¿CELOS DE GRANGER?

Hermione intenta olvidar a Ron y conoce a Alph, que resulta ser primo de Draco Malfoy. ¿Qué siente Malfoy cuando se entera? ¿Y cuando los ve juntos besándose? No, no debería sentir esas ganas de golpearlo...

Bonjour! ¿Cómo están, chicas? Espero que bien, disfrutando de las bajas temperaturas; ¡me encanta el invierno!^^ ¡Les deseo a todas ustedes un excelente año! (Ya sé, la fecha ha pasado, pero nuevas lectoras se han añadido y no les dije feliz año n-n)

GRACIAS A TOODAAS POR SUS REVIEWS! En serio, no saben lo feliz que me hizo ver sus comentarios al día siguiente. :D

Disclaimer: Todo esto le pertenece a J.K. Rowling.

Ahora, a leer! :)

Rose Malfoy-Black


CAPITULO 6: CITAS

Unos rayos de sol matutinos se infiltraban entre las cortinas negras de la habitación de Draco Malfoy.

-Estúpido sol- masculló molesto el rubio. Pestañeó sosteniendose la cabeza, sentía que le estallaría de un momento a otro. Maldita jaqueca. Draco se levantó con cuidado de no hacer movimientos demasiado bruscos, tomó su varita y cerró las cortinas. Si yo estoy así, no quiero ni imaginarme a Blaise, pensó divertido. Salió de su habitación, directo al baño. El lugar era un total desastre, vasos tirados en el piso, las luces aún encendidas y brillando en el techo, botellas semi-vacías por doquier y... Blaise tirado en el piso.

-Blaise- le habló bajo, meneándolo por el hombro. -Blaise- subió el tono de voz y el moreno gruñó. -Levántate- le ordenó.

-No- se giró del otro lado. Draco sacó su varita y le lanzó un Aquamenti. Blaise se levantó de inmediato. -¿Qué rayos te ocurre?- se tomó de la cabeza. -¡Oh, diablos!- se sentó de nuevo. -Tengo un horrible dolor de cabeza- le dijo cerrando los ojos. Draco se dirigió en silencio a tomar una ducha. -Malfoy, ¿me quedé dormido aquí?- le pregunto confundido.

-Si- confirmó. Cerró la puerta y se deshizo de sus bóxers negros. Abrió la llave caliente y buscó en el botiquín sobre el lavamanos algo para el dolor de cabeza. Tomó unas pastillas y apareció un vaso de agua. Abrió el grifo del agua caliente, recordando lo de la noche anterior... Había disfrutado con creces que la santurrona de Granger se pasara de copas, aunque no tanto lo que dijo. ¿Cómo podía resultarle gay? ¡Por Merlín, era más hombre que cualquiera que Granger hubiera conocido! Definitivamente había dañado su ego masculino, por eso dijo lo que dijo sin pensarlo. Se paso una mano por el rostro frustrado. No disfrutó como debería al ver la reacción de la castaña... Vió en ella dolor y no le gustó. ¿Qué diablos me pasa? ¡Toda mi vida he fastidiado a Granger y esta vez no sentí la misma satisfacción! Draco se adentró en el agua, el calor empañaba los espejos. Después estaba su primo Alphard. Le había visto acercarse a ella y minutos después le tenía la boca hasta la garganta. ¡Por Merlín, Morgana y todos los magos! Una cosa era que le confesara su primo que le gustara y otra muy diferente era que le succionara la boca a la sangre sucia delante de todos. Fue totalmente desagradable la escena, sobretodo porque Granger parecía querer arrancarle la ropa a Alph. Se enjabonó el cuerpo ensismado en sus pensamientos. Luego de presenciar aquello, comenzó a embriagarse de verdad. Estaba muy entretenido con la boca de Daphne Greengrass, quien le había invitado a bailar, cuando abrió los ojos y vió a Granger y Alph besándose apasionadamente afuera de la habitación de ella. Dejó que el agua cayera sobre su cabello, apoyando sus manos en la pared. Interrumpió el beso con la slytherin y miró la romántica escena estupefacto. ¿Qué no les bastó con el beso de la barra? -Drakito, ¿que pasa?- le pregunto Daphne acariciándole los hombros. Draco la ignoró. -¿Qué miras?-siguió la dirección de su mirada. -¿Es la sangre sucia de Granger?- inquirió con asco. -No puedo creer que se haya conseguido a alguien- Hermione cerró la puerta y Draco miró la sonrisa tonta en los labios de Alph. Draco se quitó a Daphne de encima y se alejo de ahí disgustado. - ¡Draky! ¿A dónde vas? ¡Draky!- le llamaba Daphne siguiéndolo. -Déjame en paz- algo en su voz y sus ojos hizo que la chica se detuviera. Fue por una bebida más fuerte a la barra, no sabía por qué pero quería olvidarse de todo. El chico de slytherin le dió una bebida de aspecto oscuro y espesa, se la tomó de un trago sin preguntarle que era; sintió el efecto de inmediato, pidió otra para llevar y desde ese momento tenía lagunas en su memoria. Lo único que recordaba era haber estado con muchas chicas en uno de los sillones. Cerró la llave de la regadera. Tomó una toalla blanca, se la enrolló y abrió la puerta.

-¡Malfoy!- Zabbinni yacía acostado sobre la barra en todo su esplendor. -¿Tienes algo para la resaca?- le preguntó Blaise.

-Si, tómalo del baño- Draco escuchó el estrepitoso sonido provocado por Blaise al intentar levantarse, en vano, y caer al piso.

-Está arriba del lavamanos- le indicó con indiferencia, pasando de él.

-Ok- respondió con la cara besando el suelo. Draco caminó con garbo a su dormitorio cuando la puerta de Hermione se abrió.

-¡Zabbinni! ¿Estás bien?- le socorría Hermione preocupada por el chico tirado en el piso. Draco se giró.

-No lo sé, Granger. Quizá no pueda volver a caminar- dramatizó Blaise. Draco rodó los ojos, Blaise estaba fingiendo todo para que Granger le atendiera.

-¿Cómo que...? ¡Tengo que llevarte a la enfermería!- declaro la castaña volteando al moreno. -¿Puedes caminar?- Draco sonrió malicioso.

-Claro que puede, Granger- contestó Malfoy por él. Hermione se percató de su presencia y le miró pudorosa de pies a cabeza. ¿Acaso no tiene ropa?, se preguntó Hermione.

-No es cierto- Blaise le mostró el dedo medio a Draco, aprovechando que Hermione no le miraba. -No puedo caminar, Granger- le mintió Blaise.

-¿Por qué no en lugar de quedarte ahí mirando, me ayudas, Malfoy?- Hermione le pasó un brazo por la cintura a Blaise. Malfoy siguió el movimiento con recelo.

-¡Porque no tiene nada más que una simple jaqueca, Granger!- Hermione le miró altiva y soltó a Blaise, dejándole caer al piso. Draco sonrió de medio lado, eso seguro le dolió a Blaise. Hermione se le acercó.

-Eres imposible, Malfoy- Draco le observó detalladamente en ese momento que le tuvo enfrente. Tenía la maraña de pelo castaño suelta, su rostro libre de maquillaje le resultó muy bonito con sus largas pestañas oscuras y sus labios sonrosados. Llevaba una pijama de ositos muy ridícula. -Tu mejor amigo está tirado en el piso, sin poder moverse y a ti no te interesa- le reprochó Hermione. Blaise se burlaba de Draco desde el piso.

-¿Y por qué rayos te interesa el bienestar de Blaise, un Slytherin?- replicó Draco enfadado.

-¡Porque es un ser humano, Malfoy!- le gritó Hermione. -¿No es esa una razón suficiente?- Draco miró cómo su pecho subía y bajaba, estaba muy alterada. Con todo y la pijama gigante, podía apreciar las dos singularidades debajo de este.

-Granger- se obligó a levantar la vista a sus ojos. -Blaise está bien- señaló a su amigo. El moreno parecía dormido con los ojos cerrados y una pata chueca. ¡Estúpido, Blaise! Ahora juega al muerto, pensó Draco molesto. Hermione se tapó la boca asustada. -No, Granger- le calmó Draco. -Está jugando, no está muerto- para colmo del rubio, Blaise sacó la lengua. Se acercó al slytherin y le movió con el pie. -Blaise- el chico no respondía. -¡Blaise!- le metió el pie a la boca. Blaise no se movió. Demonios, parece que sí le pasó algo, se dijo Draco.

-¡Malfoy!- Hermione le empujó lejos de Blaise. -¡No hagas eso!- le regaño. Se hincó junto a Blaise. -Ahora ve a cambiarte...- le miro significativamente. ¿Qué? ¿No podía ir en toalla? - No puedes ir así- le dijo Hermione, respondiendo a sus preguntas. -Debemos ir a que lo revise la Señora Pomfrey- Draco le miró de mala gana.

-Como digas, Granger- expresó irónico. Blaise seguía sin moverse. Se dirigió rápidamente a su cuarto, se puso lo primero que encontró: un pantalón negro de vestir, su cinto y una camisa de manga larga del mismo color. -Vamos a levantar a este desgraciado- pronunció Malfoy con cinismo entrando de nuevo. Juntos, tomaron a Blaise por la cintura. Hermione, que era más baja de estatura, apenas si alcanzaba a Blaise. Salieron de la sala común, Draco le cargó para saltar por el retrato.

-Malfoy, no creas que he ignorado el hecho de que la sala es un desastre- comentó Hermione en el pasillo. -Tienes que limpiarla- agregó.

-¿No puedes evitar ser insoportable, Granger?- la cabeza de Blaise se recargó en su hombro.

-Pues yo no pienso limpiar tu mugrero, Malfoy- alegó Hermione, masajeándose la frente. También presentaba resaca. -¿Por qué no limpiaste cuando terminó la fiesta?- quiso saber Hermione mirándole por el rabillo.

-Siempre tan curiosa, Granger- respondió Draco burlón. Miró a Hermione. -Me quedé dormido, ¿de acuerdo? Estaba ocupado- le confesó.

-Claro, entiendo- aseguró Hermione con una sonrisita. Sabía a lo que se refería cuando decía que estaba "ocupado". -Ajeteadro con alguien- expusó la chica mirando al frente. Draco se volvió hacia ella divertido.

-¿Estás insinuando que si pase la noche con alguien, Granger?- formuló Draco con una ceja levantada. Blaise se resbaló cuando Hermione le soltó nerviosa y Draco no pudo con la carga; se estampó contra el piso como un muñeco de trapo. Draco gruño al momento que lo levantaba. Ojalá te haya dolido, pensó con sorna. Hermione le ayudó. -Morirás con la duda, Granger. Ante todo, soy un caballero- proclamó solemne. Hermione resopló. Zabbinni pesaba lo mismo que un elefante.

-En realidad no me interesa, Malfoy-expuso orgullosa. -Tus aventuras amorosas me tienen sin cuidado- Draco le miró de perfil.

-Entonces, no deberías hacer comentarios que demuestren lo contrario, Granger- argumentó Draco con frialdad.

-Yo no...- se interrumpió. -¿Sabes qué? Ya no discutiré contigo, Malfoy. No tiene caso- se encontraban ya en el cuarto piso.

-Ni yo, Granger. Tengo un dolor de cabeza- se tocó la frente- que aumenta con tu voz chillona- Hermione le fulminó.

-¿Voz chillona?- sin querer, su voz salió más aguda a causa de la incredulidad. -¡Mi voz no es chillona, Malfoy!- Hermione bajaba los escalones encolerizada.

-¡Merlín, Granger! Casi me rompes los tímpanos- ironizó Draco.

-¿Por qué no te vas por un tubo, Malfoy? ¡Piérdete!- le gritó Hermione sulfurada.

-No puedo, Granger- respondió Malfoy con una sonrisa típica de él. Hermione bufó. -¿Quién te molestaría en tal caso?- llegaron al primer piso. La señora Pomfrey soltó un gritito.

-¿Pero qué le han hecho?- cuestionó la enfermera acercándose a Blaise. -¿Qué pasó?- miró a Draco, esperando una respuesta. Entre todos, colocaron a Blaise en una cama.

-Se cayó de las escaleras- fue la mejor excusa que pudo formular. Hermione le escudriñó suspicaz.

-Pero si tu dijiste que sólo era jaqueca por...- empezó Hermione.

-No, Granger. Se tropezó- le acalló Draco malhumorado.

-Muy bien, chicos- la enfermera se acercó con su botiquín de primeros auxilios al slytherin. -Gracias por traerlo, yo me encargo- Draco y Hermione se hicieron a un lado. -Vayan a sus salas- les indicó. Draco no necesito que se lo dijeran dos veces y se marchó. Luego de unos segundos, los pasos rápidos de Hermione resonaron en las paredes.

-Qué poco interés en tu amigo, Malfoy- comentó Hermione indignada, alcanzándole.

- Deberías cuidar lo que dices, Granger- replicó exasperado dando grandes zancadas.

-¡Fue un error!- reconoció Hermione con cansancio.

-Estuviste a punto de decir algo que nos pudo dejar castigados por semanas, Granger- argumentó Draco subiendo de dos en dos las escaleras.

-Ya olvídalo, Malfoy- le instó la castaña. Draco adelantó a Hermione, dobló por el pasillo, perdiéndole de vista. Ahora Malfoy se marcha indignado. ¡Que se vaya entonces! Estoy mejor sin su expresión de autosuficiencia. Hermione anduvo a su paso a la torre despotricando contra Draco, su familia y de paso, contra los slytherins. ...todos las serpientes son iguales, unos desconsiderados malcriados. Cambió la contraseña por una más amena: 'il cielo è il limite'. El cielo es el límite, en italiano; había aprendido un poco en cuarto año, cuando viajo con sus padres a Florencia. Los recuerdos de sus padres junto a ella, le asaltaron abruptamente haciéndola sentir nostálgica. Se sentó en su cama y abrazo al osito que su padre le regaló desde niña, era el único recuerdo palpable que les quedaba de ellos.


Alphard Black desayunaba en al mesa de Gryffindor con Dean, Harry y Ron. Todo este tiempo pensé que era Roger. Charlaban sobre quidditch, Harry les contaba de unas nuevas maniobras que había visto y les animaba a todos a inscribirse para la prueba de ese miércoles.

-¡Excelente, Harry!- respondía encantado Dean. -Espero quedar este año- miró a Alphard. -Alph también le gustaría entrar, ¿cierto?- Alph asintió contento de que le incluyeran.

-Sí, juego muy bien, Harry- le dijo al chico de gafas. Ron le escudriñaba sin decir nada.

-¿Y qué posición jugarías?- le preguntó Harry afable.

-Me gusta de cazador, pero en cualquiera estaría cómodo- contestó complacido. -¿Hay puesto para cazador?- quiso saber Alph.

-Bueno- miró unos lugares más allá, donde una chica de larga cabellera pelirroja figuraba. -Ginny ocupa uno de los lugares y quedan dos- Alph sonrió. -Veremos que tan bueno eres en la prueba- Dean le palmeó la espalda a su amigo.

-De acuerdo- acordó Alph feliz. -Gracias, Harry- Ron jugaba con su comida con desagrado. Alph se levantó de la mesa cuando terminó y salió al jardín con una enorme sonrisa.

-No lo dejarás entrar al equipo, Harry, ¿o sí?- cuestionó Ron.

-¿Y por qué no, Ron?- no le gustaba nada la actitud de su amigo hacia el nuevo compañero.

-¡Porque es el enemigo, Harry!- se exaltó el pelirrojo. -¡Nos alejó de Hermione! Ahora ya ni nos habla- echó un vistazo a la castaña que atravesaba la puerta del Gran Comedor con Luna y su hermana.

-Yo sigo teniendo contacto con ella, Ron. Tú eres el que se alejo- corrigió Harry. Le dolía ver a sus amigos enojados y sin hablarse.

-Ella me alejó, Harry- expresó Ron con voz baja, siguiéndola con la mirada. Harry no era muy bueno con las palabras, por lo que no supo que decir a aquello. Le paso un brazo por los hombros a su amigo, infundiéndole ánimo. Ron solo bajó la mirada cuando Hermione desapareció y siguió jugando con su comida.


Alphard leía su libro de Defensa Contra las Artes Oscuras bajo un gran árbol cuando escuchó unas voces conocidas cerca de él. Levantó la vista y se topó con Hermione cerca del lago. Su cabello rizado desprendía rayos dorados bajo la luz del sol, su maquillaje natural embellecía sus lindas facciones, usaba una blusa ligera celeste y unos jeans doblados hasta la rodilla. A su lado, Ginny Weasley y Luna Lovegood también se doblaban los pantalones y sumergían los pies en el agua. Metió un separador a su libro y se puso de pie.

-¿Qué tal, chicas?- saludó a todas con una sonrisa encantadora.

-¡Hola, Alphard!- devolvió el saludo Luna. Hermione le miraba con ternura.

-¿Quieres acompañarnos, Alph?- le invitó la castaña. Alph no pudo resistirse a la prefecta.

-¡Si, Alph! Acompáñanos- le dijo Ginny con camadería. El gryffindor se sentó junto a Hermione. -¿No quieres meter los pies al agua?- Alph no estaba acostumbrado al agua, por lo general, era hielo todo el tiempo en su país.

-Será algo extraño- se descalzó y dobló sus pantalones. -Que bien se siente- el calor le daba en la cara, abrazándolo.

-¿Qué libro leías?- Hermione tomó el libro bajo su mano. -Defensa Contra las Artes Oscuras, Avanzada- leyó la portada. Alph le miró.

-¿Qué?- preguntó divertido. Desde esa cercanía, podía oler la suave fragancia de Hermione. La chica le examinaba el rostro, se detuvo unos segundos en sus labios.

-Nada- respondió sonrojada Hermione abriendo el libro en cualquier páguina. Alph se acercó a ella lentamente.

-Eres igual de responsable que Hermione, Alphie- se burló Ginny mirando el lago con mirada perdida. Luna soltó una risita.

-Tienes razón. Hermione es la única que estudia en fin de semana- dijo con su inocente voz la rubia. Hermione y Alph juntaron sus labios, ajenos a las palabras de Ginny y Luna. Hermione sentió miles de mariposas en su estómago cuando se acercó a Alph, nunca antes se había sentido así... Alph le tomó del cuello con suavidad, acercándole más. La castaña sonreía en el beso, se sentía tremendamente feliz entre sus brazos.

-Les daremos algo de privacidad- escuchó Hermione decir a Ginny. Luna le siguió, dejándoles solos. Alph se despegó de sus labios con lentitud, Hermione se apretó contra él, impidiéndole alejarse.

-Hermione- dijo Alph entre besos. Hermione le ignoró. Sólo cuando necesito de aire para respirar, se alejaron. -¡Vaya!- exclamó Alph jubiloso con el pulso acelerado. Hermione respiraba entrecortadamente -Ha sido fabuloso- Alph le acunó el rostro entre sus manos con dulzura. Hermione se mordió su labio inferior con nerviosismo. -Me gustas mucho, Hermione- le confesó mirándola directamente. Hermione le pasó los brazos por el cuello.

-Tu también, Alph- selló su boca con sus labios. ¿Sería posible que alguien como Alphard se fijara en ella? se preguntó Hermione entre sus reconfortantes abrazos. El resto de la tarde se pasó entre besos y pláticas sobre su pasado. Alphard le habló de su familia, del Sr. y la Sra. Black, de lo exigente que era su padre en cuanto a su futuro, de lo dulce que era su madre cuando su padre le castigaba. No tenía hermanos. A la única persona que le podía considerar como tal, era a Draco Malfoy. Para desconcierto de Hermione, hablaba de él como una maravillosa persona, alguien en quien confiar... Una persona totalmente diferente al que conocía. De todas formas, escuchó su versión de este Malfoy sin interrumpirle. No me hago a la idea de un Draco amable, sin esa sonrisa socarrona que me desespera tanto.

Entraron al castillo hasta la hora de cenar. Alph, como buen caballero, le ayudó a levantarse.

-¿Irás a verme a las pruebas de quiddtich, Hermione? Serán esta semana- comentó Alph.

-Oh..- Hermione balbuceó un momento. -Si, claro, Alph- el moreno sonreía satisfecho.

-Serás mi amuleto de la buena suerte- le dió un tierno beso en la coronilla. Hermione no logró ocultar su sonrojo y Alph le acarició la mejilla. -Entremos- juntos tomaron lugar en su mesa de gryffindor.


Draco Malfoy desde su mesa de Slytherin observó a la pareja de leones entrar al Gran Comedor con miradas cómplices. Soltó el pedazo de pan que sostenía en su mano izquierda y lo dejó caer a un lado, asqueado. Miró la expresión de ambos, parecían irradiar amor. Algo dentro de él rugió furioso.

-¿Has visto eso?- preguntó Blaise Zabbinni con un ojo morado. Draco fue por él a la enfermería en la tarde y le encontró muy bien; sólo se golpeó la cabeza cuando Hermione le dejó caer sin cuidado alguno y se desmayó. Menudo payaso. En cuanto salieron de ahí, Draco le propinó un puñetazo en la cara por hacerlo ir con Granger a la enfermería. -¿Ese no es tu primo, Malfoy?- Blaise enfocó con su ojo bueno. Draco pensó en descargar esa ira que crecía dentro contra su ojo bueno.

-Si, es él- contestó apenas moviendo los labios. Hermione le mostraba su mejor sonrisa a Alphard mientras el susodicho le acomodaba un mechón de cabello detrás de la oreja.

-¿Malfoy?- Blaise continuaba comiendo. -Ya sé lo que ganaría si te hiciera enfadar- se señaló el ojo deforme. Draco le miró de soslayo. -pero ya me conoces, soy un masoquista- se levanto de hombros. Draco le escuchó. -¿Por qué estás tan enfadado?- Draco tenía los nudillos blancos de tan fuerte que los apretaba y tenía una expresión endurecida, daba algo de miedo.

-Si no quieres quedarte temporalmente ciego, no me cuestiones, Blaise- amenazó Draco. Theodore Nott entró en ese momento y ocupó lugar frente a Draco en silencio.

-¿Qué diablos te pasó, Blaise?- le preguntó alarmado Nott. Blaise resopló y señaló con la mirada al rubio slytherin a su lado. -Claro- entendió. Draco podía ser muy temperamental. -Ahora queda preguntar, ¿por qué?- quiso saber Nott sirviéndose cereal en su tazón.

-Por desmayarme- respondió Blaise sin alterarse. Theo levantó una ceja en dirección a Draco. -Y por hacerle compartir el mismo aire que Granger- explicó. Luego miró a Draco extrañado. -¿Por qué te molestó ir con Granger si ahora está muy guapa?- inquirió Blaise. Draco le dedicó una mirada que atemorizaría a cualquiera... a cualquiera que no fuera Blaise, él ya estaba acostumbrado.

-Blaise, lo digo enserio- agregó cuando Blaise no quitaba esa sonrisa de bobo. -No molestes más, no quiero golpearte de nuevo- Blaise torció la boca y se giró.

-Vete al diablo, Malfoy- le maldijo Blaise. Nott hizo una mueca de diversión e inconsciente desvió la vista detrás del hombro de Malfoy, a la mesa de Ravenclaw. Allí estaba. Con su ondulada y larga cabellera rubia, y sus brillantes ojos celestes puestos en él. ¿En él? Con nerviosismo bien discimulado, Theo miró de un lado al otro, pensando que quizá miraba a alguien más. Luna le sonrió amable antes de bajar la vista a su plato. -¿Y a ti que te pasa, Nott?- Blaise se giró y miró la mesa de Ravenclaw. -¿Qué veías?- examinó a los estudiantes.

-Nada, Blaise- Theo echó una rápida mirada a la ravenclaw antes de volver a la realidad. ¿Fue una proyección de mi imaginación? ¿No me miraba a mí? pensó Theo con un tinte de tristeza. Por un momento pensé que me prestaba atención a mí... ¡Qué tonto! Theo se quedó cabizbajo, preso de sus pensamientos desilusionados. No conocía en absoluto a la rubia y sin embargo, le parecía la mujer más linda y tierna que jamás hubiera conocido. ¡Diablos, Theodore! Tienes que sacártela de la cabeza, ella no es para ti...

-Yo me largo- declaró Draco cuando no soporto más ver la mesa de los Gryffindors. Theo no levantó la mirada, estaba ensismado en sus propios pensamientos.

-Nos vemos, Malfoy- se despidió Blaise con un asentimiento de cabeza. Draco caminó por el Gran Comedor ante las coquetas miradas que algunas chicas Slytherin le echaban. El rubio pasó de ellas sin siquiera echarles un vistazo. Apenas salió de ahí y subió el primer piso, se recargó contra la pared del pasillo. Cerró los ojos e intentó pensar con claridad. ¿Qué ha sido eso, Malfoy? ¿Por qué te ha enojado ver a tu primo con Granger de forma más que amistosa? Subió el resto de las escaleras hacia su torre, pensando en las posibles respuestas. 1. Sigues enfadado con Granger por lo que te dijo en la fiesta, hirió tu orgullo masculino; 2. Aprecias a tu primo y sabes que Granger no le conviene; 3. Granger es una asquerosa sangre-sucia, poca cosa para un Black, un sangre limpia; 4. Granger es muy fea; 5. Granger es una sabelotodo aburrida que no es capaz de ligarse a alguien, tal vez le dió una poción amorosa a Alph. Tenía que advertirle a su primo; 6. Granger era la amiga de cara-rajada; 7. Aspira a ser como la profesora McGonaggall, ¿cómo diantres se verá en diez años?; 8. Granger no sabe volar en escoba. ¿Y eso qué tiene que ver, Draco? 9. Granger es buena con las pociones multijugos, ¿cómo saber que no toma una todos los días porque en realidad es más fea de lo que de por sí ya es? Vale, ya estaba exagerando. 10. Todo el odio acumulado en esos años hacia Granger y sus amigos, hacían que Draco no pudiera ver feliz a la gryffindor. El rubio pronunció la contraseña que Hermione había cambiado esa mañana con un perfecto italiano.

-Il cielo è il limite- el recuadro se hizo a un lado, dejándole entrar. La sala estaba ya limpia. Granger no se había aparecido en toda la tarde y el tuvo tiempo de limpiarla con su varita, no había rastro de fiesta. Se fue directamente a su dormitorio, cerró la puerta con su nombre en dorado y se recostó boca arriba, con los brazos bajo su cabeza. No supo cuando cayó dormido.


La siguiente semana transcurrió sin mucha interacción de parte de Draco y Hermione. Las veces que se topaban en la sala, se ignoraban rotundamente o se comunicaban con monosílabos y palabras altisonantes. Draco decidió levantarse más temprano para no tener que verla en las mañanas; Hermione prefería hacer como si el rubio fuera un fantasma, sabía que estaba ahí, pero le importaba muy poco. Las pruebas de quidditch llegaron para Gryffindor y Alph resultó ser ideal para el puesto de cazador de Gryffindor, para tormento de Ron. Ginny se alegró de que el buen Alphie, como le decía ella, quedara en el mismo puesto. Para antes del viernes, la profesora McGonagall comunicó sobre la primera salida a Hogsmeade el fin de semana, convirtiéndose en la gran novedad entre los alumnos. Alph le pidió ir con él y Hermione aceptó gustosa. Era su primera cita.

-¡Qué alegría, Herms!- Ginny la abrazaba feliz. -Alph es todo un partidazo- las dos gryffindors caminaban en dirección a la torre de Hermione, donde Ginny le ayudaría a escoger su vestuario para mañana.

-Yo pienso lo mismo. Alph es un tremendo partido y...- pensó en contarle o no. -no sé que ve en mí- terminó Hermione cohibida. Ginny le miró estupefacta.

-¿Cómo qué no sabes?- Hermione caminaba con la cabeza gacha. -Hermione, eres la persona más inteligente que conozco- le elogió Ginny. -Además, eres muy bonita- le sonrió con ternura. -Bueno, con mis arreglitos del verano te ves mejor, pero antes eras igual de hermosa- Hermione le miro agradecida.

-Gracias, Ginny- Hermione nunca se sobrevaloraba, pero Alphard era como el apuesto príncipe de los cuentos muggles que solía leerle de niña su madre. Y ella no era exactamente una princesa. -Astucia- dijo la contraseña que Malfoy había elegido esta vez, ante su cuadro.

-Weasley- Draco leía recostado sobre el sillón frente a la chimenea. Ginny le observó con su particular mueca de lado. -Que placer tenerte aquí- dijo con ironía. Hermione rodó los ojos y jaló a Ginny a su habitación.

-Ignórale, Ginny- le instó Hermione pasando de largo. Draco no contradijo a la chica y siguió con su lectura de Pociones Avanzadas.

-¿Cómo lo soportas?- preguntó Ginny, refiriéndose a Malfoy. Ya en su habitación, Hermione se deshizo de la trenza.

-No lo hago- negó. -En ocasiones, pienso en la posibilidad de ir a Azkaban si le lanzo una maldición Imperdonable a su rubio trasero- bromeó la castaña.

-Yo ya lo hubiera mandado al diablo- opinó Ginny. Hermione se cepillaba su cabello frente a su espejo - Veamos- se acercó a su clóset. Sacó algunas opciones. -¿Cuál te gusta más?- Hermione miró cada una.

-La de la derecha- señaló. Ginny asintió convencida.

-Buena elección- le acomodó la ropa que sacó y le dejó fuera lo que eligió. -Por cierto, Hermione- dobló una blusa café. - Harry me invitó a ircon él a Hogsmeade- dijo como si del clima se tratara.

-¿De verdad? ¡Maravilloso!- Hermione quería ver a aquellos dos juntos.

-Si- afirmó con una sonrisita soñadora. -El día del baile aquí, en tu torre, Harry apareció- Hermione supuso que el morocho no le había contado que no fue coincidencia- y nos besamos- le contó la pelirroja. Charlaron un rato más, hasta que Ginny tuvo que irse porque tenía un ensayo de Transformaciones que, para su pesar, era para el martes y no había adelantado nada. Hermione le insistió en que se pusiera manos a la obra si quería ir a Hogmeade el día de mañana.


Draco vió salir a la pelirroja Weasley de su sala común. Granger no volvió a salir de su habitación, por lo que no le fastidió con su presencia ese día. No fue hasta que alguien tocó afuera del retrato que Malfoy se despegó de la lectura. Se palpó la varita en su bolsillo del pantalón antes de abrir.

-Draco- le saludó desde el pasillo Alphard Black. -¿Cómo estás?- le extendió la mano y el rubio la estrechó. -¿Me dejas entrar?- inquirió ante su mudez.

-¿Vienes a buscar a Granger?- cuestionó sin rodeos. Alph alzó las cejas.

-En realidad, no- respondió con sinceridad. -¿Puedo pasar?- Draco se hizo a un lado y le permitió entrar.

-¿Qué te trae por aquí, Alph?- le ofreció asiento frente al sillón en el que había estado leyendo. Alph miró a su alrededor.

-Sólo quiero hablar contigo, Draco- expuso Alph. El ambiente era muy cálido, con sólo las lámparas de noche junto a los sillones encendidas. -He llegado a Hogwarts desde hace dos semanas y no hemos cruzado más que unas cuantas palabras- Draco sabía de lo que hablaba. -¿Estás enojado por algo que hice?- preguntó Alph con interés. Draco controló su expresión y no mostró la incomodidad que en realidad sentía. ¿Qué le pasaba? ¿Estaba enojado con Alph por... Granger? No. No, él estaba molesto de que alguien como Alph, un Black, se emparejara con Granger.

-No, Alph. No estoy enojado contigo- enfatizó la última palabra.

-Vale, perfecto. No me gustaría que no me dirigieras la palabra, Draco- contestó Alph con una sonrisa. Draco, en cambio, lucía serio. -Si no es conmigo, ¿entonces con quién?- curioseó el moreno al verle tan reservado.

-No me agrada que estes con Granger- dijo Malfoy, sin contestar directamente su pregunta. Alph abrió la boca para replicar y luego la cerró con desconcierto.

-¿Por qué, Draco? ¿Por qué no puedo estar con ella?- Alph se acercó a su primo, poniendo sus brazos en las rodillas. Draco le contestó sin pelos en la lengua.

-Porque es una sangre sucia- Alph se mostró sorprendido.

-¿Esa es la única razón por la que no podría estar con Hermione?- Draco se puso en pie y caminó por su sala común, ante la mirada atenta de Alph. -¡Vamos, Draco! Deberías dejar de ser tan pesado con ese tema- el rubio tomó de su librero, en un compartimento secreto, dos copas y una botella de vino francés, Domain Dujac Vosnee Romaneé Premier Cru.

-¿Gustas?- ofreció Draco sirviendose un poco de vino en su copa.

-Si- aceptó. Tenía un gusto especial por el vino. -¿De qué año es?- pregunto mientras tomaba su copa y le daba un pequeño trago.

-Sesenta y ocho- contestó Draco. Se sentó en el sillón más calmado.

-Excelente cosecha- admitió Alph acomodándose en el sillón.

-¿Y qué le ves a la santurrona de Granger?- cuestionó Draco tomando otro sorbo de su vino. Alph miró el techo con los brazos extendidos sobre el respaldo.

-No lo sé, Draco. Es...- no encontraba la palabra para describirla- Es toda ella. Su personalidad, su sonrisa, sus ojos...- Draco rodó los ojos, aburrido con la cursilería de Alph. El slytherin le interrumpió.

-En serio, Alph- le ordenó Draco. -¿Qué le ves? Y no me vengas con tus charlatanerías- pidió. Alph suspiró y tomó de su vino tinto.

-Siendo honestos...-Draco esperó a que hablara. -Digo, de hombre a hombre- hizo una seña con la mano, apuntando a ambos. -Su trasero- manifestó sin vergüenza. ¿El trasero flacucho de Granger? ¡Por Merlín, he visto muchos mejores que el de la sabelotodo! Aunque... ahora que ha cambiado su forma de vestir... no lo tiene tan pequeño... ¡Malfoy, no pierdas el hilo!

-Por favor, Alph- se hizo el pelo rubio para atrás, con cansancio. -Hay cientos de chicas más que se morirían por estar contigo- le dijo como si fuera un tarado. -No te conformes con tan poca cosa- apuntó con soberbia tomando de su copa.

-De acuerdo- Alph sonrió jovial. -Habrá millones de chicas en el mundo, pero yo la quiero a ella- proclamó Alph con terquedad. Draco no podía creer lo que escuchaba. ¿Qué tan fuerte estará la poción amorosa para que se encapriche de esa manera con Granger? ¡Nadie podría fijarse en la insignificante ratona de biblioteca!

-Alph- Draco le miraba fijamente a los ojos grises de su primo. -¿Eres consciente de lo que dices?- tenía que probar si estaba embrujado o no.

-Si, Draco- se burló Alph. Draco asintió pensativo.

-¿No quieres que te presente a unas amigas?- de alguna forma, tenía que quitar a Alph de las garras de Granger. -Quizá sea que no te has desenvuelto en Hogwarts, y no conoces la variedad de mujeres que hay aquí- expuso Draco con simpleza. Alph rió.

-Gracias, Draco- agradeció. -Sería genial conocer a más personas- Draco se entusiasmo con la idea de que dejaría botada a Granger. Me la imagino... llorando por los rincones del castillo, toda una mártir porque la mandaron volar por alguna chica más hermosa que ella. Draco sonreía con arrogancia con la imágen mental. -Pero mi relación con Hermione se está formalizando- agregó, sacando a Draco de sus malévolos planes. -De hecho, mañana iremos juntos a Hogsmeade, a un lugar para parejas. No recuerdo el nombre, pero ya he reservado- Draco no podía ni hablar, todo se había ido por el caño. -¿Qué te parece si nos acompañas? Invita a una de tus tantas chicas y ve con nosotros. Yo arreglo para separar otra mesa- Alph parecía feliz con la idea, dejó su copa semi vacía en la mesa. -¿Qué dices?- Draco se vió en uno de esos incómodos momentos en los que si te niegas a ir, quedas como un patán y si vas, seguro será la peor noche de tu vida.

-Tendré que consultar, Alph- carraspeó. -Realmente, yo no pensaba ir a Hogsmeade mañana- se excusó. Alph chasqueó la lengua.

-Bien, consúltalo- repitió con sorna. -Aún así, separare tu mesa- aseguró Alph mientras se iba en dirección al retrato.

-Preferiría que no lo hicieras- indicó Draco. Alph salió de su torre sin decir más. Estoy sumamente jodido.


Ese era el día. Hermione miraba su reflejo en el espejo. Llevaba puesto el conjunto que Ginny le había ayudado a escoger ayer; una blusa de mangas tres cuartos blanca, la falda roja que compró en el Londres muggle. Demonios, esta falda no cubre nada. La castaña intentaba alargarla, en vano. Se maquilló ligeramente y se hizo una trenza con rizos sueltos. Se miró por última vez antes de salir de su habitación. Iba cinco minutos atrasada, había quedado con Alph al cuarto para las nueve en la escalera principal. Anduvo a paso rápido y le divisó platicando con Harry y Ginny al inicio de la escalera. Como pudo, se hizo paso entre el gentío de alborotados estudiantes hasta sus amigos.

-¡Hermione!- Ginny le vió primero y le saludo. -Te ves divina- le susurró para que los chicos no le escucharan. -Esa falda te queda genial- le levantó el pulgar. Hermione sonrió apenada.

-Gracias, Ginny- le dijo en voz baja.

-¡Hermione!- Alphard le recorrió con la mirada y una sonrisita embobada. -Te ves hermosa- Él no se queda atrás, pensó Hermione. Vestía un pantalón negro de mezclilla, zapatos de charol y una camisa polo azul marino bajo su pantalón, un cinto negro relucía en su cintura. Se sonrojó cuando se topó con su mirada gris. -Muy hermosa- le dió un coqueto beso en la mejilla, cerca de los labios.

-Gracias, Alph- Harry carraspeó, rompiendo el momento.

-¿Qué? ¿Para tu amigo ya no hay abrazos?- inquirió Harry sentido. Ginny le dió un codazo en las costillas molesta. Hermione sonrió divertida y le abrazó. Llegada la hora, todos partieron en la misma carroza en dirección a Hogsmeade. Alph, que nunca había ido, escuchaba con atención a Hermione hablar sobre las leyendas que corrían por el pueblo encantado.

-¿Ustedes a dónde van?- preguntó Alph a Harry cuando pisaron tierra.

-A Sortilegios Weasley- contestó Harry señalando para la derecha. -¿Ustedes?- Ginny le lanzó una pícara mirada a Hermione.

-Tenemos reserva en el Salón de Té de Madame Pudipié- dijo Hermione. Harry sonrió.

-Bien, no los hacemos perder más tiempo- agregó Harry insinuante. Hermione rodó los ojos. -Nos vemos por ahí- se despidió de ambos. Ginny hizo lo mismo y tomó de la mano a Harry.

-Y...- comenzaron a caminar en dirección al salón de té. -¿Qué mesa reservaste?- Alph tomó de la mano a Hermione con suavidad. Hermione miró el gesto con deleite.

-En la terraza- le dijo mientras acariciaba el dorso de su mano.

-Muy bien- Hermione le acarició la mejilla con la otra mano, al tiempo que se perdía en ese mar grisáceo. Alph le acunó el rostro con las manos y la besó. Hermione estaba segura que podía acostumbrarse a sus besos. Le pasó los dedos por el cabello oscuro, despeinándolo. Así estuvieron por unos minutos.

-Hermione...- susurró Alph con los ojos cerrados. Hermione le observaba fascinada. -Hermione, ¿quieres ser mi novia?- le pidió sosteniendo sus dos manos. ¡Oh, no! ¿Estoy soñando?

-¿Podrías repetirlo?- solicitó la castaña. Alph apareció con magia no verbal, una rosa roja.

-Hermione Granger- le entregó la flor, ante la incrédula Hermione. -¿Te gustaría ser mi novia?- Hermione se tapó la boca para no soltar un grito.

-Si- asentía con la cabeza. Después de que Alph le pidiera ser su novia, se encaminaron al salón de Madame Pudipié con las manos juntas, como dos enamorados.

-¿Nombre?- una señora de avanzada edad con un moño alto se encontraba a la entrada.

-Alphard Black- respondió con su grave voz. La señora levantó la vista de la lista y les miró por sobre los anteojos.

-Por aquí- les guió a la terraza, donde solo unas cuantas mesas estaban ocupadas. -En seguida les atienden- se marchó. Alphard le retiró la silla a Hermione y después, tomó asiento enfrente. Sin embargo, algo en particular llamó la atención de Hermione.

-¿Por qué pediste dos mesas?- quiso saber la castaña.

-Unos amigos nos acompañarán- explicó Alph. Hermione decidió no replicar, estaba muy contenta con Alph como para rezongar. Una señorita de unos veintitantos se paró frente a su mesa.

-Hola, mi nombre es Claire- se presentó. Era alta, estilizada. pelirroja con un estilo de corte muy in, ojos verdes. -Yo les atenderé- se le acercó muy mona a Alph. -¿Qué desea tomar?- ¿Qué podrá ser... tal vez un té?, pensó Hermione con ironía. Alph, sin embargo, apenas si le prestó atención a la señorita.

-Primero a mi novia- alegó mirando a Hermione. La pelirroja parecía no haber reparado en Hermione y le dedicó una mirada despectiva.

-Yo quiero un té de siete azhares, por favor- pidió Hermione. Era su favorito. La mesera volvió los ojos al moreno.

-¿Y usted?- pestañeaba en su dirección coqueta. -Puedo ofrecerle un té de manzanilla, el especial de la casa- Alph le miró por primera vez.

-Gracias, muy amable- dijo con una sonrisa. La chica se mostró complacida.

-En seguida lo traigo, señor- se dió media vuelta con andar alegre. Hermione levantó las cejas en su dirección.

-Algunas no tienen vergüenza -pronunció Hermione para sí en voz alta. Alph rió.

-¿Qué pasa?- preguntó Alph con las manos sobre la mesa, tomando las suyas.

-No me digas que no te diste cuenta, Alph- se zafó de su agarre y puso sus manos en las rodillas.

-No- negó confundido. Hermione se sonrojó. ¿Así que ahora soy una celosa obsesiva con Alph?

-Esa chica te estuvo coqueteando descaradamente- manifestó exaltada. Alph rió de nuevo.

-Hermione, ni siquiera me dí cuenta- confesó risueño. Hermione quiso sonreir. -Sólo tengo ojos para ti- le pasó una mano por la mejilla y Hermione se rindió. -Te juro que no le presté atención- la castaña miró en sus ojos que decía la verdad. Alph se acercó sobre la mesa y el dió un beso.

-Ejem, ejem...- carraspeó alguien a su lado. Si es de nuevo la estúpida mesera, le lanzo un Expelliarmus. Para conmoción de Hermione, no era ella. Era nada más y nada menos que Draco Malfoy. Draco Malfoy y compañía. -Qué tal, Alph- su novio se puso en pie de inmediato.

-Sabía que vendrías, Draco- ambos se abrazaron amistosamente.

-Quiero presentarles a...- Draco miró a la chica de cabello negro. ¡Qué imbécil, ni siquiera se aprendió su nombre para la cita!, se burló Hermione. Parecía ser de slytherin, por su gesto de altivez. Era muy bonita, de tez blanca y lindos ojos azules.

-Sabine Gallard- respondió con arrogancia sin mirar a nadie.

-Exacto-Draco asintió. -Sabine, mi primo Alphard Black- Alph estrechó su pequeña y blanquecina mano.

-Mucho gusto, Alphard- le miró atrevida. -No había tenido la oportunidad de conocerte- agregó sin soltar su mano.

-El gusto es mío, Sabine- dijo con gallardía. Hermione sólo miraba la escena, sin ser partícipe de ella. ¡Estupendo! Pasaremos la tarde con el gran Draco Malfoy y su noviecita cara-de-porcelana.

-Ah- Draco advirtió su presencia. Hermione echaba fuego con al mirada. -Ella es Granger, Sabine- le señaló. -No creo que la quieras conocer- añadió cínico. La pelinegra le escudriñó con la mirada.

-Creo conocerte...- expresó pensativa. ¿Tiene cerebro? -Eres la amiga inseparable de Harry Potter- Sabine estaba encantada de haberlo recordado. ¿Su hámster se habría cansado de tanto pensar?

-Si, soy yo- respondió fingiendo una sonrisa. -Aunque de ti no he escuchado nada- Sabine se indignó con esto último.

-No tendrías porque, yo me muevo en otro nivel- contestó Sabine orgullosa. Alph quiso decir algo, más Hermione tomó la palabra.

-¿Es casualidad el encontrarnos aquí?- cuestionó Hermione. Draco sonrió de medio lado.

-Nada es casualidad, Granger- le dijo pedante.

-Yo los invité, Hermione- Alph esperaba que su primo y su, ahora novia, se llevaran mejor. -Tomen asiento- Draco y Sabine se sentaron. Para dolor de cabeza de Hermione, Draco se sentó a su lado y la morocha junto a Alph. Ocultó su incomodidad de tener al tarado de Malfoy al lado y miró al frente.

-Hola, Granger- susurró Draco cerca de su oreja. Hermione lo mató con la mirada. ¡Estúpido y engreído Malfoy! ¿A qué ha venido? Cuando salgamos de aquí le lanzo un Desmaius por entrometido... Sabía que Draco solo se presentaba para fastidiarle. En ese instante, llegó Claire con sus bebidas.

-Aquí tienes- le entregó su té a Alph inclinándose indecorosamente hacia él. Contrario a Hermione que casi se lo aventó a la cara. Se detuvo en Draco. -Buenas tardes- ¿Qué no tiene principios? - Soy Claire y les atenderé el día de hoy- repitió. -¿Qué gusta tomar?- se mordió el labio con descaro. ¡Maldita zorra sin escrúpulos!

-Yo un té de siete azhares- respondió Draco sonriéndole de igual forma. Hermione se sorprendió de que pidiera lo mismo.

-Té Chai- ordenó Sabine. La pelirroja asintió y se marchó ante la pícara mirada de Draco.

-Malfoy, ¿podrías comportarte?- Hermione le pegó en las costillas bajo la mesa. Draco sonreía divertido.

-¿Qué? ¿Por qué?- interrogó siguiendo con la mirada a Claire. La pelirroja se giró y le guiñó un ojo.

-Porque tu noviecita podría verte- Hermione miró a la slytherin. No parecía darse cuenta de nada.

-Vamos, Granger- Draco se acercó al rostro de la castaña, susurrándole. -¿No será que estás celosa?- Hermione abrió los ojos como platos. Alph charlaba con Sabine sobre sabía Merlín que cosas.

-Serás imbécil- maldijo Hermione. -Seguro has perdido la cabeza- ironizó. -¿Yo? ¿Celosa de ti?- se burló Hermione. Draco desvió la mirada de la castaña molesto.

-Alph- llamó Draco, interrumpiendo la conversación entre los otros dos. -¿Cómo están mis tíos?- Hermione se tapó la cara con su taza de té. ¿Cómo diablos llegó a esa situación? ¿Ella sentada en una mesa con Malfoy?

-Muy bien- expresó Alph. -Piensan venir a Londres en Navidad- Sabine lucía aburrida sentada en su silla.

-Eso alegrará mucho a mi madre- replicó Draco mirando a la mesera acercándose a la mesa. Les entregó sus tazas y le pasó un papelito despistadamente. Hermione casi rie ante la idiotez de la cita de Malfoy.

-Draco- Sabine habló. -Deberías hacer otra de tus fiestas la siguiente semana- comentó mientras se enredaba un mechón de su cabello en el dedo índice. Hermione respondió por el rubio.

-¡Oh no, eso no!- todos la miraron. -¡No tendremos más fiestas!- rechazó Hermione inclinándose sobre la mesa. Draco se cruzó de brazos.

-¿Y quién te ha dado el derecho de opinar? También es mi torre, Granger- argumentó Draco atónito.

-La última vez, dejaste todo un desorden, Malfoy- murmuró Hermione, conteniendo las ganas de gritar. -No más fiestas- puntualizó la castaña con la mirada de basilisco. Hasta Alph tuvo miedo de su mirada.

-Yo hago lo que se me pega la gana, Granger- replicó Draco, ignorando el aura peligrosa de Hermione. -No necesito pedirte permiso- añadió con indiferencia.

-¿Cómo?- pregunto alzando la voz. -Es mi torre, Malfoy. ¡Y si digo no, es no!- Hermione se enfurruñó en su silla. Alph miraba la escena con esceptismo. No le agradaba la forma en que se trataban. Sabine seguía examinando las puntas de su cabello, ajena a lo que ocurría a su alrededor.

-¿Te digo algo, Granger?- Hermione le dió la espalda. -¡Apestas!- le gritó colérico. Alph se rió a carcajada suelta. Hermione echaba humo por las orejas.

-¡Púdrete!- le golpeó en la nariz con todas sus fuerzas. ¡Auch, auch, auch! Estaba segura que su mano le dolía más que el golpe a Malfoy.

-¿Qué rayos te pasa, Granger?- sangre comenzó a derramar por su nariz. -¡Demonios, Granger! Estoy sangrando- tomó la servilleta de su regazo y se la colocó en la hemorragia.

-Ese era el punto, torpe- Hermione se levantó de la mesa sin preocuparse por decir adiós. Estaba irritada. ¿Por qué Malfoy tenía que arruinarlo todo? ¿Por qué no podía irse a molestar a alguien más? Ella no era agresiva... pero Malfoy despertaba ese lado salvaje suyo que le hacía perder el control. ¡Argh! Se sintió tan bien golpearlo de nuevo... Recordó la vez que le golpeó en tercero por insultarla. Se sobó la mano derecha con la que le golpeó. Lo seguiría golpeando hasta que aprendiera a comportarse. Sonrió. Pero la próxima vez, usaré mi varita. A la manera muggle dolía mucho.


Por unos días no tuve ninguna inspiración para escribir... digamos simplemente, que tuve una decepción :( y bueno, por más fics que leí para animarme o ver peliculas, nada funcionaba.. hasta que un día me senté aquí frente a la compu todo el dia, decidida a escribir aunque fuera un párrafo y escuché, luego de un rato, una canción clásica de un italiano que es ASOMBROSA! Me transimitió muchas emociones y pum! de la nada, me vino la inspiración, escribi como loca-desquiciada este nuevo capitulo ^^ jajja hasta yo me sorprendi de la rapidez con la que comenzaron a fluir las ideas. En fin, espero les haya agradado :)

Ya no he sido tan cruel con Ron... ahora extraña a Hermione, que le regañe por hablar con la boca llena como antes.. u.u Me dió sentimiento cuando lo escribí. Quería decirles algo: Alphard se dice "Alfard" o cuando digo Alph es "Alf" para las que no sabían como se pronunciaba : ) es que cuando leí este capi antes de subirlo, me pregunté como lo dirían ustedes cuando lo leen :P Ah, y tengo un tremendo fetiché con los hombres fajados :B se ven mas formales y me encanta jajja por eso puse así a Alph en su salida a Hogsmeade*-* jijiji Alph es el prototipo de mi hombre perfecto n.n

Respuesta a sus reviews:

Serena Princesita Hale: jajja has acertado Serena! ;D Gracias x tu review! ^^ saludoss!

Pequinessa: Gracias! jaja si te dijera que leí el capitulo unas cuantas veces antes de subirlo, me creerías? Corregí esto y aquello, quité palabras, agregué... pero valió la pena porque me gustó el resultado :D De Luna y Theo me gustaría poner algo.. Zabbinni es la bomba XD jajaj me hace reir mucho cuando escribo de él. Gracias x tu review! Nos leemos pronto! :)

china lop32: Gracias! mmm no, no le afectará tanto... pero recuerda que estaba algo tomada y eso te hace más sensible; ademas, le ha tocado el tema de Ron xD esos dos si que saben herirse verbalmente! Hermione le ha tocado su preciado ego masculino :P jajaj saludos!

isabella jean bennet: gracias isabella! :D intento hacerlo interesante... Gracias, sigue con la lectura! :) Espero tu review! chaoo! P.D.: tu nombre bennett es por elizabeth bennett de Orgullo y Prejuicio? ADORO ese libro! ;D

Yuuki Kuchiki: digamos que aún no son tan fuertes... no te preocupes, ya vendrán! ;)Alph es perfecto *-* Es tierno y dulce, pero tmb es atrevido y sexy ;) ¿Qué más puedes pedir? xD jjaja Gracias por tu review, yuuki! Saludos n.n

GabySJ: jaja sii xD un Draco gay! sería el fin de FF :P Gracias por tu review, Gaby! :D nos leemos!

Hechizada517: AME TU REVIEW! Gracias! De verdad, me encanto! No me pareció que te extendiste, estuvo genial! Tu pregunta que de dónde sale el TN/LL... la vdd no sé :P supongo que sus personalidades se complementan... cada escritora nos inventamos nuestro propio Theodore! El mío es el poeta reservado que siente algo en secreto por Luna :3 jajaja Un Alph para llevar... ¿será legal eso? Tienes razón en cuanto a lo de Herms! jajja me reí mucho con lo de 'algunas hermanas por más maquillaje que usen son feas' xDD Sigue escribiendo reviews así, hechizada! ;D Nos leemos en el siguiente! ^^

Dauw Malfoy: Gracias Dauw! Sigue con la lectura! ;) saludoss!

minerva91: jajaj si, se pudo aprovechar pero era Hermione! Nunca (según él) besaría a una sangre sucia! :P Gracias x tu review! ^^ nos estamos leyendo! :D

Maryel Tonks: graciias maryel! :) que bueno que te haya gustado el capi anterior! jajaj todas nos estamos enamorando de este Alph *-* lamentablemente, es de Hermione u.u pff! Sigue comentando! Nos leemos en el próx cap! :D

Nalnya: Actualizado. :P jajaj que bn que hayas llegado hasta mi historia! :) sigue con la lectura! saludos!

hitomiishida: jaja listo! ^^ gracias por leer! nos leemos! ;)

De nuevo, GRACIAS A TODAS POR SUS REVIEWS!

Saludos desde acá,

Rose Malfoy-Black.