¿CELOS DE GRANGER?
¡HOLA! como están? Sus reviews me hicieron el día! jajaja de verdad, gracias a todas! No saben la alegria que me da saber que les gusto el capitulo pasado :D
Las quiero! Gracias de nuevo! :)
p.d. : como notaron en el capitulo pasado, tendremos algunas escenitas de ese tipo en el capitulo de ahora. Todas las menores, saltense esas partes :p jajja como si pudiera prohibirles! xD bno, están avisadas.
Rose Malfoy- Black
Cap 8: REALIDAD
El baile había resultado ser el mejor del año. Resultó que un grupo de alumnos de quinto año de Slytherin habían introducido alcohol a la fiesta y vaciaron su contenido en las bebidas. Así que para medianoche, algunas personas se encontraban ya muy "alegres". Entre ellos, Ron Weasley, quien en un principio estaba muy apagado y hasta deprimido, para el final de la noche, cuando se reunió con su pareja, Roxanne Wellis, estaba ya fuera de sí. Terminaron besándose toda la noche.
-¿Ron?- le movió del hombro Seamus. Ron gruñó y se dió la vuelta.
-Merlín, ¿cuánto bebió?- inquirió Neville preocupado. Harry le observaba desde su cama con los brazos cruzados.
-No sé, les compró una botella de whiskey a unos Slytherins- respondió Harry.
-Bajen la voz- pidió Ron frunciendo el entrecejo. -¿Qué horas son?- murmuró un Ron somnoliento.
-Las cinco de la tarde del sábado- contestó Dean. Ron se pasó una mano pesada por el rostro.
-¿Cómo llegué aquí?- quiso saber. El grupo soltó una carcajada.
-Tuvimos que obligarte a volver, estabas muy ocupado con algunos asuntos- le contó Seamus sonriente.
-¿Qué cosas?- pregunto Ron confundido.
-Estuviste gran parte de la noche besándote con Roxie- dijo Neville, después de que todos se echaron una mirada.
-¿Quién es Roxie?- Ron parecía no recordar nada.
-Roxanne Wellis, Ron. Está en nuestro año- le recordó Harry. Ron se levanto y recargó la espalda contra la pared, sosteniendo su cabeza entre las manos.
-¿Me creerían si les dijera que no recuerdo nada al respecto?- Ron se revolvió el cabello con frustración. Harry se acercó y le dió una palmada en el hombro.
-Lo sabemos- contestaron al unísono el grupo de muchachos. Ron levanto el rostro con esceptismo.
-¿A qué se refieren?- de nuevo, todos intercambiaron una mirada. Fue Dean quien habló esta vez.
-Para el final de la fiesta...- comenzo a contar Dean.
-Cuando ya estabas totalmente irreconocible- interrumpió Neville.
-Subiste al escenario a tropezones y...- continuó Dean. -Dijiste algunas palabras que impactaron...- Dean no sabía como decir lo que venía.
-¿Qué dije? ¡Dime, Dean!- subir el tono de voz le provocó un dolor de cabeza.
-Dijiste que te casarías con Roxie- confesó Dean. Ron entró en un estado de shock por unos minutos.
-¿Qué yo qué?- volvió a preguntar, creyendo oir mal.
-Anunciaste que te casarías con Roxanne y que todos estaban invitados a la boda que se realizaría al salir de Hogwarts- dijo Seamus con una mueca. -Después hiciste subir a Roxie, te quitaste tu anillo- Ron miro con horror que no llevaba puesto el anillo que le dió su abuelo Weasley antes de morir y que usaba siempre. Siempre. ¡Oh, mierda! -Y se lo pusiste a ella- Ron no sabía si llorar, golpear, reír por lo absurdo que sonaba todo aquello o simplemente esconderse ahí por siempre.
-¿Es cierto, Harry?- miró directo a su mejor amigo. Harry tragó saliva y asintió con pesadez.
-Por Merlín. ¿De verdad me voy a casar con Cassie?- murmuró Ron para sí con la vista perdida.
-Roxie, Ron- le corrigió Harry, sin poder controlar una carcajada. Sus amigos se unieron, sin poder reprimirse.
Hermione Granger solía ser un ejemplo a seguir: una excelente estudiante, con principios y metas, nunca faltaba el respeto a sus profesores y llegaba a tiempo a clases. ¿Por qué ahora tiraba todo eso por la caña? Se preguntaba mientras abrazaba a Draco Malfoy en una aula del quinto piso, su enemigo declarado desde que lo vio por primera vez. Nunca se imaginó a si misma teniendo algo con Draco Malfoy. Nunca. Y ahora, estas rompiendo todas tus reglas.
-¿Malfoy?- Hermione se alejo de Draco, presa de sus propios pensamientos.
-¿Mmm?- Draco comenzo a besar su cuello hasta llegar a su clavícula.
-Eh...- demonios, olvidé lo que tenía que decir.
-¿Tienes clase?- inquirió con pesadez Draco. Hermione miró su reloj de pulsera. ¡Santas pamplinas, Aritmancia era en menos de diez minutos!
-¡Sí!- Hermione lo empujo. -¡Tengo que irme!- corrió por el desolado pasillo apenas unos pasos y regresó, recordando algo. Se puso de puntillas y le dió un beso a Draco, pero cuando quiso alejarse, éste le detuvo y le tomó de la melena. -Tengo que irme- recordó Hermione con una sonrisa. Draco le dió un último beso en los labios y la soltó.
-Nos vemos- se despidió Draco con voz ronca. Hermione se marchó y antes de dar vuelta por el pasillo, se giró a mirar atrás, donde Draco aún la observaba.
Apenas desapareció por el pasillo del tercer piso, Draco anduvo por el pasillo sin saber a donde ir exactamente. Estaba aún muy acalorado para pensar con claridad. Lo que si sabía con certeza, era que lo suyo con Granger no lo podía saber nadie. Quedaban de verse en algún lugar durante el día o al final del día en la torre de Premios Anuales. Apenas si llevaban 2 días jugando a los escondidas, pero para Draco le resultaba cada vez más indispensable estar junto a ella, cuidarla, besarla, quererla. Se pasó una mano por el cabello, echandolo para atrás. Es encaprichamiento, Malfoy. Ahora que la tienes, no la quieres soltar... se dijo a si mismo.
-Hey, Malfoy- se encontró con Blaise en vestíbulo. -Te hemos estado buscando, ¿dónde estabas?- el equipo de Slytherin apareció detrás de Blaise.
-No te tengo que reportar con quién o donde estoy- respondió enojado.
-No me interesa, Malfoy. Te buscabamos para entrenar- explicó Blaise. Todo el equipo traía puesto sus túnicas verdes y sus escobas.
-Mierda. Era hoy- murmuró Draco para sí. El jamás olvidaba los entrenamientos...
-Si, es hoy- se mofó Blaise.
-Bien, vayan a calentar en lo que yo subo por mi escoba- ordenó Draco. -¡Ahora!- les gritó cuando todos se quejaban. De inmediato se movieron.
Pasaron cerca de dos horas en el campo de quidditch, practicando duro y mejorando algunas tácticas, por lo que, cuando llegó la hora del almuerzo, todos se quejaban de hambre.
-El sábado a la misma hora- acordó Draco, bajando de su escoba. Todos mascullaron un incomprensible 'si, lo que digas' y corrieron al castillo por comida. Se encontro a si mismo sin ganas de volver al castillo, tenía muchas cosas en la cabeza y que mejor que aclararlas en los aires. Con un golpe sonoro, despegó de nuevo.
-¿Draco?- le llamó una voz femenina. Draco estaba a cerca de 500 m sobre el aire, por lo que no escucho. -¡Draco! ¡Draco!- el rubio miro hacia abajo, donde una chica rubia y grandes ojos azules le miraba enfurruñada. Bajo de mala gana, sabiendo que algo quería y si no le escuchaba, sería peor.
-¿Cómo estás, Coraline?-pregunto Draco cuando piso tierra. La rubia se cruzo de brazos malhumorada.
-¡Mal!- le echó en cara. -¡Muy mal, ya que preguntas!- aclaro. Draco suspiró, sabiendo que lo peor venía en camino.
-¿Por qué?- inquirió por inercia, en realidad no le interesaba en lo absoluto. Se encamino a los vestidores a darse una ducha.
-¿Por qué?- le arremedó la rubia, siguiéndolo. -¡Porque ya no me quieres!- le señaló con el dedo en la espalda. Draco cerró los ojos unos segundos y se giró. -¡Ya no me has buscado, ni me has ido a ver! ¡Nada!- sus ojos lucían fuera de órbita.. Esta bruja está loca. Se pensó una buena excusa.
-Ha sido por mis deberes, Coraline. Sabes que este es mi último año y tengo muchas tareas, no me ha alcanzado el tiempo para ir a buscarte- se defendió Draco. -Y si te molesta, me da igual- Coraline suaviso su mirada.
-¿Es eso? ¿Has tenido muchas tareas?- inquirió la rubia.
-Si- mintió Draco. Coraline se acercó coqueta al chico y le lanzó los brazos al cuello. Inconscientemente, Draco comparó las cálidas y suaves manos de Hermione con las huesudas y frías de Coraline. Mierda.
-Yo pensé que tenías una novia- contó Coraline revolviendo el cabello de Draco.
-No debes suponer nada- alegó Draco con frialdad. Coraline le dedico una sonrisa pícarona y se lanzó contra sus labios. Draco se dejó besar, con los brazos a sus costados. Era como besar una almohada, no sentía nada. Mierda. ¿Por qué ya no siento nada con ella? ¿Ni un poco de atracción? Alejó a Coraline con poco tacto y se marchó de ahi sin decir nada.
-¿Draco? ¿A dónde vas? ¡Draco!- escuchó a la pelirroja hacer su berrinche. Draco se echó la escoba al hombro mientras caminaba de regreso al castillo. Necesito ver a Granger...
-Señorita Granger- Hermione se encontraba en clase de Transformación, impartida por la profesora McGonaggall. La clase había terminado y Hermione fue de las últimas en marcharse.
-¿Si, profesora?- pregunto Hermione.
-Solo quisiera saber si todo está bien- quiso saber McGonaggall. Harry y Ron se encontraban al fondo del salón, el último levantó oreja para escuchar. -La he notado muy distraída en clases- agregó la profesora, mirándola sobre sus gafas.
-No, no. Todo está bien, profesora. He estado distraída por los examenes que nos vienen encima la proxima semana- respondio Hermione.
-Muy bien- le examino con detenimiento. -Puede irse, señorita Granger- la profesora volvio la vista a sus libros.
-Con permiso, profesora- Hermione echó un vistazo a sus amigos, que le siguieron con la mirada. Ron y Harry se miraron a la vez.
-¿Has escuchado eso? ¿Por qué Hermione estará tan distraída?- se cuestionó Ron.
-Ya la escuchaste, Ron. Por los examenes- respondió Harry.
-¿Señor Potter? ¿Señor Wesley? ¿Siguen aquí? Vayan a clase o los dejare castigados- les regaño la profesora McGonaggall. Harry y Ron salieron en silencio.
-¿Has notado que Hermione ya no se sienta en el comedor con Alph?- Ron seguía dándole vueltas al asunto durante su camino a DCAO. -Quizá ese tal Black la lastimó- dedujo. -Por eso ella está así- decía.
-No lo sé, Ron- contesto cansado del tema. Le molestaba de sobremanera esa nueva actitud que había tomado de "hablemos de todo lo que hace Hermione".
-O tal vez si esté estresada por los examenes- murmuró. Harry desvió la vista hacia el otro lado del pasillo, donde encontró a Alphard Black. Parecía un zombie. O peor, un fantasma.
-Eh- le dió un codazo a Ron en las costillas. El pelirrojo miro hacia donde le indicaba Harry. -Mira eso- le señalo a Black, quien se recargo contra la pared cabizbajo, alejado del resto.
-¿Piensas que lo dejo?- cuestiono Ron. Harry se sintió mal por Alph, era un buen muchacho. -¿O él la dejo?- Draco Malfoy atraveso el pasillo con su aire de superioridad tan caracteristico, dedicándoles una mirada de desprecio a ambos, especialmente a Ron. -Pedazo de ...- maldijo Ron.
Draco sonrió cuando escucho la forma en que le llamó la comadreja. Cuando se acercaba al grupo de los Slytherin, vio a alguien encorvado contra la pared.
-¿Alph?- le reconoció. Poso una mano en su hombro. -¿Estás bien? ¿Qué pasó?- pregunto interesado. Alph levantó el rostro, que estaba más pálido que el suyo mismo.
-Nada- contestó sin mirarle. Fue entonces cuando caí en la cuenta de que era por ella... El la amaba de verdad. Mierda.
-¿No quieres contarme que te pasa? Vamos, soy tu mejor amigo- sintió como se quemaba su lengua. En estos momentos no estas siendo el mejor de los amigos... Alph le miró unos segundos y Draco creyó que había leído su mente.
-Quiero estar solo, Draco-le pidió amable. Draco asintió y le dió un apretón de hombros.
-Hasta luego- se despidió Draco, dejandole solo.
-Entren- ordeno el profesor de DCAO al grupo de alumnos. Alph avanzo con pasos de troll, sin mirar en realidad por donde iba.
Luna Lovegood visitó la lechucería cuando terminó sus clases, deseaba enviarle una carta a su padre sobre un artículo que le gustó en El Quisquilloso y no podía esperar.
-Tiana- saludo a una lechuza pequeña de color paja. -¿Cómo estás?- sacó un dulce de su túnica. -Toma- se lo en el lugar a Sally, la lechuza que siempre se ofrecía a llevar su correo.
Como por arte de magia, la lechuza blanca apareció. Saco el sobre de su túnica y la ató con cuidado a Sally. -A papá- le dijo y la lechuza ululó, entendiendo el mensaje. Se quedó mirando a Sally hasta que solo vió una mancha blanca desaparecer por los terrenos de Hogwarts. Suspiró maravillada y sin querer recordó la noche de Halloween.
-FLASHBACK-
-¿Quieres salir a pasear a los jardines?- le invitó Theo a dar una vuelta.
-Si- aceptó ella sonrojada. Cuando salieron al aire libre, ella miro de soslayo al castaño y se topo con su mirada fija en ella.
-Así que has venido con Dean Thomas- comentó el chico como si del clima se tratara. Luna se puso de todos los colores. ¿Por qué todos insistían con eso?
-No- negó la rubia. Theo se mordió el labio, intentando contenerse, pero no pudo.
-¿Y por qué te pasaste toda la noche bailando con él?- soltó Theo. Luna miró a otro lugar. -Lo siento, no es de mi incumbencia- se disculpó Theo de inmediato. Luna sonrió. -Soy un entrometido. No debí decir eso- añadió. Luna le parecía muy tierno que se enojara consigo mismo por hacer una simple pregunta.
-Está bien, Theo. Dean es mi amigo- señaló. -Además, nadie más me invito a bailar- agregó con una sonrisa triste.
-¿Segura?- inquirió Theo confundido. Luna fruncio el entrecejo y asintió convencida. -Vaya, yo hubiera jurado que vi a un monton de chicos pidiendo tu mano para bailar- Luna sonrió.
-No juegues con eso- le dio la espalda, mirando el bosque prohibido.
-No bromeo- aseguro. -¿Acaso me ves riendo?- su rostro era muy serio. La música resonaba hasta donde estaban ellos.
Off in the night, while you live it up, I'm off to sleep
Waging wars to shape the poet and the beat
I hope it's gonna make you notice
I hope it's gonna make you notice
Someone like me...
-¿Te gusta la banda?- cambió de tema Luna.
-Un poco, si- respondió Theo sentándose en una banca desde donde podía verse el lago, la cabaña de Hagrid, el bosque prohibido y la luna llena en lo alto.
-¿Theo?- los ojos verdes se toparon con los celestes de Luna. -¿Por qué estás aqui... conmigo? Podrías estar adentro disfrutando de una mejor compañía- le pregunto Luna.
-Estoy aqui porque asi lo quiero- respondió Theo sin dejar de mirarla. -Quiero conocerte, Loveg... Luna- le llamó por su nombre por primera vez. Luna no había salido jamás con ningún chico, pero algo le decía que él estaba interesado en ella... aunque fuese un poco.
-¿Hablas en serio?- el rostro de Luna expresaba incredulidad. Soltó una risita. -No lo tomes a mal, pero eres la primera persona que quiere conocerme en serio- dijo con honestidad la rubia, comenzando a dar vueltas con su vestido rosa girando en los talones. Theo le admiró desde su posición. Parecía un ángel con su cabello rubio brillando a la luz de la Luna y una sonrisa que alumbraría cualquier callejón desierto.
-END FLASHBACK-
Cuando llego la hora de la cena, Ron no podía estar más feliz. Era definitivo. Escuchó a Parvati cotilleando con otra chica sobre la ruptura de Hermione con Alphard.
-Ginny- tomó lugar frente a su hermana en la mesa de Gryffindor. Harry se sentó junto a la pelirroja. -¿Es cierto que Hermione ha terminado con Alph?- cuchicheo Ron por lo bajo. Ginny lanzó una mirada de soslayo a Hermione, unos lugares más allá.
-No- respondio confundida. -¿Por qué lo dices?- buscó con la mirada a Alph, del otro lado de la mesa, que tenía la mirada perdida y no probaba bocado.
-Porque escuche a Parvati decirlo- le contó Ron. Ginny observó a Hermione cenar en solitario, al igual que Alph.
-Quiza es una simple pelea...- dijo Ginny. Ron bufó.
-No lo creo- murmuró Ron con la vista fija en Hermione. Harry y Ginny se miraron preocupados.
Hermione iba en completo silencio por los pasillos del castillo, presa de sus propios pensamientos. Ver a Alphard esta noche en la cena le hizo sentir como una descarada... ¿Acaso no tenía sentimientos? El tenía la cara más triste que había visto y ella... ella andaba por ahi besuqueándose con Malfoy. ¡Con Malfoy! Que es su primo, ¡por Merlín!. Se detuvo frente al retrato del Sr Wallace, que daba a su sala de Premios Anuales. ¿Ahora qué? Seguro está ahi dentro, esperándote... igual que hizo ayer y antier.
-¿Qué pasa, señorita Granger? ¿Ha olvidado la contraseña?- le preguntó el señor dentro del cuadro. Hermione respiraba acelerada. ¿Tienes el descaro de entrar, encontrarte con Draco y besarlo mientras tu novio esta allá, sufriendo por la separación? -¿Está bien, señorita Granger?- Hermione no podía reaccionar. ¿Cómo puedo engañar a Alphard de esa manera? Tomó su mochila y la echó a sus hombros y se largó de ahi. ¿A donde iba? No sabía. Lejos de ahi. Lejos de Malfoy.
Comenzo andando pero cuando salió del pasillo que daba a la Torre de Premios Anuales, echó a correr. La mochila le pesaba unos cientos de kilos, pero no podía dejarla por ahi, por lo utilizo un hechizo que la encogio y la guardó en su túnica. No le importó cuando empujo a un estudiante mientras corría con todas sus fuerzas. Se paró solo cuando estuvo frente a la puerta de la torre más alta del castillo, la torre de Astronomía.
-Alohomora- la puerta rechinó al abrirse. Entro con cuidado de no mover los telescopios en el aula y se acerco a admirar el cielo estrellado. Estuvo en esa misma posición por horas. No paraba de dar vueltas al asunto... Llegó a una solución: tenía que terminar lo que sea que estuviese teniendo con Malfoy.
El sonido de una persona girando con furia la manilla de la puerta, le hizo sacar su varita.
-¡Alohomora!- exclamó Draco Malfoy, apareciendo entre la oscuridad de la noche. Hermione le examinó: parecía haber corrido un maratón con las mejillas encendidas, su cabello rubio estaba revuelto y sus ojos grises expresaban tantas cosas, que Hermione no comprendía nada. -Guardemos las varitas- ordenó Draco con voz grave. Hermione notó que Draco no llevaba su túnica, a pesar del frío de la noche; tampoco portaba su corbata, y llevaba las mangas arremangadas, como si se tratara de verano.
-¿Qué haces aqui?- quiso saber Hermione observándolo con atención: tenía la cara roja y parecía empapado en sudor. Draco le examinaba de igual manera.
-Te busqué por toda el colegio, Granger- Draco se detuvo cuando estuvieron frente a frente. A Hermione no le pasó desapercibido el aroma masculino que despedía Draco a pesar del aspecto que tenía de haber corrido un maratón. Maldito Malfoy. -Te busqué en cada maldita aula del endomoniado castillo y no encontre rastro de ti- Hermione descifró su mirada: era una mezcla de furia, impotencia y deseo. Bajo la mirada a sus labios rosados. - ¿Sabes si quiera que horas son?- le pregunto furioso, situandose a su lado, apoyado contra la barandilla.
-No- fue toda su respuesta. Acto seguido, Draco golpeó con fuerza la barandilla de piedra.
-¡Maldición, Granger!- volvió a golpear la piedra, ocasionando que sus nudillos sangraran. Hermione le miro aterrada.
-¡Malfoy!- tomó su mano sangrante entre las suyas, verificando que estuviera bien. Draco sintió un profundo alivio cuando Hermione le tocó. Sus miradas se encontraron.
-El señor Wallace me dijo que no quisiste entrar a la Sala de Premios Anuales- comentó Draco con intriga. Hermione soltó su mano y camino hasta el otro lado del lugar. Dilo. Dile no puedes lastimar a Alphard de esta manera.
-Yo...- un nudo en la garganta le impidió continuar. Draco se aproximó con sigilo detrás de Hermione, inclinando la cabeza para oler el perfume de su cabello.
-Te extrañé demasiado- susurró Draco, acariciando con su aliento la mejilla de Hermione. Yo también, respondió Hermione en su cabeza. Draco paso las manos por su cintura y le hizo darse la vuelta. -Necesito de ti, Granger- alegó Draco mirando esos ojos chocolate. Hermione no podía quitarse ese nudo en la garganta mientras se veía reflejada en los ojos plateados de Draco. -Dime que quieres que te bese- pidió Draco, pasando la nariz por su cuello, sin tocarla. -Pideme que te bese, Granger- suplicó Draco. Hermione se sentía entre la espada y la pared, no podía negar que Draco le hacía enloquecer con su simple presencia.
-Bésame- susurró sin aliento. Sentía que si no la besaba, podía caer en coma. Draco levanto la cabeza y acarició su mejilla con suavidad, antes de sellar sus labios con un beso apasionado. Hermione paso sus brazos por el cuello del rubio y Draco la apreto contra él, sintiendo como todo su cuerpo se tensaba al tenerla tan cerca.
-Granger- murmuró Draco contra sus labios, al momento que revolvía las manos entre su cabello rizado. Gimió cuando Hermione acarició su pecho, descubierto por los botones. Hermione disfrutaba de aquello... estar entre los brazos de Malfoy. Es como una especie de frenesí que se apodera de mi cada ves que estoy cerca de él...
-No está bien- se dijo a si misma. Draco había dejado su boca para mordisquear el lóbulo de su oreja.
-¿Qué cosa?- susurró Draco con voz grave, entretenido con su oreja. Hermione suprimió un gemido cuando lo lamió.
-Esto- respondió sin aire. Draco lo lamió de nuevo y Hermione se mordió los labios, reprimiéndose.
-Yo pensé que te gustaba- el rubio se alejo de su oreja y fijo su mirada en su rostro, que estaba encrispado. -¿No te gusta?- echo un mechón de cabello castaño detrás.
-Me refiero a... esto- especificó Hermione señalándolos. Draco recordó el rostro de Alphard en la clase de DCAO.
-¿Qué quieres decir con eso?- le cuestionó el rubio, admirando el brillo que irradiaban los ojos chocolate de Hermione.
-A que... está mal- Hermione bajo las manos de su cuello a su torso.
-Lo sé- contestó Draco. Sin darle tiempo a decir más, besó sus labios rojos. Hermione, hazle frente. No puedes continuar con esto. Está mal, dijo su conciencia. Hermione hizo el intento de empujarlo con las manos, pero Draco ciño su cintura con fuerza, impidiéndo alejarse. -No- gruñó, utilizando sus manos como dos fuertes tenazas alrededor de la figura de Hermione. La castaña no podía resistirse a Malfoy, que la besaba con determinación.
-Malfoy- la conciencia de Hermione continuaba resistiéndose a los encantos de Draco.
-¿Mmm?- no podía dejar de acariciar su espalda, sus hombros, su cintura.
-Necesito... un momento- el rubio no la soltó. -Por favor- necesitaba estar fuera de sus brazos para pensar con claridad.
-¿Por qué?- pregunto Draco, recargando su mejilla junto a la de la chica, escuchando su respiración con deleite.
-Un momento- pidió Hermione jadeando. Draco la soltó poco a poco. Una vez que se separo de Draco, Hermione se dirigió al balcón, a que le diera el aire, enfriando sus pensamientos. Draco la observó cerrar los ojos y dejar que la brizna revolviera sus cabellos castaños. -Hace un buen clima- comentó Hermione. Draco estaba más ardiente que una caldera.
-¿En qué piensas?- Draco la veía desde la penumbra. Hermione se volvió y vislumbró sus ojos plateados.
-En... -hizo un pausa larga, no segura de hablar. -En Alphard, Malfoy- contesto con honestidad. Draco se aclaró la garganta.
-¿Qué has pensado de él?- Draco sabía que tarde o temprano, tendrían que hablar del tema. Aunque no esté listo para ello...
-En nuestra relación... me duele verlo tan... tan diferente- Hermione tenía los ojos empañados y Draco se sentía inútil por no poder hacer nada por ella. -Hoy lo vi- comenzó Hermione. -Y parece otro... - Draco tuvo remordimientos. Un sentimiento no muy usual en él. -Pareciera que no me importa que hayamos rompido nuestra relación...- Hermione lloro en silencio. Draco sintió como si algo dentro de él rugiera de impotencia.
-¿Qué piensas hacer?- curioseó Draco con frialdad cuando la chica pareció tranquilizarse. Hermione se limpió las lágrimas y le contempló.
-No sé- respondió después de unos minutos de silencio.
-¿Piensas volver con él?- le interrogó Draco, aguantando la respiración. Hermione meditó su pregunta.
-No sé- dudo de nuevo. Draco soltó el aire acumulado en sus pulmones. El rubio camino hasta donde estaba Hermione, que le siguió con la mirada. Con una inusitada ternura, limpió los ojos de Hermione con su pulgar y le acomodó el cabello destrás de sus hombros con cuidado.
-¿Lo amas?- pregunto por fin. No podía dejar de cuestionarse si Hermione lo amaba... era como un maldito cuervo rondando por su cabeza, molestándolo de sobremanera. La reacción de Hermione le dejó estupefacto: se echó a llorar de nuevo contra su pecho. Draco le pasó los brazos alrededor, confortándola.
Lizzie Wright bajó de su dormitorio a la Sala Común de Gryffindor con una enorme sonrisa. Tenía cientos de deberes que hacer, más no tenía las ganas de hacer nada, ya se preocuparía después de ellos. Cuando cruzó la Sala Común, se topó con una mirada familiar.
-¡Alph!- el chico de cabello oscuro y algo descuidado no se inmutó de su presencia cuando se paro junto a él. -¡Hey, tú!- le pasó una mano frente a sus ojos. El pelinegro pestañeó. -¡Hola! ¡Me alegra ver que estás vivo!- bromeó Lizzie. Alph le miró sin mirarla, causandole un escalofrío a Lizzie. -¿Estás bien, Alph?-miró a su alrededor, algunos les lanzaban miradas entrometidas.
-No- contestó con frialdad. -No lo estoy, Lizzie- la chica tomó de su mano y le instó a ponerse en pie.
-¡Vamos, de pie!- Alph torció el gesto y obedeció. -¡No seas perezoso!- lo jaló fuera de la sala, con muchas miradas curiosas siguiéndolos. -¡Anda, Alph!- le apresuró cuando cruzaron el cuadro.
-¿Visto eso? ¡Wright se llevó a Alphard!- cuchicheó Parvati desde una esquina de la Sala Común.
-¡Si! Nadie había logrado levantar al guapetón de Alphard del sillón- respondió Helen con un tinte de envidia.
-¿A dónde vamos? No tengo ganas de salir- se quejó Alph mientras bajaban las escaleras hacia el vestíbulo. Lizzie lo tomó de la manga de su camisa y lo empujó al exterior, donde el otoño resplandecía.
-Vamos, campeón. Te reto a tomar un poco de aire- le dijo Lizzie lanzándose por los jardines corriendo, disfrutando del aire gélido en su cuerpo. Alph se quedó en la puerta, observándole.
-Será mejor que vuelva- replicó Alph, dando media vuelta. Lizzie le agarró del brazo, deteniéndole. Era hora de hablar con la verdad.
-¿De verdad piensas que escondiéndote, alejándote de todo el mundo, recuperarás a Hermione?- inquirió Lizzie con acritud.
-No hables de algo que no sabes- argumentó Alph con un rostro duro, soltándose de Lizzie.
-Lo sé, Alph. Sé que te duele- el morocho echó a andar por las escaleras. -Pero, ¿qué ganas con alejarte de todos? Mírate, estás irreconocible- el gryffindor se detuvo en el quinto escalón. -Parece que el Alph que conocí ha quedado atrás... ¿Por qué cambiar por alguien que quizá no te ame?- Alph miró a Lizzie con tal frialdad, que le ocasionó un escalofrío.
-Escuchame, Lizzie- se acercó hasta donde estaba ella. Lizzie levantó la barbilla, sin miedo. -Eres mi amiga y jamás te haría daño...- aclaró el ojigris. Lizzie tragó saliva. -Sin embargo, te aconsejo que no continúes por ese camino- Lizzie intentó descifrar los verdaderos sentimientos de su amigo: la realidad de sus palabras se habían clavado como puñales en su pecho. Alph le dedicó una mirada gélida y dió media vuelta. Lizzie no despegó la mirada de la amplia espalda de Alphard hasta que no entró al castillo.
-Esto no me está pasando...- murmuró Lizzie al aire. Se recostó en el césped, con los ojos fuertemente cerrados. Deseando poder controlar sus pensamientos.
Al día siguiente, Draco se despertó antes de que el sol entrara por su ventana. No podía dormir. Tomó una de sus almohadas y la puso sobre su rostro, en vano. ¿Qué era eso que no le dejaba dormir en paz? Fácil. Tiene nombre y apellido. Decidido a que no podía conciliar el sueño, se recostó con los codos sobre sus piernas. No te debería alterar de esta manera. ¡Eres un Malfoy! ¡Tú eres dueño de tus sentimientos y jamás debes mostrarlos! Se puso a dar vueltas en su habitación, inquieto. Los sentimientos bobos y absurdos te debilitan. Le repetía constantemente su padre cuando era niño. ¡Maldición! ¿Por qué tengo un maldito nudo en la garganta? Se aproximó a la ventana del otro lado de su habitación y respiró un poco del aire fresco. Piensa con claridad. No cometas ninguna estupidez, Malfoy.
Cuando Draco se encontró de mejores maneras, salió de su habitación, dispuesto a tomar una ducha. Abrió la llave caliente y se quitó los boxers. Pasados veinte minutos, salió de la refrescante ducha con un mejor rostro. Atravesó el pasillo que daba a su dormitorio, cuando escuchó un ruido sordo. Hermione estaba en la sala, recargada contra el gran alféizar de la ventana. Sólo vestía una blusa negra que le llegaba a medio muslo, cubriendo escasamente algo de carne. Y, al parecer, había dejado caer un libro cuando le vió.
-¿Granger?- No, imbécil. Es Snape, pensó con ironía. -¿Qué haces despierta?- avanzó unos pasos, cuidando la distancia entre ellos.
-Lo mismo puedo preguntar- Hermione le recorría con la mirada de arriba abajo, sin duda, complacida con el paisaje.
-No puedo dormir- respondió con sinceridad. Hermione se quedó con la vista fija en su abdomen y Draco se tensó. Quizó hacer un comentario mordaz, pero nada salió de su boca.
-Yo tampoco- susurró la castaña con la mirada baja. Draco avanzo unos pasos, violando su reglamento de no acercarse más de 3 metros a la chica, dejando un rastro mojado en el piso. Hermione le miró con angustia cuando le tuvo a un metro de su cuerpo. Por un momento, creyó que le besaría y su cuerpo reaccionó anticipademente.
-Solo...- su voz salió tan grave, que parecía haberse tomado dos botellas de whiskey. -Quería...- su mirada se perdió entre las largas piernas de Hermione. Sintió la sangre correr hacia una parte de su cuerpo concreta. -Decirte que...- los ojos chocolate lo miraban fijamente, haciéndole perder el hilo. -Que me voy a mantener alejado de ti, no te volveré a molestar- afirmó Draco con voz neutra, observando como a Hermione le temblaba su labio inferior. Por un momento, sintió la necesidad de abrazarla, pero se marchó antes de que su cuerpo reaccionará.
Apenas cerró la puerta, se sintió en terreno seguro. Resopló mientras se recostaba contra la puerta. Ahora sólo faltaba cumplirlo...
Hermione se lanzó a su habitación cuando Draco cerró la puerta. Se tiró contra su almohada, intentando olvidar lo que había sucedido la noche anterior.
-Flashback-
Después de estar abrazada a Malfoy por largo rato, por fin fue capaz de dejar de llorar. Había tomado una decisión y debía decirsela.
-¿Malfoy?- levanto el rostro del pecho de Draco. El rubio bajó la mirada con una pequeña sonrisa. Hermione soltó con dificultad el pecho de Draco y le dió la espalda.
-Lo mejor sería que tu y yo volvieramos a lo de antes- espetó Hermione. A sus espaldas, Draco perdió la compostura.
-¿Qué dices?- su voz denotaba incredulidad. Hermione no se atrevió a mirarlo.
-Quiero que tu y yo volvamos a ser dos extraños. No podemos continuar con esto -Draco la tomó del brazo y le obligó a mirarlo. Sus ojos estaban más oscuros.
-Bien sabes que tu y yo nunca hemos sido extraños- refutó Draco con furia contenida.
-Dime una cosa, Malfoy. ¿Le has hablado a alguien de lo nuestro?- Draco abrió la boca y la cerró de nuevo. -¿Qué dirían tus padres, eh? ¿Qué dirían sobre mí? Porque recuerda que soy una asquerosa sangre sucia- mencionó Hermione con crueldad. Draco le soltó y camino hacia el balcón.
-¿Así que es eso? ¿No quieres estar conmigo porque nuestra relación no es pública?- inquirió con el rostro endurecido. -No pensé que fueras de esas que les gusta estar en boca de todos- recriminó.
-¡No es eso, Malfoy! Se trata de que esto fue una simple calentura- Draco elevó las cejas. -¡Y no lo niegues!- le acusó Hermione.
-¿Y?- Draco comenzaba a perder los estribos.
-Y no está bien- respondió Hermione con los brazos cruzados sobre su pecho. -Nos dejamos llevar, pero debe parar. Nunca funcionaría, además- agregó con acidez.
-Eso no lo puedes asegurar, Granger- la voz de Draco se tornó fría, se había colocado de nuevo la máscara para ocultar sus sentimientos.
-¡Por favor! ¿Acaso esperas que terminaramos 'felices por siempre'?- eso dió directo en el blanco. Sin embargo, la expresión de Draco no cambio ni un ápice.
-Estás en lo correcto, Granger- acordó Draco. -Tu y yo no podríamos tener jamás un cuento de hadas. Yo no soy tu príncipe- acertó Draco. Hermione sintió frío con la penetrante mirada del rubio.
-Me alegra que concordemos en algo- Hermione se abrazó a si misma, buscando darse algo de calor. La temperatura había descendido esa noche.
Draco le miro largo unos minutos, buscando una señal de broma. Pero Hermione no podía estar más decidida. Lentamente, se dirigió a la puerta, alejándose de ella. Así debía ser.
-End Flashback-
Una lágrima bajó por su mejilla. Se sentía muy mal... Y no sabía por qué.
Draco abrió su puerta, buscando rastro de Granger en la sala. Encontrándose solo con los sillones. Perfecto. Anduvo a paso decidido hacia el Gran Comedor. No quería verla más... Ahora que lo pensaba, ella lo había botado. ¡Nadie lo había botado jamás! Era él quien se aburría y las dejaba. Mientras andaba por el cuarto piso, se topo con Peeves.
-¡Malfoy¡ ¡Malfoy cara de renacuajo, quita esa cara de asco!- canturreó Peeves divertido sobre su cabeza. Draco sacó su varita y con un movimiento lo silenció. Una especie de chicle rosado cubrió su boca, impidiéndole articular palabra.
-Aprende a respetar a tus superiores, estúpido- dijo Draco con mala leche. Peeves levantó el puño y maldijo en silencio.
Entró al Gran Comedor con su aire aristocrático que lo caracterizaba. La mesa de Slytherin era ocupada por un grupo de chicas, donde destacaba Pansy Parkinson. Tomó lugar a una distancia cercana. La hermosa chica de cabello negro a la altura de la barbilla y ojos celestes le miro coqueta. Draco le guiñó un ojo y Pansy sonrió confiada.
Después de haber terminado de desayunar, apareció Blaise con una sonrisa de lado. En cualquier otra circunstancia, Draco le preguntaría si había follado con Filch, el conserje y habrían bromeado de ello; pero esta vez, Draco no tenía ganas de hablar, mucho menos de reír.
-¡Malfoy!- Blaise tomó lugar frente al rubio. Draco cabeceó en su dirección, con la mirada puesta en la entrada. -Ayer la pasé genial, fue una de mis mejores noches- El grupo de San Potter arribó al Gran Comedor y, sin darse cuenta de lo que hacía, busco entre la manada de comadrejas a Granger. -Adivina con quien comparti esa noche- Draco miró por detrás del hombro de Blaise, buscando una mata de cabello enmarañado. -¡Exacto! ¡Fiona Harrington!- se respondió a sí mismo Blaise. Draco se frustro al no encontrar a Hermione con su grupo de amigos. -En un inicio creí que no cedería, pero ya ves que nadie se resiste a mis encantos- Draco hizo una mueca de insatisfacción. -Vale, Malfoy. No has escuchado ni una palabra de lo que he dicho, ¿en que piensas?- Blaise estaba serio.
-Nada- respondió Draco con la vista puesta en la entrada.
-¿Ah, en serio? Dime, ¿Con quien dije que dormí ayer?- unas miradas le escrutaron. Blaise no tenía recato al hablar de su vida privada.
-¿Selene Ruperts?- lanzó Draco al azar. -¿Gabrielle O'Connell? ¿Helen Thomas?- Blaise negó decepcionado.
-¿Qué te ocurre?- pregunto Blaise sobre la mesa. Draco suspiró sabiéndose vencido.
-Son cosas mías, no importa- le quitó importancia.
-¿No se trata de alguien en especial?- Blaise levantó las cejas, insinuando a una chica. Draco estuvo a punto de lanzarle un puñetazo, cuando apareció Luna Lovegood en las puertas. El rubio espero encontrarla con Granger. -¿A quién ves?- se giró a darse la vuelta y vió de reojo a la Ravenclaw. -¿Lunática Lovegood? ¿De verdad?- pregunto con la boca abierta. -¡No me jodas!- Draco puso los ojos en blanco.
-Claro que no, imbécil- Blaise suspiró aliviado.
-¿Entonces quién?- curioseó Blaise. Draco miró a todos lados.
-No te puedo decir aquí- el Gran Comedor estaba lleno de estudiantes que iban y venían. -Además, eres un pacotilla de mierda- le acusó Draco. Blaise hizo un mohín de dolido.
-¿Como te atreves, Malfoy?- Draco conocía tanto a su mejor amigo, que ya no le creía sus teatros. -¡Andate a la mierda!- Blaise apuro su zumo de calabaza y se levanto de la mesa sin despedirse. Pues que se pudra, no lo necesito.
En lo que resto del día no vio a Granger, ni por los pasillos, ni en la torre al llegar después de la ronda de prefectos. Fue a la puerta de su habitación, donde decía en letras doradas: Hermione J. Granger. Pegó la oreja contra la puerta, sin obtener sonido alguno. Suspiró con cansancio. Que se vaya al carajo, maldita zorra sin escrúpulos, descargó toda la furia contenida dando un portazo.
Alph estaba sentado frente al fuego en la sala común de Gryffindor, sumerguido en sus propios pensamientos.
-¿Alph?- una voz femenina se acercó. El chico pestañeó y le miró. -¿Cómo estás?- Lizzie se sentó en el sillón de junto con una ligera sonrisa. Llevaba un short corto azul y una blusa morada con un chango muy gracioso en el centro. Le saco una sonrisa a Alph.
-¿No deberías ya estar en la cama?- respondió con otra pregunta. Aunque era una buena pregunta, ya era de madrugada y parecían ser los únicos estudiantes despiertos.
-Me gusta romper reglas- sonrió divertida la chica.
-Podrían expulsarte-advirtió Alph. Lizzie chascó la lengua. Se mantuvieron en silencio por unos momentos. No era de esos silencios incómodos, eran más bien de esos silencios que disfrutas. -¿Piensas que el amor existe, Lizzie?-la simple pregunta le hizo saltar del asiento.
-¿Qué? ¿Yo?- hizo un gesto con la mano. -No. Es como creer en Santa Clous- le explicó. -Es bonito mientras dura la ilusión; pero tarde o temprano te das cuenta que todo es una mierda- Alph no supo que responder a esa honesta respuesta.
-Algún día encontraré al patán que te hizo llegar a esa conclusión- Lizzie esbozó un amago de notó entonces que no paraba de girar entre sus dedos una pelotita.
-¿Y a qué viene tu sosa pregunta?- quiso saber la chica con discimulada curiosidad. Alph se quedo perdido entre las brasas del fuego.
-Esta tarde, Hermione me ha buscado- Lizzie prestó más atención. -Me ha pedido volver-dijo por fin, mirándole. Lizzie no pudo quitar su mirada inquisidora de él.
-¿Va en serio?- se aseguró Lizzie. Alph se limitó a asentir. -¿Y qué has dicho?- la pregunta del millón. Claro que ya se imaginaba la respuesta.
-Ya sabrás- Alph se pasó una mano por el cabello, revolviendolo nervioso. Lizzie comprendió. Habían vuelto.
-¿Y qué hay de lo que siente?- indagó, encontrando la chimenea muy interesante.
-Me ha pedido tiempo para eso- aclaro Alph.
-Claro, tiempo- se burló Lizzie rodando los ojos. Alph le miró contrariado.
-Pensé que estarías feliz por mí, Lizzie- le dijo el chico. Lizzie se recargó sobre el sillón, hacia su amigo, y tomó su mano entre las uya.
- Lo estoy- afirmó sonriéndole con ganas. Alph le examinó con cuidado.
-¿Pero?- sabía que había un pero por el tono de su voz.
-Pero nada- zanjó Lizzie. - Lo importante es que has vuelto a ser tú- celebró Lizzie efusiva. Alph le jaló del brazo hacia él, dejándola caer en sus piernas y la abrazó con cariño. Lizzie sintió que ardía entre sus brazos. ¿Desde cuándo me sonrojo por un abrazo? pensó Lizzie, tocando sus mejillas calientes.
-Lamento lo del otro día...- Alph pasó una mano por su cabello negro. Lizzie levantó la mirada hacia sus ojos grises. -No debí tratarte así- se disculpó Alph con una sonrisa tierna. Lizzie intentó quitarle romanticismo a la situación y chascó la lengua.
-Lo sé, a veces los hombres están en sus días y hay que aguantarlos- bromeó la ojiverde. Alph soltó una carcajada.
-Lo siento- Lizzie se sentía como una niña en sus brazos. -Y va en serio- aseguró con su mirada fija en la suya. -Eres mi mejor amiga y no me gustaría que te enojaras por mis estupideces- ¡Auch!
-Para tu buena fortuna, estoy acostumbrada a las estupideces- declaró Lizzie, cada vez más incómoda. La barba de Alphard, que se había dejado crecer en esos días, le respaba con delicadeza la frente.
-Gracias- los brazos de Alph le apretaron por la espalda, pegándola por completo a él.
-¡Suéltame, Alph!- le gritó Lizzie, momentáneamente sin aire. -¡Maldita sea, eres un jodido gorila!- le dió un golpe en el hombro.
-¿Por qué siempre recurres a los golpes?- pregunto Alph sobándose el hombro. Lizzie le sacó la lengua de manera infantil.
-¿Y tu por qué siempre te comportas como un tarado?- Alph frunció el ceño.
-¿Estás en tu regla?- le cuestionó. Lizzie se paró de un brinco.
-¿Sólo porque te lanze un golpe tengo la regla?- inquirió histérica.
-Lo digo por tu violencia, siempre me agredes- argumentó Alph mirándola desde su posición con un pucherito.
-¡No te agredo todos los días, solo cuando lo mereces!- debatió la chica con las manos como jarras en su cadera.
-¿Ah? ¿Y eso está bien?- pregunto con sarcasmo el Gryffindor, poniéndose en pie. Lizzie no bajó la barbilla cuando le tuvo frente a frente, a escasos centímetros.
-Lo está si te portas como un mentecato- refutó la pelinegra. Alph le sonrió encantadoramente y pasó una mano por su cabeza, echando unos mechones de cabellos oscuros detrás de su oreja.
-No importa, así me quieres- le dió un rápido beso en la coronilla y se dirigió a los dormitorios de hombres. -Buenas noches- dijo antes de subir por las escaleras.
Lizzie se quedó de piedra en su lugar, sin mover un solo músculo. Alph le había besado... Aún podía sentir sus labios sobre su coronilla, su cálida respiración sobre su cabello. Le asustaba ese nuevo trato que le estaba dando... hasta ahora habían sido casi como dos amigos, le trataba con la misma rudeza que ella lo hacía. Y no le sentaba mal. En realidad, le gustaba que no le tratara como a la princesita de su novia. Soltó un bufido con fastidio. Y sólo iba por un vaso de leche...
Ginny Weasley entró de la mano de Harry Potter. Era oficial. Eran novios.
-¿Ya viste? Potter parece haber vuelto con Weasley- murmuraron unas chicas cuando pasaron frente a la mesa de Hufflepuff. Ginny le echó un vistazo a Harry, que parecía estar igual de feliz que ella. Tomaron asiento frente a Ron y Seamus.
-¿Ustedes ya han vuelto?- preguntó Seamus mientras devoraba un pastelillo. Ginny sonrió y le dió un beso en la mejilla a Harry. -Que bien- les felicitó sin mirarlos. Ron no hizo comentario alguno, ya que vió a alguien en la entrada.
-Oh, diablos- maldijo, encogiéndose en su asiento. Roxanne llegó hasta él y lo abrazó.
-Hola, tigre- le saludó coqueta, antes de lanzarse a sus labios. Todos abrieron los ojos sorprendidos.
-Creí que Ron había arreglado el malentendido- le susurró Ginny al oído de Harry.
-Lo hizo- le respondió Harry en voz baja. -Pero ella piensa que bromea- Roxie le soltó por fin.
-Te quiero, tarroncito- Ron les lanzó una mirada de ayuda desde su lugar. Ginny retuvo una carcajada con la mano. Harry pretendió interarse en la comida frente a él.
-¿Qué harán hoy?- preguntó Roxie al grupo.
-Tenemos entrenamiento- respondió Harry como si nada. Roxie tomó de la mano a Ron con los ojos brillando.
-¿Puedo ir a verte?- Ron tragó duro.
-Eh...- balbuceó. En ese momento, Hermione entró directo a la mesa de Gryffindor y estuvo apunto de sentarse con ellos, cuando vió a la pareja. Ron se puso colorado hasta las orejas. Sin duda, no se esperaba eso.
-Los veré luego- Hermione salió disparada hacia el otro lado de la mesa. Todos, excepto Roxie, se lanzaron miradas cómplices.
-Ahora si has metido la pata, Ron- le murmuró Seamus, sin que escuchara la chica.
-¿Puedo ir?- volvió a preguntar Roxanne. Ron asintió de mala gana. -¡Ahí estaré, cachorrito!- le lanzó un abrazo y se puso en pie. -¡Les platicaré a mis amigas!- salió corriendo fuera del Gran Comedor.
-No lo puedo creer, Ron- se burló su hermana menor. Ron dejó caer su cabeza en las manos sobre la mesa.
-Parece una pesadilla... ¡No me deja solo ni un minuto!- el tono desesperado de Ron les causó lástima.
-¿Por qué no hablas con sinceridad? Dile que estabas muy pasado de copas- les sugirió Harry. Ron negó con la cabeza.
-Cada vez que intento retomar el tema, me esquiva, sale con otra cosa- contesto Ron de mala gana. -Quizá deba resignarme y decirle a mi madre que me casaré- exageró Ron.
-No deberías quejarte- habló Seamus a su lado. -Quitando que está algo zafada de la cabeza, no está nada mal- comentó Seamus.
-¡Pues cásate con ella tú, yo paso!- levantó la voz el pelirrojo. Seamus soltó una risotada.
-No, gracias- respondió.
Después de sus clases, Draco salió a dar una vuelta por los jardínes del castillo. No había visto a Hermione desde aquella última vez y comenzaba a creer que le evitaba. Pero, ¿por qué? ¿No fue ella quien dijo que debían alejarse? Se topó de bruces con una persona, que le hizo perder el equilibrio y por poco cae.
-¿Pansy?- la Slytherin soltó una risita y le paso los brazos por el cuello.
-Draco, te había extrañado tanto...- le dijo con voz melosa. El rubio le tomó de la cintura para alejarla.
-Pansy, no estoy con ganas- le separó de él. La chica puso un puchero y se le lanzó de nuevo a los brazos.
-¡Oh, Draco! Creí que te habías olvidado de mí- ignoró el comentario de Draco.
-Pansy, no quiero...- la chica le silenció con un beso. ¡Por Merlín! Estás más que acostumbrado a estar con mujeres, Draco. ¿Por qué te resistes? Se obligó a abrazarla. Los expertos labios de Pansy le besaban como sabía que le gustaba, pero había algo... en su cabeza se imaginó una cabellera espesa y rebelde, en lugar de la corta y alaciada de Pansy; unos labios gruesos e inocentes; su suave y cálida respiración contra la suya. Duraron así unos minutos, hasta que el aire fue necesario.
-¡Vaya! Nunca me habías besado así- ambos respiraban entrecortados. Cuando Draco abrió los ojos, se acabó la magia y la soltó. -Me refiero a que no con esa intensidad- corriguió Pansy, temiendo haberlo molestado. -¿Entonces?- Draco le dió la espalda, intentando recobrar la tranquilidad. Su cuerpo se enecontraba muy alterado.
-¿Qué?- inquirió de mala gana.
-¿Nos vemos esta noche?- pregunto directamente. Draco se giró y le miró de arriba abajo con esceptismo.
-De acuerdo- aceptó el rubio. Pansy lo dejó solo con su conciencia, que no paraba de replicar. -¡Oh, cállate!- gritó. Obtuvo un silencio absoluto de su parte y estaba seguro que no volvería a molestarle... porque volvería a ser el frío y cruel Draco Malfoy.
A veces siento que estoy perdiendo la inspiración... ¿Ha quedado bien? ¿Merezco un review? Este capitulo fue mas corto, solo 8,000 letras (los anteriores fueron mas de 10.000). ME gustan los capitulos mas largos, con contenido... pero no podía alargarlo mas.
Me gustaría dejar unas cuantas cosas claro:
1: Si, soy muy mala. Pobre Dean Thomas, nunca se queda con la chica que quiere. :c
2: Ron es un pesado.
3: Draco es un completo amor. *-*
Ahora, todas (seguro) están sacando muchas conclusiones... he dejado pistas por ahí. Claro que el rumbo puede cambiar de un momento a otro, pero me vendrían bien algunas sugerencias, comentarios, lo que sea.
Gracias a todas mis lectoras! :D
Rose Malfoy -Black
Respuesta a reviews:
Tammy Nakatsukasa Hatake: Gracias! ¿Qué te ha parecido este? ¿Te gusto la dosis agridulce del capitulo? A mi tampoco me gusta Ron! jajajja Draco es sexy por naturaleza! ;) noooo! no importa que tu review sea largo, esta bien! :)
jaja saludos y nos vemos en el siguiente! C:
Serena Princesita Hale: Gracias por el review, Serena! :) Nos leemos en el siguiente!
GabySJ: Eso suena muy mal... ¿estás mejor? Actualizaré más seguido, pinky promise! :p Wow, gracias. Me halaga tu comentario, no creo que sea tan buena, pero gracias. Pasare a visitar tus historias! :D Nos leemos pronto!
Maryel tonks: ¡Gracias Maryel! Ni que lo digas... T-T Alph es lo mejor que puede haber en el planeta! Pero ya se desarrollará la historia... Que bueno que te haya gustado la parte Dramione ;) Nos leemos en el siguiente capi! Saludos! :D
valeria: Gracias valeria! :) Si... fue muy precipitado su te amo. ¡Saludos, nos leemos!
azu23blood: ¡Holaaa! Pronto vendrán los celos de verdad ;B mua- ja- ja! P.D.: no pude evitar notar que tienees a Ron en tu foto... ¿te gusta el personaje? Oh, diablos. Lo he tratado mal todo este tiempo. :P jaja Saludos! ¡Nos leemos pronto!
Pamela vega: ¡Gracias Pamela! :D Actualizare lo mas pronto posible!
Yoceliine: Gracias yoceliin! Espero sea asi! :p saludos!
Marleen: ¡Gracias por tu review, marleen! C: Que bien que te haya gustado! :) sigue con la historia! saludos!
