¿CELOS DE GRANGER?
Hermione intenta olvidar a Ron y conoce a Alph, que resulta ser primo de Draco Malfoy. ¿Qué siente Malfoy cuando se entera? ¿Y cuando los ve juntos besándose?
¡Hola chicas! ¿Cómo están? Yo estuve muy atareada en la escuela. No pude actualizar nada en este larguísimo periodo... pero heme aquí!
Debo admitir que no soy buena terminando lo que comienzo, pero me prometí finalizar esta historia a como diera lugar, así que actualizaré lo más rápido que pueda.
Disclaimer: Todo esto pertenece a J.K. Rowling.
Nos leemos abajo, ¡buena lectura!
Rose Malfoy-Black.
Capitulo 7: Halloween
El primer partido de la temporada era esa tarde, Gryffindor contra Slytherin. Todos iban de un lado al otro del comedor vitoreando a su equipo favorito; Luna, por supuesto, llevaba puesto su cabeza de león que rugía.
-¡Lindo sombrero, Luna!- le dijo Ginny al sentarse a su lado en la alborotada mesa de Gryffindor. La pelirroja llevaba su cabello fuego sujeto en una coleta alta, con su reluciente túnica escarlata y su escoba; echó una mirada al muchacho de cabello revuelto color azabache y brillantes ojos verdes.
-Gracias, Ginny- le sonrió la rubia. -Espero que ganen esta tarde- les deseó. Luna miró hacia Harry un momento y después a la pelirroja. -No te preocupes, Ginny. Él te quiere- dicho esto, se levantó y echó a andar por el Gran Comedor dando brinquitos. Ginny conocía a la pequeña Ravenclaw, sabía cuan sincera podía llegar a ser.
-¡Ginny! ¿Estás lista para el partido?- inquirió una sonriente Hermione mientras Ginny se sirvió cereal en su plato.
-Claro que sí- quitó importancia al asunto. -¿Qué hay de Alph?- Alph era el nuevo golpeador del equipo de Gryffindor.
-Está con Harry, repasando las jugadas- señaló al grupo alrededor de Harry, del otro lado de la mesa.
-¡Hola!- saludó Neville Longbottom a las chicas.
-Hola, Neville- respondieron al unísono.
-Ginny, te deseo mucha suerte- le dijo el despistado chico. -Espero que aplasten a Slytherin- comenzó a servirse tocino, huevo frito y un pan tostado. -Aunque con Harry como capitán, seguro ganamos la Copa- mordió un pedazo de su pan tostado.
-Estoy segura que será asi- respondió Ginny. Seamus Finnigan y Dean Thomas se sentaron junto unos lugares más allá, ambos llevaban pintada la cara de rojo y portaban banderas con el escudo de Gryffindor.
-Hola Ginny- le saludó con una enorme sonrisa el moreno. -¿Cómo estás? ¿Nerviosa? - quiso saber Dean.
-Sabes que no me pongo nerviosa antes de un partido- le contestó Ginny de mala gana. Dean se sonrojó y siguió con Seamus. Ginny terminó su plato y se puso en pie.
-Iré con el equipo- los cuales aún estaban del otro lado de la mesa, muy concentrados en lo que decía el capitán. -Nos veremos en las canchas- se despidió de todos.
Apenas se acercó a la multitud de Gryffindor, Ginny fue recibida con agrado por sus compañeros.
-¡Ginny! ¡Que bueno que llegaste!- Harry se puso en pie y la abrazó sin más. Ginny no pudo evitar envolverlo entre sus brazos.
-Deja el cariño para después, Harry- expresó Ron con ansiedad. -Continúa con el giro que viste hacer al equipo de Bulgaria el mes pasado- apuró el pelirrojo. Harry se separó de Ginny con un notable sonrojo y Ginny tenía esa sonrisa que solo tenía cuando estaba con Harry.
-Toma mi lugar, Ginny- le ofreció Harry a la pequeña Weasley. Ginny asinitió y tomó asiento. -Como decía, ese giro que ví hacer a Frederick Ruitzerlh lo podemos utilizar contra el equipo de Slytherin, que si bien es fuerte, es muy lento- propuso el pelinegro.
-¿Por qué no salimos a practicar afuera? Sería más fácil si te vemos hacerla- propuso Sarah Lewis, otra de las cazadoras, una chica muy alta y esbelta, con una larga cabellera dorada y grandes ojos color miel.
-Bien, ¿todos han desayunado, cierto?- asintieron. -Bien, entonces vayamos- el equipo entero atravesó el Gran Comedor entre vitoreos y gritos de apoyo. La mesa de Slytherin los abucheó.
Draco Malfoy vió salir al equipo de Gryffindor, liderado por Harry Potter. Blaise abucheó a los Gryffindors seguido de otros Slytherins de quinto año.
-Tenemos que ganarles, Malfoy- Blaise era golpeador de Slytherin, debido a su gran fuerza. Draco asintió, sin escucharlo en realidad; miraba a la mesa de Gryffindor, donde Cormac McLaggen hostigaba a cierta castaña. A simple vista, parecía que McLaggen hablaba del mucho ejercicio que había echo en esas vacaciones, pues le mostraba su brazo en diferentes ángulos. Imbécil. Granger parecía estar totalmente incómoda con la situación y se sonrojaba cuando McLaggen le hablaba tan cerca de la cara. Sin saber la razón exacta, Draco sintió unas ganas de ir hasta allá y buscarle pleito a McLaggen...
-¡Draco!- Blaise lo sacudió de los hombros. El rubio pestañeó y se giró a su amigo.
-¿Qué?- inquirió con mala leche.
-Nada, es solo que no parecías escucharme- contestó Blaise con una sonrisa traviesa. Draco lo fulminó con la mirada.
-Nos vemos en el campo, voy a dar una vuelta- le dijo a modo de despedida, mirando de soslayo a la Gryffindor, que aún estaba en aprietos con babas-McLaggen. Salió del Gran Comedor en dirección a la Sala Común de Slytherin.
-Nido de serpientes- pronunció la contraseña al retrato que vigilaba la entrada.
-Adelante, Señor Malfoy- hizo una reverencia el hombre del retrato, al momento que le mostraba un pasaje que dirigía a la sala común. La sala tenía un techo bajo iluminado con lámparas verdes y con vidrios que permitían que la luz se filtrara por las ventanas, formando diversas formas en la sala, ya que se encontraba debajo del Lago Negro, reflejando el agua. Los muebles de la sala común eran grandes sofás de cuero en color negro con botones plateados, además de copas de madera oscura.
Draco buscó en el recinto a una chica de cabello rubio y rizado, ojos color azul y una cara y figura hermosa. La encontró leyendo en un sillón, alejada del grupo de primero que hacía mucho ruido. Cuando estuvo cerca de ella, levantó la mirada escéptica.
-¿Qué haces aquí? En dos horas es el partido de quidditch- le dijo, no muy contenta de verlo. Clarissa Burke, era una Slyhterin de sangre pura, con un aire de superioridad que intimidaba a cualquiera.
-Necesito despejar mi cabeza- contestó Draco inexpresivo. Clarissa levantó una ceja incrédula.
-¿Ahora?- el rubio asintió. -No me levanté de humor esta mañana, Draco- respondió con una mueca la chica. Draco tomó su mano y la puso en pie. Lentamente, acercó su rostro al de la chica y jugueteó con sus labios rojos, pasó las manos por su cintura y la apretó contra él; cuando por fin la besó, sus labios la devoraron con ansiedad. -Está bien- aceptó la Slytherin, separándose unos segundos. -Pero que sea rápido- condicionó la chica. Lo condujo hacia su habitación y cerró con candado una vez que entraron.
Draco la envolvió entre sus brazos y la besó con la misma intensidad que había echo afuera, en la sala común. Ella pasó las manos por el torso del rubio, y comenzó a desabrochar los botones de su capa del equipo de Slytherin.
-Usas mucha ropa- se quejó Clarissa desabotonando su camisa, dejando a la vista su abdomen bien trabajado. -Esto me gusta- dijo pasando las frías manos por su piel blanquecina. Draco enredó las manos entre su cabello y profundizó el beso.
La cancha de quidditch esta llena de estudiantes de todas las casas, ya que era de conocimiento general que los partidos de Gryffindor- Slytherin eran los mejores. El clima no era muy favorable, estaba nublado y amenazaba con llover. Los alumnos corrían por el césped hasta el campo de quidditch, con la cabeza agachada contra el viento que arrancaba las banderas y paraguas. El equipo de Gryffindor entró al vestuario y mientras se colocaban sus túnicas escarlatas, Harry se aclaró la garganta y habló:
-Escuchen equipo- todos se giraron a mirarlo. -Este es el primer partido, hemos practicado mucho y sé que lo ganaremos- Jimmy Peakes, golpeador, lanzó un silbido. -Pero si por alguna razón, no lo hicieramos, no se preocupen, ¿de acuerdo? El objetivo es dar lo mejor de nosotros. Confío en ustedes- finalizó con una sonrisa. El equipo rompió en aplausos.
-¡Ahora, vamos a patear unos cuantos traseros!- gritó Ron al equipo. Entre risas, el equipo de Gryffindor salieron uno a uno al campo de quidditch. Del otro lado, el equipo de Slytherin se aproximaba, con sus túnicas verdes. Harry se aproximó al centro del campo, junto a la Señora Hooch.
-¿Dónde está...?- Draco bajó de su escoba en ese momento y se aproximó con aire elegante. -Bien, dense la mano- ordenó la señora Hooch a Draco y Harry; Harry se limitó a asentir con la cabeza, mientras Draco tenía la quijada apretada. -Monten sus escobas- el público estaba espectante de los movimientos de los capitanes. La señora Hooch se llevó el silbato a los labios, un sonido que resonó por todo el lugar.
-¡El partido está dando inicio!- decía por el megáfono Dennis Creevey, alumno de quinto año de Gryffindor. -¡La bella Ginny Weasley se ha conseguido la quaffle en un santiamén y es perseguida por sus contrincantes de Slytherin! ¡Se la pasa a Sarah Lewis, que se encuentra cerca de los aros! ¡Se acerca a Blutchley, y...!-el público estalló en gritos y aplausos. -¡El equipo de Gryffindor anota 10 puntos!- los de Slytherin se mostraron escépticos con el primer gol del equipo contrario. -¡Vaisey se apodera de la quaffle! ¡Esa bludger ha pasado muy cerca de la pelirroja Weasley! ¡Vaisey se dirige con velocidad al otro lado del campo, Urquhart se coloca frente a Ron Weasley! ¡A Weasley vamos a coronar!- canturrea Dennis, seguido del público, que vitorea a Ron. -¡Ron Weasley ha desviado la quaffle de los aros! ¡Eso es, Weasley! ¿Qué ha pasado? ¡Harry Potter parece haber visto la snitch! -Harry tenía una ventaja sobre Malfoy, que se encontraba en el otro lado del campo, supervisando a su equipo. -¡Draco Malfoy gira con su poderosa Saeta de Fuego detrás de él! ¡Diez puntos más para Gryffindor, gracias a Ginny Weasley!-los alumnos de Gryffindor bandieron sus banderas, a pesar de la lluvia que les empapaba. -¡Créanme, si Ginny no estuviera saliendo con Harry Potter, seguro la invitaría a salir!- la directora McGonaggall le propinó un golpe en la nuca. -¡Auch!- se quejó Dennis. -¡Draco Malfoy le sigue de cerca a Harry Potter! ¡Oh, no! ¡Urquhart ha burlado a Weasley y anotan 10 puntos!- la casa de Slytherin se puso en pie a ovacionar a su equipo. -¡Pero no se preocupen, el equipo de Gryffindor lleva una ventaja de 10 puntos! ¡Alphard Black golpea con fuerza la bludger y por poco tira de su escoba a Urquhart!- se burla el chico. -¡Ten cuidado, Uquhart!-soltó una risa. -¡Elizabeth Wright toma la quaffle, logra esquivar a los gorilas de Slytherin! ¡Tú puedes, Wright! ¡Sí! ¡Diez puntos más para Gryffindor!- el león de Luna rugió con fuerza. -¡Hey, que divertido sombrero el de Luna Lovegood!- unos cuantos se giraron a la rubia. -¿Qué? ¿Por qué...? ¡Malfoy desciende con una velocidad muy alta! ¡Harry Potter también le sigue, parece que la snitch les está dando pelea! ¡Ron Weasley ha lanzado fuera la quaffle! ¡Blaise Zabbinni golpea la bludger hacia Elizabeth Wright!- todo el mundo lanzó un jadeo.
Harry escuchó el último comentario de Dennis Creevey y se giró hacia Elizabeth, una de las cazadoras del equipo. La bludger le dió en un costado y la chica resbela de su escoba y alcanza a sujetarse de ella, evitando una fuerte caída que seguro la hubiera hecho añicos.
-¡Tiempo!- pidió Harry a la señora Hooch, que hizo sonar el silbato, dando lugar a un medio tiempo. El equipo de Gryffindor se lanzó contra Wright, que había soltado su escoba. Harry se lanzó rápido hacia la chica, mientras que Ginny se lanzó por la escoba que caía en picada.
-¿Elizabeth? ¿Me escuchas?-pregunto Harry preocupado. El equipo entero se asomaba detrás de Harry.
-¿Cuántas...- susurró Elizabeth con los ojos cerrados. -veces te he dicho que no me llames Elizabeth, Harry?- todos soltaron una sonrisa de alivio. Elizabeth levantó la cabeza, sujetándose con fuerza el abdomen. -¡Diablos! Esa bludger si está dura- Alphard se hincó junto a Harry, frente a Lizzie.
-Lo mejor sería que te quedaras en la banca, Lizzie- aconsejó Alph, con el rostro enrojecido a causa del ejercicio.
-¡Estoy bien!- le gritó Lizzie alterada. El equipo de Slytherin se mantenía en el aire, expectantes. -¡Sólo... sólo dénme un minuto!- recostó la cabeza en el césped.
-Será mejor que descanses- dijo Harry, viendo el estado de su cazadora.
-¡No! ¡Sólo ha sido el golpe, estoy bien, Harry! ¡Quiero seguir jugando! ¡Llevamos las de ganar!- pidió Lizzie.
Draco Malfoy detuvo la escoba ante el silbato de la entrenadora Hooch y se acercó a Blaise como un huracán.
-¿Qué rayos ha pasado, Blaise?- le gritó el rubio furioso. -¡Pueden otorgarles una falta por eso, imbécil!- le amonestó Draco, pasándose una mano por el rubio cabello. La lluvia comenzó a caer sobre el alumnado y profesores de Hogwarts. -Genial- murmuró Draco. Un trueno sonó por lo alto y la lluvia cayó con más fuerza. El equipo de Gryffindor se elevó de nuevo por los aires y la entrenadora sonó el silbato.
-¡El equipo de Harry Potter ha vuelto! ¡Elizabeth Wright parece estar bien, se mueve rápido junto a Sarah! ¡Le quitan la quaffle a Vaisey! ¡Se dirigen con una velocidad impresionante a los aros de Slytherin! ¡Miles Bletchley es un zopenco! ¡Gryffindor anota otros 10 puntos! ¡Al capitán de Slytherin no debe hacerle gracia que Gryffindor lleve la delantera, se aproxima amenazante a Bletchley! ¡Mientras tanto, del otro lado del campo, Harry Potter se lanza como un rayo por los cielos! ¡Esperemos que haya visto la snitch dorada y finalicen con una gran victoria para la casa! ¡Warrington anota 10 puntos contra Gryffindor! ¡Alphard Black esquiva una bludger y la lanza del otro lado! ¡Ginny Weasley le quita la quaffle a Urquhart y anota otros 10 puntos a Gryffindor! ¡Harry Potter aparece, Draco Malfoy da un giro inesperado, Harry lo imita, la snitch debe estar cerca! ¡Slytherin va perdiendo por 30 puntos! ¡Weasley ha desviado otra quaffle de los aros! ¡Esperen un momento! ¡Draco Malfoy y Harry Potter han golpeado sus escobas y están cayendo! ¡Merlín, espero que alguno de los dos haya cogido la snitch!- los dos chicos rodaron por el césped del campo, sus escobas cayeron a unos metros de ellos. -¿Estarán bien? ¡Levántate, Harry!- apoyó Dennis. Se hizo un silencio en todo el campo. -¡Vamos, queremos saber quien ha tomado la snitch!- Draco fue el primero en intentar ponerse en pie, el público de Slytherin comenzó a aplaudir y tomar sus banderas de Slytherin. -¡No pude ser! ¿Malfoy ha tomado la snitch?- Harry movió un brazo. -¿De verdad ganó Slytherin? ¡Esto es un fraude!- el nombre del buscador de Slytherin resonó por todo el lugar. -¡Oh, cállanse, malditas serpientes!- dijo de mala gana Dennis. Harry parecía haber recibido un buen golpe y no podía ponerse en pie, pero su mano izquierda se movía. Draco Malfoy por fin se puso en pie, adolorido y cojeando. -¡Maldito, Malfoy! ¡No puedo creerle, han ganado por un pelo! ¡Hey, un momento! ¿Dónde está la snitch, Malfoy? ¡Enséñanos la snitch!- ordenó Dennis. Slyhterin celebraba la victoria, cuando Harry logró abrir la mano izquierda y de ella salió la snitch dorada.
-¡No!- gritó enojado el equipo de Slytherin.
-¿Es eso lo que creo que es? ¿Harry Potter ha logrado coger la snitch?- Gryffindor gritó por las gradas, incluida la directora McGonnaggall. La entrenadora Hooch terminó el partido con un largo silbatazo. -¡Sí! ¡Gryffindor gana el partido con 200 puntos!- celebró Dennis.
Draco entreabrió los ojos con pesadez. La luz blanca de la enfermería le hizo cerrarlos de nuevo.
-Se está levantando...- susurró una voz masculina.
-¡Cállate, debe descansar!- le silenció otra.
-¡Tú cállate, no has parado ninguna quaffle, Bletchley!- le silenció otra voz.
-¿Creen que esté bien?- inquirió una voz femenina.
-¡Claro que se recuperará!- respondió la Sra. Pomfrey. -Al igual que el Señor Potter, estarán en cama por dos días- les informó. Draco quiso abrir los ojos de nuevo. -¡Háganse a un lado!- les ordenó la enfermera. -¿Señor Malfoy? Necesito que tome esto- le ofreció un jarabe con olor horrible. El Slytherin hizo una mueca. -Vamos, Señor Malfoy. Tiene que tomársela- se la acercó a la boca y Draco comprobó que sabía igual que como olía. -Eso es, ahora quiero que descanse- la enfermera se fue al otro lado de la sala, a vigilar a otros enfermos. El quipo de Slytherin aún lo rodeaba. -¡Y ustedes, quiero que lo dejen descansar! ¡Pueden visitarlo mañana!- todos obedecieron, sin decir nada.
Draco se sentía en limbo, estaba consciente de lo que sucedía a su alrededor, más no podía mover un sólo músculo de su cuerpo. Después de muchas horas, lo único que escuchaba eran los rápidos pasos de la enfermera Pomfrey, por lo que unas pisadas suaves y ligeras le alertaron de una presencia extraña. Un aroma a vainilla le dió una pista.
-¿Malfoy? ¿Cómo te sientes?- esa voz le resultó familiar. -Yo no entiendo porque a ustedes les gusta arriesgarse con el quidditch, es muy peligroso e inestable- su cerebro identificaría esa voz donde fuera. -Sé que no hemos cruzado palabra por mucho tiempo, y... lo lamento. Lamento haberte golpeado aquella vez, no fue mi intención- hizo una pausa corta. -Está bien, sí fue mi intención golpearte. Si hubiera sido por mí, te hubiera golpeado dos veces- Draco rió interiormente. Granger nunca se andaba con rodeos. -Eso no era el meollo del asunto...- el rubio la imaginó mordiendo su labio inferior. -Lo que quiero decirte es que deseo que te recuperes- Draco sintió su cálida mano posarse sobre su mano izquierda; luego de pocos segundos, soltó su mano y se marchó sin decir más.
Una semana había transcurrido desde el partido de quidditch, y los alumnos de Hogwarts aún cotilleaban sobre este. Draco y Harry siendo el tema principal.
-Harry, ¿cómo estás?- cuestionó Hermione cuando le vió llegar al Gran Comedor. Alphard se encontraba a su lado.
-Bien, Hermione, gracias- le mostró una sonrisa a la castaña. -He tenido peores- ambos soltaron una risa.
-Tienes razón- concordó Hermione. -¿Y Ron?- preguntó por el pelirrojo. Harry se levantó de hombros.
-Debe estar por ahí. Aún no termina el ensayo de DCAO- quitó importancia al asunto. -¡Ginny!- saludó a la Weasley que apareció frente a ellos. -No te ví entre clases. Creí que nos veríamos después de tu clase de Pociones- se pasó una mano por el cabello con nerviosismo.
-Estuve ocupada con las clases- saludó con un gesto a Hermione y Alphard. -Lo siento, Harry- se disculpó y andó hacia el otro lado de la mesa, con sus amigas de sexto.
-No... no hay problema. Sabes que eso no me molesta- se puso de todo los colores. Hermione se tapó la boca para no reír fuerte. Ginny dió media vuelta y sonrió a Harry.
-Lo sé, Harry. Gracias- le dió un beso en la mejilla. -Nos veremos luego- acordó la pelirroja antes de continuar su camino. Harry no pudo más que mirarla.
-¿Harry?- le llamó Hermione. El chico de gafas suspiró y tomó asiento. -Harry, ¿qué sucede entre ustedes dos?- curioseó Hermione.
-No lo sé- se sirvió cereal en su plato. -Yo pensé que volvimos en un inicio...- vació un poco de leche sobre el cereal. -Y ahora no sé en donde estamos...-dió una cucharada a su cereal. -No sé como comportarme con ella sin ser su novio... Me mata la idea de saber que pueda estar con alguien más- explicó tenso. Hermione se aguantó las ganas de decirle que Ginny estaba igual.
-Harry, tal vez sólo debas hablar con ella- Harry negó con la cabeza.
-No puedo obligarla a nada- contestó el ojiverde.
-¡Vamos, Harry! ¿Puedes vencer al Señor Tenebroso, pero no puedes conseguir una chica?- hizo bulla Alph. Todos lanzaron una sonrisa.
-Como sabrás, Alph- lanzó una mirada hacia Hermione. -Las mujeres son cómo leer cartas, tan impredecibles que nunca sabes cómo reaccionarán- determinó Harry.
-Eso no es verdad- negó Hermione cruzándose de brazos. Alph le pasó un brazo por los hombros.
-A veces sí, Herms- dijo Alph antes de darle un beso en la coronilla. -Mi dulce bombón- dió un beso lento en los labios de su novia.
-Ejem...- carraspeó, interrumpiendo a la pareja. Hermione lo miró sonrojada hasta las orejas. -Tengo clase de Transformaciones, ¿vienes conmigo, Alphard?- el chico asintió.
-Claro, Harry- propinó un beso a Hermione. -Te quiero, princesa- le dedicó una dulce sonrisa, colocando un mechón de cabello detrás de su oreja. -¿Te puedo visitar a tu torre de Premios Anuales? Me gustaría saber de Draco, no lo he visto en días- cuestionó.
-Está bien, te veré en la noche- le pasó una mano por el cabello. -¡Adiós!- agitó la mano en dirección a su mejor amigo y su novio. Harry y Alph echaron las mochilas a sus hombros y salieron del Gran Comedor ante algunas miradas femeninas.
Luna se dirigió a la lechuzería dando brinquitos. La lechucería es un cuarto de piedra circular, algo frío y húmedo, ya que ninguna de las ventanas tienen cristal, porque las lechuzas entran y salen constantemente. El suelo está cubierto de paja, para que las lechuzas puedan hacer sus necesidades.
-And I say to myself, what a wonderful world...- canturreaba la rubia. Abrió la puerta de la lechuzería y entró admirando la cantidad de lechuzas que allí había. -¿Cómo estás, Ullises?- saludó Luna a una lechuza color marrón, un poco desaliñada y desplumada. -¿Cómo te sientes, pequeño?- acarició a la lechuza con ternura. -¿Quieres un poco de chocolate?- ofreció a Ullises. La lechuza ululó y dió un mordisco. -Eso es- dirigió la mirada en derredor, topándose con la presencia de una persona.
-Hola- un chico alto, de cabello castaño claro y misteriosos ojos verdes le saludó. Luna pestañeó. -¿Qué tal, Lovegood?- inquirió Theodore Nott cuando la Ravenclaw no respondió nada.
-Hola, Theodore- respondió por fin. No pudo moverse ni un centímetro.
-Parece...- Theo se aproximó a una de las ventanas, por donde el gélido vientro entraba. Luna le siguió con la mirada. -Que no soy de tu agrado, ¿cierto?- preguntó como quien no quiere la cosa. Le miró de soslayo.
-¿Qué? ¿Tú?- se acercó al castaño con más confianza. -No- negó, mostrándole una sonrisa nerviosa. -Es sólo que me sorprendió encontrarte aquí- confesó. Theo asintió poco convencido, mirando el Lago del Calamar Gigante. Luna le miró de perfil, preguntándosela razón de esa aura de melancolía que parecía no abandonarlo nunca.
-¿Y qué hacías antes de que te interrumpiera? ¿Una carta a la familia?- quiso saber la rubia. Theo la miró de soslayo.
-No- objetó cortante.
-¿A tus amigos?- insistió Luna. Theo hizo un amago de sonrisa que a Luna le pareció más una mueca.
-Sólo me gusta estar aquí- contestó con esa mirada perdida por el bosque prohibido.
-Yo siempre quise una lechuza- contó Luna con aire pensativo.
-¿Y por qué no te compraron una?- argumentó Theo. Luna se giró y señaló el lugar.
-Porque aquí hay demasiadas que no tienen dueño-explicó Luna.
-¿Tú las cuidas?- le interrogó. Luna sonrió y dió una vuelta por la sala circular.
-No podría decirse que las cuido, porque vengo sólo cuando puedo- acarició el lomo de una lechuza con plumas negras.
-No pienso que nadie más haga lo que tu haces por ellas, Lovegood- Theo dió media vuelta y observó a Luna: portaba un pantalón de color fiucha con un suéter ligero celeste, combinado con unos pies descalzos. -¿Por qué no usas zapatos?- inquirió Theo con el ceño fruncido.
-¿Qué? ¡Oh, si!- señaló sus pies. -A Grisell Vangh le resulta divertido esconder mis pertenencias- platicó sin darle importancia. -Pienso que tal vez le gustan mis zapatos y los pide prestados- agregó con ese tono de voz tan característico de ella.
-¿Vaugh?- Theo la conocía: era una Ravenclaw que parecía más una Slytherin. Solía perseguir al grupo de Pansy Parkinson. -¿Y no la has reportado?- Luna se extrañó con la pregunta.
-¿Por qué habría de hacerlo?-inquirió la rubia. -Personas como ella disfrutan hacer eso, no pienso quitarle la diversión- dicho esto, Luna sonrió con tristeza y se marchó.
Hermione Granger regresó de la biblioteca con cinco libros en la mano, además de una mochila roja tan pesada que cargaba en la espalda. Lo único que quería era descansar en su sillón favorito de la sala de Premios Anuales y no ser molestada. Apenas daba vuelta por el pasillo que daba a su sala común, cuando su mochila cedió ante la gran cantidad de libros que cargaba. Todo quedó tirado en el suelo.
-¡Oh, no! ¿Por qué...?- murmuró con frustación. Se agachó, cuidando no tirar los libros que traia en brazos. -Debí escuchar a la profesora McGonnaggall...- decía entre dientes. -¡Ah, no! Tú quisiste llevar la mochila sin ningún encantamientos...- junto los papeles que habían volado y los metió uno a uno en la mochila.
-¿Granger?-la voz arrogante del Slytherin le puso los pelos de punta. -¿Qué estás haciendo?- se acercó a la castaña con las manos en los bolsillos y, cuando vió la situación, no pudo evitar reir.
-Si vas a decir alguna de tus idioteces, será mejor que te largues, Malfoy- advitió Hermione. Draco se puso en cuclillas. -Vete, Malfoy. No estoy de humor- sus ojos expresaban sus palabras. Draco le ignoró y en un movimiento recogió sus libros. -Malfoy- el rubio se levantó y Hermione le imitó. -¡Malfoy, dame esos libros!-le ordenó la Gryffindor exasperada. Draco se giró inexpresivo.
-¿Qué no puedes dejar que alguien te ayude, Granger? ¿Tienes que ser tan insufrible siempre?-Hermione se paró en seco y lo miró fijo. -De acuerdo- acordó y se colocó frente al retrato. -Manzana envenenada- el retrato le dejó pasar.
-¿Cómo está, Señor Wallace?- cabeceó en su dirección la castaña. El señor Wallace era menudo y bajito, poco cabello canoso cubría su calva; usaba un atuendo del siglo XVIII.
-¿Qué tal, señorita?- se inclinó frente a la chica. -Que tenga una agradable noche, señorita-le dijo el retrato. Hermione corrió a la sala cuando escuchó un golpe en seco.
-Denada, Granger- Draco dejó sus libros en la mesa que había frente al sillón rojo que tanto le gustaba a Hermione. Hermione tuvo la sensación de ser un completo ogro con el rubio.
-Gracias, Malfoy- agradeció la chica con voz inaudible. Draco le miró sobre el hombro con los ojos entrecerrados.
-¿Qué has dicho, Granger?- se cruzó de brazos. Hermione suspiró. Dejo caer su mochila al sillón y le hizo frente.
-Gracias- pronunció fuerte y claro. Draco sonrió de lado.
-Por nada, Granger- le respondió Malfoy con satisfacción. Hermione asintió y tomó asiento en el sillón. -Por cierto, Granger- Hermione le escuchó. -La directora McGonnaggall me ha atrapado esta tarde y me ha preguntado si ya hemos comenzado los preparativos para la fiesta de Halloween, dado que falta una semana para ello- Hermione cerró los ojos, maldiciendo por dentro.
-¿Qué le dijiste?- preguntó con temor.
-Le mentí, dije que ya teníamos separada la banda y que tú tenías una idea sobre la decoración-le apuntó.
-¡Que tonta!- sumergió la cabeza en su mochila y tomó un pergamino.
-Que irresponsabilidad la tuya, Granger- bromeó Draco, acercándose al sillón de la castaña.
-Seguramente tendremos que contratar una banda que acepte con tan poca anticipación- Draco asintió, mientras se recargaba en el respaldo con los brazos cruzados en la cabeza. -Un banquete- escribía Hermione en el pergamino. -La temática de la fiesta...- fue interrumpida por el rubio.
-Podríamos dar máscaras en la entrada- Hermione frunció los labios, no muy convencida. -Ya sabes, las mujeres irán con vestidos sexys, no pienso que les agrade disfrazarse de un horrible troll- aclaró Draco.
-Está bien- aceptó la castaña. Draco abrió el ojo izquierdo. ¿Le había dado la razón así como así? -¿Tienes alguna otra idea?- en el rostro del rubio apareció una sonrisa que derretiría a cualquiera... cualquiera que no fuera Hermione.
-Ya que lo preguntas...- se enderezo en el sillón. -Estuve pensando en que no fueran por parejas al baile, eso es muy aburrido- determinó Draco. -¿Por qué no los emparejemos nosotros conforme van entrando al Gran Comedor? Que les asignemos a dos personas el mismo numero y entre ellos se encuentren a media noche- decía un entusiasmado Draco.
-¿Te refieres a una "cita a ciegas"?- inquirió Hermione, le agradaba la idea.
-Algo parecido- coincidió el ojigris. -Y podríamos poner algunos muérdagos por ahí, para hacerlo más interesante- Hermione sonrió, contagiándose con el entusiasmo que parecia mostrar el Slytherin.
-De acuerdo- aceptó Hermione mientras escribía en el pergamino.
-¿Y qué me dices de la banda? ¿Algo parecido a Kings of Leon?- cuestionó Draco, jugando con una snitch que sacó del bolsillo.
-¿Te gusta Kings of Leon?- pregunto una emocionada Hermione. -¡Merlín, yo adoro esa banda!- declaró la castaña con una enorme sonrisa.
-Es agradable al oído- concordó el rubio con una media sonrisa.
-Entonces, queda decidido- Hermione escribió otro tanto en el pergamino. Draco miró el fuego frente a ellos, dándole vueltas a algo que tenía en mente y necesitaba decirlo.
-¿Granger?- su voz salió baja y ronca. -Cuando estuve en la enfermería, recibí una visita- Hermione bajó la vista y se mordió el labio inferior. -Estaba tan cansado que no pude abrir los ojos para ver quien era...- necesitaba sacarse esa pregunta de la cabeza. Conoces la respuesta. ¡Si, pero quiero oírlo de ella!
-Así que me escuchaste... creí que estabas dormido- mumuró Hermione, pasándose un mechón de cabello detrás de la oreja. -Fui yo, Malfoy-afirmó la castaña. Draco no se mostro sorprendido con la declaración. -Fui a visitarte a la enfermería- hizo una pausa corta. -En realidad no fui por ti, estaba cuidando a Harry mientras Ginny llegaba porque no fue a dormir esa noche y la mandé a descansar un poco- le contó. -Leía Romeo y Julieta, cuando tu dijiste...- se detuvo antes de decir nada y Draco le miró con el ceño fruncido.
-¿Qué dije?- exigió saber Draco. Hermione se encontró perdida entre ese mar profundo que era su mirar.
-Dijiste...- pestañeó, intentando librarse del hipnotismo de sus ojos plateados. -Murmuraste una cosa sin sentido- Malfoy asintió, apresurándole. -Dijiste: "vainilla... como me gusta"- Draco tragó saliva, desviando la vista.
-¿Y por qué esas simples palabras, fruto de mi inconsciencia, hicieron que te acercaras a mi?- inquirió Draco preocupado de haber comentado algo más. Hermione le observó con cautela.
-No lo sé- mintió Hermione. -En las dos horas que estuve junto a Harry, noté que nadie te había visitado- Draco levantó el mentón orgulloso.
-No necesito que nadie me visite- comentó el rubio altivo.
-Y...- continuó sin interrumpción Hermione. -Digamos que sentí lástima por ti- confesó mirandolo de soslayo. Draco abrió la boca ligeramente y le miro como si hubiera dicho la peor de las palabras. Hermione se pregunto si estaba enojado. -¿Te molesto que...?- se puso de pie y cogió apresurada sus pergaminos y libros de la mesa. -¡Lo siento, de verdad!- su voz se volvió chillona. -¡No crei que te molestaria...! ¡Yo, no debi...!- cuando tuvo todo en brazos, se dirigió a su habitación cabizbaja. Casi salta del susto cuando una fría y fuerte mano le detiene del hombro.
-Granger- Draco arrastró cada sílaba de su apellido, poniéndole los pelos de punta. -¿Así eres de squib siempre?- bromeó y Hermione torció el gesto. -¡Oh, vamos, Granger! Estabamos teniendo una conversación muy civilizada- a expresión del rostro de Draco le tranquilizó; aún así, intento irse, pero Draco le detuvo de nuevo. -Escucha, Granger. Yo... no estoy acostumbrado a que tengan lástima de mi. En realidad, nadie se ha compadecido de mi en... Nunca- aclaró con una ligera sonrisa, que borró ante la seriedad de la castaña. -Debo agregar que he sido un completo idiota estos últimos días- Hermione levantó la ceja. -¿Semanas? ¿Meses? ¿Años? ¡Basta, Granger!- le regaño el rubio. -El punto es que no he sido la mejor persona contigo y mi orgullo no me permitio disculparme contigo aquella vez que arruine la cita de Hogsmeade y...- Hermione desvió la vista, sin saber a donde quería llegar el rubio. Draco suspiró. -Aqui va, cuidado Granger. Esto podría matarte- Hermione fruncio el entrecejo. -Discúlpame, Granger- lo que sus ojos expresaban era un total arrepentimiento que Hermione asintió convencida.
-Tienes razón, puedo morir ahora que te has diculpado- dijo con sarcasmo la Gryffindor. -¿Y?- cuestiono la chica. -¿Ahora qué?- pregunto.
-Supongo que ahora somos amigos- Draco extendió la mano blanquecina y Hermione dudo antes de apretarla.
-Amigos-le dedicó una dulce sonrisa. Para esceptismo de la castaña, Draco tomó los libros de Hermione y los dejó de nuevo en la mesa.
-Ahora a trabajar, Granger- señaló su sillón rojo. -Tienes mucha tarea que adelantar- con un movimiento, apareció un termo de café caliente y una linda taza de Winnie Pooh. Hermione se sonrojó toda. -Yo- tomó el grueso libro sobre su mesa de Magia Avanzada III. -Iré a dormir- torpemente, le dió un apretón en el brazo derecho cuando pasó a su lado. -Buenas noches, Granger- la susodicha apenas pudo murmurar un "adiós".
La fiesta de Halloween llegó más pronto de lo que todos esperaban. Como era costumbre, la directora McGonaggall les dió el día a los alumnos para visitar Hogsmeade para todos aquellos que quisieran hacer compras de último día. Sobretodo las chicas sin vestido, sin accesorios o zapatos. Hermione era una de ellas.
-¡Hermione, debemos ir a comprar los vestidos!- la pelirroja le persiguió hasta la biblioteca, donde la Gryffindor se refugiaba de todo el alboroto que se armaba en el colegio.
-¡Vale, Ginny!- devolvió el libro al estante. Su amiga llevaba más de quince minutos molestándola con aquello y sabía que no se daría por vencida. Se encaminaron a la salida de la biblioteca ante la fulminante mirada de la Srita. Prince. Una vez en el pasillo, el ruido se hizo presente; un grupo de chicas de Slytherin les empujaron al correr por el pasillo hacia la puerta principal.
-¡Hey, con cuidado!- les amonestó la agresiva pelirroja. Todo mundo estaba vuelto de cabeza. -Vamos, nos ganaran los mejores vestidos- Ginny le jaló para apresurarse. El resto del camino hasta el pueblo mágico, Ginny la paso hablando del color que le quedaría mejor, el peinado que le haría y los zapatos que había que comprar.
-Mátenme- murmuró Hermione cuando entraron a la primera tienda.
-¡Ginny!- Luna se asomó entre la multitud de chicas en la tienda. -¡Miren lo que encontre!- les mostró un vestido rosa chicle con forma asimétrica, similar a una estrella.
-Eh... muy bonito, Luna- dijo Ginny no muy convencida. - Pero te aseguro que te encontraré otro que te quedará a la perfección- tomo el vestido de su amiga y lo colgó en otro lugar.
-Esta bien- acordó Luna sin enojarse por la clara indirecta de su mal gusto en vestidos.
-Bien, todas busquen sus opciones y nos vemos en cinco minutos cerca de los vestidores- les ordenó Ginny, echando una ojeada al lugar. Hermione se dio prisa por buscar un vestido que le gustara; que fuera bonito, pero no soso. Encontró uno pasable: color fiucha, muy sencillo, poco escote y le llegaba a los talones. Muy recatado. Cuando llegó al lugar acordado, Luna no traia nada en las manos.
-¿Y Ginny?- la respuesta fue contestada como por arte de magia.
-¡Tú suéltalo, yo lo ví primero! ¡Maldita bruja!- escucharon discutir a Ginny desde el otro lado de la tienda. -¡Chicas!- se aproximó a Luna y Hermione con una sonrisa de oreja a oreja. -¡Conseguí los mejores vestidos para cada una!- Luna tomo el suyo con gusto. -No lo agradezcan- bromeó Ginny. -¡Pruébenselo, anden!- Hermione miraba embobada su vestido, sin duda opacaba al suyo.
-¡Gracias, Ginny!- le dio un abrazo.
-Por nada, Herms- ambas entraron a los vestidores emocionadas. -¿Te digo qué? Seguro Alph no te quitará la mirada de encima- le dió un codazo. -Ni Ron, que seguro te comerá con la mirada cuando te vea- Hermione se sonrojó.
-¡Cállate, Ginny!- entró al primer vestidor, sin dejar de pensar en las palabras de Ginny.
Mientras tanto, los hombres de Gryffindor descansaban en la sala común. Ron había sacado el ajedrez mágico de su abuelo y ganaba limpiamente a cualquiera que se le pusiera en frente. En ese momento, jugaba contra Harold, un alumno quinto año.
-¿Escucharon que no hay que llevar cita a este baile?- preguntó Neville a sus compañeros, atento a los movimientos en el tablero.
-Alfil, D4- dijo Ron con voz fuerte.
-Yo invité a Ginny de todas formas- mencionó Harry, ajeno al ajedrez; mirando por la ventana el cielo nublado.
-¿Ustedes están saliendo de nuevo?- Ron dejo por un momento el ajedrez y miro fijo a su mejor amigo de toda la vida.
-Si- afirmó Harry con seguridad. Ron asintió una vez y volvió al juego. Soltó un suspiro, Harry se esperaba una escena de su hermano mayor.
-Torre, C4- habló con temor Harold. Neville soltó un "oh, no".
-Caballo, E5. Jaque- le dijo Ron a Harold con una gran sonrisa. El chico se levantó, sabiéndose vencido.
-¿Y lo de ustedes va en serio?- inquirió Dean a Harry, como quien no quiere la cosa.
-Supongo que si. Nunca había sentido con otra lo que siento por ella- les contó con aire pensativo.
-¿Y a quién hubieran invitado si el chico invitara en este baile?- quiso saber Neville con nerviosismo.
-Ginny- contesto sin dudar Harry.
-Hannah Abbott- respondió Seamus. Todos le miraron. -¿Qué? Es muy agradable- todos soltaron una risa.
-Quizá... ¿Luna?- se aventuró Dean. De nuevo, los chicos se giraron a verlo. -Admítanlo, tiene mucha personalidad. Eso me gusta- reconoció Dean.
-Yo a Susan Bones- confesó Neville. - La estoy conociendo y es la chica más simpática que haya conocido- les contó Neville con timidez.
-¿Y tú, Ron?- Ron tomó la Reina y la giró entre sus dedos.
-Tal vez... si no fuera tan testaruda, gruñona y sabelotodo- Harry giró los ojos. -Solo tal vez... invitaría a Hermione- todos, excepto Harry, se sorprendieron con aquello.
-¿Tú y Hermione? ¡Pero si discuten la mitad del tiempo!- refutó Seamus.
-Además tiene novio, Alph- señaló Dean. Ron se coloró de las orejas.
-Ya lo sé- murmuró entre dientes el pelirrojo. En ese momento, Alph entró por el retrato con Lizzie Wright, la cazadora del equipo de Gryffindor; una muchacha muy guapa, con cabello corto y liso color negro, usaba flequillo de lado, unos ojos azules brillantes adornaban su rostro afilado; era un poco más alta que el promedio.
-¡Hey, chicos! ¿Cómo están?- les saludó Lizzie a todos con un beso en la mejilla, provocando sonrojos. -¡Oh, por favor!- se rió. -Le platicaba a Alph sobre la barrida que tuve ayer- comenzó a contarles la historia mientras la sala común se iba llenando de las chicas que llegaban con sus nuevas compras y subían a arreglarse.
-¿Lizzie, tú no te alistarás?- quiso saber Neville. -Todas las niñas están subiendo a ponerse listas para el baile- Lizzie sacó su reloj de bolsillo.
-Faltan 4 horas, Neville- y era cierto.
-A ella le gusta irse despeinada a las fiestas- Alph le pasó una mano por el cabello, revolviéndolo todo.
-Exacto- golpeó el brazo del chico enojada. -Además, la que es bella, es bella- agregó Lizzie acomodándose el cabello.
-Cierto- Seamus se mostró de acuerdo. -¿Lizzie?- la chica de ojos azul eléctrico le miro. -Si buscas alguna compañía...- todos pusieron los ojos en blanco, conociendo la táctica. -Para bailar esta noche... me gustaría ofrecerme como voluntario-le informó Seamus.
-Gracias, Seamus- le sonrió amablemente Lizzie.
-¿Qué hay de Hannah, Seamus?- inquirió Ron divertido. Seamus le mandó callar con la mirada.
-Cállate o te arranco la cabeza- le murmuró Seamus. El grupo se echó a reír con la metida de pata del chico.
-¡Quédate quieta, Hermione!- Ginny intentaba maquillar a la Gryffindor en su habitación, pero era inútil, la chica no dejaba de moverse. -¡Ya casi acabo!- le dió unos últimos toques a su ojo izquierdo.
-¡Yo te dije que no quiero verme tan exagerada, con algo natural está bien!- Hermione buscaba ponerse de pie, más la pelirroja le aplicó un hechizo.
-¡Espera...!- aplicó un poco de gloss a sus labios. -¡Listo, ya, vete!- quitó el conjuro que pegaba con chicle el trasero de su amiga a la silla. Hermione corrió al espejo de cuerpo completo para verse. Y lo que vió le gustó: su cabello estaba recogido con algunos cabellos sueltos y unas pequeñas trenzas a los lados y su maquillaje era muy ligero, tal como pidió, con los labios rojos y gloss sobre ellos. -Ahora falta el vestido, póntelo- le entregó Ginny el vestido y le empujo al baño. Cuando Hermione salió del baño, todas las chicas le miraron con los ojos como platos, se veía divina.
-Wow, Hermione. Te ves hermosa- admitió Parvati, quien peinaba a Marie.
-Te dije que te verías fenomenal- Ginny le miraba orgullosa. La gryffindor se miró en el espejo de nuevo: llevaba un vestido largo de satén color rojo escarlata, con cuello halter con escote profundo. El talle es ceñido al cuerpo y la falda termina en un amplio volante.
-No creo que sea yo...- murmuró al espejo. Luna, que había entrado a la torre con ellas, le respondió:
-Pero si tú eres muy bonita, Hermione- le elogió. Ginny le aplicaba polvo a la rubia.
-Gracias, Luna- no podía dejar de mirarse. Ahora soy vanidosa, se mofó Hermione.
-¡Faltan dos horas!- gritó Parvati, mirando el reloj de su mesita de noche. Todas soltaron un grito de nerviosismo.
-¡Y a mi me falta bañarme!- comentó Ginny delineando los ojos a Luna.
-Hazme algo sencillo en el cabello, Ginny. No te entretengas mucho conmigo- Ginny le hizo una coleta de lado derecho con sus rizos cayendo sobre su hombro y le colocó dos flores sobre la oreja. -Genial- a Luna le gustó el detalle de las flores. La pelirroja tomó su ropa con rapidez y se metió a la regadera.
-¡Qué cambio, Luna!- le dió un cumplido Sarah Lewis, cazadora del equipo de Quidditch. Ella ya estaba lista, con un vestido de noche en satén, combinado con dos colores: el ivory para el busto, el cual esta adornado de un hermoso lazo en moño; y el talle y falda de color azul marino, que se entallaba al cuerpo de la rubia con ligero vuelo.
-Gracias, Sarah. Tú te ves muy bien, me gusta tu vestido- devolvió el cumplido la rubia, tomando su vestido cubierto con una bolsa y se cambio. El vestido de Luna era muy lindo, en color rosado con escote estraples y talle ceñido. Lleva una cinta con lazo negra en la cintura. La falda es larga hasta los tobillos y tiene un vuelo ligeramente aglobado.
-Espero que sirva de algo esta noche- les guiñó un ojo Sarah a sus compañeras.
-Yo voy a salir con Nathan- agregó Marie, quien estaba casi lista con su cabello castaño claro suelto con algo de crepé en lo alto. Su vestido dorado tenía un escote pronunciado con tiras bordadas alredor en pedrería y una falda ceñida a las caderas.
-¿Nathan Wallace, de Ravenclaw?- inquirió con esceptismo Sarah.
-El mismo- afirmó la chica mientras se ponía rubor en las mejillas.
-Salí con él hace dos años y es un excelente besador- le contó en secreto la rubia. -Amárralo si puedes- aconsejó Sarah. Todas soltaron una risita.
-Hermione, ¿es cierto que nos asignaran una cita en la fiesta?- preguntó Parvati.
-Si- respondió. Escucharon la secadora encendarse en el baño. -Y también habrá una sorpresa en la noche- les adelantó. -Será muy entretenida, lo prometo- les aseguró. Ginny salió como un remolino del baño con su bata blanca y el cabello revuelto y esponjado por la secadora.
Luego de algunos minutos más de tensión por la hora, todas estaban listas.
-¿Por qué tardarán tanto?- Harry y Alph esperaban bajo las escaleras del dormitorio de mujeres. Ron, Seamus, Dean y Neville se habían adelantado ya.
-No hay que cuestionar la naturaleza femenina, Harry- contestó Alph. Ambos chicos vestían sus mejores túnicas que compraron en Hogsmeade.
-Tienes razón. Cuando las ves tan guapas, te das cuenta que valió la pena esperar tanto- concordó el moreno. Las risas provenientes de arriba, le hizo levantar la mirada con la boca abierta. Ginny vestía un sexy vestido de noche, largo, negro y sin mangas; sostén con encajes y espalda descubierta con una cola larga. Su cabello lo había puesto en un recogido de lado con un fleco de lado y un broche plateado en forma de mariposa.
-Ginny- se puso de pie como un resorte y carraspeó. -¡Vaya!- tomó su mano con delicadeza. -¡Te ves muy bien!- se sonrojo mientras la pelirroja le daba un beso en la mejilla.
-¿Sólo bien?- pregunto decepcionada. Harry levantó su barbilla con su mano.
-Te ves hermosa- corrigió Harry. Le dió un beso en los labios.
Cuando Hermione bajó con Luna, después que las chicas, Alph se puso de pie y se acercó con una sonrisa galante a la escalera.
-¿Qué tal, chicas?- las saludo. -Luces preciosa, Hermione- la tomó de la cintura y le dió un pequeño beso en los labios. -¡Luna, tu tambíen luces fenomenal!- Luna se miró los pies.
-Gracias, Alph. No estoy acostumbrada a lucir así- dijo Luna cohibida.
-Ahora, mis dos princesas- ofreció un brazo para cada una. -Vamos a la fiesta a divertirnos un rato- Hermione se amarró a su brazo feliz, no sabía la razón, pero tenía la sensación de que algo grandioso le pasaría esa noche. Y eso le estremecía.
Al llegar a la entrada del Gran Comedor, escucharon un gran alboroto de los estudiantes que hacían una fila para entrar al recinto.
-¡Una fila todos, por favor!- escucharon la voz amplificada de Draco Malfoy. -¡Una fila, Weasley! ¡Lárgate a la cola!- le ordenó Draco.
-Debo ir a ayudarle a Malfoy- se disculpó Hermione con Alph. -Nos veremos adentro- le dió un beso a su novio.
-Si, claro. Tu ve- se despidió Alph. Luna y él hicieron fila detrás de una pareja de Hufflepuff.
-Número 45, Daniels- le entregó un papel al chico de Ravenclaw. Hermione se acercó a paso rápido al frente de la fila. -¡Hey, no se empujen! ¡No se metan a la fila! ¿Quién se está colando?- una figura femenina apareció ante él. Una persona que el conocía muy bien, pero que lucía totalmente diferente a lo normal. Era Hermione Granger con un vestido ceñido al cuerpo color rojo con un escote considerado que no dejaba mucho a la imaginación. Tragó duro, intentando pensar con claridad.
-Soy yo, Malfoy- Hermione se acercó al taburete sobre el que se encontraba el Slytherin. -¿A qué ayudo?- Draco no podía dejar de mirarla de arriba abajo. -Déjame ver esto- leyó el largo pergamino que Draco sostenía entre manos. -¡Número 46!- le asignó a Helga Kingsley. -Difruta la fiesta, Helga- le entregó el papelito.
-Granger- Draco habló por fin, evitando no mirar demasiado la figura de Hermione. -Ahora que has llegado, podemos separar en hombres y mujeres para asignarlos más facilmente- sugirió Draco. Hermione asintió y dió la orden al gentio de estudiantes que se empujaban contra la puerta.
-Número 47- le otorgó a Michelle Priegg. Cerca de media hora después, podría decirse que tres cuartas partes de los estudiantes estaban dentro.
-No creí que terminaríamos, Granger- comentó Draco mirándole de reojo. -134, renacuajo- le asignó a un estudiante de cuarto año.
-Aún faltan cerca de diez personas, Malfoy- Hermione hojeó la inmensa lista de parejas. -Debo decir que tu idea de la cita en la fiesta es estupenda- agregó Hermione. Sus ojos están arriba, Malfoy. Arriba, pensaba Draco levantando la mirada de su escote.
-¿Ya te dije que luces bellísima esta noche, Granger?- Draco se acercó a la castaña y Hermione se abochornó.
-No- negó Hermione. El perfume varonil de menta de Draco entró en las fosas nasales de Hermione, dejándola aturdida unos segundos. -Gracias- le agradeció la Gryffindor, mirandolo discretamente: se veía como un modelo recién sacado de una revista con su túnica negra y una camisa del mismo color con cuello alto. Su cabello estaba ligeramente despeinado y sus profundos ojos grises resaltaban en su rostro masculino.
-¿Con qué coqueteando?- el león y la serpiente se alejaron de un salto. Blaise Zabbinni soltó una sonora carcajada. -Tranquilos- Draco cerró con fuerza la quijada.
-135- le dió el papel con el número. -Y te asignaré a la más fea del salón, imbécil- le advirtió. Blaise se encogió de hombros.
-Estaré tan ebrio para esa hora, que no importará si es fea- les guiñó un ojo. -Granger, te ves súper sexy- Blaise le comió con los ojos cuando le vió bien.
-Ya lárgate, Blaise- articuló Draco de mala gana.
-Sepárame un baile, Granger- le pidió Blaise con una sonrisa atrevida.
-En tus sueños, tarado- respondió Draco con los brazos cruzados sobre el pecho. Hermione posó sus manos en las caderas, con la mirada fija en Malfoy.
-Eso fue...- no encontró la palabra adecuada. Draco le atisbó por el rabillo mientras entregaba un número a un grupo de muchachos de Hufflepuff.
-Fue simple caballerosidad- terminó la frase Draco. Hermione entrecerró los ojos. -Si le prometías un baile a Blaise, no te dejaría en paz toda la noche, te lo aseguro- añadió.
-¿Así que me salvaste?- levantó las cejas con juerga.
-Estás en deuda- le siguió la corriente el rubio. -Por cierto, parece que hemos terminado- le entregó el último número a un chico de quinto.
-Si- examnó la lista. -Vamos adentro, seguro todos deben estar divirtiéndose- expresó con ansias.
-Solo falta una pareja, Granger- manifestó Draco con placer contenido. Hermione no entendía. -Nosotros- Hermione se dió un golpe en la frente, para sorpresa de Draco.
-Maldita sea- maldijo Hermione. Su voz tenía un tono de pesadumbre que no le gustó a Draco.
-Lo haces ver como si te hubiera tocado con el chico más horrible de la escuela- opinó con cierto pesar.
-No, no- se corrigió. -Es sólo que le dije a Alph que arreglaría para quedar con él, pero lo arruiné...- le contó Hermione. Draco se sintió como el mayor de los tontos. El quedar con Granger no había sido ninguna coincidencia.
-Oh- fue lo único que logró decir. Quiere pasar la noche entera con Alphard, no seas ingenuo. -Podemos correguir la lista- propuso el rubio, desenrollando el pergamino. Mierda, Draco. Has quedado como el más estúpido del planeta.
-Claro que no, eso sería ir en contra de las reglas- aseveró Hermione acercándose al hombro del rubio. Draco buscó el nombre Black en la lista.
-Puedo cambiar las parejas- Draco se hacía de oídos sordos, llegando al nombre de su primo y su cita asignada.
-Malfoy- Hermione tomó su mano derecha, deteniendo la búsqueda del Slytherin. -No hay problema, yo le digo a Alph, no creo que le moleste. Nos veremos adentro- le dedicó una tierna sonrisa antes de adentrarse en el Gran Comedor. Nunca te habías visto tan patético con una chica como ahora... se enojo consigo mismo Draco, siguiendo los pasos de la castaña a la fiesta.
El Gran Comedor había cambiado por completo. Las mesas habían sido cambiados por mesas para máximo 10 personas con una cesta de paletas de colores y dulces de todo tipo. Algunas calabazas volaban por ahi, junto a telarañas que colgaban del techo .
-¿Me escuchan?- Hermione se situó en el centro del salón con la varita en su garganta. Draco se acercó a la Gryffindor. -Hemos organizado algunas sorpresas como se han dado cuenta- detalló Hermione.
-Si, tendrán una cita secreta con la que se reunirán a medianoche- habló Draco, mientras los alumnos estaballaban en cuchicheos. -Han sido asignados al azar, nada ha sido arreglado- especificó el rubio.
-¡Yo soy tu cita, Draco!- gritó una chica desde algún lugar del salón. Draco sonrió al estudiantado femenino.
-Como decía- se aclaró la garganta Hermione. -Ésta y más sorpresas nos esperan durante el resto de la velada- develó la castaña. -Ahora, disfruten la noche- todos aplaudieron a los Premios Anuales.
-Bien dicho, Granger- le murmuró Draco al oído, antes de tomar otra dirección y dirigirse a su mesa. Hermione miró detrás de su hombro, siguiéndolo con la mirada. Fue a sentarse cinco mesas más allá, con su grupo de Slytherin, donde Blaise le saludó por lo alto con la mano y Draco le divisó curioso. Hermione se encaminó enrojecida a su mesa.
-Hola- saludó en general a la mesa, donde estaban de izquierda a derecha: Ginny, Harry, Luna, Dean, Ron, Neville, Seamus, Lizzie y Alph.
-¡Hermione!- sus amigos le miraron boquiabiertos. -¡Te ves muy bonita!- ponderó Seamus. Ron se encogió en su silla, rojo como un tomate.
-Gracias, Seamus- Alph le ayudó a tomar asiento. -Espero que les guste lo de esta noche- Alph tomó su mano sobre la mesa, con la mirada atenta del pelirrojo sobre ellos.
-La decoración es muy buena- comentó Dean, examinando el lugar.
-¿Y cómo comenzará, Hermione?- indagó Ginny con la mano de Harry sobre sus hombros.
-Primero ofrecerán algunas bebidas y dentro de poco, una banda vendrá a tocar- platicó Hermione.
-¿Cuándo conoceremos a nuestra cita?- sondeó Neville.
- A medianoche- contestó Hermione. Cada cual comenzo a conversar y Alph le dió un apretón de manos, para luego darle un tierno beso en la mejilla. Dean escuchaba con atención a Luna hablar de los thestrals; Neville y Lizzie mantenían una conversación sobre las calabazas.
-¿Quieres algo de tomar?- pregunto Harry a Ginny.
-Si, una piña colada con mucho alcohol- todos en la mesa le miraron de soslayo.
-No hay alcohol, Ginny- intervino Hermione.
-¡Bah! Entonces piña colada virgen- pidió Ginny. Harry se puso en pie y los hombres de la mesa le imitaron.
-¿Quieres algo, Hermione?- se ofreció Alph.
-Lo mismo que Ginny- le dio un beso en los labios.
-¿Y tú, Lizzie? ¿Quieres algo?- se mostro amable con su compañera. Lizzie negó.
-Gracias, Alph. Le he encargado a Seamus- explicó. Alph levantó las cejas sorprendido.
-¿Va en serio lo de la cita, eh?- pregunto con distracción. Siguió a los demás, dejando a Ginny, Hermione, Luna y Lizzie en la mesa.
-¿Así que vienes de cita con Seamus, Lizzie?- cuchicheó Ginny. Lizzie sonrió.
-Podría decirse- respondió la ojiazul desconcertada. -Lo ha dicho de broma, pero parece que se ha tomado el papel de galán- levanto los hombros desconcertada. -Por cierto, mucho gusto, Hermione- le extendió la mano a la castaña. -He escuchado hablar mucho de ti- Hermione intento recordar su cara de algún lugar.
-Me gustaría poder decir lo mismo- Ginny rió.
-Lizzie es del equipo de quidditch y viene de intercambio de Beauxbeautons- le contó la pelirroja.
-¿Y por qué te cambiaste?- inquirió Luna.
-Porque no encajaba ahí-zanjó Lizzie.
-¿Y tú Luna, que me dices de Dean?- pregunto Hermione sonriente. Luna pestañeó confundida.
-¿Qué cosa? ¿Qué si he visto a Dean?- soltaron una carcajada ante la ingenuidad de Luna.
-No, Luna. Se refiere a que si entre ustedes hay algo- aclaró Lizzie.
-No- negó perpleja. -El es mi amigo...- Luna desvió la vista y se topo con la enigmática mirada de Theodore Nott sobre ella y no pudo evitar los rápidos latidos de su corazón. Vestía una elegante túnica azul naval. Los chicos llegaron con las bebidas, devolviendo a Luna del trance; Dean le ofreció una cerveza de mantequilla a Luna, y las chicas de la mesa le lanzaron una mirada de complicidad a la rubia.
-Su atención, estudiantes de Hogwarts- habló un hombre muy apuesto por el micrófono. Era nada más y nada menos que Caleb, el vocalista de la banda Kings of Leon. -Somos Kings of Leon- los gritos no pudieron faltar. -Espero les guste nuestra música porque tocaremos toda la noche. ¡Disfruten su fiesta de Halloween!- Matthew comenzo con un solo de guitarra.
-¿Kings of Leon? ¡Que genial! ¡Vamos, Harry!- le jaló Ginny de la túnica. Pronto, muchos de los estudiantes se amontonaron en la pista de baile, a disfrutar de la música de la banda.
Stranded in this spooky town
Stoplights are swaying and the phone lines are down
This floor is crackling cold, she took my heart, I think she took my soul
With the moon I run far from the carnage of the fiery sun
Driven by the strangle of vein showing no mercy I do it again,
Open up your eye, you keep on crying baby, I'll bleed you dry
Skies they blink at me, I see a storm bubbling up from the sea
And it's coming closer
And it's coming closer
-¿Lovegood?- Theo se acercó sigilosamente a Luna. La rubia sonrió interiormente, reconociendo esa voz.
-¿Theo?- el ojiverde le contempló estupefacto.
-Te ves... hermosa- murmuró Theo con un brillo en los ojos. A Luna se le pusieron los pelos de punta.
-Gracias, Theo. Tu también te ves muy bien- Luna le sonrió sonrojada. Theo vislsumbró a los Slytherins con la vista puesta en ellos dos.
-¿Quieres salir a caminar conmigo?- indagó el chico. Luna apenas si lo penso.
-Si- contesto. Theo hizo un amago de sonrisa y se dirigieron a los jardines del castillo.
-¿Ya te dije que luces preciosa esta noche?- Alph y Hermione bailaban con suavidad en la pista.
-Si- afirmó Hermione. -Pero me gusta que lo digas- agregó.
-Eres hermosa- murmuró cerca de su oído. Así estuvieron minutos, quizá horas, hasta que Alph habló. -Te amo- expreso con fervor.
-¿Qué?- Hermione se alejo de su pecho para contemplarle con asombro. -Nunca habíamos dicho eso, Alph...- Hermione su puso nerviosa con la declaración de Alph.
-Es lo que siento, Hermione- Alph estaba tranquilo, contrario a la Gryffindor. -¿Y tú?- quiso saber. Hermione bajó la mirada, buscando en su cabeza una buena respuesta. ¿Y tú, Hermione? ¿Lo amas?
-Yo no estoy lista, Alph- fue honesta. Alph se puso tenso con la vaga respuesta de Hermione.
-¿Qué quieres decir con qué no estás lista? ¿No sabes si me quieres o no?- gruñó Alph.
-¡Si te quiero!- alegó la castaña. -¡Lo que no sé es si te amo!- algunas cabezas alrededor se giraban a escuchar la discusión.
-Hermione... - Alph tomó de sus manos y Hermione comenzó a sollozar. -Lo mejor sería que te diera un tiempo- logró decir Alph con delicadeza.
-¿Qué? Yo...- Alph le interrumpió.
-Quiero que pienses en lo que sientes por mí, ¿de acuerdo?- le pidió. -Yo te amo, Hermione- manifestó con candor. -No sé si podré estar lejos de ti...- limpió las lagrimas de la chica con su mano. -Pero me gustaría escuchar un te amo de tu parte- expresó. Hermione estaba echa un mar de lágrimas.
-¡Es medianoche! ¡Es hora de recordar su número y buscar a su par!- vociferó el vocalista de la banda. -¡Vamos, vamos! ¡Colóquense la máscara que aparece frente a ustedes y busquen a su pareja!- todos corrían de un lado a otro.
-Te veré luego- se despidió Alph con un beso en la coronilla de la castaña. Hermione lo miró marchar con abatimiento, sin duda, también le dolía aquello.
-¿Ya han encontrado todos a su pareja?- Hermione camino a como pudo afuera del salón, alejándose de todos. Apenas dio un paso al exterior, la brisa de la noche le hizo temblar de frío.
¿Por qué no pude regresarle el "te amo"? ¿De verdad lo quiero? Se sentó en una banca junto al Lago. El es tu media naranja, ¿no? Ese que siempre soñaste... Mentira. Siempre has querido a alguien como a Ron. Se tapó la cara con las manos mientras lloraba en silencio.
-¿Granger?-Hermione no podía parar de llorar. -¿Estás llorando?- Hermione no levantó el rostro de sus manos.
-Lárgate, Malfoy- fue lo único que pudo decir . Haciendo caso omiso, Malfoy se sentó en la banca.
-¿Quién te ha echo llorar?- inquirió Malfoy con un tono de preocupación.
-¡Lárgate!- Hermione levantó el rostro, todo desecho por el maquillaje.
-¿Ha sido la zanahoria?- pregunto, ignorando la petición de Hermione. -Porque lo he estado viendo y parecía muy enojado contigo y seguro hizo algo que...- decía Draco.
-¿Y a ti que te importa? ¿Acaso ahora eres mi guardián?- dijo con mordacidad. Malfoy se quedo mirando al Lago unos instantes, no sabiendo que decir. -Alph y yo...- quiso decir, rompiendo en llanto de nuevo.
-¿Qué hizo?- saltó a la defensiva Malfoy. Hermione no paraba de temblar y Malfoy le ofreció su túnica. -Toma- la colocó sobre sus hombros y Hermione se abrazó a ella.
-Discutimos y él quiere darme un tiempo- explicó con la voz temblorosa. -Él me dijo "te amo" y yo no respondí nada-contó.
-¿No lo amas?- Draco comenzó a sentir el frío colarse en sus huesos, pero aguanto.
-¡No lo sé!- levantó la voz. -No sé si lo amo... Lo quiero, pero amar es algo más que una simple relación- definió. Al verla tan indefensa, Draco sentía esas ganas de consolarla y decirle que todo estaría bien, que todo se arreglaría con Alph... más no lo hizo.
-¿Y si te dijera que quizá hay alguien más para ti?- Draco no sabía lo que hacía, pero se arriesgo. -Alguien que ha estado ahí siempre- Hermione le miró con curiosidad.
-¿A qué te refieres?- Draco se puso en pie y le ofreció su mano.
-Concédeme un baile- solicitó Draco con su mano aún extendida. Hermione miró con esceptismo al rubio. -Solo uno, Granger- rogó Draco.
-Bien- tomó su mano y Draco le ayudó a ponerse en pie. Hermione miró esos ojos grises que parecían ser iguales a los de Alph, pero la diferencia radicaba en ese brillo cada vez que la contemplaba. Como ahora. Draco pasó con tremenda lentitud su mano izquierda por debajo de la túnica, acariciando su cintura y provocando que una corriente eléctrica recorriera la espalda de Hermione. Malfoy la aproximó tanto contra sí, que sintió el calor de su cuerpo. Hermione colocó su mano derecha en su hombro y bailaron al ritmo de una música que sólo ellos escuchaban.
-Tal vez esté destinada a vivir sola- murmuró Hermione contra el pecho de Malfoy. Draco la acercó más a sí.
-Con cientos de gatos- añadió con una sonrisa. Hermione levantó la vista y Draco borró todo rastro de burla.
-¿Crees que eso me pueda suceder?- sus ojos chocolate expresaban una tristeza tal, que Draco sintió algo dentro romperse. Con una mano acarició su mejilla.
-No- habló con suavidad. -No llegarías ni a los 25-con su dedo gordo acarició su labio inferior. -Se te acercará toda clase de patán, pero llegará alguno que pueda apreciarte- continuó delineando sus labios. Hermione quiso creer lo que le decía. -Y cuando ese día llegue, tu serás muy feliz- prometió. Hermione respiraba entrecortadamente, perdida entre las palabras de Draco.
-¿Y cuándo conoceré a esa persona?- preguntó con las manos sobre el pecho de Draco.
-Quizá ya lo conoces- el rubio descendió la cabeza, con los ojos grises fijos en los chocolate de Hermione. Con su mano tomó el cuello de Hermione, acercando su cabeza a sus labios. Como una tremenda tortura, Hermione lo vió acercarse a ella, sopesando su reacción; sin poder aguantar más, jaló del cuello de su camisa para terminar con esos diez centímetros que los separaban. Cuando sus labios se juntaron, Hermione sintió como se apoderaba de ella un fuerte frenesí, probablemente fruto del despecho o los labios expertos de Draco, no sabía. Pasó sus manos por sus hombros, acariciándolos y terminó agarrada de su cuello. Draco lamió su labio inferior, provocándole un escalofrío. Hermione quizo profundizar el beso y lo jaló del cuello hacia sus labios. Draco gimió mientras Hermione jugaba con su rubio cabello y la apretó de las caderas contra sí. Hermione disfrutaba tanto aquello, que no fue consiente de que una parte de Malfoy allá abajo, se apretaba contra su muslo; ella solo se concentraba en el fuego que sentía con la manos de Malfoy.
-Malfoy...- susurró Hermione contra sus labios. Draco la silenció con un beso posesivo, revolviendo las manos entre su cabello, deshaciendo su recogido.
-Granger- murmuró dentro de su boca. Hermione pasó sus cálidas manos por su cuello, ocasionando un temblor en Draco. -Granger- le susurró en el oído. Hermione le dió un beso en la oreja, mordiendo su lóbulo. -Maldita sea, Granger. Tenemos que parar...- Hermione se detuvo. Draco le miró y Hermione pudo ver como una nube negra cubría sus ojos, estaba excitado. El deseo se reflejaba en sus ojos.
-Lo- lo siento- tartamudeó Hermione, con su pecho subiendo y bajando. Tenía todo el cabello echo un lío y los labios hinchados, pero a Malfoy le resultó la chica más bonita. Le miró unos instantes y, acto seguido, volvió a besarla con pasión.
-Eres una maldita adicción, Granger- murmuró entre dientes.
Estuvo muy pesado este semestre en la universidad, no me dejo actualizar el ff! :( La vdd me gusto ver que en mis meses de ausencia, muchas de mis lectoras seguian visitando el fic.. o gente nueva lo leía, no lo sé.
Espero les haya gustado este capitulo :) Diganme que no me lanzaran tomates? :p Por cierto, me encanta Kings of Leon, supongamos que en esta historia ellos son magos, vale? :)
P.D.1: actualizare lo mas pronto posible. (quiza en diciembre, cuando empiezen vacaciones)
P.D.2: Elizabeth Wright es otro de mis personajes. Espero les agrade. (No estoy segura de haberla descrito bien... si gustan, pueden pasar a mi perfil, subire una foto de "ella")
P.D. 3: Este capítulo estuvo lleno de Dramione, espero les haya gustado tanto como a mi el escribirlo.
P.D. 4: Déjenme decirles que leo cada uno de sus reviews y les agradezco sus palabras, ello me anima a continuar esta linda historia!
P.D. 5: Los vestidos de todas las chicas las saque de una pag de internet, que les subiere a mi cuenta por si lo quieren ver; primero está el de Luna (el rosa), el rojo de Hermione, el azul con blanco de Sarah y el de Ginny lo saque de otra pág.
P.D. 6: -¡Deja de escribir posdatas, Rose!, me grita Draco Malfoy contra la pantalla de mi computadora. Luce tan sexy como siempre.
-¡La última, lo prometo, Draco!- le suplico.
-Vale, pero solo porque dijiste que era sexy- me guiña un ojo y casi me desmayo. Dobby se aparece junto a mí y aparece un vaso de agua.
-Gracias, Dobby- le sonrio al pequeño elfo.
-¡Todo por la fanática de Harry Potter!- me dice el elfo libre.
-¡Te quiero, Dobby!- lo estrechó con ternura, como si de un muñeco de peluche se tratara.
De acuerdo, divagué un poco :P La ultima posdata decía así:
"No se olviden de dejarme un review. Saludos!"
Rose Malfoy-Black.
AHORA A CONTESTAR SUS REVIEWS:
-Serena princesita Hale: Gracias por continuar leyendo, Serena! Te lo agradezco! Saludos :D
-Dauw Malfoy: Gracias, Dauw! Espero que no hayas esperado tanto! :( jajaj lo se, se da para que sea un Alphmione (así se escribirá? xD) aunque ya cambio por un dramione ahora... sigue con la historia! saludos :D
-Katniss Jean Bennett: Muchas gracias, Jean! jajaj yo creo que ron se lo tiene merecido, en realidad era como mi voz cuando harry le gritaba que era su culpa haberla perdido en este capi :P Entonces, sirvio haber aclarado la pronunciacion de nuestro apuesto co-protagonista :) Gracias de nuevo! Sigue leyendo la historia! Dime que tal te parecio este nuevo capitulo ^-^
-china lop32: Gracias por tu review! :D jjaja dime tu que tal te parecio este... estuvo igual de interesante? saludos!
-GabySJ: JAJAJAJJAJAJAJ! XD qe idea tan mas alocada! eso creo que lo lei en un fic llamado noche de copas, muy bueno, lo recomiendo ;) quiza ya lo has leido tu tmb. y lo de la fiesta, CUMPLIDO! :) jaja aunque no soy muy buena narrando esas escenas :P haber que sale de eso ;D Gracias por tu review, gaby! Saludos! sigue leyendo! : D
-Hechizada517: Gracias, muchas gracias! pongo mi ratoncito a trabajar para que les guste mi fic :') auch! me recordaste que era cazador y no bateador... xDDDDD jajajjaja lo siento, se me olvidó en este capi! espero que este nuevo cap te haya gustado, y te haya hecho reir! :) saludos! sigue leyendo! :D
-Sakura kuran-haruno: holaaa! :) jajaj nop, alph no tenía la mas minima idea de que entre ellos está surguiendo algo...espero no haberte disgustado con este capitulo... no pude evitar convertirlo en un dramione! :D pero conforme vaya avanzando, se descubrira con quien se queda;) GRACIAS POR TU REVIEW, SAKURA! sigue leyendo y espero te haya gustado ;) saludos
-Maryel tonks: ok, ahora SI me tarde mas! xD jajja que bno qe te gusto el cap pasado :) este que tal? Gracias por tu review! ah, y si, draco se esta "enamorando" de Hermione como vimos en este capitulo :D sigue dejando reviews! saludos! :)
-Pequinessa: mil gracias, pequinessa! :D yo tmpoco soy cursi en la vida real, pero en este mundo del ff me siento libre de serlo :P jajja Gracias por tu review! que te parecio este nuevo capitulo? review, review! saludos, pequinessa! ^-^
-Diable dreams: pero si puedes hacerlo! :D en tu imaginacion! x) jajajja la vdd yo tmb con cualquiera de ellos... lastima que existan solo entre lineas! xP gracias por tu review! sigue leyendo! ;D saludos!
-Tamyy Nakatsukasa Hatake : Que bien, llegaste al lugar correcto! ;) si, asi se escribe! :P Muchas gracias, tammy! Espero te haya gustado este nuevo capitulo! :D comenta como te ha parecido! :) saludos! sigue leyendo tammy! :D
