31/OCT/08


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

Luego de una tarde de luchas, Kristal, Alan y Tai se encuentran en Novaterra, justo cuando llega un equipo medico con Lucy, X, Haseo y Takato heridos de gravedad, además de saber de la destrucción de Tamera, el planeta natal de Takato.

Un ataque a Digiten hace que ellos tengan que ir al mundo de Tai para evitar que caiga en manos de las fuerzas invasoras de Anubis. Durante el combate, Alan se encuentra cara a cara con Raviel, Pharaohn of Osiris, uno de los quince Pharaohns leales al Guardián oscuro. El joven N-Warrior intenta pelear contra él, pero es derrotado casi de inmediato. Quería seguir el combate, pero dos personas aparecieron para inmovilizarlo. Eran otros dos Pharaohns; Qetesh, Pharaohn of Nephthys,yAnhur, Pharaohn of Anhur, quienes intentaron matar al joven.

Sin embargo, alguien apareció en el campo de batalla, evitando que el humano perdiera la vida. Los tres Pharaohns miraron con cuidado al recién llegado, mientras que Alan lo hacía con asombro.

Frente a ellos estaba el caballero dorado Saga de Géminis.

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)



Capitulo 05: Combate dorado, los quince Pharaohns.

-Planeta: Tierra 015: Digiten (Digimon Adventure/02)-

-Espacio exterior-

Música de fondo: - 37-Mako Reactor- (Soundtrack: Final Fantasy VII)

Sobrevolando la atmosfera del planeta de los Digidestined, el Ha'tak del Pharaohn Apep se mantenía estable, alejado del combate que se llevaba a cabo entre sus Ha'taks y los Zodiacs de los Novaterrans, sobrevolando el espacio donde estaba el Digital World 02. Dentro de este, dicho faraón dorado se encontraba sentado en su silla de mando, postrándose como un dios ante sus súbditos, a pesar de ser el sirviente de un verdadero dios.

No podía evitarlo. Por sus venas corría la esencia de Apophis, un antiguo Guardián que fue derrotado, como sus demás compañeros, por los Guardianes Olímpicos, gobernados por Zeus. Anubis, el único Guardián sobreviviente de la antigua Alianza Helioperan, logró recuperar parte de las esencia de sus camaradas Guardianes caídos y tomó el control de ellos, formando así a los quince Pharaohns, los guerreros mas temibles de esa parte del universo, por ser guerreros dotados de esencia divina, guerreros capaces de destruir mundos y sistemas solares por diversión, al igual que traer el caos y la desgracia a cualquier civilización con la que se encontraran. Esa misma esencia hacía que Apep, al igual que la mayoría de los Pharaohns, se sintiera superior a cualquier otro. Además, la rivalidad entre los mismos quince existía y era fácil de que el balance de poder se quebrase.

Pero ya no tenía caso. El pasado nunca volverá y él ya no será nuevamente un Guardián, un dios que era temido por todo el cosmos. Ahora sólo era un guerrero al servicio de Anubis, cosa que le molestaba. Pero no podía revelarse ante él… después de todo ¿Qué podría hacer él, un guerrero con esencia divina, contra un verdadero dios, creador de la vida y existencia?

De pronto, el hombre de piel algo dorada sintió algo extraño, una presencia poderosa había aparecido en el mundo que estaba sobrevolando, donde Raviel, Qetesh y Anhur habían ido.

"Interesante…" comentó Apep para sí mismo. "Un guerrero con ese nivel de Ka tan grande no debe ser el único en esta galaxia."

El Pharaohn sintió la presencia poderosa por unos minutos más, antes de decidir hacer algo más. Presionando un botón en su silla, varias pantallas de luz aparecieron frente a él, completamente blancas al inicio, pero pronto todas se encendieron, dejando ver a una persona en cada monitor.

"¿Qué es lo que sucede, Apep?" preguntaba una de esas figuras misteriosas con curiosidad. "¿Para que nos llamas a todos?"

"Caballeros, quizás deban venir aquí." Comentó Apep con ansiedad. "Hay algo interesante en el mundo que estoy atacando."

"Estamos escuchando."

"Muy bien…"


Música de fondo: - 36-Kyoui- (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)

Alan no podía creerlo, era simplemente improbable que eso pasara. Se talló los ojos, creyendo que era sólo una ilusión, aunque esperando que no lo fuera. Pero al ver de nuevo al frente, a esa figura que lo había salvado, no había duda de que no era una ilusión.

Frente a él, con su armadura dorada, menos el casco, estaba el verdadero caballero dorado, Saga.

"Oh cielos…" fue todo lo que el joven podía decir ante la sorpresa.

Mientras tanto, los tres Pharaohns se encontraban confundidos, en especial Raviel, quien no entendía lo que ocurría.

"¿Por qué?" preguntaba el Pharaohn of Osiris. "¿Por qué un Gold Saint está en esta galaxia?"

El caballero de Géminis sólo sonrió ante esta pregunta.

"¿De verdad quieres saberlo?" Preguntó Saga seriamente, aunque con cierta burla. "¿Para qué? Si de todos modos te mandaré a la tumba."

"¡¿Qué haz dicho?!" exclamó Qetesh con furia. "¡Insolente!¿Acaso no sabes quienes somos?¡Somos los Pharaohns, los guerreros mas fuertes de este lado del universo!"

"Como dije antes, no me interesa anda de eso, sólo debo llevar a cabo mi misión."

"¿Misión?" preguntaba Raviel. "¿De que tanto hablas?"

"Muy bien, ya que tienes tanta curiosidad por saber, te lo diré antes de matarte; vengo bajo las ordenes de Athena, la diosa de la galaxia Saint, para proteger esta galaxia."

"¿Protegernos?" Preguntaba Alan con confusión, quien estaba, aún en el suelo, a lado de Saga, quien volteó a mirarlo con seriedad, aunque sonrió un poco.

"Así es." Comentó el caballero dorado. "Desde hace millones de años, ha habido una alianza entre Saints y N-Warriors… hace mucho tiempo peleamos, y morimos juntos… he venido a honrar esa alianza."

El joven sonrió, no sólo por saber que tenía un aliado poderoso, sino también porque la frase que el caballero dorado había dicho era parecida a la de una película.

"¿Una alianza?" preguntó Anhur, habiendo oído lo que decía. Saga volteó a verlo, su mirada cambiando nuevamente a esa llena de seriedad.

"Exactamente, la alianza que formamos con esta y las galaxias cercanas para defendernos de la invasión de otras galaxias. Como parte de esta alianza, tenemos el deber de defender a otros que están bajo ataque de cualquier otro Guardián, como Anubis lo está haciendo con el Nintenverse."

"¿Y crees que un Gold Saint podrá contra nosotros tres?" preguntaba Qetesh, burlándose de Saga. "Que idiota. Nosotros, los Pharaohns, somos más fuertes que ustedes. Sería ilógico pensar que podrías ganarnos tu solo."

"Qetesh, vamos a mostrarle el poder de los Pharaohns." Comentó Anhur con seguridad.

"Por supuesto, vamos a mostrarle."

Ellos dos saltaron del edificio donde estaban, bajando al nivel del suelo para luchar contra Saga, mientras Raviel se quedaba donde estaba, quedándose a ver la lucha. Qetesh y Anhur se prepararon para atacar con sus técnicas al Gold Saint de Gemini, quien ni siquiera se colocaba en guardia.

"Veamos que tan fuerte es un Gold Saint." Comentó la mujer de cabello carmesí, preparando su ataque. "¡BURNING HAIR!"

"¡FORCE WIND!"

Varios cabellos de fuego y ondas de viento cortantes viajaron a gran velocidad hacia Saga, quien seguía inmóvil, y al parecer sin intenciones de moverse, algo que confundió y asustó a Alan. Pero entonces, el caballero dorado sonrió, justo antes de que una onda de energía cortante y un viento helado pasaran a su lado proveniente desde detrás de él. El viento helado impactó con los cabellos de fuego, ambos ataques cancelándose, mientras la onda de energía y las de viento cortante se estrellaron de frente, desvaneciéndose de inmediato.

"¿Qué rayos?" preguntó Anhur con confusión.

"¿Qué fue lo que pasó?" preguntó Qetesh, igual que su compañero.

"¡No se confíen!" Exclamó Raviel desde las alturas. "Él no ha venido sólo."

"¡Exactamente! También hemos venido con él."

"¡Hemos venido en el nombre de nuestra diosa Athena!"

Música de fondo: - 151-Beautiful Gold Saints- (Soundtrack: Saint Seiya)

Todos buscaban a aquellos que habían hablado, tratando de averiguar quien era. De pronto, la pared de un edificio cercano fue cortado en varios trozos, dejando un enorme hueco que permitía ver el interior, donde estaba un hombre de armadura dorada, con la mano levantada hacia un lado, totalmente recta, como si se tratase de una navaja.

"Shura, Capricorn Gold Saint." Comentó el hombre alto de cabello verde oscuro, su capa ondeando con el aire.

Los tres Pharaohns miraron al recién llegado con curiosidad y desconfianza, pero esto cambió cuando vieron que un aire congelado comenzaba a reunirse en el tejado de otro edificio cercano. El viento comenzó a girar entorno a algo invisible, cada vez más y mas rápido, hasta que el viento fue expulsado en todas direcciones, permitiéndoles ver a otro hombre de armadura dorada.

"Camus, Aquarius Gold Saint."

Justo después, varios objetos venían volando a gran velocidad, viniendo desde la nada, hacia los tres invasores. Qetesh y Anhur saltaron para evitarlos, mientras que Raviel sujetó el objeto con una gran agilidad. Pero al ver el objeto que lo había atacado, no pudo evitar sentirse algo confundido.

"¿Una rosa?" preguntó el Pharaohn.

"La rosa del terror, la Rosa Diabólica Real. Ahora has sido afectado por el veneno de la rosa." Comentó una voz proveniente de la nada.

"¿Veneno dices?" preguntó Raviel, sonriendo y aplastando la rosa en su mano. "Cualquier veneno es inútil contra un Pharaohn. ¡Muéstrate!"

Varios pétalos de flor comenzaron a reunirse en un solo lugar, formando una especie de capullo del tamaño de un hombre. Este capullo de pétalos pronto explotó, dejando ver a un hombre de extrema belleza, con una rosa en su boca… y que también usaba una armadura dorada.

"Afrodita, Pisces Gold Saint."

"Vaya, que apuesto." Comentó Qetesh con cierta malicia.

"Cálmate, él es nuestro enemigo." Comentó Anhur con enfado.

"¡Igual que yo!"

Los tres invasores tuvieron que evitar cientos de destellos dorados, que eran golpes a la velocidad de la luz, provenientes de la nada, saliendo ilesos del ataque.

"¡¿Quién es?!" Exclamó Anhur, mirando a todos lados.

"¡Aquí arriba!"

Todos voltearon hacia el tejado de otro edificio cercano, donde estaba otro hombre, portando una armadura dorada, quien los miraba seriamente mientras su capa era ondeada por el viento.

"Aioria, Leo Gold Saint."

Alan miró con incredulidad como los cuatro caballeros dorados que aparecieron saltaron para caer y estar a lado de Saga, encarando a los tres Pharaohns. El joven seguía sin poder decir nada por el asombro que sentía, tanto que no escuchó cuando le llamaban.

"¡Alan!"

El joven logró, después de varios intentos, reconocer la voz que lo llamaba. Miró hacia atrás para ver a Tai, convertido en Súper N-Warrior, acercándose volando, descendiendo hasta donde estaba él.

"¿Estas bien?" preguntó el Digidestined, hincándose para estar a su lado.

"Si, no te preocupes." Le respondió Alan, intentando no mostrarse cansado.

"Que bien." Dijo el recién llegado, antes de mirar al frente y ver a los cinco caballeros. "Uh… Alan, ¿Acaso ellos son…?"

"Si, son ellos… Athena Gold Saints…"

Los tres Pharaohns descendieron al suelo, para estar al mismo nivel que los tres Gold Saints.

"Interesante." Comentó Qetesh con cierto asombro. "No creí que nos encontraríamos con los santos de la galaxia Saint. ¿A que se debe que hayan venido?"

"Creo que Saga te lo dejó en claro." Respondió Shura. "Hemos venido aquí bajo las ordenes de nuestra diosa Athena, para ayudar a los N-Warriors."

"Si, por esa alianza de ustedes… Pero, ¿Dónde están los demás caballeros?¿Acaso vendrán luego?"

"No son necesarios todos los Gold Saints para acabar con ustedes." Respondió Aioria. "Con nosotros somos mas que suficientes."

"¿Quieres apostar?"

Música de fondo: - 103-Evil Reborn- (Soundtrack: Soul Calibur II)

No era de asombrarse de las nuevas voces, ya que, antes de escucharse, se habían podido sentir dos presencias poderosas aparecer de la nada muy cerca de ahí y acercarse lentamente. Pronto se hicieron presentes aquellas personas con la poderosa aura. Uno de ellos era Apep, mientras que el otro era otro Pharaohn, uno de piel blanca, cabello corto y una barba de candado.

"Apep, Pharaohn of Apophis."

"Ba'al, Pharaohn of Hadad."

'¿Hadad es un dios egipcio?' pensó Alan con confusión.

"Vaya, al fin vinieron a unirse a la fiesta." Comentó Qetesh, colocando sus manos en su cintura.

"Y pronto vendrán los demas. Ya lo he llamado." Decía Apep seriamente, antes de mirar a los caballeros dorados. "Por el momento, quizás sea mejor jugar un poco."

"Haremos algo mas que jugar con ustedes." respondió Aioria con seriedad, antes de ver a Alan y a Tai. "No se metan en esto."

"Ah… c-claro…" respondieron los dos con nerviosismo.

"Muy interesante." Comentó Raviel, descruzándose de brazos. "Será una buena forma de ver lo poderosos que son los Athena's Gold Saints, antes de irnos a apoderar de su galaxia luego de tomar esta."

"Están muy equivocados si creen que lo permitiremos." Decía Camus, elevando su cosmos.

"Aceptamos el desafío… ¡Pharaohns!¡Eleven sus Ka!"

Los cinco Pharaohns elevaron su aura, o el Ka como ellos la conocían, rodeándose de una energía dorada que hacía temblar al planeta entero. Debido a sus presencias, las cosas cercanas comenzaban a levitar debido al exceso de energía, además de hacer que la gravedad se incrementara varias veces. Alan y Tai sintieron la presión y elevaron sus auras para evitar ser aplastados por esta. Sin embargo, los cinco caballeros dorados no mostraban indicios de que les estuviera afectando en lo mas mínimo, algo que confundió a algunos de los invasores.

"Que tontería intentar vencernos con sólo esta presión." Comentó Afrodita, sacando una rosa roja de la nada.

"¡¿Qué dices?!" preguntó Apep con cierta confusión. Saga sólo los miró seriamente.

"Nosotros también podemos hacer eso."

Dicho esto, los cinco Gold Saints incendiaron sus cosmos, cancelando el efecto que tenía el Ka de los Pharaohns en la zona.

"Para hacer eso, significa que están al mismo nivel que nosotros." Decía Ba'al, sonriendo un poco. "Esto lo hace mas interesante."

"¿Iguales a nosotros? Tonterías." Comentaba Apep con claro enfado. "Estas basuras no pueden enfrentarse a seres con esencia divina como nosotros."

"Calma, Apep, no los subestimes." Comentó Raviel. "Aún cuando son simples humanos, los Gold Saints tienen grandes poderes y son capaces de elevarlos en el combate."

"Eso quiero verlo… ¡Vamos!"

Música de fondo: - 122-Shinka no Kachi- (Soundtrack: .Hack//G.U. Trilogy)

Los cinco Pharaohns desapreciaron de la vista de Alan y Tai, al igual que los Saints medio segundo después. De inmediato, se pudieron ver varias explosiones de energía dorada en los cielos y los alrededores, algunas de ellas destruyendo edificios enteros con sólo su energía, mostrando el poder que tenían. Usando su aguda visión, los dos muchachos pudieron ver a duras penas los movimientos de sus oponentes, ya que se movían a una velocidad impresionante, viendo como estaban peleando uno contra uno en un combate donde se daban golpes y veloces patadas.

"¡No sabía que los caballeros dorados pelearan así, muy al estilo de Dragon Ball!" comentó el joven portador del valor, alzando la voz para que esta se escuchase entre tantas explosiones, cerrando sus ojos para evitar que el polvo generado por el combate entrara en ellos.

"¡Yo tampoco!" le respondió el manipulador del hielo con la misma fuerza, mirando al cielo luego de que el polvo se asentara. "¿Estos son combates a la velocidad de la luz?" se preguntó, mirándolos con asombro.


En pocos segundos, dos destellos dorados saltaban de tejado en tejado, a veces alejándose y acercándose para impactarse, destruyendo alguno de los techos por donde pasaban. Estos destellos se detuvieron en un techo de un edificio de altura mediana, revelando quienes eran, el Gold Saint Capricorn Shura y el Pharaohn of Hadad, Ba'al, quienes se miraban seriamente.

Se lanzaron el uno al otro, encontrándose en el centro y dándose varios golpes y patadas veloces, imposibles de ver para el ojo humano normal. Sin embargo, a pesar de parecer un combate parejo, Ba'al estaba ganándole al caballero en fuerza física, lo que provocó que tuviera que alejarse de él, luego de bloquear una poderosa patada de su rival con ambos brazos. Ya retirado de él, Capricorn dio varios golpes veloces como destellos de luz, al mismo tiempo en el que Ba'al extendió su brazo derecho al frente. Por un momento pareció que intentaba detener los ataques con la mente, pero entonces, una pared de electricidad se formó frente al Pharaohn, deteniendo los destellos de luz del caballero dorado.

"¿Que?" preguntó Shura al ver que sus golpes de luz fueron inefectivos.

"¿Sorprendido, santo?" preguntó Ba'al con cierta burla. "Yo represento a Hadad, dios de los relámpagos en la alianza Helioperan. Puedo controlar toda la energía como se me plazca. Esta pantalla de energía me protegerá de los ataques que intentes."

"¿Una pared impenetrable?... he, no hay nada que no pueda cortar con mis brazos."

"Cortar… ¿con tus brazos?"

Ba'al miró con confusión cuando Shura extendió su brazo derecho al cielo, colocándolo como si fuera una hoja de espada. El Gold Saint comenzó a encender su cosmos, rodeándose de energía dorada, mientras la imagen de una espada aparecía detrás de él.

"Toma esto, la espada sagrada, ¡EXCALIBUR!"

Shura dio una especie de corte totalmente vertical con su brazo. Al hacer esto, una onda de energía dorada, tan delgada como el filo de una espada, viajó velozmente hacia Ba'al quien, al ver el ataque acercarse, formó de nuevo la pared de electricidad, intentando contener el ataque. Sin embargo, el corte de energía cortó a través de la pared de energía, amenazando con cortar al Pharaohn, quien se movió a un lado lo suficiente como para evitar que fuera cortado en dos. El ataque se siguió de largo, cortando la mitad del edificio en dos, siguiendo su camino y cortando varias construcciones y objetos sin disiparse. Luego de una destrucción de más de cinco kilómetros, el Excalibur se desvaneció.

Al ver lo que había ocasionado, Ba'al miró al Saint con cierto asombro e interés.

"Ya veo… así que esa es la famosa Excalibur que puede cortar todo. Ciertamente interesante."

"No hay defensa que no pueda cortar con esta espada sagrada." Comentó Shura. "Ríndete, que no tienes posibilidades contra mi."

"La pelea acaba de empezar, aún falta mucho para determinar al vencedor…además, aún no he usado todo mi poder… ¡En guardia!"

"¡EXCALIBUR!"


A varios kilómetros de ahí, otra batalla estaba en curso. Por un lado, algunos muros de edificios eran congelados, mientras por otro estos eran cortados por cuerdas de fuego. Dos destellos chocaban en los cielos antes de descender a tierra, revelando sus identidades; Aquarius Camus y Qetesh de Nephtys. La mujer de cabello rojo extendió sus manos hacia el frente, liberando algunos cabellos de las yemas de sus dedos.

"¡BURNING HAIR!"

Los cabellos llameantes se dirigieron hacia el caballero dorado, quien tuvo que saltar a un lado para evitarlos. Los cabellos siguieron su curso, envolviéndose en un auto cercano. Un segundo después, este auto fue cortado en cientos de pedazos debido a los cabellos llameantes.

Camus, luego de evitar el ataque, comenzó a correr hacia ella a gran velocidad. Debido a que Qetesh podía ver sus movimientos, le lanzó otro Burning Hair hacia él. Sin embargo, ahora no tenía la intención de esquivarlo, en lugar de eso, Camus elevó su cosmos, haciéndolo estallar y dando un golpe.

"¡DIAMOND DUST!"

Un poderoso aire congelado salió del puño derecho del Gold Saint, mismo que congeló los cabellos de fuego de Qetesh, dejándola asombrada.

"¿Pero que…?" preguntó ella al ver como su ataque había sido congelado, pero tuvo que saltar para evitar ser alcanzada por el aire frío. "¿Cómo es que pudiste…?"

"Soy un maestro del hielo." Comentó Camus, colocándose en guardia. "El mejor de todos los maestros del hielo de la galaxia Saint, aquel que se ha hecho que su aire congelado alcance el cero absoluto."

"¿Cero absoluto?"

"Así es, la temperatura mas fría, en la cual todas las moléculas detienen su movimiento, el mismo que genera calor, una temperatura a la cual ningún ser viviente puede soportar."

"Ya veo, así que eso era. Pero no creas que podrás vencerme con eso, caballero. Mis flamas son tan ardientes como las llamaradas del sol. ¿Serás capaz de congelarlas?"

"En el nombre de Athena, ¡Lo haré!"

"¡Inténtalo!"


Música de fondo: - 86-J-E-N-O-V-A (FFVII AC Version)- (Soundtrack: Final Fantasy VII Advent Children)

En otra parte de la ciudad, Afrodita de Pisces estaba siguiendo velozmente a Apep, lanzándole golpes a la velocidad de la luz, mismos que su oponente, moviéndose a la misma velocidad, esquivaba. El Gold Saint sacó otra rosa roja de la nada y la lanzó liberando varias rosas del mismo color.

"¡ROYAL DEMON ROSE!"

Las incontables rosas volaban más rápido que el rayo dirigiéndose contra Apep. El Pharaohn elevó su Ka, al mismo tiempo en el que las rosas impactaron con una barrera invisible.

'¿Una barrera Psíquica?' pensó Afrodita con cierto enfado, mientras aún perseguía a su oponente. '¿Es acaso un guerreros psíquico?'

"¿Qué sucede, caballero?¿Es todo lo que tienes?" preguntó Apep con burla. "Alguien tan afeminado como tú no podrá tocarme."

"¿Afeminado?¡¿Como te atreves a insultarme?!" Exclamó el Gold Saint, sacando una rosa ahora color negro. "¡Me las pagarás!¡PIRANIAN ROSE!"

Ahora, varias de esas rosas negras volaban velozmente hacia Apep quien, al ver que eran diferentes a las anteriores, usó su poder psíquico para levantar decenas de automóviles y usarlos como escudo. Los autos formaron una barrera de metal, que recibió las rosas negras de Afrodita. Sin embargo, estas rosas comenzaron a devorar el metal de los autos y se abrieron paso entre ellos, atravesando la barrera por completo. Apep se cubrió con sus manos y elevó su Ka, creando otra barrera psíquica a su alrededor, bloqueando las rosas piraña. Pero no pudo ver cuando Afrodita apareció frente a él y le dio una patada en pleno rostro, mandándolo a estrellarse contra una pared, quedando incrustado en ella. Sin el poder psíquico sosteniéndolos, los autos comenzaron a caer pesadamente en el suelo, creando un gran ruido al chocar con el piso.

"Interesante…" comentó Apep, saliéndose de la pared y llevando su mano derecha a su boca, quitándose algo de sangre de ella. "No creí que alguien como tú pudiera lastimarme, un ser inferior."

"Pagarás por haberme insultado… y lo harás sólo muriendo." Dijo el Santo dorado de Piscis, sujetando otra rosa negra. "Morirás por insultarme a mi, Afrodita, el guerrero de la belleza."

"¿Belleza? No me hagas reír. En mi mundo, serías considerado maricón por eso."

"¡¿Que?!¡Morirás por eso!¡PIRANIAN ROSE!"

Apep saltó para evitar el ataque, que devoró el primer piso de una construcción cercana.

"¡Vamos, ven y mátame, si es que puedes!"

Afrodita saltó para seguirlo y continuar el ataque en él.


En el subterráneo, otro combate seguía. Corriendo por los túneles, Aioria de Leo seguía a Anhur de Hadad a toda velocidad, dándole varias vueltas al todo el sistema del metro en pocos segundos.

"Vamos, Aioria, ¿Qué no puedes alcanzarme?" preguntó Anhur, el Pharaohn del viento, burlándose de su oponente.

"¡No te tendré piedad!" exclamó Aioria.

Anhur sonrió, mirando al frente para ver un tren detenido en una de las estaciones del subterráneo, abandonado desde el inicio de la guerra. El Pharaohn saltó al interior, al mismo tiempo en el que el Gold Saint de Leo preparaba su ataque.

"¡Toma esto!¡LIGHTNING PLASMA!"

Decenas de destellos, con forma de líneas doradas, salieron del puño de Aioria. Los destellos impactaron el frente del tren de pasajeros, atravesando el metal como si fuera de papel. Dentro, Anhur seguía corriendo mientras que los golpes atravesaban el tren detrás de él, siendo sólo un poco más rápido que los ataques. Llegó al final del vehículo, destruyendo la puerta de un puñetazo para lograr escapar.

Aioria lo siguió de cerca, entrando en el tren destrozado y saliendo de él. Sin embargo, cuando emergió por el otro lado, Anhur lo esperaba de frente, su brazo izquierdo extendido hacia el frente.

"¡EOLO'S BREATH!"

El caballero del león recibió de frente los poderosos vientos de su oponente, empujándolo de nuevo a los restos del tren, que salieron despedidos hacia atrás. Aioria logró controlar su vuelo errático, pisando firmemente el suelo bajo sus pies, manteniendo su terreno a pesar del ventarrón que se llevaba todos los restos del tren, perdiéndose en el túnel. Los vientos comenzaron a pasar, permitiendo que Aioria pudiera ver de nuevo al frente.

"Vaya, vaya, lograste resistirlo." Comentó Anhur concierta sorpresa. "Nadie antes había logrado resistirlo."

"Se necesita mas que un fuerte viento huracanado para derrotarme." Respondió Aioria seriamente, colocándose de nuevo en guardia.

"El león dorado, mostrando sus colmillos… muy bien, intenta lastimarme con esos colmillos. ¡Vamos!¡FORCE WIND!"

"¡LIGHTNING BOLT!"


Música de fondo: - 56-Liberated Guardian - (Soundtrack: Shadow of the Colossus)

Más en el centro de la ciudad, Raviel y Saga luchaban. Las energías que liberaban eran tan grandes y poderosas que cualquier ser vivo normal que estuviera ahí no las resistirían. Claro, Tai y Alan no eran normales. Los dos jóvenes estaban en el tejado de un edificio cercano, viendo como dos destellos dorados chocaban entre si una y otra vez. Se necesitaba de toda su concentración para poder verlos, ya que se movían a una velocidad cercana a la de la luz.

De pronto, los dos destellos chocaron una vez mas en los cielos, creando una esfera de energía dorada y relampagueante. Dentro de dicha esfera, el Gold Saint y el Pharaohn se daban golpes y patadas a una gran velocidad. Los dos jóvenes sólo podían ver un poco; mientras que ellos veían dos golpes, en realidad habían sido más de doscientos, todos a una velocidad sorprendente.

Luego de unos segundos, la esfera dorada salió disparada hacia abajo, estrellándose contra el suelo y creando un gran destello de energía, haciendo que los dos muchachos tuvieran que cerrar sus ojos. Cuando los abrieron y miraron hacia abajo, vieron que Saga y Raviel estaban frente a frente, sujetándose las manos y empleando toda su fuerza para superar al contrincante. Ambos guerreros dorados elevaron sus auras considerablemente, la presión empezando a destrozar el concreto de la calle, al igual que algunos autos y construcciones cercanas al lugar. Los relámpagos generados por las auras serpenteaban por todo el lugar, dañando cualquier cosa que estuviera cerca.

"No puedo creer la energía que emiten esos dos." Comentó Tai con asombro. "Quizás no sean tan poderosos como Polaris, pero cualquiera de los dos tendría mejores posibilidades de vencerla."

"¡Alan-kun!"

El mencionado y Tai se voltearon hacia atrás, viendo como Kristal llegaba volando desde el otro lado del planeta. La hechicera descendió en el tejado donde estaban ellos y rápidamente se lanzó a abrazar con fuerza a su novio, casi rompiéndole los huesos de la fuerza que utilizó.

"¿Estas bien, Alan-kun?" preguntó Kristal con preocupación.

"No, si no, me dejas, respirar…" respondió el joven con esfuerzo, la joven soltándolo al ver lo que le estaba haciendo.

"Lo siento, estaba preocupada."

"Se ve…" comentó el joven, mirándola de forma acusadora, antes de sonreír. "Gracias, pero estoy bien."

"Me alegro…" dijo la joven, antes de ver hacia abajo. "Así que son ellos las personas que sentí. ¿Quiénes son?"

"Cinco de ellos son los Gold Saints de Athena, aliados nuestros." Respondió Tai. "Los otros cinco no sabemos quienes sean."

"Pero están luchando de una forma impresionante. Sus auras son extremadamente poderosas."

"Lo sabemos…"

Los tres jóvenes seguían mirando con sorpresa, mientras Alan pensaba sólo una cosa.

'¿Es este el poder de pelea de un verdadero guerrero protector de una galaxia?'


Una poderosa energía dorada rodeaba las manos de los dos guerreros mientras empleaban fuerzas para derrotar a su rival; era la energía de combate de ambos guerreros, idénticas en poder.

"Tu poder es sorprendente, para ser un humano." Comentó Raviel a su adversario.

"Este poder lo obtuve para proteger a Athena de cualquier amenaza." Respondió Saga. "No puedo perder esta pelea contra ti."

"Ingenuo. Nuestro dios Anubis es mucho mas poderoso que Athena y nos ha otorgado las esencias de los antiguos Guardianes de la alianza Helioperan. ¿Qué podrá hacer un simple santo como tú contra un semidios?"

Al mismo tiempo, ambos se soltaron, liberando las energías que estaban en sus manos. Raviel dio un poderoso golpe, pero Saga también dio uno. El resultado fue que ambos puños se estrellaron uno contra otro, la fuerza provocada por estos golpes generó una poderosa corriente de aire que arrancó parte del concreto del suelo, mandó a volar varios objetos en las calles por varios metros y rompió cientos de cristales por toda la ciudad, aquellos que aún estaban intactos. Los dos se mantuvieron así por unos segundos, antes de saltar hacia atrás y crear distancia entre ellos, colocándose en guardia.

Música de fondo: - 77-Gateway- (Soundtrack: Megaman X8)

"Saga de Gemini, nuestros poderes son idénticos, nuestras fuerzas iguales y nuestros Kas están al mismo nivel." Comentó Raviel. "Serás de los pocos a los que consideraré un rival digno de mi."

"Raviel de Osiris, lo mismo te digo a ti." Le respondió el caballero de oro. "Pero esto no te servirá para alargar tu vida por mucho mas."

"Que extraño, yo estaba pensando en que estaba alargando la tuya." Respondió el Pharaohn con burla.

De pronto, ocho destellos aparecieron en el cielo y bajaron a lado de los dos oponentes; cuatro con Saga y cuatro con Raviel. Los cinco Gold Saints y Pharaohns se reunieron de nuevo.

"Hace tiempo que no luchábamos así." Comentó Anhur, señor de los vientos, con algo de excitación.

"Es cierto." Respondió Qetesh. "Antes, todos los que se nos oponían eran débiles y nuestras conquistas muy fáciles."

"¿Qué importa eso?" preguntó Apep con enfado. "Acabemos de una vez con ellos y dominemos esta galaxia para luego seguir con la de ellos."

"Calma, Apep." Respondió Ba'al. "No te precipites y piensa en…"

"Esto es una estupidez. Hay que matarlos."

"¡Inténtalo si es que puedes!" Exclamó Aioria, incendiando su cosmos al igual que sus otros cuatro compañeros, quienes se preparaban para la batalla…

-Fin de la música de fondo-

Pero no para los que le venía.

"¡DARK MARIONETTE!"

De pronto, los cinco Gold Saints sintieron como sus cuerpos comenzaban a moverse en contra de su voluntad, tomándolos por sorpresa.

"¿Qué sucede?¡Mi cuerpo no me obedece!" Exclamó Afrodita, intentando mover su brazo de cierta forma, fallando en el proceso.

"¿Qué es este hechizo?" preguntó Aioria.

"Caen muy rápido en mis trampas, Gold Saints."

Música de fondo: - 104-The Time of Judgement- (Soundtrack: Final Fantasy X)

La gravedad del lugar se volvió a incrementar, esta vez superior a la vez anterior. La presión era tan grande que algunos edificios cedieron ante la fuerza y de derrumbaron.

"¿Qué sucede?" preguntó Kristal al ver que algo extraño pasaba abajo.

"Los Gold Saints ya no se mueven." Respondió Tai. "Además, esta gravedad…"

"¡Vamos a ayudarles!" exclamó Alan. "Si no lo hacemos, algo malo les podrá pasar."

"¡Si, vamos!"

Los tres jóvenes estaban por saltar para ayudar a los caballeros dorados, cuando…

"¡EYE OF RA!"

De repente, los tres muchachos sintieron sus cuerpos paralizarse, quedándose inmóviles y totalmente rectos de forma vertical, con un aura blanca rodeándolos.

"¿Qué sucede? No me puedo mover." Comentó Kristal.

"¿De quien es este poder?" preguntó Tai con confusión.

"No permitiré que les ayuden."

Los jóvenes abrieron enormemente sus ojos al sentir las poderosa presencias aparecer de la nada. Eran diez nuevas energías que se hicieron presentes, asustándolos. Estas presencias pertenecían a diez figuras que hicieron acto de aparición a lado de los cinco invasores que estaban abajo.

"Te tardaste, Raviel." Comentó uno de ellos.

"Parecen mas duros de lo que pensé." Respondió Raviel seriamente.

"No lo parecen, los atrapamos fácil."

Alan miraba con terror lo que estaba pasando, no quería creerlo.

Los quince Pharaohns se habían reunido frente a ellos…

Fin del Capitulo 05



NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Alan: Hola, soy Alan. ¡Maldición! Los quince Pharaohns están reunidos. ¿Qué podemos hacer para salir de esta?

Tai: ¡Miren! Ese sujeto detuvo el golpe de ese Pharaohn con su escudo. ¿Quién será? También usa una armadura…

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: ¡Una ayuda inesperada! Los aliados del Nintenverse.

Alan: Pellízquenme si estoy soñando… ¡Ouch!

Kristal: Tú dijiste, Alan-kun.

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: Bueno, otra vez aquí con el capitulo del dia. Actualizo un poco mas temprano debido a que a lo mejor me quitan la computadora. Bueno, espero que lo hayan disfrutado. Mas caballeros de oro han llegado al rescate... aunque los han atrapado tambien. ¿Que sucederá ahora? Esperen al siguiente capitulo del proximo Viernes.

Por cierto, he subido lo último que me faltaba del Final MiX! del Ep 1, por lo que ya está completo. Hechenle un vistazo. Tambien he puesto algo que nunca creí hacer; un mapa de Shadow Realm. Tambien está en mi profile.

Ahora, debo responder algunas cosas que un usuario, HM2P33, porque quizas algunos tengan las mismas dudas:

1-En el Episodio 4, ¿Por qué X podía usar sus poderes en el combate contra Zero sin portar su armadura? Bueno, esto es por ciertos cambios que le haré a la historia. ¿Recuerdan que X y Zero tienen nanobots dentro de sus cuerpos que los convirten en humanos? Bueno, cambiaré un poco eso al momento de llegar el Final MiX del Ep3, pero le diré esto; X y Zero serán mas parecido a lo que es No 18 de Dragon Ball Z, una Androide, con partes mecanicas y organicas. Otra cosa de por qué X podía usar sus poderes es por la infección AIDA, que modificaba ciertas partes de su cuerpo, haciendo esto posible.

2- ¿Por qué en el trailer del ep 4 hay muchos dialogos y escenas, e incluso un monstruo que no me acuerdo como se llamaba que no pusiste en el ep 4 al final? Bueno, al inicio del Episodio 4, tenía pensado ciertas cosas. Sin embargo, luego de hablar con un Usuario fan fe Hack, Umbrella Agent (Saludos XD), me dí cuenta de que muchas cosas no quedaban y por eso las modifiqué. Cubia fue retirado del Episodio 4 debido a lo largo que ya era el Episodio. Si lo hubiera metido, hubieran sido minimo unos 10 episodios mas y creo que ya eran suficientes. El Trailer del Ep 4 lo cambiaré cuando le llegue su turno.

7- ( de la 3 a la 6 se resolverán en el fic) No, no expliqué como es que Kite recuperó su Avatar y esto fue por falta de tiempo y espacio. Cuando haga el Final MiX del Ep 4 (Que lo haré porque veo MUCHAS cosas que cambiar y cosas que sacar), meteré una escena así.

8- Quizas fué un error mio. Al inicio si pensé que Ovan fuera un soldado de Morganna/Polaris, pero luego de lo que ocurrió en el punto 2, mejor lo cambié. Quizas eso se quedó en algúna parte del fic y no lo cambié. Lo modificaré cuando le lelgue su turno.

9- Eso de los Guardianes será un cambio que pondré en el Final MiX del episodio 2.

10- Las Keyblades ya están puestas en mi profile, incluyendo las dos de Exus (Son diferentes a las que había descrito en el Episodio 2), la de Sigma y la de Luz, que nunca mencioné pero pondré en el Final MiX del Ep 4.

Ahora, para los que piensan que el Ep 4 fue muy diferente al de los anteriores, es porqué así lo pensé. Digo, no se resuelven misterios antiguos porque no tiene que ver con la historia en sí. La pelea entre los Cefirians y Exurion era un combate alejado, nada que ver con los misterios que Alan y compañia habían vivido, al que los N-Warriors participarón debido al grito de ayuda de Latis al inicio del Episodio. Supuestamente el Ep 4 parecía descolgado de los otros, pero que en realidad TODO fue orquestado por el malo de los cinco Episodios; Anubis. Al final, no parece tan safado de los demas.

Bueno, es todo. Nos vemos el otro Viernes.

-Sobres-

-Saiyan X logged off-