17/Oct/08


PRELUDE THEME: -02-prologue&subtitleii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

Los Novaterrans estaban perdiendo la batalla aérea en contra de los invasores de la galaxia Duat, debido a que sus Death Gliders eran superiores a las naves humanas. Debido a esto, Raphael ordenó crear un nuevo caza de combate para enfrentarlos. El Dr. Light llegó con una solución; el X-872, un caza totalmente equipado, superior en velocidad a los Wraiths y Valkyries, capaz de alcanzar a los Death Gliders. Alan notó que esa nave era parecida a los cazas humanos del año 2000, algo que el científico respondió al decir que era para mayor efectividad en la atmosfera.

Mientras tanto, en Tamera, Takato Matsuki y Henry Wong, dos Digimon Tamers, luchaban contra las fuerzas de Anubis que habían descendido a su planeta, logrando con sus habilidades superar a los invasores. De repente, un hombre con una poderosa aura apareció frente a ellos y, luego de mandar a volar a MegaGargomon con un solo dedo, se presentó; el era Seketh, Pharaohn de Seth.

Takato supo por instinto que esta sería una pelea muy dura para él.

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 03: El terrible poder de un Pharaohn.

-Planeta: Tierra 019: Tamera-

-1:02 P.M.-

Música de fondo: - 82-The Mako-Controlling Organization- (Soundtrack: Crisis Core: Final Fantasy VII)

"¿Pharaohn?" Esa era la pregunta que rondaba la cabeza de Takato, quien miraba con confusión al sujeto de armadura dorada frente a él. "¿Qué es un Pharaohn?"

"¿Acaso no lo sabes?" preguntó el invasor, burlándose de la ignorancia del Tamer. "Que patético, tan ignorante que no sabe con quien se enfrenta."

"Sólo responde."

"Muy bien, lo haré. Yo soy un Pharaohn, uno de los quince sagrados sacerdotes que están al servicio de nuestro dios Anubis. Somos sus guerreros más fieles y poderosos, elegidos de entre millones de Egypterans. Somos el equivalente a sus Golden N-Warriors."

"Así que era eso. Eso significa que debes ser muy poderoso."

"Exactamente, ustedes simples humanos no tienen oportunidad contra mi. ¡Ríndanse y júrenle lealtad a nuestro único dios, Anubis!"

El joven se colocó en guardia, sabiendo que estaba por comenzar una gran batalla. Pero antes de que pudiera hacer algo más, una voz llamó su atención.

"No me hagas reír…"

Tanto Takato como Seketh voltearon a un lado, viendo a MegaGargomon ponerse en pie con dificultad, su enorme figura superando los edificios bajos que estaban a su lado.

"¿Cómo podemos rendirnos ante un ser que sólo busca la destrucción de nuestra sociedad?¡Debes estar bromeando!"

"Su anticuada sociedad no tiene razón de ser." Comentó el Pharaohn. "La libertad es sólo una ilusión. El significado de la vida humana es el de servir a un dios. Su civilización será modificada para complacer los deseos de nuestro dios Anubis."

"¡No lo aceptaremos!¿Crees que nos dejaremos conquistar así nada mas?¿Dejar de lado todas nuestras creencias sólo para servir a un ser corrupto?"

"¿Corrupto? Que mala visión tienes, humano. Nuestro dios sólo quiere mantener el orden del universo."

"Bajo su control, ¿No es así?"

"Se me hace conocido." Decía MegaGargomon con burla. "Me parece que ese tal Anubis es el típico mega loco con delirios de dominación mundial… aunque en este caso sería galáctico."

"Así tiene que ser." Respondió Seketh. "Para mantener el orden, un ser poderoso debe colocarse como el amo absoluto. Las ideas independientes van en contra del orden, puesto que siempre se piensa diferentemente. Es por eso que el orden de nuestro señor Anubis es absoluto."

"Discúlpame, pero prefiero seguir siendo libre y no tratado como esclavo." Comentó Henry con algo de enfado.

"No serán tratados como esclavos, serán nuestros sirvientes, honrando a nuestro señor y a sus Pharaohnes."

"¿Incluyéndote? No gracias." Respondía el Digimon colosal. "Henry, acabemos con este sujeto."

"Muy bien, ¡ataquemos con todo lo que tenemos!"

"¡Esperen!" Exclamó Takato. "¡No luchen contra él!¡No son los rivales adecuados!"

"Descuida, Takato, todo sale lastimado con las explosiones." Exclamó MegaGargomon, abriendo varios compartimientos de misiles en su cuerpo. "Y haré una muy grande… ¡BURST SHOT!"

Varios misiles salieron volando del cuerpo del coloso digital, pasando a través de los edificios, sólo para impactar en el lugar donde el invasor estaba, creando grandes explosiones por el cruce donde estaba, haciendo que varios autos salieran dañados. Pero el Digimon no terminó ahí, puesto que sus dos grandes hombreras, cada una con un rostro pintado en ellas, comenzaron a moverse.

"¡Y el gran final!¡GIANT MISSILE!"

Las dos hombreras resultaron ser gigantescos misiles, que salieron disparados velozmente , elevándose en el aire, antes de descender en picada hacia el centro de la nube de polvo. Al impactar, creó una gran explosión, superior a las anteriores, mandando a volar todo lo que no estuviera pegado al suelo, rompiendo los cristales de los edificios cercanos y expulsando una gran cantidad de aire hacia todas direcciones. Luego de unos segundos, cuando la explosión se calmó, N-Warrior y Digimon miraron el lugar de la explosión, esperando a que la nube de polvo se disipara para ver el resultado. Pero Terriermon lo miraba con orgullo.

"Ha ¿Que te pareció eso, invasor?" preguntó el coloso digital, seguro de su victoria. "Ya no eres tan rudo al ser carbón, ¿no?"

"Espera, Terriermon, no sabemos que pasó." Comentó su Tamer dentro de él, inseguro de lo que había pasado.

"Vamos Henry, no seas tan pesimista. Mira, nadie puede sobrevivir a un ataque así."

"Claro, excepto yo…"

Los dos voltearon al frente, viendo como se disipaba la nube de polvo, dejando ver a Seketh, sonriendo, con las manos en la espalda y sin ninguna herida visible.

"¡No puede ser!" Exclamó Terriermon. "Díganme que es una pesadilla."

"¿No le hicimos nada con nuestro ataque?" Preguntó Henry dentro de MegaGargomon, asombrado al igual que su compañero. "Debió protegerse con un campo de energía o algo."

Pero Takato no estaba convencido de eso. El joven N-Warrior miraba con asombro y enfado al frente, sabiendo lo que había pasado.

'No…' pensó él. 'No se protegió con un campo de energía, no lo sentí. Sólo se quedo parado, resistiendo el ataque como si no hubiera ocurrido…' apretó los puños con fuerza. 'Es muy fuerte…'

El invasor, por su parte, sólo se miraba el cuerpo, buscando alguna herida o daño en su cuerpo y armadura.

"¿Ningún daño?" preguntó Seketh al no ver heridas. "No me digas que este fue tú ataque mas fuerte. Que decepción, las criaturas de esta galaxia son extrañas, pero muy débiles. Creo que es mi turno de contestarte, mostrándote una verdadera explosión."

Takato sintió como el aura del guerrero se elevó considerablemente y de manera veloz, mientras levantaba su brazo derecho, extendiendo toda su mano hacia los dos héroes. Al entender lo que iba a hacer, el joven se sobresaltó, mirando a MegaGargomon con terror.

"¡Henry!¡Terriermon!¡Muévanse!"

"¡Este es el poder Pharaohn, el mas fuerte de todos los Egypterans!"

Música de fondo: - 139-Vegnagun Starting- (Soundtrack: Final Fantasy X-2)

Justo después de decir eso, energía se reunió en su mano justo antes de liberarla, creando un cilindro de energía amarillo que comenzó a crecer y crecer, devorando todo a su paso. Al ver el ataque venir, MegaGargomon cruzó sus brazos frente a él para protegerse de él, mientras la energía lo envolvía.

El cilindro siguió su curso, desintegrando edificios, autos, e incluso los civiles, soldados de Novaterra y de Anubis por igual, atravesando toda la ciudad hasta los suburbios y luego destruir toda una montaña que se interponía en su camino, antes de seguir su rumbo hacia el horizonte.

Desde el espacio, si se veía directamente a Japón, se podía ver como una línea amarilla aparecía en la mitad del país oriental, siguiendo su camino hacia el sur, atravesando el país, cruzando el océano e islas, antes de estallar cerca de Australia, haciendo temblar todo el planeta. Cuando la explosión terminó, la mitad de Australia desapareció, dejando un enorme cráter de cientos de kilómetros de ancho, que comenzó a desaparecer por las aguas del mar.

De vuelta en Tokio, Seketh miraba con orgullo su trabajo, ya que, frente a él, todo en miles de kilómetros de largo y doscientos de ancho había desaparecido. Ya no estaba el asfalto del suelo, dejando al descubierto la tierra debajo, al igual que varias tuberías de gas, agua y parte del subterráneo de Tokio. Algunos edificios perdieron la mitad de sus estructuras y caían al suelo, mientras otras aún luchaban por mantenerse en pie. Cientos habían muerto en ese ataque que arrasó varios países. Varias explosiones ocurrían en el lugar, debido a las fugas de gas que había, causando más daños en las estructuras. Lo mas extraño era que había arena en el lugar.

Pero entonces, una sombra se mantenía en pie. Frente a Seketh, empujado algunos cientos de metros hacia atrás, estaba Takato, con su Aegis Shield levantado al frente, protegiéndolo del ataque. Detrás de él, había una sección de asfalto que no fue arrancada de su lugar, debido a la protección del joven que estaba en frente. Takato bajó su escudo para ver a su oponente, quien también bajó su mano derecha, luego de realizar ese ataque.

"Oh, que sorpresa." Comentaba el Pharaohn. "Sabía que las armaduras de los N-Warriors eran fuertes, pero no creí que lo fueran tanto. Tampoco pensé que tú pudieras resistir mi ataque de pie. Pero debo advertirte que eso sólo fue una muestra de lo que puedo hacer."

Takato miraba al frente, con cierto miedo del enemigo al que se enfrentaba. Pero entonces, recordó algo.

"¡Henry!¡Terriermon!¿Están…?"

Pero, al mirar a sus amigos, el Tamer se aterrorizó por lo que veían sus ojos. A un lado suyo, MegaGargomon estaba de rodillas, totalmente herido… y sin su brazo derecho, que había sido arrancado de su cuerpo por el ataque, dejando solo bancos de datos saliendo se su herida. Pero no duró mucho tiempo, ya que el coloso comenzó a brillar, reduciéndose de tamaño. Cuando la luz se desvaneció, volvieron a ser dos individuos; Henry, quien tenía su brazo derecho sangrando e inmóvil, además de varias heridas en su cuerpo, y Terriermon, quien yacía recostado en el suelo, sus datos inestables, amenazando con desvanecerse.

"¡Muchachos!" Exclamó Takato, corriendo a ver a sus amigos. "¿Están bien?"

"No creo…" respondía el otro Tamer, sujetándose sus brazo derecho. "No puedo mover mi mano… y el cuerpo me duele mucho."

"Resistan los dos, los llevaré luego a un Zodiac donde los ayudarán."

"Creo que al final sólo somos un estorbo, Takato. Solo tu puedes derrotarlo."

"Lo intentaré." Comentó el muchacho, mirando a su oponente con miedo. "Pero es mucho mas poderoso que yo… no se que haré."

"Pelea con toda tu fuerza, no pierdas las esperanzas."

"¿Aún puedes moverte?"

"Si, puedo correr. Nos alejaremos para dejarte el lugar libre para pelear. Véncelo, Takato."

"Lo intentare… no, lo haré."

El joven N-Warrior se puso de pie, caminando para alejarse de su amigo, quien tomó a Terriermon con cuidado y se alejó del lugar, escondiéndose de los enemigos.

"Me sorprende que haya sobrevivido." Comentó Seketh con algo de asombro. "Es mas fuerte de lo que pensé."

"Me las pagarás." Comentó Takato con enfado. "¡Pagarás por hablarlo lastimado!"

"Ven e inténtalo, chico, quiero ver que tan fuerte eres."

"¡Si eso quieres, aquí voy!"

Música de fondo: - 22-The 13th Dilemma- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)

Y con esto, Takato se lanzó en contra de su oponente, quien lo estaba esperando. Haciendo hacia atrás su brazo derecho, el joven lanzó un poderoso golpe al Egypteran en el rostro, haciendo temblar toda la zona con el sólo hecho de golpear. Colocó toda su fuerza en ese golpe, por lo que se sorprendió cuando notó que su enemigo estaba como si nada, con la misma expresión y mirándolo fijamente.

"¿Qué sucede?" preguntó Seketh. "¿Esa es toda tu fuerza? Que tontería." Comentó él, haciendo su brazo hacia atrás. "¡Un verdadero golpe es así!"

Dicho esto, el Pharaohn golpeó a Takato en el rostro con gran fuerza, lanzándolo a una velocidad descomunal hacia el frente, antes de él saltar hacia delante y seguirle el trayecto. Sólo dos segundos después, a casi un kilómetro de distancia, Seketh lo alcanzó y volvió a golpearlo, esta vez con el revés de su mano, mandándolo contra el primer piso de un edificio cercano, antes de él desaparecer. Pocos segundos después, se puede ver que, del edificio a donde mandó a Takato, las ventanas aún intactas comenzaron a estallar, empezando desde el primer piso hasta el último. Entonces, el techo del edificio también explotó, mientras el joven N-Warrior era mandado por los aires, antes de que el Pharaohn apareciera sobre él y le diera un fuerte golpe en el estómago, mandándolo de nuevo al suelo, donde cayó pesadamente, antes de él descender lentamente a donde estaba el joven caído.

"Este es el poder Pharaohn." Comentó Seketh con seriedad. "¿Te quedó claro? Incluso un N-Warrior no es rival para nosotros."

"No estoy de acuerdo…" comentó Takato, poniéndose de pie con dificultad. "Ni siquiera he empezado a luchar…"

"¿Y como planeas luchar contra mi? Con pocos golpes te he dejado casi moribundo." Decía mientras reunía energía en su puño derecho. "No necesito esforzarme para convertir este planeta en un montón de asteroides pequeños."

"Aún así, no me rendiré…" respondía el joven, con la mirada baja, su cabello cubriendo sus ojos, respirando con dificultad.

"Entonces te mataré rápidamente para que dejes de molestarme." La energía en su mano comenzaba a incrementarse mas, llegando a un punto en el que las rocas de alrededor comenzaron a ser empujadas por la simple presencia. "Con este ataque te enviaré al otro mundo."

"No lo creo…"

"¿Aún dices esas cosas a pesar de estar apunto de morir? Ustedes son raros… ¡Muere!"

Seketh dio el golpe, en lo que al joven le parecía ser cámara lenta, mientras levantaba la mirada, una vacía al inicio, antes de llenarse de valor.

"No somos raros…" comentó el Tamer, antes de que sus ojos se volvieran color rubí.

Lo siguiente que supo el Pharaohn fue que su golpe había sido detenido por una mano del muchacho.

"¿Pero que…?" se preguntó al notar que el aura del joven se elevaba considerablemente.

"¡Nosotros tenemos esperanza!" Exclamó Takato, expulsando toda su energía, su cabello volviéndose rubio, erizado, y con el aura dorada que caracterizaba a los Súper N-Warriors. "¡Este es el poder de la perseverancia!"

El N-Warrior golpeó en el estómago al Pharaohn, haciéndolo arquearse hacia el frente, algo que aprovechó para seguir atacándolo, dándole varios golpes en el rostro y cuerpo a gran velocidad. Ahora que estaba transformado, su fuerza y velocidad se habían incrementado, en especial porque había estado entrenando por dos días en la habitación del tiempo en Novaterra, es decir cuatro meses en aquella extraña dimensión, por lo que se había vuelto mas fuerte desde la guerra contra Morganna, así que estaba seguro de su victoria.

Con un último golpe, Takato empujó al invasor varios metros hacia atrás, mientras aún se mantenía de pie, dejando un surco en el suelo mientras era empujado por la fuerza del golpe, antes de detenerse algunos metros después. Todo se mantuvo en silencio, el Tamer, aún en la posición de golpe, no dejaba de mirar a su enemigo, quien estaba muy quieto. Pronto, el hombre de traje dorado soltó una leve risa, una que confundió al muchacho.

"Interesante…" comentaba el Pharaohn, quien tenía la mirada hacia abajo, pero se podía ver un hilo de sangre que salía de su boca. El guerrero se irguió totalmente, alzando la mirada y viendo al joven, antes de limpiarse la sangre con su mano derecha, mirándola con interés. "A pesar de ser un chico, tienen una gran fuerza. A tu edad, no tenía el poder que tienes. Muy interesante, eres de los pocos que han logrado lastimarme."

Takato se puso en guardia, alzando un poco su brazo izquierdo de tal modo que su escudo protegiera todo su torso, en el caso de que las cosas se pusieran malas. Seketh miró nuevamente al joven, mirándolo ahora con mayor interés.

"Ahora veo porqué el señor Anubis realizó todos esos planes para debilitar el poder de esta galaxia. De lo contrario, la situación hubiera sido otra."

"Si, hubiera sido otra; nos hubieran vencido." Comentó el joven, no bajando la guardia. "La verdad, de no haber sido por Anubis, los Mecronets no nos hubieran atacado y, de no ser por eso, no hubiéramos podido usar estas armaduras. Además, al meternos en la guerra entre Céfiro y Exurion, misma que fue iniciada también por Anubis, no hubiéramos podido convertirnos en Súper N-Warriors."

"Es cierto, quizás haya sido contraproducente… pero es cierto que la guerra contra los Mecronets disminuyó considerablemente el numero de sus cruceros de batalla. Si hubieran estado completos, esta invasión no tendría sentido."

"Pero nosotros estamos aquí para detenerlos, las personas que nos volvimos mas fuertes por todo lo que ustedes planearon."

"Si, pero para eso estamos nosotros, para aplastarlos como insectos."

"¡Veamos si pueden hacer eso!" Exclamó el joven, reuniendo energía azul en su puño derecho. "¡ROYAL SABER!"

Takato liberó un ataque de energía de su puño, mismo que se dirigió a gran velocidad hacia Seketh, pero este, en lugar de moverse, sólo golpeó el ataque con el dorso de su mano derecha, mandándolo lejos, estallando al chocar contra otra zona de la ciudad.

"¿Que?" se preguntó el muchacho con asombro.

"¿No lo entiendes?" preguntaba el Pharaohn, acercándose lentamente al joven. "No he usado todo mi poder en el combate, mientras que tú haz estado peleando con tu máxima fuerza."

"¿Qué aún no usas toda tu fuerza?"

"Exacto… ¡ahora veras de nuevo el poder de un Pharaohn!" exclamó Seketh, reuniendo energía en su puño derecho. "¡DESERT TYPHOON!"

Música de fondo: - 59-Location of Power-VS Travos- (Soundtrack: .Hack/G.U.)

Nuevamente, el mismo ataque con el que destruyó gran parte de Japón y Australia se hizo presente, viajando a gran velocidad de la mano del Pharaohn hacia el joven. Gracias a que tenía su escudo en alto, Takato logró bloquear el ataque otra vez. Sin embargo, ahora que estaba transformado, podía ver algo que no había visto antes.

"¿Arena?" se preguntó.

Era cierto, por los costados del escudo podía ver como partículas de arena pasaban por los lados. También se dio cuenta de que estas partículas se unían y formaban piedras más grandes, mismas que golpeaban contra el escudo como si fueran balas. Claro, estas pequeñas rocas eran mucho mas rápidas y densas que una bala, ya que varias podían atravesar autos, tomas de agua, incluso cientos de edificios de concreto y metal que estaban a su alrededor. Sin la protección de su armadura, es probable que se hubiera tenido tantos agujeros como un queso.

Miró a su alrededor y notó que el ataque era gigantesco, cubriendo de ancho varias calles hacia ambos lados. No tenía que mirar hacia atrás para saber que el daño también sería extenso. Lo que no sabía que tanto lo era, ya que este ataque, como el anterior, cruzó todo Japón, esta vez hacia el este, entrando en China, donde atravesó por completo la ciudad de Pekín, la capital de China, cruzando varias secciones de la gran muralla, hasta estallar en algún lugar entre China y Mongolia, llevándose así varias ciudades, dejando un enorme cráter de kilómetros de ancho, mismo que se podía ver desde el espacio.

De regreso en Tokio, Takato bajó su escudo un poco para poder ver hacia delante, luego de que el ataque cesara. Pero no vio a Seketh por ningún lado, y tampoco podía sentir su presencia. Antes de poder reaccionar, el Pharaohn apareció detrás de él, dándole sólo el tiempo necesario para voltear antes de darle una fuerte patada en el estómago y mandándolo a volar hacia el frente. El invasor extendió su brazo derecho hacia el frente y disparó otro Desert Typhoon, esta vez dándole de lleno al joven, golpeándolo con cientos de miles de pequeñas piedras de arena, tan densas que podrían atravesase cualquier cosa. Era una suerte de que tuviera su armadura, de lo contrario ya no estaría vivo.

Takato cayó al suelo, mientras el ataque seguía su curso, esta vez estallando en algún lugar del Pacífico. El joven intentó ponerse de pie, fallando en varios intentos, ya que sus extremidades le fallaban. Pronto logró ponerse de pie, respirando con dificultad, mientras su oponente seguía caminando hacia él, tomándose todo el tiempo del mundo. Usando sus ultimas fuerzas, él levantó su escudo un poco, reuniendo energía en el mientras los símbolos grabados en su superficie comenzaron a brillar.

"Aún no… ¡FINAL ELYSIUM!"

Del escudo de Takato, un poderoso cilindro de energía color carmesí salió disparado hacia Seketh, quien solo levantó su mano derecha y sonrió. Justo antes de que lo tocara, el ataque se detuvo frente a él, volviéndose una esfera de energía roja, sorprendiendo al joven. Antes de que pudiera preguntar, el ataque regresó en su contra, por lo que tuvo que levantar su escudo para protegerse de su propio ataque. La defensa logró resistir su propio ataque, pero eso lo había dejado vulnerable en contra del siguiente movimiento del invasor.

"¡SOUL OF DESERT!"

Takato bajó su escudo para poder mirar a su oponente. Pero, cuando intentó avanzar, notó que no podía hacerlo. Al mirar abajo, pudo ver que sus pies estaban totalmente cubiertos de arena, misma que actuaba como si fuera concreto, no dejándolo moverse. De pronto, una especie de látigo de arena salió del suelo, sujetando su brazo derecho. Otros tres más salieron del piso, amarrándose alrededor de su otro brazo, cintura y cuello.

"¿Que es esto?" preguntó el joven mientras la arena lo cubría por todo el cuerpo, dejándole sólo la cabeza de fuera.

"Es mi técnica, Soul of Desert." Comentó Seketh, colocándose frente al joven. "El Guardián al que represento, Seth, era el señor de los desiertos, teniendo el completo control sobre esto. Como su representante, yo controlo la arena a mi voluntad, creándola de la nada."

"¿Controlas la arena?"

"Exactamente, y puedo volverla tan densa como se me plazca."

"Eso me recuerda al personaje de una serie de ninjas que hace exactamente lo mismo… sólo que no recuerdo su nombre."

"¿Enserio?¿Y él es capaz de hacer esto?"

Seketh movió un poco su mano derecha, y al mismo tiempo, Takato comenzó a gritar de una forma desgarradora, un grito de dolor tan fuerte que se podía escuchar a varias calles de distancia.

"¿Sientes dolor? Me lo imagino." Comentó el Pharaohn. "Acabo de ordenarle a la arena que se introduzca por los poros de tu cuerpo, atacándote desde adentro, sobrecargando los receptores de dolor. No importa si tu armadura te protege, no podrá hacer nada contra un ataque de arena muy fina. Tu aura podría eliminar la arena que se introduce en tu cuerpo, pero por eso seguiré inyectándotela. Te mataré cuando te haya hecho sufrir por días, y cuando no puedas gritar mas, haré estallar todos los órganos de tu cuerpo uno por uno, iniciando por los menos importantes hasta los que no puedes vivir sin ellos. ¡Sufrirás una muerte dolorosa!"

"No lo creo."

Justo al escuchar esa voz, Seketh sintió varios disparos en su espalda, disparos poderosos, que significaba que no venían de un arma común. Entonces, un enorme cilindro de energía azul vino en su dirección, por lo que tuvo que saltarlo para evitar ser alcanzado, cancelando su concentración en el 'ataúd' de arena, misma que regresó a la normalidad y liberó al joven aprisionado en ella. El Pharaohn tocó el suelo varios metros del N-Warrior, mirando a todos lados para buscar al nuevo enemigo.

"Así que tu eres uno de esos invasores."

Música de fondo: - 50-Terror of Death- (Soundtrack: .Hack/G.U.)

Seketh miró a su derecha, donde, sobre una montaña de escombros, estaba una persona, con sus dos brazos extendidos hacia el frente, sujetando dos pistolas blancas y amarillas. El joven de de traje blanco con negro, rojo y dorado no bajó la guardia y encañonó al invasor, mientras miraba de reojo a Takato.

"Oye, niño, ¿Estas bien?" preguntó el recién llegado, alguien que el N-Warrior reconocía.

"Haseo…"

Exactamente, sobre la pila de escombros, con sus pistolas apuntando a Seketh, estaba el Epitaph User Haseo, The Terror of Death. El Pharaohn lo miraba con cierto asombro.

"Así que tu eres un Epitaph User." Comentó el hombre de armadura dorada. "No creí que estarías en esta galaxia."

"Las cosas cambian." Respondió Haseo, apuntándole con sus pistolas. "¡Al igual que tu rostro cuando termine contigo!"

"Interesante, siempre quise probar mis fuerzas contra un Epitaph User." Decía Seketh, tronando sus nudillos con ansias. "Muéstrame lo que ustedes pueden hacer." Comentó él, justo antes de desaparecer.

"¿Que?" preguntó el joven de cabello plateado, al ver como repentinamente su oponente desaparecía.

"¡Cuidado, Haseo!" Exclamó Takato. "¡Es muy rápido!"

"Y tu eres muy lento."

Seketh apareció detrás de Haseo, mientras los ojos de este último se abrían de sorpresa. El Pharaohn reunió algo de arena en su mano derecha, formando así algo que parecía la hoja de una daga, con la intención de cortarle el cuello al joven.

"¡Muy lento!" Exclamó el dorado, bajando su espada de arena para matar a su rival, quien logró verlo de reojo.

-Clank!-

"¿Pero que…?"

Haseo logró, en el último momento, girar a un lado y detener la espada de arena con la hoja de energía de una de sus pistolas, empleando mucha fuerza para mantenerlo a raya, mientras sonreía.

"Creo que el lento eres tu." Respondió el joven, mientras colocaba el cañón de la otra pistola en el estómago de su enemigo. "¡Toma esto!"

Haseo presionó el gatillo, disparando una poderosa bala de energía, que golpeó el estómago del Pharaohn, mandándolo a volar varios metros en el aire. El joven bajó sus armas, sabiendo que lo había derrotado, puesto que fue un disparo a quemarropa. Cual fue su sorpresa al ver como su oponente comenzó a dar giros en el aire, antes de tocar tierra con absoluto control de su cuerpo, algo totalmente opuesto a lo que debería de ser.

"¿Pero como…?" preguntó el muchacho con asombro, viendo como su oponente sólo se sacudía el lugar del impacto. "Ese disparo era para matarte."

"Interesante arma, debo admitir." Respondió Seketh, sonriendo con arrogancia. "Pero debo decirte que un disparo así no podrá nunca matarme mientras tenga esta tunica dorada; ¡Nemes Tunic!"

"¿Nemes Tunic?"

"Exactamente, una tunica tan poderosa que puede soportar la explosión de soles cientos de veces mas grandes que el que rodea este planeta y resultar intacta. Es un ropaje tan fuerte que muy pocos seres pueden siquiera rasguñarla."

"Eso lo hace divertido. ¡Entonces destrozaré esa tunica!" Exclamó Haseo, disparando varias balas de energía y datos contra su rival, quien sólo lo esperaba.

"¡¿Y crees que me quedaré sin hacer nada?!"

Música de fondo: - 85-I'm right here!-VS Skeith- (Soundtrack: .Hack/G.U.)

Arena comenzó a aparecer en el aire, atrapando las balas de energía como si fueran pequeñas bolsas, cayendo al suelo. Al ver esto, Haseo cambió de modalidad, reuniendo energía en sus pistolas y disparando un gran cilindro de energía celeste en contra de su enemigo. Seketh miró esto y logró moverse a un lado, evitando el ataque por poco. Miró al frente y vio como el Epitaph User se acercaba velozmente, con su mano derecha extendida al frente, disparándole con su pistola. Usando los antebrazos, el Pharaohn bloqueó todos los disparos con facilidad, aunque lo distrajeron un poco.

Haseo dio un pequeño salto en el aire, girando sobre si mismo una vez para poder darle una patada a su oponente, mismo que logró bloquearla con su brazo. Ahora, el Epitaph User estaba cerca del Pharaohn para poder seguir atacándolo con sus pistolas, esperando que de cerca sus balas pudieran atravesar la dura armadura. Pero Seketh evitaba los disparos por poco, girando sobre sí mismo para atacar al joven, mismo que se defendía con las cuchillas de sus pistolas.

Así duraron por unos minutos mas, disparando, evitando, contraatacando y defendiéndose, hasta que el hombre de oro saltó hacia atrás para mantener algo de distancia, algo que Haseo no se lo permitiría. Seketh levantó de la nada una ola de arena, idéntica en comportamiento a las que hay en el mar justo antes de romper. Aún al ver la ola de arena acercarse, Haseo no se inmutó, cambiando de arma, esta vez siendo su enorme espada sierra, que se activó justo en el momento correcto. Con la enorme espada en su poder, el joven cortó la pared de arena con facilidad, atravesándola de forma segura. Para su sorpresa, su oponente estaba frente a él, esperándolo con ansias. El muchacho blandió de nuevo su arma, dando un corte horizontal con ella, pero Seketh la evitó al agacharse, aprovechando así, para girar sobre si mismo y darle una fuerte patada a Haseo en el pecho, mandándolo al cielo, soltando la espada sierra en el proceso. El Pharaohn se puso de pie, miró al cielo y rápidamente saltó para seguir a su oponente.

Haseo estaba volando, elevándose cientos de metros en el aire, llegando casi a la altura máxima de un edificio de setenta pisos que estaba detrás de él. De pronto, sintió la presencia del Pharaohn cerca, por lo que invocó ahora sus dos espadas cortas. Fue bueno que las haya invocado ya que, en ese momento, Seketh apareció frente a él, con su brazo izquierdo convertido en una cuchilla de arena, atacándolo con ella. La espada de arena y las dos cortas de metal chocaron, las sierras de las pequeñas espadas se activaron, intentando penetrar la sumamente densa cuchilla de arena. Haseo empleó todas sus fuerzas para intentar superar esa barrera, quizás logrando así cortarle el brazo a su oponente. Pero Seketh tenía unos planes tramposos en su mente, sonriendo mientras miraba y se preparaba, la cuchilla de arena justo frente al rostro de Haseo, quien se defendía con sus armas. Estaba todo listo.

Un leve soplido, sólo un soplo se necesitó para desconcentrar al joven. Seketh sopló un poco de su arena, misma que cayó en los ojos de Haseo. Ciego y con ardor en los ojos, el joven salió de concentración, dándole la ventaja a su enemigo, quién no perdió tiempo en girar y darle una fuerte patada al muchacho en la espalda, misma que lo mandó velozmente al suelo, casi trescientos metros debajo, cayendo de frente contra el asfalto.

Aún en el aire, ayudado por su arena, Seketh levantó su brazo derecho al aire, sonriendo victorioso. Mas arena comenzó a formarse en pequeños cúmulos, antes de crear decenas de lanzas, todas con la capacidad de atravesar el acero muy fácilmente.

Checkmate!"

Con esto dicho, el Pharaohn bajó su mano derecha velozmente, lanzando las afiladas armas hacia el suelo. Haseo, quien cayó de frente contra el suelo, se volteó para quedar boca arriba, sólo para ver las lanzas acercarse a él. Sin tiempo de poder moverse, se negó a cerrar sus ojos, no queriendo mostrar cobardía.

-Clank!-

Música de fondo: - 109-Solitude- (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)

Varias lanzas de arena se clavaron alrededor de él sin causarle daño, además de otro poco comenzar a caer lentamente, como si hubieran chocado contra algo sobre su cabeza y se deslizaran por los lados. Gracias a que tenía sus ojos abiertos, pudo ver lo que pasó después.

Sobre él estaba Takato Matsuki, con su escudo levantado para protegerlos de las lanzas de arena. El muchacho respiró con dificultad, ya que tuvo que reaccionar rápido para evitar que mataran a Haseo y salir bien librados de esta situación… aunque no tanto como él quería. ¿Porque?

En su muslo izquierdo estaba clavada una lanza de arena, la primera que no pudo bloquear, así que usó su propio cuerpo para que no lastimara a Haseo. Claro, el Epitaph User tampoco salió intacto del ataque, ya que tenía dos lanzas clavadas, una en su hombro derecho y otra en su costado izquierdo, dos que se les escaparon a Takato en su labor de proteger a su camarada.

Las lanzas comenzaron a disolverse, regresando a su estado natural, mientras Seketh descendía de los cielos con elegancia.

"Eres rápido para correr toda esa distancia y proteger a tu compañero." Comentó el Pharaohn. "Pero eso te costó caro. Ahora ni él ni tú podrán escapar de mí."

"No huiremos, si es lo que crees." Comentó Haseo, poniéndose de pie lentamente, sujetándose la herida de su costado izquierdo. "Aún en este estado, no desistiremos."

"Espero que eso piensen cuando los comience a atacar." Comentó Seketh, reuniendo mas arena. "¡Sientan la ira del Pharaohn!¡DESERT-!"

"¡X-BUSTER!"

"¡FLAME ARROW!"

"¡¿Pero que…?!"

Un cometa de energía y unas flechas llameantes vinieron hacia él desde un lado, por lo que tuvo que lanzar su Desert Typhoon hacia ellos. Cuando los ataques chocaron, crearon una gran explosión que cubrió el lugar por pocos segundos, antes de volver a la normalidad.

"¿Quiénes son?" preguntó Seketh con enfado, esperando a que aparecieran los que lo habían atacado.

Música de fondo: - 94-X-Theme X4- (Soundtrack: Megaman X4)

En el tejado de un edificio de cinco pisos, dos figuras, portando armaduras aparecieron, sus capas ondeando con el aire y con sus brazos extendidos.

"Soy X, uno de los N-Warriors."

"Y yo Lucy, una Magic Knight y N-Warrior también."

"¡Lucy, X!" Exclamó Takato con alivio. "¡Que bueno que llegan!"

"Disculpa la tardanza, tuvimos cosas que hacer." Comentó el Hunter, sin apartar la vista de su enemigo, encañonándolo con su arma, X-Buster.

"Así que también son N-Warriors." Comentó Seketh, mirándolos con cierta intriga. "Veamos si ustedes son un mayor desafío."

"¡No les perdonaremos lo que han hecho con esta ciudad!" Exclamó Lucy, convirtiéndose en Súper N-Warrior, al igual que X a su lado. "¡Pagarán por todas las vidas que han tomado!"

"Inténtalo, niña. ¡Quiero ver que me hagas pagar!"

Con eso, Seketh se lanzó contra los dos jóvenes, quienes también se prepararon. Lucy sujetó su espada de Magic Knight con fuerza, mientras que X invocó su Keyblade en su mano izquierda, mientras la derecha seguía convertida en cañón. Ambos se lanzaron contra su rival, encontrándose en el aire, creando una gran explosión que hizo temblar toda la ciudad.

Fin del Capitulo 03


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Alan: Hola, soy Alan. Kristal, Tai y yo fuimos enviados a Digiten, el mundo de Tai, que está siendo atacado nuevamente luego de ser liberado. Mientras luchamos en distintas partes del mundo, Un guerrero de armadura dorada aparece frente a mí.

Raviel: N-Warrior, prepárate, puesto que serás el primer protector de esta galaxia en morir en esta guerra.

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Una pelea sin esperanza.

Alan: Rayos, es muy fuerte...

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: bueno gente, luego de dos semanas de espera, he aquí el siguiente capitulo del fic. Espero que les haya gustado. Gracias por los Reviews enviados, se los agradezco, así sabré si les gusta el fic y que no les gusta, para poder mejorar.

Bueno, respondiendo a Martur ( ¡Milagro! ) : no es una habilidad Saiyan la que se enseña, es una habilidad que el Guardián, en este caso Kaio-sama, quiere dar. En este caso, es la Genki-Dama, que sólo alguien de buen corazón puede usar, razón por la que Alan no puede usarla... ¿Pero por qué Kristal, si ella tiene la mente igual de pervertida que Alan? Lo sabrán luego. ¿A que te refieres con un tercer ser que da balance?¿Hablas de que si hay un tercer Guardián que mantenga a en blance a Chaos e, ironicamente, a Balance? Si es así, no sabría decirte...

Bueno, es todo. Ahora sí, nos vemos el siguiente Viernes... ojalá puedan dejar comentarios XD... ¿que? No está prohibido XD

¡Sobres!

PD: Agradezco a Venus Adept por decirme mi error... Alma del postre, que ataque XD

-Saiyan X logged off-