintió.
-Ok, cambiemos de tema, ¿cómo fue tu salida con Alph?- le cuestionó la pelirroja tomando un cojin.
-Si, Hermione, ¿cómo ha sido?- pregunto Luna desde los libreros. Hermione tomó un mechón de cabello y lo enrolló en su dedo.
-Ha sido estupenda- respondió ligeramente abochornada. Siguió jugando con su rizado cabello. -Alph se portó como todo un caballero y...- dejó la frase en el aire.
-¿Y...?- Ginny le apresuró.
-Y nos hemos besado- apenas pronunció esto, Luna y Ginny estallaron en grititos.
-¡Me encanta este libro, Hermione! ¿Me lo prestas?- Luna se había emocionado cuando vió el libro de criaturas mágicas. Ambas chicas la miraron extrañadas y rieron juntas.
-Si, claro, Luna- aclaró la chica.
-Ah, por cierto, ¿cómo fué?- indagó Luna hojeando el libro. Ginny frunció el cejo.
-Fue tierno, dulce, inesperado...- platicó Hermione con la mirada perdida. -El mejor beso que me hayan dado- de nuevo, los grititos de sus amigas no se hicieron esperar, esta vez Luna si prestaba atención.
-¡Qué lindo, Hermione!- dijo una Luna alegre.
-Me da gusto por ti, así podrás olvidarte de cierta personita- Ginny le dió un abrazo y le guiño un ojo cómplice.
-Si...- contestó la castaña. -Es una buena persona, me hace sentir bien a su lado...-Luna tomó lugar en el otro sofá, con libro en mano.
-No se parece a los chicos duros y reservados de Durmstrang que vinieron en el Torneo- declaró Luna con una sonrisa.
-No lo es- afirmó. -Él es más cálido y tenemos demasiado en común- manifestó Hermione. -Podemos charlar por horas sin aburrirnos- aclaró risueña.
-¡Malfoy!- una grave voz se escuchó fuera de la torre. Las tres chicas se quedaron inmóviles mirando a la entrada. -¡Malfoy, soy yo!- seguía diciendo mientras tocaba fuertemente. Hermione se levantó.
-Malfoy no está- el toqueteo se interrumpió. -¿Quién eres?- Hermione estaba ya frente al retrato.
-¿Granger?- le reconoció. -Soy Theodore Nott- Hermione comprendió que venía por lo de la reunión de Malfoy y le dejó pasar. -Que tal, Granger- saludó secamente a la Gryffindor. Miró a las dos chicas sentadas en la sala y cabeceó en su dirección. -Malfoy me ha permitido entrar a tomar unas cosas de su habitación- le dijo Nott. Hermione arrugó el ceño.
-Adelante- le indicó con un gesto de la mano. Las chicas observaron al castaño de ojos verdes caminar al dormitorio de Malfoy y cuando tomó el picaporte, Theo se devolvió y les miró unos instantes. Estas chicas si que dan miedo. Ginny le miraba inquisitiva. ¡Rayos! Tendré que esperar en su habitación a que se vayan... más le vale a Malfoy no tener un hechizo protector, pensaba Nott. Giró el picaporte. Lo siguiente que supo fue que estaba lleno de un material algo pegagoso y que olía horrible. Escuchó las risas de las chicas detrás de él.
-Lo-lo siento, Nott- se disculpó Granger tirada de la risa. Theodore le dedicó una mirada tan helada, que pondría a cualquiera con los pelos de punta.
-¿Fuiste tú, Granger?- Theo no le dejaría pasar esto a Granger. Ahora comprendía porque Malfoy la odiaba tanto.
-Sí, pero no para tí, era para Malfoy- Ginny estaba destornillada de la risa en el sillón. -Él me llenó de baba de caracol anoche y quise vengarme... -Theo intentó tranquilizarse. -Olvidé que había lanzado el hechizo cuando quisiste entrar- quiso disculparse Hermione, pero la risa le ganaba. Nott cerró los ojos. Olía a pestes y todo su rostro estaba lleno de él.
-Perfecto, Granger- ironizó. -Gracias al juego entre Malfoy y tú, estoy lleno de estiercol- Luna había sido la única que no se había reído por la graciosa apariencia del chico. Se acercó a Nott mientras éste hablaba. Theo le miró y se alejó por inercia.
-Tranquilo, Theodore Nott- el castaño le miró asombrado. Tenía una voz angelical que le quedaba a la perfección con sus ojos cielo. - Sólo quiero ayudarte- Luna le hablaba como si fuera un niño de cinco años. A él, a quien siempre habían considerado demasiado maduro para su edad. El Slytherin le escuchó pronunciar unas palabras con su varita apuntándole. -Listo, has quedado como nuevo- le dijo la rubia con una enorme sonrisa. Theodore se quedo congelado admirando aquella sonrisa que le dedicaba la rubia.
-Gracias...- respondió Theo confundido.
-Luna, Luna Lovegood- Theo creyó no poder olvidar ese nombre nunca más.
-Gracias, Luna Lovegood- repitió el Slytherin.
-Ejem...- carraspeó Ginny. Hermione soltó una risita y ambos les miraron.
-Mejor nos vamos a mi habitación- sugirió Hermione. -Lo siento de verdad, Nott- se disculpó Hermione, dirigiendose a su habitación. Ginny le siguió, mientras Luna le dedicó una última sonrisa antes de subir las escaleras. Theo le siguió con la mirada.
- ¡Demonios, Malfoy!- Blaise salía del pasadizo de la Bruja Tuerta. -¡Casi me da un infarto! Pensé que eras un profesor- agregó el moreno sacando con cuidado las botellas de whiskey de fuego. Malfoy tomó la mitad de ellas.
-Eres una nena, Blaise- se burló Malfoy. -Sólo yo sabía que saldrías a esta hora del pasadizo- le recordó. Mechones de cabello rubio le tapaban los ojos. Echaron a andar con cuidado.
-Pudiste haberlo dicho antes, Draco- respondió aún molesto de haber sido sorprendido. -Pudiste decirme: "¡Eh, Blaise! ¿Qué te parece que cuando regreses de Hogsmeade con el alcohol, te eche una mano?"- mencionó con sarcasmo Blaise. Malfoy con un movimiento echó su cabello atrás.
-Yo nunca pido permiso a nadie, Blaise- contestó Draco. Blaise rodó los ojos.
-El enorme ego-Malfoy, lo olvidaba...- murmuró. Draco miró por ambos lados del pasillo antes de cruzarlo apresurado, seguido de Blaise. Si un profesor les pillaba, les castigarían severamente. -¿Y cómo te fué con las invitaciones? ¿Quienes vendrán?- cuestionó Blaise mientras subían las escaleras.
-Toda la gente importante de Hogwarts vendrá- aseguró Draco.
-¿Y qué me dices de Stella?- preguntó travieso.
-¿Qué tiene ella?- se hizo el desentendido.
-¡Vamos, Malfoy!- Blaise le dió un golpe con el puño en el brazo. -Todos saben que esa bombón de Hufflepuff ha pisado el paraíso Malfoy- le dijo socarrón Blaise.
-No ha sido nada serio, Blaise- se encogió de hombros. -Me aburrió después de dos días y le he dejado- explicó indiferente.
-¿Bromeas?- exclamó el moreno estupefacto. -¡Esa chica parece una diosa! Con sus curvas y su larga cabellera rubia...- Blaise se la imaginaba en frente.
-Y tiene la inteligencia de un cacahuate- añadió Draco sonriente.
-¿Y eso importa?- le preguntó con una ceja levantada. Malfoy no contestó y pronunció la contraseña de la torre, "Amo ser un imbécil", frente al recuadro. Blaise se tiró a carcajada suelta mientras entraban al recinto.
-¿Dónde está Granger? Quiero felicitarle por eso- Blaise casi lloraba de la risa. Malfoy dejó las cervezas en la mesa del centro de la sala.
-Granger, Weasley y...- Theo se encontraba sentado en una silla frente a la nueva barra al fondo de la sala. - Lovegood están en su habitación- informó el castaño a sus amigos. El lugar lucía fantástico, se asemejaba a un antro muggle. Los libreros y sillones habían desaparecido, dejando en su lugar una amplia pista para bailar y en el fondo había un open bar con bancos enfrente para pedir las bebidas. Unas luces blancas lucían en lo alto del techo, junto a una bola de disco muggle.
-Te ha quedado bien, Theo- comentó Draco. -Pero esta mesa hay que quitarla- le señaló el rubio, al momento que tomaba las botellas y las colocaba en la barra. Blaise hizo lo mismo, y Theo, con un movimiento de la varita, desapareció la mesa.
-¿Quién servirá las bebidas?- le preguntó Blaise al rubio. Draco se encaminó a su habitación.
-El primer tarado que cruce la habitación- declaró el ojigris.
-Malfoy- Theo le detuvo antes de que girara la perilla. -Ten cuidado con esa puerta- le advirtió. Malfoy sonrió ligeramente de espaldas y cerró la puerta, dejando a sus amigos en la sala. Ambos conocían a Malfoy y no les resultaba extraño ese comportamiento. Si Granger seguía con aquella guerra, pronto terminaría ahorcándola... Draco se fue desvistiendo en el camino a la ducha. Después de que configurara la contraseña hacía dos días, la batalla entre ellos comenzó. Abrió la llave, dejando caer el agua fría. Granger había colocado una sustancia resbaladiza en el piso, por lo que, resbaló estrepitosamente cuando llegó esa noche a la torre. Por supuesto, él se vengó. Le dejó encerrada en su habitación a la mañana siguiente por unos minutos... minutos en los que la Gryffindor no paraba de maldecirle en alto y Draco se marchó satisfecho. Draco se recostó en la tina, relajando todos sus músculos. Granger le lanzó un embrujo con el que le salían espinillas en el rostro, ¡en su perfecto rostro! Luego de encontrar un contra-hechizo, él le hechizó la habitación para que al momento de que ella le abriera, baba de caracol a montones le cayera encima.
-Te arrepentirás de haberte metido conmigo, Granger- dijo en voz alta con una sonrisa de medio lado.
-Luna- las tres chicas se encontraban en la habitación de Hermione; Ginny en la cama, Hermione en una silla y Luna en el alféizar. -Yo sé que eres toda bondad y ayuda- empezó Ginny. -Pero lo de allá abajo ha sido algo más- las gryffindor notaron cómo Luna enrojecía.
-Sólo le ayudé, Ginny- respondió Luna desviando la mirada de su amiga hacia el atardecer que se apreciaba por la ventana.
-A mi me parece que el tal Nott te gustó- replicó Ginny.
-¿Te ha gustado, Luna?- quizo saber Hermione conmocionada. -No es nada feo...- declaró la castaña pensativa.
-Me resultó interesante- contestó nerviosa. -Además, no hay nada que decir. Sé que a él jamás podría interesarle Lunática Lovegood...-aseveró Luna con tristeza.
-Claro que si, Luna. Eres muy bonita- pronunció Hermione maternal. Luna desvió la mirada de sus amigas hacia el lago.
-Yo no tengo la belleza de Ginny, ni tu inteligencia, Hermione- replicó la rubia cabizbaja. Ginny se sintió mal por su amiga.
-Eso no es cierto, Luna- le contradijo la pequeña Weasley. -Y si ese tarado de Nott no puede apreciar lo especial que eres, no vale la pena, Luna- la ravenclaw levantó la mirada con ese brillo tan singular que le distinguía.
-Gracias, Ginny- agradeció la chica. Al cabo de unos minutos, Luna pareció olvidar el asunto y charlar con la pelirroja.
-... fue genial cómo Fred y George hechizaron a los gnomos y mi mama corría por la casa detrás de ellos-contaba Ginny, todas rieron a carcajadas.
-Me hubiera gustado ir ese verano, Ginny. Pero mi papá no puede dejar El Quisquilloso por mucho tiempo y debo ayudarle- refutó Luna. Hermione tomó el libro de Historia tendenciosa y selectiva de Hogwarts, sentada en su silla, cuando algo picoteó en su ventana de junto a la mesa. La abrió y una lechuza conocida, color blanca, le extendía su patita.
-Lo siento, Hedwing, no tengo comida que darte- le susurró. La lechuza se quedó en su lugar, seguro esperaba respuesta. Abrió la carta de inmediato.
Hermione:
Soy Harry. Sé que quizá te esté molestando; pero Ginny ha huido de mí toda la semana y necesito hablar con ella. Me han dicho que está en tu torre de Premio Anual. Si se entera que voy para allá, se marchará, así que no digas nada porfavor. Serías la mejor de las amigas si le retuvieras ahí un momento. Harry.
Hermione echó un vistazo a la pelirroja, que platicaba otra anécdota de Fred y George a Luna, ajena a la carta y a Hermione. Tomó su pluma y escribió a la vuelta:
Harry:
Yo le detendré aquí hasta que llegues, más no te puedo asegurar nada. Ya sabes como es de impulsiva. No te tardes. Besos, Hermione.
Ató la carta a la pata de Hedwing con rapidez. La lechuza desplegó sus alas y se perdió en la negra noche. Toda la tarde platicando con Ginny y Luna, que ya se había llegado la noche sin notarlo.
-¿Por qué has abierto la ventana, Hermione?- cuestionó Ginny cuando Hermione cerraba lentamente la ventana.
-Tenía calor- mintió con una sonrisa mal discimulada.
-¿No quieren bajar a cenar?- propuso Luna luego de unos minutos. Hermione se alertó, debían esperar a que llegara Harry...
-Si, vamos- Ginny se apuntó también y se puso en pie.
-¡No!- pidió Hermione con voz aguda. Tragó duro, maquinando alguna excusa rápida. -Quisiera mostrarles mi biblioteca antes- planteó. Ginny y Luna se miraron.
-Yo ya la vi, Hermione. Es una gran colección- rebatió Luna. La castaña se dio un golpe mental.
-Yo la veo después, Hermione. Es hora de la cena- Ginny se encaminó a la puerta.
-¿Qué crees que haya cocinado Dobby esta noche?- se preguntaba Luna, quien abrió la puerta y el ruido se hizo presente. Su habitación tenía el hechizo Muffliato, que silenciaba los sonidos exteriores. -Que bonitas luces cuelgan del techo- le escuchó decir a su amiga Luna antes de que ella y Ginny desaparecieran entre el gentío de personas. Hermione se quedó estática en el umbral de la puerta... Esa no era su sala común, aquello era una fiesta (evidentemente, por la música de El mago tuerto a todo volúmen) llena de personas que apenas conocía. Se hizo paso entre los estudiantes, llegando a identificar a Dean y Seamus bailando con unas Hufflepuff cerca de ahí.
No se detuvo a saludar, un solo nombre le venía a la mente: Malfoy.
Estaba tan enojada con su compañero de torre, que no le importó cuando empujó a un chico y le tiró la cerveza encima.
-Malfoy- Blaise se sostuvo de la barra para no caerse. -Esta- le hablaba entrecerrando los ojos - es la mejor fiesta de todas- declaró el moreno. Draco contuvo las ganas de mofarse de su mejor amigo que ya había tomado más de la cuenta.
-Si, vale, Blaise- le ayudó a sentarse en uno de los bancos. -No tomes más, ¿entendiste?- Blaise gruñó. Draco le había levantado del piso cuando cayó en la pista bailando con Daphne Greengrass.
-Tú no me das órdenes- le renegó. Draco se paso una mano por el rostro. Blaise era de esos tipos que se ponían agresivos con la bebida.
-Quédate aquí, Blaise- le estableció. -Dale una limonada- le señaló al bar-man, un chico de cuarto año de Slytherin. El muchacho asintió temeroso.
-Malfoy, ¿recuerdas la apuesta que hicimos hace un rato?- le preguntó frunciendo la frente. Malfoy sabía exactamente de lo que hablaba. Habían dicho que el que besara más chicas en la fiesta, obtendría la escoba del otro. -Te gané- levantó en alto su limonada. -He besado a treinta hasta ahora, ¿y tú?- le dió un trago a su bebida. -¡Puaj!- se giró al chico. -¡Eh, mocoso! Dame algo de verdad, esto no sabe a nada- exigió Blaise.
-Blaise, ya has bebido demasiado- le advirtió Draco.
-¿Quién eres ahora? ¿Mi amante?- inquirió molesto Blaise. -Déjame hacer lo que se me antoje, Malfoy- le dijo. -Ve a fastidiar a otro- Draco pidió un whiskey de fuego al muchacho y se largó de ahí. -¡Eso, Malfoy, lárgate!- le gritó Blaise.
Malfoy se dirigió a la pista de baile de mal humor. Blaise era un papanatas. Se terminó de un trago su whiskey. Ahora, a besar otras chicas más... No quería cederle su escoba a Blaise.
Ginny perdió a Luna en el camino entre la masa de estudiantes ubicados en la sala. Se confortó cuando terminó la canción de un zopenco tuerto y escuchó "Do the Hippogriff" de The Weird Sisters, su banda favorita. Le dio un trago a una bebida de whiskey que alguien había dejado por ahí, y cantó la canción sin pudor.
-Adoras esa canción- alguien le susurró cerca de su oído y le tomó del brazo. Se topó con unos ojos verdes y cabello despeinado azabache. -¿Podemos hablar?- inquirió a una Ginny pasmada.
-¿Y de qué, Harry?- manifestó con frialdad, no quería que se enterara que aún le temblaban las piernas cuando le tenía cerca.
-De nosotros, Ginny. Me has estado evadiendo desde que entramos a Hogwarts- le respondió Harry preocupado. La pelirroja le miro de pies a cabeza, vestía su usual pantalón de mezclilla y una camisa de botones negra a cuadros. -Quiero saber por qué- su corazón se aceleró. Harry seguía teniendo ese toque en ella.
-No hay nada que decir, Harry- ¿Y por qué estás enojada con Harry? Porque se volvió un maldito engreído...Pero ha venido a disculparse, ¿tiene algo de mérito eso, no?
-Ginny...- la pelirroja se soltó del agarre y despegó la mirada del chico, que solo lograba confundirla más. -¿Ya no sientes nada por mí?- le paso una mano por la mejilla. Ginny se debilitó con la caricia y lo miró. -¿Hay alguien más?- quiso saber Harry con sus ojos de cordero. Ginny no supo que decir y se quedó en silencio, mirando el verde de sus ojos. La música del lugar llenaba sus oídos, pero Harry era lo único que escuchaba.
-No hay nadie más, Harry- le confesó ligeramente sonrojada. El morocho sonrió aliviado.
-¿Quieres bailar?- le pidió sin más. Ginny sabía que el chico tenía dos pies izquierdos, la danza no era lo suyo... y aún así, te mueres por bailar con él. Harry le miraba expectante con su mano extendida hacia ella. La pelirroja se debatió unos segundos, antes de tomar su fuerte mano. Harry le llevó a la pista sin quitarle la vista de encima. -Luces hermosa- le dijo antes de tomarle por la cintura. No puede ser que aún me ponga nerviosa cuando estoy con él... ¡Ya has estado cerca de él, Ginny!, se regañaba la pelirroja. Pasó sus manos por sus anchos hombros.
-Gracias- Harry la apretó hacia él. Bailaron lentamente, sólo ellos dos. Nadie más importaba en ese momento. Ginny recargó la cabeza en su pecho y Harry le dió un suave beso en la coronilla.
Luna observó a Ginny y Harry en una esquina bailando con su propia música. A ella le parecía que ambos eran el uno para el otro; Ginny era fuerte, decidida, alegre y Harry podía ser más tranquilo y reservado, pero eso equilibraba las cosas. Caminó alrededor de la sala, admirando las maravillosas luces que colgaban del techo, dándole al lugar un aspecto como de otra dimensión. Me pregunto que tipo de magia habrán utlizado para que esa gran esfera brille... Luna tenía los pensamientos en otras cosas, cuando divisó a una cabeza castaña alejada en un rincón, sentado en un sillón con un vaso de whiskey en la mano. La rubia se aproximó para hacerse escuchar.
-¿Theodore?- los inexpresivos ojos verdes le devolvieron la mirada. Sus ojos denotaban tristeza, cubiertos por una capa de frialdad que asustó a Luna. -¿Por qué estás aquí... solo?- manifestó con un tinte nervioso, arrugandose su short blanco con la mano. Theodore le sostuvo la mirada unos segundos antes de darle un fuerte trago a su bebida. Luna pensó detenerle, pero no sabía cómo reaccionaría el slytherin.
-¿Acaso te importa?- refutó Theo arisco, luego de terminarse de un solo trago la bebida. Luna parpadeó ante su hostilidad, sin duda, estaba ebrio.
-Si, me preocupas- confesó sin pensarlo. El Slytherin abrió los ojos sorprendido y se puso de pie tan rápido, que Luna creyó que se marearía.
-¿Por qué?- demandó Theo confundido. Luna a su lado, parecía diminuta; Theo era casi dos cabezas más alto y la chica necesitaba inclinar toda su cabeza para verlo.
-No lo sé. Sólo me preocupas- Luna respondía con tal sinceridad, que no parecía pensar en las consecuencias. Theo, aún con el vaso de whiskey en mano, respiraba entrecortadamente, sin quitar la vista de Luna. Se acercó unos centímetros más a la rubia, acortando la distancia entre ellos. Luna casi no respiraba de la emoción de sentir al chico tan cerca; a esa distancia, podía apreciar las pequeñas motas cafés en los verdes ojos de Theodore. Es más guapo de cerca, pensó Luna sonrojada. Sus miradas se conectaron por lo que a Luna le parecieron horas, aunque quizá fueron sólo unos segundos. Entonces, se rompió esa conexión y la fría capa que cubría sus ojos, apareció de nuevo.
-No deberías...- le advirtió Theo con dureza. -Luna- acto seguido se marchó. Sin embargo, había pronunciado su nombre de una manera tan especial, que erizó cada vello en el cuerpo de la chica. Suspiró mirándolo perderse entre la animada gente que bailaba en la pista. Ella sabía que no era la más bella, ni la más simpática y mucho menos, la más popular pero tal vez, sólo tal vez, pudiera llegar a gustarle a Theodore Nott algún día...
Hermione buscaba entre los estudiantes a un rubio alto de ojos grises. Se encontró con Theodore Nott y Richard Duffman, bebiendo en un lado de la barra. Sabía que debía estar cerca.
-¡Eh, Granger!- Blaise Zabbinni le llamó sentado unos bancos más allá en la barra. ¡Bingo! -¡Granger, ven aquí!- le volvió a gritar el moreno. Hermione se acercó a él, buscando alrededor al hurón.
-¡Zabbinni, dime dónde está Malfoy!- le gritó por sobre la ruidosa música. Blaise apenas si escuchaba, se balanceaba en la silla como mecedora.
-¿Para qué lo quieres?- le pregunto desconfiado, entrecerrando los ojos. Hermione miró el vaso de whiskey delante.
-Sólo dime donde está, Zabbinni- le ordenó cruzándose de brazos. Blaise le echó una mirada nada despistada a la castaña.
-Malfoy tenía razón, es divertido hacerte enojar- le sonrió mono, acercándose un poco a la chica.
-¿Sí? A mi me resultaría diverto golpearte justo ahora- le amenazó. Blaise no se intimidó. -¿Eso no te lo contó Malfoy? ¿La cantidad de veces que lo he golpeado?- preguntó enojada Hermione.
-¿Sabes Granger?- le dio un trago a su whiskey. Hermione quiso hacer cuentas de cuantas llevaría ya. -Me gusta que las chicas sean rudas- le guiñó un ojo coqueto. Claro que, esa era la imágen que el creyó dar porque más bien parecía hacer bizcos.
-Escucha, Zabbinni- el moreno le mostraba su mejor sonrisa. -Estoy segura que ya has tomado demasiado y no sabes lo que dices- Zabbinni rió como tonto. -Sólo dime dónde está- Hermione recorrió la pista con la mirada.
-¿Le harás daño?- cuestionó un muy sonriente Blaise.
-Si, mucho- afirmó perversa. El chico tomó más whiskey.
-De acuerdo- cerró los ojos un segundo. -Te propongo algo, Granger- Hermione no le prestó atención, una cabezita rubia parecía moverse entre la multitud. -Tú me das un beso y yo te digo donde está metido Malfoy- le propuso Blaise. Hermione lo miró estupefacta, sin expresión.
-Haré de cuenta que no escuché eso, Zabbinni- acordó la chica tranquila, después de razonar y descubrir que la violencia no era el camino con un Blaise ebrio. El moreno pidió otra bebida.
-¿Qué tiene de malo, Granger?- dió un golpe a la barra con la mano, sacandole un susto a la castaña. -Eres muy atractiva e inteligente...- le entregaron su whiskey cargado y tomó un trago. -En fin, Granger. Sólo dame un beso- le dijo sinvergüenza acercándosele con la boca parada.
-No, Blaise- la gryffindor se alejó del chico, que apenas si podía hablar. -Lo encontraré sin tu ayuda, gracias- replicó Hermione, decidida a irse.
-¿Por qué prefieres a Malfoy, Granger?- preguntó infantilmente Blaise, Hermione se detuvo y lo miró. Así es. Zabbinni ya está más que ebrio, pensó Hermione sarcástica. -¿Te gustan más los rubios? Eso es denigrante, Granger- le acusó Blaise. Hermione rodó los ojos.
-Yo no discrimino a la gente por su color, Zabbinni- rectificó Hermione perdiendo la paciencia. Blaise chasqueó la lengua.
-Entonces, ¿qué defecto le ves a esta hermosura frente a ti?- Blaise se puso en una posición sexy, recargándose en la barra con una mano. Hermione quiso reírse del chico, pero se tapó la boca con una mano. -Ya, Granger, no te sientas apenada por tu fuerte atracción hacia mí- tomó otro trago. -Sé que me deseas fervientemente- le hizo un gesto con la mano como de un tigre gruñendo. La castaña no pudo aguantar más y se carcajeó del Slytherin.
-Claro, Zabbinni. Te deseo con pasión- le siguió el juego entre risas. Se agarró de la barra para no caer al piso de la risa.
-En tal caso, bésame- le ordenó mordiéndose el labio juguetón y le tomó la mano derecha, acercándola a él.
-¡Zabbinni, eres un imbécil!- le soltó Hermione, quitándose de su agarre y Blaise se ofendió.
-Heriste mis sentimientos, Granger...- le culpó Blaise fingiendo llorar en la barra. -¡Ve a buscarle a él!- Hermione le miró fijamente. ¿Por qué todos los Slytherins son bipolares? -Se fué por ahí- le señaló un lugar a la izquierda. -No me lastimes más, Granger, vete- le dió la espalda y se terminó su bebida de un trago.
-Zabbinni, yo no...- ¿Me voy a disculpar con Zabbinni? ¿Has perdido la cabeza, Hermione? - Yo no quise lastimarte- De acuerdo, esta es la cosa más extraña que he hecho... pedirle disculpas a un Slytherin.
-No digas nada, Granger- se enfurruñó el moreno. -Todo ha quedado en el pasado- le dijo Blaise. De todas formas, no recordará nada mañana con la resaca. Hermione se fue por el punto en que le había señalado Blaise, y como por arte de magia, Malfoy apareció de espaldas a ella, conversando con una pelirroja de Slytherin, Emma Garlton.
-¡Malfoy!- le gritó con fuerza. El rubio se giró desconcertado hacia la gryffindor.
-Ah, Granger- una sonrisa de medio lado apareció en su rostro. -Te alcanzo en un momento, Emma- la slytherin le lanzó una mirada despectiva a Hermione, sin embargo, pareció recuperar el humor cuando Draco le dió un beso en los labios, sacándole un risita tonta a la pelirroja. Draco se dirigió hacia ella con parsimonia, y Hermione no pudo evitar apreciar lo atractivo que lucía Malfoy con ese look casual, iba de sastre, como siempre, lo diferente era su rubio cabello suelto, cubriéndole la frente y parte de los ojos esa noche. -¿Qué ocurre, Granger?- le espetó el rubio cuando se colocó a su lado.
-¿Por qué no me dijiste que harías una fiesta, Malfoy?- el rubio le dio un trago a su whiskey mientras la escuchaba. -Sabes que están prohibidas las fiestas, Malfoy. ¡Y tú, que eres un premio anual, deberías saberlo!- le echó en cara. Malfoy torció el gesto y dejó el vaso cerca de ahí.
-No te lo dije porque te conozco Granger- respondió Draco sereno. A Hermione no le gusto ese tono de voz. -Sé de tu obsesión con ser una sabelotodo responsable. No dudarías en desarmar todo esto por quedar como una buena prefecta con McGonaggall- ironizó el rubio.
-Es mi deber como prefecta, Malfoy- le refutó. Malfoy rodó los ojos y se dió media vuelta. La castaña se mordió el labio inferior, sintiéndose una completa santurrona. -¿Qué pasaría si te demuestro que no soy siempre tan responsable?- Draco se giró con una ceja levantada. -¿Sino te acusara con McGonaggall por violar cientos de reglas?- Draco se acercó a la castaña, se agachó hasta su oreja y le susurró:
-¿Estás segura de poder controlar esa boquita, Granger?- expresó sarcástico. Hermione se cruzo de brazos con altivez.
-Claro que puedo, Malfoy- alegó molesta. Malfoy asintió examinándola.
-¿Y qué hay de divertirse, Granger? ¿Podrías beber?- le apostó Draco. Hermione discimuló su incomodidad.
-Si- tragó saliva. ¿En qué te vas a meter, Hermione? ¡Sé sensata! En Hogwarts queda estrictamente prohibido el ingerir bebidas alcóholicas... Y el hacer fiestas y sin embargo, lo estás permitiendo... -Demonios- murmuró la chica. No podía ganarle a su razón.
-¿Qué, Granger? ¿Te estás echando para atrás?- Hermione levantó el mentón.
-No, Malfoy. Acepto el reto- ¡NO! ¡No, Hermione!, se decía. ¡Aunque quedes como una patosa, no aceptes! Draco le sonrió juguetón y caminaron rumbo a la barra, uno junto al otro. ¡Hermione, era una broma! ¡No aceptes! Nunca has tomado en tu vida más de dos cervezas de mantequilla... ¿qué tal si haces alguna estupidez? Llegaron con el muchacho que servía las bebidas, Malfoy estaba más que divertido.
-¿Lo harás, Granger?- Draco se sentó en un banquito con una mano recargada en la barra. Hermione se sentó también.
-Mírame- le incitó Hermione. -Una cerveza de mantequilla- le pidió al Slytherin detrás de la barra. Draco rió.
-No te creo, Granger. De verdad lo harás- El slytherin le entregó la cerveza a Hermione. -¡Salud, Granger!- Draco levantó su vaso con whiskey y Hermione le imitó. -¡Porque no sigas siendo la misma cabezota, santurrona y fastidiosa Granger!- celebró Malfoy y tomó un trago. Hermione le dió hasta el fondo. -Granger... más despacio- le instó el rubio. Hermione se terminó su cerveza y le miró orgullosa.
-¿Qué tal, Malfoy? También sé divertirme- pidió otra al muchacho de las bebidas. Draco le miró entre preocupado y divertido. Si Granger llegaba a hacer una tremenda payasada borracha, sería su culpa porque él la retó a hacerlo... Y por otro lado, lo recordaría toda su vida. La noche que Granger se pasó de copas y bailó sobre la mesa... -¿De qué te ríes, Malfoy?- le preguntó antes de tomar de su cerveza. Ya sentía el efecto del alcohol recorrer sus venas.
-De ti, Granger- contesto con su sonrisa de medio lado.
-¿De mi? Déjame aclararte algo, Malfoy- parecía molesta con sus ojos entrecerrados y su dedo índice izquierdo apuntándole- Tú te paseas por la escuela simulando ser lo mejor que le pudo pasar al planeta por existir- Draco rió, era una irónica forma de describirse- Piensas que estás hecho a mano- le miró despectiva- Para mi gusto, eres un simple metrosexual- Draco eliminó cualquier rastro de broma en su rostro. - Hasta podrías pasar por gay si no fuera tan pública tu vida amorosa- Hermione dió otro trago. -Todos conocen a quien te tiras y a quien no. Eso es repugnante- terminó Hermione. Draco se contenía con el rostro endurecido y sujetaba fuertemente su vaso de vidrio. -No eres más que un chiste para todos- Draco le mataba con la mirada y Hermione temió haber tocado una fibra sensible.
-¿Crees que tú no eres patética, Granger?- Hermione le sostenía la mirada- ¡Merlín, eres la chica más dramática que conozco! Te la pasas escondida entre tus libros, huyendo de los sentimientos que tienes hacia la zanahoria- Hermione abrió los ojos atónita. -Es de conocimiento general que babeas por él- Draco si que sabía darle donde le dolía- Y la comadreja te cambió por la insulsa de Brown- negó con la cabeza, burlón. -¡Que cosa más humillante ser plato de segunda mesa de la comadreja!- Hermione se sentía pisoteada por los comentarios de Malfoy, trago duro para no llorar. -Sólo causas lástima, sabelotodo. Todos hablan a tus espaldas de lo ridícula que te veías lloriqueando en los pasillos por el pobretón- Malfoy estaba inexpresivo, conocía el poder de sus palabras. -Tú eres la patética, Granger- dicho esto último se fue de ahí, perdiéndose entre tanta gente. Hermione ni lo miró, tenía los ojos humedecidos, a punto de llorar. El mentecato de Malfoy le había tocado ahí donde más le dolía, su orgullo.
-¿Hermione?- alguien le tocó del hombro. La castaña se giró lentamente y se topó con los ojos grises de Alphard. -Hermione, ¿estás bien?- le sostuvo de los hombros y le miró directamente. La castaña se limpió las pequeñas lágrimas con el dorso de su mano. -¿Estabas llorando?- preguntó Alph angustiado.
-No, Alph- negó Hermione tragando el grueso nudo en su garganta. -Estoy bien- aseguró. El ojigris no pareció creerle, aún así tomó lugar a su lado. -¿Y cómo supiste de esta fiesta?- desvió el tema, jugando con su tarro de cerveza.
-¿Estuviste tomando, Hermione?- Alph no se había percatado del vaso de whiskey. Hermione aún con los ojos húmedos, le sonrió ligeramente.
-Es una fiesta, Alph- intentó quitarle importancia. ¿Yo dije eso?
-Oh- Alph estaba igual de sorprendido por su respuesta. -Claro, si- le pidió un whiskey de fuego al slytherin detrás de la barra. -No creas que soy de esos que creen que las mujeres no deben tomar, pero tú no te ves de esas- aclaró Alph. Hermione sonrió.
-No lo soy. Esta noche ha sido la excepción- Hermione comenzaba a sentirse mareada.
-En tal caso, ¡salud!- Alph le sonreía alegre mientras chocaban las bebidas.
-No me has dicho cómo supiste de la fiesta- insistió Hermione sin llevarse la cerveza a los labios. Un gramo más de alcohol y estaría igual de borracha que Zabbinni.
-Draco me ha invitado- respondió Alph luego de terminarse de un trago su bebida. El barman le ofreció otra. -Y supuse que tu estarías- agregó acortando las distancias. -Quería verte- articuló con voz grave por el whiskey. Hermione nunca le vió más apuesto que esa noche. Su cabello lucía negro por la poca luz que allí había, sus ojos grises brillaban tanto que parecían dos faros, su boca sonrosada estaba muy cerca, además, su camisa polo vino le marcaba perfectamente sus brazos y pecho. Le gustaría pasar las manos por su marcado abdomen y... ¡Oh, diablos! Ya estoy borracha.
-Yo también te quería ver, Alph- se acercó otro tanto con los labios expectantes.
-¿En serio?- el moreno acortó por completo las distancias y la besó. Le pasó los fuertes brazos a la cintura, estrechándola contra su cuerpo, bajando a ambos de los bancos. La castaña le pasaba los dedos por su cabello, jalándolo hacia ella. El beso fue tierno al principio, pero Hermione, dejándose llevar por el alcohol dentro de ella, se encendió con el roce suave de sus labios. Le lamió los labios y se encontraron con la humedad de sus lenguas. Alph subió la mano lentamente desde su cintura baja hasta su cuello, causándole escalofríos. Gimió involuntariamente cuando le mordió el labio inferior. Hermione bajó las manos de su cabello a su pecho, donde dibujó unos círculos imaginarios. Continuaron besándose, aumentando unos grados su temperatura.
-Hermione...- Alph le despegó de su boca suavemente. Ambos respiraban con dificultad. Hermione sentía bajo sus manos el corazón de Alph latiendo rápidamente. -Nos estamos dejando llevar...- expresó con los ojos cerrados, intentando controlar su respiración. Hermione no sabía que le había impulsado a portarse de aquella forma, ¿sus hormonas? ¿el alcohol? ¿despecho por Ron? ¿furia por las palabras de Malfoy?
-Si, tienes razón- aceptó. En cuanto Alph le soltó, Hermione sintió que se le movía el piso y casi cae si no es por Alph, que la tomó por la cintura. -Creo que estoy mareada- declaró avergonzada. Alph le sonrió con dulzura.
-¿Quieres que te lleve a tu habitación?- se ofreció el chico.
-No, yo puedo- Alph le soltó y tropezó con sus propios pies. Alph la agarró por la cintura, ayudandole a caminar.
-Déjame llevarte a tu puerta- Hermione asintió. Se las ingeniaron para cruzar a la multitud de estudiantes y llegar a la habitación de Hermione. Alph abrió la puerta por ella. -Listo, sana y salva- Hermione hizo un amago de sonrisa.
-Espero que esto no te de una mala impresión de mí...- le aclaró la castaña. Alph rió. -Y perdón por lo de hace unos momentos, no quise lanzarme sobre ti...- Alph le interrumpió abruptamente besándola en los labios de nuevo. Hermione le correspondió y le abrazó por los hombros.
-Me encanta que lo hicieras- manifestó feliz cuando se separaron. Le acarició la mejilla. -Duerme bien, pequeña- le dió otro beso rápido en los labios rosados.
-Buenas noches, Alph- Hermione cerró la puerta, dejando atrás el ruido de la música de la fiesta. Se recargó en la puerta y se puso una mano en el corazón mientras soltaba un suspiro. ¿Se estaba enamorando de Alphard?
Me encantó la parte de Ginny- Harry T-T ... ellos son tal para cual :) No sé como ha quedado la parte del beso entre Herms -Alph... Que les ha parecido el capitulo? Valió la pena la espera? Por cierto, pasen a mi perfil para que chequen mis fotos de cómo me imagino a Alph, Blaise y Nott ;) Aclaraciones: En mi historia, Hedwing no ha muerto u.u Fue muy triste que le hayan matado en los libros... no quiero hacer lo mismo.
Respuestas a sus reviews:
Serena Princesita Hale: ¿Eso del infarto es bueno o malo? :P saludos!
minerva91: jaja eso sería sumamente gracioso! xD justo donde maás le duela :P graxias x tu review! :)
Yuuki Kuchiki: Muchas gracias yuuki! :D Que tu año este igual, lleno de dicha! n.n disfrutaste el nuevo capi? saludos! :)
Pequinessa: Primero que nada, gracias x tu review ^^ Me has dado un resumen detallado de lo que te ha parecido el capi y lo agradezco. Segundo, déjame aclarte algunos puntos de tu comentario: has dicho que porque he cambiado tanto fisicamente a Herms, pues bien, ha sido porque como has dicho, Draco es un casanova(pero solo con las "sangres limpias", no lo expliqué anteriormente porque pensé que sería claro) y toooodas las chicas con las que ha salido son guapas... Hermione no tenía como competir a aquello, por eso le hice el cambio y que todos le vieran linda, incluso él. Además, hay que admitirlo, el amor no se basa solo en sentimientos, también tiene que haber atracción física ;) Después has mencionado lo de ponerla en ridículo... yo no lo había visto de esa forma hasta que lo dijiste. Realmente me pareció divertida la situación y pensé que a uds tmb les daría gracia :P y lo de no haber visto el cuerpo de otros de sus amigos, tienes razón, debió ver el de Harry o Ron, pero ninguno como el de MAlfoy ;D jajaj vale, va en serio! xD Era para demostrar que a Hermione tmb le comenzaba a atraer Malfoy. Y dices que escribo mal algunas oraciones... será que hablo (escribo) muy aprisa? Tendré muy en cuenta tu comentario! ;D Bueno, espero que con esto ya no te desagrade tanto el capi anterior :) Igual, has dicho que te ha gustado, pero quería que supieras porqe lo escribi así... Gracias por tu review, Pequinessa! ^-^saludos!
Gaby SJ: Gracias Gaby! Continua con la historia! :D
china lop32: que bueno que te gustó! :B jaja y como te lo imaginas exactamente? saludos! :D
Maryel Tonks: Feliz año a ti tmb, Maryel! Tu review me encantó! :) has acertado en cuanto a Ron, han sido celos de que ahora todos le miren y el llegue a quedar en segundo plano para Hermione! ;D Lo de Alph... eso no puedo decirtelo, porque sería decirte el desenlace ;P jaja pero es una buenísima pregunta! dejemosle en: quizá si, quizá no... todo puede pasar! :D sigue comentando! saludos!
Chibi Nekoo Kuroii: Hey, gracias, Isabel! La verdad es que, me sorprende cada dia la cantidad de personas que leen esta historia! Supongo que ha sido tanto fic que he leído, que he juntado un poco de todos en éste! x) Gracias por recomendarlo! :D Saludos!
Sakura Kuran-Haruno: Ginny le ha dejado muy bonita! Todos se han quedado con la baba xD Feliz año a ti tmb, Sakura! ^^ No te preocupes, tarde pero seguro ;P jajja que bueno que te ha gustado! Sigue leyendo que la historia se va poniendo buena :D Espero que hayas comido mucha rosca de reyes jijiji yo si :P chaoo! saludos :)
Hechizada517: Que bueno que te has metido en los Dramiones! x) jajaj nunca saldrás! :P son muy adictivos... jaja a mi tmb me resultan divertido lo de cursivas ^^ En cuanto a Ron... bueno, nunca me ha gustado mucho la pareja Ron- Herms y digamos que lo hago evidente en esta historia :P además los pelirrojos no son lo mío, una vez sali con uno y resulto ser un completo imbécil! no deberia ser tan malvada con Ron, vdd? xD Serás una buena lectora si continuas escribiendome reviews :D jajja me encanta que ya todas se imaginan el rumbo del fic... estarán acertando? o se equivocarán? Lo de los prefectos puedes buscarle en la web, ellos no pueden bajar puntos como los profesores hacen. Gracias por tu review! Sigue leyendo! n.n
De verdad, gracias x sus reviews a todas! Me animaron a escribir este nuevo capitulo! Así que no duden en dejarme su comentario al respecto! Incluso un "Actualiza, Rose! Te estás tardando" se vale, eh! :P jaja
Saludos y abrazos a todas,
Rose Malfoy-Black.
