24/Oct/08
Saiyan X dice: nueva musica en mi profile...
PRELUDE THEME: -02-prologue & subtitle ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)
Anteriormente, en The N-Warriors:
Takato Matsuki, Digimon Tamer y N-Warrior, luchaba en su mundo, Tamera, contra Seketh, uno de los quince Pharaohns al servicio de Anubis. La pelea fue brutal, pero corta, ya que el enemigo de otra galaxia superó los poderes del joven con facilidad, a pesar de él luchar con todo su poder.
Cuando estaba por perder su vida, Haseo, el Epitaph User The Terror of Death, apareció para enfrentarse al Pharaohn. A pesar de que luchó mejor que Takato, no pudo derrotar a Seketh, resultando en ambos héroes heridos de gravedad.
Pero en ese momento, cuando el Pharaohn estaba por matarlos, Lucy y X hicieron su aparición, ahora ellos enfrentándose al invasor, quien parecía listo para continuar.
OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)
Capitulo 04: Una pelea sin esperanza.
-Planeta: Tierra 002: Novaterra-
-N-Warrior's Sky Tower, 07:27 PM-
Música de fondo: - 146-SeeD- (Soundtrack: Final Fantasy VIII)
En el centro de control, el Stargate estaba abierto, varias personas emergiendo de el, mirando con asombro el lugar. En el segundo piso, Raphael y el Dr. Light los miraban seriamente.
"¿Son los refugiados de Digiten?" preguntó el hechicero a uno de los controladores.
"Si señor, son los refugiados de Digiten, traídos por los N-Warriors Kristal, Tai y Alan." Respondía amablemente.
"Entiendo."
"Ya llegaron." Señaló el Dr. Light a los tres jóvenes que acababan de pasar por el portal, antes de que este se cerrase.
"Que bueno que han podido regresar." Comentó Raphael, llamando la atención de los recién llegados.
"No fue muy difícil." Respondió Alan. "Contra nosotros, las fuerzas de Anubis no fueron nada."
"No se confíen, pueden ser peores."
"Lo sabemos." Comentó Tai. "Sabemos que puede ser mas difícil de ahora en delante."
"¿Ha recibido noticias de los demás, maestro?" preguntaba Kristal con seriedad.
"Nada importante." Le respondió el hechicero. "Los mundos que están bajo ataque no nos han respondido, pero eso es normal debido a la situación."
"Entiendo… espero que…"
En ese momento, el Stargate comenzó a activarse, marcando una secuencia de símbolos en las pantallas que tenía en su superficie, llamando la atención de todos.
"Unscheduled Off World Activation!" Exclamó uno de los controladores, haciendo sonar la alarma en todo el salón, haciendo que los soldados que estaban en el lugar se pusieran en guardia, apuntando sus armas al portal espacial, al igual que los tres N-Warriors.
"¡Activen el escudo!" Exclamó Raphael a uno de los operadores, quien rápidamente presionó algunos botones en las pantallas de luz que tenía frente a él.
De inmediato, un escudo color rojo se formó frente al agujero del anillo que tenían en frente, justo antes de que el portal se activara, formando la dichosa piscina de plasma vertical. Al activarse, todos se tensaron mas, esperando que no ocurriese nada malo. Entonces, uno de los operadores recibió una señal que comenzó a verificar.
"Señor Raphael, es un código de emergencia de una de nuestras naves." Comentó el operador. "Tenemos audio."
"Reprodúcelo." Dijo Raphael, ordenándole al operador, quien rápidamente accedió.
"Este es el teniente Siler del Zodiac Batalaria, solicito equipo de emergencia, tenemos heridos."
"Entendemos, teniente Siler, prepárese para entrar." Respondió el hechicero, antes de mirar a su navegador. "Desactiva el escudo." Dijo él, para luego activar el intercomunicador. "¡Solicito equipo medico en el cuarto del Stargate!¡Repito!¡Solicito equipo medico en el cuarto del Stargate!"
Los soldados que estaban en el salón se retiraron un poco, dejando pasar al equipo de emergencias para recibir a los heridos. El escudo se desactivó y pronto comenzaron a emerger del portal varios soldados y personas heridas, algunos de gravedad y otros en camillas flotantes. Fue entonces que Kristal, Alan y Tai vieron a personas que no creían que estarían ahí.
Frente a ellos, bajados en camillas, estaban Lucy, X, Haseo y Takato, desmallados y con graves heridas. Varios médicos se colocaron alrededor de ellos, viendo que tan graves eran sus lesiones. Al ver que eran de suma gravedad, decidieron llevarlos a la enfermería de cuidados intensivos. Mientras se los llevaban, los tres N-Warriors que estaban de pie comenzaron a seguirlos.
"¿Qué sucedió?" preguntó Alan con asombro.
"Ahora no, joven, están gravemente heridos." Respondió uno de los médicos.
"¿Pero porqué están así?" preguntó Kristal, también queriendo tener respuestas.
"No lo sabemos, déjenos pasar."
Con esto dicho, los doctores se llevaron a los cuatro jóvenes a un espacio en específico, antes de ser transportados a la enfermería.
"¿Pero que les pasó?" seguía preguntando Alan, queriendo saber lo que había ocurrido.
"Yo lo sé." Dijo alguien detrás de ellos, uno de los soldados que habían regresado con ellos.
"¿Qué fue lo que les pasó?"
"Fueron atacados."
"¿Por quien?¿El ejercito de Anubis?" preguntó Tai. "Pero a nosotros no nos costó ningún problema."
"No fue el ejercito de Anubis… fue un hombre."
"¿Un hombre?" preguntó Kristal con asombro. "¿Quién fue?"
"No lo sabemos, sólo sé que tenía un poder impresionante. Tanto, que todo el planeta Tamera dejó de existir."
"¡¿Qué?!" exclamaron los tres no creyendo lo que escuchaban.
"Si. El planeta Tamera ha sido destruido por completo, y al parecer por un ataque de ese sujeto."
"¿Quién tiene el poder para destruir un mundo de un ataque?" preguntaba Tai con asombro, ya que Tamera era como un planeta hermano.
"Al parecer, nuestros nuevos enemigos." Respondió Kristal con cierto miedo.
Alan miró a donde estaban antes los tres jóvenes, no creyendo que hubiera alguien que los dejara así.
La guerra contra la galaxia Duat no sería tan fácil como pensaba…
Música de fondo: - 06-Dive into the Heart -Destati- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)
Estaba flotando en la nada, como se tratase de agua corriendo por su cuerpo. Sentía gran dolor en varias partes de su cuerpo, tanto que quería gritar para liberar un poco de esa presión y calmar, aunque sea un poco, su agonía… pero no podía hacerlo, algo le detenía.
'¿Qué sucede?' pensó mientras seguía flotando en la nada. '¿Dónde estoy?¿Por qué se siente tan pesado mi cuerpo?'
"…X…¡X!..."
'¿Ah?' Megaman X, conocido como X Light ahora que es humano, abrió los ojos, escuchando a alguien que le hablaba.
"¡X!... ¡X!"
"¿Quién es?" preguntó el Hunter, intentando ver algo, pero en medio de la nada, la oscuridad reinaba, ni siquiera pudiendo ver su nariz.
"¡Despierta, X!"
"¿Despertar…?"
De pronto, una luz apareció sobre él, a cientos de metros sobre su cabeza, iluminando algo el lugar. Al ver ese resplandor, el joven sintió que tenía que dirigirse a ese lugar, algo le decía que debía hacerlo. Controlando su cuerpo, se dirigió hacia la luz, como si estuviera nadando en el océano. Mientras mas se acercaba, mas dolor sentía, aunque era tolerable, le estaba cansando. X siguió 'nadando', llegando a tocar la fuente de luz, que se incrementó de inmediato.
"X, despierta."
Los ojos del mencionado se abrieron repentinamente, antes de cerrarse debido a la luz que estaba sobre él. Poco a poco, sus ojos comenzaron a acostumbrarse a la luz del lugar, viendo todo primero borroso, luego logrando ver con más detalles. Lo primero que llamó su atención fueron los dos rostros que estaban mirándolo intensamente con preocupación, aunque eso cambió cuando vieron que había despertado.
Música de fondo: - 53-A Stable Float- (Soundtrack: Valkyrie Profile II)
"Mega… Roll…" dijo el Hunter débilmente, mostrando cansancio. Los dos jóvenes que lo veían le sonrieron.
"Hasta que te despiertas." Decía la chica rubia y con un lazo verde en la cabeza. "Parece que ahora sí te dieron fuerte, hermano."
"¿Dónde estoy?"
"En la enfermería de Novaterra, curando tus heridas."
X pudo mover su cabeza a un lado para ver donde estaba, aún cuando un material transparente le impedía un poco el ver al exterior. El Hunter estaba dentro de una capsula inclinada de forma ovoide, de unos dos metros de alto. Mirando al interior de esta capsula, podía ver pequeños robots, quizás del tamaño de una uña, flotar por todas partes, disparando pequeños rayos al cuerpo de X, dándose cuenta de que estaría desnudo de no ser por el pantalón corto color blanco que usaba. Al parecer, estos rayos le hacían algo a sus músculos, ya que se empezaba a sentirse algo mas relajado. Eran robots médicos de Novaterra, empleados para reparar huesos y cerrar heridas internas en poco tiempo sin la necesidad de cortar, gracias al uso de la nanotecnología.
"Pero vaya que dormiste mucho." Comentó Roll, cruzándose de brazos.
"¿Dormí por mucho tiempo?" preguntaba el confuso joven dentro de la capsula.
"Han pasado dos días desde que te trajeron aquí desde Tamera… o lo que fue en algún momento Tamera."
"Casi no la cuentas, hermano." Comentó Mega. "Estuviste a punto de morir. Con ambas piernas rotas, varias costillas fracturadas, con tu estómago hecho trizas y un gran agujero en el pecho, tienes suerte de haber vivido."
"Y el hecho de que en estos momentos no haya Senzu Beans no ayuda mucho." Comentó la joven de cabello rubio. "Todas las semillas se han agotado debido a la guerra, se están usando mucho. Habrá unas nuevas pero será hasta dentro de algunas horas. Estuviste a punto de morir gracias a eso."
"Morir…" dijo X en voz baja, recordando algo importante. "¡Lucy!"
"No te preocupes por tu chica." Dijo la rubia, señalando a otra parte de la enfermería, donde una chica pelirroja, con sólo una camiseta y shorts blancos, permanecía dormida. "Estará bien, pero estaba en peor estado que tu."
"¿Que?¿Como es eso?" preguntó con preocupación.
"Ella llegó muy grave." Respondió Megaman con tristeza. "Tenía una contusión de cráneo, el brazo derecho roto, el hombro izquierdo dislocado y varios órganos internos sangrando. Lo peor fue la herida en su pecho, parecida a la tuya, pero la de ella perforó su corazón y uno de sus pulmones. De no ser por la ayuda que recibió en el Zodiac Batalaria, hubiera muerto antes de llegar."
Al escuchar esto, X se recostó nuevamente, ya que se había erguido un poco para ver a Lucy. Apretó sus puños con fuerza, mientras su mirada mostraba dolor y odio.
"Maldición… no pude protegerla." Decía él con angustia, sus dos 'hermanos' lo miraban con preocupación.
"X, ¿Qué pasó?" preguntó el robot azul, ansioso y curioso por saber lo que había pasado.
"Ese sujeto era fuerte… extremadamente fuerte. A pesar de haber entrenado luego de la pelea contra Morganna, no pudimos hacerle nada."
"¿Qué sujeto?"
"Seketh, un Pharaohn al servicio de Anubis… esta guerra no será fácil."
-Planeta: Tierra 015: Digiten (Digimon Adventure/02)-
Música de fondo: - 60-Destiny's Force- (Soundtrack: Kingdom Hearts)
Alan estaba combatiendo contra algunos Snake Warriors de Anubis, resultándole muy fácil el derrotarlos ya que, a pesar de sus imponentes armaduras, era posible derrotarlos de un solo golpe.
La razón por la que estaba en Digiten era simple; hace unas horas recibieron un mensaje de uno de los Zodiacs que rondaba ese mundo. Luego de que las fuerzas de Novaterra vencieran a la flota de Anubis que estaba sobre el planeta, se mantuvieron vigilándolo por si venían más. Pocas horas después, una nueva flota de Ha'taks aparecieron en el sistema solar, comenzando a luchar contra los Zodiacs y atacando el planeta en sí con su infantería.
Luego de recibir la alarma de uno de sus cruceros de batalla, Raphael los mando a Kristal, Ash y a él a Digiten para poder mantener de nuevo el control sobre el planeta y hacerle frente a la flota de Anubis. Él estaba en una parte de Italia, mientras que Tai se fue a Japón y Kristal a Sudamérica, para defender las partes del planeta que se encontraban bajo mayor ataque.
Un cometa de hielo impactó en el pecho de uno de los soldados serpiente, atravesándolo e impactando en otro detrás de él, matando a los dos en el acto. Alan no tenía tiempo de titubeara, tenía que derrotar a estos enemigos, y si para eso tenía que matarlos, tendría que hacerlo. Él era un soldado, un guerrero protector del Nintenverse y actuaría como tal. El peso de haber matado a alguien tenía que guardárselo para después.
El joven tocó tierra luego de haber atacado a unos soldados, sólo para ser recibido por disparos de energía provenientes de otros invasores del otro lado de la calle. Usando su Articuno Keyblade en su mano derecha, Alan comenzó a bloquear aquellos disparos amarillos que venían a su cuerpo, mientras reunía aire congelado en su puño izquierdo, preparado para atacar. Cuando estaba listo, extendió su brazo izquierdo al frente, dando un golpe, soltando el aire congelado de su puño.
"¡ARTICUNO SUISEIKEN!"
El cometa de hielo comenzó a volar a gran velocidad contra los soldados serpiente de Anubis, quienes comenzaron a moverse a un lado para evitar ser alcanzados por el cometa, aunque la mayoría no pudo hacerlo, recibiendo el ataque o siendo rozado por el, congelando sus cuerpo de inmediato y matándolos. El cometa se siguió de largo, destinado a chocar contra un edificio cercano.
De no ser porque un sujeto extraño apareció de la nada frente al ataque, extendiendo su brazo izquierdo y atrapando el cometa de hielo con una sola mano, resistiendo el poder y siendo empujado unos pocos centímetros hacia atrás. Alan miraba con sorpresa como ese hombre había detenido su poder congelante con tanta facilidad, congelándole solo el brazo, aunque el hielo comenzó a derretirse rápidamente.
"Así que ese es el poder de un N-Warrior en estado normal… no es tan impresionante."
Música de fondo: - 149-Seven Generals- (Soundtrack: Saint Seiya)
Alan se puso en guardia al ver a ese sujeto, sabiendo que no era normal. El guerrero, de armadura dorada, tenía el cabello largo, color negro, un bigote prominente y una barba sólo en la parte de su mentón. Sus ojos eran de morado oscuro y era de piel morena. En edad perecía un hombre de unos cuarenta años… bien podría ser el padre del muchacho.
"¿Quién eres tú?" preguntó el controlador del hielo, no bajando la guardia.
"Yo soy el que controla a estos soldados al ataque de este mundo, uno de los quince Pharaohns al servicio de Anubis; Raviel, Pharaohn of Osiris." Comentó el guerrero seriamente, su aura blanca haciéndose presente, sorprendiendo un poco al joven.
"¿Pharaohn of Osiris?" preguntó Alan con algo de asombro, antes de recuperar su compostura. "Yo soy Alan, N-Warrior de Articuno."
"Articuno… así que eres de los guerreros que protegieron Céfiro. Creí que serías mas fuerte, pero si tu ataque se limita a esa leve expulsión de energía, será una total decepción."
"Hablas como si conocieras mis limites."
"Los conozco a la perfección con sólo verte. Esa es mi habilidad."
"¿Con sólo verme? No te creo. ¿Por qué no lo pruebas?" preguntó el muchacho, colocándose en guardia.
"Si así lo deseas. No creas que te tendré piedad."
Con esto dicho, el Pharaohn liberó gran parte de su aura, incrementando la gravedad de toda la ciudad, así como expulsar el aire a su alrededor a una gran velocidad. Alan logró mantenerse de pie a pesar de la intensidad, pero no podría resistir para siempre un embate de aura así. Incluso los edificios cercanos sucumbieron ante la intensa energía que el guerrero dorado emanaba, demostrando así su gran poder.
De pronto, el Pharaohn despareció de la vista del muchacho. Antes de que pudiera siquiera pensar, sintió un poderoso golpe en el estómago, que lo mandó a volar velozmente hacia atrás, antes de que el guerrero dorado despareciera de nuevo.
Alan seguía volando velozmente, atravesando un edificio debido a la velocidad a la que iba, antes de impactarse contra una enorme columna de metal, de otro edificio en construcción. El impacto fue bastante intenso; a pesar de que la velocidad con la que el joven venía había disminuido, fue lo suficientemente fuerte como para doblar la columna un poco hacia atrás y dejar una impresión, aunque no exacta, de su cuerpo. Luego del choque, el joven comenzó a caer al vacío, no pudiendo recuperarse del ataque.
Pero, a unos doscientos metros de altura, el Pharaohn de Osiris apareció de la nada, sujetando con firmeza el cuello del muchacho, evitando que siguiera cayendo. El guerrero dorado lo miró con seriedad, mientras el joven se quejaba de dolor e intentaba respirar.
"¿Es este el poder de un N-Warrior?" Preguntó Raviel con seriedad, antes de acercar al muchacho a su rostro. "Vamos, puedo ver que eres capaz de mas cosas. Muéstramelo."
"¿Q-quieres que te lo demuestre?" preguntó Alan con algo de debilidad, abriendo uno de sus parpados y mirando al guerrero. "¡T-te lo demostraré entonces!"
Alan elevó su aura rápidamente, antes de convertirse en Súper N-Warrior de golpe. Raviel estaba sorprendido, ya que no se esperaba esa reacción de parte del muchacho. Aprovechando la sorpresa, Alan apartó la mano del Pharaohn de su cuello y le dio un fuerte golpe en el estómago con su brazo derecho, sacándolo aún más de concentración, antes de darle una patada que lo mandó contra el suelo, levantando el asfalto e incrustándose varios metros bajo tierra, mientras que el joven miraba desde el aire.
"¿Es lo que querías ver?" preguntó el muchacho, cruzándose de brazos, continuando mirando al suelo donde estaba su oponente.
Entonces, el N-Warrior vio como el suelo se movía un poco, Raviel emergiendo de los escombros, sin heridas aparentes, sólo miró al cielo por unos segundos, antes de tronarse el cuello y ver a Alan seriamente.
"Así que ese es un Súper N-Warrior. Interesante que ustedes expulsen sus verdaderos poderes al transformarse." Comentó el Pharaohn, limitándose el polvo de su traje. "Ven."
Alan miró a su oponente con cierto temor. Lo había atacado con todas sus fuerzas y no parecía haberlo dañado mucho. Se colocó en guardia cuando lo vio despegarse del suelo lentamente, flotando hacia donde estaba él. Estaba por entrar en un combate que quizás no podría ganar.
Música de fondo: - 82-The Mako-Controlling Organization- (Soundtrack: Crisis Core: Final Fantasy VII)
Los Ha'taks continuaban disparando a las ciudades importantes, o lo que quedaban de ellas después del primer ataque a Digiten hace algunos días. Varios Zodiacs de Novaterra les hicieron frente, haciendo que su atención y ataques se dirigiera a las naves humanas en lugar de a las ciudades.
En Japón, por toda la ciudad de Tokio, varios soldados del Nintenverse se escondían y atacaban a los invasores, quienes los superaban en número. Además de eso, los disparos de las naves alienígenas provenientes del espacio destruían varias secciones de la ciudad, haciendo que la situación cambiara y que los generales tuvieran que modificar sus estrategias de ataque.
Pero Tai Kamiya, N-Warrior de Wargreymon, luchaba para proteger su país natal de la invasión de Anubis sin la necesidad de un plan. Gracias a sus poderes, podía moverse a gran velocidad y atacar a los soldados invasores antes de que ellos pudieran reaccionar. Los Snake Warriors lo veían venir y comenzaban a dispararles con sus bastones, pero el joven se defendía usando su Keyblade y su Courage Shield para rechazar la energía de los disparos. Con gran velocidad y un movimiento de su Keyblade, Tai derrotó a veinte de ellos en un santiamén, antes de comenzar a correr para encarar a los demás soldados.
Algunos minutos después, el joven estaba de pie sobre el tejado de un edificio, luego de haber derrotado a varios de los invasores sin muchos problemas. Estaba por descansar un rato, cuando sintió una poderosa presencia a lo lejos, pero en el mismo planeta. Era una presencia poderosa, y al parecer se hacía más y más grande. Lo que le sorprendía era que estaba cerca de donde Alan estaba.
Sintiendo que era necesario ir hacia allá, Tai elevó su aura y se transformó, antes de salir disparado al aire y volando hacia Italia, donde su compañero estaba.
En Argentina, uno de los tantos países de Digiten que fueron atacados por los invasores, Kristal curaba a los heridos, tanto civiles como soldados, luego de haber ella sola vencido a un ejército de Snake Warriors, por lo que, por ahora, Sudamérica estaba en calma.
Con su magia curativa y su amplia aura, la hechicera regresó a muchas personas del umbral de la muerte, regresándolas con sus familias. Claro, incluso con todo su poder, ella no podía revivir a los muertos, que habían miles por todas partes.
Buenos Aires, Argentina, también había sido bombardeada por los Ha'taks de Anubis. Toda ciudad capital del planeta había sido atacada desde el cielo, millones muriendo al no esperarse ese ataque tan repentino. A diferencia de Tamera, los habitantes de Digiten sólo tuvieron unas tres horas de aviso, antes de que el diluvio de fuego descendiera de los cielos. El resultado, millones de cadáveres se hallaban tirados en los suelos, varios quemados hasta quedar irreconocibles, mientras que otros estaban bajo escombros de los edificios cercanos.
Y eso era una visión que Kristal nunca había visto. Shadow Realm no tenía guerras tan intensas como las que estaba viviendo.
"No…" se dijo a ella misma. "Esto no fue una guerra… fue una matanza…" comentó al pensar en como hubiera sido para una persona de esa ciudad el vivir tranquilamente, antes de que todo se volviera un caos. "Malditos Egypterans. Me las pagarán."
Música de fondo: - 130-Duel of the Fates- (Soundtrack: Star Wars I: Phantom Menace)
Fue en ese momento en el que ella detectó una presencia poderosa proveniente de Europa, muy cerca de donde estaba Alan. Fácilmente podía saber que, quien sea que esté emitiendo esa energía, era increíblemente poderoso, superando a Alan con facilidad.
"Alan-kun." Comentó ella con preocupación, antes de transformarse en Súper N-Warrior y comenzar a volar hacia Italia, esperando llegar a tiempo.
El joven mencionado se estrelló contra la pared de concreto de un edificio alto, la fuerza del impacto fue tan fuerte que la pared fue derrumbada y el muchacho cayó dentro de las oficinas interiores. El polvo se encontraba por todas partes de ese piso, mientras varios objetos de oficina yacían destruidos. El joven comentó a ponerse de pie, antes de caer al suelo nuevamente por culpa de cierto aturdimiento.
Mientras intentaba ponerse de pie, a su mente pasaron ciertos recuerdos de la lucha. Apenas habían pasado cinco minutos y ya estaba siendo apaleado por el Pharaohn. El invasor era mucho más fuerte que él, a pesar de haber entrenado luego de la guerra contra Exurion en Céfiro. Es probable que sus poderes superaran los de Siegfried.
Entonces, Alan miró al frente, al sentir la presencia de Raviel cerca. Flotando frente al piso donde estaba el N-Warrior, estaba el Pharaohn, con su mirada llena de seriedad. Entonces, el invasor extendió su brazo derecho al frente, concentró algo de su poder en su puño, antes de abrirlo velozmente. Al ver esto, Alan se puso de pie como pudo y corrió hacia un lado, lanzándose a una ventana para poder salir del edificio. Menos de un segundo después, el piso donde estaba el joven estalló, llevándose consigo todo el edificio, que se convirtió en cientos de pedazos de cemento, madera y metal.
El N-Warrior seguía en el aire luego de saltar del edificio, lográndose salvar de la explosión. Pero entonces, sintió de nuevo la presencia de su oponente a un lado. Al mirar hasta atrás, vio a Raviel, igual de serio de antes, extendiendo velozmente su brazo al frente, abriendo toda la palma de la mano, donde creó una especie de sonido. El sonido fue tan agudo, que Alan tuvo que llevarse las manos a los oídos para intentar bloquear el sonido, pero era inútil, ya que aún así parecía que llegaba hasta sus tímpanos, haciéndole gran daño interno. Los ojos del joven se volvieron blancos, sólo una línea negra se veía de lo que era el iris y la pupila.
El Pharaohn cerró su mano de golpe, cancelando ese ruido infernal, antes de volver a abrirlo y emitir otro tipo de sonido. Esta vez, la onda sónica no afectó los oídos del joven, en cambio, lo impactó como si fuera un golpe de energía, mandándolo hacia el suelo velozmente, donde se estrelló contra la caja de un camión. Acto seguido, Raviel contrajo su brazo derecho y extendió el izquierdo hacia el suelo, creando otra onda sónica como la anterior, misma que impactó donde el muchacho había caído, desintegrando todo a su paso.
Ahora, Alan estaba en medio de un enorme cráter del tamaño de una calle, todo a su alrededor se había desintegrado, a excepción de él, algo que le atribuía a su armadura, que lo había salvado de tantas ocasiones. El muchacho se puso de pie con gran dificultad, intentando no caer nuevamente debido al mareo que sentía.
"No podrás ganar." Comentó Raviel, descendiendo al frente del joven. "Tus poderes de hielo no podrán contra mi control sobre el sonido. Es inútil que puedas superarme."
"No lo entiendo." Cuestionaba el joven, tambaleándose para ponerse en pie. "Yo… yo me muevo mas rápido que el sonido. En teoría, debería ver tu onda sónica acercándose a mí. Entonces ¿Por qué no…?"
"Te lo repetiré una vez mas; yo soy el manipulador del sonido. Así como tú puedes hacer que el aire congelado sea más y mas frío, yo puedo controlar el sonido a mi antojo, tanto en poder como en velocidad. A diferencia de ti, yo puedo controlar al máximo el sonido, llevándola a la velocidad limite."
"¿Velocidad limite?... No, no me digas que tu…"
"Así es. Yo puedo hacer que el sonido pueda moverse tan rápido como la luz."
El comentario de Raviel sorprendió al N-Warrior.
"¿Cómo la luz?¡Eso es ridículo!" Exclamó Alan. "¡Se supone que el sonido no puede ir mas rápido de lo establecido!¿Como rayos es posible que…?"
"Con el poder de mi Ka y la esencia del Guardián Osiris que tengo dentro de mí es mas que suficiente para poder controlar el sonido a mi antojo."
"¡Veamos que puedes hacer con eso!¡ARTICUNO RYUSEIKEN!"
Alan liberó decenas de cometas helados de su puño derecho en dirección hacia Raviel, pero estos cometas impactaron contra una barrera invisible, desvaneciéndose en el acto. El joven no podía que se tratara de una barrera de energía, por lo que dedujo que debería de ser otra forma de manipulación del sonido.
"Sonic Barrier…" respondió el Pharaohn como si leyera la mente del joven. "Hago vibrar el aire circundante, creando una barrera que me protege de tus ataques."
"¡No creas que me daré por vencido por eso!" Exclamó Alan, invocando su Articuno Keyblade. "¡Esto no termina así, Raviel!"
El N-Warrior se lanzó en contra de su oponente, sujetando su Keyblade con ambas manos, dando un pequeño salto y alzar el arma hacia arriba. Dio un corte vertical con su Keyblade, uno que Raviel detuvo con ambas manos. El joven, al tocar el suelo, dio otro corte, ahora horizontal, con la llave en su mano derecha. Aún debido a la velocidad, el Pharaohn logró detenerlo sin problemas, empleando casi nada de fuerza.
"Te lo he dicho." Decía Raviel. "Puedo moverme tan rápidamente como la luz. Tus ataques los veo como si fueran en cámara lenta. No podrás vencerme."
"¡No lo acepto!" exclamó Alan, dando un salto hacia atrás para mantener la distancia. "¡Debo derrotarte para evitar esta invasión!"
"Ningún poder humano puede oponerse a la voluntad de nuestro señor Anubis. Es ridículo intentar resistirte."
"Pues lo siento, pero tendré que revelarme." Respondió el joven, colocando sus brazos hacia un costado y creando una esfera de energía en ellos. "¡Usaré todo mi poder para detenerlo!¡SHINKOU HADOUKEN!"
El cilindro celeste y blanco salió disparado hacia Raviel, quien sólo levantó su brazo derecho hacia el frente, creando su barrera de sonido. El Shinkou Hadouken impactó esta barrera invisible, intentando traspasarla, pero desvaneciéndose finalmente.
"Te dije que es inútil pelear. ¿Por qué quieres seguir si sabes que es imposible?" preguntó el Pharaohn.
"¡Por que nada es imposible!" Exclamó Alan, comprimiendo su aura y haciéndola estallar. "¡LIMIT BREAK!¡POLAR RENDAN!"
El joven se rodeó de una energía dorada y se lanzó contra Raviel, sujetando su Articuno Keyblade con ambas manos. Al aparecer frente a él, Alan comenzó a dar decenas de cortes con su arma a una velocidad impresionante. Sin embargo, el Pharaohn bloqueaba cada corte con sus brazos y las palmas de las manos con gran agilidad. A pesar de que sus brazos estaban empezando a congelarse con cada impacto de la Keyblade, el invasor no disminuyó su velocidad.
Luego de varios cortes, Alan sujetó el arma con fuerza y dio un fuerte corte en diagonal de abajo hacia arriba. Al defenderse, Raviel fue lanzado al aire por la fuerza del impacto, algo que Alan aprovechó para saltar y seguir con su ataque, dando varios cortes con su llave, ahora si golpeando al Pharaohn. Luego de varios golpes que congelaron parte de su armadura, el muchacho se alejó un poco, aún en el aire, y comenzó a concentrar su energía.
"¡POLAR COMET!"
Aún con el poder del Limit Break, Alan se convirtió en un cometa de hielo, impactando a Raviel con fuerza, dando en el acto un último corte y apareciendo a espaldas del Pharaohn. Luego del ataque, la energía del Limit Break desapareció, mientras Alan descendía y tocaba el suelo con gracia, tomando algo de aire luego del ataque.
"¿Eso fue todo?"
El joven se sorprendió, volteando hacia atrás para ver a su oponente, que estaba descendiendo rápidamente a tierra. Elevando su aura, Raviel rompió el hielo que lo rodeaba y tocó el suelo con fuerza, antes de erguirse y mirar al joven.
"Te volviste mas fuerte con ese ataque, pero no lo suficientemente fuerte y rápido." Comentó el Pharaohn. "Necesitas mas que eso para derrotarme."
"¡Maldición!" exclamó el joven con frustración. "¡Haré lo que sea para vencerte!¡Yo…!"
"¡BURNING HAIR!"
Antes de que el joven pudiera reaccionar, pequeños hilos comenzaron a rodearlo por todo el cuerpo, amarrando sus brazos, piernas, cintura y cuello para evitar que se pudiera mover.
"¿Pero que…?" preguntó el muchacho confundido.
"Raviel, siempre queriendo ser el centro de atención."
Música de fondo: - 06-Dive into the Heart -Destati-- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)
De pronto, Alan sintió otras dos presencias detrás de él, seres con poderes similares a los del Pharaohn frente a él. Estas dos personas hicieron acto de presencia, uno frente a él y otro detrás. El que estaba frente a él era un hombre, delgado, más o menos de su estatura, de ojos color amarillos y de cabello corto, color verde, muy parecido en estilo al de Paris, el espadachín de Céfiro. De hecho, este sujeto podría ser gemelo de Paris, a excepción de las cicatrices que el espadachín tenía. Venía usando una armadura dorada parecida a la de Raviel, aunque un poco más detallada.
Detrás de él, pudiéndola ver gracias al reflejo de un vidrio cercano que logró sobrevivir, estaba una mujer, quizás de la estatura de Kristal y de buena figura. Con su cabello rojo sangre, largo hasta su cintura y ojos color rubí, esa mujer era bastante hermosa, y también portaba una armadura dorada. Entonces notó que ella tenía su mano derecha abierta, a un costado de ella, con la palma encarándolo, mientras que, de las puntas, emergía una especie de hilo carmesí. Ahora que lo veía, era ese el mismo hilo el que lo mantenía amarrado. Pero entonces, notó algo extraño de ese hilo, que descubrió que no era un hilo, más bien parecía…
"¿Cabello?" preguntó el joven, al darse cuenta de que lo que lo amaraba era cabello.
"Así es." Comentó la mujer. "Este es el cabello llameante, mi especialidad."
"¿Quienes son ustedes?"
"Yo soy Qetesh, Pharaohn of Nephthys, manipuladora de las llamas."
"Y yo soy Anhur, Pharaohn of Anhur, controlador del viento." Comentó el sujeto de cabellera verde frente a él. "Así que tu eres un N-Warrior… no pareces tan impresionante."
"Qetesh, Anhur, ¿Qué hacen aquí? Les ordené que se quedaran en los Ha'taks." Dijo Raviel con cierto enfado.
"No te enfades, Raviel, después de todo este mundo ya es nuestro." Respondió Qetesh con arrogancia.
"Es cierto." Comentó Anhur. "También queremos divertirnos en esto, nadie mas nos puede vencer aquí. Además, sentimos la presencia de otros dos seres que se acercan aquí, por lo que venimos a enfrentarlos."
"Tonterías." Dijo Raviel. "Podría con ellos fácilmente."
"Por eso queremos entrar, para divertirnos." Respondía la guerrera. "Quiero ver que tanto puede resistir un N-Warrior."
"¡Te sorprenderás de lo que puedo resistir!" Exclamó Alan, elevando su aura helada para tratar de congelar los cabellos. Pero entonces, estos comenzaron a emitir grandes cantidades de calor, mismas que disiparon el viento helado del joven y comenzaron a quemarlo. "¡¿Pero que…?!"
"Que estupido eres si crees que con ese débil aire helado puedes congelar los cabellos de fuego, con la intensidad de un sol."
"¡¿Que?!"
"Ahora, veamos que tanto puedes resistir. ¡Te mataré de una vez!"
La temperatura de los cabellos comenzó a incrementarse, resultando que el joven comenzara a tener quemaduras graves por todo su cuerpo. La armadura lo protegía, al igual que el aura generada por ella que cubría las partes expuestas, pero aún así, el calor estaba haciendo efecto en su cuerpo. Si eso continuaba así, no podría salir vivo.
Entonces, Anhur se colocó frente a él, sonriéndole arrogantemente.
"Me aburre tener que esperar a que se queme, Qetesh." Comentó el otro Pharaohn, creando un taladro de aire verde. "Mejor le atravesaré el corazón para que ya no pueda seguir."
"Haz lo que quieras, yo quería hacerlo sufrir un rato." Comentó la mujer. "Pero como quieras."
Raviel los estaba viendo seriamente. La verdad se había aburrido de combatir contra Alan y no tenía la intención de seguir luchando, por lo que estaba a favor de que lo mataran de una vez. De pronto, miró a otro lado, algo llamando su atención.
"Muy bien." comentó Anhur, preparándose para taladrar su camino por el pecho del joven. "¡Veamos si un N-Warrior sigue siendo un humano después de todo!¡Muer…!"
"¡Qetesh, Anhur!¡Muévanse!"
"¿Que?"
De la derecha, proveniente de otra esquina, varios destellos de luz se acercaron hacia donde estaban los cuatro. Los tres Pharaohns vieron estos destellos veloces venir y decidieron evitarlos, saltando para no ser golpeados por ellos. Al hacer esto, Qetesh soltó a Alan, quien cayó al piso completamente cansado. Los destellos destruyeron todo a su paso pero, extrañamente, evitaron a Alan a propósito, como si fuera la intención. Los destellos pasaron de largo, luego de destruir otro edificio cercano, mientras los Pharaohns ahora encaraban al nuevo adversario.
"¿Quién hizo eso?" preguntó Anhur confundido.
"No lo sé, pero se siente una presencia muy poderosa." Comentó Qetesh.
"Su poder se iguala al de nosotros, hay que tener cuidado." Dijo Raviel seriamente, sabiendo que, quien quería que haya lanzado esos ataques, tiene una velocidad igual a la de la luz.
"¡Ahí está!"
Música de fondo: - 150-Frey - Hero of Love and Justice- (Soundtrack: Saint Seiya)
La mujer exclamó al frente. Caminando por una calle cercana, un hombre alto caminaba en dirección hacia ellos. Las sombras evitaban que se pudiera ver de quien se trataba, pero pronto la luz lo iluminó, defendiéndose él a unos veinte metros de distancia, su capa blanca ondeando con el viento.
"¿Quién eres?" preguntó Anhur con autoridad, mientras que el recién llegado, de cabellera azul y armadura color oro, sonreía.
En medio del océano Atlántico, Kristal seguía volando, con preocupación al sentir esas poderosas presencias aparecer frente a Alan. Sabía que su novio no tenía oportunidades para vencer a esos sujetos, por lo que tenía que llegar rápido si quería salvarlo.
Entonces, una cuarta presencia hizo su aparición. Pero, a diferencia de las otras tres, esta no era maligna, o al menos a ella le parecía. Una presencia poderosa y tranquila que la confundía.
"¿Qué es lo que pasa?... Alan-kun, ahí voy." Se dijo a ella misma, antes de incrementar la velocidad.
Corriendo sobre alguna parte de Asia, Tai se dirigía a Italia para ayudar a Alan, aunque, con la aparición de las nuevas tres presencias oscuras, no creía poder llegar a tiempo.
Eso fue antes de la aparición de una cuarta presencia, una que no se le hizo maligna, sino muy tranquila y bondadosa.
"Alan, ¿Qué rayos está pasando?" preguntó Tai en voz baja, mientras corría por unas grandes montañas, dirigiéndose a ayudar a su compañero.
-Planeta: Tierra 002: Novaterra-
-N-Warrior's Sky Tower-
Raphael estaba sentado en su cómodo sillón, concentrándose en ver lo que ocurría en Digiten. Sabía que el aura de Alan estaba disminuyendo rápidamente y no creía que pudiera ganarle a los tres Pharaohns. Eso fue antes de que una cuarta presencia poderosa se hiciera presente.
Raphael sonrió al sentir esta presencia.
"La ayuda externa ha llegado…"
-Planeta: Tierra 015: Digiten-
Los tres Pharaohns miraban con confusión y precaución al recién llegado, quien emitía un aura muy poderosa, similar a la de ellos en poder.
"¿Quién eres tu?" preguntó Qetesh.
"No tiene caso que sepan quien soy yo, después de todo ustedes morirán aquí." Respondió el recién llegado, causando enfado en la mujer y el guerrero de cabello verde.
"¡¿Que?!" Exclamó Anhur. "¡¿Cómo te atreves?!"
"¿Acaso no sabes quienes somos?" preguntó Qetesh con enfado.
"No me interesa. Mi misión es venir a derrotar a todos los que intenten dañar los mundos humanos de esta galaxia, por lo que planeo hacerlo."
"¡Que insolente!¡Ya veras cuando…!"
"Espera, Qetesh." Dijo Raviel, callándola de inmediato. "¿De está Galaxia? Eso significa que no es de esta galaxia."
"¿Qué quieres decir?" preguntó Anhur.
Raviel se quedó callado, solo mirando al recién llegado, notando su armadura dorada y la poderosa aura que emanaba. Entonces, al ver más detenidamente, pudo descubrir quien era.
"Imposible. ¿Por qué está él en esta galaxia?" preguntó el Pharaohn de Osiris con confusión, habiendo descubierto la verdad. "Tu eres…" dijo él, mientras que el recién llegado sólo sonreía un poco.
Mientras tanto, Alan, que se había puesto de pie, miró con asombro al guerrero que lo había salvado. No creyendo lo que veía. Se talló sus ojos varias veces, creyendo que estos le estaban jugando una broma, pero no era así, tenía que creer lo que estaba viendo.
Frente a ellos, estaba el caballero dorado, Saga de Géminis.
Fin del Capitulo 04
NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)
Alan: Hola, soy Alan. ¿Saga de Gemini?¿Que está haciendo él aquí? No es que me moleste, pero no lo comprendo…
Saga: He venido, en el nombre de nuestra diosa Athena, a defender esta galaxia… y no he venido solo.
Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: ¡Combate Dorado! Los quince Pharaohns.
Tai: Alan, ¿Acaso ellos son…?
Alan: Si, ellos son…
ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)
Saiyan X dice: Bueno, como siempre, espero que les haya gustado... He subido a mi pagina el como se ven los otros dos Pharaohns, Qetesh y Anhur, para que se imaginen bien como son.
¿Saga de Gemini?¿Se lo esperaban? Quien sabe. Bueno, continuaré la historia el siguiente Viernes. Tambien aviso que, quizas, ponga ya lo último del Final MiX! del Episodio 1 Shadow Realm Saga, al igual que un extra que he estado haciendo. Quizas lo suba el Martes y así empezaré el Final MiX! del siguiente Episodio.
Bueno, es todo por ahora... se cuidan D
-Saiyan X logged off-
